{"id":64650,"date":"2026-02-24T00:15:19","date_gmt":"2026-02-23T23:15:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64650"},"modified":"2026-02-23T18:13:58","modified_gmt":"2026-02-23T17:13:58","slug":"la-puritana-de-la-oficina-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-puritana-de-la-oficina-1\/","title":{"rendered":"La puritana de la oficina (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64650\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">18<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era lunes por la ma\u00f1ana y Valeria acababa de cumplir 24 a\u00f1os. Reci\u00e9n egresada de la universidad, con un t\u00edtulo en administraci\u00f3n de empresas que sus pap\u00e1s hab\u00edan pagado con sacrificios interminables: el pap\u00e1 cargando sacos en un mercado mayorista desde las cuatro de la ma\u00f1ana, la mam\u00e1 limpiando casas ajenas hasta que le dol\u00edan las rodillas. Viv\u00edan en un apartamento chiquito en las laderas de Medell\u00edn. Valeria era la primera en la familia en terminar una carrera, y el orgullo de sus viejos.<\/p>\n<p>Pero el t\u00edtulo no bastaba; necesitaba un trabajo ya, para ayudar en casa y no ser una carga m\u00e1s. As\u00ed que acept\u00f3 el puesto de asistente administrativa en esa empresa peque\u00f1a de importaci\u00f3n de repuestos: tres oficinas polvorientas, cinco empleados callados y un jefe que decid\u00eda todo.<\/p>\n<p>El jefe se llamaba don Gustavo. 55 a\u00f1os, barriga grande, pelo gris escaso peinado con gomina barata, cara redonda llena de poros abiertos como cr\u00e1teres.<\/p>\n<p>Valeria entr\u00f3 el primer d\u00eda con una blusa blanca de manga larga abotonada hasta el cuello, falda l\u00e1piz negra que le llegaba justo debajo de la rodilla y zapatos bajos c\u00f3modos, de los que usaba en la uni para no cansarse caminando. Pelo casta\u00f1o oscuro recogido en una coleta alta y prolija, sin maquillaje m\u00e1s que un toque de polvo para disimular el brillo de la piel. Quer\u00eda verse seria, profesional, como la puritana que siempre hab\u00eda sido: virgen hasta los 22, cuando se entreg\u00f3 a su noviecito de la facultad en una noche torpe y r\u00e1pida que no le dej\u00f3 m\u00e1s que decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero joder, Valeria era una bomba sin saberlo. Su cuerpo era el de una veintea\u00f1era fresca, sin una marca de vida dura: tetas altas y firmes, dos globos redondos y pesados que se balanceaban con cada paso, pezones rosados que invitaban a chuparlos hasta hacerla gemir. Culo perfecto, nalgas tensas que se mov\u00edan con un vaiv\u00e9n hipn\u00f3tico cuando caminaba. Piernas largas y morenas, muslos gruesos pero suaves, con esa carne que temblaba apenas al tacto, y ojos caf\u00e9s grandes que miraban con inocencia.<\/p>\n<p>Don Gustavo la recibi\u00f3 en su oficina con una sonrisa que se le qued\u00f3 clavada en el escote cerrado de la blusa, aunque no se viera nada. Sus ojos bajaron despacio por el cuerpo de ella, deteni\u00e9ndose en las tetas que se marcaban sutilmente contra la tela blanca.<\/p>\n<p>\u2014Bienvenida, Valeria. Aqu\u00ed somos como familia, mija. Si\u00e9ntate, si\u00e9ntate.<\/p>\n<p>Ella se sent\u00f3 con las piernas juntas, la carpeta en las rodillas, sintiendo un escalofr\u00edo cuando \u00e9l se qued\u00f3 de pie un rato m\u00e1s de lo necesario. Su barriga casi rozaba el brazo de ella.<\/p>\n<p>\u2014Vas a estar bien aqu\u00ed. Pero\u2026 hay que adaptarse al ambiente, \u00bfs\u00ed? Esto no es una universidad ni una oficina de abogados. Aqu\u00ed la gente se siente c\u00f3moda. Relajada. Mir\u00e1, por ejemplo, esa blusa\u2026 est\u00e1 muy tapada para el calor que hace. Desabotonate dos botones, mija. Para que respires mejor. No pasa nada, es solo para que est\u00e9s m\u00e1s fresca.<\/p>\n<p>Valeria se puso roja al instante, las mejillas ardiendo como si le hubieran echado agua caliente. Baj\u00f3 la mirada a sus manos, que apretaban la carpeta con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Don Gustavo\u2026 es que\u2026 yo no suelo\u2026 no me siento c\u00f3moda con el escote.<\/p>\n<p>\u00c9l se rio , acerc\u00e1ndose un paso m\u00e1s. Su barriga casi tocaba el hombro de ella.<\/p>\n<p>\u2014No seas t\u00edmida, Valeria. Ac\u00e1 nadie te va a juzgar. Es m\u00e1s, los clientes que vienen a la tienda se fijan en detalles como ese. Una sonrisa bonita y una blusita un poquito m\u00e1s abierta\u2026 y firman el pedido sin chistar. Desabotonate, mija. Solo dos botones. Confi\u00e1 en m\u00ed, es por el bien de la empresa\u2026<\/p>\n<p>Valeria dud\u00f3. Pens\u00f3 en sus pap\u00e1s, en el pap\u00e1 levant\u00e1ndose a las tres de la ma\u00f1ana para cargar sacos, en la mam\u00e1 con las manos hinchadas de tanto limpiar. El sueldo era el doble de lo que ganaba cualquier compa\u00f1era de la uni. Con los dedos temblorosos, levant\u00f3 una mano y desaboton\u00f3 el primero del cuello. El brasier blanco asom\u00f3 apenas, el inicio del valle entre sus tetas. Luego el segundo. Ahora se ve\u00eda claramente la curva superior de sus globos redondos, la piel tersa y morena contrastando con la tela blanca, los pezones rosados.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, as\u00ed\u2026 mucho mejor \u2014dijo don Gustavo, recost\u00e1ndose en la silla con una sonrisa , los ojos clavados en el escote\u2014. Mir\u00e1 qu\u00e9 lindas tetas ten\u00e9s, mija\u2026 parecen de revista.<\/p>\n<p>Valeria se cruz\u00f3 de brazos instintivamente, intentando cubrirse un poco, pero solo consigui\u00f3 que sus tetas se levantar\u00e1n m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Gracias\u2026 don Gustavo \u2014murmur\u00f3, voz baja y temblorosa\u2014. Voy a\u2026 a mi escritorio.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 de la oficina. Sent\u00eda las miradas de los otros empleados (aunque ninguno dijo nada), y sobre todo sent\u00eda el calor subi\u00e9ndole por el cuello. Se sent\u00f3 en su puesto, intentando concentrarse en los papeles, pero cada vez que respiraba hondo sus tetas sub\u00edan y bajaban, el escote abierto recordando que ya no era la misma puritana de la uni.<\/p>\n<p>Alrededor de las once de la ma\u00f1ana lleg\u00f3 el primer cliente del d\u00eda: un se\u00f1or de unos 40 a\u00f1os, mec\u00e1nico de taller, con overol manchado de grasa y cara de pocos amigos. Ven\u00eda a recoger un pedido de buj\u00edas y filtros. Valeria se levant\u00f3 para atenderlo en el mostrador de la entrada, como le hab\u00eda indicado don Gustavo.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, se\u00f1or. \u00bfEn qu\u00e9 le ayudo?<\/p>\n<p>El hombre levant\u00f3 la vista del celular y se qued\u00f3 congelado un segundo. Sus ojos bajaron directo al escote abierto: las tetas altas y firmes de Valeria casi desbordando la blusa, la piel tersa brillando bajo la luz fluorescente, los pezones rosados marc\u00e1ndose como dos puntitas duras contra la tela fina. Trag\u00f3 saliva audiblemente, la cara enrojeciendo.<\/p>\n<p>\u2014Eh\u2026 s\u00ed\u2026 vengo por el pedido de\u2026 eh\u2026 buj\u00edas NGK para un Toyota.<\/p>\n<p>Valeria se inclin\u00f3 un poco para buscar la factura en el archivador bajo el mostrador. Al hacerlo, el escote se abri\u00f3 m\u00e1s, dejando ver casi todo el brasier blanco y la curva superior de sus pechos. El mec\u00e1nico se qued\u00f3 mirando fijo, la respiraci\u00f3n acelerada, ajust\u00e1ndose disimuladamente el overol en la entrepierna.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed tiene\u2026 son 450 mil. \u00bfEn efectivo o tarjeta?<\/p>\n<p>El hombre apenas escuchaba. Sus ojos segu\u00edan clavados en las tetas, imaginando c\u00f3mo se sentir\u00edan en sus manos.<\/p>\n<p>\u2014Tar\u2026 tarjeta \u2014balbuce\u00f3, sacando la billetera con manos temblorosas\u2014. Oiga\u2026 usted\u2026 \u00bfes nueva aqu\u00ed? Porque\u2026 joder, qu\u00e9 cambio.<\/p>\n<p>Valeria se sonroj\u00f3 hasta las orejas, enderez\u00e1ndose r\u00e1pido y cruzando los brazos sobre el pecho.<\/p>\n<p>\u2014S-s\u00ed, empec\u00e9 hoy. Gracias por el pedido.<\/p>\n<p>Don Gustavo, desde la puerta de su oficina entreabierta, lo vio todo. Sonri\u00f3 con dientes amarillentos, ya pensando en el siguiente paso para ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014Buen trabajo, mija \u2014le dijo cuando ella pas\u00f3 cerca\u2014. Ves? Los clientes contentos firman m\u00e1s r\u00e1pido. Ma\u00f1ana\u2026<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Valeria lleg\u00f3 a la oficina con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole fuerte en el pecho. Hab\u00eda pasado la noche dando vueltas en la cama, pensando en las palabras de don Gustavo, en la mirada del mec\u00e1nico, en c\u00f3mo sus tetas altas y firmes se hab\u00edan sentido expuestas bajo esa blusa abierta. Se hab\u00eda prometido a s\u00ed misma que no iba a ceder m\u00e1s: solo un bot\u00f3n desabrochado y nada m\u00e1s. Se puso una blusa celeste clara de manga larga (m\u00e1s discreta que la blanca, pens\u00f3), abotonada hasta el segundo bot\u00f3n desde arriba, y una falda larga hasta los tobillos, gris oscuro, de las que usaba en la universidad para las presentaciones importantes. Zapatos bajos, pelo recogido en la coleta alta de siempre. Quer\u00eda recuperar el control, volver a ser la Valeria seria, la que sus pap\u00e1s ve\u00edan con orgullo.<\/p>\n<p>Pero apenas cruz\u00f3 la puerta principal, sinti\u00f3 las miradas. Los empleados \u2014que ayer hab\u00edan sido discretos\u2014 ahora la observaban de reojo, como si esperaran algo. Ella se sent\u00f3 en su escritorio, cruzando los brazos sobre el pecho para cubrir el leve escote que dejaba el bot\u00f3n abierto, sintiendo c\u00f3mo sus tetas pesadas se apretaban contra la tela, los pezones rosados rozando el brasier simple y endureci\u00e9ndose por los nervios.<\/p>\n<p>Don Gustavo lleg\u00f3 media hora despu\u00e9s, con su paso pesado y el olor a tabaco precedi\u00e9ndolo. La vio desde la entrada, y su sonrisa se torci\u00f3 en una mueca de decepci\u00f3n fingida. No dijo nada al principio. Pas\u00f3 por su lado sin saludar, entr\u00f3 a su oficina y cerr\u00f3 la puerta. Minutos despu\u00e9s, la voz ronca sali\u00f3 por el intercomunicador:<\/p>\n<p>\u2014Valeria\u2026 ven\u00ed un segundito.<\/p>\n<p>Ella trag\u00f3 saliva, se levant\u00f3 con las piernas temblorosas y camin\u00f3 hacia la oficina. El culo perfecto, alto y redondo, se mov\u00eda bajo la falda larga con menos gracia que el d\u00eda anterior, pero a\u00fan as\u00ed hipn\u00f3tico, las nalgas tensas marc\u00e1ndose sutilmente contra la tela gruesa cada vez que daba un paso.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 y cerr\u00f3 la puerta como \u00e9l le hab\u00eda ense\u00f1ado. Don Gustavo estaba de pie detr\u00e1s del escritorio, con la camisa desabotonada hasta la mitad del pecho velloso y sudoroso. La mir\u00f3 de arriba abajo: la blusa celeste cerrada, la falda hasta los tobillos, los zapatos bajos. Su expresi\u00f3n cambi\u00f3 a una mezcla de burla y autoridad.<\/p>\n<p>\u2014Acercate, mija.<\/p>\n<p>Valeria dio dos pasos inseguros. \u00c9l se movi\u00f3 r\u00e1pido para un hombre de su tama\u00f1o: rode\u00f3 el escritorio y se coloc\u00f3 justo detr\u00e1s de ella. Sus manos grandes y \u00e1speras se posaron en los hombros de Valeria, dedos gordos apretando ligeramente la tela de la blusa. Ella se tens\u00f3 al instante, el cuerpo r\u00edgido, pero no se apart\u00f3. Se qued\u00f3 quieta, sumisa, mirando al frente, sintiendo el calor de la barriga de \u00e9l presionando contra su espalda baja.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn qu\u00e9 quedamos ayer, Valeria? \u2014murmur\u00f3 \u00e9l cerca de su o\u00eddo, \u2014. Te dije blusa abierta hasta el segundo bot\u00f3n. Te dije tacones. Y vos ven\u00eds con esta\u2026 esta falda de monja y un solo bot\u00f3n suelto. \u00bfTe est\u00e1s haciendo la dif\u00edcil, mija?<\/p>\n<p>Valeria baj\u00f3 la mirada, las mejillas ardiendo.<\/p>\n<p>\u2014Don Gustavo\u2026 es que\u2026 ayer fue mucho. Me dio verg\u00fcenza con el cliente. No quiero\u2026 no quiero que me miren as\u00ed. Yo vine a trabajar, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00c9l solt\u00f3 una risa baja, h\u00fameda. Sus manos bajaron despacio por los brazos de ella, hasta llegar al escote. Con dedos torpes pero decididos, tom\u00f3 el segundo bot\u00f3n de la blusa celeste y lo desabroch\u00f3 sin pedir permiso. La tela se abri\u00f3 m\u00e1s, dejando ver el inicio profundo del valle entre sus tetas altas y firmes. Aprovech\u00f3 el movimiento para rozar con los pulgares la curva superior de los globos redondos, sintiendo la piel tersa y caliente bajo sus yemas \u00e1speras. Valeria solt\u00f3 un jadeo corto, inc\u00f3modo, el cuerpo temblando.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por favor\u2026 \u2014susurr\u00f3 ella, voz quebrada, pero no levant\u00f3 las manos para detenerlo. Se qued\u00f3 quieta, sumisa, los brazos colgando a los lados mientras \u00e9l segu\u00eda tocando, deslizando los dedos por el borde del brasier blanco, rozando apenas los pezones rosados que ya estaban duros por la mezcla de verg\u00fcenza y el roce inesperado.<\/p>\n<p>\u2014Shhh, mija\u2026 mir\u00e1 c\u00f3mo se te paran. Dec\u00eds que no, pero tu cuerpo dice otra cosa \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l, presionando un poco m\u00e1s fuerte contra su espalda, la barriga aplast\u00e1ndose contra su culo perfecto aunque la falda larga lo cubriera\u2014. Esto no es opcional, Valeria. Ma\u00f1ana vas a venir con lo que yo diga.<\/p>\n<p>Valeria cerr\u00f3 los ojos, una l\u00e1grima resbalando por la mejilla. Sent\u00eda las manos de \u00e9l todav\u00eda en su escote, los pulgares rozando los pezones endurecidos en c\u00edrculos lentos, aprovechando que ella no se mov\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien\u2026 \u2014murmur\u00f3 al fin.<\/p>\n<p>Don Gustavo solt\u00f3 una risa satisfecha, le dio un \u00faltimo roce a una teta \u2014apretando suave pero firme\u2014 y se apart\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Buena chica. Ahora volv\u00e9 a tu escritorio. Y dej\u00e1 los dos botones abiertos todo el d\u00eda. Quiero verte atender clientes as\u00ed\u2026 con esas tetas lindas bien a la vista.<\/p>\n<p>Valeria sali\u00f3 de la oficina con las piernas flojas, el escote abierto dejando ver la curva de sus tetas.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64650\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64650\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sus manos bajaron despacio por los brazos de ella, hasta llegar al escote. Con dedos torpes pero decididos, tom\u00f3 el segundo bot\u00f3n de la blusa celeste y lo desabroch\u00f3 sin pedir permiso. La tela se abri\u00f3 m\u00e1s, dejando ver el inicio profundo del valle entre sus tetas altas y firmes. Aprovech\u00f3 el movimiento para rozar con los pulgares la curva<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64650\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64650\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32361,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64650","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":7309,"today_views":12},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64650"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64650\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64652,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64650\/revisions\/64652"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}