{"id":64348,"date":"2026-02-07T00:04:25","date_gmt":"2026-02-06T23:04:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64348"},"modified":"2026-02-06T17:49:42","modified_gmt":"2026-02-06T16:49:42","slug":"el-cuarto-de-didi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-cuarto-de-didi\/","title":{"rendered":"El cuarto de Did\u00ed"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64348\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Did\u00ed hac\u00eda donas con el humo de su cigarro y las farolas de las 3 am las coloreaban de un naranja intenso. Ante este color, Did\u00ed sonre\u00eda con su boca peque\u00f1a y mec\u00eda los pies. Dio otra calada y volte\u00f3 a sus amigos. De madrugada todo tiene un color especial. El cuello de Zo\u00e9 ganaba mucha esbeltez entre las sombras y su piel morena parec\u00eda un metal antiguo; sonre\u00eda y en sus dientes brillaba un blanco que a esa hora era imposible encontrar en otra parte. Cecilia, por su lado, parec\u00eda sencillamente hermosa: su cabello se hab\u00eda asentado con el d\u00eda; el labio inferior, que normalmente ten\u00eda algo de fiero, de noche era sencillamente sensual.<\/p>\n<p>Y luego estaba Amad\u00eds; su pelo largo y suelto ten\u00eda algo de principesco, y las sombras de la noche destacaban el m\u00fasculo de unos brazos que, de d\u00eda, se ve\u00edan m\u00e1s delgados que fuertes.<\/p>\n<p>No hab\u00edan bebido. Bueno, no mucho. Y bueno, Did\u00ed y Zo\u00e9 hab\u00edan fumado hierba a escondidas en el ba\u00f1o del bar, as\u00ed que todo les pasaba un poco m\u00e1s lento que al resto. Pero no era eso lo que los pon\u00eda felices y hermosos. Quiz\u00e1 fuera \u201cel momento\u201d; creo que as\u00ed le dec\u00edamos a ese punto en el que nos d\u00e1bamos cuenta de que \u00e9ramos j\u00f3venes y de que la vida de verdad, la vida que nos esperaba, era mucho m\u00e1s gris e ingrata que eso.<\/p>\n<p>Y Did\u00ed no pod\u00eda saberlo, pero parte del encanto de la noche era precisamente ella. Su cabello corto y negro le ca\u00eda en un fleco peque\u00f1o sobre los ojitos que el ligero maquillaje contribu\u00eda a rasgar. Llevaba una chamarra negra desgastada y medias de red sobre unos zapatos casi masculinos. Y \u00a1ay, esa manera tan suya que ten\u00eda de fumar! Todo en ella se sent\u00eda parte del ambiente. Las r\u00e1fagas de viento fr\u00edo estremec\u00edan los \u00e1rboles y algunas flores violetas ca\u00edan sobre las cabezas de los amigos. Did\u00ed siempre conserva las flores que le ca\u00edan, y hasta se entusiasmaba acomod\u00e1ndolas en el cabello de Zo\u00e9 y de Amad\u00eds, para que los tres parecieran ninfas juguetonas. Cecilia era m\u00e1s tosca, pero generalmente los dedos cari\u00f1osos de Did\u00ed terminaban por tranquilizarla y se dejaba hacer.<\/p>\n<p>Lejos, la voz incorregiblemente borracha de un trovadorcillo, Mart\u00edn Mart\u00ednez, cantaba sobre el rasgueo raposo de una guitarra:<\/p>\n<p>Una leyenda sopla<\/p>\n<p>y un lento son delira,<\/p>\n<p>y entre las hojas mudas<\/p>\n<p>parece que suspira.<\/p>\n<p>Hay en el alma tersa<\/p>\n<p>sollozos de viol\u00edn\u2026<\/p>\n<p>Entonces, Amad\u00eds se apresuraba a tomar su guitarra, para ver si pod\u00eda sacar la canci\u00f3n del borracho Mart\u00ednez solo de o\u00eddo, para cant\u00e1rsela a Did\u00ed. Algo le dec\u00eda a ella que el esfuerzo Amad\u00eds la estaba buscando y concentraba en \u00e9l la poquita atenci\u00f3n de sus ojos hiperactivos. Mientras, Zo\u00e9 y Cecilia aprovechaban la distracci\u00f3n de Did\u00ed y la miraban. S\u00ed. Mucho del encanto de esa noche le pertenec\u00eda a Did\u00ed. Y es que sus amigos la amaban perdidamente. Con m\u00e1s o con menos erotismo, dependiendo del momento y de la apertura de cada uno, pero la amaban.<\/p>\n<p>Amad\u00eds apenas estaba logrando sacar la canci\u00f3n cuando Did\u00ed decidi\u00f3 que quer\u00eda una foto con sus amigas.<\/p>\n<p>\u2014Porfa, Ama. Ten \u2014le dijo a Amad\u00eds, d\u00e1ndole un celular que ahora no servir\u00eda casi para nada.<\/p>\n<p>Did\u00ed abraz\u00f3 con un brazo a cada una de sus amigas. Amad\u00eds vio a trav\u00e9s del celular como las mejillas de las tres se juntaban y sac\u00f3 la primera foto. Not\u00f3 c\u00f3mo Zo\u00e9 y Cecilia se giraron un poco para besar las mejillas de Did\u00ed y tom\u00f3 la segunda foto.<\/p>\n<p>\u2014Ahora con Ama \u2014dijo Did\u00ed.<\/p>\n<p>Cecilia tom\u00f3 el celular y Amad\u00eds tom\u00f3 su lugar. De nuevo, la presi\u00f3n de los brazos de Did\u00ed acerc\u00f3 a sus amigos hacia su cara. Amad\u00eds sinti\u00f3 como los labios de Zo\u00e9 se posaban sobre la mejilla de Did\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 no tienes el m\u00ednimo inter\u00e9s por la simetr\u00eda? \u00a1B\u00e9same! \u2014le dijo Did\u00ed a Amad\u00eds, sacudi\u00e9ndole el cabello.<\/p>\n<p>Amad\u00eds sac\u00f3 una risita, mientras intentaba ocultar que se estaba derritiendo, y bes\u00f3 a Did\u00ed en la mejilla.<\/p>\n<p>De nuevo el viento helado movi\u00f3 las ramas de los \u00e1rboles, pero ya no hab\u00eda m\u00e1s flores que cayeran. Did\u00ed meti\u00f3 los brazos en su chamarra y se frot\u00f3 las manos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNos podemos quedar contigo? \u2014le pregunt\u00f3 Zo\u00e9, hablando por ella y por Cecilia.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, como siempre! \u2014dijo Did\u00ed, fingiendo estar harta de que le hicieran esa pregunta. En realidad le gustaba.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 intent\u00f3 besar la mejilla de su amiga, como un signo de su gratitud. Distra\u00edda, Did\u00ed se volte\u00f3 a verla justo antes y Zo\u00e9, sin querer, la bes\u00f3 en los labios. Se apartaron casi de forma autom\u00e1tica. Despu\u00e9s de un momento, las dos rieron, con una mezcla de incomodidad y compa\u00f1erismo. Despu\u00e9s de un momento m\u00e1s, volvieron a besarse. Zo\u00e9 era m\u00e1s alta, m\u00e1s decidida y ten\u00eda rasgos m\u00e1s fuertes, as\u00ed que a Did\u00ed le pareci\u00f3 que el beso ten\u00eda algo de caballeresco. Puso el dorso de su mano sobre la mejilla de Zo\u00e9 para sentir su piel tersa y firme, y no la retir\u00f3 hasta que, unos dos minutos despu\u00e9s, dejaron de besarse.<\/p>\n<p>Cuando abrieron los ojos, notaron que Cecilia y Amad\u00eds estaban desviando la mirada, intentando ver cualquier otra cosa para darles algo as\u00ed como privacidad. Si no estuvieran embrujados por lo hermoso del beso, quiz\u00e1 hasta hubieran elegido adelantarse y dejarlas solas.<\/p>\n<p>\u2014Esto no se cuenta\u2014le dijo Zo\u00e9, cuando empezaron a caminar hacia la casa de Did\u00ed.<\/p>\n<p>A esas horas, los \u00faltimos bares ya hab\u00edan terminado de cerrar y los juerguistas empezaban a desaparecer, dejando las calles vac\u00edas, salvo por las sombras de los inofensivos vagabundos y las vaporosas enaguas de los fantasmas. Ya varias veces los amigos hab\u00edan estado en el peque\u00f1o cuarto de Did\u00ed (no siempre todos, no siempre juntos), pero las calles los enga\u00f1aban: siempre parec\u00eda que faltaba un poco m\u00e1s que antes. El fr\u00edo arreciaba y el sereno se hab\u00eda empezado a coagular en los velludos brazos de Amad\u00eds.<\/p>\n<p>Cuando Did\u00ed abri\u00f3 la puerta, el cuarto bostez\u00f3 con un calor de casa. La chica hab\u00eda olvidado apagar la luz antes de salir y el olor del desayuno no terminaba de desaparecer. El lugar estaba casi enteramente ocupado por un espejo enorme, frente al que Did\u00ed ensayaba, por una cama king size y por dos o tres aparadores, llenos de recuerdos, como en la casa de una abuela. De una de esas repisas, colgaban la bandera palestina y una llave, pero esto fue hace mucho y, por ese tiempo, ni Amad\u00eds ni Cecilia sab\u00edan qu\u00e9 significaba.<\/p>\n<p>Antes de llegar, Did\u00ed les hab\u00eda prometido un caf\u00e9 para calentarse, pero nadie se acord\u00f3 de eso. Cayeron en la cama tan pronto se pudieron quitar las m\u00e1s estorbosas de sus prendas. Amad\u00eds no se quit\u00f3 nada. Durante un segundo, que a todos les pareci\u00f3 un siglo Did\u00ed se quit\u00f3 su chamarra y qued\u00f3 en una blusita color lila, de tirantes, que resaltaba su pecho. Luego se puso un su\u00e9ter rosa y pas\u00f3 al ba\u00f1o a enjuagarse la boca y a quitarse el brasier. Cuando Did\u00ed regres\u00f3 a hablarles de ir a comer por la ma\u00f1ana, todos saborearon el olor a menta que hab\u00eda en sus palabras, y se apresuraron, avergonzados, a tomar relevos para quitarse el olor a tabaco de sus propias bocas.<\/p>\n<p>No hubo nada m\u00e1s: apagaron la luz y se acostaron. Hab\u00eda espacio suficiente para que durmieran sin tocarse, pero el fr\u00edo de la noche era un buen pretexto. En el extremo izquierdo durmi\u00f3 Cecilia; acurruc\u00e1ndose junto a ella se acost\u00f3 Did\u00ed; y acurruc\u00e1ndose junto a Did\u00ed, Zo\u00e9. S\u00f3lo Amad\u00eds, en el extremo derecho, durmi\u00f3 d\u00e1ndoles la espalda. Era la primera vez que se quedaba con las chicas y no sab\u00eda exactamente c\u00f3mo hab\u00eda pasado.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 escuch\u00f3 a Cecilia roncar casi de inmediato.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAma? \u2014pregunt\u00f3, y no obtuvo respuesta. \u2014\u00bfDid\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u2014le dijo la voz de su amiga y anfitriona.<\/p>\n<p>\u2014Nada. Hace fr\u00edo \u2014le dijo Zo\u00e9, abraz\u00e1ndola con el brazo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Hace fr\u00edo \u2014le dijo Did\u00ed, y Zo\u00e9 sinti\u00f3 que estaba sonriendo<\/p>\n<p>Did\u00ed se acomod\u00f3, arqueando sus espalda como si estuviera estir\u00e1ndose para empezar el d\u00eda. Su trasero qued\u00f3, como casualmente, sobre las piernas de Zo\u00e9. Ella dobl\u00f3 sus rodillas para ajustarse al cuerpo de su amiga; tambi\u00e9n empez\u00f3 a frotar el antebrazo de su su\u00e9ter para darle calor.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 no sab\u00eda hasta d\u00f3nde pod\u00eda \u2014o quer\u00eda\u2014 llegar. Los ronquidos de Cecilia le cortaban el pensamiento. \u00bfY si s\u00f3lo se lo preguntaba a Did\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014Oye\u2026 \u2014empez\u00f3 Zo\u00e9, mientras su brazo se iba posando sobre la cintura de Did\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Sh \u2014la interrumpi\u00f3 ella. \u2014Vas a despertar a Amad\u00eds.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 no sab\u00eda c\u00f3mo interpretar eso. \u00bfEstaban pensando lo mismo? Con toda la sutileza que ten\u00eda, busc\u00f3 el extremo del su\u00e9ter de Did\u00ed y se col\u00f3 un momento en \u00e9l para sentir la piel de su cintura. La mano de Did\u00ed explor\u00f3 a ciegas hasta que encontr\u00f3 la cara de Zo\u00e9 e intent\u00f3 acariciarla justo como cuando se hab\u00edan besado. Zo\u00e9 sonri\u00f3 y empez\u00f3 a acariciar la cintura de Did\u00ed, como si quisiera calentarla con peque\u00f1as fricciones; solo con eso, la respiraci\u00f3n de Did\u00ed empez\u00f3 a cambiar.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 fue poco a poco gan\u00e1ndole terreno al su\u00e9ter, hasta que lleg\u00f3 al ombligo tierno de Did\u00ed, y empez\u00f3 a circundarlo con la yema de los dedos. Mientras, bes\u00f3 sin sonido el hombro de su amiga, por encima del edred\u00f3n.<\/p>\n<p>Mucho tiempo estuvieron as\u00ed, porque Zo\u00e9 necesitaba calcular su atrevimiento. El di\u00e1metro de los c\u00edrculos sub\u00eda cada vez m\u00e1s, y pasaba ya por el diafragma. Cuando Zo\u00e9 pasaba por la zona intermedia de las costillas, sus yemas sent\u00edan c\u00f3mo Did\u00ed conten\u00eda el aire. Y finalmente pas\u00f3. Las u\u00f1as rozaron la l\u00ednea inferior de los pechos de Did\u00ed, que jal\u00f3 aire y se estremeci\u00f3. Zo\u00e9 dej\u00f3 los c\u00edrculos en el ombligo y eligi\u00f3 el pecho derecho (el que le quedaba m\u00e1s a la mano). Dibuj\u00f3 con sus dedos todo el contorno inferior, sintiendo la piel erizarse, pero ya no de fr\u00edo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo muy poco a poco, Zo\u00e9 pas\u00f3 al resto del pecho, jugando a apretarlo un poquito, y acariciando delicadamente la aureola. All\u00ed Did\u00ed empez\u00f3 a gemir. O no exactamente a gemir. \u00bfHas estado con alguien que, con ese peque\u00f1o placer del roce, empiece a ronronear? \u00bfA respirar como un ni\u00f1o asm\u00e1tico o como un globo que pierde aire sin que nadie se d\u00e9 cuenta? Bueno, as\u00ed empez\u00f3 a gemir Did\u00ed.<\/p>\n<p>Pero Did\u00ed era hermosa, y las personas hermosas se sienten un poco vulnerables cuando otra persona, que tambi\u00e9n les gusta, las hace sentir un placer tranquilo y discreto. Por eso, Did\u00ed se burl\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Ya te gustaron, \u00bfno?&#8230; Cecilia es la que tiene mejores pechos. \u00bfNo quieres despertarla a ella?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 tonta eres! \u2014exclam\u00f3 Zo\u00e9, en un suspiro tierno.<\/p>\n<p>Finalmente, Did\u00ed se volte\u00f3 a ver a Zo\u00e9 y se besaron. Se cruzaron las piernas y empezaron a friccionarse. El ruido y la incomodidad las detuvieron casi de inmediato. De la forma m\u00e1s discreta que pudieron, se soltaron los pantalones, los empujaron hacia abajo con las piernas y se quedaron en ropa interior. Ahora s\u00ed se abrazaron los muslos y, de forma casi intuitiva, las manos de una pasaron a la cintura de la otra. Luego, empezaron a hacer peque\u00f1os c\u00edrculos cari\u00f1osos sobre sus gl\u00fateos y sus piernas.<\/p>\n<p>Did\u00ed fue la que decidi\u00f3 pasar al siguiente nivel. Quiso ver c\u00f3mo estaba Zo\u00e9. Primero detuvo lo que estaba haciendo y aplic\u00f3 tres dedos sobre el pubis de su amiga, sobre su ropa interior. As\u00ed, sintiendo c\u00f3mo debajo de la tela se enmara\u00f1aba el vello p\u00fabico de Zo\u00e9, quer\u00eda preguntarle si pod\u00eda tocarla. Su amiga entendi\u00f3 y asinti\u00f3 con desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Did\u00ed empez\u00f3 acariciando su vello p\u00fabico, sintiendo su textura, enred\u00e1ndolo un poquito entre sus dedos. Luego sinti\u00f3 c\u00f3mo la humedad de Zo\u00e9 hab\u00eda dejado un roc\u00edo delicado en la cara interna de sus muslos. Despu\u00e9s fue sintiendo las diferencias de las texturas: la parte m\u00e1s externa del pubis, con su piel firme y fresca, los labios mayores, suaves, cargados de humedad como una esponja, y finalmente, el gran premio, la causa de todo. Los p\u00e9talos profundos de la flor, impermeables, d\u00factiles, como un pl\u00e1stico ligero y divino, como un pez en la corriente de un r\u00edo.<\/p>\n<p>Tres dedos sobre la vulva, poco a poco, con cari\u00f1o. As\u00ed le hab\u00edan ense\u00f1ado sus amigas universitarias hac\u00eda un par de a\u00f1os. Los ojos de Zo\u00e9 se iban cerrando con fuerza. Luego Did\u00ed hizo algo que no le hab\u00edan ense\u00f1ado. Tom\u00f3 la mano con la que estaba masturbando a Zo\u00e9 y la llev\u00f3 hasta su propio sexo. Zo\u00e9, confundida porque su amiga dejara de tocarla, se pronto se dio cuenta de que Did\u00ed se estaba masturbando. De inmediato, Did\u00ed llev\u00f3 esa misma mano de nuevo al sexo de Zo\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Ahora estamos unidas \u2014le dijo.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 no pudo m\u00e1s y la bes\u00f3 en la boca bestialmente. Se levantaron de rodillas y empezaron a masturbarse mutuamente. Luego, cuando una se cansaba, la otra se pon\u00eda encima suyo y la masturbaba con m\u00e1s fuerza. Zo\u00e9 perdi\u00f3 su blusa cuando Did\u00ed decidi\u00f3 que quer\u00eda ver sus pechos (peque\u00f1os, oscuros y duros); a ella le avergonzaba, pero Did\u00ed la tranquiliz\u00f3 toc\u00e1ndolos lentamente y jugando a besarlos.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento, cuando Zo\u00e9 estaba arriba, quiso saber c\u00f3mo se sent\u00eda el sexo de Did\u00ed debajo del suyo. Tom\u00f3 una pierna de ella y la puso sobre su hombro, intentando que sus sexos se tocaran.<\/p>\n<p>La fricci\u00f3n no era tanta como querr\u00eda, pero a Zo\u00e9 le excitaba much\u00edsimo sentir a Did\u00ed debajo suyo, saber que estaba teniendo sexo con ella, pensar que \u201cse la estaba cogiendo\u201d. As\u00ed, ya casi estaba por acabar cuando Did\u00ed le dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, Zo\u00e9! \u00a1Ya despertaste a Amad\u00eds!<\/p>\n<p>Asustad\u00edsima, Zo\u00e9 se detuvo de inmediato, se baj\u00f3 de Did\u00ed y se acurruc\u00f3 en el lugar en el que se supon\u00eda que estaba durmiendo. Pero, despu\u00e9s de unos segundos pens\u00f3 que no ten\u00eda idea de por qu\u00e9 Did\u00ed dec\u00eda eso. Amad\u00eds segu\u00eda siendo el bulto inanimado que hab\u00eda sido toda la noche, y ni un sonido sal\u00eda de su inmovilidad. Pero Did\u00ed cambi\u00f3 su lugar con Zo\u00e9 y se acerc\u00f3 a \u00e9l. Lo abraz\u00f3 como Zo\u00e9 la hab\u00eda abrazado a ella, y empez\u00f3 a acariciarlo. De pronto, Zo\u00e9 se dio cuenta de que lo estaba masturbando y eso la llen\u00f3 de morbo.<\/p>\n<p>Si Amad\u00eds originalmente no estaba despierto, por lo menos ahora s\u00ed lo estaba. Did\u00ed baj\u00f3 sus pantalones hasta que Zo\u00e9 pudo ver, mal iluminado, el miembro de Amad\u00eds. El glande color lila palpitaba, oprimido por la mano de Did\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Ya est\u00e1 para estallar. Es que nos ha estado oyendo \u2014le dijo Did\u00ed a Zo\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No es cierto \u2014dijo Amad\u00eds. Por el tono de su voz, Zo\u00e9 supo que ment\u00eda.<\/p>\n<p>Did\u00ed parec\u00eda estarse divirtiendo. Daba clics a la punta del glande, jugando con la humedad que sal\u00eda del \u00e9l y frotaba la banda color p\u00farpura que ten\u00eda por debajo. Luego, se acost\u00f3 en una de las piernas de Amad\u00eds y, mientras lo masturbaba a unos pocos cent\u00edmetros de su cara, le sonri\u00f3 con una ternura casi inocente. \u201c\u00bfQuiere excitarlo?\u201d, se pregunt\u00f3 Zo\u00e9, \u201c\u00bfo es que de verdad estamos siendo amigos inocentes mientras tenemos sexo?\u201d. De pronto se dio cuenta de que Amad\u00eds estaba viendo sus pechos. Su primera respuesta instintiva fue cubrirse, pero al ver mejor los ojos tiernos de Amad\u00eds se sinti\u00f3 halagada y le sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres besarme? \u2014le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Amad\u00eds le dijo que s\u00ed, y Zo\u00e9 lo bes\u00f3, primero en la mejilla, luego en la comisura de la boca y finalmente en los labios.<\/p>\n<p>Amadis estuvo a punto de acabar cuando Did\u00ed lo bes\u00f3 en el tronco del pen\u00e9. Pero no. En ese momento Did\u00ed se detuvo y se puso a hablar:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa has chupado uno? \u2014le pregunt\u00f3 a Zo\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No! \u2014exclam\u00f3 ella con cierto asco.<\/p>\n<p>\u2014Entonces te lo vas a tener que meter \u2014se ri\u00f3 Did\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Eso s\u00ed. Mejor eso \u2014aclar\u00f3 Zo\u00e9.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 estaba acostada de costado. Did\u00ed alz\u00f3 una de sus piernas hacia arriba, abriendo un poco el camino hacia su vulva. As\u00ed, de ladito, Amad\u00eds fue introduci\u00e9ndose. Zo\u00e9 estaba bastante lubricada y Amad\u00eds no tuvo m\u00e1s problemas en entrar que su propio tama\u00f1o. A la mitad, Zo\u00e9 le puso la mano en el pecho, pidi\u00e9ndole que se detuviera. Usando esa profundidad como \u201cpunto m\u00e1ximo\u201d, Amad\u00eds sali\u00f3 y volvi\u00f3 a entrar, poco a poco.<\/p>\n<p>Zo\u00e9 estaba estupefacta. Desde afuera no se notaba que Amad\u00eds superara tanto su profundidad. Seguro era posici\u00f3n que Did\u00ed hab\u00eda elegido. Y s\u00ed. En la oscuridad, pudo ver que Did\u00ed que a\u00fan sosten\u00eda su pierna, sonre\u00eda por el \u00e9xito de la posici\u00f3n que le hab\u00eda elegido a Zo\u00e9. Cuando se dio cuenta de esto, Zo\u00e9 se relaj\u00f3 mucho, y su peque\u00f1o dolor empez\u00f3 a convertirse en un placer considerable. Poco a poco, empez\u00f3 a indicarle con su respiraci\u00f3n a Amad\u00eds que siguiera, que poco a poco pod\u00eda albergar m\u00e1s de su extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Amad\u00eds era vigoroso y exacto. Cuando por fin lleg\u00f3 a met\u00e9rsela hasta el fondo, fue ganando velocidad poco a poco. Ve\u00eda a los ojos a Zo\u00e9 y a ella le parec\u00eda que su amigo se sent\u00eda honrado de estar con ella\u2026 o \u201cen\u201d ella. \u00bfY Did\u00ed? Haciendo una especie de twister (porque a\u00fan sosten\u00eda su pierna), Did\u00ed empez\u00f3 a tocar delicadamente el cl\u00edtoris de Zo\u00e9. La paredes de su sexo se estrecharon, pero Amad\u00eds no disminuy\u00f3 el ritmo. No iba a dejar que la estrechez de Zo\u00e9 lo rechazara. Un momento antes de entregarse al placer m\u00e1s irracional, Zo\u00e9 se pregunt\u00f3 si ese iba a ser el mejor sexo de su vida.<\/p>\n<p>La parte m\u00e1s atl\u00e9tica del sexo dur\u00f3 apenas unos diez minutos. Amad\u00eds subi\u00f3 la velocidad y ya no volvi\u00f3 a bajarla. Arremeti\u00f3 con todo su peso, sobre las piernas de Zo\u00e9. En alg\u00fan momento, Did\u00ed solt\u00f3 la pierna de ella y la posici\u00f3n se deshizo. Amad\u00eds qued\u00f3 como misionero sobre Zo\u00e9 y por fin pudo ver sus pechos. Eran peque\u00f1os y firmes, y Amad\u00eds baj\u00f3 a besarlos con cari\u00f1o. Mientras, tom\u00f3 a Zo\u00e9 por las nalgas, para no reducir el ritmo. Las manos grandes de Amad\u00eds empezaron a controlar las embestidas. Zo\u00e9 hab\u00eda perdido el control sobre sus movimientos y eso, de una manera muy extra\u00f1a, la hac\u00eda disfrutar, abandon\u00e1ndose a la fuerza de Amad\u00eds.<\/p>\n<p>Junto a ella, Did\u00ed se masturbaba y el olor frutal de su piel mojada, mezclado con la acidez de su sexo, iban inunando el cuarto.<\/p>\n<p>En cierto punto, Did\u00ed, que a\u00fan se estaba masturbando, se irgui\u00f3 de rodillas, le puso una mano en el pecho a Amad\u00eds y lo bes\u00f3. En ese momento, la tensi\u00f3n se junt\u00f3 en las piernas de Zo\u00e9, que ara\u00f1\u00f3 las nalgas de Amad\u00eds sin querer. Sent\u00eda que se derret\u00eda; las paredes de su sexo apretaron de golpe tres veces el miembro de Amadis. Sin querer, los ojos de Zo\u00e9 se desorbitaron (lo que le dio mucha verg\u00fcenza) y su espalda se contrajo un momento, para luego caer pesada y sonoramente sobre el colch\u00f3n. Estaba acabada.<\/p>\n<p>Pero Amad\u00eds no se detuvo. Mientras segu\u00eda besando a Did\u00ed, le daba a\u00fan con m\u00e1s fuerza a Zo\u00e9\u2026 y no es que a ella le incomodara, pero ya no estaban en el mismo plano.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jala, d\u00e9jala. Se va a quedar dormida. Ven conmigo \u2014le dijo Did\u00ed a Amad\u00eds.<\/p>\n<p>Efectivamente, Zo\u00e9 se qued\u00f3 dormida casi de inmediato. Entre sue\u00f1os, le parec\u00eda ver c\u00f3mo Did\u00ed montaba a Amad\u00eds. \u00c9l se ergu\u00eda, poniendo sus pu\u00f1os hacia atr\u00e1s, contra el colch\u00f3n, para mantenerse sentado. Mientras, ella lo abrazaba fuertemente del cuello, lo besaba profundamente y le saltaba dentro y fuera del miembro, haciendo botar toda la cama. Luego, tel\u00f3n. Negro total.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Did\u00ed por fin puso caf\u00e9. El olor tostado llen\u00f3 el cuarto acogedoramente y despert\u00f3 a los dem\u00e1s. Cecilia agarr\u00f3 su taza con ambas manos, le sopl\u00f3 muy de cerca para que el vapor caliente le regresara a la cara, y exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios, qu\u00e9 cansada estaba! \u00a1Y qu\u00e9 bien se duerme en tu cama!<\/p>\n<p>Albureando esta \u00faltima parte del di\u00e1logo, los tres amigos rieron. Cecilia hizo esa cara de molestia que siempre hace la gente contra la que se dice un albur, y a\u00f1adi\u00f3 quejumbrosamente:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No se burlen! Que justo acabo de so\u00f1ar que los cuatro ten\u00edamos sexo.<\/p>\n<p>Amad\u00eds y Zo\u00e9 se quedaron paralizados sin saber qu\u00e9 decir. Por suerte para ellos, Cecilia estaba mirando la reacci\u00f3n de Did\u00ed, que se ri\u00f3 y dijo:<\/p>\n<p>\u2014Bueno, Ceci, bonita, t\u00fa y yo ya nos acostamos una vez.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1C\u00e1llate! \u2014la reconvino Cecilia. \u2014Esas cosas no se dicen.<\/p>\n<p>Afuera, las canastas de pan empezaban sus recorridos ma\u00f1aneros y las palomas reconquistaban el techo de las iglesias.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64348\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64348\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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