{"id":64152,"date":"2026-01-25T11:11:44","date_gmt":"2026-01-25T10:11:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64152"},"modified":"2026-01-25T09:37:39","modified_gmt":"2026-01-25T08:37:39","slug":"pasion-sobre-la-nieve-3-escombros-de-seda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pasion-sobre-la-nieve-3-escombros-de-seda\/","title":{"rendered":"Pasi\u00f3n sobre la nieve (3): Escombros de seda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64152\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al d\u00eda siguiente, Sof\u00eda lleg\u00f3 a la oficina con una misi\u00f3n. El permiso hab\u00eda sido aprobado sin demasiadas preguntas; su jefe, al ver el colapso estructural en sus ojos, solo le dijo que se fuera a \u00absanar\u00bb y que volviera cuando fuera otra persona. A las once de la ma\u00f1ana ya hab\u00eda despachado sus pendientes m\u00e1s urgentes y, con el permiso firmado en el bolso, sali\u00f3 hacia el centro comercial.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que Juli\u00e1n ten\u00eda raz\u00f3n. Si iban a un lugar donde el fr\u00edo mord\u00eda, no pod\u00eda llevar las blusas de seda y las faldas de corte tropical que colgaban en su armario, esas que siempre la hac\u00edan sentirse el plano original de s\u00ed misma. Necesitaba abrigo, capas, protecci\u00f3n\u2026 y aun as\u00ed, la idea la inquietaba. Sof\u00eda no sab\u00eda c\u00f3mo vestirse para el fr\u00edo sin sentir que, de alguna forma, se estaba enterrando bajo los escombros de quien era.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 en una boutique que sol\u00eda frecuentar. El aire acondicionado estaba m\u00e1s fuerte de lo habitual, un peque\u00f1o adelanto de la glacer\u00eda que le esperaba. Empez\u00f3 a pasar la mano por las telas: lana gruesa, algod\u00f3n pesado, poli\u00e9ster t\u00e9rmico. Materiales para construir refugios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfBusca algo especial, se\u00f1orita?<\/p>\n<p>\u2014Ir\u00e9 a la monta\u00f1a. Necesito algo que resista el clima \u2014respondi\u00f3 Sof\u00eda, con una determinaci\u00f3n que sorprendi\u00f3 incluso a ella misma.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a sacar prendas. Descart\u00f3 las parkas abultadas que la hac\u00edan parecer un oso polar, una estructura informe. Entonces su mano se detuvo en un su\u00e9ter de cuello alto, tejido con hilos gruesos de color mostaza. Se lo prob\u00f3. La tela era c\u00e1lida, reconfortante, pero el corte ce\u00f1ido a la cintura y los hombros le dibujaba una silueta elegante. Se mir\u00f3 al espejo. El cuello alto sub\u00eda por su mand\u00edbula, enmarcando su rostro, y por un instante no vio a alguien disfrazada para el invierno, sino una versi\u00f3n distinta de su propia arquitectura: sofisticada, misteriosa\u2026 y todav\u00eda ella.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 buscando. Encontr\u00f3 unos pantalones oscuros, con una tela que parec\u00eda una segunda piel. Se los prob\u00f3. Se ajustaban a sus caderas y muslos con una precisi\u00f3n casi quir\u00fargica, realzando las curvas sin ocultarlas, pero sin ofrecerlas. Se gir\u00f3 frente al espejo. Se ve\u00eda bien. Se ve\u00eda sexy, pero de una forma adulta, serena. No era la sensualidad provocativa de la playa; era una elegancia segura, propia de una ciudad que se protege del fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Me llevo estos \u2014dijo Sof\u00eda, decidida\u2014. Y tambi\u00e9n necesito abrigos.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 a la secci\u00f3n de abrigos. Prob\u00f3 varios hasta que encontr\u00f3 uno largo, negro, con un cintur\u00f3n que marcaba la cintura. Al cerrarlo, el abrigo se convirti\u00f3 en una especie de armadura elegante: la cubr\u00eda de pies a cabeza, pero dejaba claro que debajo hab\u00eda una construcci\u00f3n s\u00f3lida.<\/p>\n<p>Sin embargo, al pasar frente a la secci\u00f3n de ropa interior, sus pasos se ralentizaron. Se detuvo ante las perchas de encajes y satines. Su mano roz\u00f3 un conjunto rojo, de encaje transparente, el tipo de andamio fr\u00e1gil que a Ra\u00fal le gustaba verla usar. Por un segundo, la boutique desapareci\u00f3. El aroma limpio de la tienda fue reemplazado por el olor a tabaco y whisky barato de un pub en el centro de la ciudad.<\/p>\n<p>Sof\u00eda cerr\u00f3 los ojos y regres\u00f3 a hace tres a\u00f1os. Era una noche de jueves. Llov\u00eda torrencialmente afuera, pero dentro del bar el ambiente era c\u00e1lido y ruidoso. Ella estaba sentada en una barra alta, esperando a unas amigas que nunca llegaron. Llevaba un vestido negro de sat\u00e9n, corto, que se adher\u00eda a su piel como un dise\u00f1o perfecto, y botas de tac\u00f3n aguja. Se sent\u00eda poderosa, consciente de cada l\u00ednea de su cuerpo.<\/p>\n<p>Ra\u00fal se acerc\u00f3 sin torpeza. Estaba bien vestido, con un traje gris impecable, el cabello peinado hacia atr\u00e1s y una sonrisa que promet\u00eda peligro y placer.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe abandonaron o eres t\u00fa la que abandona? \u2014dijo, pidiendo una copa de lo mismo que ella beb\u00eda.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se gir\u00f3 sobre el taburete, cruzando las piernas con lentitud, dejando que la tela del vestido se deslizara un poco y mostrara la piel suave y bronceada de su muslo.<\/p>\n<p>\u2014Alguna de las dos \u2014respondi\u00f3 con una sonrisa p\u00edcara, sosteni\u00e9ndole la mirada\u2014. \u00bfY t\u00fa? \u00bfEres el salvador de la noche?<\/p>\n<p>\u2014Soy Ra\u00fal. Arquitecto. Me gustan las estructuras bien hechas \u2014dijo \u00e9l, recorri\u00e9ndola con una mirada lenta y deliberada, deteni\u00e9ndose en sus piernas antes de subir hasta sus ojos, y luego bajar a sus labios\u2014. Y t\u00fa pareces una estructura s\u00f3lida\u2026 pero fascinante.<\/p>\n<p>La noche se volvi\u00f3 una mezcla de risas, copas y miradas cargadas de electricidad. \u00c9l la hizo sentir como si fuera la \u00fanica mujer en el lugar. La cita formal fue dos d\u00edas despu\u00e9s: una cena en un restaurante italiano, a la luz de las velas. \u00c9l habl\u00f3 de sus proyectos; ella, de sus sue\u00f1os. Bajo la mesa, su pie busc\u00f3 el de ella, roz\u00e1ndole el tobillo con una insistencia suave que la dejaba sin aliento.<\/p>\n<p>Pero el recuerdo m\u00e1s v\u00edvido \u2014el que le eriz\u00f3 la piel y le subi\u00f3 el calor al cuello, all\u00ed, en medio de la tienda\u2014 fue esa misma noche, despu\u00e9s de la cena. Estaban en el departamento de \u00e9l. El jazz sonaba bajo, apenas un murmullo sobre la lluvia golpeando el cristal. Ra\u00fal la condujo hasta el sof\u00e1. El beso comenz\u00f3 lento, exploratorio, pero pronto se volvi\u00f3 urgente, hambriento, como si ambos hubieran estado esperando ese instante.<\/p>\n<p>Recordaba sus manos, grandes y c\u00e1lidas, desabroch\u00e1ndole el vestido con una destreza que la sorprendi\u00f3, dejando que el sat\u00e9n fr\u00edo resbalara por su piel hasta caer al suelo. La sensaci\u00f3n de quedarse solo con los tacones y el conjunto rojo, bajo la mirada atenta de \u00e9l recorri\u00e9ndola sin prisa. Ra\u00fal no se apresur\u00f3. La guio hasta el sof\u00e1 de terciopelo verde y la recost\u00f3 con cuidado, sigui\u00e9ndola de inmediato, sin darle tiempo a que extra\u00f1ara el contacto. Su peso era firme, preciso, excitante.<\/p>\n<p>Recordaba la aspereza de su barba rasante contra su cuello, una fricci\u00f3n que provocaba escalofr\u00edos descendentes, mientras sus manos la recorr\u00edan con una intensidad que la dejaba sin aire. \u00c9l baj\u00f3 sus labios por su clav\u00edcula, deteni\u00e9ndose para morder suavemente la piel donde el hombro se encontraba con el cuello, un dolor placentero que la hizo arquear la espalda y gemir contra la oreja de \u00e9l. Sus manos no se contentaban con acariciar; exploraban, pose\u00edan.<\/p>\n<p>Desliz\u00f3 la palma por la curva de su cintura, aferr\u00e1ndola, y luego baj\u00f3 hasta la cadera, apretando con fuerza, acerc\u00e1ndola a su propia erecci\u00f3n, evidente bajo los pantalones de traje, permiti\u00e9ndole sentir la dureza y el calor a trav\u00e9s de la tela, permiti\u00e9ndole sentir cu\u00e1nto la deseaba.<\/p>\n<p>Sof\u00eda envolvi\u00f3 sus piernas alrededor de su cintura, buscando m\u00e1s fricci\u00f3n, m\u00e1s presi\u00f3n. El aire en la habitaci\u00f3n se sent\u00eda espeso, cargado de feromonas y deseos. \u00c9l se apart\u00f3 apenas un segundo para quitarse la camisa.<\/p>\n<p>Sof\u00eda vio c\u00f3mo el torso de Ra\u00fal quedaba al descubierto; piel bronceada, pectorales definidos, un abdomen marcado por l\u00edneas que bajaban hacia el cintur\u00f3n. No era un chico, era un hombre hecho, y la vista de esa masculinidad desnuda aument\u00f3 su humedad interior. \u00c9l volvi\u00f3 sobre ella, ahora piel contra piel. La sensaci\u00f3n de sus pezones duros rozando el encaje de su sost\u00e9n la hizo jadear. Sus manos descendieron con impaciencia, deshaciendo el broche del conjunto rojo y liberando sus senos, que se alzaron firmes ante la mirada codiciosa de \u00e9l.<\/p>\n<p>Ra\u00fal no esper\u00f3; baj\u00f3 la cabeza y tom\u00f3 uno en su boca, su lengua h\u00fameda y caliente girando alrededor del pez\u00f3n mientras su mano masajeaba el otro con una presi\u00f3n dominante que la hizo lanzar la cabeza hacia atr\u00e1s y soltar un gemido gutural.<\/p>\n<p>\u2014Te quiero ver toda \u2014murmur\u00f3 \u00e9l contra su piel, con voz ronca.<\/p>\n<p>Se arrodill\u00f3 entre sus piernas y, con un movimiento fluido, le desliz\u00f3 el panties rojo hacia abajo. Sof\u00eda sinti\u00f3 el aire fresco del departamento en su piel h\u00fameda y expuesta, una mezcla de vulnerabilidad y poder absoluto. Ra\u00fal se detuvo un momento, observ\u00e1ndola, devor\u00e1ndola con la vista. Ella se sinti\u00f3 gloriosamente desnuda, sus curvas ba\u00f1adas por la luz tenue de la l\u00e1mpara, su sexo abierto y palpitante, esper\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>\u00c9l se despoj\u00f3 del resto de su ropa. Cuando se quit\u00f3 los pantalones y la b\u00f3xer, su miembro se liber\u00f3, erecto y grueso, rozando su vientre. Sof\u00eda lo mir\u00f3, sintiendo un nudo de ansiedad y deseo en la garganta. Era imponente, pesado, la vena principal pulsante bajo la piel estirada. Ra\u00fal not\u00f3 su mirada y se acerc\u00f3, tomando la mano de ella y llev\u00e1ndola hacia su erecci\u00f3n. Ella lo envolvi\u00f3 con los dedos, sintiendo la sedosa calidez de la piel, la dureza de abajo arriba, escuchando c\u00f3mo \u00e9l exhalaba el aire entre dientes.<\/p>\n<p>Se volvi\u00f3 a colocar sobre ella. Esta vez no hubo preliminares lentos. \u00c9l separ\u00f3 sus muslos con sus rodillas y se posicion\u00f3 en su entrada. La cabeza de su sexo roz\u00f3 sus labios, desliz\u00e1ndose en su humedad natural, prepar\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrame \u2014le orden\u00f3 \u00e9l, y ella obedeci\u00f3, clavando sus ojos oscuros en los de \u00e9l.<\/p>\n<p>Con un movimiento firme de caderas, Ra\u00fal penetr\u00f3 en ella. Sof\u00eda sinti\u00f3 c\u00f3mo se abr\u00eda para recibirlo, las paredes internas expandi\u00e9ndose para acomodar su tama\u00f1o, un estiramiento intenso y delicioso que la llen\u00f3 por completo. \u00c9l entr\u00f3 hasta el fondo, hasta que sus pelvis se encontraron, y se detuvo all\u00ed, permiti\u00e9ndole sentirse llena, pose\u00edda.<\/p>\n<p>El movimiento comenz\u00f3 con un ritmo profundo y constante. Cada embiste suyo empujaba un gemido de sus labios. \u00c9l no solo estaba dentro de su cuerpo; estaba en su mente, controlando el ritmo, la intensidad. Ra\u00fal se apoyaba en sus antebrazos, mir\u00e1ndola a la cara mientras la pose\u00eda, viendo c\u00f3mo el placer se dibujaba en sus expresiones, c\u00f3mo sus senos se mec\u00edan al comp\u00e1s de sus embestidas.<\/p>\n<p>\u2014Eres m\u00eda esta noche \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, mordi\u00e9ndole el l\u00f3bulo de la oreja, enviando una corriente el\u00e9ctrica directo a su cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>Sof\u00eda envolvi\u00f3 sus piernas m\u00e1s fuerte alrededor de su cintura, cruzando los tobillos para empujarlo m\u00e1s profundo, buscando ese punto que la har\u00eda perder la raz\u00f3n. \u00c9l entendi\u00f3 la se\u00f1al sin que ella dijera una palabra. Cambi\u00f3 el \u00e1ngulo, inclin\u00e1ndose m\u00e1s hacia atr\u00e1s y apoy\u00e1ndose en sus talones para ganar palanca, y comenz\u00f3 a moverse m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s duro. El sonido de sus cuerpos chocando, h\u00famedos y calientes, llen\u00f3 la sala. El sof\u00e1 cruj\u00eda bajo el ritmo fren\u00e9tico de sus movimientos. Sof\u00eda sent\u00eda el sudor de la frente de \u00e9l mezclarse con el suyo, su respiraci\u00f3n entrecortada roz\u00e1ndole la piel.<\/p>\n<p>El placer se acumulaba en su bajo vientre como una marea creciente, una presi\u00f3n ineludible que la hac\u00eda temblar. \u00c9l baj\u00f3 una mano entre ellos, encontrando su cl\u00edtoris, hinchado y sensible, y comenz\u00f3 a frotarlo en c\u00edrculos precisos mientras segu\u00eda penetr\u00e1ndola con fuerza. La doble estimulaci\u00f3n fue demasiado. Sof\u00eda arque\u00f3 la espalda, sus u\u00f1as clav\u00e1ndose en los hombros musculosos de \u00e9l, y grit\u00f3 su nombre mientras el orgasmo la arrasaba.<\/p>\n<p>Las contracciones violentas de sus m\u00fasculos internos apretaron su miembro, arrastr\u00e1ndolo con ella. Ra\u00fal gru\u00f1\u00f3, apret\u00f3 los dientes y, con unas embestidas finales y profundas, eyacul\u00f3 dentro de ella, llen\u00e1ndola con su calor, cayendo exhausto sobre su cuerpo mientras ambos intentaban recuperar el aliento en el silencio posterior, ba\u00f1ados en sudor y satisfacci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sinti\u00f3 un calor suave recorrerle el vientre en medio del pasillo de la tienda, una mezcla de deseo agudo y nostalgia dolorosa. Casi tom\u00f3 el conjunto rojo de la percha. Casi se lo llev\u00f3 al probador para comprobar si a\u00fan le quedaba igual de bien, para saber si todav\u00eda pod\u00eda recuperar ese sentimiento de poder y de deseo absoluto que hab\u00eda sentido aquella noche. Pero luego, la imagen de Ra\u00fal se superpuso con la de la otra mujer. La chica joven, risue\u00f1a, probablemente usando un conjunto de encaje parecido, recibiendo las mismas miradas, las mismas palabras de \u00aberes perfecta\u00bb, las mismas caricias expertas. El recuerdo dej\u00f3 de ser un tesoro para convertirse en una bofetada. El encanto se rompi\u00f3.<\/p>\n<p>Sof\u00eda solt\u00f3 la tela del conjunto rojo como si le hubiera quemado los dedos. Se sacudi\u00f3 la cabeza violentamente, tratando de dispersar las im\u00e1genes, el olor a tabaco, la sensaci\u00f3n del sof\u00e1 de terciopelo y el eco de sus propios gemidos.<\/p>\n<p>\u00abNo era que no quisiera volver a ser deseada. Era que ya no quer\u00eda pagar el precio de ser demolida\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014murmur\u00f3 para s\u00ed misma, sintiendo c\u00f3mo el sudor fr\u00edo le bajaba por la espalda\u2014. No. Tengo que olvidar todo eso. Eso fue un espejismo.<\/p>\n<p>Se gir\u00f3 hacia la otra secci\u00f3n de la tienda, alej\u00e1ndose de los encajes y las transparencias que ahora le parec\u00edan rid\u00edculas. Se detuvo frente a las cajas de ropa interior t\u00e9rmica y de algod\u00f3n. Algod\u00f3n. Simple, pr\u00e1ctico, sin pretensiones. Sin seducciones. Tom\u00f3 un paquete de brasieres de algod\u00f3n sin costuras, color piel y negro. Tom\u00f3 calzoncillos tipo boxer que cubr\u00edan m\u00e1s de la cuenta, fabricados para retener el calor. Esa era la ropa que necesitaba. Ropa para sobrevivir al fr\u00edo. Ropa para estar c\u00f3moda. Ropa para no ser mirada, sino para abrigarse.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 a la caja las prendas b\u00e1sicas, junto con el abrigo y los pantalones ajustados que hab\u00eda elegido. Pag\u00f3 y sali\u00f3 de la tienda sinti\u00e9ndose un poco m\u00e1s tranquila, aunque el coraz\u00f3n todav\u00eda le lat\u00eda con fuerza por el peso del recuerdo. Afuera, el sol de la costa brillaba indiferente, y ella supo que, aunque la ropa interior fuera de algod\u00f3n, la mujer que la llevar\u00eda puesta ya no era la misma. Su estructura interna se hab\u00eda modificado para siempre.<\/p>\n<p>No toda armadura es dura. Algunas se tejen para sobrevivir. Gracias por seguir acompa\u00f1ando esta historia.<\/p>\n<p>Kael<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64152\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64152\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El placer se acumulaba en su bajo vientre como una marea creciente, una presi\u00f3n ineludible que la hac\u00eda temblar. \u00c9l baj\u00f3 una mano entre ellos, encontrando su cl\u00edtoris, hinchado y sensible, y comenz\u00f3 a frotarlo en c\u00edrculos precisos mientras segu\u00eda penetr\u00e1ndola con fuerza. La doble estimulaci\u00f3n fue demasiado. Sof\u00eda arque\u00f3 la espalda, sus u\u00f1as clav\u00e1ndose en los hombros musculosos de<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64152\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64152\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32409,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64152","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2007,"today_views":2},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64152","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32409"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64152"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64152\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64154,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64152\/revisions\/64154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}