{"id":64760,"date":"2026-03-01T00:14:54","date_gmt":"2026-02-28T23:14:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64760"},"modified":"2026-02-28T21:03:05","modified_gmt":"2026-02-28T20:03:05","slug":"a-traves-de-la-bata-de-adela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-traves-de-la-bata-de-adela\/","title":{"rendered":"A trav\u00e9s de la bata de Adela"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64760\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En este cuento, la imaginaci\u00f3n deja paso a las im\u00e1genes de un encuentro morboso que s\u00f3lo se puede concretar f\u00edsicamente mediante la libido desatada y una fuerte carga er\u00f3tica que necesita ser saciada con urgencia. Disfr\u00fatenla como se merece, queridas y queridas lectores.<\/p>\n<p>Adela viv\u00eda sola en un apartamento antiguo, grande y vac\u00edo; demasiado vac\u00edo y demasiado grande; y el concepto de antiguo no equival\u00eda al adjetivo viejo. Adela era, de hecho, una mujer joven. Estaba sola porque Paco le hab\u00eda arrancado el coraz\u00f3n y ella no le olvidaba: no pod\u00eda y, tampoco, quer\u00eda porque expulsar a Paco de su pensamiento era como automutilarse; algo que Adela sencillamente no pod\u00eda hacer. Era prisionera de s\u00ed misma y, a la postre, tampoco era tan desdichada.<\/p>\n<p>En la parte delantera del apartamento ten\u00eda la rambla de Catalunya, animada, concurrida de paseantes, con sus terrazas llenas de clientes de las cafeter\u00edas y la distracci\u00f3n de las gentes y su forma de vestir. Por el otro lado del piso, cruzando el largo pasillo, las otras tres habitaciones y los dos ba\u00f1os, se ve\u00eda otro mundo muy distinto. El balc\u00f3n daba lugar a un espacio amplio entre las viviendas. Ol\u00eda a humedad y era silencioso. \u00danicamente en el rect\u00e1ngulo a cielo abierto se pod\u00eda ver el azul del d\u00eda, el resto permanec\u00eda deshabitado hasta que llegaba el \u00faltimo atardecer. Entonces era cuando Adela, la otra, y qui\u00e9n sabe si la m\u00e1s verdadera, sal\u00eda a flote despu\u00e9s del d\u00eda de trabajo o las tareas dom\u00e9sticas semanales de los s\u00e1bados y domingos.<\/p>\n<p>Al lado del balc\u00f3n estaba la ventana del ba\u00f1o del fondo del apartamento. La isla perdida de Adela, su lugar de vida \u00edntima. Con la exactitud de un reloj suizo, Adela encend\u00eda a las siete y media la tenue luz del aseo y corr\u00eda la cortinilla opalina, y el abandonado ba\u00f1o tomaba una realidad esperada.<\/p>\n<p>En el edificio de enfrente (otra galer\u00eda sim\u00e9trica, pero que en lugar de una ventana que daba al aseo mostraba la ventana de doble batiente de un dormitorio) viv\u00eda Antonio. El espectador incansable e infalible de Adela. Desde la peque\u00f1a ventana del aseo Adela no ve\u00eda a su vecino con facilidad; lo descubri\u00f3 una tarde por casualidad, cuando un rel\u00e1mpago de final de verano ilumin\u00f3 todo el espacio de las galer\u00edas antes del chaparr\u00f3n que repiqueteaba contra el embaldosado gris de los suelos de los bajos.<\/p>\n<p>Adela se estremeci\u00f3 con la luz del rel\u00e1mpago y el estruendo brusco y grave del trueno, abri\u00f3 la cortina y fue entonces cuando le vio all\u00ed, enfrente, mirando fijamente a su ventana, y a ella, con los pechos desnudos y el cabello espumoso de champ\u00fa. En ese momento Adela se enfad\u00f3; qued\u00f3 inm\u00f3vil, callada, con los ojos abiertos como platos\u2026, y de nuevo se oscureci\u00f3 el hueco entre los edificios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, ya fuera del aseo, Adela, desnuda frente al espejo del dormitorio se contempl\u00f3 detenidamente. Su figura era todav\u00eda juvenil, delgada, sin grasa sobrante en sus muslos o en sus caderas; unos senos turgentes cortinados por sendos bulbitos rosa oscuro, con su triangulito de enredados caracolillos en el pubis ligeramente sobresaliente. \u00bfDesde cu\u00e1ndo le espiaba ese vecino; qui\u00e9n y c\u00f3mo ser\u00eda? Al principio sinti\u00f3 repugnancia, pero a la ma\u00f1ana siguiente la empez\u00f3 a dominar otro conjunto ins\u00f3lito de sensaciones desconocidas.<\/p>\n<p>Su curiosidad se desat\u00f3 y desde la granja, tomando un chocolate con churros, esper\u00f3 para ver a los vecinos de ese otro edificio. Despu\u00e9s de cartografiar a los inquilinos y las mujeres, no le cupo duda de que por los rasgos que brevemente pudo captar, el mir\u00f3n deb\u00eda ser el hombre rubio de unos cuarenta a\u00f1os que vest\u00eda con vaqueros y chaqueta de ante marr\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya de vuelta, calcul\u00f3 la hora y acudi\u00f3 al ba\u00f1o sintiendo una extra\u00f1a calentura en lo m\u00e1s \u00edntimo; algo que nunca sinti\u00f3 con Paco y que revest\u00eda una intensidad placentera. Encendi\u00f3 como siempre la luz, se desnud\u00f3 y entr\u00f3 en la ducha, pero est\u00e1 vez mejor una brecha en la cortina, frente a la cual se mostr\u00f3 frotando su cuerpo por delante y por detr\u00e1s. Descubri\u00f3 que aquella exposici\u00f3n consciente la excitaba como pod\u00eda notar en su interior femenino. Una vez en su habitaci\u00f3n, volvi\u00f3 a reconocerse f\u00edsicamente antes de ponerse el fino pijama transparente, y all\u00ed tumbada se dej\u00f3 llevar por sus fantas\u00edas hasta caer rendida en su cama vac\u00eda.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, obsesionada por los sucesos descritos, Adela se col\u00f3 en el edificio y recorri\u00f3 los buzones. Deb\u00eda ser el 5\u00b0\u2026 \u00abAntonio Plasencia\u00bb, ley\u00f3. \u00abNo cab\u00eda duda\u00bb, se dijo, y march\u00f3 a hacer unas compras y regres\u00f3 puntual para su sesi\u00f3n ritual\u2026, ya compartida. Volvi\u00f3 a desnudarse con la luz encendida y entreabri\u00f3 algo m\u00e1s la cortina. \u00c9l, Antonio, la podr\u00eda ver completamente, sin estar su cuerpo difuminado por la tela transl\u00facida.<\/p>\n<p>Procur\u00f3 separarse al m\u00e1ximo para que una mayor parte de su cuerpo pudiera ser contemplada. Dominada por el nerviosismo y la excitaci\u00f3n, se frot\u00f3 los senos y sus cimas, puntiagudas por la emoci\u00f3n; luego se aclar\u00f3 el jab\u00f3n y se demor\u00f3 en hacer resbalar las gotas de agua de su cuerpo. Sali\u00f3 del plato de la ducha y. Sin secarse, apag\u00f3 la luz, volvi\u00f3 bb a la ducha y se qued\u00f3 observando con el coraz\u00f3n galopando en el pecho.<\/p>\n<p>Efectivamente, pudo ver la sombra del hombre, tras el ancho y largo estore blanco.<\/p>\n<p>D\u00eda tras d\u00eda, Adela continu\u00f3 su ritual transgresor frente a su furtivo vigilante. A los pocos d\u00edas. Adela dejaba completamente abierta la cortina y se mostraba impudorosa, al libidinoso vecino de enfrente, deseando despertar sus deseos\u2026 y algo m\u00e1s. Como as\u00ed sucedi\u00f3.<\/p>\n<p>Adela hab\u00eda confirmado su h\u00e1bito sensual de convertirse ella, a su vez, en voyeur de Antonio, al apagar la luz del aseo. Un domingo Antonio levant\u00f3 el store hasta la mitad; no se ve\u00eda su rostro, pero s\u00ed su cuerpo desnudo. De cintura para abajo Adela pudo ver sus formas masculinas y tambi\u00e9n sus genitales. A partir de aquella noche, el store permanecer\u00eda as\u00ed, a medio anclar. Adela comprendi\u00f3 que Antonio estaba al corriente de la inversi\u00f3n de papeles que hab\u00eda tenido lugar subrepticiamente. Por otra parte, la virilidad de su vecino qued\u00f3 visualmente manifestada para ella\u2026, y s\u00f3lo para ella, porque nunca ning\u00fan otro vecino transitaba por la parte trasera de los apartamentos.<\/p>\n<p>Finalmente, Antonio dio el paso de abrir completamente el estore y mostrarse desnudo con la luz apagada sentado en un sill\u00f3n y fumando una pipa. Adela ardiendo de pasi\u00f3n, sali\u00f3 desnuda a la galer\u00eda y simul\u00f3 torpemente regar descuidadamente las plantas, hizo ver qu\u00e9 hab\u00eda descubierto a su vecino de enfrente, entr\u00f3 con precipitaci\u00f3n en el apartamento y, luego, volvi\u00f3 a salir envuelta en una transparente bata blanca, en la que se distingu\u00edan claramente sus pezones oscuros y el mantito negro de su vello p\u00fabico, dando la impresi\u00f3n de que nada hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Se apoy\u00f3 en la baranda para recoger alguna hierbecilla intrusa en las macetas. Al agacharse, dej\u00f3 arteramente que la bata se abriera en el justo lugar donde el delta rizado de su vello qued\u00f3 completamente al desnudo para disfrute de los ojos de Antonio.<\/p>\n<p>Los meses transcurrieron y con ellos la inalterable costumbre de Adela y Antonio.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, la de A\u00f1o Nuevo, en un famoso colmado del Eixample, cerca de donde ambos viv\u00edan, se toparon en la cola del turno. Adela estaba con la cara encarnada, desviando mirada cada vez que se cruzaba con la de Antonio, que tampoco pod\u00eda esconder su rubor. Al pagar la compra, Antonio espero simulando mirar el adornado y festivo escaparate del comercio. Cuando Adela sali\u00f3 se tropez\u00f3 con \u00e9l. Los dos se miraron fijamente, unos largos segundos, sus labios sonrieron, pero s\u00f3lo Adela logr\u00f3 articular un Feliz A\u00f1o Nuevo a un Antonio inm\u00f3vil como una estatua con la cabeza gacha.<\/p>\n<p>Una hora m\u00e1s tarde, Adela encendi\u00f3 la luz del ba\u00f1o, se desnud\u00f3 y pas\u00f3 a a la ducha, como todos los d\u00edas a las siete y media en punto. En su imaginaci\u00f3n pod\u00eda ver a su vecino observando c\u00f3mo el espumoso gel cubr\u00eda los hambrientos pezones y el resto de su cuerpo para el deleite exclusivo de Antonio. El agua de deslizaba por fuera, mientras que, por dentro, un ardiente reguero cosquilleaba, pidiendo inmediata satisfacci\u00f3n manual.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64760\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64760\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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