{"id":64243,"date":"2026-01-30T00:03:42","date_gmt":"2026-01-29T23:03:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64243"},"modified":"2026-01-29T21:00:20","modified_gmt":"2026-01-29T20:00:20","slug":"pasion-sobre-la-nieve-4-el-pacto-y-el-baile-de-escarcha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pasion-sobre-la-nieve-4-el-pacto-y-el-baile-de-escarcha\/","title":{"rendered":"Pasi\u00f3n sobre la nieve (4): El pacto y el baile de escarcha"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64243\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El viernes por la tarde, la casa de los abuelos parec\u00eda respirar con un nerviosismo distinto. Las puertas se abr\u00edan y cerraban, las voces se cruzaban desde la cocina hasta el pasillo, y el aire estaba cargado con el sabor de las despedidas anticipadas. Juli\u00e1n iba y ven\u00eda entre la casa y el auto, acomodando el equipaje con una concentraci\u00f3n casi ritual. Revis\u00f3 dos veces las maletas, coloc\u00f3 las hieleras con cuidado y ajust\u00f3 el ba\u00fal como si ese orden fuera una forma de asegurar que todo saliera bien, como si cada objeto correctamente dispuesto reforzara la estructura del viaje.<\/p>\n<p>Sof\u00eda baj\u00f3 las escaleras despacio, arrastrando la maleta. Llevaba el pantal\u00f3n oscuro, el su\u00e9ter mostaza y las botas nuevas que todav\u00eda cruj\u00edan un poco al caminar. No parec\u00eda alguien que hu\u00eda; parec\u00eda alguien que, por fin, se permit\u00eda ser reconstruida en otro lugar.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n levant\u00f3 la vista y la vio. Por un segundo se qued\u00f3 quieto, como si la imagen la reconfigurara ante sus ojos.<\/p>\n<p>\u2014Te ves\u2026 lista \u2014dijo finalmente, con una sonrisa leve.<\/p>\n<p>\u2014Eso espero \u2014respondi\u00f3 ella\u2014 Porque si me quedaba un d\u00eda m\u00e1s, iba a empezar a inventar excusas para no salir nunca.<\/p>\n<p>Las despedidas fueron breves pero cargadas. Cuando Sof\u00eda subi\u00f3 al auto y cerr\u00f3 la puerta, el sonido fue casi definitivo. El motor arranc\u00f3. Apenas dejaron atr\u00e1s la calle principal, ella apoy\u00f3 la cabeza en el respaldo y solt\u00f3 el aire que no sab\u00eda que estaba conteniendo.<\/p>\n<p>\u2014No sabes cu\u00e1nto necesitaba esto \u2014murmur\u00f3\u2014Sent\u00eda que me estaba quedando chica dentro de esa casa.<\/p>\n<p>\u2014Por eso insist\u00ed \u2014dijo Juli\u00e1n\u2014 A veces salir es lo \u00fanico que te devuelve el tama\u00f1o real.<\/p>\n<p>La ciudad qued\u00f3 atr\u00e1s. El cielo se oscureci\u00f3 en tonos profundos y el aire se volvi\u00f3 m\u00e1s limpio\u2026 y m\u00e1s fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Juli\u00e1n\u2026 \u2014dijo Sof\u00eda despu\u00e9s de un rato\u2014 \u00bfA d\u00f3nde vamos exactamente?<\/p>\n<p>\u2014Un valle peque\u00f1o, rodeado de monta\u00f1as nevadas. No hay hotel, solo caba\u00f1as. Silencio. Chimenea. Nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Hubo una pausa. Una de esas pausas que piden ser llenadas con algo importante.<\/p>\n<p>\u2014Sofi \u2014dijo \u00e9l, usando su nombre sin pensarlo, como si fuera la \u00fanica palabra correcta\u2014. Hay algo que quiero decirte\u2026 antes de llegar. All\u00e1 nadie nos conoce. Y creo que\u2026 creo que estar\u00eda bien no presentarnos como familia. All\u00e1 no quiero que seas \u00abla t\u00eda\u00bb, ni \u00abla hija\u00bb. Solo t\u00fa.<\/p>\n<p>Sof\u00eda lo observ\u00f3 en silencio. No hubo incomodidad en su mirada, sino algo parecido al alivio, como si \u00e9l mismo quitara los escombros de sus hombros.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa? \u2014pregunt\u00f3 ella\u2014. \u00bfQu\u00e9 ser\u00edas t\u00fa all\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014Juli\u00e1n \u2014respondi\u00f3 \u00e9l sin dudar\u2014. Solo Juli\u00e1n.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3 despacio. El fr\u00edo empezaba a colarse con m\u00e1s fuerza por las rendijas de la puerta y Sof\u00eda tembl\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ven \u2014dijo Juli\u00e1n, se\u00f1alando hacia atr\u00e1s\u2014. Mi chaqueta est\u00e1 en el asiento trasero. Ponte eso.<\/p>\n<p>Ella obedeci\u00f3. La chaqueta era pesada, grande, y la envolvi\u00f3 por completo, una armadura de tela y olor a \u00e9l. El calor lleg\u00f3 casi de inmediato. Sof\u00eda se acomod\u00f3 y el sonido constante del motor empez\u00f3 a pesarle en los p\u00e1rpados.<\/p>\n<p>\u2014Juli\u00e1n\u2026 gracias por traerme.<\/p>\n<p>\u2014Duerme. Falta camino todav\u00eda \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, con una voz que sonaba como un refugio en medio de la carretera.<\/p>\n<p>Sof\u00eda cerr\u00f3 los ojos, dej\u00e1ndose hundir en el asiento. El olor de la chaqueta de Juli\u00e1n la rodeaba, una mezcla de madera y el perfume limpio que \u00e9l siempre usaba, record\u00e1ndole que no estaba sola en ese escape. El ronroneo del motor se convirti\u00f3 en un arrullo hipn\u00f3tico que fue borrando los restos de la ciudad, de Ra\u00fal y de su propia tristeza. En alg\u00fan punto del camino, entre las curvas de la monta\u00f1a y la oscuridad total, Sof\u00eda dej\u00f3 de luchar contra el cansancio y se entreg\u00f3 a un sue\u00f1o sin sue\u00f1os, protegida por el calor de la ropa de su sobrino y el silencio del bosque.<\/p>\n<p>El tiempo pareci\u00f3 disolverse hasta que el cambio de presi\u00f3n en sus o\u00eddos la trajo de vuelta.<\/p>\n<p>Sof\u00eda despert\u00f3 despacio. No hab\u00eda bocinas. Solo silencio. Abri\u00f3 los ojos y not\u00f3 la luz: p\u00e1lida, difusa, extra\u00f1a. Juli\u00e1n manejaba en silencio, erguido. Ella llevaba puesta su chamarra de cuero, abrochada hasta el cuello. Mir\u00f3 hacia la ventana y el aire se le qued\u00f3 atrapado en el pecho.<\/p>\n<p>Todo era blanco. Los \u00e1rboles, las ramas, el suelo. Todo.<\/p>\n<p>\u2014Juli\u00e1n\u2026 \u2014dijo, en un suspiro.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, suave\u2014Nieve.<\/p>\n<p>Algo se rompi\u00f3 dentro de ella. No de dolor, sino de emoci\u00f3n pura.<\/p>\n<p>\u2014Para \u2014dijo de pronto\u2014. Para, por favor. Necesito bajarme.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la puerta y el aire helado entr\u00f3 como una bofetada viva. Se arrodill\u00f3 y hundi\u00f3 las manos en la nieve. El fr\u00edo fue inmediato, intenso. Rio. Una risa clara que le sali\u00f3 sin permiso.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Est\u00e1 helada! \u2014grit\u00f3\u2014 \u00a1Juli\u00e1n, es de verdad!<\/p>\n<p>\u00c9l baj\u00f3 del auto y se qued\u00f3 a unos pasos, observ\u00e1ndola tocar la nieve como si fuera un tesoro, como si validara su existencia con el tacto.<\/p>\n<p>\u2014Siempre quise esto \u2014dijo ella\u2014 Ra\u00fal dec\u00eda \u00abel pr\u00f3ximo a\u00f1o\u00bb. Y m\u00edrame\u2026 estoy aqu\u00ed. Gracias.<\/p>\n<p>\u2014No hice nada \u2014respondi\u00f3 Juli\u00e1n, casi en un susurro.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dijo ella\u2014Me trajiste.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se puso en pie, sacudi\u00e9ndose los restos de cristales blancos de las palmas de las manos. Sus ojos, antes apagados por la traici\u00f3n, ahora reflejaban la inmensidad del paisaje. En ese silencio absoluto, el nombre de Ra\u00fal pareci\u00f3 congelarse y romperse, dejando de ser una carga para convertirse en un eco lejano. Juli\u00e1n la mir\u00f3 una \u00faltima vez antes de volver al volante, consciente de que ese &#8220;gracias&#8221; no era solo por el viaje, sino por haberla devuelto a la vida.<\/p>\n<p>El tramo final del camino fue breve, una l\u00ednea de asfalto negro rodeada de muros de nieve<\/p>\n<p>Finalmente el auto se detuvo frente a una casona de madera oscura y piedra. Al entrar, el olor a madera y caf\u00e9 caliente los envolvi\u00f3. Se acercaron a la recepci\u00f3n, donde una mujer amable les sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Bienvenidos. \u00bfNombre de la reserva?<\/p>\n<p>Juli\u00e1n lo dio. La mujer levant\u00f3 la vista con curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014Ah, perfecto. \u00bfSon pareja o reci\u00e9n casados?<\/p>\n<p>La pregunta cay\u00f3 como una piedra. Sof\u00eda sinti\u00f3 c\u00f3mo se le tensaban los hombros, una reacci\u00f3n instintiva de defensa.<\/p>\n<p>\u2014Eh\u2026 no \u2014respondi\u00f3 Juli\u00e1n\u2014. Venimos juntos, pero\u2026<\/p>\n<p>\u2014Amigos \u2014dijo Sof\u00eda al mismo tiempo, completando la frase.<\/p>\n<p>La recepcionista asinti\u00f3, aunque su mirada era divertida, como si viera m\u00e1s all\u00e1 de sus palabras. Les entreg\u00f3 la llave de madera.<\/p>\n<p>\u2014Caba\u00f1a 7. Est\u00e1 un poco apartada, m\u00e1s privada. La chimenea ya est\u00e1 encendida.<\/p>\n<p>Caminaron por un sendero iluminado hasta la caba\u00f1a. Juli\u00e1n abri\u00f3 la puerta y el calor los recibi\u00f3. La caba\u00f1a era acogedora: madera clara, y el fuego crepitando. Pero entonces Sof\u00eda lo vio al fondo. Un solo dormitorio. Una cama grande, perfectamente tendida, ocupando el centro del espacio.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se detuvo en seco.<\/p>\n<p>\u2014Juli\u00e1n\u2026<\/p>\n<p>\u00c9l sigui\u00f3 su mirada. Tard\u00f3 apenas un segundo en entender el problema, la estructura imprevista del refugio.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u2026 \u2014murmur\u00f3\u2014. Bueno. No pasa nada. Yo me acomodo en el piso. O vemos c\u00f3mo nos arreglamos.<\/p>\n<p>Sof\u00eda no respondi\u00f3. Se acerc\u00f3 a la chimenea. El fuego crepitaba con un ritmo bajo y constante, ba\u00f1ando la caba\u00f1a de una luz anaranjada. Por un momento, se le olvid\u00f3 todo lo dem\u00e1s. La pregunta inc\u00f3moda. La cama \u00fanica. El sonido de la le\u00f1a quem\u00e1ndose lo ocup\u00f3 todo, un lenguaje primario que la calmaba.<\/p>\n<p>Se quedaron as\u00ed unos minutos, dejando que el calor les quitara el entumecimiento del viaje y que la tensi\u00f3n por la habitaci\u00f3n compartida se asentara sin palabras. Sin embargo, el hambre y la curiosidad por el refugio terminaron por romper el trance. Sab\u00edan que, si se quedaban all\u00ed encerrados demasiado pronto, el aire se volver\u00eda demasiado denso para manejarlo. Necesitaban el ruido de otros, la distracci\u00f3n de las luces y el movimiento para recordarse a s\u00ed mismos por qu\u00e9 hab\u00edan venido.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dejar las maletas, decidieron volver al Lodge principal. El aire g\u00e9lido del exterior contrastaba con el calor que todav\u00eda conservaban en el pecho. La recepcionista, al verlos entrar de nuevo, les hizo una se\u00f1a con la mano, como si ya los estuviera esperando.<\/p>\n<p>\u2014Llegan justo a tiempo \u2014dijo la mujer, se\u00f1alando hacia el sal\u00f3n lateral donde varias copas de cristal brillaban bajo la luz tenue\u2014. La cata de vinos de altura est\u00e1 por comenzar. Es la mejor forma de calentar el cuerpo antes de la cena. Y para ma\u00f1ana, si se animan, tenemos la excursi\u00f3n a la laguna congelada. Sale a las diez de la ma\u00f1ana; es un paisaje que no se olvidan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sof\u00eda mir\u00f3 a Juli\u00e1n. \u00c9l asinti\u00f3 con una sonrisa tranquila.<\/p>\n<p>\u2014Vamos \u2014dijo \u00e9l\u2014. Un poco de vino no nos vendr\u00eda mal.<\/p>\n<p>La cata fue un desfile de tintos intensos y maderas. Sof\u00eda, que apenas hab\u00eda comido, sinti\u00f3 c\u00f3mo el alcohol empezaba a relajarle los m\u00fasculos del cuello y a soltarle la risa. Juli\u00e1n la observaba de reojo, notando c\u00f3mo el brillo felino regresaba a sus ojos. Cada vez que sus copas brindaban, el \u00abclinc\u00bb del cristal parec\u00eda una peque\u00f1a campana marcando el inicio de algo nuevo.<\/p>\n<p>Cuando regresaron a la caba\u00f1a, el mundo exterior hab\u00eda desaparecido bajo una negrura absoluta. Solo quedaban ellos, el crujido de la nieve bajo sus pies y la promesa del fuego.<\/p>\n<p>Al entrar, Juli\u00e1n aviv\u00f3 la chimenea hasta que las llamas bailaron con fuerza. El calor se volvi\u00f3 denso, casi palpable. Sof\u00eda se quit\u00f3 la chamarra y se qued\u00f3 en el su\u00e9ter mostaza, que ahora le parec\u00eda demasiado pesado. El vino segu\u00eda recorriendo su sangre como un r\u00edo tibio.<\/p>\n<p>\u2014Ma\u00f1ana la laguna\u2026 \u2014murmur\u00f3 ella, sent\u00e1ndose en la alfombra frente al fuego\u2014. \u00bfCrees que aguante el hielo?<\/p>\n<p>\u2014El hielo aguanta m\u00e1s de lo que parece, Sofi \u2014respondi\u00f3 Juli\u00e1n, sent\u00e1ndose a su lado, lo suficientemente cerca como para que sus hombros se rozaran.<\/p>\n<p>De repente, un impulso travieso cruz\u00f3 la mente de Sof\u00eda. El alcohol le hab\u00eda quitado el filtro de la timidez.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 falta aqu\u00ed? \u2014dijo ella, levant\u00e1ndose de golpe\u2014. M\u00fasica. No podemos estar en una caba\u00f1a tan linda en silencio.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 en su tel\u00e9fono y una melod\u00eda lenta, de ritmos bajos y profundos, empez\u00f3 a llenar el espacio. Sof\u00eda empez\u00f3 a moverse. No era un baile de fiesta; era un movimiento fluido, ondulante. El fuego proyectaba su silueta contra las paredes de madera, haciendo que su sombra pareciera la de una giganta sensual.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n se qued\u00f3 petrificado. La vio moverse, cerrar los ojos y dejarse llevar. El su\u00e9ter se le resbal\u00f3 un poco por el hombro, revelando la piel p\u00e1lida. Ella bailaba para ella, pero sab\u00eda que \u00e9l la miraba. Se mov\u00eda con una libertad que Juli\u00e1n nunca le hab\u00eda visto en la ciudad. Era magn\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u2014Ven \u2014le pidi\u00f3 ella, extendiendo una mano sin dejar de ondular las caderas\u2014. No me dejes bailando sola.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 bailar eso, Sofi \u2014minti\u00f3 \u00e9l, con la voz un poco m\u00e1s ronca.<\/p>\n<p>\u2014No hay que saber. Solo hay que sentir el calor.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n se levant\u00f3. Cuando la tom\u00f3 por la cintura, sinti\u00f3 una descarga el\u00e9ctrica que le recorri\u00f3 los dedos. Sof\u00eda apoy\u00f3 las manos en sus hombros y se peg\u00f3 a \u00e9l. El contraste era total: el perfume de ella, dulce y floral, mezclado con el olor a le\u00f1a y vino. Al bailar, Juli\u00e1n pudo sentir cada curva de su t\u00eda, la firmeza de sus piernas y la suavidad de su respiraci\u00f3n contra su cuello. Ella ya no era un familiar; era una mujer entregada al momento.<\/p>\n<p>El baile se fue volviendo m\u00e1s lento, m\u00e1s pesado, hasta que ya no eran pasos, sino un balanceo \u00edntimo. Las manos de Juli\u00e1n bajaron hacia la base de su espalda, sosteni\u00e9ndola con una urgencia que ella respondi\u00f3 apret\u00e1ndose m\u00e1s. Finalmente, el cansancio y el alcohol ganaron la batalla. Se dejaron caer en el sof\u00e1 frente a la chimenea, todav\u00eda entrelazados. Juli\u00e1n la rode\u00f3 con sus brazos, protegi\u00e9ndola del fr\u00edo que empezaba a arreciar afuera. Sof\u00eda apoy\u00f3 la cabeza en su pecho, escuchando el latido r\u00edtmico de su coraz\u00f3n, un tambor que le dec\u00eda que estaba a salvo.<\/p>\n<p>No hubo necesidad de subir al dormitorio. All\u00ed, frente al fuego que se consum\u00eda lentamente, el \u00absobrino\u00bb y la \u00abt\u00eda\u00bb se quedaron dormidos, fundidos en un abrazo que las huellas de la nieve, afuera, no podr\u00edan borrar.<\/p>\n<p>El tiempo se suspendi\u00f3 en ese rinc\u00f3n de la caba\u00f1a. El mundo exterior, con sus juicios y sus nombres, qued\u00f3 sepultado bajo el peso del invierno, dejando que solo el ritmo de dos respiraciones acompasadas dictara las reglas del refugio. Juli\u00e1n no la solt\u00f3, y Sof\u00eda, por primera vez en meses, no quiso ser soltada. Sin embargo, en la quietud de la madrugada, mientras el fuego se rend\u00eda ante las cenizas, la mente de Sof\u00eda empez\u00f3 a traicionarla. El calor protector de los brazos de Juli\u00e1n se filtr\u00f3 en sus sue\u00f1os, pero all\u00ed, en el territorio sin ley del subconsciente, ese calor se transform\u00f3 en algo m\u00e1s oscuro, m\u00e1s antiguo y peligrosamente familiar.<\/p>\n<p>Un calor h\u00famedo y persistente entre sus piernas la sac\u00f3 del sue\u00f1o. Sof\u00eda abri\u00f3 los ojos lentamente, confundida. El fuego de la chimenea estaba casi extinto, y las primeras luces grises de la ma\u00f1ana se filtraban por la ventana. Estaba en el sof\u00e1, cubierta con una manta, y el peso del brazo de Juli\u00e1n sobre su cintura era c\u00e1lido y real. Pero la humedad no era de \u00e9l. Era suya.<\/p>\n<p>Un recuerdo v\u00edvido y carnal la golpe\u00f3 con la fuerza de un pu\u00f1etazo. No estaba en el sof\u00e1. Estaba en la cocina del antiguo apartamento de Ra\u00fal, la noche de su primer aniversario. El olor a vino tinto y a tabaco de su cigarrillo llenaba el aire. \u00c9l la hab\u00eda subido a la encimera fr\u00eda, sus manos desgarr\u00e1ndole la ropa interior con una impaciencia que la hab\u00eda excitado hasta el dolor. En el sue\u00f1o, ella se recost\u00f3 sobre el m\u00e1rmol, las piernas abiertas, invit\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Entonces, el recuerdo se volvi\u00f3 infame. Ra\u00fal se arrodill\u00f3 frente a ella. No dijo nada. Simplemente la mir\u00f3 a los ojos mientras se inclinaba. Sof\u00eda sinti\u00f3 el primer contacto de su lengua, plano y h\u00famedo, subiendo por la cara interna de su muslo. Era lento, deliberado. Un trazo de posesi\u00f3n. Su aliento era caliente contra su piel, y el sonido de \u00e9l lami\u00e9ndola, un \u201cshluck\u201d h\u00famedo y lascivo, era lo \u00fanico que pod\u00eda o\u00edr por encima de la lluvia que golpeaba los ventanales.<\/p>\n<p>Cuando su boca finalmente lleg\u00f3 a su sexo, Sof\u00eda arque\u00f3 la espalda sobre el m\u00e1rmol fr\u00edo. Ra\u00fal no la bes\u00f3 con suavidad. La devor\u00f3. Su lengua entr\u00f3 en ella, profunda, explor\u00e1ndola, mientras su labio superior frotaba su cl\u00edtoris con cada movimiento. Sus manos sosten\u00edan sus muslos, separ\u00e1ndolos con fuerza, impidi\u00e9ndole cerrar las piernas aunque hubiera querido. Una de sus manos se desliz\u00f3 hacia arriba, sus dedos encontraron uno de sus pechos y lo apretaron, el dolor mezcl\u00e1ndose con el placer hasta que era indistinguible. Sof\u00eda record\u00f3 c\u00f3mo sus caderas hab\u00edan empezado a moverse solas, frot\u00e1ndose contra la boca de \u00e9l, buscando m\u00e1s, busc\u00e1ndolo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>El orgasmo se estaba construyendo, una tensi\u00f3n creciente en su bajo vientre. Pero Ra\u00fal no quer\u00eda que terminara as\u00ed. Se apart\u00f3 de golpe, dej\u00e1ndola vac\u00eda y temblando al borde del precipicio. La mir\u00f3 con una sonrisa cruel, su cara brillando por el jugo de ella. Se levant\u00f3 y, con un movimiento r\u00e1pido, la hizo girar. Ella qued\u00f3 de espaldas a \u00e9l, apoyada sobre sus antebrazos, el m\u00e1rmol fr\u00edo contra sus pechos y est\u00f3mago. Su culo estaba en el aire, completamente expuesto. Se sent\u00eda vulnerable, degradada, y m\u00e1s viva que nunca.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 c\u00f3mo \u00e9l se posicionaba detr\u00e1s de ella. El sonido de su cintur\u00f3n desabroch\u00e1ndose, el de la cremallera bajando. Cada uno era un latido m\u00e1s en su excitaci\u00f3n. Luego sinti\u00f3 el calor de su erecci\u00f3n presionando contra su entrada, resbal\u00e1ndose en su humedad. Se frot\u00f3 contra ella una, dos veces, cubri\u00e9ndose.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrame \u2014le orden\u00f3 \u00e9l, con la voz ronca.<\/p>\n<p>Ella gir\u00f3 la cabeza lo suficiente para verlo de reojo en el reflejo oscuro de la ventana. Y entonces, penetr\u00f3. No fue una entrada. Fue una invasi\u00f3n. Se hundi\u00f3 en ella hasta el fondo en una sola embestida brutal. Sof\u00eda grit\u00f3, un grito ahogado por el shock y el placer salvaje. Se sinti\u00f3 estirarse hasta el l\u00edmite, una sensaci\u00f3n de plenitud abrumadora que casi la hizo desmayarse. Se qued\u00f3 quieto dentro de ella un segundo, permiti\u00e9ndole sentirlo latir, llen\u00e1ndola por completo.<\/p>\n<p>Luego, empez\u00f3 a moverse. El ritmo no fue humano. Fue animal. Cada embestida era un golpe seco, haciendo que sus huesos chocaran contra el m\u00e1rmol. El sonido de sus cuerpos, \u201cploc, ploc, ploc\u201d, h\u00famedo y carnal, era el ritmo de la noche. Sus manos agarraban sus caderas con tanta fuerza que sab\u00eda que tendr\u00eda moretones al d\u00eda siguiente. La usaba, la pose\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Eres m\u00eda \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l, con cada embestida\u2014 Solo m\u00eda.<\/p>\n<p>Las palabras fueron el detonante que necesitaba para saltar al abismo. Pero antes de que pudiera, una de sus manos se desliz\u00f3 por debajo de su vientre, sus dedos encontraron su cl\u00edtoris, hinchado y pulsante, y empez\u00f3 a frotarlo en c\u00edrculos r\u00e1pidos y duros. La doble estimulaci\u00f3n fue la detonaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El orgasmo la explot\u00f3 por dentro. No fue una ola, fue una erupci\u00f3n. Un grito ronco y salvaje escap\u00f3 de su garganta mientras sus piernas temblaban incontrolablemente y sus m\u00fasculos internos se contra\u00edan violentamente, apretando su miembro como una mano, arrastr\u00e1ndolo con ella. Ra\u00fal lanz\u00f3 un gemido gutural, apret\u00f3 los dientes y, con dos embestidas finales y profundas, eyacul\u00f3 dentro de ella, sintiendo el calor de su semen llen\u00e1ndola, cayendo exhausto sobre su espalda mientras ambos intentaban recuperar el aliento en el silencio posterior, ba\u00f1ados en sudor y satisfacci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>Sof\u00eda abri\u00f3 los ojos de golpe en el sof\u00e1 de la caba\u00f1a. El sue\u00f1o se disip\u00f3, pero las consecuencias f\u00edsicas no. Se sent\u00eda excitada, mojada. La humedad que la hab\u00eda despertado era el resultado tangible de esa noche de pasi\u00f3n so\u00f1ada con su ex. Y el sentimiento que la inund\u00f3 no fue placer. Fue una rabia fr\u00eda y profunda seguida de una oleada de culpa. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda so\u00f1ar con \u00e9l as\u00ed? \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda su cuerpo traicionarla de esa manera, justo cuando estaba aqu\u00ed, en este refugio con Juli\u00e1n, sinti\u00e9ndose a salvo?<\/p>\n<p>Con un movimiento brusco, se incorpor\u00f3 con la delicadeza que pudo, intentando no despertar a Juli\u00e1n. La manta cay\u00f3 al suelo. Se sent\u00eda sucia. Necesitaba una ducha. Necesitaba lavar de su piel el recuerdo de Ra\u00fal, borrar el sabor de su boca, la sensaci\u00f3n de sus manos. Se levant\u00f3 con el cuerpo tenso, con el coraz\u00f3n martilleando en su pecho, y camin\u00f3 de puntillas hacia el ba\u00f1o, cerrando la puerta con un chasquido silencioso.<\/p>\n<p>Dentro del ba\u00f1o, Sof\u00eda se apoy\u00f3 contra la puerta, con los ojos cerrados, luchando por no llorar. El agua caliente comenz\u00f3 a llenar la peque\u00f1a habitaci\u00f3n de vapor, pero ella sent\u00eda un fr\u00edo interior que no desaparec\u00eda. Se quit\u00f3 la ropa y se meti\u00f3 bajo el chorro de agua, tan caliente que casi quemaba. Se frot\u00f3 la piel con fuerza, como si pudiera arrancar el recuerdo, la humedad, la traici\u00f3n de su propio cuerpo. No era solo el sue\u00f1o. Era la certeza de que, mientras m\u00e1s se acercaba a la seguridad, m\u00e1s su subconsciente la arrastraba de vuelta al peligro. Mientras m\u00e1s calor sent\u00eda junto a Juli\u00e1n, m\u00e1s su cuerpo anhelaba el fuego destructivo de Ra\u00fal.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 bajo el agua mucho tiempo, hasta que el vapor se disip\u00f3 y el agua empez\u00f3 a enfriarse. Cuando sali\u00f3 del ba\u00f1o, la caba\u00f1a estaba en silencio. Juli\u00e1n no estaba en el sof\u00e1. La oy\u00f3 moverse en la cocina, y segundos despu\u00e9s apareci\u00f3 en el marco de la puerta con dos tazas de caf\u00e9 humeante.<\/p>\n<p>\u2014Te escuch\u00e9 levantarte de golpe \u2014dijo \u00e9l, con la voz suave, sin acusaci\u00f3n\u2014 Parec\u00eda que estabas huyendo de algo. \u00bfEst\u00e1s bien?<\/p>\n<p>Ella tom\u00f3 la taza, el calor del caf\u00e9 calent\u00e1ndole las manos fr\u00edas. Asinti\u00f3, incapaz de hablar.<\/p>\n<p>\u2014Pesadilla \u2014minti\u00f3 ella, finalmente.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n la mir\u00f3 fijamente, como si supiera que era mucho m\u00e1s que eso. Pero no pregunt\u00f3. Simplemente asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Bueno. El caf\u00e9 est\u00e1 caliente \u2014dijo\u2014 Y afuera el sol ya sali\u00f3. La laguna nos est\u00e1 esperando&#8230;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64243\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64243\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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