{"id":64839,"date":"2026-03-07T00:28:02","date_gmt":"2026-03-06T23:28:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64839"},"modified":"2026-03-06T19:45:07","modified_gmt":"2026-03-06T18:45:07","slug":"ciega-y-sorda-traicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ciega-y-sorda-traicion\/","title":{"rendered":"Ciega y sorda traici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64839\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">35<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Lucas. Hace ocho a\u00f1os, en una clase de Derecho Constitucional, conoc\u00ed a Diego. \u00c9l tra\u00eda caf\u00e9 para dos, y yo compart\u00ed mis apuntes. As\u00ed empez\u00f3 una amistad que se extendi\u00f3 hasta nuestros matrimonios. Valeria, mi esposa, y Daniela, la de \u00e9l, se hicieron inseparables desde la primera cena en aquel restaurante italiano de la calle Corrientes. Las cuatro personas que \u00e9ramos construimos un espacio raro, c\u00f3modo, sin celos ni territorios marcados. O eso cre\u00eda yo.<\/p>\n<p>Diego se fue a Singapur hace seis semanas. Un proyecto de arquitectura que durar\u00eda dos meses. La soledad de Daniela \u2014esa mujer de cabellos oscuros y risa contenida\u2014 se instal\u00f3 en nuestra rutina los viernes. Valeria insisti\u00f3 en que cenara con nosotros. No puede estar sola en ese departamento, dec\u00eda. Y yo, que siempre hab\u00eda encontrado en Daniela una elegancia silenciosa, acept\u00e9 con una neutralidad que me cost\u00f3 mantener.<\/p>\n<p>Esa noche, la tercera viernes de su soledad, algo cambi\u00f3.<\/p>\n<p>Valeria prepar\u00f3 una cena basada en especias. Gambas al ajillo con guindilla que picaban en la lengua como un beso ardiente, un risotto de trufas negras, vino tinto de Rioja que dejaba la boca pesada. La iluminaci\u00f3n del comedor estaba baja; solo una l\u00e1mpara de pie con pantalla \u00e1mbar proyectaba sombras alargadas sobre la pared. Daniela lleg\u00f3 tarde, con el pelo mojado de la lluvia, oliendo a jazm\u00edn mezclado con algo m\u00e1s primitivo. Tra\u00eda un vestido de lana fina, color vino, que se adher\u00eda a su cintura.<\/p>\n<p>\u2014Diego odia la comida picante \u2014dijo ella, probando una gamba y cerrando los ojos\u2014. Dice que enmascara los sabores. Pero yo&#8230; \u00faltimamente siento el paladar dormido.<\/p>\n<p>Valeria rio y sirvi\u00f3 m\u00e1s vino. Nos trasladamos al sal\u00f3n. Valeria eligi\u00f3 una pel\u00edcula francesa, El Amante, esa donde la luz es verde y h\u00fameda. Yo fui al ba\u00f1o un momento. Cuando regres\u00e9, Daniela ya hab\u00eda elegido su lugar en el sof\u00e1 modular: el extremo derecho, dejando entre ella y el brazo del mueble, el espacio justo para que yo me sentara en el centro. Valeria ocup\u00f3 el extremo izquierdo, lejos, envuelta en una manta.<\/p>\n<p>El aire acondicionado estaba alto. Daniela se quej\u00f3 del fr\u00edo, pero no tom\u00f3 la manta que Valeria le ofreci\u00f3. En cambio, cuando me sent\u00e9, ella se acomod\u00f3 junto a m\u00ed, tan cerca que su muslo izquierdo presion\u00f3 contra el m\u00edo, y su brazo roz\u00f3 mi costado al cruzar las piernas.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed est\u00e1 mejor \u2014dijo, y su voz son\u00f3 m\u00e1s grave de lo habitual.<\/p>\n<p>En la pantalla, el hombre desabrochaba el vestido de la muchacha. Yo sent\u00eda la presi\u00f3n creciendo en mi entrepierna, un pulso que empezaba a endurecerme bajo los vaqueros. Daniela no se movi\u00f3. Su mano, aparentemente casual, descans\u00f3 sobre mi muslo, los dedos extendidos hacia adentro, peligrosamente cerca.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 l\u00e1stima \u2014murmur\u00f3 Daniela, m\u00e1s para s\u00ed misma\u2014, que el deseo se sienta as\u00ed solo cuando es prohibido.<\/p>\n<p>Valeria se estir\u00f3, observando a su amiga. Hab\u00eda algo en la forma en que Daniela sosten\u00eda la copa, r\u00edgida, los hombros subidos hacia las orejas, que delataba una tensi\u00f3n que el vino no lograba disolver.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s hecha un nudo, Dani \u2014dijo Valeria de repente\u2014. Te veo desde hace semanas. Es la ausencia de Diego, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Daniela baj\u00f3 la mirada. No neg\u00f3. Sus muslos se apretaron bajo la falda, y jurar\u00eda que sent\u00ed un leve temblor en su pierna contra la m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Es rid\u00edculo \u2014susurr\u00f3\u2014. Tengo treinta y un a\u00f1os y me comporto como una adolescente hormonal.<\/p>\n<p>\u2014No es rid\u00edculo \u2014intervine yo, y mi voz son\u00f3 extra\u00f1amente gruesa\u2014. El cuerpo tiene memoria.<\/p>\n<p>Valeria me estudi\u00f3 unos segundos. Luego volvi\u00f3 a mirar a Daniela.<\/p>\n<p>\u2014Lucas tiene manos m\u00e1gicas \u2014dijo, y el aire de la habitaci\u00f3n pareci\u00f3 compactarse\u2014. En la universidad me hac\u00eda masajes que me dejaban como pasta. \u00bfTe acuerdas, amor?<\/p>\n<p>Asent\u00ed, sintiendo el pulso acelerarse en las sienes.<\/p>\n<p>\u2014Dani, d\u00e9jate consentir \u2014insisti\u00f3 Valeria, poni\u00e9ndose de pie\u2014. Yo voy a preparar un t\u00e9. T\u00fa qu\u00e9date aqu\u00ed, rel\u00e1jate. Lucas te va a quitar esa rigidez de los hombros.<\/p>\n<p>Daniela me mir\u00f3. Sus ojos, usualmente serenos, ten\u00edan un destello incierto, casi suplicante, pero tambi\u00e9n algo m\u00e1s: una determinaci\u00f3n que no hab\u00eda visto antes.<\/p>\n<p>\u2014No quiero molestar \u2014dijo, pero su mano apret\u00f3 mi muslo con fuerza, un mensaje claro.<\/p>\n<p>\u2014No molestas \u2014respond\u00ed, y mi tono sali\u00f3 m\u00e1s grave de lo que pretend\u00eda.<\/p>\n<p>Valeria desapareci\u00f3 hacia la cocina. El sonido del agua corriendo, el chasquido del encendedor del gas, nos llegaron amortiguados. Est\u00e1bamos solos en la penumbra.<\/p>\n<p>Daniela se gir\u00f3, ofreci\u00e9ndome su espalda. El vestido de lana fina ten\u00eda una cremallera que bajaba hasta la mitad. Mis dedos temblaron ligeramente al tocarla. La baj\u00e9 unos cent\u00edmetros, revelando la l\u00ednea de su columna, la piel de gallina que erizaba sus om\u00f3platos. No llevaba sost\u00e9n.<\/p>\n<p>Coloqu\u00e9 mis manos sobre sus hombros. Estaban de piedra. Comenc\u00e9 a presionar con los pulgares, movi\u00e9ndolos en c\u00edrculos lentos desde el cuello hacia afuera. Daniela dej\u00f3 escapar un suspiro que son\u00f3 a medio gemido.<\/p>\n<p>\u2014Dios \u2014murmur\u00f3\u2014. Eso est\u00e1&#8230; eso est\u00e1 muy bien. Sigue, por favor.<\/p>\n<p>\u2014Apoya la cabeza en el respaldo \u2014suger\u00ed, mi voz ronca.<\/p>\n<p>Ella obedeci\u00f3, inclinando la cabeza hacia atr\u00e1s hasta que su nuca casi toc\u00f3 mi hombro. Desde ese \u00e1ngulo, pod\u00eda ver el perfil de su rostro, los ojos cerrados, la boca ligeramente entreabierta. Mis manos bajaron por su espalda, masajeando los m\u00fasculos tensos. El vestido se hab\u00eda corrido ligeramente, y mis dedos rozaron la piel desnuda por encima de la cintura.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s abajo \u2014dijo ella, casi inaudible\u2014. A la izquierda. Ah\u00ed.<\/p>\n<p>Mis manos se deslizaron hacia adelante, siguiendo sus instrucciones. Rozaron los costados de su pecho pleno. Ella arque\u00f3 ligeramente la espalda, empujando inconscientemente contra mis palmas. Sent\u00ed sus pezones erectos marc\u00e1ndose contra la lana.<\/p>\n<p>En ese momento, el tel\u00e9fono de Daniela vibr\u00f3 sobre la mesa de centro. El sonido fue estridente. Daniela se tens\u00f3, pero en lugar de p\u00e1nico, una determinaci\u00f3n fr\u00eda cruz\u00f3 su rostro. Gir\u00f3 la cabeza lentamente, mir\u00f3 la pantalla iluminada donde brillaba el nombre de Diego, y luego me mir\u00f3 a m\u00ed con una intensidad que me hel\u00f3 la sangre.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014susurr\u00e9, agarr\u00e1ndole la mu\u00f1eca\u2014. Diego se va a dar cuenta.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 hacia m\u00ed, tan cerca que su aliento quem\u00f3 mi o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014Si haces un solo ruido que mi marido pueda escuchar, le cuento a Valeria que t\u00fa me acosaste \u2014susurr\u00f3\u2014<\/p>\n<p>La sorpresa me paraliz\u00f3. Sent\u00ed c\u00f3mo el miedo y la excitaci\u00f3n se mezclaban en un v\u00e9rtigo breve, una certeza horrible de que no hab\u00eda salida: si yo hablaba, ella me destru\u00eda; si ella ca\u00eda, me arrastraba con ella.<\/p>\n<p>Daniela tom\u00f3 el tel\u00e9fono. Desliz\u00f3 para contestar, pero en lugar de quedarse de lado, se gir\u00f3 completamente hacia m\u00ed, mont\u00e1ndome en el sof\u00e1 de frente, sent\u00e1ndose a horcajadas sobre mi regazo. El peso de su cuerpo aplast\u00f3 mi erecci\u00f3n contra mi propio vientre, atrapada entre nosotros.<\/p>\n<p>Aprovechando mi rigidez, sus dedos bajaron a mi bragueta. Desabroch\u00f3 el bot\u00f3n y baj\u00f3 la cremallera con un movimiento eficiente. Mi miembro salt\u00f3 libre, erecto y dolorido, expuesto ante la trampa que acababa de cerrar sobre los dos.<\/p>\n<p>\u2014Hola \u2014dijo, y su voz sali\u00f3 serena, dulce, perfectamente controlada\u2014. Hola, amor. S\u00ed, estoy bien.<\/p>\n<p>Con la mano libre, sus dedos bajaron bajo el borde de su vestido, recorriendo su propia ropa interior hacia un lado, exponi\u00e9ndose, guiando mi miembro hacia ella y encerr\u00e1ndolo entre su vulva y sus piernas que luego cerro con la confianza de quien juega con un objeto inerte. Su desnudez roz\u00f3 mi punta, h\u00fameda y dispuesta, y sent\u00ed que ella iba a bajar sobre m\u00ed para estimular su cl\u00edtoris mientras me masturbaba a su ritmo, us\u00e1ndome como un consolador silencioso mientras enga\u00f1aba a su marido.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando algo se rompi\u00f3 dentro de m\u00ed. De la sorpresa e indignaci\u00f3n pas\u00e9 a la rabia, lleg\u00f3 como un rel\u00e1mpago, caliente y cegadora, quemando la par\u00e1lisis del miedo. \u00bfQui\u00e9n se cree esta zorra que es?, pens\u00e9, mirando su expresi\u00f3n de suficiencia, su boca formando palabras dulces para Diego. Adem\u00e1s de amenazarme, cree que me va a usar como su juguete.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAgitada? \u2014pregunt\u00f3 Diego del otro lado.<\/p>\n<p>\u2014No, no \u2014respondi\u00f3 Daniela, mientras comenzaba a descender sobre m\u00ed, lenta, disfrutando el control\u2014. Estoy viendo una pel\u00edcula con Valeria y Lucas. Una francesa, muy aburrida al principio, pero ahora&#8230; ahora se puso interesante.<\/p>\n<p>Mis manos, hasta entonces inertes sobre los cojines, se movieron con velocidad brutal. Primero tom\u00e9 mi verga y se la inserte en la concha que en ese punto estaba m\u00e1s que lubricada. Despu\u00e9s la agarr\u00e9 por las caderas con fuerza suficiente para dejarle huellas, y en lugar de dejar que ella dictara el ritmo, empuj\u00e9 hacia arriba con mis caderas, penetr\u00e1ndola de una sola estocada profunda, ruda, sin tiento.<\/p>\n<p>El impacto la sacudi\u00f3. Sus ojos se abrieron descomunalmente, perdiendo esa serenidad calculada. Un jadeo escap\u00f3 de su garganta, ahogado apenas a tiempo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pel\u00edcula? \u2014pregunt\u00f3 Diego.<\/p>\n<p>\u2014El Amante \u2014dijo Daniela, pero su voz sali\u00f3 entrecortada, aguda. Intent\u00f3 levantarse, escapar de la profundidad a la que la hab\u00eda sometido, pero yo ya hab\u00eda cambiado las reglas.<\/p>\n<p>\u2014Es muy&#8230; intensa \u2014tartamude\u00f3 ella, y esta vez el temblor era real.<\/p>\n<p>Apret\u00e9 mis dedos en su carne y comenc\u00e9 a moverla. No era el vaiv\u00e9n controlado que ella planeaba; eran embestidas duras, profundas, un ritmo salvaje que yo dictaba desde abajo. Cada vez que intentaba enderezarse para recuperar el control, yo tiraba de ella hacia abajo, hundi\u00e9ndola hasta el fondo, haciendo que sentir\u00e1 toda mi longitud con violencia.<\/p>\n<p>\u2014Hay una escena muy&#8230; f\u00edsica \u2014continu\u00f3, y su voz se quebr\u00f3.<\/p>\n<p>Ella intent\u00f3 soltarse, apoyando las manos en mis hombros para empujar, para crear distancia, pero la solt\u00e9 de las caderas y en un movimiento r\u00e1pido rode\u00e9 su torso con mis brazos, aprision\u00e1ndola en un abrazo de oso. La sujet\u00e9 con fuerza, clavando mis dedos en su espalda, inmoviliz\u00e1ndola contra mi pecho mientras mis caderas segu\u00edan trabajando con furia ciega, golpe\u00e1ndola por dentro una y otra vez, sin piedad, sin pausa.<\/p>\n<p>\u2014Estoy&#8230; estoy sudada \u2014dijo, y ahora el p\u00e1nico se filtraba en su tono\u2014. Me duele&#8230; la espalda&#8230;<\/p>\n<p>Ment\u00eda. No le dol\u00eda; la estaba destrozando con la precisi\u00f3n de la ira. Sent\u00eda su sexo apret\u00e1ndose a mi alrededor, no por control, sino por sorpresa, por la imposici\u00f3n de mi ritmo sobre el suyo. Ella ya no montaba; era montada. Ya no usaba; era usada.<\/p>\n<p>\u2014Lucas me est\u00e1 ayudando a&#8230; a estirar \u2014dijo, y su voz sali\u00f3 como un gemido reprimido.<\/p>\n<p>La embest\u00ed m\u00e1s fuerte, sintiendo c\u00f3mo sus u\u00f1as se clavaban en mis hombros, no por placer sino por desesperaci\u00f3n, intentando frenar lo inevitable. Pero mis brazos eran una trampa de acero. La ten\u00eda atrapada, impalpable, forz\u00e1ndola a recibir cada cent\u00edmetro mientras su marido hablaba de cosas cotidianas al otro lado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s segura? \u2014La voz de Diego son\u00f3 preocupada\u2014. Suenas&#8230; diferente.<\/p>\n<p>\u2014Es solo que&#8230; \u2014Daniela jade\u00f3, y esta vez no pudo disimular el golpe seco de nuestras caderas chocando\u2014. Es muy&#8230; f\u00edsica&#8230;<\/p>\n<p>Aceler\u00e9 el ritmo, convirti\u00e9ndolo en una serie de embestidas cortas, duras, punzantes, dise\u00f1adas para hacerla perder el control. Quer\u00eda que se fuera, quer\u00eda que gritara, quer\u00eda que Diego escuchara aunque fuera un fragmento de la verdad. La dominaci\u00f3n era total: mi boca cerca de su o\u00eddo, mi aliento quem\u00e1ndola, mis brazos inmoviliz\u00e1ndola mientras mi cuerpo la penetraba sin contemplaciones.<\/p>\n<p>\u2014Pero estoy bien \u2014logr\u00f3 decir, aunque su voz temblaba descontroladamente\u2014. Lucas es muy&#8230; cuidadoso.<\/p>\n<p>La iron\u00eda me encendi\u00f3. La penetr\u00e9 con una fuerza que la hizo arquear la espalda contra mi pecho, atrapada, vulnerable. Ella ya no miraba el tel\u00e9fono con determinaci\u00f3n; sus ojos estaban vidriosos, perdidos, su boca entreabierta sin palabras.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, descansa \u2014dijo Diego\u2014. No te esfuerces tanto. Te extra\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n&#8230; te extra\u00f1o \u2014respondi\u00f3, y esta vez su voz carg\u00f3 un temblor que no era de emoci\u00f3n amorosa, sino de la violencia del placer que yo le estaba forzando a sentir, del orgasmo que se acercaba a pesar de su voluntad, inevitable como una ola\u2014. Te llamo&#8230; ma\u00f1ana&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Te amo \u2014dijo Diego.<\/p>\n<p>Ella no respondi\u00f3. No pod\u00eda. Estaba al borde, atrapada entre mis brazos, jadeando contra mi cuello, su cuerpo temblando sin control mientras yo segu\u00eda embisti\u00e9ndola, implacable, due\u00f1o absoluto de su ca\u00edda.<\/p>\n<p>Daniela cort\u00f3 la llamada con un dedo torpe. Inmediatamente, un gemido largo y ronco escap\u00f3 de su garganta, el primer sonido verdadero de la noche.<\/p>\n<p>\u2014Mierda&#8230; para&#8230; \u2014susurr\u00f3, pero sus caderas traicionaban sus palabras, movi\u00e9ndose ahora al comp\u00e1s de mi violencia, aceptando lo inevitable.<\/p>\n<p>Yo no par\u00e9. La ten\u00eda donde la quer\u00eda: prisionera, expuesta, derrotada en su propio juego. Y cuando ella finalmente se rompi\u00f3, fue con mi nombre ahogado en la boca, no con el de Diego, mientras mis brazos segu\u00edan apret\u00e1ndola, neg\u00e1ndole incluso la libertad de caer.<\/p>\n<p>\u2014No puedo&#8230; no podemos&#8230; \u2014balbuce\u00f3, pero yo ya no escuchaba.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que el orgasmo llegaba con violencia, acelerado por la fricci\u00f3n previa, por el riesgo, por la certeza de que est\u00e1bamos a segundos de que Valeria regresara. Acto seguido eyacul\u00e9 dentro de ella. No le pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00e9, fue profundo, desgarrador. Ella no se retir\u00f3. Se qued\u00f3 ida y perdi\u00f3 la fuerza en sus piernas, t\u00edpico despu\u00e9s de un orgasmo intenso.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue absoluto. Nos miramos. Su rostro estaba congestionado, los ojos brillantes de excitaci\u00f3n: de p\u00e1nico. De repente, se levant\u00f3, ajust\u00e1ndose el vestido con movimientos fren\u00e9ticos, subi\u00e9ndose la cremallera a medias, mientras yo sonre\u00eda sintiendo un gozo m\u00e1s de poder que biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>\u2014Tengo que irme \u2014dijo, y su voz son\u00f3 met\u00e1lica, distante\u2014. Es tarde.<\/p>\n<p>Se puso los zapatos con dedos torpes. Cuando se enderez\u00f3 en la entrada, sus ojos se encontraron con los m\u00edos por un instante: hab\u00eda l\u00e1grimas en sus p\u00e1rpados que no ca\u00edan, un brillo de p\u00e1nico y culpa. Luego desvi\u00f3 la mirada hacia el suelo, hacia la pared, hacia cualquier lugar menos mi rostro.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por la cena, Valeria \u2014dijo en voz alta, lo suficiente para que se escuchara en la cocina\u2014.<\/p>\n<p>No hubo palabras ni miradas dirigidas para m\u00ed. Solo evasi\u00f3n, y la puerta cerr\u00e1ndose con un clic suave que reson\u00f3 demasiado fuerte en el sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Un segundo despu\u00e9s, Valeria apareci\u00f3 en el arco de la cocina, con una taza de t\u00e9 humeante en las manos. Se detuvo al verme: solo, con la bragueta apenas cerrada, el pelo revuelto, sudando de todo el cuerpo. El silencio fue denso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe fue? \u2014pregunt\u00f3 Valeria, mirando hacia la puerta\u2014. \u00bfTan r\u00e1pido? \u00bfEstaba bien?<\/p>\n<p>Yo no pod\u00eda hablar. En mi boca persist\u00eda el sabor de su piel, en mis manos el recuerdo de sus caderas, y en mi mente la terrible certeza de que le hab\u00eda provocado a esa zorra el mayor orgasmo de su vida.<\/p>\n<p>Valeria se acerc\u00f3, confundida. Afuera, el sonido de un auto arrancando se perdi\u00f3 en la noche h\u00fameda de la ciudad.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64839\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64839\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Aceler\u00e9 el ritmo, convirti\u00e9ndolo en una serie de embestidas cortas, duras, punzantes, dise\u00f1adas para hacerla perder el control. Quer\u00eda que se fuera, quer\u00eda que gritara, quer\u00eda que Diego escuchara aunque fuera un fragmento de la verdad. La dominaci\u00f3n era total: mi boca cerca de su o\u00eddo, mi aliento quem\u00e1ndola, mis brazos inmoviliz\u00e1ndola mientras mi cuerpo la penetraba sin contemplaciones<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64839\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64839\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32647,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64839","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":7630,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32647"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64839"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64840,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64839\/revisions\/64840"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}