{"id":65323,"date":"2026-04-09T00:11:53","date_gmt":"2026-04-08T22:11:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65323"},"modified":"2026-04-08T18:57:08","modified_gmt":"2026-04-08T16:57:08","slug":"mi-complice-2-secretos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-complice-2-secretos\/","title":{"rendered":"Mi c\u00f3mplice (2): Secretos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65323\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu\u00e9s de aquella noche en la habitaci\u00f3n 402, el aire en la oficina cambi\u00f3. Ya no era simplemente el d\u00eda a d\u00eda del trabajo; era una mezcla densa de complicidad y adrenalina. Mantener la fachada de compa\u00f1eros de trabajo se convirti\u00f3 en nuestra obra maestra. Karen segu\u00eda siendo la joven talentosa con una altaner\u00eda que desafiaba a todos, excepto a m\u00ed. Yo segu\u00eda siendo el consultor sobrado que correg\u00eda con un gesto lo que a otros les tomaba horas.<\/p>\n<p>Pero bajo esa superficie de profesionalismo, se gestaba un c\u00f3digo que solo nosotros entend\u00edamos.<\/p>\n<p>\u2014Joel, necesito que revises estos avances antes de la reuni\u00f3n de las tres \u2014dijo ella un martes por la ma\u00f1ana, dejando una carpeta sobre mi escritorio.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 lo justo. Nadie m\u00e1s lo notar\u00eda, pero sent\u00ed el ligero temblor de sus dedos sobre mi hombro y c\u00f3mo su escote se abr\u00eda unos cent\u00edmetros m\u00e1s de lo necesario en mi campo de visi\u00f3n cuando gir\u00e9 a verla.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jalos ah\u00ed, Karen. Te avisar\u00e9 cuando est\u00e9n listos para ser&#8230; manejados \u2014respond\u00ed sin levantar la vista del monitor.<\/p>\n<p>Ese &#8220;manejados&#8221; era nuestra se\u00f1al. Significaba que la correcci\u00f3n no ser\u00eda solo sobre el papel.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de Amo y Sumisa no surgi\u00f3 de un contrato firmado, sino de la confianza ciega que ella deposit\u00f3 en mi criterio. Karen descubri\u00f3 que cuanto m\u00e1s control le entregaba a mi &#8220;gu\u00eda&#8221;, m\u00e1s libertad sent\u00eda su mente. En el trabajo, ella cargaba con la presi\u00f3n de demostrar su val\u00eda; conmigo, su \u00fanica responsabilidad era obedecer sin protestar.<\/p>\n<p>Una tarde, mientras el equipo celebraba el cierre de un contrato en la sala com\u00fan, la llam\u00e9 a una peque\u00f1a oficina de archivo al fondo del pasillo.<\/p>\n<p>\u2014Entra y cierra \u2014orden\u00e9.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n ol\u00eda a papel viejo y polvo. Ella obedeci\u00f3 al instante, apoyando la espalda contra la puerta. La luz que se filtraba por la rejilla del aire acondicionado trazaba l\u00edneas sobre su rostro, resaltando su mirada desafiante que, al verme, se suaviz\u00f3 en una sumisi\u00f3n expectante; mord\u00eda su labio inferior sin dejar de observarme, llev\u00e1ndome al l\u00edmite del deseo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCrees que no me di cuenta de c\u00f3mo le sonre\u00edste al director durante la presentaci\u00f3n? \u2014pregunt\u00e9, acerc\u00e1ndome hasta que nuestras ropas se rozaron.<\/p>\n<p>\u2014Era parte del trabajo, Joel&#8230; \u2014susurr\u00f3, aunque su respiraci\u00f3n ya era err\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u2014Tu trabajo es mantener tu atenci\u00f3n en m\u00ed, incluso cuando no te estoy mirando. Date la vuelta. Ap\u00f3yate en los archivadores.<\/p>\n<p>No hubo protesta. Karen se gir\u00f3 esbozando una risa de ni\u00f1a mimada, se subi\u00f3 la falda de tubo con una eficiencia que delataba cu\u00e1ntas veces lo hab\u00eda imaginado durante el d\u00eda. La adrenalina de escuchar las risas de nuestros compa\u00f1eros a solo unos metros, separados \u00fanicamente por una pared delgada, hac\u00eda que cada caricia fuera el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>Le baj\u00e9 la ropa interior y, con la palma de mi mano, le di una nalgada seca que reson\u00f3 en el peque\u00f1o cuarto. Ella ahog\u00f3 un grito contra su propio brazo.<\/p>\n<p>\u2014Eso es por el descuido \u2014dije en su o\u00eddo\u2014. Ahora, qu\u00e9date muy quieta. Si alguien intenta entrar, es tu responsabilidad mantener el silencio.<\/p>\n<p>Esa era la verdadera prueba. La &#8220;gu\u00eda serena&#8221; se traduc\u00eda en exigencias de autocontrol. Mientras mis dedos la exploraban con una parsimonia cruel, ella ten\u00eda que luchar por no gemir, por no moverse, por ser la estatua perfecta que yo requer\u00eda. El contraste entre el caos festivo afuera y nuestra ceremonia de poder privada era un manjar para los sentidos. Entre la adrenalina y el temor de que en cualquier momento pudiesen vernos, tuvo un orgasmo seco y callado mientras le tapaba la boca con una mano y con la otra sacaba dos dedos totalmente mojados de su vagina.<\/p>\n<p>Sal\u00ed a corroborar que toda la oficina segu\u00eda en su entretenida efusividad, ajena al calor que emanaba nuestro rinc\u00f3n silencioso. Todo estaba como hace unos minutos: bebidas, charlas superficiales de administraci\u00f3n y uno que otro compa\u00f1ero ya llegando al punto de embriaguez. Volv\u00ed al archivador y, al cerrar, me baj\u00e9 el pantal\u00f3n y, con una mirada mandatoria, Karen baj\u00f3 de inmediato a degustar mi miembro totalmente erecto. Lam\u00eda, saboreaba y se lo met\u00eda hasta la garganta generando una arcada tras otra con plena entrega. Tras unos minutos, la apart\u00e9 antes de llenar su boca de mi semen.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s castigada \u2014espet\u00e9. Volv\u00ed a ponerme la ropa y sal\u00ed con absoluta satisfacci\u00f3n dej\u00e1ndola sola y frustrada; s\u00e9 cu\u00e1nto le encantaba que llegara en su boca o cara, y dejarla sin ese placer le hac\u00eda ver que sab\u00eda c\u00f3mo llegarle a su ego. A los cinco minutos, Karen apareci\u00f3 en la sala; yo busqu\u00e9 charla con un compa\u00f1ero sobre el nuevo trabajo que nos vendr\u00eda a causa del contrato. Mi c\u00f3mplice de archivador pas\u00f3 por mi lado mir\u00e1ndome de reojo, haci\u00e9ndome ver su molestia.<\/p>\n<p>\u2014Karen est\u00e1 buen\u00edsima, \u00bfverdad? \u2014murmur\u00f3 mi compa\u00f1ero mientras beb\u00eda su cerveza.<\/p>\n<p>\u2014No est\u00e1 nada mal \u2014respond\u00ed con indiferencia.<\/p>\n<p>Conozco muy bien a Miguel; comentarios as\u00ed pod\u00edan cambiar la din\u00e1mica que ten\u00eda con mi compa\u00f1era. La reuni\u00f3n termin\u00f3 luego de dos horas tras el discurso aburrido e innecesario de nuestro jefe; diez minutos despu\u00e9s ya est\u00e1bamos todos en la calle esperando un taxi para seguir la noche en un bar. Mand\u00e9 un mensaje r\u00e1pidamente: \u201c402 en 1 hora\u201d. Con una disculpa a mis compa\u00f1eros me desped\u00ed excus\u00e1ndome en temas familiares, cosa parecida que asumo dijo Karen tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Llegamos casi a la misma hora al hotel y, sin perder el tiempo, ya est\u00e1bamos desnudos al cerrar la puerta de la habitaci\u00f3n. Recost\u00e9 a Karen en la cama y con mi corbata cubr\u00ed sus ojos; estaba entregada a la incertidumbre. Saqu\u00e9 por primera vez un juego de pinzas y unas esposas que hab\u00eda comprado en un sex shop antes de llegar.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 vas a hacerme&#8230; \u2014murmur\u00f3, con un tono que mezclaba el miedo con una devoci\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p>\u2014No necesitas saberlo, preciosa. Solo necesitas confiar en que yo s\u00e9 exactamente cu\u00e1nto puedes soportar.<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 y proced\u00ed a esposarla y a ponerle las pinzas en sus pezones duros por el recuerdo de mis caricias en el archivador. Durante horas exploramos los l\u00edmites del dolor y el placer. Mis manos, que en la oficina se\u00f1alaban errores con precisi\u00f3n quir\u00fargica, aqu\u00ed aplicaban sensaciones que la hac\u00edan arquearse hasta el colapso. La vi llorar de \u00e9xtasis mientras mis palabras de dominio la despojaban de cualquier rastro de la Karen altanera de los pasillos. En esa habitaci\u00f3n, ella era simplemente materia dispuesta a mi voluntad.<\/p>\n<p>En la segunda sesi\u00f3n de sexo, mientras ella me montaba con una concentraci\u00f3n absoluta, cerrando sus ojos y gimiendo tras cada penetraci\u00f3n que se causaba por su vaiv\u00e9n, me acerqu\u00e9 a sus senos y le quit\u00e9 las pinzas de un solo movimiento caus\u00e1ndole un grito ahogado, dejando un peque\u00f1o tono rojizo sobre su piel. De inmediato lam\u00ed sus pezones para apaciguar el dolor y que no perdiera el ritmo fren\u00e9tico que llevaba.<\/p>\n<p>Ya conoc\u00eda bien su cuerpo, sab\u00eda cu\u00e1ndo estaba a punto de tener un orgasmo y cu\u00e1ndo quer\u00eda m\u00e1s. Antes de que sus espasmos dieran una se\u00f1al clara, la tom\u00e9 por sus nalgas y met\u00ed dos de mis dedos en su trasero caus\u00e1ndole tal fascinaci\u00f3n que se vino a chorros, llegando a un delicioso squirt. Qued\u00f3 totalmente agotada y mir\u00e1ndome como si no creyera lo que le acababa de hacer.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s fascinante de ella era su capacidad de retorno. Tras una noche de castigos y entrega plena, aparec\u00eda al d\u00eda siguiente en la oficina con una luz diferente en los ojos. Me entregaba los informes con una eficiencia renovada, como si el haberme servido en la oscuridad le diera la fuerza para conquistar el mundo bajo la luz.<\/p>\n<p>Yo la observaba, sabiendo que cada una de sus decisiones profesionales estaba te\u00f1ida por el deseo de complacerme. No era una subordinaci\u00f3n laboral; era una alianza de sangre y secreto. Ella era mi c\u00f3mplice, la que custodiaba mi oscuridad mientras yo pul\u00eda su talento.<\/p>\n<p>\u00c9ramos un equipo perfecto. Hasta que el juego empez\u00f3 a pedir m\u00e1s. Hasta que la idea de una tercera persona, de un testigo que validara nuestra depravaci\u00f3n, empez\u00f3 a rondar mis pensamientos cada vez que ve\u00eda a Karen arrodillada frente a m\u00ed. Ella no lo sab\u00eda a\u00fan, pero su entrenamiento como mi primera esclava estaba a punto de alcanzar su fase final.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65323\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65323\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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