{"id":64157,"date":"2026-01-25T11:12:26","date_gmt":"2026-01-25T10:12:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64157"},"modified":"2026-01-25T09:53:12","modified_gmt":"2026-01-25T08:53:12","slug":"la-entrega-de-ana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-entrega-de-ana-2\/","title":{"rendered":"La entrega de Ana (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64157\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u2014\u00bfEst\u00e1s bien? \u2014pregunt\u00f3 Alex en voz muy baja, sin dejar de mover los dedos en su pantorrilla.<\/p>\n<p>Ana asinti\u00f3, la voz le sali\u00f3 ronca, apenas audible.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s que bien\u2026 Nadie dijo nada m\u00e1s. Solo siguieron. Los toques, los roces, las respiraciones compartidas. La noche se deslizaba alrededor de ellos como terciopelo oscuro, y Ana sent\u00eda que, poco a poco, se estaba derritiendo en medio de esa atenci\u00f3n silenciosa, dulce, implacable.<\/p>\n<p>La m\u00fasica segu\u00eda envolvi\u00e9ndolos, un pulso lento que parec\u00eda acompasarse con las respiraciones en la sala. Ana ten\u00eda los ojos entrecerrados, la cabeza ligeramente echada hacia atr\u00e1s contra el respaldo del sof\u00e1, como si el simple acto de mantenerlos abiertos requiriera demasiado esfuerzo. El calor de los cuerpos a su alrededor era constante, casi como una manta invisible que la cubr\u00eda entera.<\/p>\n<p>Alex hab\u00eda subido las manos un poco m\u00e1s, ahora en la parte trasera de sus rodillas, los pulgares trazando l\u00edneas suaves hacia arriba, deteni\u00e9ndose justo donde empezaba el muslo. No avanzaba m\u00e1s, pero cada roce hac\u00eda que la piel de Ana se erizara en ondas que sub\u00edan hasta la nuca. Sent\u00eda c\u00f3mo su propia respiraci\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s profunda, m\u00e1s audible en el silencio entre las notas.<\/p>\n<p>Marco, a su izquierda, hab\u00eda inclinado la cabeza hacia ella. Su aliento le rozaba el cuello cada vez que exhalaba, c\u00e1lido y con ese leve olor a lim\u00f3n que quedaba del ron. De pronto, sin decir nada, acerc\u00f3 los labios a la piel justo debajo de su oreja \u2014no un beso, solo un contacto tan ligero que pod\u00eda ser el roce de una pluma\u2014 y se qued\u00f3 ah\u00ed un segundo, respirando. Ana sinti\u00f3 un escalofr\u00edo que le recorri\u00f3 la columna entera, haciendo que sus pezones se marcaran sutilmente bajo la tela fina del vestido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe molesta? \u2014susurr\u00f3 Marco, la voz tan baja que vibr\u00f3 contra su piel.<\/p>\n<p>Ella neg\u00f3 con la cabeza, despacio. No confiaba en su voz para responder.<\/p>\n<p>Diego, del otro lado, hab\u00eda deslizado la mano del coj\u00edn hasta posarla abierta sobre su cintura, justo donde el vestido se arrugaba un poco. Los dedos no se mov\u00edan, solo estaban ah\u00ed, c\u00e1lidos, firmes, como ancl\u00e1ndola. Pero de vez en cuando, el pulgar hac\u00eda un movimiento m\u00ednimo, un c\u00edrculo casi imperceptible sobre la tela, y Ana sent\u00eda c\u00f3mo ese punto diminuto se convert\u00eda en el centro de todo su cuerpo.<\/p>\n<p>Luis, sentado en el suelo frente a ella, hab\u00eda dejado de frotar su palma. Ahora sosten\u00eda su mano entre las suyas, pero con la otra mano hab\u00eda empezado a acariciar el interior de su antebrazo, subiendo despacio hasta el codo y volviendo a bajar. Era un movimiento tan suave que parec\u00eda parte de un sue\u00f1o. Cada vez que llegaba al pliegue del codo, se deten\u00eda un instante, presionando apenas, y Ana notaba c\u00f3mo su pulso se aceleraba justo ah\u00ed, latiendo contra los dedos de \u00e9l.<\/p>\n<p>El silencio se hab\u00eda vuelto denso, roto solo por la m\u00fasica y por los peque\u00f1os sonidos que ella no pod\u00eda evitar: un suspiro m\u00e1s largo, un leve movimiento de caderas cuando el calor entre sus piernas se hac\u00eda demasiado insistente, un roce involuntario de sus muslos al apretarlos.<\/p>\n<p>Ana abri\u00f3 los ojos por fin. Los mir\u00f3 uno por uno \u2014Alex con esa concentraci\u00f3n tranquila, Marco con la mirada fija en su cuello, Diego con una media sonrisa que no llegaba a ser juguetona, Luis con esa calma absoluta que siempre lo caracterizaba\u2014. Ninguno apart\u00f3 la vista. Ninguno se apresur\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieren\u2026 que paremos? \u2014pregunt\u00f3 ella en voz muy baja, casi como si temiera romper algo fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Diego fue el primero en hablar, su pulgar todav\u00eda dibujando ese c\u00edrculo diminuto en su cintura.<\/p>\n<p>\u2014No si t\u00fa no quieres.<\/p>\n<p>Ana trag\u00f3 saliva. Sinti\u00f3 c\u00f3mo el calor le sub\u00eda hasta las mejillas, hasta las orejas. Su cuerpo ya no obedec\u00eda del todo a su cabeza; hab\u00eda una parte de ella que quer\u00eda seguir sintiendo, que quer\u00eda ver hasta d\u00f3nde llegaba esa corriente que la recorr\u00eda entera. Pero otra parte \u2014la que todav\u00eda pensaba, la que racionalizaba\u2014 se preguntaba si esto era real, si ma\u00f1ana todo seguir\u00eda siendo igual, si sus amigos seguir\u00edan siendo solo eso.<\/p>\n<p>Sin embargo, en lugar de responder con palabras, hizo algo m\u00e1s simple: gir\u00f3 un poco el cuerpo hacia Diego, dejando que su hombro se recargara contra su pecho. Al mismo tiempo, su mano libre busc\u00f3 la de Alex y la apret\u00f3 suavemente, como diciendo \u201cno te vayas\u201d.<\/p>\n<p>Fue un gesto peque\u00f1o, casi imperceptible. Pero ellos lo entendieron.<\/p>\n<p>Marco acerc\u00f3 la boca de nuevo a su cuello, esta vez dejando que los labios rozaran apenas la piel, un contacto que dur\u00f3 dos, tres segundos. Alex subi\u00f3 las manos un cent\u00edmetro m\u00e1s por sus muslos, deteni\u00e9ndose justo donde la piel se volv\u00eda m\u00e1s sensible. Luis levant\u00f3 su mano hasta llevarla a su mejilla, el pulgar roz\u00e1ndole el labio inferior con una lentitud que hizo que Ana contuviera el aliento.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n segu\u00eda ah\u00ed, latiendo en su pecho como un segundo coraz\u00f3n. Pero ahora se mezclaba con algo m\u00e1s fuerte: curiosidad, deseo, una entrega que empezaba a formarse sin que ella tuviera que decidirlo del todo.<\/p>\n<p>La noche se hab\u00eda vuelto un susurro compartido, y Ana, en el centro, sent\u00eda que poco a poco se dejaba llevar por \u00e9l.<\/p>\n<p>Ana sinti\u00f3 que el aire en la sala se hab\u00eda vuelto casi irrespirable, cargado de esa tensi\u00f3n que ya no pod\u00eda ignorar. Su cuerpo lat\u00eda entero: el calor entre las piernas era un pulso constante, h\u00famedo, que la hac\u00eda moverse inquieta en el sof\u00e1. Los roces de sus amigos \u2014tan sutiles, tan coordinados\u2014 hab\u00edan encendido algo dentro de ella que no quer\u00eda apagar. La confusi\u00f3n segu\u00eda ah\u00ed, pero ahora era un susurro lejano; lo que dominaba era el deseo, crudo y urgente.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dos veces, gir\u00f3 la cara hacia Diego, el m\u00e1s cercano a su derecha. Sus labios encontraron los de \u00e9l primero, suaves y c\u00e1lidos, con un leve sabor a ron que la hizo suspirar contra su boca. No fue un beso t\u00edmido; lo tom\u00f3 con hambre, la lengua rozando la de \u00e9l en un movimiento instintivo, como si hubiera estado esperando ese momento todo el d\u00eda. Diego respondi\u00f3 de inmediato, su mano en la cintura apretando un poco m\u00e1s, atray\u00e9ndola contra su pecho. El beso dur\u00f3 lo suficiente para que Ana sintiera c\u00f3mo el mundo se reduc\u00eda a esa conexi\u00f3n, h\u00fameda y el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Pero no se detuvo. Gir\u00f3 el cuerpo ligeramente hacia el otro lado, rompiendo el beso con Diego solo para encontrar los labios de Marco, que ya la esperaba con una mirada que lo dec\u00eda todo. Sus bocas se unieron en un beso m\u00e1s profundo, las manos de Marco subiendo por su espalda bajo el vestido, rozando la piel desnuda. Ana gimi\u00f3 bajito contra \u00e9l, sintiendo c\u00f3mo el calor se extend\u00eda, c\u00f3mo su culito se apretaba contra el sof\u00e1 en busca de fricci\u00f3n. Los dem\u00e1s no se movieron, solo observaron, respirando pesado, esperando su turno.<\/p>\n<p>Alex fue el siguiente. Ana se inclin\u00f3 hacia adelante, soltando a Marco, y lo tom\u00f3 por el cuello para atraerlo hacia arriba. Sus labios se encontraron en un beso m\u00e1s urgente, las manos de Alex dejando sus muslos para enredarse en su cabello casta\u00f1o claro, gui\u00e1ndola. Mientras tanto, Luis se acerc\u00f3 por fin, y cuando Ana rompi\u00f3 el beso con Alex, gir\u00f3 la cabeza para besarlo a \u00e9l: un beso m\u00e1s lento, exploratorio, su lengua jugando con la de Luis mientras sent\u00eda las manos de los otros empezar a moverse de nuevo, ahora con menos contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ropa empez\u00f3 a sobrar. Diego levant\u00f3 el vestido blanco por los muslos, desliz\u00e1ndolo hacia arriba con cuidado, exponiendo su piel blanca y las bragas ya h\u00famedas. Ana no protest\u00f3; al contrario, levant\u00f3 los brazos para que Marco se lo quitara del todo, quedando solo en bikini \u2014el mismo azul de la tarde, ahora sinti\u00e9ndose rid\u00edculamente peque\u00f1o\u2014. Los chicos se movieron como en un baile silencioso: Alex y Luis bajaron al suelo, posicion\u00e1ndose entre sus piernas, que Ana abri\u00f3 despacio, invit\u00e1ndolos. Eran de mente abierta, como siempre hab\u00edan sido en sus charlas; no hubo dudas, solo acci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>Primero fueron besos en los muslos internos:<\/p>\n<p>Alex por un lado, Luis por el otro, sus bocas c\u00e1lidas rozando la piel sensible, subiendo despacio hacia el centro. Ana jade\u00f3, su mano enred\u00e1ndose en el cabello de Diego mientras \u00e9l se inclinaba para besarla en la boca de nuevo, profundo, su lengua explorando como si quisiera devorarla. Marco, a su lado, baj\u00f3 la cabeza hacia su pecho, quitando el top del bikini con un movimiento suave. Sus labios encontraron uno de sus senos peque\u00f1os, chupando el pez\u00f3n con lentitud, la lengua girando alrededor hasta que se endureci\u00f3 en su boca.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 el momento: Alex y Luis llegaron al centro al mismo tiempo. Bajaron las bragas con cuidado, exponiendo su vagina ya h\u00fameda, y sus bocas se unieron ah\u00ed, coordinadas sin palabras. Alex lamiendo el cl\u00edtoris con toques precisos, Luis explorando m\u00e1s abajo, su lengua entrando y saliendo en un ritmo que la hac\u00eda arquear la espalda. Dos bocas atendiendo su intimidad, c\u00e1lidas y h\u00famedas, sin celos, solo placer compartido. Ana gimi\u00f3 fuerte contra la boca de Diego, que la besaba con pasi\u00f3n, sus manos sosteni\u00e9ndole la nuca.<\/p>\n<p>Diego y Marco se alternaban ahora: Diego rompi\u00f3 el beso para bajar al otro pez\u00f3n, chup\u00e1ndolo con la misma intensidad que Marco, mientras este sub\u00eda para besarla en la boca, su lengua saboreando la de ella. Luego cambiaban: Marco al pez\u00f3n, Diego a los labios, un ciclo fluido que la hac\u00eda sentir abrumada, atendida por completo. Cuatro bocas en ella al mismo tiempo \u2014dos en su vagina, lamiendo y succionando en armon\u00eda; una en su boca, bes\u00e1ndola con urgencia; la otra en su pez\u00f3n, chupando y mordisqueando suave\u2014. Su cuerpo temblaba, el placer acumul\u00e1ndose en olas que la recorr\u00edan entera, desde los pies hasta la cabeza.<\/p>\n<p>Ana se entreg\u00f3 por completo, sus manos guiando cabezas, sus caderas movi\u00e9ndose contra las bocas de Alex y Luis. Era un caos sensorial: el sabor salado en los besos, el calor h\u00famedo entre las piernas, los pezones sensibles enviando chispas directas a su centro. No hab\u00eda palabras, solo gemidos, respiraciones pesadas, y el rumor del mar afuera como testigo distante. La noche explotaba alrededor de ella, y Ana, en el centro, se dejaba llevar hacia el cl\u00edmax que sab\u00eda que vendr\u00eda pronto, intenso, compartido.<\/p>\n<p>Ana se sent\u00eda como si estuviera flotando en un mar de sensaciones que la envolv\u00edan por completo, cada ola de placer golpe\u00e1ndola m\u00e1s fuerte que la anterior. Su mente, que antes hab\u00eda luchado con dudas y confusiones, ahora se hab\u00eda rendido por completo; solo exist\u00eda el aqu\u00ed y el ahora, el cuerpo temblando bajo las atenciones de sus cuatro amigos, que se mov\u00edan con una sincron\u00eda casi instintiva, como si hubieran le\u00eddo sus pensamientos m\u00e1s profundos.<\/p>\n<p>Abajo, entre sus piernas abiertas, Alex y Luis trabajaban en perfecta armon\u00eda. La lengua de Alex rodeaba su cl\u00edtoris con c\u00edrculos suaves pero insistentes, succionando de vez en cuando para enviar chispas directas a su vientre, haciendo que sus caderas se arquearan involuntariamente hacia \u00e9l. Luis, m\u00e1s abajo, exploraba con movimientos profundos y lentos, su lengua entrando y saliendo de su vagina h\u00fameda, lamiendo las paredes internas con una presi\u00f3n que la hac\u00eda sentir llena y expuesta al mismo tiempo.<\/p>\n<p>A veces sus bocas se rozaban entre s\u00ed \u2014un beso accidental en medio de su intimidad\u2014, y eso solo intensificaba todo: el calor de sus alientos mezcl\u00e1ndose, las lenguas coordinadas como si compartieran un secreto, haciendo que Ana sintiera un placer dual, abrumador, que se acumulaba en su centro como una tormenta a punto de estallar. Cada lamida, cada succi\u00f3n, enviaba ondas de calor que sub\u00edan por su abdomen, haciendo que sus muslos temblaran y que un gemido ahogado escapara de su garganta.<\/p>\n<p>Arriba, Diego y Marco se alternaban con una fluidez que la dejaba sin aliento. En ese momento, Diego ten\u00eda sus labios en los de ella, bes\u00e1ndola con una pasi\u00f3n que era casi posesiva: su lengua invadiendo su boca, explorando cada rinc\u00f3n, saboreando el ron y el deseo compartido. Ana respond\u00eda con hambre, mordisqueando su labio inferior, sintiendo c\u00f3mo ese beso la anclaba al sof\u00e1, como si fuera lo \u00fanico que la manten\u00eda en tierra. Mientras tanto, Marco hab\u00eda tomado su pez\u00f3n izquierdo entre los labios, chup\u00e1ndolo con una succi\u00f3n r\u00edtmica que hac\u00eda que el pez\u00f3n se endureciera a\u00fan m\u00e1s, sensible al punto del dolor dulce.<\/p>\n<p>Su lengua giraba alrededor, con toques r\u00e1pidos que enviaban descargas directas a su vagina, conectando todo su cuerpo en una red de placer. Luego cambiaban: Marco sub\u00eda para besarla, sus labios m\u00e1s suaves pero igual de intensos, mientras Diego bajaba al pez\u00f3n derecho, mordisque\u00e1ndolo suavemente con los dientes antes de chupar, alternando entre los dos para no dejar ninguno desatendido.<\/p>\n<p>Sus manos no se quedaban quietas. Las de Alex y Luis sub\u00edan por sus muslos internos, apretando la carne suave para mantenerla abierta, sus dedos rozando ocasionalmente la entrada de su vagina junto a las lenguas, agregando un toque de fricci\u00f3n que la hac\u00eda jadear. Diego ten\u00eda una mano en su nuca, guiando el beso; la otra bajaba por su espalda, trazando la curva de su culito peque\u00f1o pero firme, apret\u00e1ndolo con gentileza para hacerla arquearse m\u00e1s. Marco, con la mano libre, acariciaba su otro seno, pellizcando el pez\u00f3n con dedos expertos, sincroniz\u00e1ndose con la boca en el opuesto.<\/p>\n<p>Ana estaba abrumada, neta que s\u00ed: el placer la invad\u00eda en capas, como si cada parte de su cuerpo gritara al mismo tiempo. Sent\u00eda el calor l\u00edquido acumul\u00e1ndose en su vientre, un nudo que se apretaba m\u00e1s y m\u00e1s con cada lamida, cada beso, cada chupada. Su piel blanca estaba sonrojada, perlada de sudor ligero que hac\u00eda que los toques se sintieran m\u00e1s intensos, m\u00e1s resbaladizos.<\/p>\n<p>Los gemidos sal\u00edan de ella sin control, ahogados contra las bocas que la besaban, y su mente giraba en un torbellino: &#8220;\u00bfC\u00f3mo es posible sentir tanto? \u00bfC\u00f3mo pueden saber exactamente qu\u00e9 hacer?&#8221;. Era como si su fantas\u00eda se hubiera hecho real, multiplicada por cuatro, y el cl\u00edmax se acercaba r\u00e1pido, un tsunami que la har\u00eda explotar en cualquier momento. Pero no quer\u00eda que pararan; al contrario, sus manos se enredaban en cabellos, atray\u00e9ndolos m\u00e1s cerca, entreg\u00e1ndose por completo a ese placer que la consum\u00eda entera.<\/p>\n<p>Ana sinti\u00f3 que el nudo en su vientre se apretaba hasta el punto de no retorno. Todo se volvi\u00f3 m\u00e1s intenso de golpe: la lengua de Alex presionando justo en su cl\u00edtoris con movimientos r\u00e1pidos y precisos, succionando con esa fuerza que la hac\u00eda ver estrellas; la de Luis entrando m\u00e1s profundo, lamiendo en c\u00edrculos amplios que la llenaban y la vaciaban al mismo tiempo. Las bocas en sus pezones \u2014Diego chupando uno con dientes suaves que rozaban el borde del placer y el dolor, Marco alternando con besos h\u00famedos en el otro\u2014 enviaban descargas directas a su centro. Y los besos en su boca, turn\u00e1ndose sin pausa, la ahogaban en un sabor compartido que era puro deseo.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3. El orgasmo la atraves\u00f3 como una ola que rompe contra la costa, sin aviso, sin piedad. Su cuerpo entero se tens\u00f3: las piernas se abrieron m\u00e1s, los muslos temblaron violentamente contra las manos que la sosten\u00edan, su espalda se arque\u00f3 tanto que casi se levant\u00f3 del sof\u00e1. Un gemido largo y roto sali\u00f3 de su garganta, ahogado primero contra los labios de Diego, luego contra los de Marco cuando cambiaron. Sinti\u00f3 c\u00f3mo su vagina se contra\u00eda en espasmos profundos alrededor de la lengua de Luis, c\u00f3mo el placer se expand\u00eda en pulsos calientes que le recorr\u00edan el abdomen, los pechos, hasta las puntas de los dedos. Era abrumador, casi demasiado; l\u00e1grimas se le escaparon de los ojos por la intensidad, pero no eran de dolor, eran de rendici\u00f3n total.<\/p>\n<p>Mientras las r\u00e9plicas la recorr\u00edan \u2014peque\u00f1os temblores que la hac\u00edan jadear cada vez que una lengua la rozaba de nuevo\u2014, su mente, por un instante, volvi\u00f3 a aclararse. Un pensamiento fugaz cruz\u00f3: \u00bfQu\u00e9 estoy haciendo? Son mis amigos\u2026 \u00bfy si ma\u00f1ana todo cambia? \u00bfY si esto rompe algo?. Pero el pensamiento dur\u00f3 solo un segundo. El placer todav\u00eda lat\u00eda en su cuerpo, c\u00e1lido y l\u00edquido, y los cuatro segu\u00edan ah\u00ed, sin apresurarse, sin exigir, solo esperando, respirando pesado contra su piel. No hab\u00eda presi\u00f3n en sus miradas, solo deseo crudo y compartido. Y en ese silencio entre olas, Ana tom\u00f3 la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se dej\u00f3 llevar. Completamente.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 los ojos despacio, todav\u00eda nublados por el cl\u00edmax, y los mir\u00f3 uno por uno. Su voz sali\u00f3 ronca, casi un susurro:<\/p>\n<p>\u2014No paren\u2026. Fue la frase m\u00e1s clara que hab\u00eda dicho en toda la noche. No hab\u00eda dudas, no hab\u00eda medias tintas. Era una entrega total.<\/p>\n<p>Diego fue el primero en reaccionar. Se inclin\u00f3 para besarla de nuevo, esta vez m\u00e1s lento, m\u00e1s profundo, mientras sus manos bajaban para abrirle las piernas un poco m\u00e1s. Alex y Luis se movieron al un\u00edsono: Alex se levant\u00f3 un poco para quitarse el short, su erecci\u00f3n ya dura presionando contra el muslo de Ana; Luis hizo lo mismo, pero se qued\u00f3 entre sus piernas, guiando su miembro hacia la entrada h\u00fameda y a\u00fan sensible de ella. Marco, con una sonrisa suave, se acomod\u00f3 a un lado para que Ana pudiera alcanzarlo con la mano, y ella lo hizo sin pensarlo, envolvi\u00e9ndolo con dedos temblorosos mientras su otra mano buscaba a Diego.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n se llen\u00f3 de sonidos nuevos: respiraciones entrecortadas, gemidos bajos, el roce de piel contra piel. Luis entr\u00f3 primero, despacio, llen\u00e1ndola con un movimiento suave que la hizo jadear de nuevo. Alex esper\u00f3 su turno, bes\u00e1ndole el cuello mientras tanto. Diego y Marco se alternaban en su boca y en sus pechos, manos por todas partes: apretando su culito, acariciando sus muslos, pellizcando sus pezones sensibles.<\/p>\n<p>Ana se convirti\u00f3 en el centro de todo. Cada embestida de Luis la hac\u00eda moverse contra Alex, que pronto tom\u00f3 su lugar cuando Luis se retir\u00f3; cada beso en su boca era interrumpido por otro en su cuello, en sus pechos. Sus manos no paraban: una en Diego, la otra en Marco, masturb\u00e1ndolos con movimientos instintivos mientras ellos la tocaban, la penetraban, la besaban.<\/p>\n<p>No hab\u00eda orden fijo, solo fluidez. Uno entraba mientras otro sal\u00eda; uno chupaba su cl\u00edtoris mientras otro la besaba; dos en su boca al mismo tiempo, turn\u00e1ndose. Ana se dejaba llevar por completo, su cuerpo respondiendo a cada toque, cada penetraci\u00f3n, cada lengua. El segundo orgasmo lleg\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s profundo, y luego un tercero, hasta que perdi\u00f3 la cuenta entre el placer que la inundaba sin parar.<\/p>\n<p>Estaba siendo usada exactamente como hab\u00eda pedido, y en ese momento, nada le parec\u00eda m\u00e1s correcto. La noche se volvi\u00f3 un borr\u00f3n de cuerpos, gemidos y placer compartido, y Ana, en el centro, se sent\u00eda m\u00e1s viva que nunca.<\/p>\n<p>Ana segu\u00eda temblando por dentro, las r\u00e9plicas del \u00faltimo orgasmo a\u00fan recorri\u00e9ndole la piel como peque\u00f1as descargas. Su cuerpo estaba sensible, hipersensible, pero el deseo no hab\u00eda disminuido; al contrario, se hab\u00eda vuelto m\u00e1s voraz, m\u00e1s profundo. Los chicos la miraban con esa calma intensa, esperando su se\u00f1al, y ella solo tuvo que abrir un poco m\u00e1s las piernas y susurrar:<\/p>\n<p>\u2014Sigan\u2026 no paren.<\/p>\n<p>Luis fue el primero en moverse. Se acomod\u00f3 de nuevo entre sus muslos, pero esta vez no entr\u00f3 de inmediato. Baj\u00f3 la cabeza y su lengua volvi\u00f3 a su cl\u00edtoris, lamiendo con movimientos lentos y amplios, saboreando la humedad que todav\u00eda flu\u00eda de ella. Ana jade\u00f3 fuerte, la cabeza echada hacia atr\u00e1s contra el sof\u00e1, mientras sus caderas se elevaban instintivamente hacia esa boca c\u00e1lida.<\/p>\n<p>Alex se uni\u00f3 casi al instante, coloc\u00e1ndose al lado de Luis: su lengua se desliz\u00f3 por los labios externos de su vagina, lamiendo hacia arriba hasta encontrarse con la de Luis en el cl\u00edtoris. Dos lenguas alternando, roz\u00e1ndose entre s\u00ed, explorando cada pliegue, cada punto sensible. Ana sent\u00eda el placer duplicado, triplicado: el calor h\u00famedo, la presi\u00f3n suave, los peque\u00f1os succiones que la hac\u00edan arquearse y gemir sin control.<\/p>\n<p>Mientras tanto, sus manos no estaban quietas. Diego se hab\u00eda arrodillado a su derecha, guiando su mano hacia su erecci\u00f3n dura y caliente. Ana la envolvi\u00f3 con dedos temblorosos, masturb\u00e1ndolo con movimientos lentos al principio, sintiendo c\u00f3mo lat\u00eda contra su palma. Marco hizo lo mismo al otro lado: su mano encontr\u00f3 la de ella y la llev\u00f3 a su miembro, y Ana empez\u00f3 a alternar, una mano en cada uno, subiendo y bajando con un ritmo que se sincronizaba con las lamidas abajo. Sus pulgares rozaban las puntas, extendiendo la humedad que ya hab\u00eda ah\u00ed, y los gemidos bajos de Diego y Marco se mezclaban con los suyos, creando un coro suave y crudo.<\/p>\n<p>Entonces Alex se levant\u00f3 un poco, dejando que Luis siguiera con la lengua en su cl\u00edtoris. Se posicion\u00f3 entre sus piernas, alineando su erecci\u00f3n con la entrada h\u00fameda y abierta de Ana. Entr\u00f3 despacio, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, llen\u00e1ndola por completo mientras Luis no dejaba de lamer alrededor, su lengua rozando el punto donde sus cuerpos se un\u00edan, a\u00f1adiendo una capa extra de placer que la hizo gritar bajito. Alex empez\u00f3 a moverse: embestidas profundas pero controladas, saliendo casi por completo antes de volver a entrar, cada vez un poco m\u00e1s fuerte, un poco m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Ana estaba completamente ocupada, completamente entregada. Dos bocas en su intimidad \u2014Luis lamiendo su cl\u00edtoris sin descanso mientras Alex la penetraba\u2014, sus dos manos trabajando en Diego y Marco, masturb\u00e1ndolos con movimientos cada vez m\u00e1s firmes, sintiendo c\u00f3mo ellos se endurec\u00edan m\u00e1s en su agarre. Diego se inclin\u00f3 para besarla de nuevo, profundo y hambriento, mientras Marco bajaba a chuparle un pez\u00f3n, alternando con mordidas suaves que la hac\u00edan apretar las manos con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>El placer la invad\u00eda desde todos lados: el roce constante de la lengua de Luis en su cl\u00edtoris, la fricci\u00f3n profunda de Alex dentro de ella, el sabor salado en su boca con cada beso de Diego, la succi\u00f3n en su pez\u00f3n que enviaba chispas directas a su centro. Sus gemidos se volvieron continuos, entrecortados, ahogados contra los labios que la besaban. Sent\u00eda que su cuerpo ya no le pertenec\u00eda del todo; era un instrumento de placer, atendido y usado por cuatro al mismo tiempo, y eso la excitaba m\u00e1s que nada.<\/p>\n<p>Otro orgasmo empez\u00f3 a construirse, m\u00e1s intenso que los anteriores, alimentado por la sobrecarga sensorial. Sus caderas se mov\u00edan solas, buscando m\u00e1s de todo: m\u00e1s lengua, m\u00e1s penetraci\u00f3n, m\u00e1s roce en sus manos. Diego y Marco gem\u00edan contra su piel, sus miembros latiendo en sus palmas, mientras Alex aceleraba el ritmo y Luis succionaba su cl\u00edtoris con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>Ana se dej\u00f3 ir otra vez, el cl\u00edmax explotando en su interior como una ola que la arrastra. Su vagina se contrajo alrededor de Alex en espasmos profundos, su cuerpo temblando entero, las manos apretando con fuerza a Diego y Marco mientras gem\u00eda contra la boca de quien estuviera bes\u00e1ndola en ese momento. No hab\u00eda palabras, solo sensaciones: calor, humedad, latidos, placer que no terminaba.<\/p>\n<p>Y aun as\u00ed, cuando las r\u00e9plicas empezaron a calmarse, ella no pidi\u00f3 que pararan. Solo abri\u00f3 los ojos, los mir\u00f3 con una sonrisa temblorosa no pod\u00eda creer lo que estaba viviendo&#8230;<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64157\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64157\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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