{"id":64799,"date":"2026-03-05T01:04:06","date_gmt":"2026-03-05T00:04:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64799"},"modified":"2026-03-04T19:10:34","modified_gmt":"2026-03-04T18:10:34","slug":"vibraciones-nocturnas-1-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vibraciones-nocturnas-1-3\/","title":{"rendered":"Vibraciones nocturnas (1\/3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64799\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esta es una obra de ficci\u00f3n. Los nombres, personajes, lugares e incidentes son producto de la imaginaci\u00f3n de la autora o se utilizan de forma ficticia. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, acontecimientos o lugares es pura coincidencia.<\/p>\n<p>No mames, qu\u00e9 pinche nochecita. Era julio del 2022, en pleno apogeo de la crisis h\u00eddrica en mi ciudad, y el verano nos estaba calcinando vivos. Treinta y cinco grados durante el d\u00eda que se aferraban al ambiente hasta bien entrada la madrugada, sin ceder ni un \u00e1pice por debajo de los veinticuatro. Una humedad pegajosa y densa que te hac\u00eda sentir que cada bocanada de aire era como tragar sopa hirviendo.<\/p>\n<p>Los constantes bajones de voltaje nos ten\u00edan a todos con los nervios de punta; el minisplit de la rec\u00e1mara emit\u00eda un \u201cclic-clic-clic\u201d in\u00fatil, neg\u00e1ndose a arrancar. Las luces de la casa languidec\u00edan, proyectando un resplandor amarillento y mortecino, como velas a punto de extinguirse. El ventilador de techo giraba con una lentitud exasperante, apenas moviendo el aire viciado. En el grupo de WhatsApp vecinal, las quejas se multiplicaban: pipas de agua que nunca llegaban, tinacos vac\u00edos, y la CFE, como siempre, d\u00e1ndonos en la madre.<\/p>\n<p>Eran alrededor de las dos de la ma\u00f1ana. La s\u00e1bana, empapada en sudor, se me adher\u00eda al cuerpo como una segunda piel, pesada y pegajosa. Llevaba puesta la camiseta deportiva de Mi Mor. Aunque holgada, la tela, ahora h\u00fameda, se me ce\u00f1\u00eda a los senos voluptuosos, delineando cada curva. Los pezones, duros y erectos, rozaban el tejido \u00e1spero con cada respiraci\u00f3n profunda, enviando descargas el\u00e9ctricas directas a mi vientre. Abajo, solo una diminuta tanga con listones laterales, de un material sint\u00e9tico y delgado, que se me incrustaba entre las nalgas y se pegaba a mis labios vaginales, ya hinchados por el sudor y algo m\u00e1s que empezaba a brotar.<\/p>\n<p>El ambiente en la rec\u00e1mara era intenso, cabr\u00f3n. Mi sudor, salado y con un dejo femenino, se mezclaba con el aroma a lavanda del jab\u00f3n que se hab\u00eda impregnado en mi piel desde hac\u00eda d\u00edas (porque con la escasez de agua, las duchas eran r\u00e1pidas y fr\u00edas, apenas con una botella y media). A eso se sumaba un olor pesado, almizclado, casi animal, ese que emana cuando est\u00e1s cachonda y te resistes a admitirlo. Mi Mor roncaba a mi lado como un tractor viejo, desnudo, con la s\u00e1bana enredada en sus piernas, completamente ajeno al bochorno. Yo no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o. El calor me manten\u00eda en un estado de inquietud, la piel pegajosa, el cabello largo y oscuro adherido a la nuca y los hombros como una peluca mojada.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 el celular, ajust\u00e9 el brillo al m\u00ednimo para no despertar a mi \u201codiosito\u201d favorito, y comenc\u00e9 a revisar el grupo vecinal. Todos, bien pendejos, con sus comentarios: \u201c\u00bfYa lleg\u00f3 la pipa?\u201d, \u201cEl tinaco sigue seco desde el martes\u201d, \u201cLa CFE nos est\u00e1 jodiendo con esta baja de voltaje\u201d. Y yo ah\u00ed, sintiendo c\u00f3mo el sudor me resbalaba lentamente entre los senos, bajando por el ombligo hasta perderse en la tanga. Cada movimiento hac\u00eda que la tela de la camiseta rozara mis pezones, provocando una peque\u00f1a pero deliciosa descarga que me hac\u00eda apretar los muslos de forma involuntaria.<\/p>\n<p>Entonces, un sutil \u201cding\u201d del WhatsApp privado. Un n\u00famero desconocido, pero que reconoc\u00ed como parte del grupo vecinal por el \u00edcono. La foto de perfil: una silueta negra, sin nada que revelar. El mensaje apareci\u00f3:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTambi\u00e9n con esta baja de voltaje, vecina? El clima no jala ni madres, \u00bfverdad? Veo la luz tenue en tu ventana\u2026 debes estar sudando la gota gorda\u201d &#8211; 2:03<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 helada. \u00bfC\u00f3mo chingados sab\u00eda que era mi ventana? Nuestra casa da a la calle principal y, con las persianas entreabiertas, esa luz amarillenta y d\u00e9bil se filtraba hacia afuera, s\u00ed. Pero el emoji me puso los nervios de punta. Pens\u00e9: \u201cNo le contestes, Elena. Ign\u00f3ralo y ya\u201d. Pero el calor, la soledad, y el hecho de que Mi Mor llevaba meses (o toda la vida) sin tocarme como se debe\u2026<\/p>\n<p>Tecle\u00e9 r\u00e1pido, con las manos temblorosas:<\/p>\n<p>Yo: Perd\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n eres? &#8211; 2:03<\/p>\n<p>\u00c9l: \u2026 (el \u201cescribiendo\u2026\u201d apareciendo y desapareciendo)<\/p>\n<p>Pasaron casi dos minutos eternos. Finalmente:<\/p>\n<p>\u00c9l: Alguien del grupo vecinal, vecina. Alguien que tambi\u00e9n est\u00e1 despierto con este bochorno infernal y vio tu luz tenue. No te preocupes, no soy un extra\u00f1o cualquiera\u2026 solo alguien que sabe que est\u00e1s ah\u00ed &#8211; 2:05<\/p>\n<p>Pura silueta negra, cero pistas. Me qued\u00e9 mirando la pantalla, el brillo azul ilumin\u00e1ndome la cara en la penumbra amarillenta. \u00bfQui\u00e9n chingados era? Alguien del fraccionamiento, s\u00ed, pero pod\u00eda ser cualquiera. El anonimato me provoc\u00f3 un escalofr\u00edo extra\u00f1o, de esos que te erizan la piel y terminan entre las piernas, una mezcla de miedo y curiosidad.<\/p>\n<p>Consider\u00e9 borrarlo todo: \u201cElena, no eres una adolescente, no puedes estar chateando con un desconocido a estas horas\u201d. Pero mis dedos no obedecieron. El sudor me resbal\u00f3 por la sien, y sent\u00ed c\u00f3mo la tanga se pegaba m\u00e1s, h\u00fameda ya no solo por el sudor.<\/p>\n<p>Tecle\u00e9, intentando sonar firme, como cuando rega\u00f1aba a un alumno:<\/p>\n<p>Yo: Ah, ok. Buenas noches entonces. Trata de dormir, que ma\u00f1ana hay que levantarse. &#8211; 2:05<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 casi al instante:<\/p>\n<p>\u00c9l: No tan r\u00e1pido, vecina. Dime la neta: \u00bfest\u00e1s sudando tanto como yo? Porque imagino esa camiseta pegada a tu piel\u2026 y se me hace agua la boca pensando en c\u00f3mo te ver\u00edas ahora mismo, con todo brillando bajo esa luz tenue. &#8211; 2:05<\/p>\n<p>Mi respiraci\u00f3n se entrecort\u00f3. El coraz\u00f3n me lat\u00eda con fuerza en el pecho, los pezones se endurecieron a\u00fan m\u00e1s contra la tela \u00e1spera. \u00bfC\u00f3mo sab\u00eda \u00e9l lo de la camiseta? Nerviosa, me levant\u00e9 despacio de la cama, los pies descalzos pisando el piso de cer\u00e1mica fresco (un alivio moment\u00e1neo), y camin\u00e9 hacia la ventana de la alcoba. Mir\u00e9 hacia afuera: la calle oscura, las casas vecinas con luces tenues, nada fuera de lo com\u00fan. Nadie visible. Cerr\u00e9 las cortinas con cuidado, el coraz\u00f3n a mil, y avanc\u00e9 los pocos pasos hasta el ba\u00f1o en suite, cerrando la puerta detr\u00e1s de m\u00ed con un suave clic para no despertar a Mi Mor.<\/p>\n<p>Encend\u00ed la luz del espejo (d\u00e9bil, amarillenta, parpadeante por la baja de voltaje), y ah\u00ed estaba mi reflejo: cara sonrojada, ojos grandes y brillantes por los nervios y el deseo, la camiseta adherida como una segunda piel, marcando los senos grandes y pesados, los pezones duros como piedras bajo la tela. La tanga ya mostraba una mancha oscura en el centro, no solo sudor\u2026 era humedad real, traicionera.<\/p>\n<p>El celular vibr\u00f3 en mi mano.<\/p>\n<p>\u00c9l: \u00bfTe fuiste? No me dejes en visto, Elena\u2026 s\u00e9 que est\u00e1s ah\u00ed, despierta con este calor. &#8211; 2:07<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 inm\u00f3vil, con el coraz\u00f3n en la garganta. \u00bfC\u00f3mo sab\u00eda mi nombre? El grupo, claro, pero verlo escrito as\u00ed me hizo sentir expuesta. Y lo peor: me gustaba. El misterio, el riesgo, el calor que me imped\u00eda pensar con claridad\u2026 todo se mezclaba con el pulso que sent\u00eda entre las piernas.<\/p>\n<p>Tecle\u00e9, con los dedos temblando un poco m\u00e1s:<\/p>\n<p>Yo: \u00bfC\u00f3mo sabes mi nombre? &#8211; 2:08<\/p>\n<p>\u00c9l: Porque en el grupo todos te conocen, vecina. La que siempre pone orden, la que organiza las cosas. La se\u00f1ora Elena. Pero ahora est\u00e1s aqu\u00ed conmigo, a estas horas\u2026 \u00bfqu\u00e9 estar\u00e1 pasando por esa cabecita? &#8211; 2:08<\/p>\n<p>Tragu\u00e9 saliva con dificultad. El ba\u00f1o ol\u00eda a lavanda y a mi propia excitaci\u00f3n, un aroma fuerte y embriagador. Me apoy\u00e9 en el lavabo, el borde fr\u00edo contra mis caderas, y una gota de sudor baj\u00f3 por mi espalda hasta perderse entre las nalgas. El pulso entre las piernas era ya imposible de ignorar.<\/p>\n<p>No respond\u00ed de inmediato. El ronquido de Mi Mor llegaba amortiguado desde la rec\u00e1mara, constante, ajeno a todo. Y yo, en la penumbra, sent\u00eda que algo dentro de m\u00ed se estaba rompiendo\u2026 o despertando.<\/p>\n<p>Pero antes de contestar, me adentr\u00e9 un poco m\u00e1s en el ba\u00f1o. El piso de cer\u00e1mica fresco bajo mis pies me hizo suspirar quedamente. Cerr\u00e9 la puerta de nuevo (ya estaba cerrada, pero el clic me brind\u00f3 una sensaci\u00f3n de seguridad), y encend\u00ed la luz del espejo por completo. Ah\u00ed estaba yo, en mi totalidad: el sudor brillando en el cuello, el escote de la camiseta abierto por el movimiento, la tanga empapada marcando los labios hinchados. El aroma a lavanda se fusionaba con el m\u00edo, c\u00e1lido, \u00edntimo.<\/p>\n<p>El celular vibr\u00f3 otra vez, como si supiera exactamente d\u00f3nde me encontraba.<\/p>\n<p>\u00c9l: \u00bfSigues ah\u00ed, Eleny? No me ignores\u2026 dime qu\u00e9 piensas de lo que te dije. \u00bfTe gust\u00f3 que imagine tu camiseta pegada? \u00bfO te asusta? &#8211; 2:09<\/p>\n<p>Mi pulso se aceler\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Me mir\u00e9 en el espejo, observando c\u00f3mo mi pecho sub\u00eda y bajaba r\u00e1pidamente. Pens\u00e9: \u201cElena, para. Borra el chat, regresa a la cama y du\u00e9rmete\u201d. Pero mis dedos ya estaban tecleando, casi sin pensarlo:<\/p>\n<p>Yo: No me asusta. Pero s\u00ed me pone nerviosa que sepas tanto\u2026 \u00bfc\u00f3mo sabes lo de la camiseta? &#8211; 2:10<\/p>\n<p>\u00c9l: Porque te imagino, vecina. Porque en el grupo subes fotos y se nota c\u00f3mo te queda la ropa. Y porque ahora, con este calor, s\u00e9 que est\u00e1s as\u00ed: sudada, pegajosa, con todo brillando. \u00bfMe equivoco? M\u00e1ndame una prueba\u2026 solo una fotito de c\u00f3mo est\u00e1s ahora. Nadie se enterar\u00e1. &#8211; 2:11<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mirando el mensaje. El coraz\u00f3n me retumbaba en los o\u00eddos. El espejo reflejaba mi cara cada vez m\u00e1s enrojecida, y sent\u00ed c\u00f3mo un hilo de humedad bajaba por el interior de mi muslo. Culpa, miedo, deseo\u2026 todo revuelto.<\/p>\n<p>Tecle\u00e9, con la voz interna gritando \u201cno lo hagas\u201d:<\/p>\n<p>Yo: No puedo. Estoy casada. Esto est\u00e1 mal. &#8211; 2:12<\/p>\n<p>\u00c9l: Lo s\u00e9. Por eso es tan rico. Porque est\u00e1 mal. Porque eres tan seria, la mam\u00e1 responsable\u2026 y ahora est\u00e1s en el ba\u00f1o, sola, con el cuerpo ardiendo. T\u00f3cate un poquito, Elena. Solo por encima de la tanga. Dime si est\u00e1s mojada. &#8211; 2:13<\/p>\n<p>Mis piernas temblaron. Apoy\u00e9 una mano en el lavabo para no caerme. El borde fr\u00edo me ayud\u00f3 a mantenerme en pie. El aroma a lavanda se mezclaba con el m\u00edo, fuerte, embriagador. El ronquido de Mi Mor llegaba amortiguado desde la rec\u00e1mara, constante, record\u00e1ndome el riesgo en cada respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No me mov\u00ed. No baj\u00e9 la mano todav\u00eda. Solo me qued\u00e9 ah\u00ed, apoyada, sintiendo c\u00f3mo el calor sub\u00eda desde el vientre, c\u00f3mo la tanga se pegaba m\u00e1s y m\u00e1s a los labios hinchados por la humedad que ya no era solo sudor. El cl\u00edtoris lat\u00eda suave pero insistente, sin que lo hubiera tocado ni una vez. Era puro nervio, pura anticipaci\u00f3n. El cuerpo me ard\u00eda por dentro, los pezones duros rozando la tela \u00e1spera de la camiseta con cada inhalaci\u00f3n r\u00e1pida, envi\u00e1ndome chispazos que bajaban directo entre las piernas. El sudor me resbalaba lento por la espalda, meti\u00e9ndose entre las nalgas, y sent\u00eda un hilo tibio escurrirse por el interior del muslo, traicionero.<\/p>\n<p>Pens\u00e9: \u201cNo lo hagas, Elena. No contestes eso. Borra el chat y regresa a la cama\u201d. Pero el pulso en el cuello, el calor entre las piernas, la curiosidad por qui\u00e9n era este desconocido\u2026 todo me ten\u00eda clavada al piso del ba\u00f1o. El espejo me devolv\u00eda una imagen que no quer\u00eda ver: ojos brillantes, labios entreabiertos, cara sonrojada, la camiseta pegada marcando los senos grandes y pesados, la tanga oscurecida en el centro por la excitaci\u00f3n acumulada.<\/p>\n<p>El celular segu\u00eda en mi mano, la pantalla ilumin\u00e1ndome la cara con luz azul fr\u00eda. No tecle\u00e9 de inmediato. Dej\u00e9 que pasaran unos segundos, respirando hondo, intentando calmar el temblor. Pero el cuerpo no obedec\u00eda. Estaba excitada hasta el l\u00edmite, mojada sin haber hecho nada m\u00e1s que imaginar, nerviosa hasta el punto de que las rodillas flaqueaban.<\/p>\n<p>Al fin, con los dedos temblando, respond\u00ed:<\/p>\n<p>Yo: S\u00ed\u2026 estoy mojada. Mucho. No me he tocado todav\u00eda, pero la tanga est\u00e1 pegada y siento todo latiendo. Me da miedo seguir\u2026 pero no puedo parar de pensarlo. &#8211; 2:14<\/p>\n<p>\u00c9l: Buena confesi\u00f3n, vecina. Me encanta saber que est\u00e1s as\u00ed sin haberte tocado. El cuerpo ya sabe lo que quiere. Ahora\u2026 respira hondo otra vez. No te muevas. Deja que la excitaci\u00f3n crezca sola. Quiero que me digas exactamente qu\u00e9 sientes sin tocarte. &#8211; 2:15<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 quieta. Obedec\u00ed. Respir\u00e9 hondo, y cada inhalaci\u00f3n hac\u00eda que la camiseta rozara los pezones, que el cl\u00edtoris latiera m\u00e1s fuerte sin contacto alguno. El sudor segu\u00eda bajando lento, el aroma a excitaci\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s intenso en el ba\u00f1o cerrado. El ronquido de Mi Mor segu\u00eda igual, ajeno. Y yo, apoyada en el lavabo, sent\u00eda que la renuencia se romp\u00eda de verdad\u2026 sin haber dado ni un solo roce.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, en la penumbra del ba\u00f1o, con el celular en la mano y el cuerpo ardiendo sin tocarlo, supe que el juego apenas empezaba.<\/p>\n<p>Me mantuve exactamente en la misma posici\u00f3n, sin moverme ni un cent\u00edmetro. Apoyada en el lavabo, una mano a\u00fan aferrada al borde fr\u00edo, la otra sosteniendo el celular que temblaba ligeramente. El espejo del ba\u00f1o me devolv\u00eda mi reflejo completo bajo esa luz amarillenta y parpadeante: la cara completamente sonrojada, los ojos grandes y brillantes por la verg\u00fcenza y el deseo, los labios entreabiertos respirando de forma corta y r\u00e1pida, el cabello negro pegado a las sienes y a la nuca por el sudor.<\/p>\n<p>La camiseta se me adher\u00eda al cuerpo como una segunda piel h\u00fameda, marcando el contorno pesado de mis senos, los pezones duros y visibles como dos peque\u00f1os puntos oscuros contra la tela . Abajo, la tanga segu\u00eda puesta, pero empapada en el centro, pegada a los labios hinchados, y sent\u00eda cada latido del cl\u00edtoris sin haberlo tocado siquiera.<\/p>\n<p>No me mov\u00ed. Obedec\u00ed su orden. Solo respir\u00e9 hondo, como me pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Cada inhalaci\u00f3n hac\u00eda que la camiseta rozara los pezones sensibles, envi\u00e1ndome una descarga que bajaba directo al vientre. El sudor me resbalaba lentamente por el valle entre los senos, descend\u00eda por el ombligo y se met\u00eda debajo de la tanga, mezcl\u00e1ndose con la humedad que ya brotaba de m\u00ed. Sent\u00eda los labios mayores hinchados, calientes, y el cl\u00edtoris latiendo con fuerza, insistente, como si tuviera vida propia. Un hilo tibio se escap\u00f3 y baj\u00f3 por el interior de mi muslo derecho, lento, pegajoso, hasta llegar casi a la rodilla. El aroma en el ba\u00f1o era m\u00e1s intenso ahora: lavanda vieja mezclada con mi propio olor, espeso, dulce y animal, que llenaba el espacio cerrado y me avergonzaba y me excitaba al mismo tiempo.<\/p>\n<p>El ronquido grave y constante de Mi Mor llegaba amortiguado desde la rec\u00e1mara, cada ronquido un recordatorio punzante: \u201cElena, eres su esposa\u2026 la madre de sus hijos\u2026 la se\u00f1ora que ense\u00f1aba valores\u2026 la profesionista que firmaba documentos con orgullo\u2026 \u00bfqu\u00e9 chingados est\u00e1s haciendo?\u201d.<\/p>\n<p>Pasaron casi dos minutos eternos. El \u201cescribiendo\u2026\u201d aparec\u00eda y desaparec\u00eda en la pantalla, tortur\u00e1ndome. Yo no me mov\u00eda. Solo sent\u00eda. El coraz\u00f3n me lat\u00eda tan fuerte que lo escuchaba retumbar en los o\u00eddos como un tambor lejano. El cl\u00edtoris emit\u00eda pulsaciones largas y profundas sin que nadie lo tocara, cada latido un latigazo que me hac\u00eda apretar los muslos. Otro hilo caliente se escap\u00f3 y sent\u00ed c\u00f3mo humedec\u00eda a\u00fan m\u00e1s la tanga, la tela peg\u00e1ndose como una segunda piel traicionera.<\/p>\n<p>El sudor me resbalaba por la sien, por el cuello, por entre las tetas. El ba\u00f1o ol\u00eda a lavanda rancia, a mi deseo y a miedo.<\/p>\n<p>Al fin vibr\u00f3 el celular, un zumbido corto y seco que me hizo dar un respingo.<\/p>\n<p>La pantalla se ilumin\u00f3 con su mensaje.<\/p>\n<p>Como siempre es gusto recibir sus comentarios.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64799\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64799\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cada inhalaci\u00f3n hac\u00eda que la camiseta rozara los pezones sensibles, envi\u00e1ndome una descarga que bajaba directo al vientre. El sudor me resbalaba lentamente por el valle entre los senos, descend\u00eda por el ombligo y se met\u00eda debajo de la tanga, mezcl\u00e1ndose con la humedad que ya brotaba de m\u00ed. Sent\u00eda los labios mayores hinchados, calientes, y el cl\u00edtoris latiendo con<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64799\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64799\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":20251,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64799","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-virtual"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1884,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20251"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64799"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64799\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64801,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64799\/revisions\/64801"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}