{"id":64688,"date":"2026-02-26T00:02:44","date_gmt":"2026-02-25T23:02:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64688"},"modified":"2026-02-25T18:32:35","modified_gmt":"2026-02-25T17:32:35","slug":"atrapada-en-el-mall-1-de-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/atrapada-en-el-mall-1-de-4\/","title":{"rendered":"Atrapada en el Mall (1 de 4)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64688\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta es una obra de ficci\u00f3n. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son producto de la imaginaci\u00f3n del autor o se utilizan de forma ficticia. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, acontecimientos o lugares es pura coincidencia. El contenido es expl\u00edcito y est\u00e1 destinado \u00fanicamente a p\u00fablico adulto.<\/p>\n<p>Era jueves por la tarde, agosto, poco despu\u00e9s de las 4:45 pm. El sol ya declinaba, pero el calor pegajoso segu\u00eda adherido a mi piel como una segunda capa h\u00fameda, y el cielo ostentaba ese tono plomizo y pesado tan caracter\u00edstico de la ciudad. Acababa de salir de la Dependencia Gubernamental, donde me desempe\u00f1aba como coordinadora de proyectos. El d\u00eda hab\u00eda sido interminable: juntas que se estiraban sin fin, reportes que se acumulaban y el aire reciclado de la oficina sec\u00e1ndome la garganta.<\/p>\n<p>Mi Mor estaba en viaje de negocios a la Capital \u2014otro m\u00e1s, con reuniones que lo manten\u00edan volando cada dos o tres semanas\u2014, y las bendiciones se quedar\u00edan con la ni\u00f1era hasta las ocho de la noche. La oficina se hab\u00eda vaciado r\u00e1pidamente; yo me qued\u00e9 terminando un oficio hasta que ya no pude m\u00e1s. Necesitaba un respiro, un momento para m\u00ed, antes de volver a casa y ponerme el modo mam\u00e1.<\/p>\n<p>Decid\u00ed desviarme a la zona comercial, que quedaba a unos quince minutos. \u201cSolo miro vitrinas, quiz\u00e1s un caf\u00e9 y me voy\u201d, me dije mientras retocaba mi labial en el espejo del visor de la SUV. El interior ol\u00eda a vainilla dulce, ese aroma que siempre me calma cuando los nervios me traicionan. Mi cabello, lacio y oscuro, ca\u00eda sobre mis hombros, enmarcando mi rostro con un maquillaje impecable: cejas marcadas, ojos ahumados sutiles y labios carnosos pintados de un rojo intenso que resaltaba mi piel morena radiante. Mis aretes, unos llamativos dise\u00f1os en color naranja, se balanceaban suavemente con cada movimiento de mi cabeza.<\/p>\n<p>Me hab\u00eda vestido con el atuendo formal de siempre, pero con mi toque personal: una blusa negra de tela ligera, ajustada, que envolv\u00eda mis pechos, a\u00fan firmes gracias a pilates y a una gen\u00e9tica envidiable. El escote en V, con un detalle circular que un\u00eda la tela justo en el centro, insinuaba la plenitud de mi busto sin revelar demasiado. Un pantal\u00f3n ce\u00f1ido, de un tono rojizo oscuro, abrazaba mis caderas, gl\u00fateos y muslos, delineando mis curvas de forma elegante y sin caer en lo indecente para el c\u00f3digo de vestimenta p\u00fablica.<\/p>\n<p>Llevaba tacones, y mi bolso de cuero negro colgaba del hombro, conteniendo lo esencial: mi credencial oficial con foto y cargo, la cartera con fotos de las bendiciones y Mi Mor, mi celular con un fondo familiar, la agenda llena de pendientes (\u201ccita pediatra bendiciones\u201d, \u201cMi Mor avi\u00f3n viernes\u201d), y un frasquito de Chanel No. 5.<\/p>\n<p>Conduje con el aire acondicionado a tope y la m\u00fasica suave de Natalia Lafourcade sonando bajito, \u201cHasta la ra\u00edz\u201d envolvi\u00e9ndome como un abrazo c\u00e1lido. El tr\u00e1fico ya empezaba a ser ligero en la hora pico, pero llegu\u00e9 r\u00e1pido al Mall. Al entrar, el cambio fue inmediato: el aire helado me envolvi\u00f3 como una caricia fr\u00eda, cargado con esa mezcla perfecta de caf\u00e9 gourmet, pan reci\u00e9n horneado de la panader\u00eda francesa y el aroma floral sutil de las boutiques de belleza. Las luces LED blancas iluminaban los pasillos de m\u00e1rmol pulido, reflej\u00e1ndose en mis tacones y en las vitrinas donde las dependientas de piel impecable sonre\u00edan con dientes perfectos. La gente de esa hora: ejecutivos saliendo de oficinas cercanas, mujeres con bolsas de dise\u00f1ador, alg\u00fan adolescente con uniforme de colegio privado.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 despacio por el pasillo principal, mi bolso tote balance\u00e1ndose contra mi cadera, disfrutando el contraste con la oficina gris que acababa de dejar atr\u00e1s. Me sent\u00eda viva de nuevo: la blusa y el pantal\u00f3n ce\u00f1idos a mi cuerpo se mov\u00edan con cada paso, abrazando mis curvas de forma sutil pero innegable. Pens\u00e9 en Mi Mor llegando del aeropuerto, en c\u00f3mo me abrazar\u00eda fuerte oliendo a avi\u00f3n y colonia cara, diciendo \u201cte extra\u00f1\u00e9, mi amor\u201d. Las bendiciones estar\u00edan cenando pronto; ten\u00eda que volver antes de que preguntaran por mam\u00e1.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 por la fuente central, el agua cayendo suavemente, ni\u00f1os corriendo alrededor. Entonces los vi: dos guardias de seguridad patrullando el pasillo. El hombre robusto, con su uniforme est\u00e1ndar, barriga prominente, piel grasosa y brillante de sudor incluso con el aire acondicionado. Caminaba con pasos pesados, sus ojos peque\u00f1os y vidriosos recorriendo a la gente \u2014y cuando me vio, su mirada se detuvo demasiado tiempo en mi escote y mis caderas, una sonrisa torcida que ol\u00eda a lujuria morbosa. Me dio asco instant\u00e1neo; el est\u00f3mago se me revolvi\u00f3. Su aura era desagradable, pervertida, como si ya estuviera imaginando cosas sucias.<\/p>\n<p>Pero junto a \u00e9l estaba ella. Alta, de piel morena radiante, ojos almendrados profundos, labios carnosos y un peinado en cola alta impecable. Su presencia contrastaba brutalmente con la de \u00e9l: serena, controlada, profesional. Caminaba con pasos firmes pero elegantes, sus calzados t\u00e1cticos apenas haciendo ruido, un perfume sutil llegando hasta m\u00ed cuando pasaron cerca. Nuestros ojos se cruzaron un segundo; ella inclin\u00f3 la cabeza ligeramente, como evalu\u00e1ndome, pero sin la repulsi\u00f3n de su compa\u00f1ero. Sent\u00ed un alivio extra\u00f1o. Segu\u00ed caminando, acelerando un poco el paso.<\/p>\n<p>Me detuve en la perfumer\u00eda, mi rinc\u00f3n favorito para desconectar. Prob\u00e9 Creed Aventus for Her \u2014jazm\u00edn, vainilla, un c\u00edtrico fresco que me record\u00f3 noches con Mi Mor en restaurantes. Pens\u00e9 en comprarlo para cuando regresara, para que me oliera al abrazarme en el aeropuerto. Mientras rociaba la muestra en mi mu\u00f1eca, dejando un rastro h\u00famedo y brillante en mi piel, una pareja pas\u00f3 roz\u00e1ndome el brazo con fuerza. \u00c9l con camisa polo, ella con un vestido ajustado y un bolso. Sent\u00ed un movimiento r\u00e1pido en mi bolso tote. No le di importancia. Segu\u00ed oliendo muestras, dejando que el aroma me calmara.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 mi recorrido, camin\u00e9 hacia la salida, mis tacones resonando suavemente en el m\u00e1rmol, el bolso balance\u00e1ndose contra mi cadera. Entonces la alarma chill\u00f3, aguda y acusadora, como un grito que me hel\u00f3 la sangre. Los mismos dos guardias aparecieron en segundos. El hombre robusto, ahora con esa sonrisa torcida m\u00e1s evidente, sus ojos vidriosos fijos en m\u00ed. Pero ella\u2026 Alexandra\u2026 se adelant\u00f3 un paso, su presencia calmada cortando la tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Guardia hombre (con voz ronca y mirada fija): \u201cSe\u00f1ora, s\u00edganos. Rutina de seguridad.\u201d<\/p>\n<p>Mi pulso se dispar\u00f3 como un tambor desbocado en el pecho. \u201c\u00bfQu\u00e9 pasa? No he tomado nada\u201d, dije, la voz saliendo m\u00e1s aguda de lo que pretend\u00eda, casi un chillido que se perdi\u00f3 entre el rumor del mall. Los vellos de mi nuca se erizaron de golpe, un escalofr\u00edo el\u00e9ctrico bajando por la espalda y haciendo que la blusa negra se pegara m\u00e1s a mi piel sudorosa. Sent\u00ed gotas fr\u00edas formarse en la base del cuello y deslizarse lentas por la columna, humedeciendo la tela y dejando un rastro helado que contrastaba con el calor que sub\u00eda por mis mejillas.<\/p>\n<p>Esto no puede estar pasando. No a m\u00ed. Soy una mujer que nunca ha robado ni un caramelo. No toqu\u00e9 nada. Solo mir\u00e9, prob\u00e9 perfumes, camin\u00e9. \u00bfEl roce de esa pareja\u2026 fue eso? Tiene que ser un error. Las c\u00e1maras lo mostrar\u00e1n. Mi mente repet\u00eda la frase como un mantra desesperado: \u201cNo lo hice. No lo hice. No lo hice\u201d. Pero la alarma segu\u00eda chillando en mis o\u00eddos, aguda y acusadora, como si el mall entero me estuviera se\u00f1alando con el dedo, como si cada vitrina, cada dependienta, cada comprador me mirara y supiera que algo estaba mal.<\/p>\n<p>La verg\u00fcenza empez\u00f3 a quemar antes de que siquiera me tocaran: \u00bfy si me registran aqu\u00ed mismo, delante de todos? \u00bfY si alguien me reconoce? \u00bfY si esto llega a la escuela de las bendiciones, al WhatsApp de las mam\u00e1s, al trabajo ma\u00f1ana? Mis manos temblaron, las rodillas se me aflojaron, la garganta seca como papel de lija. Quer\u00eda gritar \u201c\u00a1Es un error!\u201d, pero solo sali\u00f3 un susurro roto: \u201cPor favor\u2026 no hagan esc\u00e1ndalo\u2026 por mis bendiciones\u2026\u201d<\/p>\n<p>El guardia hombre me mir\u00f3 con esa sonrisa torcida que me revolvi\u00f3 el est\u00f3mago otra vez. Sus ojos vidriosos bajaron a mi escote, luego a mis caderas ce\u00f1idas por el pantal\u00f3n, y sent\u00ed n\u00e1useas subir por la garganta. \u201cPor favor\u2026\u201d, empec\u00e9 a decir, pero las palabras se atoraron. La guardia mujer se adelant\u00f3 un paso, su presencia alta y serena cortando la tensi\u00f3n como un cuchillo fr\u00edo.<\/p>\n<p>Guardia mujer (con voz calmada, pero firme): \u201cRutina de seguridad, se\u00f1ora. S\u00edganos sin hacer escena. Es mejor para todos.\u201d<\/p>\n<p>Me llevaron por el pasillo lateral, pasando justo por la fuente central donde los ni\u00f1os segu\u00edan jugando, riendo y salpicando agua como si nada estuviera pasando. Una ni\u00f1a de trenzas corri\u00f3 frente a m\u00ed persiguiendo una moneda que hab\u00eda lanzado al agua; su risa inocente me golpe\u00f3 como un pu\u00f1etazo. Pens\u00e9 en mis bendiciones: \u00bfqu\u00e9 dir\u00eda la mayor si viera a mam\u00e1 siendo llevada as\u00ed, escoltada por guardias? \u00bfY la peque\u00f1a? \u201c\u00bfPor qu\u00e9 mam\u00e1 no llega a la cena?\u201d. L\u00e1grimas calientes picaron en mis ojos, pero las contuve. No aqu\u00ed. No delante de ellos.<\/p>\n<p>La verg\u00fcenza me abrasaba: cada paso resonaba en mis tacones, tac-tac-tac, como un reloj contando los segundos hasta la humillaci\u00f3n total. Sent\u00eda las miradas de la gente: una mujer con bolsa Herm\u00e8s levant\u00f3 una ceja, un ejecutivo en polo Ralph Lauren apart\u00f3 la vista r\u00e1pido, como si yo fuera algo sucio. El sudor fr\u00edo ahora corr\u00eda por mi espalda, empapando la blusa hasta que el encaje del sost\u00e9n se pegaba sutilmente a mi piel. Mis pechos sub\u00edan y bajaban con respiraciones cortas y nerviosas, bambole\u00e1ndose ligeramente bajo la tela h\u00fameda.<\/p>\n<p>El pantal\u00f3n ce\u00f1ido se pegaba m\u00e1s a mis muslos por el sudor, marcando cada curva, y sent\u00eda mis labios de la panocha hinchados rozando la tanga h\u00fameda con cada paso. Los nervios me hac\u00edan temblar las manos, las rodillas flojas, la garganta seca como papel de lija. Quer\u00eda gritar \u201c\u00a1No soy una ladrona!\u201d, pero solo sali\u00f3 un susurro roto: \u201cPor favor\u2026 no hagan esc\u00e1ndalo\u2026\u201d<\/p>\n<p>El pasillo lateral era m\u00e1s estrecho, las luces LED menos brillantes, el bullicio del mall quedando atr\u00e1s. Pasamos por una puerta de empleados entreabierta, de donde emanaba un olor a panader\u00eda industrial y detergente. La guardia mujer caminaba delante, su postura recta y controlada, su perfume floral sutil llegando hasta m\u00ed como un contraste cruel con el desinfectante del pasillo. El guardia hombre detr\u00e1s, su respiraci\u00f3n pesada y su olor a sudor barato envolvi\u00e9ndome. Sent\u00ed su mirada clavada en mi trasero, y un nuevo escalofr\u00edo de asco me recorri\u00f3.<\/p>\n<p>Llegamos a la puerta de la oficina de seguridad. Ella la abri\u00f3 con una llave magn\u00e9tica. El clic electr\u00f3nico fue seguido por un soplo de aire m\u00e1s fr\u00edo y estancado que el del mall. La guardia mujer (gir\u00e1ndose hacia m\u00ed, con voz baja pero autoritaria): \u201cEntre. Y cierre la puerta detr\u00e1s de usted.\u201d<\/p>\n<p>Pens\u00e9: \u201cDios, que sea r\u00e1pido. Que no llame a nadie. Que no llegue a las noticias. Que Mi Mor nunca se entere. Que las bendiciones no pregunten por qu\u00e9 mam\u00e1 lleg\u00f3 tarde y con los ojos rojos.\u201d<\/p>\n<p>Entr\u00e9 temblando. El clic de la puerta se cerr\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed con un sonido pesado, aisl\u00e1ndome del bullicio lejano de la fuente y los ni\u00f1os. El guardia hombre se qued\u00f3 afuera; escuch\u00e9 su respiraci\u00f3n pesada un segundo antes de que la puerta sellara el espacio, pero su presencia segu\u00eda all\u00ed, acechando. Solo est\u00e1bamos la mujer y yo\u2026.<\/p>\n<p>El cuartito era a\u00fan m\u00e1s opresivo de lo que imaginaba: paredes grises con marcas de manos y parches de pintura descascarada, un techo bajo con paneles fluorescentes blancos fr\u00edos que zumbaban como un enjambre invisible. La luz dura proyectaba sombras marcadas en cada rinc\u00f3n, resaltando el polvo flotante y haciendo que mi piel pareciera m\u00e1s p\u00e1lida por el sudor fr\u00edo. Un escritorio met\u00e1lico rayado al centro, cubierto de papeles desordenados (hojas de turnos impresas, un radio comunicador con luz verde intermitente, una taza de caf\u00e9 con borde marr\u00f3n y olor rancio), cajones entreabiertos dejando ver llaves y cables.<\/p>\n<p>Una silla de cuero sint\u00e9tico negro chirriante y hundida por el uso, una estanter\u00eda met\u00e1lica detr\u00e1s con carpetas polvorientas y un monitor peque\u00f1o mostrando un mosaico de c\u00e1maras del mall \u2014pasillos llenos de gente ajena a mi pesadilla\u2014. En la esquina alta, la c\u00e1mara de seguridad con su luz roja parpadeante me miraba fijamente, su lente oscura como un ojo inm\u00f3vil que grababa cada respiraci\u00f3n m\u00eda.<\/p>\n<p>El aire era pesado y reciclado: una mezcla de caf\u00e9 viejo, desinfectante qu\u00edmico fuerte (casi cloro), y un leve olor a sudor acumulado de turnos largos. El zumbido del aire acondicionado era constante, como un latido fr\u00edo que hac\u00eda erizar m\u00e1s los vellos de mis brazos. Ella se qued\u00f3 de pie frente al escritorio, brazos cruzados bajo el pecho, el logo bordado del uniforme movi\u00e9ndose ligeramente con su respiraci\u00f3n calmada. Su perfume floral sutil (jazm\u00edn oscuro, pachul\u00ed, vainilla profunda) lleg\u00f3 hasta m\u00ed, un contraste cruel con el olor industrial del lugar.<\/p>\n<p>La Guardia mujer (con voz grave, serena, sin prisa): \u201cVac\u00ede el bolso en el escritorio, despacio. Quiero ver cada cosa.\u201d<\/p>\n<p>Mis manos temblaron al abrir el cierre. El bolso parec\u00eda m\u00e1s pesado de repente, como si supiera lo que ven\u00eda. Lo inclin\u00e9 sobre la superficie met\u00e1lica fr\u00eda. Los objetos cayeron uno a uno con sonidos suaves y acusadores: mi cartera peque\u00f1a, el celular con el fondo de foto familiar (las bendiciones sonriendo en la playa), las llaves de casa con el llavero de coraz\u00f3n que Mi Mor me regal\u00f3, el frasquito de Chanel No. 5, mi agenda abierta en una p\u00e1gina con anotaciones manuscritas (\u201ccita pediatra bendiciones viernes 4 pm\u201d, \u201cMi Mor avi\u00f3n CDMX jueves noche \u2013 te amo\u201d), pa\u00f1uelos, un espejo de mano\u2026<\/p>\n<p>Y entonces cay\u00f3 \u00e9l: el frasco de Creed Aventus for Her, su caja negra elegante, intacto y brillante bajo la luz fluorescente fr\u00eda. Mi est\u00f3mago dio un vuelco violento. N\u00e1useas subieron por la garganta. El mundo se detuvo un segundo.<\/p>\n<p>\u201cNo. No puede ser. Esto no est\u00e1 pasando. Ese frasco\u2026 lo prob\u00e9 en la mu\u00f1eca hace minutos, pero no lo compr\u00e9. No lo met\u00ed en mi bolso. Alguien\u2026 esa pareja que me roz\u00f3\u2026 \u00bffue \u00e9l? \u00bfO ella? Mi mente gir\u00f3 en espiral, No lo hice. No lo hice. Es un error. Alguien me lo plant\u00f3. Las c\u00e1maras lo mostrar\u00e1n. No puede ser m\u00edo\u2026 no puede\u2026\u201d<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed estaba: negro, elegante, acusador sobre el escritorio met\u00e1lico rayado. La luz fluorescente lo hac\u00eda brillar como evidencia irrefutable. Sent\u00ed las piernas flojas, las rodillas temblando bajo el pantal\u00f3n ce\u00f1ido. Sudor fr\u00edo baj\u00f3 por mi espalda otra vez, empapando m\u00e1s la blusa hasta que el encaje del sost\u00e9n se transparentaba. Mis pechos sub\u00edan y bajaban con respiraciones cortas y nerviosas, bambole\u00e1ndose ligeramente. La panocha h\u00fameda rozaba mis pliegues hinchados por nervios y tensi\u00f3n; un calor traicionero se acumulaba entre mis piernas pese al p\u00e1nico.<\/p>\n<p>A la vista de la guardia mujer. Mi vida personal expuesta sobre ese escritorio sucio: fotos de mis bendiciones, notas de amor a Mi Mor, mi agenda con horarios de madre trabajadora. Y ahora este frasco que gritaba \u201cladrona\u201d. \u00bfQu\u00e9 pensar\u00eda ella de m\u00ed? \u00bfQu\u00e9 dir\u00eda si esto llegaba a la prensa, al expediente laboral, a la escuela de las ni\u00f1as? L\u00e1grimas calientes picaron en los ojos, pero las contuve mordiendo el labio hasta sentir sabor met\u00e1lico.<\/p>\n<p>Yo (con voz quebrada, casi un susurro): \u201cEsto\u2026 esto no es m\u00edo. Lo juro por mis bendiciones. Alguien me lo meti\u00f3. Por favor\u2026 revise las c\u00e1maras. No soy una delincuente. Tengo\u2026 tengo una familia\u2026 un trabajo\u2026\u201d<\/p>\n<p>Ella me mir\u00f3 con calma, sus ojos almendrados evalu\u00e1ndome sin juicio aparente, pero con esa autoridad serena que me hac\u00eda sentir a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1a. No respondi\u00f3 de inmediato. Dej\u00f3 que el silencio se llenara con el zumbido constante del aire acondicionado y el pitido lejano del radio afuera. El fluorescente fr\u00edo proyectaba su sombra larga sobre el escritorio, y la luz roja de la c\u00e1mara parpadeaba como un coraz\u00f3n mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>La guardia mujer: \u201cLas c\u00e1maras no muestran movimiento sospechoso cerca de usted, pero, entiendo tu p\u00e1nico. S\u00e9 que eres madre. S\u00e9 que tienes un trabajo. S\u00e9 que un reporte as\u00ed te destruir\u00eda la vida: expediente laboral manchado, jefe llam\u00e1ndote a cuentas, esposo preguntando, bendiciones oyendo rumores en la escuela. No quiero eso para ti.\u201d<\/p>\n<p>Hizo una pausa. Dio un paso lento hacia la c\u00e1mara en la esquina alta. Estir\u00f3 la mano y presion\u00f3 un bot\u00f3n en la base del dispositivo. La luz roja parpade\u00f3 una vez m\u00e1s\u2026 y se apag\u00f3. El ojo inm\u00f3vil dej\u00f3 de grabar.<\/p>\n<p>La guardia mujer (volvi\u00e9ndose hacia m\u00ed, con voz m\u00e1s \u00edntima, casi c\u00f3mplice): \u201cLa c\u00e1mara est\u00e1 apagada. Nadie ver\u00e1 esto. Nadie sabr\u00e1. Solo t\u00fa y yo. Lo hice por ti, porque te entiendo. Porque no quiero arruinarte la vida. Pero para que esto quede entre nosotras\u2026 tienes que confiar en m\u00ed completamente. Me llamo Alex y tienes que cooperar. Debo hacer un registro completo. Sin resistirte. Porque si dudas ahora\u2026 puedo volver a encenderla. O puedo abrir la puerta y dejar que mi compa\u00f1ero \u201cEl Cerdo\u201d entre. \u00c9l no entiende como yo. \u00c9l no acepta un no, \u00e9l no apagar\u00eda la c\u00e1mara. T\u00fa decides.\u201d<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n en el peque\u00f1o cuarto de seguridad es casi insoportable, y la elecci\u00f3n que haga cambiar\u00e1 todo. No te pierdas la siguiente parte para descubrirlo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64688\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64688\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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Debo hacer<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64688\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64688\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":20251,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64688","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3239,"today_views":5},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20251"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64688"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64688\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64690,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64688\/revisions\/64690"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}