{"id":65285,"date":"2026-04-07T00:15:38","date_gmt":"2026-04-06T22:15:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65285"},"modified":"2026-04-06T20:23:16","modified_gmt":"2026-04-06T18:23:16","slug":"dilema-de-una-buena-tia-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dilema-de-una-buena-tia-5\/","title":{"rendered":"Dilema de una buena t\u00eda (5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65285\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La luz de la ma\u00f1ana entraba oblicua por la ventana del sal\u00f3n, limpiando \u2014sin lograrlo\u2014 la memoria del aire. Yo estaba sentada en el mismo sof\u00e1, el mismo lugar donde horas antes el mundo se hab\u00eda partido en dos. La tela ol\u00eda a limpiador en\u00e9rgico, el intento vano de do\u00f1a Carmen por borrar las manchas. El olor a sexo, sin embargo, parec\u00eda haberse incrustado en la arquitectura misma de la casa, un fantasma persistente.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Carmen apareci\u00f3 en el arco de la puerta, ya vestida para salir. Traje sastre beige, impecable. El mo\u00f1o tan tenso que estiraba la piel de sus sienes. Parec\u00eda otra mujer. La de ayer \u2014la de los dedos temblorosos y la falda subida\u2014 hab\u00eda sido encerrada bajo llave.<\/p>\n<p>\u2014Sof\u00eda \u2014dijo, y su voz era el sonido de la tapa de un cofre al cerrarse\u2014. Tengo que ir al notario.<\/p>\n<p>Asent\u00ed, sin decir nada.<\/p>\n<p>\u2014No puedo dejarte sola \u2014continu\u00f3, y aqu\u00ed sus ojos se nublaron con algo que no era preocupaci\u00f3n, sino suspicacia\u2014. He llamado a Ver\u00f3nica. Vendr\u00e1 a hacerte compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica. Su hija menor. Veintid\u00f3s a\u00f1os, criada entre misa dominical y revistas de moda con los hombros tapados. La ni\u00f1a buena. La que a\u00fan se sonrojaba si alguien dec\u00eda &#8220;embarazada&#8221; en voz alta.<\/p>\n<p>\u2014No es necesario \u2014intent\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Es necesario \u2014cort\u00f3 ella. Era una orden, y tambi\u00e9n una sentencia. No confiaba en m\u00ed. Hab\u00eda visto el abismo en mis ojos y ahora colocaba una celadora en la puerta.<\/p>\n<p>Media hora despu\u00e9s, el timbre son\u00f3. Ver\u00f3nica entr\u00f3 con la cautela de quien pisa un campo minado. Vestido hasta la rodilla, mangas tres cuartos, bolsa de tela con un libro. Salud\u00f3 con una sonrisa tensa, sus ojos escaneando la sala como si buscara evidencia del crimen.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1 me pidi\u00f3 que viniera \u2014dijo, sent\u00e1ndose en el extremo m\u00e1s alejado del sof\u00e1\u2014. Que no deb\u00edas estar sola con Diego.<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaba: la desconfianza, puesta en palabras por la boca inocente de su hija. Un calor repentino \u2014mezcla de ira y de un morbo retorcido\u2014 empez\u00f3 a crecer en mi pecho. Ella me vigila. Su madre pone a esta ni\u00f1a asustadiza como centinela de mi decencia.<\/p>\n<p>Desde el pasillo, Diego hizo su entrada. Short de deporte holgado, camiseta sin mangas. Se ve\u00eda descansado, con una tranquilidad en los hombros que contrastaba con la electricidad del aire. Sus ojos pasaron de m\u00ed a Ver\u00f3nica, y una leve sonrisa juguete\u00f3 en sus labios. \u00c9l lo sab\u00eda. Sab\u00eda por qu\u00e9 ella estaba aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Sof\u00eda \u2014dijo, y se dej\u00f3 caer en el sill\u00f3n individual frente a nosotras. Luego, como si reci\u00e9n notara su presencia, a\u00f1adi\u00f3\u2014: Hola. No nos han presentado.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica se puso r\u00edgida. No miraba al desconocido directamente; su vista se posaba en su hombro, en la pared, en cualquier lugar que no fuera \u00e9l. Su incomodidad era tan palpable, tan fresca, que resultaba\u2026 divertida. Despu\u00e9s del v\u00e9rtigo de ayer, despu\u00e9s de la complicidad profana con do\u00f1a Carmen, ver a esta muchacha luchar contra un rubor b\u00e1sico ante un hombre que ni siquiera conoc\u00eda era casi c\u00f3mico.<\/p>\n<p>El morbo creci\u00f3 dentro de m\u00ed, serpenteante. Era venganza por la desconfianza de su madre. Era el deseo perverso de arrastrar a otra hacia el mismo fango donde yo ya me revolcaba.<\/p>\n<p>\u2014Ver\u00f3nica, cari\u00f1o \u2014dije, y mi voz son\u00f3 dulce, casi maternal\u2014. Hay algo que deber\u00edas saber, ya que tu madre te ha puesto aqu\u00ed de guardiana.<\/p>\n<p>Ella me mir\u00f3, alerta.<\/p>\n<p>\u2014Es sobre Diego. Ayer pas\u00f3 algo&#8230; complicado. Tu madre y yo tuvimos que ayudarlo.<\/p>\n<p>Diego baj\u00f3 la vista, y esta vez no parec\u00eda fingir. Una sombra de incomodidad genuina cruz\u00f3 su rostro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAyudarlo? \u2014repiti\u00f3 Ver\u00f3nica, y su voz se quebr\u00f3 apenas en la \u00faltima s\u00edlaba.<\/p>\n<p>\u2014Es una condici\u00f3n m\u00e9dica \u2014dije, dejando que el t\u00e9rmino flotara sin anclarlo a nada espec\u00edfico\u2014. Una congesti\u00f3n. Dolorosa. Tu madre lo sabe bien. Estuvo aqu\u00ed conmigo, haciendo lo necesario.<\/p>\n<p>\u2014Yo no&#8230; \u2014balbuce\u00f3, alej\u00e1ndose un paso\u2014. No entiendo qu\u00e9 quiere que haga.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 a ella, lo suficiente para que mi voz bajara a un susurro conspirador, pero no tanto como para perder a Diego de vista.<\/p>\n<p>\u2014Tu madre lo entendi\u00f3 perfectamente \u2014dije\u2014. Ayer estuvo aqu\u00ed, durante horas. La congesti\u00f3n no se alivia sola, Ver\u00f3nica. Requiere&#8230; manipulaci\u00f3n. Presi\u00f3n constante. Movimiento.<\/p>\n<p>Sus ojos se ampliaron, buscando en mi rostro alguna se\u00f1al de que bromeaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfManipulaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014Con las manos \u2014aclare\u0301, y dej\u00e9 que mi mirada bajara deliberadamente al regazo de Diego, donde el short holgado insinuaba m\u00e1s de lo que ocultaba\u2014. Tu madre se ofreci\u00f3. Fue ella quien inici\u00f3 el tratamiento. Lo tom\u00f3 en sus manos, literalmente, hasta que el dolor cedi\u00f3.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica solt\u00f3 una risa nerviosa, breve, que se quebr\u00f3 enseguida.<\/p>\n<p>\u2014Eso no&#8230; mam\u00e1 no har\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo? \u2014la interrump\u00ed, y ahora mi voz carg\u00f3 un peso casi confesional\u2014. La vi arrodillada frente a \u00e9l. La o\u00ed gemir de esfuerzo, de&#8230; \u00bfc\u00f3mo decirlo? De empat\u00eda f\u00edsica. Cuando termin\u00f3, cuando \u00e9l finalmente se alivi\u00f3 sobre sus manos, ella misma fue a lavarse. Con esa eficiencia que tiene para las tareas desagradables.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue diferente. M\u00e1s denso. Ver\u00f3nica no palideci\u00f3 ahora; un rubor extra\u00f1o, casi febril, subi\u00f3 por su cuello.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora&#8230;? \u2014su voz se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Ahora ella no est\u00e1 \u2014repet\u00ed, y esta vez mi tono no admit\u00eda vacilaci\u00f3n\u2014. Y el dolor ha vuelto. M\u00edralo, Ver\u00f3nica. \u00bfVas a ser menos caritativa que tu madre? \u00bfMenos eficiente en las tareas&#8230; desagradables?<\/p>\n<p>Diego gimi\u00f3 bajo, un sonido que pareci\u00f3 sincronizado con mis palabras. Ver\u00f3nica se estremeci\u00f3 visiblemente.<\/p>\n<p>\u2014Duele \u2014repiti\u00f3 \u00e9l, m\u00e1s urgente ahora\u2014. Como ayer. Como cuando t\u00eda Carmen&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Tu madre lo hizo \u2014cort\u00e9, dirigi\u00e9ndome a ella pero sin apartar la mirada de \u00e9l\u2014. Varias veces, seg\u00fan entend\u00ed. La primera no fue suficiente. Tuvo que repetir. \u00bfVas a dejar que tu madre haya trabajado en vano?<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica se irgui\u00f3. El golpe bajo funcion\u00f3: ofendida en su orgullo filial, liberada por la l\u00f3gica retorcida de la deuda heredada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 necesita? \u2014pregunt\u00f3, y la pregunta fue tan baja que casi se perdi\u00f3 en la alfombra.<\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e9rcate \u2014orden\u00e9\u2014. Ponte frente a \u00e9l. As\u00ed podr\u00e1s ver lo que tu madre vio. Lo que ella toc\u00f3.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica palideci\u00f3 por la imagen involuntaria que debi\u00f3 formarse. Su madre, arrodillada, haciendo lo necesario. El silencio se extendi\u00f3 entre nosotras, denso, mientras ella procesaba.<\/p>\n<p>\u2014Mam\u00e1 nunca me dijo&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 iba a decirte? \u2014interrump\u00ed, suave\u2014. Es delicado. Pero ahora ella no est\u00e1, y Diego&#8230; m\u00edralo.<\/p>\n<p>\u2014Yo no&#8230; no s\u00e9 si deber\u00eda \u2014balbuce\u00f3, pero ya no era un rechazo. Era una pregunta, una b\u00fasqueda de permiso.<\/p>\n<p>\u2014Tu madre lo har\u00eda \u2014dije, y esta vez dej\u00e9 que mi voz cargara un peso casi confesional\u2014. De hecho, lo hizo. Varias veces. \u00bfVas a ser menos caritativa que ella?<\/p>\n<p>El golpe bajo funcion\u00f3. Ver\u00f3nica se irgui\u00f3, ofendida en su orgullo filial, y al mismo tiempo liberada: si era caridad, si su madre lo hab\u00eda hecho primero, entonces no era pecado. Era deber. Era imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 necesita? \u2014pregunt\u00f3, y la pregunta fue tan baja que casi se perdi\u00f3 en la alfombra.<\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e9rcate \u2014orden\u00e9, y mi tono no admit\u00eda vacilaci\u00f3n\u2014. Ponte frente a \u00e9l. As\u00ed podr\u00e1s ver.<\/p>\n<p>Sus piernas la llevaron antes que su voluntad. Se arrodill\u00f3 entre las piernas abiertas de Diego, el vestido azul formando un charco casto sobre la alfombra. Temblaba, s\u00ed, pero tambi\u00e9n brillaba algo en sus mejillas que no era solo l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2014Diego \u2014dije\u2014. Mu\u00e9strale. Para que entienda.<\/p>\n<p>\u00c9l levant\u00f3 la vista hacia su prima, y en esa mirada hubo algo que no hab\u00eda ensayado: nerviosismo real, la vulnerabilidad de exponerse ante quien no esperaba deseo, solo compasi\u00f3n. Se baj\u00f3 el short con movimientos lentos, casi reverentes.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica emiti\u00f3 un sonido que no fue grito ni gemido. Sus ojos se fijaron en lo que emerg\u00eda, y vi c\u00f3mo se dilataban \u2014no de horror, sino de reconocimiento tard\u00edo. Como quien ve por fin una imagen que solo hab\u00eda conocido distorsionada.<\/p>\n<p>\u2014Toca \u2014susurr\u00e9, agach\u00e1ndome junto a ella\u2014. Solo para que sientas. Es calor, nada m\u00e1s. Calor que necesita salir.<\/p>\n<p>Su mano se movi\u00f3 sola. No esper\u00f3 orden, no pidi\u00f3 permiso. Los dedos con u\u00f1as de rosa p\u00e1lido se extendieron y rozaron la piel tensa, y el estremecimiento que la recorri\u00f3 fue tan violento que por un instante tem\u00ed que se echara a correr.<\/p>\n<p>Pero no. Se qued\u00f3. Y cerr\u00f3 los dedos.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed \u2014respir\u00f3 Diego, y su voz se quebr\u00f3\u2014. Dios, Vero. As\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Mueve \u2014le orden\u00e9, pero ella ya lo hac\u00eda. Torpe, s\u00ed. Mec\u00e1nica, casi furiosa en su concentraci\u00f3n. Como quien realiza una tarea que no entiende pero que no puede abandonar a medias.<\/p>\n<p>La observaba, y el morbo me inundaba en oleadas silenciosas. La forma en que su cuello se tensaba al inclinarse. La manera en que su lengua \u2014esa lengua que nunca hab\u00eda pronunciado palabras impuras\u2014 humedec\u00eda sus labios una y otra vez. No era placer lo que sent\u00eda, no todav\u00eda. Era trance, la disoluci\u00f3n del yo ante un ritual que dos personas mayores le aseguraban que deb\u00eda completar.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s r\u00e1pido \u2014susurr\u00e9, y mi propia voz sonaba lejana\u2014. Siente c\u00f3mo cambia. C\u00f3mo se pone m\u00e1s duro. Eso es bueno, Ver\u00f3nica. Eso significa que funciona.<\/p>\n<p>Ella obedeci\u00f3, y sus movimientos adquirieron una urgencia desesperada. Diego se arque\u00f3, sus manos se aferraron a los brazos del sill\u00f3n, y en su rostro vi la embriaguez de ser visto, de ser tocado, de ser el centro de esta transgresi\u00f3n que no ten\u00eda nombre.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1&#8230; est\u00e1 pasando algo \u2014jade\u00f3 Ver\u00f3nica, y no era pregunta. Era constataci\u00f3n de un fen\u00f3meno que escapaba a su comprensi\u00f3n, pero no a su mano.<\/p>\n<p>\u2014Sigue \u2014orden\u00e9\u2014. No pares. Tu madre no habr\u00eda parado.<\/p>\n<p>La menci\u00f3n fue el detonante. Ver\u00f3nica cerr\u00f3 los ojos \u2014no para no ver, sino para sentir mejor\u2014 y su pu\u00f1o se convirti\u00f3 en un pist\u00f3n desigual, salvaje. Diego gru\u00f1\u00f3, bajo, animal, y ella no retrocedi\u00f3. Algo hab\u00eda cambiado en su rostro, m\u00e1s all\u00e1 del miedo. Una resoluci\u00f3n oscura, casi furiosa.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l se corri\u00f3 \u2014sobre su mano, sobre su mu\u00f1eca, sobre el borde mismo de su vestido azul\u2014 ella no solt\u00f3. Solo abri\u00f3 los ojos y mir\u00f3, hipnotizada, la evidencia viscosa de lo que hab\u00eda provocado.<\/p>\n<p>\u2014Bien \u2014dije, y mi voz son\u00f3 extra\u00f1amente tierna\u2014. Muy bien, Ver\u00f3nica.<\/p>\n<p>Ella segu\u00eda arrodillada, jadeando ligeramente, con la mano a\u00fan cerrada alrededor de la carne que se ablandaba.<\/p>\n<p>En alg\u00fan lugar de la casa, un reloj dio la hora. Do\u00f1a Carmen estar\u00eda en el notario, firmando papeles de una herencia que de pronto parec\u00eda insignificante.<\/p>\n<p>Yo sonre\u00ed, y esta vez no fue perversa. Fue, tal vez, algo peor.<\/p>\n<p>Fue el reconocimiento de que Ver\u00f3nica \u2014su Ver\u00f3nica, su ni\u00f1a buena\u2014 acababa de descubrir que el placer de la transgresi\u00f3n no necesita ser comprendido para ser sentido. Que la culpa y el deseo pueden coexistir, entrelazados, indistinguibles.<\/p>\n<p>Que ya no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65285\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65285\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ella obedeci\u00f3, y sus movimientos adquirieron una urgencia desesperada. Diego se arque\u00f3, sus manos se aferraron a los brazos del sill\u00f3n, y en su rostro vi la embriaguez de ser visto, de ser tocado, de ser el centro de esta transgresi\u00f3n que no ten\u00eda nombre. \u2014Est\u00e1&#8230; est\u00e1 pasando algo \u2014jade\u00f3 Ver\u00f3nica, y no era pregunta. Era constataci\u00f3n de un fen\u00f3meno<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65285\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65285\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32647,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-65285","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32647"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65285"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65287,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65285\/revisions\/65287"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}