{"id":65039,"date":"2026-03-23T00:04:11","date_gmt":"2026-03-22T23:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65039"},"modified":"2026-03-22T19:40:14","modified_gmt":"2026-03-22T18:40:14","slug":"la-prueba-de-la-esclava-de-latex","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-prueba-de-la-esclava-de-latex\/","title":{"rendered":"La prueba de la esclava de l\u00e1tex"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65039\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era un martes por la tarde, en un supermercado de las afueras. Las luces fluorescentes zumbaban suavemente sobre los pasillos casi vac\u00edos cuando ella apareci\u00f3, para sorpresa de todos los compradores, una mujer caminaba usando un traje de l\u00e1tex negro, que la envolv\u00eda como una segunda piel l\u00edquida y reluciente, el material era grueso, el\u00e1stico y de un brillo casi h\u00famedo, tan intenso que cada movimiento creaba ondas plateadas que recorr\u00edan su cuerpo. El cuello alto le llegaba justo debajo de la barbilla, d\u00e1ndole un aspecto elegante y severo al mismo tiempo. La cremallera central, fina y plateada, bajaba desde el cuello entre sus pechos, marcando una l\u00ednea recta que acentuaba su figura de reloj de arena.<\/p>\n<p>El l\u00e1tex se ce\u00f1\u00eda con fuerza a su cuerpo, que se expand\u00eda sobre sus caderas y gl\u00fateos en curvas perfectas y brillantes. Las mangas largas terminaban en guantes integrados que cubr\u00edan hasta sus dedos. Las piernas quedaban completamente moldeadas, mostrando cada m\u00fasculo y curva, y terminaban en unas botas de tac\u00f3n del mismo l\u00e1tex negro brillante, con plataformas que elevaban su estatura de forma provocativa.<\/p>\n<p>Su cabello rubio rizado ca\u00eda en cascada salvaje sobre sus hombros, contrastando con el negro intenso del traje. Caminaba despacio por el pasillo de conservas, el clic-clac elegante y seco de sus tacones resonando entre las estanter\u00edas. Cada paso hac\u00eda que el l\u00e1tex crujiera suavemente y brillara bajo las luces, como si su cuerpo estuviera cubierto de aceite negro.<\/p>\n<p>La mirada de los dem\u00e1s compradores era de sorpresa, curiosidad y parte de muchos era de derecha lascivia, la esclava de l\u00e1tex se ruboriz\u00f3 un poco al sentir todos los ojos inquisidores sobre su cuerpo.<\/p>\n<p>Entonces lo vio, al final del pasillo, apoyado contra una columna con los brazos cruzados, estaba \u00e9l. Vestido completamente con un traje de motociclista de cuero negro, usando botas altas y guantes de cuero negro completaban el conjunto. Su postura era tranquila y dominante. La miraba fijamente, sin prisa, como quien observa una obra de arte que ha creado con sus propias manos.<\/p>\n<p>Ella se detuvo. El coraz\u00f3n le lati\u00f3 con fuerza dentro del traje apretado. Baj\u00f3 la mirada al suelo un segundo, en un gesto autom\u00e1tico de respeto, y luego la levant\u00f3 lentamente hasta encontrar los ojos de \u00e9l. Una sonrisa t\u00edmida, casi sumisa, curv\u00f3 sus labios. \u00c9l no habl\u00f3. Solo descruz\u00f3 los brazos y extendi\u00f3 una mano enguantada hacia ella, con la palma hacia arriba. Una orden silenciosa. Ella obedeci\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 hacia \u00e9l con pasos cortos y elegantes, balanceando las caderas de forma controlada. El l\u00e1tex brillaba y se estiraba con cada movimiento, reflejando las luces del supermercado. Cuando lleg\u00f3 frente a \u00e9l, se detuvo a poca distancia, tan cerca que pod\u00eda oler el aroma intenso del cuero de su ropa.<\/p>\n<p>Sin que \u00e9l dijera una palabra, ella baj\u00f3 lentamente la mirada, entrelaz\u00f3 las manos a la espalda y separ\u00f3 ligeramente los pies dentro de las botas de tac\u00f3n. Era la postura que \u00e9l le hab\u00eda ense\u00f1ado: hombros relajados, pecho hacia afuera, cabeza ligeramente inclinada hacia abajo en se\u00f1al de entrega. El traje brillaba a\u00fan m\u00e1s en esa posici\u00f3n, acentuando cada curva como si estuviera expuesta solo para \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00c9l dio un paso adelante. Con dos dedos enguantados le levant\u00f3 la barbilla con suavidad, pero firmeza, oblig\u00e1ndola a mirarlo a los ojos.\u2014Buena chica \u2014murmur\u00f3 con voz grave y profunda\u2014. Has pasado la prueba de sumisi\u00f3n, Te has vestido exactamente c\u00f3mo te ordene y pese a tu reticencia inicial debido a la verg\u00fcenza publica igual por complacer a tu se\u00f1or saliste a la calle, a realizar las compras, tal como te orden\u00e9. Ella trag\u00f3 saliva. Sus mejillas se ti\u00f1eron de un leve rubor.\u2014Solo para ti, amo \u2014respondi\u00f3 en un susurro casi inaudible.<\/p>\n<p>\u00c9l sonri\u00f3 con satisfacci\u00f3n. Desliz\u00f3 la mano lentamente por su cuello de l\u00e1tex, siguiendo la l\u00ednea de la cremallera hasta el centro de su pecho. All\u00ed se detuvo, sintiendo c\u00f3mo el material sub\u00eda y bajaba con su respiraci\u00f3n acelerada. No presion\u00f3. Solo la toc\u00f3. Solo la reclam\u00f3.<\/p>\n<p>Ella permaneci\u00f3 completamente quieta, con las manos a\u00fan a la espalda, dejando que \u00e9l la inspeccionara. Cada vez que \u00e9l mov\u00eda los dedos, ella sent\u00eda un escalofr\u00edo recorrerle la espina dorsal. El l\u00e1tex parec\u00eda volverse m\u00e1s sensible, m\u00e1s apretado. Baj\u00f3 los ojos de nuevo, incapaz de sostenerle la mirada por m\u00e1s tiempo, se arrodillo frente a la vista de todo el mundo y con las manos detr\u00e1s de la espalda susurr\u00f3\u2014Estoy aqu\u00ed para servirte\u2026 como t\u00fa quieras.<\/p>\n<p>\u00c9l inclin\u00f3 la cabeza ligeramente, complacido. Con la otra mano le acarici\u00f3 el cabello rubio, apartando un mech\u00f3n de su rostro con ternura dominante. \u2014Entonces termina lo que viniste a hacer \u2014dijo en voz baja\u2014. Recoge lo que necesitamos y nos vamos a casa. Esta semana quiero que me sirvas con ese con ese traje puesto, tal como est\u00e1s ahora. Ella sinti\u00f3 que las rodillas le flaqueaban dentro de las botas altas. Un calor intenso se extendi\u00f3 por su cuerpo, concentr\u00e1ndose bajo el l\u00e1tex apretado.\u2014S\u00ed, amo \u2014respondi\u00f3 con voz suave y temblorosa, llena de devoci\u00f3n\u2014. Har\u00e9 todo lo que me pidas. Soy tuya.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3 una sola vez, retir\u00f3 la mano de su barbilla y dio un paso atr\u00e1s, observ\u00e1ndola con orgullo posesivo.\u2014Entonces camina delante de m\u00ed. Quiero verte moverte en ese traje mientras terminas las compras. La esclava gir\u00f3 lentamente sobre sus tacones, ofreci\u00e9ndole la vista completa de su espalda y sus gl\u00fateos perfectamente moldeados por el l\u00e1tex brillante. Con las manos a\u00fan entrelazadas a la espalda durante unos segundos m\u00e1s, como muestra final de sumisi\u00f3n, comenz\u00f3 a caminar delante de \u00e9l. Cada paso era una ofrenda. Cada reflejo del l\u00e1tex bajo las luces era un recordatorio de a qui\u00e9n pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Y mientras avanzaba por el pasillo, sabiendo que \u00e9l la segu\u00eda con la mirada, ella sonri\u00f3 para s\u00ed misma, feliz y completamente entregada. Porque esa noche, cuando llegaran a casa, empezar\u00eda para el goce de ambos la entrega de la esclava de l\u00e1tex a su amo durante el tiempo que \u00e9l deseara\u2026 envuelta en su brillante segunda piel y el coraz\u00f3n latiendo solo para su amo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65039\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65039\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Recoge lo que necesitamos y nos vamos a casa. Esta semana quiero que me sirvas con ese con ese traje puesto, tal como est\u00e1s ahora. Ella sinti\u00f3 que las rodillas le flaqueaban dentro de las botas altas. Un calor intenso se extendi\u00f3 por su cuerpo, concentr\u00e1ndose bajo el l\u00e1tex apretado.\u2014S\u00ed, amo \u2014respondi\u00f3 con voz suave y temblorosa, llena de<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65039\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65039\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31316,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-65039","post","type-post","status-publish","format-standard","category-dominacion"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1960,"today_views":11},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65039","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31316"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65039"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65039\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65041,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65039\/revisions\/65041"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65039"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65039"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65039"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}