{"id":64606,"date":"2026-02-22T00:13:27","date_gmt":"2026-02-21T23:13:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64606"},"modified":"2026-02-21T18:12:57","modified_gmt":"2026-02-21T17:12:57","slug":"la-limpiadora-que-queria-ensuciarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-limpiadora-que-queria-ensuciarse\/","title":{"rendered":"La limpiadora que quer\u00eda ensuciarse"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64606\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Paz detestaba el olor punzante de la lej\u00eda, ese aroma qu\u00edmico que se le instalaba en la pituitaria y parec\u00eda recordarle su estatus de invisibilidad; sin embargo, encontraba un placer casi religioso en el orden.<\/p>\n<p>Hab\u00eda algo terap\u00e9utico, una suerte de meditaci\u00f3n forzada, en el acto de entrar en una casa ajena sumida en el caos y, a base de esfuerzo f\u00edsico, dejarla impoluta. A sus treinta y tres a\u00f1os, fregar suelos era su medio de vida, pero tambi\u00e9n su armadura y su escondite perfecto. Nadie se deten\u00eda a mirar realmente a la chica de la limpieza; nadie se preguntaba qu\u00e9 tormentas se gestaban tras los ojos marrones verdosos de aquella morena de un metro sesenta y nueve, de sonrisa f\u00e1cil, mirada t\u00edmida y una silueta que desafiaba los c\u00e1nones de la ligereza.<\/p>\n<p>En ese momento, Paz se encontraba de rodillas, frotando con ritmo met\u00f3dico el m\u00e1rmol fr\u00edo de un recibidor inmenso en la zona m\u00e1s exclusiva de la ciudad. Su respiraci\u00f3n era un sonido pesado en el silencio de la mansi\u00f3n.<\/p>\n<p>El uniforme \u2014una casaca azul de tela sint\u00e9tica y unos pantalones el\u00e1sticos\u2014 se ce\u00f1\u00eda a su cuerpo con una honestidad brutal, marcando sin piedad el contorno de sus ciento diez cent\u00edmetros de pecho y ese culo rotundo y contundente que parec\u00eda tener vida propia, chocando con las esquinas en un recordatorio constante de su volumen. Paz no ignoraba que su cuerpo distaba mucho de las siluetas esquel\u00e9ticas de las revistas que sol\u00eda recoger de las mesas de centro, pero en su fuero interno conoc\u00eda el poder de su propia carne: una superficie blanda, c\u00e1lida y abundante donde los hombres, inevitablemente, deseaban perder el juicio.<\/p>\n<p>Sin embargo, su timidez funcionaba como un grillete. Viv\u00eda con sus padres, en una habitaci\u00f3n que todav\u00eda custodiaba los ecos de una adolescencia que se resist\u00eda a marchar, sin un solo juguete sexual que aliviara sus noches. Paz no buscaba el zumbido fr\u00edo del pl\u00e1stico; ella ten\u00eda hambre de algo m\u00e1s primario: peso, autoridad y el calor de la carne real.<\/p>\n<p>Al secarse el sudor de la frente con el antebrazo, la casaca se desplaz\u00f3 apenas unos cent\u00edmetros, revelando en su clav\u00edcula el tatuaje que era su declaraci\u00f3n de guerra y su confesi\u00f3n: \u00abTodos somos locos a nuestra manera\u00bb y, justo debajo, la palabra \u00abGuerrera\u00bb. Era una letra de Melendi que defin\u00eda su dualidad: una mujer sensible, defensora de los derechos humanos, capaz de llorar ante el sufrimiento animal, pero que en sus fantas\u00edas m\u00e1s oscuras suspiraba por ser atada, silenciada y reclamada.<\/p>\n<p>Un sonido seco sobre el m\u00e1rmol reci\u00e9n higienizado la oblig\u00f3 a detenerse.<\/p>\n<p>\u2014Te has dejado una mancha \u2014sentenci\u00f3 una voz masculina, profunda y despojada de cualquier intenci\u00f3n de cortes\u00eda.<\/p>\n<p>Paz levant\u00f3 la vista. Se encontr\u00f3 con los ojos de Acemps, que la observaba desde una altura que la hac\u00eda sentir diminuta y, simult\u00e1neamente, expuesta. \u00c9l permanec\u00eda en el umbral, impecable, irradiando una superioridad que le provocaba a ella un nudo en el est\u00f3mago y una humedad repentina e involuntaria entre las piernas.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n&#8230; \u2014balbuce\u00f3, su impulsividad habitual asfixiada por la presencia dominante del hombre. Trat\u00f3 de repasar con el trapo una zona que ya brillaba bajo los focos.<\/p>\n<p>\u2014No en el suelo, Paz. En ti.<\/p>\n<p>Acemps avanz\u00f3. Sus zapatos de cuero resonaron en el vac\u00edo de la casa como martillazos marcando el inicio de una sentencia. Paz permaneci\u00f3 congelada, arrodillada a sus pies, sinti\u00e9ndose enorme, torpe y vulnerable. \u00c9l se agach\u00f3 hasta que sus rostros quedaron a la misma altura, oblig\u00e1ndola a sostener una mirada que parec\u00eda leer cada uno de sus secretos.<\/p>\n<p>\u2014Tienes una mancha de soledad encima que no se quita con lej\u00eda \u2014continu\u00f3 \u00e9l, analizando sus mejillas encendidas y esa boca carnosa que traicionaba su disfraz de \u00abni\u00f1a buena\u00bb. \u2014Eres la buena de Paz, \u00bfverdad? La que cuida de todos, la simp\u00e1tica, la cari\u00f1osa.<\/p>\n<p>\u00c9l estir\u00f3 la mano y, con una lentitud calculada, toc\u00f3 la tela tensa de su pantal\u00f3n, justo sobre la curva de su cadera ancha.<\/p>\n<p>\u2014Pero yo s\u00e9 lo que escondes bajo este uniforme de trabajadora honrada. S\u00e9 que no llevas bragas de abuela, Paz. S\u00e9 que ah\u00ed abajo, custodiando ese culo que tanto pesa, llevas una tira de encaje min\u00fascula.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Paz, el mismo que llevaba tatuado en un espejo en su brazo derecho, empez\u00f3 a latir con una violencia que amenazaba con romperle las costillas. La pregunta qued\u00f3 suspendida en el aire, cargada de una electricidad peligrosa: \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda saberlo?.<\/p>\n<p>\u2014Eres mi zorrita brasile\u00f1a \u2014susurr\u00f3 Acemps, bautiz\u00e1ndola con un nombre que ella sab\u00eda que la perseguir\u00eda en sus sue\u00f1os m\u00e1s inconfesables. \u2014Y hoy no has venido a limpiar mi casa. Has venido a que yo limpie tu conciencia.<\/p>\n<p>Paz sinti\u00f3 un calor repentino y l\u00edquido en el vientre. Su timidez, esa vieja compa\u00f1era que la obligaba a bajar la cabeza en el supermercado, le imploraba que huyera hacia la seguridad de la casa de sus padres. Pero su impulsividad, la misma que la llevaba a defender causas perdidas, la mantuvo all\u00ed, arrodillada sobre el m\u00e1rmol, deseando que \u00e9l la tratara como el objeto que en el fondo anhelaba ser.<\/p>\n<p>\u2014Lev\u00e1ntate \u2014orden\u00f3 \u00e9l con una instrucci\u00f3n tranquila, como quien se dirige a una mascota amaestrada.<\/p>\n<p>Paz solt\u00f3 el trapo h\u00famedo y se puso en pie con cierta dificultad; sus movimientos no ten\u00edan la gracia de una s\u00edlfide, eran pesados y contundentes. Al erguirse, sus ciento diez cent\u00edmetros de pecho parecieron llenar el aire entre ambos, una barrera de carne suave que sub\u00eda y bajaba con una respiraci\u00f3n agitada. Por inercia, se alis\u00f3 la casaca azul, intentando cubrir sus caderas anchas, avergonzada de su propio volumen frente a la mirada g\u00e9lida del hombre.<\/p>\n<p>\u2014No te tapes \u2014dijo Acemps, invadiendo su espacio vital\u2014. A diferencia de las modelos esquel\u00e9ticas de las revistas, t\u00fa tienes sustancia. Tienes peso. Y a m\u00ed me gusta que haya de donde agarrar.<\/p>\n<p>\u00c9l le sujet\u00f3 el brazo izquierdo, gir\u00e1ndolo para exponer la tinta de su piel: \u00abTrue Love\u00bb y las iniciales de sus abuelos. Sus dedos trazaron el tatuaje, provocando que Paz temblara de pies a cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Eres una sentimental, Paz. Una rom\u00e1ntica que cree en el amor eterno y en cuidar de los dem\u00e1s. \u2014Su mano subi\u00f3 hacia el cuello, deteni\u00e9ndose justo sobre la palabra \u00abGuerrera\u00bb. \u2014La defensora de los derechos humanos, la que llora con los perros abandonados. Te pasas el d\u00eda luchando ah\u00ed fuera, pero aqu\u00ed dentro&#8230; aqu\u00ed dentro est\u00e1s harta de ser fuerte. Lo que quieres es perder todos tus derechos.<\/p>\n<p>Con un movimiento r\u00e1pido y posesivo, Acemps agarr\u00f3 un pu\u00f1ado de su culo gordo a trav\u00e9s del pantal\u00f3n el\u00e1stico, hundiendo los dedos en la carne generosa. Paz solt\u00f3 un jadeo ahogado; una descarga el\u00e9ctrica fue directa a su entrepierna.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed dentro quieres ser una cosa. Quieres que alguien te quite la responsabilidad de ser &#8220;buena gente&#8221; y te permita ser simplemente un agujero obediente. \u2014S\u00ed&#8230; \u2014confes\u00f3 ella, su voz apenas un susurro\u2014. Estoy cansada de ser buena.<\/p>\n<p>Acemps desliz\u00f3 su mano por la cinturilla el\u00e1stica del pantal\u00f3n y, sin previo aviso, tir\u00f3 de la fina tira de encaje que encontr\u00f3 debajo. \u2014Lo sab\u00eda \u2014dijo con una satisfacci\u00f3n depredadora\u2014. Una braga brasile\u00f1a min\u00fascula para un culo tan magn\u00edfico. Solt\u00f3 la tira de golpe, provocando un chasquido agudo contra su piel: Plaf. Paz cerr\u00f3 los ojos, dej\u00e1ndose atrapar por la humillaci\u00f3n placentera de ser reducida a su ropa interior y su volumen.<\/p>\n<p>La condujo al sal\u00f3n principal, un escenario de cuero negro y sombras. \u2014Qu\u00edtatelo \u2014orden\u00f3 \u00e9l, se\u00f1alando el uniforme azul.<\/p>\n<p>Paz dud\u00f3 un segundo, balbuceando que era \u00abancha\u00bb. \u2014Lo s\u00e9. He visto c\u00f3mo te mueves al fregar y no quiero huesos. Quiero ver c\u00f3mo tiembla todo eso. Ahora.<\/p>\n<p>Paz obedeci\u00f3. Se subi\u00f3 la casaca por la cabeza y sus pechos enormes, liberados de la tela pero atrapados en un sujetador color carne funcional, cayeron con todo su peso. Al bajarse los pantalones, qued\u00f3 de pie, vestida solo con ese sujetador industrial y la min\u00fascula braga negra que se perd\u00eda irremediablemente en la inmensidad de sus nalgas.<\/p>\n<p>\u2014Baja los brazos \u2014orden\u00f3 Acemps\u2014. D\u00e9jame ver el paisaje completo.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 alrededor de ella como un tasador de ganado. Palmote\u00f3 su cadera con fuerza y la carne de Paz ondul\u00f3 bajo el impacto. \u2014Suave. Blanda. Comestible. Te escondes tras tu simpat\u00eda para que nadie vea que eres una bomba de carne.<\/p>\n<p>La empuj\u00f3 hacia el sof\u00e1 de cuero; Paz tropez\u00f3 y cay\u00f3 de rodillas, con el pecho apoyado en el asiento. Se sinti\u00f3 atrapada, inmovilizada por el peso de \u00e9l contra su espalda. Acemps le agarr\u00f3 el pelo moreno y tir\u00f3 hacia atr\u00e1s, oblig\u00e1ndola a exponer su cuello.<\/p>\n<p>\u2014Eres tan pura, tan buena&#8230; \u2014dijo \u00e9l, y sin previo aviso, acumul\u00f3 saliva y escupi\u00f3 directamente sobre su escote, en el valle profundo entre sus pechos.<\/p>\n<p>Paz jade\u00f3 al sentir la saliva tibia resbalando por su piel. \u00c9l empez\u00f3 a restregar el fluido sobre sus tetas con la mano abierta, masajeando la carne pesada con una brusquedad que la hizo vibrar. \u2014Te encanta que te trate como a un trapo sucio. \u2014\u00a1S\u00ed! \u2014exclam\u00f3 Paz, su timidez rota por la intensidad\u2014. \u00a1Soy una cerda! \u00a1Soy tu zorrita!.<\/p>\n<p>\u2014Eres carne, Paz. Y hoy vas a aprender para qu\u00e9 sirve toda esa grasa que tanto te acompleja: sirve para amortiguar mis golpes.<\/p>\n<p>\u00c9l le solt\u00f3 el pelo y le propin\u00f3 una nalgada sonora, un golpe con la mano abierta que hizo vibrar cada cent\u00edmetro de su trasero: \u00a1Plaf! Paz grit\u00f3 de pura gratitud er\u00f3tica. \u2014Eso es solo el calentamiento \u2014anunci\u00f3 Acemps\u2014. Ahora, qu\u00edtate ese sujetador horrible. Quiero verlas caer. Quiero ver c\u00f3mo pesan.<\/p>\n<p>Los dedos de Paz temblaban con tal intensidad que los corchetes del sujetador parec\u00edan soldados enemigos resisti\u00e9ndose a ser vencidos. Su respiraci\u00f3n era un silbido ansioso y entrecortado; sent\u00eda la mirada de Acemps clavada en su espalda como una presencia abrasadora que la juzgaba y la deseaba a partes iguales.<\/p>\n<p>\u2014Eres lenta, Paz \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l, perdiendo la paciencia.<\/p>\n<p>Acemps apart\u00f3 las manos de la mujer con un manotazo brusco. Paz solt\u00f3 un peque\u00f1o grito cuando \u00e9l agarr\u00f3 la tira trasera del sujetador y dio un tir\u00f3n seco y definitivo. La tela cedi\u00f3 con un chasquido. Los tirantes resbalaron por sus hombros regordetes, pasando sobre el tatuaje de \u00abTrue Love\u00bb en su brazo izquierdo, una iron\u00eda cruel en un momento donde no hab\u00eda espacio para el romance, solo para el dominio. El sujetador cay\u00f3 al suelo como una bandera rendida.<\/p>\n<p>La liberaci\u00f3n fue inmediata y brutal. Sus pechos de ciento diez, enormes y pesados, cayeron por su propio peso, rebotando r\u00edtmicamente contra el cuero del sof\u00e1 donde estaba apoyada. Paz cerr\u00f3 los ojos con fuerza, inundada por la verg\u00fcenza de la magnitud de su propia anatom\u00eda. Siempre hab\u00eda intentado ocultarlos bajo casacas holgadas, minimizando su presencia para no ser mirada.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edralas \u2014orden\u00f3 Acemps, agarr\u00e1ndola del pelo para obligarla a observar su propio desamparo.<\/p>\n<p>Paz obedeci\u00f3. Vio sus propias tetas desparramadas sobre el cuero negro, blancas y turgentes, con los pezones oscuros endurecidos por el fr\u00edo y el miedo. A\u00fan conservaban el rastro brillante de la saliva de Acemps en el escote.<\/p>\n<p>\u2014Son inmensas \u2014sentenci\u00f3 \u00e9l. No era un cumplido; era una tasaci\u00f3n de ganado. Acemps meti\u00f3 las manos debajo de ellas, sopes\u00e1ndolas con brusquedad. \u2014Pesan una tonelada, Paz. \u00bfC\u00f3mo puedes cargar con esto todo el d\u00eda mientras friegas suelos?. Est\u00e1n hechas para ser usadas. Para que me corra encima.<\/p>\n<p>\u00c9l apret\u00f3 con fuerza, hundiendo los dedos en la carne blanda y dejando marcas rojas instant\u00e1neas. Paz gem\u00eda, atrapada en una mezcla humillante de bochorno y placer intenso. Entonces, el ambiente cambi\u00f3. La temperatura pareci\u00f3 bajar unos grados mientras Acemps posaba una mano plana sobre su espalda baja. Su mano descendi\u00f3 por la curva de las nalgas hasta llegar a la tira de la braga brasile\u00f1a. Con un dedo, apart\u00f3 la tela hacia un lado, exponiendo el peque\u00f1o anillo muscular que Paz proteg\u00eda con tanto celo.<\/p>\n<p>Paz se congel\u00f3. El recuerdo de una experiencia pasada que hab\u00eda salido mal, un dolor antiguo y mal gestionado, la golpe\u00f3 con la fuerza de un naufragio. Su timidez se transform\u00f3 en p\u00e1nico puro.<\/p>\n<p>\u2014No&#8230; \u2014susurr\u00f3, intentando cerrar las nalgas para protegerse. \u2014Silencio \u2014la cort\u00f3 \u00e9l, d\u00e1ndole una nalgada seca justo al lado de la zona expuesta: \u00a1Plaf!. \u2014S\u00e9 que tienes miedo. Pero t\u00fa no eres una cobarde, Paz. Llevas tatuado \u00abGuerrera\u00bb en la clav\u00edcula.<\/p>\n<p>Acemps escupi\u00f3 de nuevo. Esta vez, el sonido fue distinto; no cay\u00f3 en su pecho, sino justo ah\u00ed atr\u00e1s, en su punto m\u00e1s vulnerable. La saliva tibia humedeci\u00f3 la entrada prohibida. Paz ahog\u00f3 un sollozo; ser escupida en el culo fue la sensaci\u00f3n m\u00e1s degradante que hab\u00eda experimentado nunca y, sin embargo, su co\u00f1o empez\u00f3 a palpitar con una violencia nueva.<\/p>\n<p>\u2014Las zorritas no tienen puertas cerradas para sus due\u00f1os \u2014le susurr\u00f3 \u00e9l al o\u00eddo mientras su dedo, lubricado con saliva, empezaba a trazar c\u00edrculos alrededor de su ano tenso.<\/p>\n<p>El dedo de Acemps presion\u00f3 el centro. Una promesa de invasi\u00f3n que hizo que la \u00abGuerrera\u00bb de su tatuaje quisiera huir, mientras la \u00abZorrita brasile\u00f1a\u00bb se estremec\u00eda de anticipaci\u00f3n. Sin previo aviso, \u00e9l meti\u00f3 su mano izquierda por debajo de su vientre, buscando su co\u00f1o empapado. Empez\u00f3 a masturbarla con un ritmo agresivo, frotando su cl\u00edtoris con la palma abierta mientras sus dedos invad\u00edan su vagina.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ahhh! \u2014grit\u00f3 Paz, arqueando la espalda y empujando su culo hacia atr\u00e1s sin querer. \u2014Tu co\u00f1o es una zorrita complaciente \u2014le sise\u00f3 \u00e9l\u2014. Deja que \u00e9l convenza a tu culo.<\/p>\n<p>Acemps acumul\u00f3 m\u00e1s saliva y volvi\u00f3 a escupir sonoramente sobre el agujero de ella. Con la zona lubricada y la mente de Paz nublada, \u00e9l empuj\u00f3 el dedo \u00edndice, rompiendo la primera barrera de resistencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Duele! \u2014llor\u00f3 ella, enterrando la cara en el cuero. \u2014El dolor es el precio por haber sido una cobarde \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, empujando hasta que el nudillo desapareci\u00f3 dentro de ella.<\/p>\n<p>Paz se sent\u00eda llena, estirada m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. Acemps meti\u00f3 un segundo dedo, estirando el anillo con crueldad calculada. \u2014\u00a1Es mucho! \u00a1Por favor! \u2014suplic\u00f3 ella. \u2014No es mucho. Tienes caderas para parir y un culo para aguantar lo que sea \u2014le record\u00f3 \u00e9l mientras bombeaba con los dedos.<\/p>\n<p>De repente, retir\u00f3 los dedos, dej\u00e1ndola con una sensaci\u00f3n de vac\u00edo insoportable. Paz escuch\u00f3 el sonido met\u00e1lico de una bragueta bajando. \u2014Si te entregas, ser\u00e1s m\u00eda \u2014le advirti\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Acemps se acomod\u00f3 entre sus piernas abiertas y hundi\u00f3 las u\u00f1as en la carne blanda de sus caderas anchas para asegurar el agarre. Escupi\u00f3 una cantidad generosa de saliva en su propia mano y frot\u00f3 la cabeza de su verga antes de presionar contra el anillo apretado de Paz.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ahhh! \u2014Paz solt\u00f3 un grito estrangulado, intentando avanzar, pero Acemps era una pared inamovible. \u2014Quieta. Las guerreras no huyen del acero. Se lo tragan \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3. La entrada fue lenta, una quemaz\u00f3n de fuego l\u00edquido que parec\u00eda partirla en dos. Sigui\u00f3 empujando mil\u00edmetro a mil\u00edmetro hasta que la verga estuvo enterrada hasta la mitad. Paz jadeaba, con el sudor peg\u00e1ndole el pelo a la frente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe duele como aquella vez? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l. \u2014No&#8230; \u2014admiti\u00f3 ella. Era un dolor de posesi\u00f3n, no de desgarro.<\/p>\n<p>Acemps empuj\u00f3 el resto de la longitud de un solo golpe seco. Paz arque\u00f3 la espalda y sus pechos enormes se balancearon con el impacto. Empez\u00f3 a follarla por el culo con embestidas largas y profundas que golpeaban sus nalgas con un sonido r\u00edtmico: \u00a1Clac! \u00a1Clac!<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrame esas tetas \u2014dijo Acemps, agarrando una de las masas calientes mientras la usaba\u2014. Se mueven con cada embestida. Me encanta c\u00f3mo rebotan mientras te uso.<\/p>\n<p>\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s t\u00fa tambi\u00e9n tienes un trabajo normal, una vida respetable, una familia que cree que eres una &#8220;ni\u00f1a buena&#8221;. Quiz\u00e1s t\u00fa tambi\u00e9n tienes complejos con tu cuerpo. Te miras al espejo y ves &#8220;demasiado&#8221;: demasiadas curvas, demasiado peso, demasiada carne. Piensas que a los hombres dominantes solo les gustan las flacas de revista. Qu\u00e9 equivocada est\u00e1s.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64606\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64606\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El dedo de Acemps presion\u00f3 el centro. Una promesa de invasi\u00f3n que hizo que la \u00abGuerrera\u00bb de su tatuaje quisiera huir, mientras la \u00abZorrita brasile\u00f1a\u00bb se estremec\u00eda de anticipaci\u00f3n. Sin previo aviso, \u00e9l meti\u00f3 su mano izquierda por debajo de su vientre, buscando su co\u00f1o empapado. Empez\u00f3 a masturbarla con un ritmo agresivo, frotando su cl\u00edtoris con la palma abierta<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64606\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64606\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32613,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64606","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2426,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64606","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32613"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64606"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64606\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64608,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64606\/revisions\/64608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64606"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64606"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64606"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}