{"id":64267,"date":"2026-02-01T12:35:08","date_gmt":"2026-02-01T11:35:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64267"},"modified":"2026-02-01T12:22:00","modified_gmt":"2026-02-01T11:22:00","slug":"visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-1\/","title":{"rendered":"Visitando con sus amigos a la t\u00eda (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64267\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">18<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Primero que nada gracias por sus comentarios, vi que tuvo buena aceptaci\u00f3n mi relato anterior (La entrega de Ana) quise explorar un tema similar pero con circunstancias diferentes, incluso subiendo mas el tono y la temperatura, disfruten\u2026<\/p>\n<p>Era una tarde soleada en la ciudad, con el calor del verano aun persistiendo a pesar de que el sol ya empezaba a bajar. Javier, de 19 a\u00f1os, lleg\u00f3 a la casa de su t\u00eda Elena en su bicicleta vieja, sudando un poco por el pedaleo. La casa era amplia, con un jard\u00edn trasero que inclu\u00eda una piscina que su t\u00edo manten\u00eda impecable, aunque ahora \u00e9l estaba de viaje por trabajo en otra ciudad. Javier hab\u00eda prometido pasar a revisar el filtro de la piscina, ya que su t\u00eda no era muy h\u00e1bil con esas cosas t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>Elena, de 44 a\u00f1os, abri\u00f3 la puerta con una sonrisa c\u00e1lida. Med\u00eda apenas 1.50 metros, era delgada y ten\u00eda un cabello ondulado negro que llegaba hasta los hombros, siempre recogido en una coleta pr\u00e1ctica. No era una mujer que llamara la atenci\u00f3n por su belleza cl\u00e1sica, pero hab\u00eda algo en su mirada vivaz y en su forma de moverse con gracia que la hac\u00eda atractiva de una manera sutil. Llevaba un vestido ligero de algod\u00f3n, nada especial, solo c\u00f3modo para el calor.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Javi \u2014dijo ella, d\u00e1ndole un beso en la mejilla\u2014. Gracias por venir. El filtro est\u00e1 haciendo un ruido raro desde ayer.<\/p>\n<p>Javier entr\u00f3, dejando la bici en el porche.<\/p>\n<p>\u2014No hay problema, t\u00eda. Lo reviso r\u00e1pido y me voy. Tengo que ver a unos amigos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Mientras Javier se dirig\u00eda al jard\u00edn trasero, Elena lo sigui\u00f3, observ\u00e1ndolo con curiosidad maternal. Javier era un chico alto para su edad, con el cabello desordenado y una actitud relajada, t\u00edpico de un universitario en vacaciones. Abri\u00f3 la tapa del filtro y empez\u00f3 a inspeccionarlo, ajustando un par de v\u00e1lvulas. No era nada grave, solo un poco de suciedad acumulada.<\/p>\n<p>En unos minutos, lo ten\u00eda listo.<\/p>\n<p>\u2014Listo, t\u00eda. Deber\u00eda estar bien ahora.<\/p>\n<p>Elena aplaudi\u00f3 suavemente.<\/p>\n<p>\u2014Eres un genio. \u00bfQuieres quedarte a comer algo? Prepar\u00e9 algo r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Javier mir\u00f3 la hora.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, pero no puedo. Los chicos me esperan en el parque. Vamos a jugar un rato al f\u00fatbol y luego qui\u00e9n sabe.<\/p>\n<p>Elena inclin\u00f3 la cabeza, pensando un momento. La casa estaba vac\u00eda sin su esposo, el ingeniero industrial que viajaba tanto, y la idea de una tarde sola no le apetec\u00eda mucho.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por qu\u00e9 no los invitas aqu\u00ed? Hay espacio de sobra en el jard\u00edn, y la piscina est\u00e1 limpia gracias a ti. Pueden pasar la tarde, yo les preparo botanas. As\u00ed no tienes que irte corriendo.<\/p>\n<p>Javier dud\u00f3 un segundo, pero la idea sonaba bien. El parque estaba lejos, y la piscina era tentadora con el calor.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, les mando un mensaje. Somos cuatro en total: yo, Mateo (20), Luis (19) y Diego (21).<\/p>\n<p>Elena sonri\u00f3, satisfecha.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto. Voy preparando todo mientras llegan.<\/p>\n<p>Elena ten\u00eda un historial de infidelidades que nadie en su familia conoc\u00eda, ni siquiera su esposo, un ingeniero industrial que pasaba tanto tiempo en viajes de trabajo. Todo hab\u00eda empezado unos a\u00f1os despu\u00e9s de casarse, cuando la rutina del matrimonio y la ausencia frecuente de su marido la dejaron con un vac\u00edo que no sab\u00eda c\u00f3mo llenar. La primera vez fue con un colega de un curso de yoga que tom\u00f3 para distraerse; un encuentro casual en un caf\u00e9 que escal\u00f3 a una noche en un motel discreto, lleno de adrenalina y culpa inmediata. No dur\u00f3, como ninguno de los otros.<\/p>\n<p>Hubo un vecino durante una mudanza temporal, un viejo amigo de la universidad que reapareci\u00f3 en una reuni\u00f3n, y hasta un desconocido en un bar durante un viaje de amigas a la playa. Siempre espor\u00e1dicos, impulsivos, sin ataduras emocionales; solo momentos de escape que la hac\u00edan sentir viva de nuevo, pero que terminaban con promesas internas de &#8220;nunca m\u00e1s&#8221;. Elena los manten\u00eda en secreto absoluto, borrando mensajes, variando rutinas, y convenci\u00e9ndose de que no afectaban su vida real. Era una mujer pr\u00e1ctica, no buscaba drama, solo ocasionales chispas en una existencia predecible.<\/p>\n<p>Mientras Javier enviaba mensajes a sus amigos, Elena se meti\u00f3 en la cocina para preparar algo para comer. Nada elaborado, solo algo para picar y hacer que los chicos se sintieran bienvenidos. El jard\u00edn trasero ya estaba listo: sillas alrededor de la mesa de madera, la piscina reluciente bajo el sol de la tarde. Al cabo de unos veinte minutos, se oy\u00f3 el timbre de la puerta. Javier fue a abrir, y entraron Mateo, Luis y Diego, cada uno con una mochila o una bolsa en la mano. Mateo, de 20 a\u00f1os, era el m\u00e1s extrovertido del grupo, con el cabello corto y una camiseta de su banda favorita, trayendo cervezas fr\u00edas que hab\u00eda comprado en el camino.<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1T\u00eda Elena! Gracias por invitarnos, esto es mucho mejor que el parque polvoriento,&#8221; dijo con una sonrisa amplia, extendiendo la mano para saludarla. Luis, de 19 como Javier, era m\u00e1s callado, con gafas y una complexi\u00f3n atl\u00e9tica de jugar f\u00fatbol; tra\u00eda una botella de refresco y unas papas fritas para compartir. &#8220;Hola, se\u00f1ora. Javier nos dijo que no hab\u00eda problema,&#8221; murmur\u00f3 con timidez, pero Elena lo hizo sentir c\u00f3modo con un gesto abrazo.<\/p>\n<p>Diego, el mayor con 21 a\u00f1os, ten\u00eda un aire m\u00e1s maduro, con barba incipiente y una camisa holgada; \u00e9l llevaba m\u00e1s cerveza y una pelota de f\u00fatbol que dej\u00f3 en el porche. &#8220;Encantado, Elena. O\u00edmos que la piscina est\u00e1 lista, \u00bfeh? Perfecto para este calor. &#8220;Elena rio suavemente, gui\u00e1ndolos al jard\u00edn. &#8220;Pasen, chicos. Si\u00e9ntanse como en casa. Aqu\u00ed tienen botanas, y si quieren, pueden meterse al agua. Yo me quedo por aqu\u00ed, no los molestar\u00e9.&#8221;<\/p>\n<p>Coloc\u00f3 los platos en la mesa, notando c\u00f3mo los j\u00f3venes se acomodaban r\u00e1pidamente, abriendo las cervezas y empezando a charlar sobre el partido de f\u00fatbol que hab\u00edan planeado en un principio. El ambiente era relajado, con risas ocasionales flotando en el aire c\u00e1lido de la tarde.<\/p>\n<p>Los chicos se instalaron r\u00e1pido alrededor de la mesa del jard\u00edn. Mateo abri\u00f3 las cervezas con un chasquido y reparti\u00f3 una a cada uno, incluyendo a Javier. Luis prefiri\u00f3 el refresco por el momento, aunque no tard\u00f3 en aceptar una cerveza cuando Diego le insisti\u00f3 con un \u201cno seas aguado, carnal\u201d. Diego puso m\u00fasica desde su celular: algo de reggaet\u00f3n suave mezclado con rap mexicano, volumen moderado para no molestar a los vecinos.<\/p>\n<p>Elena se qued\u00f3 un rato observ\u00e1ndolos desde la puerta corrediza que daba al jard\u00edn, con una sonrisa discreta. Los ve\u00eda re\u00edrse a carcajadas por alguna broma interna, empujarse los hombros, hacer comentarios subidos de tono sobre alguna chica que hab\u00edan visto en el centro comercial el d\u00eda anterior. Eran j\u00f3venes, llenos de energ\u00eda, y esa vitalidad le recordaba un poco c\u00f3mo era ella misma a esa edad, antes de que la vida se volviera m\u00e1s estructurada y predecible.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos veinte minutos, Elena decidi\u00f3 unirse un poco m\u00e1s al ambiente. Se cambi\u00f3 r\u00e1pidamente en su habitaci\u00f3n: se puso un traje de ba\u00f1o azul oscuro de una pieza, discreto, con escote moderado y corte alto en las piernas, nada provocativo. Se mir\u00f3 al espejo un segundo, se recogi\u00f3 el cabello ondulado negro en su coleta habitual, y sali\u00f3 con una toalla sobre los hombros y un sombrero que usaba para el sol.<\/p>\n<p>\u2014Voy a darme un chapuz\u00f3n, chicos \u2014anunci\u00f3 con naturalidad mientras se acercaba a la piscina\u2014. No se preocupen por mi est\u00e1n en su casa.<\/p>\n<p>Los cuatro levantaron la vista. Hubo un instante de silencio breve, casi imperceptible, antes de que respondieran con educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Claro, t\u00eda, m\u00e9tase sin problema \u2014dijo Javier, sonriendo.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 perfecta la piscina, se\u00f1ora Elena \u2014agreg\u00f3 Luis, con ese tono respetuoso que siempre usaba con los mayores.<\/p>\n<p>Mateo, el m\u00e1s desparpajado, levant\u00f3 su cerveza en un brindis improvisado.<\/p>\n<p>\u2014Salud por la nueva t\u00eda del grupo. Elena rio suavemente, dej\u00f3 la toalla en una silla y se acerc\u00f3 al borde de la piscina. Se quit\u00f3 el sombrero, lo puso a un lado y se sumergi\u00f3 con un movimiento limpio. El agua estaba fresca, perfecta para el calor de la tarde. Nad\u00f3 un par de largos despacio, disfrutando la sensaci\u00f3n de flotar, de desconectarse un poco.<\/p>\n<p>Desde el agua los escuchaba. Los chicos segu\u00edan con su din\u00e1mica: Mateo contando una an\u00e9cdota exagerada de c\u00f3mo casi lo correteaba un perro en el parque, Diego replicando con un \u201ct\u00fa nom\u00e1s corriste porque te cagaste del miedo, wey\u201d, y Luis y Javier ri\u00e9ndose a carcajadas. En un momento, Mateo solt\u00f3 una broma m\u00e1s fuerte sobre una vecina que hab\u00eda visto en bikini la semana pasada, describi\u00e9ndola con detalles subidos de tono, y los dem\u00e1s estallaron en risas y empujones.<\/p>\n<p>Elena sali\u00f3 a la superficie cerca del borde donde estaban ellos, apoyando los brazos en el filo de la piscina. El agua le llegaba al pecho, y el traje de ba\u00f1o se adher\u00eda un poco a su piel delgada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esa vecina tan impresionante? \u2014pregunt\u00f3 con tono juguet\u00f3n, sin sonar escandalizada, solo curiosa.<\/p>\n<p>Los chicos se miraron entre s\u00ed, un poco sorprendidos de que ella hubiera escuchado, pero Mateo recuper\u00f3 r\u00e1pido la compostura.<\/p>\n<p>\u2014Nada, t\u00eda, puras tonter\u00edas m\u00edas \u2014dijo riendo, aunque se notaba que estaba midiendo hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar\u2014. No se preocupe, aqu\u00ed todos somos unos caballeros.<\/p>\n<p>Diego le dio un codazo a Mateo.<\/p>\n<p>\u2014Caballeros con la boca llena de mierda, pero s\u00ed.<\/p>\n<p>Elena sonri\u00f3, negando con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilos, yo tambi\u00e9n fui joven. S\u00e9 c\u00f3mo son estas pl\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 un rato m\u00e1s ah\u00ed, conversando con ellos desde el agua. Les pregunt\u00f3 por la universidad, por los partidos de f\u00fatbol que ve\u00edan, por las carreras que quer\u00edan seguir. Ellos respond\u00edan con respeto, pero sin perder el tono relajado entre ellos: segu\u00edan lanz\u00e1ndose pullas, ri\u00e9ndose fuerte, haciendo chistes que a veces rozaban lo subido de tono, aunque bajaban un poco el volumen cuando se dirig\u00edan directamente a ella.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos minutos, Elena sali\u00f3 de la piscina, el agua chorre\u00e1ndole por la piel. Se envolvi\u00f3 en la toalla y se sent\u00f3 en una de las sillas, un poco apartada pero todav\u00eda parte del c\u00edrculo.<\/p>\n<p>\u2014Sigan, sigan \u2014dijo\u2014. Yo nom\u00e1s vengo a tomar sol un rato.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se qued\u00f3, escuchando, participando de vez en cuando con alg\u00fan comentario o una risa, mientras el sol iba bajando y la tarde se volv\u00eda m\u00e1s dorada. Los chicos segu\u00edan bebiendo, la m\u00fasica sonaba, y poco a poco el ambiente se hac\u00eda m\u00e1s suelto, m\u00e1s c\u00f3modo, como si Elena fuera una m\u00e1s del grupo, aunque todos manten\u00edan esa l\u00ednea de respeto natural hacia ella.<\/p>\n<p>El sol ya se hab\u00eda inclinado bastante, ti\u00f1endo el jard\u00edn de tonos anaranjados y dorados que se reflejaban en la superficie quieta de la piscina. La tarde se hab\u00eda vuelto m\u00e1s fresca, pero a\u00fan agradable; el calor del d\u00eda se disipaba poco a poco, dejando un ambiente c\u00f3modo, casi acogedor. Los chicos hab\u00edan movido las sillas en un semic\u00edrculo m\u00e1s cerrado alrededor de la mesa, y Elena se hab\u00eda quedado con ellos, sentada con las piernas cruzadas, la toalla sobre los hombros y una cerveza en la mano que Mateo le hab\u00eda insistido en ofrecerle.<\/p>\n<p>\u2014Solo una, t\u00eda, no te vamos a emborrachar \u2014hab\u00eda dicho \u00e9l con una sonrisa p\u00edcara, y ella acept\u00f3 con una risa suave, dando sorbos peque\u00f1os, disfrutando m\u00e1s de la compa\u00f1\u00eda que de la bebida.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n flu\u00eda sin esfuerzo. Empezaron hablando de f\u00fatbol \u2014el cl\u00e1sico debate sobre qui\u00e9n era mejor, Messi o Cristiano, que siempre terminaba en gritos y risas\u2014, pasaron a an\u00e9cdotas de la universidad, fiestas a las que hab\u00edan ido, y luego, inevitablemente, a las chicas. Las bromas se volvieron m\u00e1s subidas de tono, pero siempre entre ellos, como si Elena fuera parte del mobiliario amigable del jard\u00edn: presente, pero no el blanco.<\/p>\n<p>Mateo, con la cerveza ya en la tercera, empez\u00f3 a contar una historia exagerada sobre una salida con una chica de su facultad.<\/p>\n<p>\u2014\u2026y entonces le digo: \u201cOye, \u00bfy si nos vamos a mi casa a ver Netflix?\u201d, y la morra me mira y dice: \u201cNetflix y chill, \u00bfeh? \u00bfT\u00fa crees que soy tonta?\u201d \u2014Mateo imitaba la voz aguda de la chica, y los dem\u00e1s estallaron en carcajadas.<\/p>\n<p>Diego solt\u00f3 una carcajada ronca y le dio un empuj\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Claro wey, porque t\u00fa eres el rey del romance. La \u00faltima vez que te vi chillando fue con una chela en tu mano izquierda.<\/p>\n<p>Luis, que ya hab\u00eda bebido lo suficiente para soltarse un poco, neg\u00f3 con la cabeza riendo.<\/p>\n<p>\u2014No mamen, el que s\u00ed es experto es Javier. El otro d\u00eda en la peda le cay\u00f3 una chava que parec\u00eda modelo, y \u00e9l nom\u00e1s le dijo \u201c\u00bfQuieres un shot?\u201d y ya se la llev\u00f3 a bailar. De ah\u00ed no pas\u00f3.<\/p>\n<p>Javier levant\u00f3 las manos en se\u00f1al de inocencia, pero sonre\u00eda de oreja a oreja.<\/p>\n<p>\u2014No fue para tanto. Solo bailamos\u2026 un rato.<\/p>\n<p>Elena los escuchaba con una sonrisa permanente, los ojos brillantes de diversi\u00f3n. De vez en cuando soltaba una risa genuina, de esas que le arrugaban las comisuras de los ojos, y negaba con la cabeza como diciendo \u201cestos muchachos\u201d. No interven\u00eda en las bromas subidas de tono, pero tampoco se escandalizaba; simplemente disfrutaba el espect\u00e1culo de verlos tan libres, tan sin filtro entre ellos. Hab\u00eda algo refrescante en esa energ\u00eda cruda y juvenil que llenaba el jard\u00edn, algo que le recordaba tiempos en los que ella tambi\u00e9n hab\u00eda re\u00eddo as\u00ed, sin preocupaciones.<\/p>\n<p>En un momento, Diego levant\u00f3 su cerveza hacia ella.<\/p>\n<p>\u2014Oye, Elena, \u00bft\u00fa qu\u00e9 opinas? \u00bfLos hombres de ahora somos unos pinches cursis o seguimos teniendo chance?<\/p>\n<p>Ella alz\u00f3 una ceja, fingiendo pensarlo seriamente, y luego respondi\u00f3 con tono juguet\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014Pues\u2026 digamos que todav\u00eda hay esperanza. Pero si siguen contando historias como esas, van a espantar a todas las chicas del planeta.<\/p>\n<p>Los cuatro rieron a carcajadas, y Mateo aprovech\u00f3 para abrir otra ronda de cervezas. El cielo ya se hab\u00eda te\u00f1ido de violeta y rosa, las luces autom\u00e1ticas del jard\u00edn empezaban a encenderse con un clic suave, iluminando la mesa y sus rostros relajados. La m\u00fasica segu\u00eda sonando bajito, y el ambiente se sent\u00eda cada vez m\u00e1s \u00edntimo, aunque nadie lo dijera en voz alta. Elena se recost\u00f3 un poco m\u00e1s en la silla, estirando las piernas, y suspir\u00f3 satisfecha.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 buena tarde, chicos. Lo no planeado a veces sale mejor dicen por ah\u00ed. Javier la mir\u00f3 con una sonrisa c\u00e1lida.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por dejarnos invadir tu casa, t\u00eda. Est\u00e1 ching\u00f3n estar aqu\u00ed. Y as\u00ed siguieron, platicando, bebiendo despacio, riendo de las estupideces que se dec\u00edan unos a otros, mientras la noche ca\u00eda por completo y el jard\u00edn se convert\u00eda en un peque\u00f1o mundo propio, c\u00e1lido y sin prisas.<\/p>\n<p>La noche ya hab\u00eda ca\u00eddo por completo, envolviendo el jard\u00edn en una oscuridad suave interrumpida solo por las luces autom\u00e1ticas y el brillo tenue de la luna. El calor del d\u00eda a\u00fan persist\u00eda en el aire, pegajoso y pesado, as\u00ed que Elena se levant\u00f3 de la silla con un suspiro.<\/p>\n<p>\u2014Chicos, voy a entrar un momento a cambiarme. Aqu\u00ed afuera ya me est\u00e1 dando algo de fr\u00edo \u2014dijo, recogiendo su toalla\u2014. No se muevan, sigan disfrutando.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 a la casa, dejando la puerta corrediza entreabierta. Adentro, prendi\u00f3 la luz de la sala \u2014una luz c\u00e1lida y amarillenta que iluminaba el sof\u00e1 grande, la mesa de centro y los sillones laterales\u2014 y encendi\u00f3 los ventiladores de techo. El zumbido suave del aire movi\u00e9ndose llen\u00f3 el espacio, trayendo un alivio inmediato.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s sali\u00f3 de nuevo, ya cambiada: una blusa de tirantitos negra, fina y ajustada lo suficiente para marcar la silueta delgada de su torso, y un short gris de algod\u00f3n corto, c\u00f3modo, que dejaba al descubierto sus piernas delgadas y bronceadas por el sol. El cabello segu\u00eda en su coleta pr\u00e1ctica, con algunos mechones sueltos que se le pegaban al cuello por el sudor.<\/p>\n<p>\u2014Listo \u2014anunci\u00f3 al volver al jard\u00edn\u2014. Mucho mejor. \u00bfSiguen con ganas de platicar o ya se cansaron de m\u00ed?<\/p>\n<p>Los chicos la recibieron con risas y comentarios positivos. \u201cEst\u00e1s m\u00e1s fresca que nosotros, Elena\u201d, dijo Mateo, y todos volvieron a sentarse, ahora ya dentro de la sala porque el jard\u00edn empezaba a sentirse demasiado expuesto con la oscuridad.<\/p>\n<p>Se acomodaron en el sof\u00e1 grande y los sillones: Elena en el centro del sof\u00e1, Javier a un lado, Mateo al otro, y Luis y Diego en los sillones enfrentados. Las cervezas segu\u00edan circulando, aunque el ritmo ya era m\u00e1s lento; las botanas casi hab\u00edan desaparecido. La conversaci\u00f3n se hab\u00eda vuelto m\u00e1s pausada, con risas m\u00e1s suaves y silencios c\u00f3modos.<\/p>\n<p>En un momento, Elena se movi\u00f3 un poco, haciendo una mueca y llev\u00e1ndose la mano a la parte baja de la espalda.<\/p>\n<p>\u2014Ay, no\u2026 me duele la espalda desde hace rato. Creo que estar tanto tiempo sentada en esas sillas del jard\u00edn no ayuda.<\/p>\n<p>Diego, que estaba m\u00e1s cerca, levant\u00f3 la vista.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que te d\u00e9 un masaje en los hombros, Elena? Mi mam\u00e1 siempre dice que soy bueno para eso. Nada raro, solo relajar los m\u00fasculos.<\/p>\n<p>Elena dud\u00f3 un segundo, pero luego sonri\u00f3, agradecida.<\/p>\n<p>\u2014Pues\u2026 si no te molesta, acepto. La verdad es que s\u00ed estoy muy tensa.<\/p>\n<p>Diego se levant\u00f3 y se coloc\u00f3 detr\u00e1s del sof\u00e1. Elena se inclin\u00f3 un poco hacia adelante para darle espacio. \u00c9l puso las manos con cuidado en sus hombros, empezando con movimientos suaves, circulares, presionando justo donde sent\u00eda los nudos. Elena cerr\u00f3 los ojos y solt\u00f3 un suspiro largo de alivio.<\/p>\n<p>\u2014Dios\u2026 qu\u00e9 bien se siente. Gracias, Diego. Eres un salvavidas.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s miraban, sonriendo. Mateo, siempre el bromista, solt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Oye, no seas ego\u00edsta. Si le das masaje a ella, nosotros tambi\u00e9n queremos.<\/p>\n<p>Elena abri\u00f3 los ojos y rio.<\/p>\n<p>\u2014Pues la verdad\u2026 estoy tan estresada que todos deber\u00edan hacerme uno. Llevo semanas con el cuello hecho nudo.<\/p>\n<p>Fue medio en broma, medio en serio. Luis, que hab\u00eda estado m\u00e1s callado, se anim\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn serio? Yo puedo ayudar con las pantorrillas. Mi hermana siempre me pide que le masajee las piernas cuando corre mucho.<\/p>\n<p>Elena lo mir\u00f3, evaluando un segundo, y luego asinti\u00f3 con una sonrisa relajada.<\/p>\n<p>\u2014Adelante, Luis. Con permiso, claro.<\/p>\n<p>Luis se arrodill\u00f3 frente a ella con cuidado. Elena estir\u00f3 las piernas hacia adelante, apoy\u00e1ndolas en el borde del sof\u00e1. Luis empez\u00f3 a masajearle las pantorrillas con movimientos firmes pero respetuosos, subiendo un poco hacia las corvas, presionando con las palmas. Elena dej\u00f3 escapar otro suspiro de placer, recargando la cabeza hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Mateo, no queriendo quedarse fuera, se acerc\u00f3 tambi\u00e9n y se sent\u00f3 a un lado, tomando una de las pantorrillas que Luis no estaba tocando.<\/p>\n<p>\u2014Dos manos son mejor que una \u2014dijo con tono juguet\u00f3n, pero sin cruzar ninguna l\u00ednea.<\/p>\n<p>Elena rio suavemente, disfrutando la sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Esto es el para\u00edso, chicos. Gracias\u2026 de verdad.<\/p>\n<p>Javier, sentado al otro lado, los observaba todo con una mezcla de sorpresa y nervios crecientes. El alcohol le hab\u00eda soltado la lengua antes, pero ahora lo ve\u00eda todo desde otro \u00e1ngulo: su t\u00eda relajada, disfrutando, los amigos toc\u00e1ndola con naturalidad, el ambiente cargado de algo que no sab\u00eda nombrar. Intent\u00f3 mantener la compostura, pero el est\u00f3mago le dio un vuelco repentino.<\/p>\n<p>\u2014Oigan\u2026 eh\u2026 \u2014empez\u00f3, con la voz un poco pastosa\u2014. Ahora todos son masajistas profesionales, \u00bfno? Pinches oportunistas\u2026Los dem\u00e1s rieron, pero nadie le hizo mucho caso; segu\u00edan concentrados en lo que hac\u00edan, charlando entre ellos. Javier sinti\u00f3 una oleada de calor subirle por el cuello, el alcohol y los nervios mezcl\u00e1ndose mal. De pronto se puso de pie tambaleante.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n\u2026 creo que voy a\u2026 \u2014No termin\u00f3 la frase. Se llev\u00f3 la mano a la boca y sali\u00f3 corriendo hacia el ba\u00f1o del pasillo.<\/p>\n<p>Elena abri\u00f3 los ojos de inmediato, preocupada.<\/p>\n<p>\u2014Javier\u2026 \u00bfest\u00e1s bien?<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 r\u00e1pido, apartando suavemente las manos de los chicos.<\/p>\n<p>\u2014Voy a ver qu\u00e9 le pasa.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 al ba\u00f1o justo a tiempo para verlo inclinado sobre el inodoro, vomitando con fuerza. Elena se acerc\u00f3, le sostuvo la frente con una mano y le frot\u00f3 la espalda con la otra.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, mi amor\u2026 ya pas\u00f3. Demasiadas cervezas, \u00bfeh?<\/p>\n<p>Javier murmur\u00f3 algo ininteligible, avergonzado, pero demasiado mareado para protestar. Cuando termin\u00f3, Elena lo ayud\u00f3 a enjuagarse la boca en el lavabo y lo llev\u00f3 casi en volandas al cuarto de visitas que hab\u00eda cerca.<\/p>\n<p>\u2014Ven, te acuesto un rato. Vas a dormir aqu\u00ed esta noche, no te vas a ir as\u00ed.<\/p>\n<p>Lo ayud\u00f3 a quitarse los zapatos y la camisa, lo recost\u00f3 en la cama y le puso una almohada bajo la cabeza. Javier balbuce\u00f3 un \u201cgracias, t\u00eda\u201d antes de cerrar los ojos, rendido por el alcohol y el agotamiento.<\/p>\n<p>Elena lo cubri\u00f3 con una s\u00e1bana ligera, le dio un beso suave en la frente y apag\u00f3 la luz del cuarto, dejando solo la luz del pasillo encendida.<\/p>\n<p>Regres\u00f3 a la sala caminando despacio. Los tres amigos segu\u00edan ah\u00ed, ahora m\u00e1s callados, mir\u00e1ndola con una mezcla de curiosidad y algo m\u00e1s indefinido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 bien Javier? \u2014pregunt\u00f3 Mateo, con tono m\u00e1s serio.<\/p>\n<p>Elena asinti\u00f3, sent\u00e1ndose de nuevo en el sof\u00e1, esta vez un poco m\u00e1s cerca del centro.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, solo se pas\u00f3 de cervezas. Ya est\u00e1 durmiendo. Pobrecito.<\/p>\n<p>Hubo un silencio breve, cargado. Los ventiladores segu\u00edan girando, moviendo el aire tibio. Elena los mir\u00f3 uno por uno, con una sonrisa peque\u00f1a pero tranquila.<\/p>\n<p>El ambiente se sent\u00eda m\u00e1s denso de lo que hab\u00eda sido toda la tarde, y aunque nadie hab\u00eda dicho nada fuera de lugar, el aire estaba cargado de esa electricidad sutil que aparece cuando el alcohol y la cercan\u00eda f\u00edsica se combinan.<\/p>\n<p>Se aclar\u00f3 la garganta suavemente, se levant\u00f3 del sof\u00e1 con un movimiento fluido y dijo:<\/p>\n<p>\u2014Bueno\u2026 primero mejor voy por algo a la cocina. Hace rato que no comemos nada s\u00f3lido y el tequila me est\u00e1 llamando desde el gabinete.<\/p>\n<p>Los chicos asintieron, un poco aliviados por la interrupci\u00f3n, o tal vez solo por el movimiento. Elena desapareci\u00f3 por el pasillo y regres\u00f3 un par de minutos despu\u00e9s con una botella de tequila reposado medio llena, cuatro vasitos de shot de vidrio grueso y un lim\u00f3n cortado en gajos que hab\u00eda encontrado en el refrigerador. Tambi\u00e9n trajo sal en un peque\u00f1o salero.<\/p>\n<p>\u2014Miren lo que encontr\u00e9 \u2014dijo, levantando la botella con una sonrisa traviesa\u2014. \u00bfQui\u00e9n se apunta? No es para emborracharse m\u00e1s\u2026 bueno, no tanto. Solo para seguir la noche.<\/p>\n<p>Mateo fue el primero en levantar la mano como ni\u00f1o en clase.\u2014Aqu\u00ed estoy. Tequila siempre es buena idea.<\/p>\n<p>Diego y Luis asintieron tambi\u00e9n, aunque Luis parec\u00eda un poco m\u00e1s cauteloso. Elena coloc\u00f3 todo en la mesa de centro, se sent\u00f3 de nuevo en el sof\u00e1 (esta vez con las piernas recogidas debajo de ella, m\u00e1s c\u00f3moda) y sirvi\u00f3 cuatro shots peque\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014Salud \u2014dijo, chocando su vasito con los de ellos\u2014. Por las noches inesperadas.<\/p>\n<p>Bebieron. El tequila baj\u00f3 suave, con ese calor que se expande por el pecho y relaja los hombros. Elena sinti\u00f3 el segundo golpe de alcohol justo ah\u00ed, en la nuca, y solt\u00f3 una risita involuntaria.<\/p>\n<p>\u2014Uy\u2026 esto pega m\u00e1s r\u00e1pido de lo que recordaba.<\/p>\n<p>Diego rio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres agua, Elena? No queremos que termines como Javier.<\/p>\n<p>\u2014No, no\u2026 estoy bien. Solo me siento\u2026 ligera. Divertida. Hace rato que no me sent\u00eda as\u00ed.<\/p>\n<p>Hubo un silencio c\u00f3modo. Mateo, siempre el que llevaba la iniciativa en estas cosas, propuso:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfJugamos algo? Yo nunca nunca, para empezar suave. El que diga algo que alguien haya hecho, toma. Y si nadie lo ha hecho, el que lo dijo toma doble.<\/p>\n<p>Elena alz\u00f3 una ceja, divertida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYo nunca nunca con tequila? Eso es peligroso, Mateo.<\/p>\n<p>\u2014Precisamente por eso es bueno \u2014respondi\u00f3 \u00e9l con una sonrisa.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64267\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64267\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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