{"id":64205,"date":"2026-01-30T00:02:18","date_gmt":"2026-01-29T23:02:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64205"},"modified":"2026-01-29T18:25:02","modified_gmt":"2026-01-29T17:25:02","slug":"de-amiga-a-esclava-6-la-sombra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-amiga-a-esclava-6-la-sombra\/","title":{"rendered":"De amiga a esclava (6): La sombra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64205\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La noche hab\u00eda ca\u00eddo sobre la ciudad con una pesadez inusual, cargada de una humedad que parec\u00eda adherirse a la piel gracias a la torrencial lluvia que golpeaba los cristales. Para Laura, el trayecto hasta mi casa no hab\u00eda sido un viaje ordinario; cada sem\u00e1foro en rojo, cada r\u00e1faga de viento contra el parabrisas, debi\u00f3 ser un recordatorio de que el encuentro de hoy ser\u00eda el inicio de algo desconocido. Hemos tenido varios encuentros desde aquel castigo por su impuntualidad, cada uno tan delicioso y placentero como el anterior, pero sab\u00eda que ella no hab\u00eda olvidado mis palabras: \u201cTal vez luego\u2026 te castigaremos entre dos\u201d. Esa frase hab\u00eda germinado en su mente como una semilla de inquietud, una duda que le imped\u00eda descansar.<\/p>\n<p>Su puntualidad, esta vez, fue perfecta; una muestra de que su voluntad estaba, por ahora, bajo mi absoluto dominio.<\/p>\n<p>Al escuchar el clic de la cerradura, permanec\u00ed inm\u00f3vil en la penumbra del dormitorio. Me gustaba dejarla entrar en el silencio que yo mismo hab\u00eda preparado, un vac\u00edo sonoro que amplifica cualquier latido del coraz\u00f3n. No hab\u00eda luces de bienvenida, ni el aroma de mi perfume habitual impregnando el estudio. Solo una negrura casi total, rota \u00fanicamente por el parpadeo de una vela al final del corredor, cuya llama bailaba err\u00e1ticamente, proyectando sombras que parec\u00edan acecharla desde las paredes.<\/p>\n<p>Desde aquella ocasi\u00f3n en que le entregu\u00e9 una copia de mis llaves, Laura gozaba del privilegio de entrar libremente, siempre y cuando yo se lo permitiera y fuera estrictamente para nuestras sesiones sexuales. Escuch\u00e9 sus pasos en la sala, cautelosos, casi temerosos de romper la quietud del aire. El ambiente estaba saturado con una mezcla de s\u00e1ndalo y un toque met\u00e1lico que yo mismo hab\u00eda dispuesto para confundir su olfato. Quer\u00eda que sus sentidos empezaran a traicionarla antes incluso de poner un pie en mi presencia.<\/p>\n<p>Cuando finalmente cruz\u00f3 el umbral del dormitorio, me limit\u00e9 a observarla. Yo era una silueta imponente recortada contra la m\u00ednima luz de la vela.<\/p>\n<p>\u2014Desn\u00fadate \u2014orden\u00e9. Mi voz fue apenas un hilo, pero cargado de una vibraci\u00f3n que la hizo estremecerse de inmediato.<\/p>\n<p>La observ\u00e9 obedecer bajo la luz mortecina. Sus dedos se apresuraban a soltar botones y halar telas, una urgencia que delataba su ansiedad. Sus prendas cayeron al suelo en un mont\u00f3n descuidado, una falta de orden que en otra ocasi\u00f3n habr\u00eda sido motivo de correcci\u00f3n, pero hoy mis planes eran mucho m\u00e1s complejos. Sab\u00eda que se sent\u00eda observada, y no solo por m\u00ed. Sus ojos buscaban desesperadamente en las esquinas oscuras de la habitaci\u00f3n, detectando esa presencia que el instinto primario siempre advierte antes que la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>\u2014El antifaz, Laura. Sabes d\u00f3nde est\u00e1.<\/p>\n<p>Lo tom\u00f3 de la mesita de noche con dedos temblorosos. En cuanto se ajust\u00f3 la seda fr\u00eda sobre los ojos, su universo visual dej\u00f3 de existir. Ahora, ella no era m\u00e1s que un mapa de receptores t\u00e1ctiles esperando ser activados, una p\u00e1gina en blanco donde yo escribir\u00eda la historia de esta noche. La gui\u00e9 hacia la cama con una firmeza que no admit\u00eda r\u00e9plica, asegurando sus mu\u00f1ecas a los postes superiores. La posici\u00f3n la dejaba arqueada, con la pelvis elevada y el pecho expuesto, una ofrenda involuntaria a la oscuridad reinante.<\/p>\n<p>\u2014La quietud es tu \u00fanico refugio hoy \u2014le susurr\u00e9 al o\u00eddo, deleit\u00e1ndome con el aroma de su piel excitada y el pulso acelerado que golpeaba en su cuello\u2014. No importa lo que sientas, ni lo que creas comprender. Si hablas, o si intentas ver, nuestro pacto se rompe. Y ambos sabemos que no quieres que eso ocurra.<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, con la garganta seca. El silencio volvi\u00f3 a reinar, callado solamente por las gotas de lluvia que se deshac\u00edan con violencia sobre el tejado. Fue entonces cuando inici\u00e9 mi labor de desmantelar su cordura.<\/p>\n<p>Deslic\u00e9 mi mano por su pantorrilla izquierda, manteniendo mi caricia met\u00f3dica, esa presi\u00f3n que ella reconoc\u00eda como m\u00eda. Pero, casi en el mismo instante, otra mano \u2014una que no era la m\u00eda, con dedos m\u00e1s largos y una suavidad que delataba una naturaleza femenina, pero con una temperatura m\u00e1s baja\u2014 comenz\u00f3 a trazar c\u00edrculos en su cadera derecha. Sent\u00ed c\u00f3mo su cuerpo se pon\u00eda r\u00edgido, una tabla de tensi\u00f3n bajo mi tacto. Su cerebro intentaba procesar lo imposible: yo estaba a su izquierda, ella pod\u00eda o\u00edr mi respiraci\u00f3n justo ah\u00ed, pero la mano en su derecha era indiscutiblemente real, firme y deliberada en su avance.<\/p>\n<p>Disfrut\u00e9 de su confusi\u00f3n interna. Pod\u00eda ver en la tensi\u00f3n de su mand\u00edbula c\u00f3mo intentaba racionalizarlo, pensando quiz\u00e1s que yo me mov\u00eda con una rapidez sobrenatural. Sin embargo, cualquier l\u00f3gica muri\u00f3 cuando una tercera mano se pos\u00f3 delicadamente sobre su vagina, buscando su cl\u00edtoris con una precisi\u00f3n que la hizo soltar un jadeo ahogado, mientras mis otras dos manos segu\u00edan ascendiendo por sus muslos.<\/p>\n<p>Eran tres manos. Tres fuentes de contacto f\u00edsico operando de forma independiente y simult\u00e1nea. No le di explicaciones; mi invitada era una sombra muda, una extensi\u00f3n de mi voluntad que yo controlaba con la mirada en medio del caos sensorial de Laura.<\/p>\n<p>Me inclin\u00e9 para presionar mis labios en su cuello, succionando con esa fuerza posesiva que ella tanto ansiaba. Pero, simult\u00e1neamente, otra lengua comenz\u00f3 a recorrer la parte interna de su muslo derecho, ascendiendo hacia su centro con una lentitud tortuosa que la hac\u00eda temblar. Dos lenguas. Dos ritmos de respiraci\u00f3n distintos. El m\u00edo, profundo y dominante; el otro, m\u00e1s corto y febril, un jadeo delicado que apenas rozaba su piel, pero que gritaba una presencia ajena, una femineidad que Laura no esperaba encontrar en la seguridad de mi dormitorio.<\/p>\n<p>Laura intent\u00f3 girar la cabeza, un movimiento instintivo, una s\u00faplica muda por entender qui\u00e9n m\u00e1s habitaba ese espacio, pero la mano en su pecho se cerr\u00f3 sobre su garganta con la advertencia justa, record\u00e1ndole qui\u00e9n mandaba.<\/p>\n<p>\u2014Quieta \u2014le record\u00e9, mi voz siendo el \u00fanico ancla que le quedaba mientras la lengua extra\u00f1a persist\u00eda en su avance implacable.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, la experiencia se convirti\u00f3 en una tormenta de est\u00edmulos dise\u00f1ados para romperla. Cuatro manos empezaron a trabajar sobre su cuerpo. Unas se dedicaban a masajear sus pechos con una urgencia demandante, apretando sus pezones ya endurecidos, mientras las otras dos exploraban su humedad con una curiosidad que rayaba toda percepci\u00f3n anterior. Se sent\u00eda devorada, invadida por una entidad que no pod\u00eda nombrar, pero que sent\u00eda en cada cent\u00edmetro de su piel.<\/p>\n<p>Las manos en sus pechos ten\u00edan u\u00f1as ligeramente largas que se enterraban con una crueldad dulce, y las que la sujetaban por la cintura pose\u00edan una agilidad que delataba otra fisionom\u00eda, otro peso, otro calor. La confusi\u00f3n era su mayor tortura y mi mayor triunfo. Cada vez que cre\u00eda identificarme en un roce, otra mano aparec\u00eda para desmentirlo, para confirmarle que yo hab\u00eda tra\u00eddo a alguien m\u00e1s, alguien sin nombre ni rostro, una c\u00f3mplice que compart\u00eda conmigo el deseo de someterla hasta que no quedara rastro de su autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Le solt\u00e9 las mu\u00f1ecas de los postes y, sin darle tiempo a recuperarse, la obligu\u00e9 a ponerse de rodillas sobre la cama. Laura sinti\u00f3 entonces el pecho firme de una mujer presionando contra su espalda, atrap\u00e1ndola en un s\u00e1ndwich de carne y deseo. Los muslos de la invitada se situaron entre los suyos, bloqueando cualquier intento de cierre. El sinf\u00edn de besos en su cuello y mis dedos trabajando en su intimidad la hicieron colapsar sobre las s\u00e1banas, totalmente empapada tras su primer orgasmo, dej\u00e1ndola en la posici\u00f3n perfecta para lo que pasar\u00eda a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Espera, \u00bfqui\u00e9n me\u2026? \u2014trat\u00f3 de decir antes que una fuerte nalgada le hiciera dar un fuerte gemido, seguido por otra que dej\u00f3 marcada la mano en su hermoso trasero. Esto aviv\u00f3 m\u00e1s sus ganas de ser mi esclava, arqueando su espalda para darnos una vista perfecta de su cuerpo dispuesto a ser blanco de nuestro deseo.<\/p>\n<p>El roce del material sint\u00e9tico del strapon fue un choque t\u00e9rmico contra su piel ardiente. La penetraci\u00f3n fue brusca, un reclamo territorial que la hizo arquearse desesperadamente, buscando un aire que parec\u00eda hab\u00e9rsele escapado de los pulmones. El ritmo no era el m\u00edo; era m\u00e1s el\u00e1stico, m\u00e1s insistente, guiado por una cadera que se mov\u00eda con una urgencia distinta, una cadera femenina que buscaba su propio placer a trav\u00e9s del sometimiento de Laura.<\/p>\n<p>Llev\u00e9 la disonancia al cl\u00edmax. Mientras ella era penetrada por detr\u00e1s, introduje mis dedos en su boca, exigiendo su atenci\u00f3n, oblig\u00e1ndola a morder y a reconocer el sabor de mi piel y el roce de mi anillo. Al mismo tiempo, las manos de la otra mujer le apretaban los gl\u00fateos con una fuerza feroz, dejando marcas que ser\u00edan el testimonio silencioso de esta noche.<\/p>\n<p>Estaba rodeada. Estaba siendo usada por una dualidad que operaba en perfecta sincron\u00eda. El placer era tan abrumador que el saberse sometida completamente se convirti\u00f3 en su \u00fanico asidero a la realidad. Sab\u00eda que quer\u00eda gritar, que quer\u00eda preguntar qui\u00e9n era esa mujer que la besaba con una frialdad g\u00e9lida en el hombro, pero mi autoridad y su propio miedo la manten\u00edan en un silencio absoluto, una tumba de deseo.<\/p>\n<p>Las sensaciones se suced\u00edan sin tregua. El strapon se mov\u00eda con un ritmo mec\u00e1nico, incansable, mientras una lengua femenina encontraba su punto de mayor sensibilidad con una precisi\u00f3n quir\u00fargica. Laura se perdi\u00f3 en la oscuridad de su antifaz. Ya no sab\u00eda cu\u00e1ntas personas hab\u00eda en la habitaci\u00f3n. Pod\u00edan ser dos, pod\u00edan ser tres, o pod\u00eda ser que yo me hubiera convertido en una legi\u00f3n destinada a despojarla de su cordura. El sudor cubr\u00eda su cuerpo, mezcl\u00e1ndose con la saliva de labios que no conoc\u00eda. El anonimato de su agresora consensuada le otorgaba una libertad aterradora. Sus sospechas bailaban entre las personas de su entorno: \u00bfmi socia?, \u00bfalguna amiga que ella desconoc\u00eda?, \u00bfuna profesional del anonimato?<\/p>\n<p>Yo no le di ni una sola pista. Me acercaba a su o\u00eddo solo para recordarle qui\u00e9n segu\u00eda siendo el arquitecto de su perdici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Entr\u00e9gate, Laura. No busques nombres. Busca tu placer, solo siente lo que te estamos ofreciendo \u2014le dije, mientras mi mano impactaba en sus gl\u00fateos con dos sonoras cachetadas que la hicieron mojar a\u00fan m\u00e1s las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s, m\u00e1s duro, dame m\u00e1s, por favor\u2026 \u2014Fueron sus palabras, un ruego desesperado antes de que el orgasmo la golpeara con la fuerza de un rayo. Fue una explosi\u00f3n de alivio ante la tensi\u00f3n insoportable de la duda. Sus m\u00fasculos se tensaron hasta el l\u00edmite, sus dedos se enterraron en las s\u00e1banas y un gemido sordo muri\u00f3 tras su antifaz mientras nuestras manos la sujetaban con firmeza, conteniendo sus espasmos, ancl\u00e1ndola a la cama mientras su mente se fragmentaba en mil pedazos.<\/p>\n<p>Cuando el eco del cl\u00edmax se desvaneci\u00f3, el silencio regres\u00f3 con la misma rapidez quir\u00fargica con la que se hab\u00eda roto. Los pesos se retiraron. Escuch\u00e9 el sonido de pasos alej\u00e1ndose, el roce casi inaudible de la puerta al cerrarse y luego\u2026 el vac\u00edo absoluto de mi dormitorio. Solo quedaba el sonido de la lluvia y su respiraci\u00f3n entrecortada.<\/p>\n<p>Cuando finalmente le retir\u00e9 el antifaz, la vela se hab\u00eda extinguido por completo. La habitaci\u00f3n estaba en penumbra, ba\u00f1ada solo por la luz de la luna que se filtraba por las cortinas tras la tormenta. Me sent\u00e9 al borde de la cama, observ\u00e1ndola con mi calma habitual, como si nada hubiera ocurrido. Ella me mir\u00f3 con los ojos dilatados, buscando rastros en la oscuridad: una prenda olvidada, un perfume diferente, una sombra que se moviera. Pero yo estaba solo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n\u2026 qui\u00e9n era? \u2014pregunt\u00f3 con la voz quebrada por el cansancio extremo. Esperaba una mirada inquisidora o recriminadora, pero para mi deleite, encontr\u00e9 \u00fanicamente una mezcla de curiosidad febril y un deseo insaciable.<\/p>\n<p>Acarici\u00e9 su mejilla con el dorso de mis dedos, manteniendo mi expresi\u00f3n impasible, casi g\u00e9lida.<\/p>\n<p>\u2014No hubo nadie, Laura. \u00danicamente estuviste t\u00fa, y tu capacidad de abrir tu mente a muchas posibilidades, que es lo que yo deseo para ti.<\/p>\n<p>Ella me mir\u00f3, confundida, su l\u00f3gica luchando contra lo que su piel le gritaba. Sus sentidos no ment\u00edan: las cuatro manos, la presi\u00f3n de pechos femeninos contra su espalda, la dureza de aquel juguete. Las marcas rojas en su piel eran reales, testimonios f\u00edsicos de una presencia que yo ahora negaba.<\/p>\n<p>\u2014Pero\u2026 yo lo sent\u00ed\u2026 lo juro&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Sentiste lo que necesitabas sentir para romperte \u2014la interrump\u00ed con una sonrisa enigm\u00e1tica que no llegaba a mis ojos\u2014. Lo que creas haber experimentado es un secreto que solo t\u00fa guardar\u00e1s. No busques certezas donde solo hay sombras.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 y camin\u00e9 hacia la ventana, d\u00e1ndole la espalda para dar por terminada cualquier explicaci\u00f3n l\u00f3gica. Ella se qued\u00f3 en la cama, temblando, con la duda quem\u00e1ndole las entra\u00f1as como un \u00e1cido. Sab\u00eda que yo ment\u00eda, o quiz\u00e1s empezaba a dudar de su propia cordura, pregunt\u00e1ndose si su deseo la hab\u00eda llevado a alucinar presencias. En mi mundo, la realidad es una arcilla que yo moldeo a mi antojo, y ella acababa de ser esculpida por manos que no exist\u00edan oficialmente.<\/p>\n<p>Aquella noche, mientras la ayudaba a vestirse en un silencio sepulcral, supe que el verdadero suspenso no era el anonimato de la invitada. Era saber que volver\u00eda a ocurrir, y que ella volver\u00eda a mendigar por ese misterio que la hac\u00eda sentir viva.<\/p>\n<p>\u2014El pr\u00f3ximo encuentro \u2014le dije mientras le pon\u00eda el abrigo, mir\u00e1ndola fijamente a los ojos\u2014 no ser\u00e1 en la sombra. Te llevar\u00e9 a un lugar donde las luces no se apagan. Y all\u00ed, quiz\u00e1s, empieces a entender el origen de mis fantas\u00edas y por qu\u00e9 el deseo, cuando es verdadero, no entiende de l\u00edmites ni de identidades fijas.<\/p>\n<p>La vi salir de mi casa con el coraz\u00f3n martilleando contra sus costillas. El viaje a mi pasado estaba a punto de comenzar, y la verdad de c\u00f3mo conoc\u00ed a esa mujer \u2014esa sombra que acababa de reclamarla\u2014 demostrar\u00eda mi especial gusto por Laura.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64205\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64205\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando finalmente le retir\u00e9 el antifaz, la vela se hab\u00eda extinguido por completo. La habitaci\u00f3n estaba en penumbra, ba\u00f1ada solo por la luz de la luna que se filtraba por las cortinas tras la tormenta. Me sent\u00e9 al borde de la cama, observ\u00e1ndola con mi calma habitual, como si nada hubiera ocurrido. Ella me mir\u00f3 con los ojos dilatados, buscando<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64205\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64205\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31714,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64205","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3281,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64205","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31714"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64205"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64205\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64207,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64205\/revisions\/64207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64205"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64205"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64205"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}