{"id":65086,"date":"2026-03-26T00:09:11","date_gmt":"2026-03-25T23:09:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65086"},"modified":"2026-03-25T17:34:58","modified_gmt":"2026-03-25T16:34:58","slug":"enema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/enema\/","title":{"rendered":"Enema"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65086\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">32<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En el d\u00eda en que cumpl\u00ed dieciocho a\u00f1os, mis amigos quisieron celebrarme con una fiesta que ol\u00eda a juventud desbocada y a promesas rotas. Hab\u00eda marihuana, alcohol y otras sustancias que flotaban en el aire como un velo turbio. Me doli\u00f3 verlos entregarse a eso, como si la libertad consistiera en perderse. Yo apenas beb\u00ed un sorbo de cerveza tibia. Mis dos mejores amigos, igual que yo, nos mantuvimos al margen: bailamos al ritmo de una m\u00fasica que parec\u00eda hablarnos solo a nosotros, y luego salimos al patio trasero, donde el fr\u00edo de la noche nos envolv\u00eda como un secreto compartido. Hablamos hasta las dos de la madrugada, ri\u00e9ndonos de nada y de todo, sintiendo que el mundo a\u00fan nos pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Alguien pas\u00f3 con un plato de brownies caseros. Com\u00ed uno por cortes\u00eda, por no rechazar la mano que me lo ofrec\u00eda. Al poco rato, el mundo empez\u00f3 a girar despacio, demasiado despacio. Un mareo dulce y viscoso me subi\u00f3 desde el est\u00f3mago. Ahora s\u00e9 que estaba drogado, aunque nunca supe con qu\u00e9. No fue placer: fue una intrusi\u00f3n ajena en mi cuerpo. Por suerte, el efecto se disip\u00f3 en una hora, como una fiebre que decide retirarse.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 el precio. Una diarrea feroz que me doblaba en dos. Dur\u00f3 tres d\u00edas. Pens\u00e9 en cont\u00e1rselo a mi madre \u2014enfermera de profesi\u00f3n, con manos que sab\u00edan de cuerpos rotos y sanados\u2014, pero la verg\u00fcenza me sell\u00f3 la boca. Al cuarto d\u00eda cre\u00ed que todo hab\u00eda pasado. Al quinto, el cuerpo se cerr\u00f3 como una flor nocturna: estre\u00f1imiento brutal, un dolor sordo y constante que me recordaba, con cada paso, que hab\u00eda sido imprudente. Una semana despu\u00e9s, rendido, se lo confes\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Tengo que llevarte al m\u00e9dico \u2014dijo ella, con esa voz que no admit\u00eda r\u00e9plica.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico, un hombre de gestos precisos y mirada cansada, confirm\u00f3 lo que ya sospechaba. An\u00e1lisis, garganta, tensi\u00f3n, temperatura. Todo rutinario. \u00abLos brownies\u00bb, murmur\u00f3 con una media sonrisa condescendiente. \u00abTodos los chicos lo hacen\u00bb. Me recet\u00f3 probi\u00f3ticos para repoblar la flora intestinal y, con naturalidad cl\u00ednica, un tratamiento de enemas medicados durante siete d\u00edas.<\/p>\n<p>De vuelta en casa, le cont\u00e9 la verdad completa. Acept\u00e9 los probi\u00f3ticos. Pero lo del enema\u2026 no. Jam\u00e1s. La idea de que alguien \u2014aunque fuera ella\u2014 me introdujera agua en el interior m\u00e1s privado me parec\u00eda una violaci\u00f3n intolerable. Mi madre me mir\u00f3 con esa mezcla de ternura y autoridad que solo una madre puede tener.<\/p>\n<p>\u2014Te van a poner enemas, hijo. No quiero tener un ni\u00f1o enfermo o muerto en mis manos.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1, no voy a morir.<\/p>\n<p>\u2014Cierto. Porque yo misma te los voy a administrar.<\/p>\n<p>Me negu\u00e9. Ella insisti\u00f3 con la fuerza serena de quien ha visto demasiados cuerpos rendirse. \u00abComo enfermera he puesto cientos. No te preocupes. Puede que incluso\u2026 lo disfrutes\u00bb. La palabra qued\u00f3 suspendida entre nosotros como una promesa que no me atrev\u00ed a descifrar.<\/p>\n<p>Esa misma tarde lo prepar\u00f3 todo en su habitaci\u00f3n. La camilla de masajes que usaba para sus pacientes particulares estaba cubierta con pl\u00e1stico y una s\u00e1bana blanca impecable. La bolsa de enema colgaba del pie de la l\u00e1mpara, hinchada de agua tibia y medicamento. Hab\u00eda subido la calefacci\u00f3n; el aire ol\u00eda a lavanda y a algo m\u00e1s antiguo, a hogar. Me pidi\u00f3 que me desnudara. Toda la ropa. Sent\u00ed que el pudor me quemaba la piel. Hac\u00eda trece a\u00f1os que no me ve\u00eda as\u00ed ante ella. Me qued\u00e9 desnudo, expuesto, vulnerable como el d\u00eda en que nac\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Te afeitas ah\u00ed abajo \u2014observ\u00f3 con una suavidad que no esperaba. Sus ojos recorrieron mi pubis sin prisa, sin juicio.<\/p>\n<p>\u2014Muchos lo hacen \u2014balbuc\u00ed, rojo hasta las orejas.<\/p>\n<p>\u2014Lo s\u00e9. Se ve\u2026 bien. No hay nada de lo que disculparse.<\/p>\n<p>Me indic\u00f3 que me tumbara boca arriba, que doblara las rodillas contra el pecho y las sujetara con mis propias manos. Qued\u00e9 abierto, ofrecido. Mi pene y mis test\u00edculos descansaban pesados sobre mi vientre, sin protecci\u00f3n posible. El aire fresco roz\u00f3 mi ano como un aliento ajeno.<\/p>\n<p>\u2014Puede que tengas una erecci\u00f3n \u2014dijo con calma profesional\u2014. No te averg\u00fcences. Sucede.<\/p>\n<p>La sola menci\u00f3n hizo que el miedo y el deseo se enredaran en mi garganta. Intent\u00e9 distraerme pensando en los ancianos de la residencia donde trabajaba. Le pregunt\u00e9 si a ellos tambi\u00e9n\u2026<\/p>\n<p>\u2014A veces \u2014contest\u00f3 mientras untaba vaselina en la boquilla\u2014. Cuando lo necesitan. Los hombres mayores se excitan con frecuencia. M\u00e1s que los j\u00f3venes. Y a veces\u2026 cuando nadie mira, les ayudo.<\/p>\n<p>La palabra \u00abayudo\u00bb cay\u00f3 entre nosotros como una caricia prohibida. No quise entenderla del todo. No entonces.<\/p>\n<p>Prepar\u00f3 la boquilla con paciencia de artesana. Sus dedos, largos y seguros, se cubrieron de vaselina. Luego, sin prisa, comenz\u00f3 a extenderla alrededor de mi ano. Un c\u00edrculo lento, insistente. Nadie me hab\u00eda tocado nunca all\u00ed con esa delicadeza. Era mi madre, y sin embargo el roce era puro fuego l\u00edquido. Mi respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 entrecortada. Y entonces, traicionero, mi pene se irgui\u00f3: largo, grueso, palpitante, apuntando al techo como un reproche vivo.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bonito \u2014murmur\u00f3 ella, casi con reverencia\u2014. Se parece tanto al de tu padre\u2026 pero m\u00e1s limpio, m\u00e1s joven. Lo extra\u00f1o.<\/p>\n<p>No quise pensar en \u00e9l. En el hombre que nos abandon\u00f3 cuando yo ten\u00eda dos a\u00f1os. Solo me importaba el calor de sus dedos, la forma en que mi cuerpo respond\u00eda contra mi voluntad.<\/p>\n<p>Me introdujo el dedo con una lentitud que parec\u00eda eterna. Primero la yema, despu\u00e9s el nudillo. Gir\u00f3 suavemente, prepar\u00e1ndome. \u00abPara que la boquilla entre bien\u00bb. Luego, m\u00e1s adentro, buscando. Cuando toc\u00f3 la pr\u00f3stata, un rel\u00e1mpago de placer me atraves\u00f3. Sent\u00ed ganas de orinar, de correr, de gritar. Mi erecci\u00f3n lati\u00f3 con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Voy a revisarte \u2014susurr\u00f3\u2014. Es importante.<\/p>\n<p>Retir\u00f3 el dedo con la misma lentitud con que lo hab\u00eda entrado. Luego lleg\u00f3 la boquilla, fr\u00eda al principio, despu\u00e9s c\u00e1lida. El l\u00edquido entr\u00f3 despacio, llen\u00e1ndome, dilat\u00e1ndome. Quinientos cent\u00edmetros c\u00fabicos de peso \u00edntimo. Me pidi\u00f3 que aguantara diez minutos. El tiempo se hizo eterno.<\/p>\n<p>Entonces sus manos descendieron. Tom\u00f3 mis test\u00edculos con una ternura que nunca hab\u00eda imaginado posible. Los sopes\u00f3, los acarici\u00f3, los explor\u00f3 con la precisi\u00f3n de quien conoce el cuerpo humano como un mapa sagrado. Al principio sent\u00ed verg\u00fcenza. Despu\u00e9s, solo placer. Un placer profundo, animal, inevitable. Y de pronto, sin que nadie tocara mi pene, el orgasmo me arras\u00f3. Chorros calientes saltaron sobre mi pecho, sobre mi est\u00f3mago, mientras mi ano se contra\u00eda alrededor de la boquilla.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay! \u2014exclam\u00f3 ella, entre sorprendida y divertida\u2014. Eso no deber\u00eda haber pasado\u2026<\/p>\n<p>Se rio. Una risa baja, c\u00f3mplice. Y yo, avergonzado hasta la m\u00e9dula, tambi\u00e9n re\u00ed. Porque en ese momento algo se rompi\u00f3 entre nosotros: la \u00faltima barrera de lo que se considera decente.<\/p>\n<p>El cron\u00f3metro son\u00f3. Corr\u00ed al ba\u00f1o con el semen goteando por mi vientre, con el l\u00edquido del enema pugnando por salir. Y as\u00ed, cada tarde durante seis d\u00edas m\u00e1s, se repiti\u00f3 el ritual. Al principio fue involuntario. Despu\u00e9s, ya no. Con la boquilla a\u00fan dentro o con su dedo presionando mi pr\u00f3stata, ella me masturbaba con una lentitud casi religiosa. Sus manos sab\u00edan exactamente cu\u00e1ndo apretar, cu\u00e1ndo aflojar. Mis orgasmos se volvieron largos, profundos, casi dolorosos de tan intensos.<\/p>\n<p>Cuando el tratamiento termin\u00f3 y mi cuerpo volvi\u00f3 a ser m\u00edo, le supliqu\u00e9 un octavo d\u00eda. Ella me mir\u00f3 con una tristeza dulce.<\/p>\n<p>\u2014Aunque a los dos nos gust\u00f3\u2026 no debemos seguir. Esto fue medicina. Y tambi\u00e9n fue amor. Pero ahora vuelve a ser solo amor de madre.<\/p>\n<p>Nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a tocarme as\u00ed. Sin embargo, algo cambi\u00f3 para siempre. Entre nosotros qued\u00f3 una intimidad nueva, m\u00e1s honda que la sangre: la memoria compartida de un placer que no pedimos, pero que aceptamos. Una conexi\u00f3n que nadie m\u00e1s entender\u00eda. Y en las noches, a veces, cuando el silencio de la casa era demasiado grande, yo cerraba los ojos y volv\u00eda a sentir sus dedos, su voz, su mirada que me hab\u00eda visto entero, sin m\u00e1scaras. Y sonre\u00eda en la oscuridad, porque supe que, aunque el deseo se hab\u00eda ido, el amor, ese amor extra\u00f1o, carnal y puro, se hab\u00eda quedado para siempre.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65086\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65086\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Tom\u00f3 mis test\u00edculos con una ternura que nunca hab\u00eda imaginado posible. Los sopes\u00f3, los acarici\u00f3, los explor\u00f3 con la precisi\u00f3n de quien conoce el cuerpo humano como un mapa sagrado. Al principio sent\u00ed verg\u00fcenza. Despu\u00e9s, solo placer. Un placer profundo, animal, inevitable. Y de pronto, sin que nadie tocara mi pene, el orgasmo me arras\u00f3. Chorros calientes saltaron sobre mi<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65086\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65086\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32836,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-65086","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":10195,"today_views":15},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32836"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65086"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65086\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65088,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65086\/revisions\/65088"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}