{"id":64889,"date":"2026-03-11T00:47:50","date_gmt":"2026-03-10T23:47:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64889"},"modified":"2026-03-10T21:12:56","modified_gmt":"2026-03-10T20:12:56","slug":"dilema-de-una-madre-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dilema-de-una-madre-3\/","title":{"rendered":"Dilema de una madre (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64889\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">39<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los d\u00edas siguientes fueron un castillo de naipes construido sobre un abismo. La culpa me acompa\u00f1aba como tinnitus: un zumbido de fondo que aprend\u00ed a ignorar hasta que el silencio lo hac\u00eda audible de nuevo. Sab\u00eda que algo en la relaci\u00f3n con Diego se hab\u00eda torcido, necesitaba poner distancia. Esta certeza me despertaba a las tres de la ma\u00f1ana, empapada en sudor que confund\u00eda con otros tipos de humedad.<\/p>\n<p>Mi ascenso a directora de operaciones en la consultor\u00eda lleg\u00f3 en el momento preciso. El bonus permiti\u00f3 comprarle una Yamaha MT-07 negra mate, una m\u00e1quina que simbolizaba todo lo que yo quer\u00eda para \u00e9l: velocidad, autonom\u00eda, un mundo fuera de nuestras paredes. Se la entregu\u00e9 en el garaje un s\u00e1bado de marzo, entre el olor dulz\u00f3n del aceite sint\u00e9tico y la luz que se filtraba por persianas de aluminio oxidadas. \u00c9l no dijo mucho. Solo me abraz\u00f3 \u2014demasiado tiempo, su barbilla en mi coronilla\u2014 y luego se puso el casco, ocultando su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa tarde lo vi partir. El rugido del motor se fue apagando calle abajo, doblando la esquina, llev\u00e1ndose consigo algo de mi aire. La casa respir\u00f3 conmigo. Y por primera vez en meses, me permit\u00ed sentarme en el sof\u00e1 sin la tensi\u00f3n de su presencia, sin vigilarme a m\u00ed misma.<\/p>\n<p>Alter\u00e9 mis horarios. Llegaba a casa impredecible: martes a medianoche, mi\u00e9rcoles a las seis, jueves no llegaba en absoluto y dorm\u00eda en el departamento que la empresa manten\u00eda en el distrito financiero. Diego pareci\u00f3 florecer con mi ausencia. Enviaba fotograf\u00edas desde carreteras secundarias, de puestos de tacos en pueblos que yo no conoc\u00eda, de una chica llamada Fernanda que aparec\u00eda en dos im\u00e1genes y luego desaparec\u00eda. Yo respond\u00eda con monos\u00edlabos de madre ocupada, aliviada, liberada.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el hospital llam\u00f3 a las 4:47 de la tarde. Hab\u00eda sufrido un accidente en la carretera federal. Nada irreversible, dijeron, aunque la voz del m\u00e9dico cargaba el peso de lo que no dec\u00eda.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00e9 p\u00e1lido en una camilla del hospital, el brazo derecho vendado desde el hombro, los dedos anular y me\u00f1ique de la mano izquierda inmovilizados en una f\u00e9rula. Contusiones en el t\u00f3rax. El alivio me golpe\u00f3 primero, luego vino lo otro. Lo reconoc\u00ed por la forma en que mi cuerpo se tens\u00f3, no de miedo, sino de atenci\u00f3n. Estaba herido. Vulnerable. Necesitaba de m\u00ed.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico \u2014un hombre joven con ojeras de residente\u2014 explic\u00f3 las semanas de reposo, la imposibilidad de valerse por s\u00ed mismo en tareas b\u00e1sicas, la necesidad de asistencia domiciliaria. Mi agenda estaba saturada: una fusi\u00f3n empresarial que me exig\u00eda disponibilidad veinticuatro horas durante las pr\u00f3ximas tres semanas. Acept\u00e9 la recomendaci\u00f3n de una enfermera freelance que el hospital manten\u00eda en lista.<\/p>\n<p>Claudia Vargas. Treinta y seis a\u00f1os, seg\u00fan el expediente que revis\u00e9 esa noche. Especializaci\u00f3n en cuidados postoperatorios. Sin antecedentes disciplinarios. La fotograf\u00eda mostraba que no era agradable a la vista, cabello casta\u00f1o, tez blanca, una sonrisa amplia.<\/p>\n<p>La idea de dejar a Diego con ella me produjo nerviosismo. No s\u00e9 bien porque pero a las 3 am del viernes, mientras Diego dorm\u00eda bajo efectos de la tramadol instal\u00e9 4 c\u00e1maras de seguridad. Una en el pasillo, dos en su habitaci\u00f3n (\u00e1ngulos complementarios), una en el ba\u00f1o compartido. Necesitaba, me dije, aferrarme a una ilusi\u00f3n de control. Necesitaba ver que todo estaba bien.<\/p>\n<p>Claudia lleg\u00f3 a las 8:00 en punto del s\u00e1bado. Llevaba uniforme azul marino de corte profesional, era de 2 piezas con pantal\u00f3n, el cabello recogido en un mo\u00f1o que revelaba el cuello largo, una expresi\u00f3n serena que evaluaba el espacio antes de saludar. Hab\u00eda en ella una seguridad sobria, el tipo de competencia que no necesita demostrarse.<\/p>\n<p>Diego estaba despierto, todav\u00eda bajo los efectos de la medicaci\u00f3n. Lo bes\u00e9 en la frente antes de salir, como siempre hab\u00eda hecho, aunque esta vez mi mano se demor\u00f3 en su mejilla, y \u00e9l la cubri\u00f3 con la suya \u2014la buena, la de dedos libres\u2014 y por un instante ninguno de los dos supo qui\u00e9n sostienia a qui\u00e9n.<\/p>\n<p>En la oficina, no pude concentrarme. Revis\u00e9 las c\u00e1maras en cada intersticio de la jornada: entre reuniones, en el ba\u00f1o de ejecutivos, durante la cena de trabajo que abandon\u00e9 temprano con una excusa de migra\u00f1a. Al principio, todo fue exactamente lo que deb\u00eda ser. Diego viendo series en la tableta con el brazo apoyado en almohadas. Claudia controlando medicaci\u00f3n, preparando comidas, hablando poco. Su voz era un murmullo profesional, indescifrable en la calidad de audio de las c\u00e1maras.<\/p>\n<p>A las 16:23, entraron juntos a la habitaci\u00f3n. Ella le ofreci\u00f3 un ba\u00f1o con esponja \u2014&#8221;para la circulaci\u00f3n, y para que duerma mejor&#8221;\u2014 y \u00e9l accedi\u00f3 con esa pasividad que la droga induce. La observ\u00e9 quitarle la remera, levantando los brazos con cuidado de no tensionar el vendaje. Luego el short. Qued\u00f3 en b\u00f3xer, y yo en mi pantalla vi c\u00f3mo su cuerpo respond\u00eda al aire de la habitaci\u00f3n: los hombros tensos, la respiraci\u00f3n que cambiaba de ritmo cuando ella se acercaba.<\/p>\n<p>Claudia se arrodill\u00f3 frente a sus piernas. La c\u00e1mara capturaba su perfil, la concentraci\u00f3n en su rostro, la forma en que su mano izquierda se apoyaba en su muslo para mantener el equilibrio. Su mano derecha \u2014la que trabajaba\u2014 pasaba la esponja con movimientos met\u00f3dicos: tobillos, pantorrillas, rodillas. Diego permanec\u00eda de pie, visiblemente r\u00edgido en m\u00e1s de un sentido.<\/p>\n<p>Fue cuando ella lleg\u00f3 a los muslos cuando ocurri\u00f3. No un gesto concreto, sino una micro pausa en su ritmo, una detenci\u00f3n de la respiraci\u00f3n que dur\u00f3 un instante m\u00e1s de lo necesario. Luego continu\u00f3, pero su cabeza se inclin\u00f3 ligeramente, y supe \u2014o cre\u00ed saber\u2014 que hab\u00eda notado la erecci\u00f3n que \u00e9l no pod\u00eda ocultar, que el algod\u00f3n del b\u00f3xer delineaba con crudeza.<\/p>\n<p>Ella dijo algo. El audio no lo capt\u00f3 con claridad, pero provoc\u00f3 en Diego una risa nerviosa, tensa, que termin\u00f3 en tos. Claudia se incorpor\u00f3, tom\u00f3 una toalla, y el momento se disolvi\u00f3 en la rutina de secado y cambio de ropa. No pas\u00f3 nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Yo, en el ba\u00f1o de ejecutivos de la consultor\u00eda, sent\u00ed c\u00f3mo la humedad empapaba mi ropa interior en tiempo real. Me ech\u00e9 agua en el rostro y regres\u00e9 a la oficina por mis cosas para marcharme. Cuando regres\u00e9 a casa, eran las 18:40. Diego estaba en su habitaci\u00f3n, la luz de la l\u00e1mpara de noche proyectando sombras en el techo. Not\u00e9 de inmediato la tensi\u00f3n bajo sus pantaloncillos de algod\u00f3n, la protuberancia que no intentaba disimular. Me mir\u00f3 con esos ojos que ya no eran de ni\u00f1o, que hab\u00edan visto demasiado en mis propios ojos.<\/p>\n<p>\u2014Tengo ganas de ir al ba\u00f1o \u2014dijo, y hab\u00eda en su voz una mezcla de verg\u00fcenza y provocaci\u00f3n calculada, o eso cre\u00ed escuchar\u2014. Pero con la polla dura no apunto bien.<\/p>\n<p>Lo ayud\u00e9 a ir al ba\u00f1o. Saqu\u00e9 su miembro con manos que temblaban apenas \u2014grueso, caliente, pulsante, apenas abarcable con una mano\u2014 y dirig\u00ed el chorro con dificultad, sintiendo su peso, su textura, la forma en que respond\u00eda a mi tacto con un latido que no pod\u00eda ignorar. \u00c9l gem\u00eda bajito, no solo de alivio vesical.<\/p>\n<p>Aliviado, no se encogi\u00f3. Me mir\u00f3 directamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPodr\u00edas ayudarme tambi\u00e9n con esto?<\/p>\n<p>Supe al instante a qu\u00e9 se refer\u00eda. Su polla lat\u00eda en mi pu\u00f1o, exigiendo, y yo sent\u00ed la bifurcaci\u00f3n de mi propia respuesta: la madre indignada que deb\u00eda ser, y la otra, la que ya llevaba meses deseando volver a sentirse como una mujer completa.<\/p>\n<p>\u2014te voy a ayudar \u00fanicamente debido a tu condici\u00f3n \u2014dije, poniendo cara de fastidio, aunque mi voz sali\u00f3 ronca, traicionera.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 en el tapete del ba\u00f1o. El fr\u00edo del azulejo se filtr\u00f3 por mis pantalones de vestir mientras lo masturbaba con furia contenida, subiendo y bajando por todo el tronco, apretando el glande hinchado, sintiendo las bolas pesadas que ya no pod\u00eda ignorar. \u00c9l jadeaba mi nombre \u2014&#8221;Mam\u00e1, mam\u00e1&#8221;\u2014 con una cadencia que no era infantil, clav\u00e1ndome los ojos, y en segundos explot\u00f3: chorros espesos que dirig\u00ed al retrete con una frialdad que me cost\u00f3 horrores.<\/p>\n<p>Sub\u00ed su ropa. Pregunt\u00e9 por Claudia con voz neutra.<\/p>\n<p>\u2014Ella es muy profesional y servicial\u2014dijo \u00e9l, a lo que no le d\u00ed mayor importancia.<\/p>\n<p>Esa noche dorm\u00ed con las bragas empapadas, conteniendo esa excitaci\u00f3n que me consum\u00eda.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, temprano antes de alistarme para el trabajo y antes de que llegara Claudia, fui a su cuarto. Estaba acostado con cara de frustraci\u00f3n que no parec\u00eda enteramente genuina, la s\u00e1bana levantada por la evidencia de su deseo matutino.<\/p>\n<p>\u2014Me pone inc\u00f3modo tener que estar con Claudia mientras mi amiguito&#8230; \u2014dijo, y baj\u00f3 la mirada hacia su polla totalmente endurecida contenida bajo la tela de sus shorts.<\/p>\n<p>Me caus\u00f3 ternura verlo as\u00ed, avergonzado de su propia naturaleza, s\u00f3lo com\u00fan en un hombre joven que no sabe distinguir entre aquello de lo que avergonzarse, de aquello de que enorgullecerse.<\/p>\n<p>\u2014Te propongo algo \u2014dije, y mi voz son\u00f3 extra\u00f1amente firme \u2014. Pasar\u00e9 todas las ma\u00f1anas antes de irme y te ayudar\u00e9 con eso, para que no pases verg\u00fcenza con Claudia. \u00bfTe parece?<\/p>\n<p>Al escucharme, dibuj\u00f3 una sonrisa lujuriosa, los ojos brillantes de deseo. A continuaci\u00f3n, me sent\u00e9 a la orilla de la cama, le baj\u00e9 el pantal\u00f3n corto hasta las rodillas y el enorme rabo volvi\u00f3 a aparecer ante mis ojos. alargu\u00e9 la mano y rode\u00e9 el endurecido y venoso tronco con los dedos. No quer\u00eda reconocerlo, pero agarrarle la polla a mi hijo siempre me excitaba. Comenc\u00e9 a pajearlo con lentitud, admirando el enorme capullo en forma de bellota que se tensaba al final del tronco. La piel se estiraba y pod\u00eda sentir c\u00f3mo las venas se llenaban de sangre bajo mis dedos.<\/p>\n<p>De forma inconsciente mi cuerpo busc\u00f3 ponerse m\u00e1s c\u00f3moda y sin darme cuenta apoy\u00e9 una de mis grandes y generosas tetas sobre su brazo que se encontraba en reposo. \u00c9l pod\u00eda sentir muy bien el calor y contorno de mi piel pues yo llevaba s\u00f3lo un camis\u00f3n delgado y mis bragas.<\/p>\n<p>Mantuve un ritmo lento, lo hice inconscientemente porque quiz\u00e1 quer\u00eda sentir m\u00e1s tiempo la polla en mi mano. Cuando empec\u00e9 a darme cuenta de mi excitaci\u00f3n debido a mi respiraci\u00f3n entrecortada y el calor y humedad entre mis piernas aceler\u00e9 el ritmo de mi mano para ir m\u00e1s deprisa hasta que la endurecida polla volvi\u00f3 a soltar un buen chorro de leche. El \u00faltimo chorret\u00f3n mojo un poco el dorso de mi mano y cuando por fin solt\u00e9 la polla de Diego como no queriendo que terminara y sin saber muy bien por qu\u00e9, me la llev\u00f3 a la boca y pas\u00e9 la lengua por la mancha blanca para saborear su esencia.<\/p>\n<p>Parec\u00eda un pacto inocente, un arreglo pr\u00e1ctico entre madre e hijo. Pero los dos sab\u00edamos \u2014o al menos yo lo sab\u00eda, con certeza que me helaba y me quemaba\u2014 que est\u00e1bamos jugando al borde de un abismo, y que en cualquier momento podr\u00edamos tropezar.<\/p>\n<p>Esa misma ma\u00f1ana antes de ir al trabajo me toc\u00f3 recibir a Claudia para dejarla entrar a la casa antes de despedirme y encargarle mucho a mi hijo. No sin antes notar algo que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n, esta ma\u00f1ana hab\u00eda algo diferente en ella, ella vest\u00eda un uniforme blanco de una pieza y mallas en lugar de pantal\u00f3n que se le ce\u00f1\u00eda m\u00e1s a su figura. Su atributo m\u00e1s destacable eran sus piernas gruesas. C\u00f3mo era un atuendo t\u00edpico de enfermeras no le di mayor importancia y me fui.<\/p>\n<p>Al llegar a la oficina, me conect\u00e9 al sistema de vigilancia y not\u00e9 otra cosa que me perturb\u00f3. Tan pronto me fui ella debi\u00f3 quitarse las mallas, puesto que ahora pod\u00eda ver sus impresionantes piernas torneadas y depiladas que no pasan desapercibidas a las miradas de cualquier hombre, y mucho menos de un adolescente que se suele masturbar m\u00faltiples veces al d\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 se las hab\u00eda quitado las mallas? \u00bfqu\u00e9 se tra\u00eda entre manos?<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64889\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64889\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mantuve un ritmo lento, lo hice inconscientemente porque quiz\u00e1 quer\u00eda sentir m\u00e1s tiempo la polla en mi mano. Cuando empec\u00e9 a darme cuenta de mi excitaci\u00f3n debido a mi respiraci\u00f3n entrecortada y el calor y humedad entre mis piernas aceler\u00e9 el ritmo de mi mano para ir m\u00e1s deprisa hasta que la endurecida polla volvi\u00f3 a soltar un buen chorro<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64889\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64889\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32647,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64889","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":9056,"today_views":52},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32647"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64889"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64890,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64889\/revisions\/64890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}