{"id":64468,"date":"2026-02-15T00:04:15","date_gmt":"2026-02-14T23:04:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64468"},"modified":"2026-02-14T18:42:50","modified_gmt":"2026-02-14T17:42:50","slug":"visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-5-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-5-final\/","title":{"rendered":"Visitando con sus amigos a la t\u00eda (5 &#8211; final)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64468\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">24<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Muy temprano, cuando la luz gris del amanecer apenas empezaba a filtrarse por las cortinas entreabiertas, Javier despert\u00f3. Sinti\u00f3 primero el calor de su t\u00eda contra su piel desnuda, el peso suave de su cuerpo, el olor limpio de su cabello mojado de la noche anterior mezclado con el aroma residual de sus cuerpos. Abri\u00f3 los ojos despacio y la mir\u00f3: Elena dorm\u00eda de lado, los labios entreabiertos, las pesta\u00f1as largas proyectando sombras tenues en sus mejillas. El pene de Javier ya estaba medio erecto solo por el contacto, por la cercan\u00eda prohibida que ahora era real.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 y empez\u00f3 a besarla con delicadeza: primero en la frente, luego en la sien, bajando por la mejilla hasta encontrar sus labios. Besos suaves, casi inocentes al principio, pero que se volvieron m\u00e1s intencionados cuando ella murmur\u00f3 algo ininteligible y abri\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>Elena despert\u00f3 con un suspiro lento, sintiendo los labios de Javier en los suyos. Por un segundo, la realidad la golpe\u00f3 como un flash: estaba en su cama, desnuda, con su sobrino de 19 a\u00f1os encima, despu\u00e9s de una noche que hab\u00eda roto todas las reglas. \u00bfEst\u00e1 bien? La pregunta le cruz\u00f3 la mente como un rel\u00e1mpago. No, no estaba bien. Era un incesto emocional, un tab\u00fa que la sociedad condenar\u00eda sin piedad, un riesgo que pod\u00eda destruir su matrimonio, su familia, su reputaci\u00f3n si alguna vez sal\u00eda a la luz.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo\u2026 \u00bfestaba mal? La culpa era real, pero no aplastante. Lo que sent\u00eda por Javier no era solo lujuria; hab\u00eda cari\u00f1o, protecci\u00f3n, una conexi\u00f3n que hab\u00eda crecido en silencio durante a\u00f1os. \u00c9l la hab\u00eda mirado siempre con admiraci\u00f3n, con deseo contenido, y ella, aunque nunca lo hab\u00eda admitido, hab\u00eda sentido un cosquilleo prohibido al notar c\u00f3mo la observaba.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n lleg\u00f3 r\u00e1pida, casi sin esfuerzo: no pod\u00eda deshacer lo que ya hab\u00eda pasado, y no quer\u00eda. Lo que hab\u00eda sucedido en la sala con los otros hab\u00eda sido un escape salvaje, pero esto con Javier era otra cosa: m\u00e1s tierno, m\u00e1s personal, m\u00e1s inevitable. Y s\u00ed, a\u00fan sent\u00eda que le deb\u00eda algo \u2014no por deuda moral, sino por justicia emocional. \u00c9l hab\u00eda visto todo, hab\u00eda esperado, hab\u00eda sufrido la confusi\u00f3n en silencio. Si lo dejaba ir ahora sin cerrar ese c\u00edrculo, lo dejar\u00eda herido, confundido, quiz\u00e1s resentido. No. Iba a darle lo que necesitaba, y se lo iba a dar con ternura.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 los ojos del todo y le devolvi\u00f3 el beso, profundo pero lento, las manos subiendo a su nuca para atraerlo m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, mi amor \u2014susurr\u00f3 contra sus labios.<\/p>\n<p>Javier sonri\u00f3, nervioso pero feliz, y empez\u00f3 a hacerle el amor con una lentitud casi reverente. Se coloc\u00f3 encima de ella, apoy\u00e1ndose en los antebrazos para no aplastarla, y entr\u00f3 despacio, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, mir\u00e1ndola a los ojos todo el tiempo. Elena solt\u00f3 un suspiro largo cuando lo sinti\u00f3 dentro, las piernas abri\u00e9ndose para recibirlo, las manos en su espalda baja gui\u00e1ndolo. \u00c9l se mov\u00eda con calma, embestidas suaves y profundas, bes\u00e1ndola en el cuello, en los senos, en los labios. Era tierno, casi rom\u00e1ntico; no hab\u00eda prisa, solo la necesidad de sentirla, de estar dentro de ella.<\/p>\n<p>Poco a poco, la intensidad subi\u00f3. Javier aceler\u00f3 el ritmo, las caderas golpeando con m\u00e1s fuerza, los gemidos de ambos mezcl\u00e1ndose. Elena lo dej\u00f3 hacer un rato, disfrutando la sensaci\u00f3n de ser tomada por \u00e9l, de sentirlo crecer dentro, pero luego tom\u00f3 el control. Lo empuj\u00f3 suavemente hacia atr\u00e1s hasta que qued\u00f3 acostado, y se subi\u00f3 encima, mont\u00e1ndolo con movimientos circulares lentos al principio, luego m\u00e1s r\u00e1pidos, subiendo y bajando con precisi\u00f3n. Javier la mir\u00f3 con adoraci\u00f3n, las manos en sus caderas, ayud\u00e1ndola a marcar el ritmo. Elena aceler\u00f3, apretando los m\u00fasculos internos alrededor de \u00e9l, inclin\u00e1ndose para besarlo mientras sus senos rozaban su pecho.<\/p>\n<p>\u00c9l lleg\u00f3 primero. Sinti\u00f3 c\u00f3mo se tensaba debajo de ella, c\u00f3mo su respiraci\u00f3n se volv\u00eda jadeos cortos, y entonces empuj\u00f3 hacia arriba una \u00faltima vez, descargando dentro de ella con un gemido ronco. Elena lo sinti\u00f3: chorros calientes llen\u00e1ndola de nuevo, el pulso de su pene, el temblor de sus piernas. No se apart\u00f3; se qued\u00f3 montada, movi\u00e9ndose despacio para prolongar su placer hasta que \u00e9l se relaj\u00f3 por completo.<\/p>\n<p>Javier abri\u00f3 los ojos, todav\u00eda jadeando, y la mir\u00f3 con una sonrisa vulnerable.<\/p>\n<p>\u2014Acu\u00e9state sobre m\u00ed\u2026 de espaldas \u2014susurr\u00f3\u2014. Quiero hacerte terminar.<\/p>\n<p>Elena sonri\u00f3, conmovida por la petici\u00f3n. Se gir\u00f3 con cuidado, quedando de espaldas sobre \u00e9l, el cuerpo alineado, su cabeza apoyada en su hombro. Javier la abraz\u00f3 por detr\u00e1s, una mano bajando entre sus piernas, los dedos encontrando su cl\u00edtoris hinchado y sensible. Con la otra mano guio su propio pene, a\u00fan semierecto y resbaladizo por el semen y la humedad de ella, y lo coloc\u00f3 en su entrada. Elena tom\u00f3 su mano y lo ayud\u00f3: lo guio despacio dentro de s\u00ed otra vez, sintiendo c\u00f3mo la llenaba desde esa posici\u00f3n. Luego, con su propia mano sobre la de \u00e9l, empez\u00f3 a mover sus dedos en c\u00edrculos lentos sobre su cl\u00edtoris, presionando justo donde m\u00e1s lo necesitaba.<\/p>\n<p>Javier empujaba despacio desde abajo, embestidas suaves que llegaban profundo, mientras sus dedos segu\u00edan el ritmo que ella marcaba. Elena cerr\u00f3 los ojos, la cabeza echada hacia atr\u00e1s contra su hombro, gimiendo bajito. El placer crec\u00eda de nuevo, esta vez m\u00e1s lento, m\u00e1s acumulado. Sinti\u00f3 el calor subir por su vientre, las contracciones empezar en su interior, apretando alrededor de \u00e9l. Javier no par\u00f3: sigui\u00f3 empujando y frotando, sus labios besando su cuello, murmurando \u201cvamos\u2026 d\u00e9jate ir\u2026\u201d.<\/p>\n<p>El orgasmo la alcanz\u00f3 como una ola suave pero imparable. Elena se tens\u00f3 entera, un gemido largo escapando de su garganta, las caderas movi\u00e9ndose contra su mano y su pene en espasmos r\u00edtmicos. Sinti\u00f3 las contracciones fuertes, el calor l\u00edquido expandi\u00e9ndose, un placer que la dej\u00f3 temblando, sin aliento, pero profundamente satisfecha. Se qued\u00f3 ah\u00ed, jadeando, el cuerpo relajado sobre el de \u00e9l, su mano todav\u00eda cubriendo la de Javier entre sus piernas.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed se qued\u00f3 el momento, suspendido en la calma del amanecer.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del orgasmo, Elena se qued\u00f3 un momento temblando sobre Javier, el cuerpo a\u00fan convulsionando en ondas suaves, la respiraci\u00f3n entrecortada contra su cuello. Sinti\u00f3 c\u00f3mo \u00e9l la abrazaba por detr\u00e1s, sus manos quietas ahora, solo sosteni\u00e9ndola como si temiera que el momento se rompiera si se mov\u00eda. Ella gir\u00f3 la cabeza y le dio un beso lento en la mejilla, luego se apart\u00f3 con cuidado, sintiendo el vac\u00edo cuando su pene se desliz\u00f3 fuera de ella. Se recost\u00f3 a su lado, de frente, la s\u00e1bana cubri\u00e9ndolos a medias, el aire de la habitaci\u00f3n ahora fresco con la luz del amanecer filtr\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Javier la mir\u00f3 con los ojos brillantes, el pecho subiendo y bajando todav\u00eda acelerado. No dijo nada al principio; solo extendi\u00f3 la mano y le roz\u00f3 el brazo, un toque t\u00edmido pero lleno de gratitud. Elena sonri\u00f3 suavemente, acomodando un mech\u00f3n de cabello detr\u00e1s de su oreja.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, t\u00eda \u2014murmur\u00f3 \u00e9l al fin, la voz ronca por el sue\u00f1o y el placer\u2014. No s\u00e9 qu\u00e9 decir\u2026 pero gracias por\u2026 todo esto. Me hiciste sentir\u2026 no s\u00e9, vivo. Como si nada m\u00e1s importara por un rato.<\/p>\n<p>Elena lo mir\u00f3 fijo, sintiendo un calor en el pecho que no era solo deseo residual. Pens\u00f3 en lo joven que era, en lo vulnerable, y en c\u00f3mo esa noche lo hab\u00eda cambiado para siempre. No hab\u00eda amor rom\u00e1ntico ah\u00ed \u2014ambos lo sab\u00edan, era imposible: la familia, la edad, su matrimonio, la vida real que volver\u00eda en unas horas\u2014. Solo una conexi\u00f3n cruda, un momento robado que hab\u00eda sido intenso y necesario.<\/p>\n<p>\u2014Gracias a ti, sobrino \u2014respondi\u00f3 ella con voz baja, calmada, rozando su mejilla con los dedos\u2014. Me hiciste sentir deseada de una forma\u2026 especial. No como con los otros. M\u00e1s\u2026 cercana. Lo disfrut\u00e9 mucho, Javier. De verdad.<\/p>\n<p>Hubo un silencio c\u00f3modo, solo el sonido de sus respiraciones sincronizadas y el lejano trino de p\u00e1jaros fuera de la ventana. Javier se mordi\u00f3 el labio inferior, como si buscara las palabras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora qu\u00e9? \u2014pregunt\u00f3, no con ansiedad, sino con curiosidad genuina\u2014. \u00bfEsto\u2026 cambia algo?<\/p>\n<p>Elena neg\u00f3 con la cabeza despacio, incorpor\u00e1ndose un poco sobre el codo. Lo mir\u00f3 con esa serenidad pr\u00e1ctica que siempre hab\u00eda tenido, la misma que usaba para manejar sus infidelidades espor\u00e1dicas: sin drama, sin promesas vac\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014Lo que pas\u00f3, pas\u00f3 \u2014dijo con tono firme pero suave\u2014. Con tus amigos fue igual: un momento que se dio, y ya. Nadie lo plane\u00f3, pero lo disfrutamos todos. No hay planes para repetirlo\u2026 pero tampoco te voy a decir que nunca m\u00e1s. La vida es as\u00ed, impredecible. Lo importante es que no nos hagamos da\u00f1o. T\u00fa y yo somos familia, siempre lo seremos. Esto no borra eso; solo\u2026 agrega algo m\u00e1s. Algo nuestro.<\/p>\n<p>Javier asinti\u00f3, procesando sus palabras. Sinti\u00f3 un alivio extra\u00f1o: no hab\u00eda presiones, no hab\u00eda expectativas imposibles. Solo el recuerdo de esa noche, que ambos llevar\u00edan en silencio. \u00c9l sab\u00eda que era imposible m\u00e1s all\u00e1 de esto \u2014ella estaba casada, \u00e9l ten\u00eda su vida de universitario, sus amigos (que ahora compart\u00edan un secreto inc\u00f3modo pero excitante)\u2014. Pero el agradecimiento mutuo lo hac\u00eda sentir completo, no vac\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 lo entiendo \u2014dijo, sonriendo un poco\u2014. Fue\u2026 perfecto tal como fue.<\/p>\n<p>Elena rio bajito, un sonido c\u00e1lido que rompi\u00f3 la tensi\u00f3n residual.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto es mucho decir. Pero s\u00ed, estuvo bien. Muy bien.<\/p>\n<p>Se quedaron un rato m\u00e1s as\u00ed, abrazados bajo la s\u00e1bana, sin prisa por moverse. Elena sent\u00eda el cuerpo de Javier contra el suyo, el calor menguando poco a poco, y pens\u00f3 que esto era el cierre que necesitaban: no con promesas eternas, sino con una despedida honesta. Javier necesitaba volver a su casa, a su rutina, antes de que el mundo despertara del todo y complicara las cosas.<\/p>\n<p>Finalmente, Elena se levant\u00f3, estir\u00e1ndose como un gato, el cuerpo desnudo captando la luz del sol naciente. Javier la mir\u00f3 un segundo m\u00e1s, memorizando cada curva, cada detalle: el cabello ondulado revuelto, los senos medianos con pezones que a\u00fan respond\u00edan al fr\u00edo, la piel delgada marcada por las huellas leves de la noche.<\/p>\n<p>\u2014Hora de que te vayas, sobrino \u2014dijo ella con una sonrisa pr\u00e1ctica, alcanzando su bata del suelo\u2014. Tus padres van a preguntar d\u00f3nde pasaste la noche si no llegas pronto. Ve a vestirte. Te preparo un caf\u00e9 r\u00e1pido para el camino.<\/p>\n<p>Javier se levant\u00f3 tambi\u00e9n, sintiendo una punzada de realidad, pero sin tristeza. Se visti\u00f3 en silencio, los shorts y la camiseta de la noche anterior ahora arrugados. Elena lo acompa\u00f1\u00f3 a la cocina, donde prepar\u00f3 un caf\u00e9 instant\u00e1neo en una taza para llevar, el aroma llenando la casa vac\u00eda. Se despidieron en la puerta: un abrazo largo, un beso en la mejilla que dur\u00f3 un segundo extra, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Cu\u00eddate, Javier \u2014dijo ella, mir\u00e1ndolo fijo\u2014. Y recuerda: lo que pas\u00f3, pas\u00f3. Estamos bien.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3, sonriendo.<\/p>\n<p>\u2014Estamos bien. Gracias otra vez, t\u00eda.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a la calle, la bici a\u00fan en el porche, y pedale\u00f3 hacia su casa con el sol subiendo en el horizonte. Elena cerr\u00f3 la puerta, se recost\u00f3 contra ella un momento y suspir\u00f3 satisfecha. La casa estaba en silencio ahora, los rastros de la noche esperando ser limpiados. No hab\u00eda arrepentimientos; solo la certeza de que hab\u00eda sido un escape perfecto, uno m\u00e1s en su historial secreto. Se dirigi\u00f3 a la ducha, lista para volver a su vida normal, sabiendo que, si se daba la oportunidad otra vez, no dir\u00eda que no. Pero por ahora, era suficiente.<\/p>\n<p>Elena cerr\u00f3 la puerta principal con un clic suave, el eco resonando en la casa vac\u00eda. El sol ya entraba con fuerza por las ventanas del jard\u00edn, iluminando la mesa de centro con los vasitos de tequila vac\u00edos, las servilletas arrugadas con rastros secos, las botanas a medio comer y las botellas de cerveza tiradas en el suelo. El aire todav\u00eda ol\u00eda a sexo, sudor y alcohol evaporado. Todo parec\u00eda normal a primera vista, pero ella sab\u00eda exactamente qu\u00e9 hab\u00eda pasado en cada rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 un momento de pie en la sala, bata ligera abierta sobre la piel a\u00fan sensible, y suspir\u00f3 profundo. La realidad regresaba como una marea lenta: el silencio de la casa sin su esposo, el reloj marcando las nueve de la ma\u00f1ana, la vida cotidiana esperando en la cocina, en el trabajo pendiente, en el matrimonio que segu\u00eda intacto en papel. Pero ella no era la misma que hab\u00eda abierto la puerta a Javier la tarde anterior.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a arreglar todo con movimientos mec\u00e1nicos, casi rituales. Recogi\u00f3 las botellas y las llev\u00f3 al bote de reciclaje. Lav\u00f3 los vasitos en el fregadero, viendo c\u00f3mo el agua arrastraba los restos de lim\u00f3n y sal. Barri\u00f3 las migas de totopos y limpi\u00f3 la mesa con un trapo h\u00famedo. Cuando lleg\u00f3 al sof\u00e1 grande, se detuvo. Ah\u00ed estaba la mancha sutil de humedad en el coj\u00edn central \u2014su humedad, la de todos\u2014, y de pronto, sin avisar, los recuerdos la golpearon como flashes r\u00e1pidos y v\u00edvidos:<\/p>\n<p>La boca de Mateo en su cuello mientras Diego la lam\u00eda entre las piernas.<\/p>\n<p>Los penes de dos de ellos rozando sus labios, alternando, el sabor salado en la lengua.<\/p>\n<p>Diego bombeando dentro de ella desde atr\u00e1s, fuerte y profundo, mientras chupaba a otro.<\/p>\n<p>El momento en que se mont\u00f3 sobre uno, con los otros dos frente a su cara, como una escena que nunca pens\u00f3 protagonizar en su propia casa.<\/p>\n<p>Los gemidos, los chorros calientes en su boca, en su mano, en su vientre.<\/p>\n<p>Y luego Javier en la puerta, la erecci\u00f3n a medias en el short, la mirada de shock y deseo que la hab\u00eda hecho decidir incluirlo.<\/p>\n<p>Se apoy\u00f3 en el respaldo del sof\u00e1, el trapo a\u00fan en la mano, y cerr\u00f3 los ojos un segundo. \u00bfQu\u00e9 sent\u00eda respecto a todo esto?<\/p>\n<p>No hab\u00eda arrepentimiento real. Hab\u00eda placer, mucho placer, y una liberaci\u00f3n que hac\u00eda tiempo no sent\u00eda tan completa. Se hab\u00eda dejado llevar sin filtros, sin m\u00e1scaras, y hab\u00eda sido glorioso. Con los chicos \u2014los amigos de su sobrino\u2014 hab\u00eda sido salvaje, animal, un escape colectivo que la hizo sentir deseada como nunca en a\u00f1os. Con Javier hab\u00eda sido tierno, \u00edntimo, casi amoroso en su crudeza: la forma en que \u00e9l la hab\u00eda mirado, la forma en que se hab\u00eda entregado, la forma en que ella lo hab\u00eda guiado con cuidado. Hab\u00eda cruzado una l\u00ednea que no ten\u00eda vuelta atr\u00e1s, y lo sab\u00eda. Pero en lugar de p\u00e1nico, sent\u00eda una extra\u00f1a paz. Era un secreto m\u00e1s en su historial \u2014uno m\u00e1s grande, m\u00e1s peligroso\u2014, pero tambi\u00e9n uno que la hac\u00eda sentirse viva.<\/p>\n<p>Conclusiones que llegaron claras, sin drama:<\/p>\n<p>No iba a repetirlo. No planeaba invitar a los chicos de nuevo, ni buscar a Javier en la oscuridad. La vida real volver\u00eda: su esposo regresar\u00eda en unos d\u00edas, la rutina se reanudar\u00eda, y este cap\u00edtulo quedar\u00eda sellado.<\/p>\n<p>Pero tampoco lo negar\u00eda si se diera. Si el destino volv\u00eda a ponerla en una situaci\u00f3n parecida \u2014con Javier, con alguien m\u00e1s, o con nadie\u2014, no se resistir\u00eda. Hab\u00eda aprendido que negarse a s\u00ed misma solo la dejaba m\u00e1s vac\u00eda.<\/p>\n<p>Confiaba en que los chicos guardar\u00edan silencio. Mateo, Diego, Luis y Javier eran j\u00f3venes, pero no tontos. Sab\u00edan lo que estaba en juego. Y ella sab\u00eda manejar secretos; lo hab\u00eda hecho toda su vida.<\/p>\n<p>Javier\u2026 \u00e9l estar\u00eda bien. Lo que hab\u00edan compartido no lo romper\u00eda; lo fortalecer\u00eda, aunque fuera en silencio. Y ella, en el fondo, se sent\u00eda un poco m\u00e1s completa por haberle dado eso.<\/p>\n<p>Termin\u00f3 de limpiar la sala, abri\u00f3 las ventanas para que el aire fresco entrara y barriera los olores residuales. Subi\u00f3 a su habitaci\u00f3n, cambi\u00f3 las s\u00e1banas de la cama grande (las que a\u00fan ol\u00edan a ellos dos), se duch\u00f3 de nuevo \u2014esta vez con calma, dejando que el agua caliente lavara los \u00faltimos rastros f\u00edsicos\u2014 y se visti\u00f3 con ropa c\u00f3moda: jeans ajustados, blusa ligera, el cabello recogido en su coleta habitual.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 a la cocina, prepar\u00f3 caf\u00e9 para ella sola y se sent\u00f3 en la mesa del comedor con una taza humeante. Mir\u00f3 el jard\u00edn por la ventana: la piscina reluciente, las sillas alrededor de la mesa donde todo hab\u00eda empezado. Sonri\u00f3 para s\u00ed misma, un gesto peque\u00f1o, casi nost\u00e1lgico.<\/p>\n<p>La vida segu\u00eda. Su esposo volver\u00eda, el matrimonio continuar\u00eda su curso predecible, las infidelidades espor\u00e1dicas seguir\u00edan siendo su v\u00e1lvula de escape secreta. Pero esta noche hab\u00eda sido diferente: m\u00e1s grande, m\u00e1s intensa, m\u00e1s suya. Y aunque no volver\u00eda a repetirse \u2014o al menos eso se dec\u00eda\u2014, Elena sab\u00eda que, en alg\u00fan rinc\u00f3n de su mente, guardar\u00eda ese recuerdo como un tesoro prohibido.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 un sorbo de caf\u00e9, mir\u00f3 el reloj y se levant\u00f3. Ten\u00eda un d\u00eda normal por delante. Y eso, de alguna forma, era exactamente lo que necesitaba.<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n<p>Gracias por leer hasta aqu\u00ed, s\u00e9 que no es una historia corta pero si puedes darte la oportunidad de leer las 5 partes de corrido para disfrutarla mejor, agradezco sus comentarios.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-1\/\">Visitando con sus amigos a la t\u00eda (1)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-2\/\">Visitando con sus amigos a la t\u00eda (2)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-3\/\">Visitando con sus amigos a la t\u00eda (3)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/visitando-con-sus-amigos-a-la-tia-4\/\">Visitando con sus amigos a la t\u00eda (4)<\/a><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64468\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64468\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hab\u00eda placer, mucho placer, y una liberaci\u00f3n que hac\u00eda tiempo no sent\u00eda tan completa. Se hab\u00eda dejado llevar sin filtros, sin m\u00e1scaras, y hab\u00eda sido glorioso. Con los chicos \u2014los amigos de su sobrino\u2014 hab\u00eda sido salvaje, animal, un escape colectivo que la hizo sentir deseada como nunca en a\u00f1os. Con Javier hab\u00eda sido tierno, \u00edntimo, casi amoroso en su<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64468\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64468\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":9924,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64468","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4394,"today_views":6},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/9924"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64468"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64470,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64468\/revisions\/64470"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}