{"id":64185,"date":"2026-01-28T00:04:40","date_gmt":"2026-01-27T23:04:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64185"},"modified":"2026-01-27T19:21:40","modified_gmt":"2026-01-27T18:21:40","slug":"bendicion-del-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bendicion-del-hijo\/","title":{"rendered":"Bendici\u00f3n del hijo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64185\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">30<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era viernes por la noche y ya pasaban de las nueve cuando el timbre de la casa son\u00f3. Andr\u00e9s estaba en su cuarto, con los aud\u00edfonos puestos y los ojos clavados en la pantalla, debuggeando un c\u00f3digo que se negaba a cooperar. Escuch\u00f3 apenas el sonido lejano y luego la voz de su mam\u00e1 respondiendo desde la sala. Se quit\u00f3 un aud\u00edfono por curiosidad, pero no se movi\u00f3 del escritorio.<\/p>\n<p>Paula abri\u00f3 la puerta vestida con un conjunto de lencer\u00eda de encaje negro y sat\u00e9n morado que parec\u00eda dise\u00f1ado para volver loco a cualquiera. El sujetador de encaje negro apenas conten\u00eda sus pechos generosos, el encaje transl\u00facido dejando entrever los pezones endurecidos por el fresco de la noche, mientras la falda corta de sat\u00e9n morado se ce\u00f1\u00eda a sus caderas y terminaba justo donde empezaban sus muslos bronceados y firmes. No esperaba visitas a esa hora, y mucho menos a don Mario, el jefe de su hijo, un hombre corpulento de 58 a\u00f1os con barriga prominente.<\/p>\n<p>\u201cBuenas noches, se\u00f1ora Paula\u2026 perdone la hora, es que Andr\u00e9s no contestaba y traigo unos papeles urgentes del proyecto de ma\u00f1ana\u201d, balbuce\u00f3 \u00e9l, con la voz m\u00e1s ronca de lo habitual. Sus ojos, traicioneros, se clavaron primero en el escote donde los pechos de Paula, y luego bajaron inevitablemente cuando ella se gir\u00f3 un poco para cerrar la puerta detr\u00e1s de \u00e9l: el sat\u00e9n se tens\u00f3 sobre su culo redondo y elevado, marcando cada curva con una precisi\u00f3n que hizo que Mario tragara saliva audiblemente, incapaz de disimular del todo el hambre que le brillaba en la mirada.<\/p>\n<p>Paula sonri\u00f3 , como si no notara las miradas devoradoras, y abri\u00f3 m\u00e1s la puerta para dejarlo pasar. \u201cTranquilo, don Mario, pase nom\u00e1s. Andr\u00e9s est\u00e1 en su cuarto, pegado a la pantalla como siempre. \u00bfQuiere un caf\u00e9 o algo fresquito mientras lo llamo?\u201d Camin\u00f3 delante de \u00e9l hacia la cocina, el balanceo de sus caderas haciendo que la falda corta subiera apenas lo suficiente para mostrar el borde inferior de sus nalgas, y Mario la sigui\u00f3 con los ojos fijos en ese culo que se mov\u00eda con una cadencia hipn\u00f3tica.<\/p>\n<p>Cada vez que Paula se inclinaba un poco para abrir un caj\u00f3n o alcanzar una taza, el encaje del sujetador se tensaba m\u00e1s, dejando ver a\u00fan m\u00e1s piel, y \u00e9l sent\u00eda c\u00f3mo el calor le sub\u00eda por el cuello, luchando por mantener la compostura mientras su mente ya imaginaba c\u00f3mo se sentir\u00eda apretar esas curvas con sus manos.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s sali\u00f3 de su cuarto con el pendrive en la mano, listo para recibir los papeles y volver a su c\u00f3digo sin mucho drama. Pero al doblar el pasillo hacia la sala, se detuvo en seco. Don Mario estaba de pie junto a la mesita del caf\u00e9, con una taza en la mano, pero su mirada no estaba en la taza, estaba en Paula mientras ella se inclinaba sobre la encimera para servir m\u00e1s agua caliente. Los ojos del jefe, recorr\u00edan sin disimulo el culo de su madre: la falda de sat\u00e9n morado se hab\u00eda subido un poco m\u00e1s con el movimiento, dejando a la vista casi toda la curva inferior de sus nalgas, el encaje negro de la tanga apenas visible en el borde. Don Mario trag\u00f3 saliva de nuevo.<\/p>\n<p>En ese preciso instante, los ojos de don Mario se desviaron hacia el pasillo y se encontraron con los de Andr\u00e9s. Por una fracci\u00f3n de segundo, el hombre mayor se congel\u00f3, el rostro enrojecido, sabiendo que lo hab\u00edan pillado en pleno acto de devorar con la mirada a la madre de su empleado. Pero Andr\u00e9s, con calma, simplemente levant\u00f3 una ceja y sonri\u00f3, como si no hubiera visto nada fuera de lo com\u00fan. \u201cBuenas noches, don Mario. Ya vi que lleg\u00f3, perd\u00f3n por no contestar el celular, estaba en una llamada con el servidor\u201d, dijo con voz tranquila, caminando hacia ellos sin prisa. Se acerc\u00f3 a su madre por detr\u00e1s, le dio un beso r\u00e1pido en la mejilla y le quit\u00f3 la taza de las manos para ayudarla. \u201cD\u00e9jame a m\u00ed, ma, si\u00e9ntate un rato\u201d.<\/p>\n<p>Paula se excus\u00f3 con una sonrisa dulce diciendo que iba al ba\u00f1o un momento, y desapareci\u00f3 por el pasillo. El silencio cay\u00f3 pesado en la cocina. Andr\u00e9s se qued\u00f3 apoyado en la encimera, fingiendo revisar el pendrive en su mano, mientras don Mario carraspeaba nervioso, la taza temblando un poco entre los dedos. El hombre mayor mir\u00f3 de reojo hacia el pasillo, luego hacia Andr\u00e9s, y finalmente baj\u00f3 la voz, casi un susurro ronco: &#8220;Mira, muchacho\u2026 Perd\u00f3name, eh. No quise\u2026 o sea, tu mam\u00e1 es un bomb\u00f3n, carajo. No pude evitar mirarla. Es que una mujer as\u00ed\u2026 joder, no la vez todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s dej\u00f3 que el silencio se estirara, con esa mirada que usaba cuando evaluaba un c\u00f3digo complicado. Luego solt\u00f3 una risita baja, y se encogi\u00f3 de hombros. \u201cTranquilo, don Mario. No pasa nada. Solo\u2026 disfrute la vista mientras pueda, \u00bfno?\u201d. El tono era ligero, sin reproche, pero hab\u00eda un brillo nuevo en sus ojos, como si acabara de descubrir un bug interesante en el sistema. Mario parpade\u00f3, confundido entre el alivio y la sorpresa, y solt\u00f3 una risa nerviosa que le hizo temblar la barriga. \u201cEres un buen chico, Andr\u00e9s. No s\u00e9 qu\u00e9 decir\u2026 gracias por no armar esc\u00e1ndalo\u201d. Se limpi\u00f3 el sudor de la frente con el dorso de la mano, todav\u00eda rojo como tomate.<\/p>\n<p>Justo entonces, Paula regres\u00f3 por el pasillo con la misma lencer\u00eda puesta, el sat\u00e9n morado brillando bajo la luz tenue de la cocina. Andr\u00e9s se gir\u00f3 hacia ella con naturalidad, como si nada hubiera pasado. \u201cMa, \u00bfme pasas el cargador del celular? Creo que est\u00e1 en el caj\u00f3n de la derecha, el de los cables. Se me est\u00e1 acabando la bater\u00eda y don Mario tambi\u00e9n trae el suyo casi muerto\u201d. Paula sonri\u00f3 sin sospechar, se acerc\u00f3 a la encimera y se inclin\u00f3 hacia adelante para abrir el caj\u00f3n. La falda corta se levant\u00f3 inevitablemente, subiendo por completo sobre sus caderas y dejando a la vista todo su culo redondo, apenas cubierto por el tanga de encaje negro que se perd\u00eda entre las nalgas bronceadas.<\/p>\n<p>El movimiento fue lento, natural, mientras rebuscaba entre los cables, y don Mario se qued\u00f3 petrificado, los ojos clavados en ese culo perfecto, la respiraci\u00f3n entrecortada. Andr\u00e9s, apoyado al lado, fingi\u00f3 mirar su tel\u00e9fono, pero de reojo observaba c\u00f3mo la mirada del jefe se volv\u00eda cada vez m\u00e1s hambrienta.<\/p>\n<p>Al ver que su madre no encontraba el cargador Andr\u00e9s se acerc\u00f3 despacio por detr\u00e1s de Paula mientras ella segu\u00eda rebuscando en el caj\u00f3n. \u201cD\u00e9jame ayudarte, ma, que ese caj\u00f3n es un desastre\u201d, murmur\u00f3 con voz casual. Andr\u00e9s estir\u00f3 el brazo por encima de ella, fingiendo buscar el cargador, y su mano roz\u00f3 el borde de la falda corta, subi\u00e9ndola un cent\u00edmetro m\u00e1s. Desde su \u00e1ngulo privilegiado, don Mario vio todo: El jefe sinti\u00f3 que el aire se le atoraba en la garganta, la polla endureci\u00e9ndose dolorosamente bajo la tela del pantal\u00f3n mientras intentaba disimular cruzando las piernas.<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Ya lo encontr\u00e9!&#8221;, exclam\u00f3 Andr\u00e9s de repente, sacando el cargador como si nada. Se apart\u00f3 de su madre, que se enderez\u00f3 con una sonrisa agradecida, completamente ajena al toque \u00edntimo y a la mirada febril de don Mario.<\/p>\n<p>&#8220;Chicos, les agradezco la compa\u00f1\u00eda, pero si no les importa, me voy a mi cuarto a ver mi novela.&#8221;. Andr\u00e9s asinti\u00f3 con una sonrisa. \u201cClaro, ma, descansa. Disfruta tu novela\u201d. Se levant\u00f3 del sof\u00e1, se acerc\u00f3 a Paula y le plant\u00f3 un beso suave en la mejilla. Al despedirse, le dio una palmada ligera pero firme en el culo, justo donde la falda corta dejaba expuesta la curva inferior de una nalga; un gesto cotidiano entre madre e hijo, de esos que sol\u00edan ser inocentes, \u201cHijo, hay visitas\u2026 comp\u00f3rtate un poquito, \u00bfno?\u201dAndres mir\u00f3 a don Mario y le gui\u00f1\u00f3 un ojo con picard\u00eda, dejando la mano un segundo m\u00e1s en el culo de su madre.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s sac\u00f3 el pendrive y lo conect\u00f3 a la laptop que ten\u00eda sobre la mesita, fingiendo revisar los archivos del proyecto. \u201cBueno, don Mario, ya que est\u00e1 aqu\u00ed, repasemos r\u00e1pido lo de ma\u00f1ana. El servidor sigue dando guerra con ese bug en el m\u00f3dulo de pagos, pero creo que con el parche que sub\u00ed esta tarde ya deber\u00eda estabilizarse. \u00bfUsted vio el reporte final?\u201d. Mario asinti\u00f3 despacio, los ojos todav\u00eda vidriosos, la voz ronca cuando respondi\u00f3: \u201cS\u00ed, muchacho, lo vi\u2026 buen trabajo. Pero carajo, con todo este estr\u00e9s uno no duerme ni mierda\u201d. Andr\u00e9s sonri\u00f3 de lado, sin mirarlo directamente, mientras deslizaba el dedo por el touchpad como si nada. El silencio se estir\u00f3 unos segundos, roto solo por el zumbido lejano del ventilador y el tic-tac del reloj en la pared.<\/p>\n<p>Don Mario se removi\u00f3 en el sof\u00e1, la tela crujiendo bajo su peso mientras intentaba encontrar una postura que disimulara la tensi\u00f3n evidente en su entrepierna. Tom\u00f3 un sorbo largo del caf\u00e9 ya tibio, como si eso le diera tiempo para ordenar las palabras, y luego mir\u00f3 de reojo a Andr\u00e9s antes de soltar la pregunta en voz baja:<\/p>\n<p>\u2014Y\u2026 \u00bftu mam\u00e1 tiene novio, muchacho? Digo\u2026 una mujer as\u00ed, sola en la casa, con ese\u2026 ese porte. No s\u00e9, parece imposible que no haya alguien rond\u00e1ndome.<\/p>\n<p>\u2014-\u00bfPor qu\u00e9 pregunta, don Mario?<\/p>\n<p>\u2014Andr\u00e9s\u2026 muchacho, esc\u00fachame bien. No quiero cagarla, no quiero que ma\u00f1ana en la oficina me mires raro o que esto se vuelva un problema. Por eso te lo pregunto directo: \u00bfme das permiso? \u00bfMe dejas\u2026 tocarla? No de una vez, no como un animal. Solo\u2026 empezar despacio. Ponerle la mano en la cintura mientras \u201cle ayudo\u201d a alcanzar algo en la cocina, abrazarla por detr\u00e1s \u201cpara saludar\u201d y dejar que sienta lo duro que me tiene. Si ella se asusta o dice que no, me detengo al instante y me voy. Pero si se deja\u2026 joder, si se queda quieta o se r\u00ede como si fuera un juego\u2026 \u00bfme dejas seguir? \u00bfMe das tu bendici\u00f3n para intentarlo<\/p>\n<p>Andr\u00e9s lo mir\u00f3 fijo durante unos segundos largos<\/p>\n<p>\u2014Permiso concedido\u2026 pero no hoy. Gu\u00e1rdelo para otro d\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Trato, muchacho. Trato. Carajo\u2026 eres un diablo calculador, pero me caes bien. Ma\u00f1ana en la oficina hablamos. Gracias por no mandarme a la mierda.<\/p>\n<p>Antes de que el jefe se dirigiera a la puerta principal, lo detuvo con una mano en el hombro.<\/p>\n<p>\u2014Espere, don Mario\u2026 antes de irse, le voy a dar una pruebita. Nada pesado, solo para que vea c\u00f3mo reacciona ella sin que parezca forzado. Vaya a la pieza de mi mam\u00e1 a despedirse. D\u00edgale que se va, que gracias por la hospitalidad\u2026 y abr\u00e1cela. Un abrazo de esos bonachones, de los que da un amigo de la familia. Si se deja, si se queda quieta o se r\u00ede como siempre, entonces pruebe lo que hablamos: una palmada ligera en el culo al despedirse, igualita a la que le doy yo. Nada fuerte, solo un toque casual, como si fuera lo m\u00e1s normal del mundo. Si se sorprende o se aparta, se disculpa y sale.<\/p>\n<p>Don Mario se qued\u00f3 congelado un instante<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s seguro, muchacho? \u00bfNo se va a molestar? \u00bfY si me manda al carajo?<\/p>\n<p>Andr\u00e9s se encogi\u00f3 de hombros, la sonrisa intacta.<\/p>\n<p>\u2014Conf\u00ede en m\u00ed, jefe. Ella no se molesta por esas cosas. Para ella es cari\u00f1o, es juego. Vaya. Yo me quedo aqu\u00ed, escuchando desde la sala. Si algo sale mal, entro y lo arreglo. Pero no va a salir mal.<\/p>\n<p>Mario asinti\u00f3 despacio, como si estuviera so\u00f1ando despierto, y camin\u00f3 por el pasillo con pasos pesados pero cuidadosos. Toc\u00f3 suavemente la puerta entreabierta del cuarto de Paula.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe\u00f1ora Paula? Soy don Mario\u2026 vine a despedirme antes de irme.<\/p>\n<p>Desde adentro se oy\u00f3 la voz dulce de Paula, con el volumen de la novela bajito de fondo.<\/p>\n<p>\u2014Ay, don Mario, pase, pase. \u00bfYa se va? Qu\u00e9 pena, tan temprano.<\/p>\n<p>Mario empuj\u00f3 la puerta con cuidado y entr\u00f3. Paula estaba sentada en la cama, recostada contra las almohadas, todav\u00eda con el conjunto de encaje negro y sat\u00e9n morado, las piernas cruzadas y el control remoto en la mano. La luz tenue de la l\u00e1mpara de noche delineaba sus curvas, los pechos elev\u00e1ndose con cada respiraci\u00f3n tranquila. Ella le sonri\u00f3 con esa calidez inocente, sin sospechar nada.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por todo, se\u00f1ora Paula. Por el caf\u00e9, por recibirme tan tarde\u2026 es usted un encanto.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 un paso, extendi\u00f3 los brazos con naturalidad bonachona, y Paula se levant\u00f3 de la cama con una risita suave.<\/p>\n<p>\u2014Ay, no hay de qu\u00e9, don Mario. Venga, un abrazo de despedida.<\/p>\n<p>Lo abraz\u00f3 primero ella, rode\u00e1ndole el cuello con los brazos en un gesto c\u00e1lido y maternal. Mario la envolvi\u00f3 con sus brazos grandes, la barriga presionando suavemente contra el vientre de ella, y sinti\u00f3 el calor de su cuerpo a trav\u00e9s del sat\u00e9n fino. El perfume vainillado lo invadi\u00f3, los pechos generosos rozando su pecho, y tuvo que contener un jadeo. El abrazo dur\u00f3 unos segundos m\u00e1s de lo necesario, Paula sin apartarse, relajada como siempre.<\/p>\n<p>Al separarse, Mario dio un paso atr\u00e1s, pero antes de girarse hacia la puerta, levant\u00f3 la mano con disimulo \u2014imitando exactamente el gesto de Andr\u00e9s\u2014 y le dio una palmada ligera pero firme en el culo, justo en la curva inferior expuesta por la falda corta. El sonido fue seco, carnoso, y el sat\u00e9n se movi\u00f3 un instante, dejando ver un destello del encaje negro debajo.<\/p>\n<p>Paula solt\u00f3 una risita sorprendida, se llev\u00f3 la mano al lugar del contacto y lo mir\u00f3 con las mejillas ligeramente sonrosadas.<\/p>\n<p>\u2014Ay, don Mario\u2026<\/p>\n<p>No hab\u00eda enojo en su voz, solo esa diversi\u00f3n dulce e inocente, como si fuera una broma entre amigos. Mario se rio nervioso, la cara ardiendo, y balbuce\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n, se\u00f1ora Paula\u2026 es que\u2026 buena noche, \u00bfeh? Gracias de nuevo.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 r\u00e1pido del cuarto, cerrando la puerta con cuidado. En la sala, Andr\u00e9s lo esperaba con los brazos cruzados y una sonrisa satisfecha.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY? \u00bfC\u00f3mo fue la pruebita?<\/p>\n<p>Mario se limpi\u00f3 el sudor de la frente, todav\u00eda temblando de excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Se rio\u2026 carajo, se rio y dijo que era igualito a ti. No se molest\u00f3, muchacho. Ni un poquito.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s asinti\u00f3, apagando la luz de la sala.<\/p>\n<p>\u2014Bien. Eso es lo que quer\u00eda ver. Ahora s\u00ed, v\u00e1yase tranquilo. La pr\u00f3xima vez\u2026 ser\u00e1 m\u00e1s que una palmada.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64185\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64185\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Paula sonri\u00f3 sin sospechar, se acerc\u00f3 a la encimera y se inclin\u00f3 hacia adelante para abrir el caj\u00f3n. La falda corta se levant\u00f3 inevitablemente, subiendo por completo sobre sus caderas y dejando a la vista todo su culo redondo, apenas cubierto por el tanga de encaje negro que se perd\u00eda entre las nalgas bronceadas. El movimiento fue lento, natural, mientras<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64185\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64185\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32361,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64185","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":15097,"today_views":21},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64185"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64187,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64185\/revisions\/64187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}