{"id":64199,"date":"2026-01-28T00:04:13","date_gmt":"2026-01-27T23:04:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64199"},"modified":"2026-01-27T20:10:53","modified_gmt":"2026-01-27T19:10:53","slug":"la-entrega-de-ana-3-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-entrega-de-ana-3-final\/","title":{"rendered":"La entrega de Ana (3 &#8211; final)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64199\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana estaba perdida en una bruma de placer continuo, su cuerpo respondiendo a cada toque como si ya no tuviera l\u00edmites. El sof\u00e1 debajo de ella se sent\u00eda h\u00famedo, caliente, y el aire de la sala ol\u00eda a sexo, a sudor ligero y a esa mezcla salada que solo surge cuando los cuerpos se entregan sin reservas.<\/p>\n<p>Alex segu\u00eda dentro de ella, movi\u00e9ndose con embestidas profundas y controladas, cada salida casi completa antes de volver a llenarla por completo. Luis no hab\u00eda dejado su cl\u00edtoris ni un segundo: su lengua segu\u00eda all\u00ed, lamiendo alrededor del punto donde Alex entraba y sal\u00eda, a\u00f1adiendo una fricci\u00f3n h\u00fameda que la manten\u00eda al borde constante. Sus gemidos eran continuos ahora, roncos y entrecortados, vibrando contra la boca de quien la besara en ese instante.<\/p>\n<p>Diego y Marco estaban cada vez m\u00e1s cerca del l\u00edmite. Ana lo sent\u00eda en c\u00f3mo lat\u00edan sus miembros en sus manos: m\u00e1s duros, m\u00e1s calientes, con pulsos r\u00e1pidos que anunciaban lo inevitable. Ella aceler\u00f3 el ritmo sin que se lo pidieran, subiendo y bajando con movimientos firmes, el pulgar rozando la punta sensible de cada uno en cada pasada. Diego fue el primero en romperse.<\/p>\n<p>\u2014Ana\u2026 ya voy\u2026 \u2014murmur\u00f3 \u00e9l contra su cuello, la voz grave y temblorosa.<\/p>\n<p>Ella no dud\u00f3. Gir\u00f3 la cabeza hacia \u00e9l, abri\u00f3 la boca y lo tom\u00f3 despacio, envolvi\u00e9ndolo con labios c\u00e1lidos y h\u00famedos. Su lengua jug\u00f3 alrededor de la cabeza mientras segu\u00eda masturb\u00e1ndolo con la mano, succionando con esa presi\u00f3n justa que lo hizo gemir fuerte. Diego se tens\u00f3 entero, una mano en su cabello casta\u00f1o claro, gui\u00e1ndola sin forzar. Y entonces se vino: chorros calientes y espesos llenaron su boca primero, luego se retir\u00f3 un poco para dejar que el resto cayera sobre su lengua, su barbilla, goteando despacio hacia sus senos peque\u00f1os. Ana trag\u00f3 lo que pudo, el sabor salado y c\u00e1lido extendi\u00e9ndose por su garganta, mientras segu\u00eda moviendo la mano para exprimir las \u00faltimas gotas.<\/p>\n<p>Marco no tard\u00f3 mucho m\u00e1s. Ver a Diego descargarse sobre ella lo empuj\u00f3 al borde. Ana solt\u00f3 a Diego con los labios y gir\u00f3 la cabeza hacia Marco, pero esta vez no lo tom\u00f3 en la boca; en cambio, aceler\u00f3 la mano, apretando justo debajo de la cabeza con movimientos r\u00e1pidos y firmes. Marco jade\u00f3, su abdomen contray\u00e9ndose.<\/p>\n<p>\u2014Joder\u2026 Ana\u2026 Se vino con un gemido largo y profundo. El primer chorro sali\u00f3 fuerte, aterrizando caliente sobre su pecho izquierdo, cubriendo el pez\u00f3n que todav\u00eda estaba sensible de las chupadas anteriores. Luego otro, y otro, salpicando su piel blanca, goteando hacia su vientre plano. Ana sigui\u00f3 masturb\u00e1ndolo hasta que \u00e9l tembl\u00f3 y se detuvo, dejando que las \u00faltimas gotas cayeran sobre su mano.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Alex segu\u00eda dentro de ella, pero ahora sus embestidas eran m\u00e1s r\u00e1pidas, m\u00e1s urgentes. Luis hab\u00eda subido un poco, lamiendo el cl\u00edtoris con toques r\u00e1pidos mientras sus dedos entraban y sal\u00edan junto a la penetraci\u00f3n de Alex, a\u00f1adiendo esa sensaci\u00f3n de estar completamente llena. Ana sent\u00eda otro orgasmo construy\u00e9ndose en su interior, alimentado por la visi\u00f3n de Diego y Marco descargados sobre su cuerpo, por el calor pegajoso que cubr\u00eda su piel, por el olor intenso que llenaba la sala.<\/p>\n<p>Alex fue el tercero. Se tens\u00f3 dentro de ella, embistiendo profundo una \u00faltima vez.<\/p>\n<p>\u2014Voy a\u2026 \u2014gru\u00f1\u00f3, y se sali\u00f3 justo a tiempo.<\/p>\n<p>Su semen caliente sali\u00f3 en chorros fuertes, primero sobre su monte de Venus, luego salpicando su vientre y mezcl\u00e1ndose con lo que ya hab\u00edan dejado Marco y Diego. Ana sinti\u00f3 el calor extenderse por su piel, goteando hacia los lados, mientras su propio cuerpo se contra\u00eda en otro cl\u00edmax: sus paredes internas apret\u00e1ndose en el vac\u00edo, su cl\u00edtoris palpitando bajo la lengua de Luis, que no paraba de lamer, prolongando las olas de placer hasta que ella tembl\u00f3 entera.<\/p>\n<p>Luis fue el \u00fanico que no se vino todav\u00eda. Se qued\u00f3 ah\u00ed, entre sus piernas, lamiendo despacio ahora, saboreando la mezcla de todo: su humedad, el semen de Alex que a\u00fan goteaba, el calor de su orgasmo reciente. Sus ojos se encontraron con los de Ana, y hab\u00eda una promesa silenciosa en esa mirada: \u00e9l esperar\u00eda, \u00e9l ser\u00eda el \u00faltimo, cuando ella estuviera lista para recibirlo de nuevo.<\/p>\n<p>Ana, cubierta de semen caliente en el pecho, el vientre, la barbilla, jadeaba con la boca entreabierta, el cuerpo tembloroso y brillante bajo la luz tenue. Se sent\u00eda usada, saciada, adorada. Y aun as\u00ed, cuando recuper\u00f3 un poco el aliento, extendi\u00f3 una mano temblorosa hacia Luis y murmur\u00f3 con voz ronca:<\/p>\n<p>\u2014Ven\u2026 ahora t\u00fa.<\/p>\n<p>La noche a\u00fan no hab\u00eda terminado y Luis se levant\u00f3 despacio del suelo, el cuerpo todav\u00eda tenso por la contenci\u00f3n que hab\u00eda mantenido hasta ese momento. Sus ojos no se apartaron de Ana ni un segundo. Ella segu\u00eda recostada en el sof\u00e1, el pecho subiendo y bajando con respiraciones pesadas, la piel blanca cubierta de semen que empezaba a secarse en hilos brillantes sobre sus senos, su vientre y la barbilla. Estaba exhausta, pero sus ojos segu\u00edan brillando con esa entrega absoluta.<\/p>\n<p>Sin decir una palabra, Luis se inclin\u00f3, pas\u00f3 un brazo por debajo de sus rodillas y el otro por su espalda, y la levant\u00f3 en brazos como si no pesara nada. Ana solt\u00f3 un peque\u00f1o jadeo de sorpresa, pero no protest\u00f3; al contrario, rode\u00f3 su cuello con los brazos y apoy\u00f3 la cabeza en su hombro, el cabello casta\u00f1o claro cay\u00e9ndole desordenado sobre la cara.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s se quedaron quietos. Diego y Marco intercambiaron una mirada r\u00e1pida, confundidos, con las cejas fruncidas. Alex se pas\u00f3 una mano por el pelo, respirando hondo, pero ninguno dijo nada. No hubo reclamos, no hubo preguntas. El silencio que cay\u00f3 sobre la sala fue pesado, casi reverente. Simplemente observaron c\u00f3mo Luis se la llevaba, los pasos firmes resonando en el piso de madera hacia el pasillo que llevaba al ba\u00f1o principal.<\/p>\n<p>La puerta del ba\u00f1o se cerr\u00f3 con un clic suave detr\u00e1s de ellos.<\/p>\n<p>Dentro, la luz era m\u00e1s fr\u00eda, m\u00e1s blanca, con azulejos claros y un espejo grande que reflejaba todo. Luis la deposit\u00f3 con cuidado sobre la repisa ancha del lavabo, justo frente al espejo. Ana se sent\u00f3 ah\u00ed, las piernas colgando, el culo peque\u00f1o apoyado en el borde fr\u00edo de m\u00e1rmol. El contraste del fr\u00edo contra su piel caliente la hizo estremecerse.<\/p>\n<p>Luis abri\u00f3 la regadera sin prisa, dejando que el agua empezara a caer caliente, llenando el espacio de vapor. Luego volvi\u00f3 con ella. Tom\u00f3 una toalla suave del perchero y la moj\u00f3 un poco, empezando a limpiarla con movimientos lentos, casi tiernos al principio: pas\u00f3 la tela h\u00fameda por su barbilla, quitando los restos pegajosos; baj\u00f3 por su cuello, por sus senos, limpiando cada gota que Diego y Marco hab\u00edan dejado; sigui\u00f3 por su vientre plano, recogiendo lo que Alex hab\u00eda derramado. Ana lo dejaba hacer, los ojos entrecerrados, mordi\u00e9ndose el labio inferior cada vez que la toalla rozaba una zona sensible.<\/p>\n<p>Pero la ternura dur\u00f3 poco.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 a sus muslos internos, Luis dej\u00f3 la toalla a un lado. Sus manos se abrieron sobre la piel blanca, separ\u00e1ndole las piernas con firmeza. Ana jade\u00f3, todav\u00eda sensible, todav\u00eda h\u00fameda. \u00c9l se coloc\u00f3 entre ellas, su erecci\u00f3n dura presionando contra su entrada sin entrar todav\u00eda. La mir\u00f3 a los ojos, directo, sin pedir permiso esta vez.<\/p>\n<p>\u2014Te quiero as\u00ed \u2014murmur\u00f3.<\/p>\n<p>Y entr\u00f3 de un solo movimiento profundo, duro, sin pre\u00e1mbulos. Ana grit\u00f3 bajito, las manos aferr\u00e1ndose a sus hombros, las u\u00f1as clav\u00e1ndose en su piel. Luis no se detuvo: empez\u00f3 a embestir con fuerza, con un ritmo apasionado y crudo que hac\u00eda que el cuerpo de ella se moviera contra la repisa con cada golpe. El m\u00e1rmol fr\u00edo contrastaba con el calor que los un\u00eda; el vapor del agua caliente los envolv\u00eda como una niebla densa.<\/p>\n<p>Ana sent\u00eda cada cent\u00edmetro de \u00e9l llen\u00e1ndola, rozando puntos que la hac\u00edan arquearse y gemir sin control. Sus piernas se enredaron alrededor de su cintura, atray\u00e9ndolo m\u00e1s adentro, m\u00e1s fuerte. Luis ten\u00eda una mano en su nuca, sosteni\u00e9ndola para que no se golpeara contra el espejo; la otra en su cadera, gui\u00e1ndola para que recibiera cada embestida hasta el fondo. El sonido de sus cuerpos chocando se mezclaba con el agua cayendo, con los gemidos ahogados de Ana y los gru\u00f1idos bajos de \u00e9l.<\/p>\n<p>Ella lleg\u00f3 primero otra vez, el orgasmo golpe\u00e1ndola como un latigazo: su vagina contray\u00e9ndose alrededor de \u00e9l en espasmos intensos, sus piernas temblando, un grito que sali\u00f3 ronco y prolongado. Luis no par\u00f3; al contrario, aceler\u00f3, embistiendo m\u00e1s profundo, m\u00e1s r\u00e1pido, hasta que su propio cl\u00edmax lo alcanz\u00f3.<\/p>\n<p>Se vino dentro de ella con un gemido gutural, profundo, descargando todo lo que hab\u00eda contenido hasta ese momento. Chorros calientes la llenaron por completo, goteando despacio cuando \u00e9l se qued\u00f3 quieto un segundo, todav\u00eda dentro, respirando pesado contra su cuello. Ana sinti\u00f3 el calor extenderse en su interior, una sensaci\u00f3n plena y abrumadora que la hizo suspirar largo, temblando entre sus brazos.<\/p>\n<p>Se quedaron as\u00ed un rato, pegados, el agua cayendo de fondo, el vapor empa\u00f1ando el espejo detr\u00e1s de ellos. Luis la bes\u00f3 en la frente, suave esta vez, y luego la abraz\u00f3 con fuerza, como si quisiera asegurarse de que segu\u00eda ah\u00ed.<\/p>\n<p>Afuera, en la sala, los otros tres segu\u00edan en silencio, escuchando los sonidos lejanos que llegaban por el pasillo. Nadie se movi\u00f3. Nadie dijo nada, la noche hab\u00eda cambiado de rumbo, y todos lo sab\u00edan.<\/p>\n<p>Luis mantuvo a Ana pegada a su cuerpo un rato m\u00e1s, ambos respirando pesado bajo el vapor que llenaba el ba\u00f1o. El agua segu\u00eda cayendo en la regadera, un ruido constante que amortiguaba el mundo exterior. Poco a poco, \u00e9l se separ\u00f3 con cuidado, todav\u00eda dentro de ella hasta el \u00faltimo segundo, y luego la ayud\u00f3 a bajar de la repisa. Las piernas de Ana temblaban, d\u00e9biles, as\u00ed que la sostuvo por la cintura mientras la guiaba bajo el chorro caliente.<\/p>\n<p>No hablaron mucho. Luis tom\u00f3 el jab\u00f3n l\u00edquido y empez\u00f3 a lavarla con movimientos suaves, casi mec\u00e1nicos: primero el cabello, masajeando el cuero cabelludo hasta que el agua arrastr\u00f3 todo el sudor y los restos pegajosos; luego los hombros, los senos, el vientre, bajando por los muslos con cuidado para no irritar la piel sensible. Ana se dej\u00f3 hacer, apoyada contra la pared de azulejos, los ojos cerrados, sintiendo c\u00f3mo el agua tibia borraba las huellas f\u00edsicas de la noche. Cuando termin\u00f3, Luis cerr\u00f3 la llave, la envolvi\u00f3 en una toalla grande y mullida, y la sec\u00f3 con la misma calma.<\/p>\n<p>La carg\u00f3 otra vez en brazos \u2014ella ya no protestaba, solo se acurruc\u00f3 contra su pecho\u2014 y la llev\u00f3 por el pasillo hasta la habitaci\u00f3n principal. La casa estaba en silencio absoluto; los dem\u00e1s no se hab\u00edan movido de la sala. Luis la deposit\u00f3 en la cama king size, apart\u00f3 las s\u00e1banas, y la acomod\u00f3 boca arriba. Le dio un beso suave en la frente, casi fraternal ahora, y cubri\u00f3 su cuerpo desnudo con la s\u00e1bana ligera.<\/p>\n<p>\u2014Duerme \u2014murmur\u00f3, y sali\u00f3 sin hacer ruido, cerrando la puerta con cuidado.<\/p>\n<p>Abajo, en la terraza, la piscina segu\u00eda iluminada por las luces subacu\u00e1ticas, el agua quieta reflejando la luna. Diego, Marco y Alex ya estaban ah\u00ed cuando Luis baj\u00f3. Se hab\u00edan puesto los shorts de nuevo, sentados en el borde con las piernas colgando, cada uno con una cerveza fr\u00eda que hab\u00edan sacado del refri. Nadie dijo nada al principio. Solo el rumor de las olas lejanas y el chapoteo suave cuando Luis se meti\u00f3 al agua y se sent\u00f3 entre ellos.<\/p>\n<p>Fue Diego el que rompi\u00f3 el silencio, voz baja, sin mirar a nadie en particular.<\/p>\n<p>\u2014Neta que no me lo esperaba as\u00ed.<\/p>\n<p>Marco solt\u00f3 una risa corta, nerviosa.\u2014Ni yo. Pero\u2026 pas\u00f3.<\/p>\n<p>Alex se pas\u00f3 la mano por el pelo mojado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora qu\u00e9? \u00bfMa\u00f1ana fingimos que nada?<\/p>\n<p>Luis, el m\u00e1s calmado, neg\u00f3 con la cabeza despacio.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9. Pero ella decidi\u00f3. Nosotros tambi\u00e9n. No fue nadie obligado.<\/p>\n<p>Se quedaron callados un rato m\u00e1s, bebiendo sorbos largos, mirando el agua. Hablaron poco: de lo intenso que hab\u00eda sido, de c\u00f3mo todo fluy\u00f3 sin que nadie tuviera que decir \u201cvamos a hacer esto\u201d, de que quiz\u00e1s no volver\u00eda a pasar, o quiz\u00e1s s\u00ed, pero que no hab\u00eda que ponerle etiquetas todav\u00eda. No hubo celos, no hubo reclamos. Solo una aceptaci\u00f3n callada de que la noche hab\u00eda sido un desmadre \u00fanico, compartido, y que ya estaba hecho.<\/p>\n<p>Al final se quedaron ah\u00ed hasta que el cielo empez\u00f3 a clarear un poco. Luego, uno por uno, se fueron a sus habitaciones sin decir m\u00e1s. La casa volvi\u00f3 al silencio.<\/p>\n<p>Ana despert\u00f3 tarde, casi al mediod\u00eda. La luz del sol entraba a raudales por las cortinas entreabiertas, calentando las s\u00e1banas. Se sent\u00eda pesada, adolorida en los lugares correctos, con un leve dolor de cabeza por el alcohol y la falta de sue\u00f1o. Se sent\u00f3 despacio en la cama, la s\u00e1bana cay\u00e9ndole hasta la cintura, y mir\u00f3 alrededor. La habitaci\u00f3n estaba igual que siempre: ordenada, lujosa, impersonal.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 las escaleras descalza, envuelta en una bata ligera que encontr\u00f3 en el ba\u00f1o. En la cocina encontr\u00f3 a los cuatro sentados alrededor de la isla, tomando caf\u00e9, comiendo fruta y totopos con guacamole como si nada. Cuando la vieron, hubo un segundo de silencio inc\u00f3modo, pero luego sonrisas normales, casuales.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, dormilona \u2014dijo Diego, pas\u00e1ndole una taza de caf\u00e9 sin que ella pidiera.<\/p>\n<p>\u2014Te ve\u00edas bien muerta \u2014agreg\u00f3 Marco con una media sonrisa.<\/p>\n<p>Ana tom\u00f3 la taza, dio un sorbo y se sent\u00f3 con ellos. Nadie sac\u00f3 el tema directamente. Hablaron de tonter\u00edas: del clima, de que el mar estaba perfecto para surfear, de que hab\u00eda que recoger la casa antes de que volvieran los pap\u00e1s. Como siempre.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del desayuno, cada quien se fue por su lado: unos a la piscina, otros a la playa, Ana se qued\u00f3 un rato sola en la terraza, mirando el mar. No hab\u00eda drama, no hab\u00eda promesas, no hab\u00eda \u201cqu\u00e9 significa esto\u201d. Solo la certeza tranquila de que lo que pas\u00f3, pas\u00f3. Fue intenso, fue real, fue compartido. Y ya.<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, cuando el sol empezaba a bajar, Ana se meti\u00f3 a la piscina con ellos. Nadaron, rieron, se salpicaron como siempre. Nadie toc\u00f3 el tema de nuevo. No hac\u00eda falta.<\/p>\n<p>Fue lo que fue, y con eso bastaba.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n<p>Gracias por sus comentarios y por leerme.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64199\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64199\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Se vino dentro de ella con un gemido gutural, profundo, descargando todo lo que hab\u00eda contenido hasta ese momento. Chorros calientes la llenaron por completo, goteando despacio cuando \u00e9l se qued\u00f3 quieto un segundo, todav\u00eda dentro, respirando pesado contra su cuello. Ana sinti\u00f3 el calor extenderse en su interior, una sensaci\u00f3n plena y abrumadora que la hizo suspirar largo, temblando<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64199\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64199\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":9924,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64199","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2651,"today_views":2},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9924"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64199"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64199\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64201,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64199\/revisions\/64201"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}