{"id":64729,"date":"2026-02-28T00:05:15","date_gmt":"2026-02-27T23:05:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64729"},"modified":"2026-02-27T18:02:05","modified_gmt":"2026-02-27T17:02:05","slug":"aroma-a-cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aroma-a-cafe\/","title":{"rendered":"Aroma a caf\u00e9"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64729\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cada ma\u00f1ana, a las once en punto, el timbre de la puerta suelta ese tintineo met\u00e1lico suave que ya se me ha metido en la piel como un h\u00e1bito. El aire cambia de golpe: del fr\u00edo seco de la calle paso al abrazo c\u00e1lido y h\u00famedo de la cafeter\u00eda. Huele a granos tostados reci\u00e9n molidos, a leche espumosa quem\u00e1ndose un pel\u00edn en la varita, a vainilla que se escapa de los cruasanes y, debajo de todo, ese fondo sutil a madera vieja y a perfume barato de vainilla que llevan las dos.<\/p>\n<p>Cris est\u00e1 siempre en la barra cuando entro. Su olor me llega antes que su voz: una mezcla de jab\u00f3n de coco suave, caf\u00e9 impregnado en la piel y un toque lejano de tabaco rubio que se le pega al pelo desde los 90. Lleva una camiseta gastada de Guns N&#8217; Roses, el logo medio borrado por lavados, que se le pega un poco al pecho cuando se mueve. El delantal marr\u00f3n tiene manchas eternas de espresso en el pecho y en los muslos.<\/p>\n<p>Cuando me sonr\u00ede, se le marcan las arruguitas en las comisuras de los ojos, y su voz sale ronca, c\u00e1lida, como si hubiera fumado un cigarro hace media hora: \u201c\u00bfLo de siempre, guapo?\u201d. Al pasarme la taza, sus dedos callosos por a\u00f1os de manejar mangos calientes rozan los m\u00edos; la piel \u00e1spera pero suave en las yemas, u\u00f1as cortas sin pintar, y un calor que sube directo al est\u00f3mago.<\/p>\n<p>Clara aparece desde la trastienda o desde recoger mesas, con el pelo recogido en una coleta alta que se le mueve como un p\u00e9ndulo cuando camina. Huele a vainilla pura, a crema corporal barata pero adictiva, y a ese sudor limpio de quien ha estado movi\u00e9ndose toda la ma\u00f1ana. Su delantal se ata flojo en la cintura, marcando las curvas suaves de las caderas y el culo redondo que se tensa contra los vaqueros cada vez que se estira para alcanzar algo alto. Cuando me sirve, se muerde el labio inferior sin darse cuenta, y su aliento huele a chicle de fresa que mastica para calmar los nervios. \u201cAqu\u00ed tienes\u2026 \u00bfcaliente, verdad?\u201d dice bajito, y su voz tiembla un poco al final, como si la pregunta tuviera doble sentido.<\/p>\n<p>Los d\u00edas van acumulando roces. El roce de sus caderas cuando pasa por detr\u00e1s de m\u00ed para limpiar una mesa y su muslo roza el m\u00edo. El calor de la mano de Cris cuando me aprieta el hombro al decir \u201csi\u00e9ntate tranquilo, que hoy invito yo\u201d. El sonido de la risa de Clara cuando le cuento algo tonto, esa risa que empieza como un gorjeo y termina en un suspiro. El clic-clic de la m\u00e1quina de caf\u00e9, el siseo de la leche, el crujir de los taburetes de madera cuando me siento.<\/p>\n<p>Y llega el martes de lluvia. El local vac\u00edo, el golpeteo de las gotas contra el cristal, el olor a tierra mojada que se cuela por la rendija de la puerta. Cris gira el cartel, cierra con llave. El clic del pestillo suena como un disparo en el silencio. Me miran las dos. Clara se retuerce las manos en el delantal, el pulso lati\u00e9ndole visible en el cuello. Cris se acerca primero, despacio. Su aliento c\u00e1lido en mi cara, con ese punto de caf\u00e9 y menta. Me besa y sabe a espresso fuerte y a deseo contenido durante semanas. Su lengua es lenta, exploradora, \u00e1spera por el tabaco antiguo. Sus manos suben por mi nuca, u\u00f1as cortas rascando suavemente el cuero cabelludo, enviando escalofr\u00edos por la espalda.<\/p>\n<p>Clara se pega por detr\u00e1s. Siento sus pechos blandos y c\u00e1lidos contra mis om\u00f3platos, el latido acelerado de su coraz\u00f3n contra mi columna. Su aliento entrecortado en mi cuello, h\u00famedo, caliente, con olor a fresa. Sus manos bajan por mi abdomen, temblando, hasta el cintur\u00f3n. El metal del cierre suena seco cuando lo abre.<\/p>\n<p>En la trastienda el aire es m\u00e1s denso: olor concentrado a caf\u00e9 en grano, a sacos de yute \u00e1speros, a madera vieja y ahora tambi\u00e9n a excitaci\u00f3n. La bombilla amarillenta parpadea un poco, proyectando sombras largas. La mesa est\u00e1 cubierta de un hule rayado, fr\u00edo al tacto cuando Cris me empuja suavemente contra ella.<\/p>\n<p>Clara se arrodilla primero. Sus rodillas crujen contra el suelo de baldosas fr\u00edas. Sus manos calientes suben por mis muslos, u\u00f1as pintadas de rosa claro rozando la piel. Cuando me mete en la boca, es suave al principio, lengua tibia y t\u00edmida explorando la cabeza, saboreando el precum salado. Luego m\u00e1s valiente: succiona con labios carnosos, el calor h\u00famedo envolvi\u00e9ndome entero, el sonido h\u00famedo y succionante llenando el espacio peque\u00f1o. Cris se pega a mi espalda, sus tetas maduras y pesadas contra m\u00ed, pezones duros marc\u00e1ndose a trav\u00e9s de la camiseta. Sus manos bajan, acarician mis huevos con dedos expertos, masajeando con presi\u00f3n justa, mientras murmura en mi o\u00eddo: \u201cM\u00edrala\u2026 qu\u00e9 bien lo hace mi ni\u00f1a\u201d.<\/p>\n<p>Luego cambian. Cris se arrodilla y me demuestra todo lo que sabe: succiones profundas que me hacen doblar las rodillas, lengua plana recorriendo toda la longitud, garganta relajada trag\u00e1ndome hasta el fondo sin esfuerzo. Su boca sabe a caf\u00e9 y a ella misma, c\u00e1lida, experimentada. Clara se sube a la mesa, se quita la camiseta. Sus pechos se liberan, pezones rosados y erectos, piel suave con pecas leves en el escote. Me besa mientras Cris me chupa, su lengua dulce chocando con la m\u00eda, gemidos ahogados en mi boca.<\/p>\n<p>Terminamos sobre la mesa. Clara se sube encima, vaqueros bajados hasta los tobillos. Su co\u00f1o est\u00e1 empapado, caliente, resbaladizo. Cuando se empala despacio, suelta un gemido largo, ronco, que vibra en su pecho. Sus caderas se mueven en c\u00edrculos lentos al principio, el roce de su cl\u00edtoris contra mi pubis enviando chispas. El sonido h\u00famedo de nuestros cuerpos chocando, el slap-slap r\u00edtmico, el crujir de la mesa vieja. Cris se sube a mi cara: su co\u00f1o maduro, labios hinchados, sabor salado y almizclado, vello recortado \u00e1spero contra mi lengua. Se mueve contra mi boca, muslos fuertes apret\u00e1ndome la cabeza, gimiendo bajito con voz ronca mientras yo la devoro.<\/p>\n<p>Clara acelera, u\u00f1as clav\u00e1ndose en mi pecho, dejando medias lunas rojas. Su interior se contrae en oleadas cuando se corre, un gemido roto que se le escapa entre dientes, cuerpo temblando encima de m\u00ed. Cris se corre despu\u00e9s, apret\u00e1ndome la cara con los muslos, un chorro caliente y sutil moj\u00e1ndome la barbilla mientras tiembla entera.<\/p>\n<p>Las dos se arrodillan al final. Lenguas entrelazadas alrededor de mi polla, alternando succiones, besos h\u00famedos compartiendo el sabor. Cuando exploto, chorros calientes caen en sus bocas abiertas, en sus lenguas rosadas. Se besan despu\u00e9s, lento, profundo, mi semen mezcl\u00e1ndose entre sus labios, un hilo plateado colgando un segundo antes de romperse.<\/p>\n<p>Nos quedamos all\u00ed, respirando agitados. El olor a sexo se mezcla con el caf\u00e9. Cris me besa la frente, sudor salado en sus labios. Clara se acurruca contra mi pecho, su pelo oliendo a vainilla y a nosotros.<\/p>\n<p>\u201cMa\u00f1ana a las once\u201d susurra Cris, voz ronca y satisfecha. \u201cY trae hambre\u2026 de todo.\u201d<\/p>\n<p>Salgo con las piernas flojas, el sabor de las dos todav\u00eda en la boca, el cuerpo marcado por sus u\u00f1as y sus besos.<\/p>\n<p>Cris 52 a\u00f1os, divorciada desde hace siete. El exmarido fue un camionero que se pas\u00f3 la vida en la carretera y acab\u00f3 dejando m\u00e1s vac\u00edo que recuerdos. Cris se qued\u00f3 con la cafeter\u00eda que hab\u00edan montado juntos y la convirti\u00f3 en su refugio. Ex roquera de los 90: todav\u00eda conserva camisetas de Pearl Jam y Soundgarden que se ponen como segunda piel, vaqueros pitillo gastados en las rodillas, botas camperas que crujen al andar. El pelo casta\u00f1o con canas plateadas que se niega a te\u00f1ir del todo porque \u201cya me jodieron bastante la vida como para seguir fingiendo\u201d.<\/p>\n<p>Cuerpo maduro, curvas generosas que han ganado peso con los a\u00f1os pero siguen siendo fuertes: tetas pesadas que se mueven con naturalidad bajo la camiseta, caderas anchas, culo firme por a\u00f1os de estar de pie doce horas al d\u00eda. No es guapa de revista, pero cuando te mira con esos ojos verdes cansados y profundos sientes que te est\u00e1 desnudando el alma antes que la ropa. Su sexualidad es un terreno borroso y delicioso: se cas\u00f3 joven con un hombre porque \u201cera lo que tocaba\u201d, pero en los \u00faltimos a\u00f1os ha confesado (solo a media voz, entre copas de vino barato) que las mujeres le despiertan cosas que nunca entendi\u00f3 del todo.<\/p>\n<p>Besos con amigas en fiestas de juventud que se le quedaron grabados en la piel, miradas largas a camareras guapas, sue\u00f1os h\u00famedos que la despiertan sudando. No se define, no le hace falta. Solo sabe que le gusta el tacto suave de una mujer tanto como el roce \u00e1spero de un hombre. Y contigo\u2026 y con Clara\u2026 todo eso se mezcla en un c\u00f3ctel que la pone cachonda sin remedio.<\/p>\n<p>Clara 27 a\u00f1os, sobrina de Cris (hija de su hermana peque\u00f1a). Novia de un b\u00falgaro camionero llamado Ivo: alto, tatuado, voz grave, siempre oliendo a di\u00e9sel y a colonia barata cuando vuelve de ruta. Est\u00e1 fuera tres semanas de cada cuatro, manda audios de voz largos en b\u00falgaro que ella escucha con auriculares mientras limpia mesas, sonriendo a medias. Clara lo quiere, o al menos lo quiere como se quiere a alguien que te llena la nevera y te folla con ganas cuando llega. Pero la ausencia pesa. Y el vac\u00edo se llena con detalles: el roce de tu mano al pagar, tu mirada fija cuando le dices \u201cest\u00e1s guapa hoy\u201d, el modo en que te quedas m\u00e1s tiempo del necesario cuando el local se vac\u00eda.<\/p>\n<p>Es dulce hasta el tu\u00e9tano: voz suave con un leve acento del sur, siempre \u201ccari\u00f1o\u201d o \u201cguapo\u201d de forma natural. Cuerpo de gimnasio suave: cintura estrecha, tetas medianas y altas que se marcan cuando se estira, culo redondo y prieto que se tensa contra los leggins negros del uniforme. Pelo largo casta\u00f1o oscuro, ojos miel grandes e inocentes que se abren mucho cuando se sorprende (o cuando se excita). Huele a vainilla, a crema corporal y a ese sudor limpio de quien ha estado movi\u00e9ndose todo el d\u00eda. Inocente en la superficie, pero con un fuego debajo: se masturba pensando en tr\u00edos desde los 19, ha fantaseado con mujeres (sobre todo con su t\u00eda, aunque nunca lo dir\u00eda en voz alta), y contigo\u2026 contigo lleva semanas moj\u00e1ndose solo de verte entrar por la puerta.<\/p>\n<p>T\u00fa oficina a tres calles de la cafeter\u00eda. Casado, fiel por convicci\u00f3n, enamorado de tu mujer hasta los huesos. Pero humano. El matrimonio es bueno, s\u00f3lido, con sexo regular y cari\u00f1oso\u2026 pero falta ese filo salvaje, esa urgencia prohibida. Entras en la cafeter\u00eda cada d\u00eda a las once como quien entra en un confesionario: para descargar la tensi\u00f3n del curro, para verlas sonre\u00edr, para sentir ese cosquilleo culpable que te recorre la espalda cuando Cris te roza los dedos o Clara se muerde el labio mir\u00e1ndote.<\/p>\n<p>Y llega el d\u00eda de la aver\u00eda.<\/p>\n<p>Mi\u00e9rcoles. Llueve a c\u00e1ntaros desde las nueve. A las 10:15 Cris pone el cartel de \u201cCerrado por aver\u00eda el\u00e9ctrica\u201d y baja la persiana met\u00e1lica con ese ruido grave y lento que resuena en la calle vac\u00eda. Dentro, la luz es tenue: solo la bombilla de emergencia y la claridad gris que se cuela por las rendijas. El olor a caf\u00e9 a\u00fan caliente flota pesado, mezclado con humedad de la lluvia y con el aroma corporal de las dos.<\/p>\n<p>Cris cierra la puerta de la trastienda con pestillo. Clara est\u00e1 nerviosa, jugando con el borde del delantal, las mejillas sonrosadas. \u201cTenemos nata montada del expositor que caduca ma\u00f1ana\u2026 y chocolate caliente que sobr\u00f3 del desayuno\u201d dice Cris con esa voz ronca, tranquila, como si estuviera hablando del tiempo. Saca el bote industrial de nata y una jarra met\u00e1lica de chocolate espeso que todav\u00eda humea un poco.<\/p>\n<p>Te sientan en la silla vieja de oficina que usan para hacer cuentas. Cris se coloca a horcajadas encima de ti primero, despacio. Te besa profundo, lengua con sabor a caf\u00e9 y a menta, mientras sus manos te quitan la camisa bot\u00f3n a bot\u00f3n. Clara se acerca por detr\u00e1s, te rodea con los brazos, te besa el cuello. Su aliento caliente huele a fresa.<\/p>\n<p>Cris coge el bote de nata. Presiona el bot\u00f3n y un chorro blanco y fr\u00edo cae sobre tu pecho. El contraste te hace jadear: fr\u00edo pegajoso que se desliza por los pectorales, bajando hacia el abdomen. Cris se inclina y lame despacio, lengua \u00e1spera recorriendo los caminos de nata, mordisqueando la piel. Clara se une: lame el otro lado, sus labios suaves y c\u00e1lidos contrastando con la lengua experimentada de su t\u00eda. Las dos se besan encima de tu pecho, nata entre sus bocas, lenguas blancas entrelazadas.<\/p>\n<p>Clara se arrodilla entre tus piernas. Te baja los pantalones. Coge m\u00e1s nata y la extiende por tu polla: fr\u00eda, espesa, pegajosa. El fr\u00edo te hace endurecerte m\u00e1s. Ella te mira con esos ojos grandes mientras te mete en la boca: lengua caliente contra la nata fr\u00eda, succionando despacio, saboreando la mezcla dulce y salada. Cris se quita la camiseta, se unta nata en los pezones y te los acerca a la boca. Los chupas, el chocolate caliente que le echa por encima gotea por sus tetas maduras, resbalando hasta tu lengua. Sabor a cacao amargo, nata dulce, piel salada.<\/p>\n<p>Clara se sube encima. Se quita los leggins y las bragas empapadas. Coge chocolate caliente con los dedos y se lo unta en el co\u00f1o: espeso, caliente, resbaladizo. Se empala despacio, gimiendo cuando el calor del chocolate se mezcla con su humedad. Cabalga lento, el slap h\u00famedo y pegajoso resonando en la trastienda. Cris se pone detr\u00e1s de ella, le unta nata en el culo, mete un dedo cubierto de nata y lo desliza dentro mientras Clara te monta. Clara gime m\u00e1s fuerte, el cuerpo temblando.<\/p>\n<p>Cris se sube a la mesa, abre las piernas delante de tu cara. Se unta chocolate en los labios del co\u00f1o y te dice \u201clam\u00e9\u201d. Lo haces: lengua hundida en el chocolate caliente y en su sabor maduro, almizclado, salado. Ella se corre apret\u00e1ndote la cabeza con los muslos, un chorro sutil mezcl\u00e1ndose con el chocolate.<\/p>\n<p>Clara acelera, u\u00f1as clavadas en tu pecho, nata y chocolate manchando todo. Se corre gritando bajito, contray\u00e9ndose alrededor de ti. T\u00fa aguantas lo justo para que las dos se arrodillen otra vez: bocas abiertas, lenguas cubiertas de nata y chocolate. Te corres en chorros calientes que caen en sus caras, en sus tetas, mezcl\u00e1ndose con todo lo dem\u00e1s. Se besan despu\u00e9s, lami\u00e9ndose mutuamente la cara, el cuello, los pechos, compartiendo el desastre dulce y sucio.<\/p>\n<p>Qued\u00e1is los tres jadeando, pegajosos, oliendo a sexo, chocolate y caf\u00e9. Cris te da un beso lento en la boca. \u201cMa\u00f1ana no hay aver\u00eda\u2026 pero a las once vienes igual, \u00bfverdad?\u201d<\/p>\n<p>Clara te abraza por detr\u00e1s, sus tetas pegajosas contra tu espalda. \u201cY trae hambre\u2026 que a\u00fan queda nata.\u201d<\/p>\n<p>El d\u00eda antes de la llegada de Ivo \u2013 \u201caprovechando\u201d al l\u00edmite<\/p>\n<p>Es jueves por la tarde. El local cierra a las 20:00, pero a las 19:45 Cris pone el cartel de \u201ccerrado\u201d y baja la persiana con ese ruido met\u00e1lico que ya me pone la piel de gallina. Clara est\u00e1 acelerada todo el d\u00eda: se le nota en c\u00f3mo se muerde el labio cada vez que me mira, en c\u00f3mo se pega m\u00e1s de lo necesario al pasar por mi lado, en el temblor sutil de sus manos cuando me sirve el \u00faltimo caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u201cSolo quedan cuatro noches antes de que vuelva\u201d susurra Clara mientras cierra la puerta de la trastienda. Su voz sale ronca, casi suplicante. \u201cQuiero\u2026 quiero que me hag\u00e1is sentir todo lo que no me da cuando est\u00e1 fuera.\u201d<\/p>\n<p>Cris sonr\u00ede de lado, esa sonrisa lenta y c\u00f3mplice. \u201cPues entonces hoy no nos guardamos nada, peque\u00f1a.\u201d<\/p>\n<p>La mesa de siempre, pero esta vez la cubren con un mantel desechable porque saben que va a ser un desastre. Clara se quita el delantal despacio, como un striptease inconsciente. Debajo lleva solo bragas negras de encaje y una camiseta fina sin sujetador; los pezones ya est\u00e1n duros, marc\u00e1ndose contra la tela. Se sube a la mesa de rodillas, culo en pompa, mir\u00e1ndome por encima del hombro con esos ojos miel abiertos de par en par.<\/p>\n<p>Cris se coloca detr\u00e1s de ella primero. Le baja las bragas hasta los tobillos, le separa las nalgas con las manos callosas y empieza a lamerle el co\u00f1o desde atr\u00e1s, lengua lenta y profunda. Clara gime bajito, arqueando la espalda, el pelo suelto cay\u00e9ndole por la cara. Yo me acerco por delante: ella me agarra la polla con mano temblorosa, se la mete en la boca entera, succionando con hambre. El sonido h\u00famedo de Cris comi\u00e9ndosela por detr\u00e1s se mezcla con los gemidos ahogados de Clara alrededor de m\u00ed.<\/p>\n<p>Cambiamos. Me siento en la silla, Clara se sube encima a horcajadas, empal\u00e1ndose de golpe. Su interior est\u00e1 ardiendo, empapado, contray\u00e9ndose ya de pura anticipaci\u00f3n. Cabalga fuerte, r\u00e1pido, u\u00f1as clavadas en mis hombros, gimiendo \u201cm\u00e1s\u2026 joder, m\u00e1s\u2026 antes de que vuelva\u201d. Cris se sube a la mesa delante de nosotras, abre las piernas y se masturba mir\u00e1ndonos: dedos dentro de su co\u00f1o maduro, el otro mano pellizc\u00e1ndose un pez\u00f3n. Clara se inclina y le chupa las tetas mientras me monta, lengua rodeando los pezones duros de su t\u00eda.<\/p>\n<p>Yo aguanto lo que puedo, pero cuando Clara se corre \u2013un orgasmo violento, cuerpo temblando, chorro caliente moj\u00e1ndome el regazo\u2013, no resisto m\u00e1s. Me corro dentro de ella, chorros profundos que la llenan mientras ella gime \u201cs\u00ed\u2026 ll\u00e9name\u2026 que lo sienta cuando vuelva\u201d. Cris se corre vi\u00e9ndonos, dedos acelerados, un gemido ronco que resuena en la trastienda.<\/p>\n<p>Quedamos jadeando, pegajosos, oliendo a sexo crudo. Clara se baja despacio, semen gote\u00e1ndole por el muslo. Se arrodilla y lame lo que queda de m\u00ed y de ella misma, lengua suave y agradecida. \u201cGracias\u2026 por estos d\u00edas\u201d susurra. \u201cAhora\u2026 cuando vuelva Ivo, voy a ser buena chica. Pero os voy a echar de menos.\u201d<\/p>\n<p>Cris le da un beso suave en la frente. \u201cYa habr\u00e1 m\u00e1s, peque\u00f1a. Siempre habr\u00e1 m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>Los encuentros solo con Cris \u2013 mi alma gemela<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes el tr\u00edo se pausa por seguridad. Ivo llega el lunes, y Clara desaparece unos d\u00edas del radar. Pero yo sigo yendo a las once\u2026 y Cris me espera con esa mirada que dice \u201cesto es nuestro ahora\u201d.<\/p>\n<p>Nos volvemos \u00edntimos de una forma que no esperaba. Hablamos de m\u00fasica mientras follamos despacio: ella pone vinilos viejos en el equipo cutre de la trastienda \u2013Nirvana unplugged, Alice in Chains, Soundgarden\u2013. Yo le cuento mis conciertos de juventud, ella me cuenta los suyos. Nos re\u00edmos de lo mismo, odiamos las mismas mierdas del mundo, nos entendemos en silencio. Es como si hubi\u00e9ramos crecido en la misma \u00e9poca, con los mismos discos rayados y las mismas ganas de huir.<\/p>\n<p>Un viernes por la tarde, despu\u00e9s de cerrar. Estamos solos. Ella me monta despacio en el sof\u00e1 viejo del almac\u00e9n, caderas movi\u00e9ndose en c\u00edrculos lentos, tetas pesadas roz\u00e1ndome el pecho. Yo le chupo el cuello, le muerdo el l\u00f3bulo, le susurro que es jodidamente perfecta. Ella gime bajito, ronca, con voz de tabaco y deseo.<\/p>\n<p>Cuando terminamos \u2013ella corri\u00e9ndose encima de m\u00ed con un temblor largo y profundo, yo llen\u00e1ndola mientras la abrazo fuerte\u2013, se queda encima, sudada, pelo pegado a la frente. Respira hondo, me mira fijo con esos ojos verdes cansados.<\/p>\n<p>\u201cSabes\u2026 hay algo que me pone mucho\u201d confiesa en voz muy baja, casi avergonzada. \u201cTu mujer. Sara.\u201d<\/p>\n<p>Me quedo quieto. El coraz\u00f3n me late fuerte.<\/p>\n<p>\u201cLa he visto un par de veces cuando viene a buscarte. Menuda, 1,55, 45 kilos escasos\u2026 esa cintura fina que parece que se va a romper si la aprietas, pero caderas anchas que se mueven como si supieran lo que quieren. Rubia con ese flequillo que le cae sobre los ojos casta\u00f1os claros, casi miel. Pecho peque\u00f1o y firme, de los que se marcan bajo la blusa sin sujetador cuando hace calor. Tiene esa cara de ni\u00f1a buena que esconde algo salvaje\u2026 y joder, me pone. Mucho. Me imagino bes\u00e1ndola, lami\u00e9ndole ese cuello fino, meti\u00e9ndole mano por debajo de la falda mientras t\u00fa miras.\u201d<\/p>\n<p>Se muerde el labio, sonrojada pero sin apartar la mirada. \u201cNo s\u00e9 si es porque es tuya\u2026 o porque es tan diferente a m\u00ed. Pero cada vez que la veo, me mojo solo de pensarlo.\u201d<\/p>\n<p>Silencio. Solo el zumbido del frigor\u00edfico y nuestra respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo trago saliva. \u201c\u00bfY si\u2026 alg\u00fan d\u00eda\u2026?\u201d<\/p>\n<p>Cris sonr\u00ede lento, esa sonrisa de ex roquera que sabe que la vida da muchas vueltas. \u201cUn paso a la vez, cari\u00f1o. Pero si alguna vez pasa\u2026 quiero estar ah\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>Me besa profundo, lengua con sabor a caf\u00e9 y a nosotros. Y en ese beso hay promesas, fantas\u00edas y un futuro que ninguno de los dos sabe a\u00fan c\u00f3mo va a ser.<\/p>\n<p>El viernes por la tarde, como siempre, la cafeter\u00eda cierra temprano. La persiana baja con ese ruido grave que ya me acelera el pulso. Dentro huele a caf\u00e9 residual, a vainilla de Clara (que ya no est\u00e1, se ha ido a preparar la llegada de Ivo) y a ese perfume sutil de coco y tabaco que lleva Cris impregnado en la piel.<\/p>\n<p>Nos vamos directos a la trastienda. Ella pone el vinilo de Unplugged in New York de Nirvana \u2013\u201cCome As You Are\u201d empieza a sonar bajito, distorsionado por el equipo viejo\u2013. Me empuja contra el sof\u00e1 ra\u00eddo, se sube encima a horcajadas sin quitarse los vaqueros del todo, solo baj\u00e1ndolos lo justo. Se quita la camiseta de Soundgarden con un movimiento r\u00e1pido; sus tetas pesadas caen libres, pezones ya duros por el aire fresco y la anticipaci\u00f3n. Me besa profundo mientras se frota contra m\u00ed, el roce \u00e1spero de la tela vaquera contra mi polla dura.<\/p>\n<p>La penetro despacio, de abajo arriba. Ella suelta un gemido ronco, gutural, que vibra contra mi boca. Empieza a moverse en c\u00edrculos lentos, controlados, apret\u00e1ndome dentro con cada contracci\u00f3n. Sus manos en mi nuca, u\u00f1as rascando el cuero cabelludo, enviando escalofr\u00edos por la espalda. El ritmo se sincroniza con la guitarra ac\u00fastica de fondo.<\/p>\n<p>Entonces, entre jadeos, con la voz entrecortada y baja, empieza a hablar. No para de moverse, solo baja el volumen de su voz para que suene m\u00e1s \u00edntima, m\u00e1s prohibida.<\/p>\n<p>\u201cJoder\u2026 cada vez que pienso en Sara\u2026 me mojo tanto como ahora\u2026\u201d<\/p>\n<p>La miro fijo. Ella no aparta la vista, ojos verdes brillando bajo la bombilla tenue.<\/p>\n<p>\u201cLa imagino entrando aqu\u00ed un d\u00eda cualquiera\u2026 con esa blusita fina que se le pega cuando hace calor, sin sujetador, pezones peque\u00f1os marc\u00e1ndose como si pidieran atenci\u00f3n. Menuda, fr\u00e1gil casi, 1,55 de puro nervio y curvas escondidas. Esa cintura tan fina que podr\u00eda rodearla con las manos enteras\u2026 y luego esas caderas anchas que se balancean cuando camina, como si supiera que la est\u00e1s mirando.\u201d<\/p>\n<p>Acelera un poco el movimiento de cadera, gimiendo bajito al sentirme m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>\u201cLa sentar\u00eda en esta misma mesa\u2026 le subir\u00eda la falda despacio, le apartar\u00eda las bragas a un lado. Tiene que tener un co\u00f1o precioso, rosado, depilado o con un tri\u00e1ngulo perfecto\u2026 lo lamer\u00eda primero, lengua plana desde abajo hasta el cl\u00edtoris, saboreando lo mojada que se pone solo de verme. Le meter\u00eda dos dedos mientras le chupo el cuello, ese cuello fino con la vena latiendo r\u00e1pido. Le dir\u00eda al o\u00eddo: \u2018Tu marido me folla cada d\u00eda aqu\u00ed\u2026 y ahora te toca a ti sentirlo\u2019.\u201d<\/p>\n<p>Sus caderas se clavan m\u00e1s fuerte, el slap h\u00famedo resonando con la bater\u00eda suave del tema.<\/p>\n<p>\u201cLa pondr\u00eda de rodillas delante de m\u00ed\u2026 le quitar\u00eda el flequillo de la cara para verle esos ojos casta\u00f1os claros, casi miel, dilatados de deseo. Le meter\u00eda la lengua en la boca mientras le pellizco los pezones peque\u00f1os y firmes, tirando hasta que gima contra mis labios. Luego la tumbar\u00eda boca arriba, le abrir\u00eda las piernas y me frotar\u00eda contra ella, co\u00f1o contra co\u00f1o.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64729\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64729\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Yo aguanto lo que puedo, pero cuando Clara se corre \u2013un orgasmo violento, cuerpo temblando, chorro caliente moj\u00e1ndome el regazo\u2013, no resisto m\u00e1s. Me corro dentro de ella, chorros profundos que la llenan mientras ella gime \u201cs\u00ed\u2026 ll\u00e9name\u2026 que lo sienta cuando vuelva\u201d. Cris se corre vi\u00e9ndonos, dedos acelerados, un gemido ronco que resuena en la trastienda. Quedamos jadeando<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64729\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64729\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":20282,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64729","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-erotismo-y-amor"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3511,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20282"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64729"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64731,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64729\/revisions\/64731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}