{"id":64857,"date":"2026-03-09T00:15:53","date_gmt":"2026-03-08T23:15:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64857"},"modified":"2026-03-08T19:47:25","modified_gmt":"2026-03-08T18:47:25","slug":"pasion-sobre-la-nieve-7-2-la-luz-de-la-ceniza-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pasion-sobre-la-nieve-7-2-la-luz-de-la-ceniza-parte-2\/","title":{"rendered":"Pasi\u00f3n sobre la nieve (7.2): La luz de la ceniza (parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64857\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u00a1Importante!: Si llegaste directo aqu\u00ed, te recomiendo ir primero a la parte 1 para no perderte el hilo de la historia. Esta es la continuaci\u00f3n inmediata de lo que pas\u00f3 en el bosque; la tensi\u00f3n entre Sof\u00eda y Juli\u00e1n est\u00e1 a punto de estallar y no querr\u00e1s perderte ni un segundo de lo que sigue.<\/p>\n<p>Al llegar al Lodge, la calidez del vest\u00edbulo la golpe\u00f3 como un insulto. Marcos y Elena ya estaban all\u00ed, sentados cerca de la chimenea con dos tazas de chocolate humeante.<\/p>\n<p>Al verlos entrar, Elena se puso en pie de inmediato, notando algo extra\u00f1o en la atm\u00f3sfera. \u2014\u00a1Chicos! Por fin regresan. Est\u00e1bamos preocupados, el gu\u00eda dijo que el desv\u00edo era seguro pero&#8230; \u2014Elena se detuvo en seco al ver el rostro de Sof\u00eda, p\u00e1lido y con los ojos irritados\u2014. Sof\u00eda, querida, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3? Pareces haber visto un fantasma. Sof\u00eda forz\u00f3 la \u00faltima pizca de voluntad que le quedaba para no desmoronarse ah\u00ed mismo. \u2014Elena, perd\u00f3name&#8230; acabo de revisar el correo y tengo una crisis en la oficina \u2014minti\u00f3 Sof\u00eda, manteniendo la voz lo m\u00e1s firme posible\u2014.<\/p>\n<p>Un servidor colaps\u00f3 y se perdi\u00f3 la informaci\u00f3n de un cliente importante. Soy la \u00fanica que tiene los accesos de respaldo y mi jefe me necesita en la ciudad antes de que termine el d\u00eda o las consecuencias legales ser\u00e1n desastrosas. Se pas\u00f3 una mano por la frente, fingiendo una frustraci\u00f3n profesional que ocultaba su verdadera angustia. \u2014Siento much\u00edsimo romper el viaje as\u00ed, de verdad. Pero si no salimos ahora mismo, no llegar\u00e9 a tiempo para la reuni\u00f3n de emergencia. Juli\u00e1n, por favor, tenemos que irnos ya.<\/p>\n<p>La mentira son\u00f3 hueca, pero la desesperaci\u00f3n en su voz era tan real que la otra pareja se qued\u00f3 muda por un segundo. Marcos mir\u00f3 a Juli\u00e1n buscando una explicaci\u00f3n, pero \u00e9l se limit\u00f3 a quedarse de pie junto a la puerta, con los ojos fijos en la nuca de Sof\u00eda, como si quisiera quemarla con la mirada. \u2014\u00bfHoy? Pero Sof\u00eda, el camino est\u00e1 dif\u00edcil y&#8230; \u2014comenz\u00f3 Marcos. \u2014Juli\u00e1n ya tiene el auto listo y las llaves a mano \u2014minti\u00f3 ella, aunque ni siquiera se hab\u00eda asegurado de d\u00f3nde estaban\u2014. Lo hemos hablado y es mejor que salgamos ahora mismo para aprovechar la luz del d\u00eda en la carretera. Por favor, disc\u00falpenme, pero la urgencia en la oficina no me deja otra opci\u00f3n. Tengo que empacar.<\/p>\n<p>Sin esperar respuesta, Sof\u00eda sali\u00f3 del vest\u00edbulo a paso r\u00e1pido, casi corriendo. El aire g\u00e9lido del exterior le golpe\u00f3 el rostro, pero no fue suficiente para enfriar la agitaci\u00f3n que sent\u00eda. Camin\u00f3 por el sendero de madera hasta su caba\u00f1a y, al entrar, el aroma de la noche anterior todav\u00eda flotaba en el aire: ese olor a sexo, a vapor y al desorden que ahora la hac\u00eda sentir vulnerable. Era un santuario que se hab\u00eda vuelto asfixiante. Sof\u00eda sac\u00f3 su maleta y empez\u00f3 a arrojar la ropa dentro sin doblarla, con movimientos err\u00e1ticos, como si quisiera borrar cualquier rastro de que alguna vez hab\u00eda sido feliz entre esas s\u00e1banas.<\/p>\n<p>De repente, el sonido de la puerta al cerrarse anunci\u00f3 que ya no estaba sola. Juli\u00e1n entr\u00f3 tras ella y se qued\u00f3 de pie en el centro de la habitaci\u00f3n, con la nieve aun derriti\u00e9ndose en sus hombros.<\/p>\n<p>No intent\u00f3 detenerla f\u00edsicamente, pero su presencia hac\u00eda que el espacio, antes inmenso, se sintiera diminuto. \u2014No podemos irnos as\u00ed, Sof\u00eda \u2014dijo \u00e9l, con una voz tranquila pero firme. \u2014Qu\u00edtate de mi camino, Juli\u00e1n. He dicho que nos vamos y es lo que vamos a hacer. \u00c9l dio un par de pasos hacia la cama donde ella segu\u00eda forcejeando con el cierre de la maleta, con movimientos que delataban su nerviosismo. \u2014Deja de pelear con la maleta y m\u00edrame, Sof\u00eda. Solo un segundo \u2014pidi\u00f3 \u00e9l, bajando el tono hasta convertirlo casi en un ruego\u2014. Dime que lo de anoche fue solo un error, algo que quieres olvidar y que no significa nada para ti. D\u00edmelo mir\u00e1ndome a la cara y te juro que subimos al auto, te llevo a la ciudad y no vuelvo a mencionar lo que pas\u00f3.<\/p>\n<p>Sof\u00eda detuvo sus manos de golpe, pero no levant\u00f3 la vista. El silencio en la caba\u00f1a se volvi\u00f3 tan denso que casi se pod\u00eda escuchar el deshielo afuera. \u2014Si de verdad no sientes nada, d\u00edmelo ahora \u2014insisti\u00f3 \u00e9l, m\u00e1s cerca\u2014. Y nos iremos de aqu\u00ed como si nada hubiera cambiado entre nosotros.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se qued\u00f3 congelada con la cremallera de la maleta a medio cerrar. Sus manos temblaban tanto que tuvo que esconderlas. Sof\u00eda detuvo sus manos de golpe, pero no fue capaz de levantar la vista. Ten\u00eda los dedos entumecidos sobre el cierre de la maleta, pero ya no recordaba por qu\u00e9 ten\u00eda tanta prisa en cerrarla. Al sentirlo tan cerca, el aire de la habitaci\u00f3n pareci\u00f3 volverse denso, casi s\u00f3lido. No era solo la presi\u00f3n de la presencia de Juli\u00e1n; era el rastro de la noche anterior lo que empezaba a desarmarla por dentro. El aroma de \u00e9l \u2014una mezcla de fr\u00edo exterior y el calor de su propia piel\u2014 la golpe\u00f3 con una fuerza que le hizo flaquear las rodillas.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 una pulsaci\u00f3n el\u00e9ctrica recorrerle el vientre, una calidez l\u00edquida que se extend\u00eda por su cuerpo a pesar de su intento de mantenerse r\u00edgida. Su mente le ordenaba seguir empacando, pero su piel recordaba con una precisi\u00f3n cruel la forma en que \u00e9l la hab\u00eda tocado horas antes. Cada cent\u00edmetro de su cuerpo parec\u00eda despertar, traicionando su voluntad y reclamando el contacto que ella misma hab\u00eda jurado interrumpir. \u2014D\u00edmelo, Sof\u00eda \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, tan cerca que su aliento le eriz\u00f3 el vello de la nuca\u2014. Dime que no quieres esto.<\/p>\n<p>Ella finalmente levant\u00f3 la mirada. Sus ojos estaban empa\u00f1ados, no de tristeza, sino de un deseo contenido que ya no pod\u00eda ocultar bajo ninguna m\u00e1scara de autoridad. Sof\u00eda solt\u00f3 la maleta y sus hombros cayeron, rindi\u00e9ndose a la evidencia de que, por mucho que quisiera huir, su cuerpo ya hab\u00eda decidido quedarse. No hubo palabras, porque cualquier cosa que dijera ser\u00eda una mentira. Fue ella quien acort\u00f3 la \u00faltima distancia, buscando su boca con una necesidad que rozaba la desesperaci\u00f3n. Juli\u00e1n la recibi\u00f3 con un gemido sordo, sus manos abandonaron cualquier rastro de duda para aferrarse a su cintura, atray\u00e9ndola contra \u00e9l con una fuerza que borraba el resto del mundo.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n, con su desorden y sus sombras, volvi\u00f3 a convertirse en su \u00fanico universo. La urgencia de la huida se disolvi\u00f3 en el calor de ese nuevo encuentro, dejando claro que, al menos por ahora, no hab\u00eda ning\u00fan lugar en el mundo al que ella quisiera ir que no fuera los brazos de Juli\u00e1n.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n la tom\u00f3 por los muslos con una fuerza que le hundi\u00f3 los dedos en la carne y la sent\u00f3 de golpe sobre la madera del escritorio. El fr\u00edo del roble contra sus nalgas desnudas fue una sacudida el\u00e9ctrica que hizo que sus pechos se pusieran a\u00fan m\u00e1s duros, sus pezones eriz\u00e1ndose al contacto con el aire. Le abri\u00f3 las piernas con brusquedad, dejando su sexo completamente expuesto y h\u00famedo bajo la luz blanca que entraba por el ventanal. Sin mediar palabra, \u00e9l se arrodill\u00f3 entre sus rodillas. Con sus dedos \u00edndice y coraz\u00f3n, separ\u00f3 los labios de su vulva, revelando el tejido rosado, brillante y palpitante por la excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sof\u00eda solt\u00f3 un jadeo cuando sinti\u00f3 el aire g\u00e9lido golpear su intimidad justo antes de que la lengua de Juli\u00e1n la recorriera de abajo hacia arriba en un lamet\u00f3n largo, firme y autoritario. \u00c9l no se detuvo. Succion\u00f3 su cl\u00edtoris con una avidez que le arranc\u00f3 a ella un grito ronco, envolvi\u00e9ndolo con sus labios mientras introduc\u00eda dos dedos profundamente en ella. Sof\u00eda sent\u00eda el roce de los nudillos de Juli\u00e1n contra su entrada, la aspereza de su piel contra su suavidad, mientras \u00e9l curvaba los dedos dentro buscando ese punto rugoso que la hac\u00eda arquearse y perder el juicio. El sonido de la succi\u00f3n y el chapoteo h\u00famedo y oscuro de su propia lubricaci\u00f3n llenaba el silencio de la caba\u00f1a, m\u00e1s fuerte que el crujido de la le\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014M\u00edrame, Sof\u00eda \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l entre sus muslos, con la mand\u00edbula tensa y las venas del cuello marcadas. Ella se aferr\u00f3 al borde de la madera, los nudillos blancos, sintiendo c\u00f3mo las paredes de su vagina se contra\u00edan desesperadas alrededor de los dedos de \u00e9l hasta que el orgasmo la hizo estallar en una inundaci\u00f3n, empapando la mano de Juli\u00e1n con su propio flujo. Cuando ella a\u00fan temblaba y el aire le faltaba, se desliz\u00f3 del escritorio. Con una urgencia que rayaba en la desesperaci\u00f3n, baj\u00f3 la cremallera de Juli\u00e1n. Su miembro salt\u00f3 hacia afuera, turgente, con las venas hinchadas y la cabeza de un rojo oscuro, goteando un hilo de preseminal.<\/p>\n<p>Sof\u00eda lo tom\u00f3 por la base, sintiendo el calor latente de la sangre acumulada. En su mente, esto ya no era un acto; era una confesi\u00f3n. Cada lamet\u00f3n es una palabra que no puedo decir, pens\u00f3. Cada vez que te tomo profundo es un &#8220;eres m\u00edo&#8221;. Comenz\u00f3 a lamer la corona con la punta de la lengua antes de introducirlo por completo en su boca. Sinti\u00f3 el grosor expandiendo sus mejillas y el roce de la piel tensa contra su paladar.<\/p>\n<p>Mientras su boca se deslizaba sobre \u00e9l, bajando hasta que su nariz rozaba el vello p\u00fabico de Juli\u00e1n, sus ojos se encontraron. Ella lo miraba con una verdad que la desnudaba m\u00e1s que la falta de ropa. Juli\u00e1n lanz\u00f3 un gemido sordo, enterrando las manos en el cabello de ella, no para guiarla, sino para anclarse a la \u00fanica realidad que le importaba.<\/p>\n<p>\u00c9l la levant\u00f3 con brusquedad, como si no pesara nada, y la llev\u00f3 al ventanal. La puso de espaldas, apoyando las palmas de ella contra el cristal congelado por la nieve exterior. El contraste entre el hielo en sus pechos y el fuego que le quemaba las entra\u00f1as fue casi doloroso. Juli\u00e1n se posicion\u00f3 detr\u00e1s, frotando su miembro contra la hendidura de sus nalgas, empap\u00e1ndola con su propia humedad antes de buscar la entrada. Con un empuje seco, potente y definitivo, se hundi\u00f3 en ella hasta el fondo.<\/p>\n<p>Sof\u00eda grit\u00f3 contra el vidrio, sintiendo c\u00f3mo su cuello uterino recib\u00eda el impacto. \u2014Dime qui\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed dentro, Sof\u00eda \u2014le susurr\u00f3 \u00e9l al o\u00eddo, empa\u00f1ando el cristal con su aliento, creando un halo que los borraba del mundo\u2014 Di de qui\u00e9n es este cuerpo. \u2014\u00a1Tuyo! \u00a1Es tuyo, Juli\u00e1n! \u2014solloz\u00f3 ella, viendo su propio reflejo en el vidrio: una m\u00e1scara de \u00e9xtasis salvaje, una mujer que ya no reconoc\u00eda pero que amaba ser. Las embestidas eran r\u00e1pidas y profundas. El sonido de la piel de los test\u00edculos de Juli\u00e1n golpeando r\u00edtmicamente contra sus gl\u00fateos era crudo, animal.<\/p>\n<p>Sof\u00eda ve\u00eda c\u00f3mo el cuerpo de \u00e9l desaparec\u00eda dentro de ella con cada estocada, estirando la piel de su entrada antes de volver a penetrarla con una fuerza que la hac\u00eda tambalearse. \u2014M\u00e1s profundo&#8230; por favor, rompe todo \u2014rog\u00f3 ella, empujando su trasero hacia atr\u00e1s para recibirlo con m\u00e1s sa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00c9l la tom\u00f3 del cabello, tirando de su cabeza hacia atr\u00e1s para exponer la l\u00ednea de su cuello mientras aumentaba la velocidad. La fricci\u00f3n generaba un calor abrasador que parec\u00eda derretir el hielo del ventanal. Finalmente, la llev\u00f3 a la alfombra de piel frente al fuego. La puso en cuatro, con las palmas hundidas en la textura \u00e1spera de la piel de animal. Juli\u00e1n entr\u00f3 de nuevo desde atr\u00e1s, con un \u00e1ngulo que le permit\u00eda colonizar lo m\u00e1s profundo de su vientre. \u2014No te vas a ir nunca&#8230; \u2014rugi\u00f3 \u00e9l, su pecho chocando contra la espalda de ella en cada golpe\u2014 No despu\u00e9s de esto. Ella sent\u00eda cada pulsaci\u00f3n de \u00e9l dentro de sus paredes, una conexi\u00f3n tan visceral que le nublaba la vista.<\/p>\n<p>El ritmo se volvi\u00f3 err\u00e1tico, desesperado, una lucha por ver qui\u00e9n se entregaba primero. Juli\u00e1n la sujet\u00f3 por la cintura, hundiendo los dedos en su piel hasta dejar marcas que durar\u00edan d\u00edas, y tras unas \u00faltimas estocadas violentas que la hicieron clamar su nombre al techo de vigas, \u00e9l se vaci\u00f3. Sof\u00eda sinti\u00f3 los chorros calientes de su semen impactando contra su fondo, no como una simple liberaci\u00f3n, sino como una inundaci\u00f3n l\u00edquida que la reclamaba desde adentro. Un calor expansivo que se extend\u00eda por su vientre, una marca que la sellaba. Se quedaron inm\u00f3viles, unidos por el espasmo final, mientras el silencio absoluto regresaba a la caba\u00f1a, solo roto por el crujido de las brasas.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n, con un movimiento lento y pesado, se desliz\u00f3 fuera de ella. Ambos se quedaron en el suelo, jadeantes. Sof\u00eda baj\u00f3 la mirada y vio el l\u00edquido blanco y espeso escurri\u00e9ndose lentamente por sus labios vaginales, bajando por el interior de sus muslos sobre la alfombra. Juli\u00e1n se dej\u00f3 caer a su lado, apoyando la espalda contra la base del escritorio, todav\u00eda tratando de recuperar el aire. Su mano busc\u00f3 la de Sof\u00eda, entrelazando sus dedos con una calma que ella no pod\u00eda procesar. Sof\u00eda, en cambio, segu\u00eda all\u00ed, con la mirada fija en el rastro que \u00e9l hab\u00eda dejado en su piel.<\/p>\n<p>Ese l\u00edquido blanco, tibio y espeso era la firma de su derrota. Sinti\u00f3 una oleada de placer residual recorrerle el vientre, un eco de la gloria que acababa de vivir, y eso fue precisamente lo que la aterr\u00f3. Le gustaba. Le gustaba la forma en que \u00e9l la reclamaba, la forma en que su cuerpo parec\u00eda haber sido dise\u00f1ado para encajar con el de Juli\u00e1n, y sobre todo, le gustaba que por unos minutos hab\u00eda olvidado qui\u00e9n era. \u00abSoy una hip\u00f3crita\u00bb, pens\u00f3, mientras la culpa comenzaba a filtrarse en sus venas como un veneno lento. Se incorpor\u00f3 con movimientos torpes, sinti\u00e9ndose repentinamente expuesta, casi obscena ante la mirada satisfecha de \u00e9l.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 su ropa interior por el suelo y se la puso de espaldas, queriendo ocultar las marcas rojas que las manos de Juli\u00e1n hab\u00edan dejado en sus caderas. Cada roce de la tela contra su piel sensible era un recordatorio de su &#8220;atrocidad&#8221;, como ella misma lo hab\u00eda llamado en el bosque.<\/p>\n<p>\u2014Sof\u00eda\u2026 \u2014murmur\u00f3 \u00e9l, extendiendo la mano para tocarle el hombro. \u2014No \u2014lo cort\u00f3 ella, apart\u00e1ndose como si su tacto quemara\u2014 No digas nada. V\u00edstete. Tenemos que irnos. \u2014\u00bfVas a volver a hacer esto? \u00bfVas a ponerte la m\u00e1scara otra vez antes de subir al auto? \u2014La voz de Juli\u00e1n ya no era la del amante, sino la del hombre que ve\u00eda c\u00f3mo el muro se levantaba de nuevo. Sof\u00eda se abroch\u00f3 el vestido con manos temblorosas. Se mir\u00f3 al espejo y se oblig\u00f3 a recogerse el cabello con una fuerza que le doli\u00f3 en el cuero cabelludo. Necesitaba orden. Necesitaba asfalto, sem\u00e1foros y el ruido de la oficina.<\/p>\n<p>Necesitaba que el mundo volviera a tener reglas. \u2014En la ciudad esto no existe, Juli\u00e1n \u2014dijo ella, mirando su propio reflejo, tratando de convencerse a s\u00ed misma\u2014 Aqu\u00ed el aire es distinto, la soledad nos hizo alucinar. Pero all\u00e1 tenemos vidas, somos familia. All\u00e1 todo volver\u00e1 a ser como antes. Juli\u00e1n solt\u00f3 una carcajada amarga mientras se sub\u00eda los pantalones. \u2014Te mientes tan bien que casi te creo. Pero llevas mi marca dentro de ti, Sof\u00eda. Y eso no se va a quedar en la monta\u00f1a por mucho que aceleres el auto. Sof\u00eda no respondi\u00f3. Cerr\u00f3 su maleta de un tir\u00f3n seco, el sonido del cierre met\u00e1lico resonando como una sentencia definitiva.<\/p>\n<p>No se permiti\u00f3 mirar la alfombra, ni el escritorio, ni los ojos de \u00e9l. Camin\u00f3 hacia la puerta con la cabeza alta, aunque por dentro sent\u00eda que se estaba rompiendo en mil pedazos. Si llegaba a la ciudad, si volv\u00eda a su rutina, si se sumerg\u00eda en el trabajo, este &#8220;incendio&#8221; se apagar\u00eda por falta de ox\u00edgeno. O eso era lo que necesitaba creer para no volverse loca mientras caminaba hacia el auto, dejando atr\u00e1s el \u00fanico lugar donde, por primera vez en su vida, se hab\u00eda sentido verdaderamente viva. Afuera, la nieve segu\u00eda cayendo, borrando sus huellas en el sendero, tal como ella esperaba que el tiempo borrara lo que acababa de suceder.<\/p>\n<p>El trayecto comenz\u00f3 en un silencio absoluto, solo roto por el zumbido de los neum\u00e1ticos sobre el pavimento mojado y el r\u00edtmico movimiento de los limpiaparabrisas. Juli\u00e1n manejaba con una concentraci\u00f3n g\u00e9lida, mientras Sof\u00eda manten\u00eda la vista fija en la carretera, con las manos apretando el borde de su asiento hasta que los nudillos se le pusieron blancos. El olor de Juli\u00e1n \u2014esa mezcla de le\u00f1a, fr\u00edo y el rastro de su propia piel\u2014 llenaban todo el auto, record\u00e1ndole a cada segundo lo que acababa de permitir en la alfombra de la caba\u00f1a. Juli\u00e1n, a su lado, miraba por momentos a trav\u00e9s del parabrisas con una seguridad que la irritaba.<\/p>\n<p>No intent\u00f3 tocarla, ni siquiera la mir\u00f3, pero su presencia era una presi\u00f3n f\u00edsica que ella sent\u00eda en cada fibra de su cuerpo. El placer que todav\u00eda sent\u00eda entre sus piernas, ese latido persistente y c\u00e1lido, era una traici\u00f3n constante a su voluntad. Cada kil\u00f3metro que avanzaban hacia la ciudad era un intento desesperado de Sof\u00eda por reconstruir sus muros, por convencerse de que lo ocurrido en la monta\u00f1a no cruzar\u00eda el umbral de su casa. Cuando finalmente doblaron en la calle de su casa, Sof\u00eda sinti\u00f3 un peso en el est\u00f3mago. Un sed\u00e1n elegante y oscuro estaba estacionado justo frente a la entrada. No reconoci\u00f3 el auto, pero una alarma instintiva se encendi\u00f3 en su pecho.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n apag\u00f3 el motor. El silencio que seguido fue denso. \u2014Llegamos, Sof\u00eda \u2014dijo \u00e9l, su voz era plana, despojada de la pasi\u00f3n de hac\u00eda unas horas\u2014 De vuelta a tu mundo. Ella no respondi\u00f3. Baj\u00f3 del auto y camin\u00f3 hacia la puerta principal, tratando de recuperar su postura de mujer de negocios, alegre y controlada. Juli\u00e1n la sigui\u00f3 de cerca, cargando las maletas con un gesto serio. Al entrar, el calor del hogar la recibi\u00f3, pero tambi\u00e9n un sonido que la dej\u00f3 helada: risas. Proven\u00edan de la sala. Sof\u00eda avanz\u00f3 lentamente, con Juli\u00e1n a sus espaldas, y se detuvo en seco al cruzar el umbral.<\/p>\n<p>All\u00ed, sentado en el sof\u00e1 favorito de su madre y sosteniendo una taza de caf\u00e9 con una familiaridad exasperante, estaba Ra\u00fal. Al verla, \u00e9l dej\u00f3 la taza sobre la mesa y se puso en pie con una sonrisa impecable, esa sonrisa que Sof\u00eda una vez crey\u00f3 amar y que ahora le parec\u00eda una m\u00e1scara perfecta. \u2014Sof\u00eda, por fin \u2014dijo su madre, acerc\u00e1ndose para darle un beso r\u00e1pido\u2014 Ra\u00fal ha estado viniendo estos \u00faltimos d\u00edas sin saber exactamente cu\u00e1ndo llegar\u00edan de viaje. Te ha estado esperando toda la tarde, hija. Ha sido muy atento.<\/p>\n<p>Ra\u00fal dej\u00f3 la taza sobre la mesa y camin\u00f3 hacia ellos. Su mirada recorri\u00f3 a Sof\u00eda con una familiaridad que ahora a ella le resultaba asfixiante, y luego se detuvo en Juli\u00e1n. Lejos de ignorarlo, Ra\u00fal ensanch\u00f3 su sonrisa, una expresi\u00f3n cargada de condescendencia, como quien saluda a alguien que considera muy por debajo de su nivel. \u2014Vaya, pero si es el joven Juli\u00e1n \u2014dijo Ra\u00fal, extendiendo una mano pero sin hacer el amago de acortar la distancia, manteniendo esa distancia de superioridad\u2014 Veo que te has encargado de traer a Sof\u00eda sana y salva. Un trabajo impecable, supongo. Juli\u00e1n no solt\u00f3 la maleta que llevaba.<\/p>\n<p>Su mand\u00edbula se tens\u00f3 y sus ojos se oscurecieron, fijos en Ra\u00fal con una hostilidad que hac\u00eda vibrar el aire. \u2014Hola, Ra\u00fal \u2014respondi\u00f3 Sof\u00eda con la voz mec\u00e1nica, sintiendo que el mundo de la ciudad y el de la monta\u00f1a acababan de colisionar de la peor manera posible. Ra\u00fal se acerc\u00f3 a ella y le puso una mano en la cintura, un gesto de posesi\u00f3n que hizo que Juli\u00e1n apretara el asa de la maleta hasta que el cuero cruji\u00f3. \u2014Te extra\u00f1\u00e9, Sof\u00eda. Tenemos mucho de qu\u00e9 hablar&#8230; a solas \u2014a\u00f1adi\u00f3 Ra\u00fal, lanz\u00e1ndole a Juli\u00e1n una mirada de desd\u00e9n que lo trataba como a un simple empleado.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue asfixiante. Sof\u00eda estaba en el centro de dos fuegos: el hombre que cre\u00eda poseerla por derecho y el hombre que la hab\u00eda pose\u00eddo por puro deseo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64857\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64857\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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