{"id":64423,"date":"2026-02-11T00:25:51","date_gmt":"2026-02-10T23:25:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64423"},"modified":"2026-02-10T20:48:04","modified_gmt":"2026-02-10T19:48:04","slug":"visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-4\/","title":{"rendered":"Visitando con sus amigos a la t\u00eda (4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64423\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">21<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Javier, el sobrino de Elena, se despert\u00f3 con un dolor de cabeza punzante, la boca pastosa y un regusto amargo que le recordaba las cervezas de m\u00e1s. La habitaci\u00f3n de visitas estaba a oscuras, salvo por la luz tenue que se filtraba del pasillo. Se incorpor\u00f3 despacio, el cuerpo pesado por el alcohol residual, y mir\u00f3 el reloj en su celular: casi las dos de la ma\u00f1ana. \u00bfCu\u00e1nto hab\u00eda dormido? Recordaba vagamente a su t\u00eda Elena llev\u00e1ndolo a la cama, pero todo lo dem\u00e1s era un borr\u00f3n.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 tambaleante, sintiendo la urgencia en la vejiga. Camin\u00f3 al ba\u00f1o adjunto, encendi\u00f3 la luz y se mir\u00f3 en el espejo: ojos rojos, cabello revuelto, cara p\u00e1lida. Se enjuag\u00f3 la boca con agua fr\u00eda del grifo, escupiendo varias veces, luego alcanz\u00f3 el enjuague bucal que su t\u00eda siempre dejaba ah\u00ed \u2014mentolado, fuerte\u2014 y se hizo g\u00e1rgaras, sintiendo el ardor que lo despertaba un poco m\u00e1s. &#8220;Mierda, qu\u00e9 peda,&#8221; murmur\u00f3 para s\u00ed mismo, negando con la cabeza. Se lav\u00f3 la cara y se sec\u00f3 con una toalla, intentando aclarar la mente.<\/p>\n<p>Al salir del ba\u00f1o, oy\u00f3 ruidos extra\u00f1os provenientes de la sala: gemidos bajos, respiraciones agitadas, el sonido r\u00edtmico de cuerpos movi\u00e9ndose, como un golpeteo suave pero constante. Al principio pens\u00f3 que era la tele encendida, quiz\u00e1s una pel\u00edcula de acci\u00f3n o algo, pero no hab\u00eda voces hablando, solo&#8230; placer. Curiosidad mezclada con confusi\u00f3n lo impuls\u00f3 a caminar por el pasillo, descalzo y en silencio, el coraz\u00f3n empezando a latirle m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 al umbral de la sala y se asom\u00f3 con cuidado, qued\u00e1ndose congelado. Ah\u00ed estaba su t\u00eda Elena, completamente desnuda, montando a Diego en el sof\u00e1 grande. Su cuerpo delgado, sudado y brillante bajo la luz amarillenta, sub\u00eda y bajaba con un ritmo fren\u00e9tico, los senos medianos rebotando, los pezones erectos. Mateo y Luis, tambi\u00e9n desnudos, estaban a cada lado, con sus penes en la cara de ella; Elena alternaba entre chuparlos y masturbarlos, gemidos ahogados escapando de su boca. Era como una escena sacada de una porno que Javier hab\u00eda visto a escondidas, pero real, cruda, con el olor a sexo flotando en el aire.<\/p>\n<p>Javier sinti\u00f3 un nudo en el est\u00f3mago. \u00bfQu\u00e9 carajos? Era su t\u00eda, la mujer casada con su t\u00edo, la que lo hab\u00eda criado en parte, la que lo invitaba a tacos y lo trataba como a un hijo. Y ah\u00ed estaba, follada por sus mejores amigos, disfrut\u00e1ndolo como si no hubiera ma\u00f1ana. Conflicto lo invadi\u00f3: ira hacia sus amigos por traicionarlo, por aprovecharse de ella (o era al rev\u00e9s?); celos profundos, porque \u00e9l siempre hab\u00eda sentido algo por Elena, un crush secreto desde la adolescencia, esa atracci\u00f3n por su forma de ser, su cuerpo sutil; culpa por espiar, por no intervenir. Pero al mismo tiempo, excitaci\u00f3n lo traicionaba: su pene se endureci\u00f3 casi al instante bajo los pantalones, el coraz\u00f3n acelerado, la boca seca.<\/p>\n<p>Verla as\u00ed, vulnerable y poderosa, gimiendo de placer, lo pon\u00eda cachondo como nunca. Quer\u00eda odiarlo, pero su cuerpo respond\u00eda con deseo crudo, imagin\u00e1ndose en el lugar de ellos, toc\u00e1ndola, foll\u00e1ndola. \u00bfPor qu\u00e9 le excitaba tanto? \u00bfEra la traici\u00f3n, el tab\u00fa, o simplemente verla como mujer, no como familia?<\/p>\n<p>Entonces vio el cl\u00edmax: Elena grit\u00f3, arque\u00e1ndose en un orgasmo intenso, el cuerpo temblando, sudor resbalando por su piel. Luego, ella tom\u00f3 el control, haciendo que Mateo eyaculara en su boca \u2014Javier vio c\u00f3mo lo escup\u00eda en un vasito vac\u00edo de la mesa, con una sonrisa pr\u00e1ctica\u2014; Luis descarg\u00f3 en su mano, y Diego en su vientre, chorros blancos salpicando su abdomen sudado. Elena se limpi\u00f3 con servilletas, riendo bajito, diciendo algo como &#8220;esto se sali\u00f3 de control, pero lo disfrutamos, \u00bfno?&#8221; en un tono casual, sin drama. Los chicos asintieron, murmurando acuerdos, y se sentaron en el sof\u00e1 grande, desnudos. Elena se acost\u00f3 sobre sus piernas, la cabeza en uno, el torso en otro, las piernas en el tercero, dej\u00e1ndolos que la acariciaran suavemente: dedos trazando su cadera, rozando su brazo, peinando su cabello ondulado.<\/p>\n<p>Javier no pod\u00eda moverse, el conflicto rugiendo en su cabeza: deber\u00eda irse, fingir que no vio nada, pero la excitaci\u00f3n lo clavaba ah\u00ed, el pene dolorosamente duro. Sin pensar, impulsado por un deseo que nublaba todo, dio un paso adelante y entr\u00f3 a la sala, impulsado por el deseo que le nublaba el juicio, pero el sonido de sus pies descalzos en el piso de madera hizo que los tres chicos se congelaran al instante. Mateo levant\u00f3 la cabeza de golpe, los ojos abiertos como platos, el pene ya fl\u00e1cido entre sus piernas. Diego se tens\u00f3 debajo de Elena, las manos quietas en su cadera. Luis solt\u00f3 un \u201cmierda\u201d ahogado y se cubri\u00f3 instintivamente con una mano, aunque ya era tarde para disimular. El ambiente se rompi\u00f3 en un segundo: tensi\u00f3n, verg\u00fcenza, miedo a que todo se fuera al carajo.<\/p>\n<p>Elena, con la cabeza apoyada en el muslo de Mateo y las piernas extendidas sobre Luis, abri\u00f3 los ojos despacio. Vio a su sobrino en el umbral, iluminado por la luz tenue del pasillo, el short de pijama marcando una erecci\u00f3n a medias que no pod\u00eda ocultar del todo. Por un instante sinti\u00f3 un pinchazo de culpa \u2014hab\u00eda estado segura de que Javier no despertar\u00eda, que la casa estaba vac\u00eda para ellos\u2014, pero lo contuvo r\u00e1pido. No era momento de p\u00e1nico. Era momento de contener el da\u00f1o, de manejar la situaci\u00f3n con la calma que siempre hab\u00eda usado en sus escapadas pasadas.<\/p>\n<p>\u2014Javier\u2026 ven \u2014dijo con voz baja, suave, casi un susurro\u2014. No te vayas. Si\u00e9ntate aqu\u00ed un momento.<\/p>\n<p>Los chicos se miraron entre s\u00ed, todav\u00eda congelados. Mateo murmur\u00f3 un \u201c\u00bfqu\u00e9 hacemos?\u201d apenas audible, pero Elena levant\u00f3 una mano sutil, silenci\u00e1ndolos sin mirarlos. Ellos obedecieron: se quedaron quietos, respirando agitados, esperando que ella manejara esto como hab\u00eda manejado todo lo dem\u00e1s esa noche.<\/p>\n<p>Javier dud\u00f3 en la puerta, el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole en los o\u00eddos. Quer\u00eda correr, quer\u00eda gritar, quer\u00eda meterse entre ellos y reclamar lo que sent\u00eda que le pertenec\u00eda. Pero la voz de su t\u00eda lo clav\u00f3 ah\u00ed. Dio otro paso, luego otro, hasta sentarse en el borde del sof\u00e1 grande, lo m\u00e1s lejos posible de los tres chicos, aunque el sof\u00e1 no era tan grande como para mantener distancia real.<\/p>\n<p>Elena se movi\u00f3 hacia \u00e9l con lentitud deliberada. Se arrodill\u00f3 en el sof\u00e1 frente a Javier, las rodillas hundi\u00e9ndose en los cojines, el cuerpo desnudo a cent\u00edmetros del suyo. No lo toc\u00f3 de inmediato; solo lo mir\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto viste? \u2014pregunt\u00f3 con calma, sin reproche.<\/p>\n<p>Javier trag\u00f3 saliva, la voz ronca.<\/p>\n<p>\u2014Todo\u2026 lo suficiente.<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, como si eso fuera lo que esperaba.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien. No hay nada que esconder ya. \u2014Hizo una pausa, bajando la mirada un segundo a la erecci\u00f3n que tensaba el short de \u00e9l\u2014. Veo que\u2026 no te dej\u00f3 indiferente.<\/p>\n<p>Javier se sonroj\u00f3 violentamente, queriendo cubrirse, pero no lo hizo. Elena extendi\u00f3 la mano con delicadeza y le roz\u00f3 el brazo, un toque ligero, reconfortante.<\/p>\n<p>\u2014No te averg\u00fcences. Es normal. Somos humanos. \u2014Su voz baj\u00f3 a\u00fan m\u00e1s\u2014. Lo que pas\u00f3 con ellos\u2026 fue algo que se dio. Nadie oblig\u00f3 a nadie. Y t\u00fa\u2026 t\u00fa tambi\u00e9n estabas aqu\u00ed. Te vi mir\u00e1ndome antes, en la piscina, en la tarde. S\u00e9 que me has visto de otra forma desde hace tiempo.<\/p>\n<p>Javier abri\u00f3 la boca para negar, pero no sali\u00f3 nada. Elena ten\u00eda raz\u00f3n. Siempre la hab\u00eda tenido.<\/p>\n<p>Ella se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s, hasta que sus rodillas rozaron las de \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Ven aqu\u00ed, mi amor.<\/p>\n<p>Lo atrajo hacia ella con delicadeza, gui\u00e1ndolo para que se acercara m\u00e1s al centro del sof\u00e1. Los chicos se movieron un poco para darle espacio, pero no se fueron; se quedaron, observ\u00e1ndolos con una mezcla de sorpresa y aceptaci\u00f3n. Elena empez\u00f3 por lo simple: un abrazo primero, piel contra piel, su cuerpo c\u00e1lido y sudado envolvi\u00e9ndolo. Luego, un beso suave en la frente, en la mejilla, y finalmente en los labios \u2014lento, exploratorio, como si estuviera pidi\u00e9ndole permiso en cada paso.<\/p>\n<p>Javier respondi\u00f3, al principio t\u00edmido, luego con m\u00e1s hambre contenida. Sus manos subieron a la cintura de ella, temblando, y Elena lo dej\u00f3 hacer, gui\u00e1ndolo poco a poco hacia lo que ambos sab\u00edan que vendr\u00eda.<\/p>\n<p>En su mente, Elena pens\u00f3 que esto era lo justo. Ellos hab\u00edan tenido su parte esa noche. Javier tambi\u00e9n merec\u00eda la suya, si la quer\u00eda. No se lo dijo en voz alta; no hac\u00eda falta. Solo lo pens\u00f3, con esa claridad tranquila que el alcohol y el deseo le daban: estaba en deuda con \u00e9l, no por obligaci\u00f3n moral, sino porque lo sent\u00eda natural, porque ve\u00eda en sus ojos esa misma mezcla de anhelo y confusi\u00f3n que hab\u00eda visto en los dem\u00e1s, y porque, en el fondo, ella tambi\u00e9n lo deseaba. Quer\u00eda sentirlo, quer\u00eda borrar esa l\u00ednea que siempre hab\u00eda estado ah\u00ed entre t\u00eda y sobrino.<\/p>\n<p>No hubo m\u00e1s palabras por ahora. Solo el roce de sus cuerpos acerc\u00e1ndose, el silencio roto por respiraciones que se sincronizaban de nuevo, y la certeza de que la noche a\u00fan no hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>Elena sinti\u00f3 el beso de Javier profundizarse, sus labios respondiendo con una mezcla de timidez y hambre que le apret\u00f3 el pecho. No era como con los otros: aqu\u00ed hab\u00eda algo m\u00e1s tierno, m\u00e1s cargado de historia compartida, de miradas robadas durante a\u00f1os. Cuando \u00e9l le devolvi\u00f3 el beso con m\u00e1s confianza, Elena supo que no pod\u00eda seguir en la sala, rodeados de ojos curiosos y cuerpos a\u00fan calientes. Esto necesitaba intimidad. No era menospreciar a Mateo, Diego y Luis \u2014ellos hab\u00edan sido parte del torbellino perfecto de esa noche\u2014, pero con Javier ten\u00eda que ser diferente. M\u00e1s lento. M\u00e1s real.<\/p>\n<p>Sin romper el beso, Elena desliz\u00f3 su mano hasta la de \u00e9l, entrelaz\u00f3 los dedos y se levant\u00f3 despacio del sof\u00e1, tirando suavemente para que la siguiera. Javier se puso de pie, el short todav\u00eda marcando su excitaci\u00f3n, el cuerpo tenso por los nervios y el deseo.<\/p>\n<p>\u2014Ven conmigo \u2014susurr\u00f3 ella contra sus labios, voz baja para que solo \u00e9l la oyera.<\/p>\n<p>Los chicos los miraron en silencio. Mateo abri\u00f3 la boca como para decir algo, pero Elena le lanz\u00f3 una mirada r\u00e1pida, serena, que dec\u00eda \u201ctodo est\u00e1 bien\u201d. Ellos asintieron, entendiendo sin palabras. Se quedaron en el sof\u00e1 grande, desnudos y relajados, respirando profundo mientras ve\u00edan c\u00f3mo t\u00eda y sobrino desaparec\u00edan por el pasillo.<\/p>\n<p>Elena lo llev\u00f3 al cuarto principal \u2014el de ella y su esposo, con la cama grande, las s\u00e1banas a\u00fan deshechas de la siesta de la tarde\u2014. Cerr\u00f3 la puerta con suavidad, el clic del cerrojo sonando como un punto final al caos de la sala. La habitaci\u00f3n estaba iluminada solo por la l\u00e1mpara de noche, luz c\u00e1lida y tenue que hac\u00eda que todo pareciera m\u00e1s \u00edntimo, menos expuesto.<\/p>\n<p>\u2014Esp\u00e9rame aqu\u00ed \u2014le dijo, se\u00f1alando la cama con un gesto suave\u2014. Si\u00e9ntate. Vuelvo en un minuto.<\/p>\n<p>Javier asinti\u00f3, la garganta seca. Se sent\u00f3 en el borde del colch\u00f3n, las manos apoyadas en los muslos, el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole tan fuerte que lo sent\u00eda en las orejas. Elena desapareci\u00f3 en el ba\u00f1o adjunto, dejando la puerta entreabierta. Se oy\u00f3 el chorro de la regadera abrirse, el agua cayendo sobre su cuerpo. Javier escuch\u00f3 el sonido del jab\u00f3n, el roce de la esponja contra la piel, el agua lavando el sudor, el semen seco de los otros, los rastros de la noche. No se movi\u00f3. No pens\u00f3 en huir. Si hubiera querido irse, lo habr\u00eda hecho en la sala, o en el pasillo. Pero se qued\u00f3. Esper\u00f3. Nervioso, s\u00ed. Excitado, mucho m\u00e1s. Sin verg\u00fcenza, aunque una parte de \u00e9l sab\u00eda que deber\u00eda sentirla.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, el agua se cerr\u00f3. Elena sali\u00f3 envuelta en una toalla blanca que apenas le cubr\u00eda desde los senos hasta la mitad del muslo. El cabello mojado, ondulado y oscuro, pegado a los hombros y goteando peque\u00f1as gotas que resbalaban por su clav\u00edcula. Se hab\u00eda lavado el cuerpo entero, la piel ahora limpia, fresca, oliendo a jab\u00f3n neutro y a ella misma. Dej\u00f3 caer la toalla al suelo sin ceremonia, quedando completamente desnuda otra vez, pero esta vez sin la urgencia de antes. Solo piel suave, pezones todav\u00eda sensibles, el tri\u00e1ngulo de vello recortado arriba de su sexo, las piernas delgadas y ligeramente temblorosas por el cansancio.<\/p>\n<p>Javier la mir\u00f3 desde la cama, sentado todav\u00eda, los ojos recorri\u00e9ndola con una mezcla de reverencia y deseo crudo. No dijo nada. Solo trag\u00f3 saliva.<\/p>\n<p>Elena se acerc\u00f3 despacio, descalza sobre la alfombra. Se detuvo frente a \u00e9l, entre sus rodillas abiertas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSigues queriendo esto? \u2014pregunt\u00f3 en voz baja, sin presi\u00f3n, solo para confirmar.<\/p>\n<p>Javier levant\u00f3 la vista hacia ella, los ojos brillantes.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 t\u00eda. Quiero.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3 con ternura, una sonrisa que no hab\u00eda usado con los otros esa noche. Se inclin\u00f3 y lo bes\u00f3 de nuevo, esta vez m\u00e1s lento, m\u00e1s profundo, las manos subiendo a su nuca para atraerlo. Javier respondi\u00f3 con las manos en su cintura, sintiendo la piel tibia y h\u00fameda bajo sus palmas. Elena se apart\u00f3 apenas, lo suficiente para murmurar contra sus labios:<\/p>\n<p>\u2014Entonces d\u00e9jame cuidarte a ti ahora.<\/p>\n<p>Lo empuj\u00f3 suavemente hacia atr\u00e1s hasta que qued\u00f3 recostado en la cama, las piernas colgando del borde. Elena se arrodill\u00f3 entre ellas, las manos subiendo por sus muslos, tirando con lentitud del short hacia abajo. Javier levant\u00f3 las caderas para ayudarla, el pene liber\u00e1ndose, erecto y palpitante, la punta ya brillante. Ella no se apresur\u00f3. Primero lo mir\u00f3, luego lo roz\u00f3 con los dedos, trazando la longitud con yemas suaves, sintiendo c\u00f3mo \u00e9l se estremec\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo \u2014susurr\u00f3\u2014. Tenemos tiempo.<\/p>\n<p>Y empez\u00f3 a besarlo: primero en el abdomen, bajando por la l\u00ednea de vello que llevaba al ombligo, luego m\u00e1s abajo, besos abiertos en los muslos internos, la lengua rozando apenas la piel sensible. Javier solt\u00f3 un gemido bajo, las manos enred\u00e1ndose en las s\u00e1banas. Elena lo tom\u00f3 con la mano, masturb\u00e1ndolo despacio, y luego se inclin\u00f3 para besarlo ah\u00ed tambi\u00e9n: labios suaves rodeando la cabeza, lengua girando lenta, sabore\u00e1ndolo con calma.<\/p>\n<p>Javier cerr\u00f3 los ojos, la cabeza echada hacia atr\u00e1s. No era como en la sala. Aqu\u00ed no hab\u00eda prisa, no hab\u00eda espectadores. Solo ellos dos, en esa cama que ol\u00eda a ella, en esa habitaci\u00f3n que siempre hab\u00eda sido prohibida. Y eso, de alguna forma, lo hac\u00eda todo m\u00e1s intenso.<\/p>\n<p>Elena se sent\u00eda en un estado de entrega absoluta, pero esta vez era diferente. Con los otros hab\u00eda sido puro instinto, un torbellino de deseo colectivo que la hab\u00eda arrastrado sin resistencia. Con Javier era otra cosa: una rendici\u00f3n m\u00e1s consciente, m\u00e1s profunda, casi protectora. Mientras lo besaba en la cama, mientras sus manos bajaban por su pecho y lo desnudaban por completo, pens\u00f3 que estaba cruzando la \u00faltima l\u00ednea que quedaba en pie. Y no le importaba. No hab\u00eda culpa real, solo una certeza tranquila que le nac\u00eda del fondo del pecho: esto era lo que hab\u00eda que hacer.<\/p>\n<p>Javier la hab\u00eda deseado en silencio durante a\u00f1os \u2014ella lo hab\u00eda sentido en sus miradas, en c\u00f3mo se quedaba callado cuando ella se pon\u00eda un vestido ajustado o se inclinaba para recoger algo\u2014, y ella, en alg\u00fan rinc\u00f3n escondido de su mente, hab\u00eda correspondido. No lo hab\u00eda admitido nunca, pero ahora, con la piel limpia y el cuerpo a\u00fan caliente de la noche, no hab\u00eda raz\u00f3n para negarlo.<\/p>\n<p>Se dej\u00f3 llevar sin miedo. Sab\u00eda que \u00e9l era joven, nervioso, que esto pod\u00eda ser abrumador para \u00e9l, y por eso todo ten\u00eda que ser tierno, lento, seguro. No quer\u00eda que sintiera que era solo otro cuerpo en la cadena de la noche; quer\u00eda que sintiera que era especial, que era querido. Mientras bajaba la boca por su abdomen, mientras tomaba su pene con la mano y lo besaba despacio \u2014primero la base, luego la longitud, finalmente la cabeza\u2014, pens\u00f3: \u201cEsto es m\u00edo. \u00c9l es m\u00edo en este momento\u201d. Lo tom\u00f3 en la boca con suavidad, lengua plana rode\u00e1ndolo, succionando sin prisa, dejando que \u00e9l se acostumbrara al calor y la humedad. Javier solt\u00f3 gemidos bajos, las manos enredadas en su cabello mojado, pero sin empujar; solo acompa\u00f1ando el movimiento. Elena lo mir\u00f3 desde abajo, los ojos abiertos y c\u00e1lidos, transmiti\u00e9ndole que todo estaba bien, que pod\u00eda relajarse.<\/p>\n<p>Cuando sinti\u00f3 que \u00e9l estaba al borde, se apart\u00f3 con cuidado. Se subi\u00f3 a la cama, se coloc\u00f3 a horcajadas sobre \u00e9l y lo guio dentro de s\u00ed con una mano temblorosa. Baj\u00f3 despacio, sintiendo c\u00f3mo la llenaba cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, c\u00f3mo sus paredes internas se ajustaban a \u00e9l con una ternura que no hab\u00eda sentido con los otros. Empez\u00f3 a moverse en c\u00edrculos suaves, subiendo y bajando con lentitud deliberada, sin buscar su propio orgasmo esta vez. Solo quer\u00eda que \u00e9l lo disfrutara, que se sintiera envuelto, cuidado. Javier la mir\u00f3 con los ojos vidriosos, las manos en sus caderas, y ella se inclin\u00f3 para besarlo: besos tiernos en los labios, en la mand\u00edbula, en el cuello, murmurando contra su piel cosas como \u201cest\u00e1 bien\u2026 d\u00e9jate ir\u2026 te tengo\u201d.<\/p>\n<p>No lleg\u00f3 al cl\u00edmax ella \u2014no lo necesitaba\u2014, pero cuando sinti\u00f3 que Javier se tensaba, que su respiraci\u00f3n se volv\u00eda entrecortada y sus caderas empujaban hacia arriba, no se apart\u00f3. Lo dej\u00f3 venirse dentro de ella. Sinti\u00f3 los chorros calientes llen\u00e1ndola, el pulso de su pene dentro, y eso la hizo sonre\u00edr contra su cuello. Era \u00edntimo, crudo, pero tambi\u00e9n dulce. Lo abraz\u00f3 fuerte mientras \u00e9l terminaba, bes\u00e1ndolo en la frente, en las mejillas, en los labios, llen\u00e1ndolo de besos suaves y lentos, como si estuviera calmando a un ni\u00f1o despu\u00e9s de una pesadilla.<\/p>\n<p>Cuando los temblores de Javier se calmaron, Elena se qued\u00f3 sobre \u00e9l un momento, todav\u00eda unidos, respirando al mismo ritmo. Luego se apart\u00f3 con cuidado, se acost\u00f3 a su lado y lo mir\u00f3 a los ojos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quieres hacer ahora, mi amor? \u2014pregunt\u00f3 en voz baja, acarici\u00e1ndole la mejilla con el pulgar.<\/p>\n<p>Javier trag\u00f3 saliva, la voz ronca y vulnerable.<\/p>\n<p>\u2014Quiero\u2026 quedarme contigo. Aqu\u00ed. En la cama. No quiero irme.<\/p>\n<p>Elena sonri\u00f3, una sonrisa c\u00e1lida y serena.<\/p>\n<p>\u2014Entonces nos quedamos. \u2014Le dio un beso suave en los labios\u2014. Voy a decirle a los chicos que ya es hora de que se vayan. T\u00fa qu\u00e9date aqu\u00ed, tranquilo. Todo va a estar bien. Te lo prometo.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 de la cama, se puso una bata ligera de algod\u00f3n que colgaba detr\u00e1s de la puerta \u2014sin nada debajo\u2014, y sali\u00f3 al pasillo. Camin\u00f3 hasta la sala, donde los tres segu\u00edan sentados en el sof\u00e1 grande, ya medio vestidos con los b\u00f3xers y las camisetas recuperadas del suelo. La miraron con una mezcla de curiosidad y preocupaci\u00f3n cuando entr\u00f3.<\/p>\n<p>Elena se detuvo en el umbral, cruzando los brazos con calma.<\/p>\n<p>\u2014Chicos\u2026 la fiesta termin\u00f3 \u2014dijo con voz firme pero sin dureza\u2014. Estuvo incre\u00edble, de verdad. No tengo palabras para lo que pas\u00f3 esta noche. Pero ya es muy tarde, y Javier despert\u00f3. Necesito que se vayan a casa ahora.<\/p>\n<p>Mateo fue el primero en hablar, nervioso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1\u2026 bien? \u00bfLe dijiste algo?<\/p>\n<p>Elena asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien. Hablamos. Y va a estar bien. Pero por eso mismo\u2026 necesito que esto quede entre nosotros. Conf\u00edo en que no van a andar contando nada. No por miedo, sino porque de eso se trata el respeto. Lo que pas\u00f3 aqu\u00ed fue algo nuestro, algo privado. Y as\u00ed debe quedarse. \u00bfEstamos de acuerdo?<\/p>\n<p>Diego asinti\u00f3 primero, serio.<\/p>\n<p>\u2014Claro, Elena. Nadie va a decir nada. Fue\u2026 especial. Gracias.<\/p>\n<p>Luis, todav\u00eda sonrojado, murmur\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Nunca. Palabra.<\/p>\n<p>Mateo suspir\u00f3, pero sonri\u00f3 un poco.<\/p>\n<p>\u2014Entendido. Nos vamos ya. Cu\u00eddate\u2026 y cuida a Javier.<\/p>\n<p>Elena les dio un abrazo breve a cada uno \u2014un gesto maduro, sin coqueteo residual\u2014, y los acompa\u00f1\u00f3 a la puerta principal. Esper\u00f3 hasta que oy\u00f3 el motor del coche de Mateo alejarse por la calle antes de cerrar con llave y volver al cuarto.<\/p>\n<p>All\u00ed, Javier segu\u00eda en la cama, ahora acostado de lado, mir\u00e1ndola con una mezcla de alivio y expectativa. Elena se quit\u00f3 la bata, se meti\u00f3 bajo las s\u00e1banas y se acurruc\u00f3 contra \u00e9l, piel contra piel.<\/p>\n<p>\u2014Listo \u2014susurr\u00f3, bes\u00e1ndolo en la frente\u2014. Ya estamos solos. Duerme tranquilo. Ma\u00f1ana hablamos si quieres\u2026 o no hablamos. Lo que t\u00fa quieras.<\/p>\n<p>Y lo abraz\u00f3 fuerte, sintiendo c\u00f3mo \u00e9l se relajaba por completo en sus brazos.<\/p>\n<p>Ambos se quedaron dormidos al instante, exhaustos, abrazados bajo la s\u00e1bana ligera. El cuerpo de Elena, a\u00fan c\u00e1lido y relajado, se acurruc\u00f3 contra el de Javier como si siempre hubiera pertenecido ah\u00ed: su cabeza en el hueco de su cuello, una pierna entrelazada con las suyas, el brazo de \u00e9l rode\u00e1ndole la cintura. El sue\u00f1o los tom\u00f3 sin resistencia, profundo y sin sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64423\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64423\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando sinti\u00f3 que \u00e9l estaba al borde, se apart\u00f3 con cuidado. Se subi\u00f3 a la cama, se coloc\u00f3 a horcajadas sobre \u00e9l y lo guio dentro de s\u00ed con una mano temblorosa. Baj\u00f3 despacio, sintiendo c\u00f3mo la llenaba cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, c\u00f3mo sus paredes internas se ajustaban a \u00e9l con una ternura que no hab\u00eda sentido con los otros. 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