{"id":64098,"date":"2026-01-20T15:31:50","date_gmt":"2026-01-20T14:31:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64098"},"modified":"2026-01-20T14:05:27","modified_gmt":"2026-01-20T13:05:27","slug":"mi-tia-y-el-sacerdote-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-tia-y-el-sacerdote-3\/","title":{"rendered":"Mi t\u00eda y el sacerdote (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64098\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">27<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El padre Luis respiraba pesado, todav\u00eda con la sotana arrugada en la cintura y la polla semiblanda brillando con saliva y restos de semen. Mir\u00f3 hacia abajo, a Susana arrodillada, con la cara y el pecho convertidos en un lienzo profano: Ella manten\u00eda los ojos cerrados, la boca entreabierta tragando el semen que hab\u00eda logrado retener.<\/p>\n<p>\u2014Hija\u2026 \u2014murmur\u00f3 el sacerdote con esa voz grave, casi cari\u00f1osa\u2014. Ya casi terminas tu penitencia por hoy.<\/p>\n<p>Susana abri\u00f3 los ojos lentamente. Hab\u00eda en su mirada una mezcla extra\u00f1a: culpa, miedo, pero tambi\u00e9n una resignaci\u00f3n, como si supiera que el castigo a\u00fan no hab\u00eda terminado. Intent\u00f3 limpiarse la mejilla con el dorso de la mano, pero el padre Luis la detuvo con un gesto suave pero firme.<\/p>\n<p>\u2014No, no. D\u00e9jalo. Es parte de la ofrenda.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3, tom\u00f3 una estola morada que colgaba de un perchero cercano \u2014la misma que usaba para las confesiones\u2014 y la dobl\u00f3 con cuidado. Luego, sin brusquedad, la coloc\u00f3 sobre los ojos de Susana, anud\u00e1ndola detr\u00e1s de su cabeza con un nudo apretado l.<\/p>\n<p>Ella se tens\u00f3 al instante. Su respiraci\u00f3n se aceler\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Padre\u2026 \u2014susurr\u00f3, la voz quebrada\u2014. \u00bfQu\u00e9\u2026?<\/p>\n<p>El sacerdote no respondi\u00f3 de inmediato. En cambio, busc\u00f3 en un caj\u00f3n de la c\u00f3moda de la sacrist\u00eda y sac\u00f3 una cuerda fina, de las que usaban para atar los misales antiguos. Tom\u00f3 las mu\u00f1ecas de Susana \u2014delicadas, con las u\u00f1as cortas y sin pintar, manos de mujer que rezaba el rosario todos los d\u00edas\u2014 y las cruz\u00f3 a su espalda. Empez\u00f3 a atarlas.<\/p>\n<p>Susana intent\u00f3 resistirse apenas, un tir\u00f3n d\u00e9bil.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAcaso ya no es suficiente? \u2014pregunt\u00f3 con voz temblorosa, casi llorosa\u2014. Ya he\u2026 ya he pagado, padre. Por favor\u2026<\/p>\n<p>El padre Luis termin\u00f3 el nudo y le acarici\u00f3 el pelo con ternura paternal, como si la consolara.<\/p>\n<p>\u2014Suficiente nunca es suficiente cuando el pecado es tan profundo, hija. T\u00fa lo sabes. El Se\u00f1or pide m\u00e1s de los que m\u00e1s han recibido\u2026 y t\u00fa has recibido mucho: devoci\u00f3n, respeto, un cuerpo que tienta incluso a los que juramos celibato.<\/p>\n<p>Sus manos bajaron por la espalda de ella, recorriendo la blusa desabotonada hasta llegar al vestido arrugado en la cintura. Lo levant\u00f3 un poco m\u00e1s, exponiendo del todo ese culo que parec\u00eda esculpido para el pecado. Las nalgas blancas temblaban ligeramente; la piel se erizaba por el fr\u00edo de la sacrist\u00eda y por el miedo.<\/p>\n<p>Desde mi escondite, el coraz\u00f3n me martilleaba tan fuerte que tem\u00ed que me oyeran. Mi polla estaba tan dura que dol\u00eda contra la tela del pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>El padre Luis se arrodill\u00f3 detr\u00e1s de ella. Pas\u00f3 una mano grande por la curva de una nalga, apret\u00e1ndola con fuerza hasta que la carne se puso blanca bajo sus dedos y luego roja al soltarla.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrala, Se\u00f1or \u2014dijo en voz baja, como si rezara\u2014. Mira lo que nos das para probar nuestra fe.<\/p>\n<p>Luego, sin aviso, separ\u00f3 las nalgas con ambas manos. El surco perfecto se abri\u00f3: la piel rosada del ano apretado, el sexo hinchado y brillante de humedad debajo. Susana solt\u00f3 un gemido ahogado de verg\u00fcenza pura.<\/p>\n<p>El padre Luis mantuvo las nalgas de Susana bien abiertas, admirando el espect\u00e1culo con una calma casi lit\u00fargica. El ano rosado se contra\u00eda ligeramente con cada respiraci\u00f3n entrecortada de ella, y el sexo, hinchado y reluciente, traicionaba que \u2014a pesar del miedo y la verg\u00fcenza\u2014 el cuerpo respond\u00eda de otra forma.<\/p>\n<p>Susana intent\u00f3 cerrar las piernas por instinto, pero el sacerdote coloc\u00f3 una rodilla entre sus muslos, oblig\u00e1ndola a mantenerlos separados.<\/p>\n<p>\u2014Shhh, hija\u2026 no luches contra lo que el Se\u00f1or ya ha dispuesto \u2014murmur\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Entonces, sin soltarla, alz\u00f3 la voz lo justo para que se oyera m\u00e1s all\u00e1 de la puerta entreabierta de la sacrist\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Pancho\u2026 don Mario\u2026 pasen. Ya est\u00e1 lista la recompensa que les promet\u00ed.<\/p>\n<p>Un silencio pesado cay\u00f3 sobre la habitaci\u00f3n. Desde mi escondite sent\u00ed que el aire se volv\u00eda m\u00e1s denso, como si el incienso viejo se hubiera mezclado con algo m\u00e1s crudo: sudor, expectativa, deseo reprimido durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Se escucharon pasos lentos, arrastrados. Primero entr\u00f3 Pancho: un hombre flaco, de unos sesenta a\u00f1os, encorvado por una vida de trabajo duro en el campo y luego en la limpieza de la parroquia. La ropa gastada, las manos callosas y negras de tierra eterna, el pelo gris ralo y mal cortado. Siempre hab\u00eda sido callado, invisible; barr\u00eda el atrio al amanecer, arreglaba las bancas rotas, nunca ped\u00eda nada. Nunca se le hab\u00eda visto con mujer, ni siquiera hablando con alguna. Sus ojos, peque\u00f1os y hundidos, se abrieron como platos al ver la escena.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de \u00e9l entr\u00f3 don Mario, todo lo contrario: setenta a\u00f1os bien llevados, barriga prominente que tensaba la camisa de marca, reloj de oro en la mu\u00f1eca, olor a colonia cara y a dinero reciente. Llegaba los domingos en su camioneta doble cabina reluciente, dejaba un sobre generoso en la alcanc\u00eda y se sentaba en la primera fila como si la iglesia le perteneciera. Siempre sonre\u00eda con dientes perfectos, saludaba a todos con palmadas en la espalda. Se rumoreaba que hab\u00eda hecho fortuna con contratos de obras p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Los dos se detuvieron en la entrada, paralizados. Pancho trag\u00f3 saliva audiblemente; don Mario solt\u00f3 un resoplido bajo, casi un gru\u00f1ido de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>El padre Luis no se movi\u00f3 de su posici\u00f3n, segu\u00eda sujetando las nalgas de Susana abiertas como si presentara una ofrenda en el altar.<\/p>\n<p>\u2014Hijos m\u00edos \u2014dijo con voz serena, autoritaria\u2014. Ambos han colaborado mucho con la parroquia. Pancho, con tu trabajo humilde y silencioso todos estos a\u00f1os. Don Mario, con tus generosas donaciones que mantienen vivo este templo. Hoy el Se\u00f1or quiere recompensarlos por su fe y su entrega.<\/p>\n<p>Susana se estremeci\u00f3 violentamente al o\u00edr las voces nuevas. Intent\u00f3 girar la cabeza vendada, pero solo consigui\u00f3 que la estola se apretara m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9nes\u2026? \u2014susurr\u00f3, la voz quebrada por el p\u00e1nico\u2014. Padre\u2026 no\u2026 por favor, no m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>\u2014Silencio, hija \u2014la cort\u00f3 \u00e9l con suavidad\u2014. Esto tambi\u00e9n es parte de tu penitencia. Ellos han esperado mucho tiempo por una muestra de gratitud divina. Y t\u00fa\u2026 t\u00fa eres el instrumento que el Se\u00f1or ha elegido.<\/p>\n<p>Pancho dio un paso adelante, inseguro, como si no se atreviera a creerlo. Sus ojos recorr\u00edan el cuerpo de Susana: los pechos peque\u00f1os todav\u00eda perlados de semen seco, el vientre tembloroso, y sobre todo ese culo alzado, expuesto, temblando bajo las manos del sacerdote.<\/p>\n<p>Don Mario, en cambio, sonri\u00f3 de lado, se afloj\u00f3 el cintur\u00f3n con calma y avanz\u00f3 con m\u00e1s confianza.<\/p>\n<p>\u2014Padre\u2026 \u00bfest\u00e1 seguro? \u2014pregunt\u00f3, aunque su tono dejaba claro que no necesitaba convencerse.<\/p>\n<p>\u2014Completamente \u2014respondi\u00f3 el padre Luis\u2014. Ac\u00e9rquense. Tomen lo que les corresponde. Pero con respeto\u2026 al principio. Despu\u00e9s, que sea como el Se\u00f1or les inspire.<\/p>\n<p>Pancho se acerc\u00f3 primero, casi de puntillas. Se arrodill\u00f3 torpemente al lado de Susana, extendi\u00f3 una mano temblorosa y toc\u00f3 apenas la curva de una nalga. La piel se eriz\u00f3 al instante bajo sus dedos \u00e1speros. Solt\u00f3 un gemido ronco, como si le doliera de tanto desearlo.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1ora Susana\u2026 \u2014murmur\u00f3, con voz rota\u2014. Nunca pens\u00e9\u2026 nunca\u2026<\/p>\n<p>Don Mario se coloc\u00f3 al otro lado. Sin pedir permiso, pas\u00f3 una mano gorda por la espalda de ella, baj\u00f3 hasta el culo y apret\u00f3 con fuerza, haciendo que la carne se desbordara entre sus dedos.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bendici\u00f3n, padre \u2014dijo con voz grave, casi riendo\u2014. Esto s\u00ed que es caridad cristiana.<\/p>\n<p>Susana solt\u00f3 un sollozo ahogado. Las l\u00e1grimas empezaron a filtrarse por debajo de la estola morada.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por favor\u2026 no delante de ellos\u2026 \u2014suplic\u00f3 en voz baja\u2014. Ya he hecho suficiente\u2026 ya\u2026<\/p>\n<p>El padre Luis le acarici\u00f3 el pelo con una mano mientras con la otra segu\u00eda manteni\u00e9ndola abierta.<\/p>\n<p>\u2014Calla, hija. Reza. Reza el Ave Mar\u00eda mientras ellos toman su recompensa. Cada gemido tuyo ser\u00e1 una oraci\u00f3n. Cada l\u00e1grima, una gota de expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pancho, animado por el sacerdote, se inclin\u00f3 m\u00e1s. Su boca temblorosa roz\u00f3 la nalga izquierda, bes\u00e1ndola con reverencia, como si besara una reliquia. Luego, m\u00e1s atrevido, pas\u00f3 la lengua por el surco, saboreando la piel salada por el sudor y el miedo.<\/p>\n<p>Don Mario, menos delicado, meti\u00f3 dos dedos gruesos directamente en el sexo h\u00famedo de Susana. Ella se arque\u00f3 con un grito ahogado.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 empapada, padre \u2014coment\u00f3 con satisfacci\u00f3n\u2014. La santa tiene sus secretos.<\/p>\n<p>Yo, desde la puerta, sent\u00eda que me iba a desmayar. Mi polla palpitaba tan fuerte que pens\u00e9 que iba a reventar la cremallera. Quer\u00eda entrar, quer\u00eda huir, quer\u00eda ser uno de ellos.<\/p>\n<p>Don Mario solt\u00f3 una risa baja y ronca, esa risa de hombre acostumbrado a mandar y a que le obedezcan sin chistar. Retir\u00f3 los dedos del sexo de Susana con lentitud deliberada, dejando un hilo brillante de humedad que se estir\u00f3 antes de romperse. Se limpi\u00f3 los dedos en la tela de su pantal\u00f3n caro, como si nada, y mir\u00f3 a Pancho con una mezcla de burla y complicidad.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, Panchito\u2026 disfr\u00fatala t\u00fa primero \u2014dijo, palmeando el hombro huesudo del viejo limpiador con una mano pesada\u2014. Yo solo quiero observar. Hace a\u00f1os que fantaseo con do\u00f1a Susana, \u00bfsabes? La ve\u00eda en misa, con ese vestido modesto pegado al cuerpo cuando se arrodillaba, y me imaginaba exactamente esto: a la santa de la parroquia abierta de piernas, vendada y atada, recibiendo lo que se merece.<\/p>\n<p>Se gir\u00f3, busc\u00f3 con la mirada una de las sillas de madera vieja que hab\u00eda en la sacrist\u00eda \u2014las que usaban para las reuniones de catequesis\u2014 y la arrastr\u00f3 hasta colocarla justo frente a Susana, a un metro escaso de su cara vendada. Se sent\u00f3 con calma, abri\u00f3 las piernas anchas, la barriga cay\u00e9ndole sobre el cintur\u00f3n ya aflojado, y cruz\u00f3 los brazos sobre el pecho como si estuviera en un teatro privado.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, Panchito \u2014continu\u00f3, con voz grave y satisfecha\u2014. C\u00f3getela bien. Quiero ver c\u00f3mo esa boca que reza el rosario todos los d\u00edas se llena de ti. Quiero ver c\u00f3mo ese culo perfecto que todos admiramos en silencio se mueve cuando la embistes. No tengas prisa\u2026 hazlo lento al principio, que yo lo vea todo.<\/p>\n<p>Pancho se qued\u00f3 congelado un segundo, con la mano todav\u00eda en la nalga de Susana, como si no pudiera creer que le estuvieran dando permiso oficial. Mir\u00f3 al padre Luis buscando confirmaci\u00f3n; el sacerdote asinti\u00f3 apenas, con esa expresi\u00f3n serena de quien dirige una ceremonia sagrada.<\/p>\n<p>\u2014Hazlo, hijo \u2014dijo el padre Luis en voz baja\u2014. Es tu recompensa. Y la de ella tambi\u00e9n. Que el Se\u00f1or vea c\u00f3mo se exp\u00eda el pecado con humildad y entrega.<\/p>\n<p>Susana temblaba entera. Las l\u00e1grimas segu\u00edan filtr\u00e1ndose por debajo de la estola morada, mojando sus mejillas ya manchadas de semen seco. Intent\u00f3 hablar, pero solo sali\u00f3 un sollozo entrecortado.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por favor\u2026 no \u00e9l\u2026 no delante de\u2026 \u2014susurr\u00f3, pero la voz se le quebr\u00f3 cuando sinti\u00f3 las manos \u00e1speras de Pancho volver a posarse en sus caderas.<\/p>\n<p>Pancho se puso de pie con torpeza, desabroch\u00e1ndose el pantal\u00f3n gastado con dedos temblorosos. Su miembro sali\u00f3 libre: no era grande, pero estaba duro como piedra, venoso, con la piel oscura y curtida por a\u00f1os de abstinencia absoluta. Se acerc\u00f3 m\u00e1s, coloc\u00e1ndose detr\u00e1s de ella, entre las piernas abiertas por la rodilla del sacerdote.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1ora Susana\u2026 perd\u00f3neme\u2026 pero\u2026 pero lo necesito tanto\u2026 \u2014murmur\u00f3 \u00e9l, casi llorando de emoci\u00f3n y deseo acumulado.<\/p>\n<p>Apoy\u00f3 la punta contra la entrada h\u00fameda del sexo de ella. Susana se tens\u00f3, intent\u00f3 cerrar las piernas de nuevo, pero don Mario chasque\u00f3 la lengua desde su silla.<\/p>\n<p>\u2014No, no, do\u00f1a Susana\u2026 \u00e1brase bien para el pobre Pancho. Mire que \u00e9l ha barrido su iglesia todos los d\u00edas sin pedir nada a cambio. Ahora le toca a usted poner de su parte.<\/p>\n<p>Pancho empuj\u00f3 despacio. La cabeza entr\u00f3 con un sonido h\u00famedo y suave. Susana solt\u00f3 un gemido largo, mitad dolor, mitad algo m\u00e1s oscuro. Pancho se qued\u00f3 quieto un instante, jadeando, como si temiera romper algo sagrado. Luego, con un gru\u00f1ido bajo, empuj\u00f3 m\u00e1s profundo, hasta enterrarse por completo.<\/p>\n<p>\u2014Dios m\u00edo\u2026 \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, con voz rota\u2014. Es\u2026 es tan caliente\u2026 tan apretada\u2026<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a moverse: lento, torpe al principio, como alguien que nunca ha tenido pr\u00e1ctica pero que ha so\u00f1ado con esto toda la vida. Cada embestida hac\u00eda que las nalgas de Susana temblaran, que la carne blanca se enrojeciera donde sus manos callosas se aferraban. El sonido era obsceno en el silencio de la sacrist\u00eda: el choque h\u00famedo de piel contra piel, los jadeos roncos de Pancho, los sollozos ahogados de Susana.<\/p>\n<p>Don Mario observaba todo con los ojos entrecerrados, la respiraci\u00f3n pesada. Se hab\u00eda sacado la polla gruesa y corta, y la acariciaba despacio con una mano.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, Panchito\u2026 m\u00e1s profundo\u2026 \u2014ordenaba con voz ronca\u2014. Quiero o\u00edr c\u00f3mo la santa se rompe.<\/p>\n<p>El padre Luis, a\u00fan arrodillado al lado, manten\u00eda una mano en la espalda de Susana, acarici\u00e1ndola como si la consolara.<\/p>\n<p>\u2014Reza, hija&#8230; Di el Padrenuestro en voz alta.<\/p>\n<p>Susana intent\u00f3 obedecer entre sollozos:<\/p>\n<p>\u2014Padre\u2026 nuestro\u2026 que est\u00e1s\u2026 en los cielos\u2026 \u2014pero la voz se le quebraba cada vez que Pancho empujaba m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Yo, desde la puerta entreabierta, no pod\u00eda apartar la vista. Mi mano hab\u00eda entrado sola dentro del pantal\u00f3n, apretando mi polla con fuerza para no correrme solo de ver c\u00f3mo el viejo limpiador se follaba a mi t\u00eda.<\/p>\n<p>Don Mario se qued\u00f3 mirando la escena un rato m\u00e1s, con esa sonrisa satisfecha de quien sabe que tiene todo el control. Pancho segu\u00eda embistiendo despacio, con gemidos roncos y entrecortados, como si cada empuj\u00f3n fuera una oraci\u00f3n agradecida.<\/p>\n<p>De pronto, don Mario se levant\u00f3 de la silla con un gru\u00f1ido de esfuerzo, la barriga temblando bajo la camisa entreabierta. Se baj\u00f3 los pantalones hasta las rodillas sin ceremonia, dejando libre su polla gruesa, corta pero muy venosa, ya dura y goteando un poco en la punta. Se acerc\u00f3 al frente de Susana, coloc\u00e1ndose justo delante de su cara vendada.<\/p>\n<p>\u2014Basta de solo mirar, Panchito \u2014dijo con voz ronca, casi alegre\u2014. Ahora entro yo en acci\u00f3n. La santa va a chup\u00e1rmela mientras t\u00fa la sigues follando. As\u00ed se completa la penitencia: dos pecadores recibiendo su recompensa al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Susana sinti\u00f3 el movimiento delante de ella. El olor fuerte de colonia cara mezclada con sudor y excitaci\u00f3n le lleg\u00f3 de golpe. Intent\u00f3 girar la cabeza, pero la estola morada la manten\u00eda fija hacia adelante.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por favor\u2026 no los dos\u2026 \u2014solloz\u00f3, la voz quebrada y h\u00fameda de l\u00e1grimas\u2014. Ya no puedo\u2026 ya no aguanto m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p>Don Mario no le hizo caso. Agarr\u00f3 el pelo de ella con una mano gorda, tirando hacia atr\u00e1s lo justo para que abriera la boca por instinto. Con la otra mano guio su polla hasta los labios temblorosos.<\/p>\n<p>\u2014Abre bien, do\u00f1a Susana \u2014orden\u00f3 con tono paternal y cruel\u2014. Que esa boca que reza el rosario todos los d\u00edas ahora rece con otra cosa. Ch\u00fapamela como buena devota.<\/p>\n<p>Susana intent\u00f3 resistir, apretando los labios, pero don Mario empuj\u00f3 con firmeza. La cabeza gruesa entr\u00f3 de golpe, forzando su boca a abrirse. Ella solt\u00f3 un gemido ahogado que vibr\u00f3 contra la carne. Las l\u00e1grimas corr\u00edan sin control por debajo de la venda, mojando las mejillas ya manchadas de semen seco del padre Luis.<\/p>\n<p>Pancho, al sentir que ella se tensaba m\u00e1s, aceler\u00f3 un poco las embestidas. Sus manos callosas se clavaban en las caderas de Susana, dejando marcas rojas en la piel blanca. Cada empuj\u00f3n la hac\u00eda avanzar hacia la polla de don Mario, que entraba y sal\u00eda de su boca con un ritmo lento pero implacable.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, Panchito\u2026 dale m\u00e1s fuerte \u2014gru\u00f1\u00f3 don Mario, mirando hacia abajo con los ojos entrecerrados\u2014. Haz que se mueva en mi verga. Mira c\u00f3mo llora la santa\u2026 qu\u00e9 bonito se ve cuando se rompe.<\/p>\n<p>Susana lloraba sin parar, los sollozos saliendo entrecortados alrededor de la polla que le llenaba la boca. Intentaba tragar aire por la nariz, pero cada embestida de Pancho por detr\u00e1s la empujaba m\u00e1s profundo, haciendo que se atragantara. Saliva y l\u00e1grimas se mezclaban, goteando por su barbilla y cayendo sobre sus pechos peque\u00f1os que se balanceaban con cada movimiento.<\/p>\n<p>El padre Luis observaba todo desde un lado, con la sotana a\u00fan arrugada y la mano acariciando la espalda de Susana como si la consolara.<\/p>\n<p>\u2014Reza, hija\u2026 reza \u2014murmuraba\u2014. El Se\u00f1or ve tu sufrimiento\u2026 y lo acepta como ofrenda.<\/p>\n<p>Pancho empez\u00f3 a jadear m\u00e1s fuerte, los movimientos volvi\u00e9ndose err\u00e1ticos. Sus caderas chocaban contra las nalgas de Susana con golpes secos, haciendo que la carne temblara y enrojeciera.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 aguanto\u2026 m\u00e1s\u2026 Se\u00f1ora Susana\u2026 \u2014gimi\u00f3 \u00e9l, con voz rota.<\/p>\n<p>Don Mario lo mir\u00f3 y asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Vente, Panchito. Ll\u00e9nala. Que sienta tu recompensa dentro.<\/p>\n<p>Pancho solt\u00f3 un gru\u00f1ido largo, animal, y empuj\u00f3 una \u00faltima vez hasta el fondo. Su cuerpo se tens\u00f3 entero mientras se corr\u00eda dentro del sexo de Susana. Chorros calientes y espesos la llenaron; ella sinti\u00f3 el calor inund\u00e1ndola, y un sollozo m\u00e1s profundo escap\u00f3 de su garganta alrededor de la polla de don Mario.<\/p>\n<p>Casi al mismo tiempo, don Mario agarr\u00f3 el pelo con m\u00e1s fuerza, empujando hasta que la punta le roz\u00f3 la garganta.<\/p>\n<p>\u2014Y ahora t\u00fa, do\u00f1a Susana\u2026 tr\u00e1gate la m\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3 profundo una, dos, tres veces m\u00e1s. Susana se atragant\u00f3, intent\u00f3 retroceder, pero no hab\u00eda escapatoria. Don Mario gru\u00f1\u00f3 fuerte, la barriga temblando, y se corri\u00f3 en su boca con chorros violentos. El semen espeso le llen\u00f3 la garganta; parte se escap\u00f3 por las comisuras de los labios, goteando en hilos blancos que ca\u00edan sobre su barbilla y pecho. Ella tosi\u00f3, trag\u00f3 lo que pudo entre llantos, el resto resbalando por su cuello.<\/p>\n<p>Los dos hombres se quedaron quietos un momento, jadeando. Pancho sali\u00f3 despacio de ella, dejando un hilo de semen que gote\u00f3 por el interior de sus muslos. Don Mario sac\u00f3 la polla de su boca con un sonido h\u00famedo, limpi\u00e1ndola en la mejilla de Susana como si fuera un trapo.<\/p>\n<p>Susana se derrumb\u00f3 hacia adelante, todav\u00eda de rodillas, con las manos atadas a la espalda y la venda empapada de l\u00e1grimas. Sollozaba sin control, el cuerpo temblando de verg\u00fcenza, agotamiento y algo m\u00e1s oscuro que no quer\u00eda nombrar.<\/p>\n<p>El padre Luis le acarici\u00f3 el pelo con ternura.<\/p>\n<p>\u2014Bien hecho, hija\u2026 tu penitencia avanza. El Se\u00f1or est\u00e1 complacido.<\/p>\n<p>Yo, desde la puerta, segu\u00eda con la mano dentro del pantal\u00f3n, la polla palpitando al borde del cl\u00edmax solo de ver c\u00f3mo hab\u00edan usado a mi t\u00eda entre los dos. No pod\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64098\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64098\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pancho solt\u00f3 un gru\u00f1ido largo, animal, y empuj\u00f3 una \u00faltima vez hasta el fondo. Su cuerpo se tens\u00f3 entero mientras se corr\u00eda dentro del sexo de Susana. Chorros calientes y espesos la llenaron; ella sinti\u00f3 el calor inund\u00e1ndola, y un sollozo m\u00e1s profundo escap\u00f3 de su garganta alrededor de la polla de don Mario. Casi al mismo tiempo, don Mario<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64098\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64098\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32361,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64098","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":7169,"today_views":11},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64098","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64098"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64098\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64099,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64098\/revisions\/64099"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64098"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64098"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64098"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}