{"id":65583,"date":"2026-04-30T00:02:23","date_gmt":"2026-04-29T22:02:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65583"},"modified":"2026-04-29T18:06:23","modified_gmt":"2026-04-29T16:06:23","slug":"pasion-sobre-la-nieve-11-el-horizonte-de-los-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pasion-sobre-la-nieve-11-el-horizonte-de-los-libres\/","title":{"rendered":"Pasi\u00f3n sobre la nieve (11): El horizonte de los libres"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65583\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El silencio que sigui\u00f3 a la revelaci\u00f3n no se rompi\u00f3 esa ma\u00f1ana. Se qued\u00f3 en la casa, adherido a las paredes, desliz\u00e1ndose por los pasillos y asent\u00e1ndose en cada rinc\u00f3n que hab\u00eda sido testigo de una verdad demasiado grande para procesarse de inmediato.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n no volvi\u00f3 a la cocina; subi\u00f3 las escaleras sin mirar atr\u00e1s, con el sobre de cuero apretado contra el pecho como si quemara. Cada paso se sent\u00eda distinto, como si la casa hubiera cambiado de forma bajo sus pies. Sof\u00eda permaneci\u00f3 unos segundos m\u00e1s abajo, observando a Elena en busca de algo \u2014una respuesta, una grieta\u2014, pero no encontr\u00f3 nada m\u00e1s que una calma extra\u00f1a, como si todo lo que ten\u00eda que decir ya hubiera sido dicho mucho antes.<\/p>\n<p>Esa noche, nadie cen\u00f3.<\/p>\n<p>Los d\u00edas que siguieron no fueron ca\u00f3ticos, sino precisos, casi quir\u00fargicos. La casa continuaba funcionando con una normalidad aparente: puertas que se abr\u00edan y cerraban, pasos medidos, conversaciones superficiales. Sin embargo, debajo de esa rutina, algo hab\u00eda cambiado de manera irreversible.<\/p>\n<p>Elena observaba, siempre en silencio, como si midiera cada movimiento sin necesidad de intervenir. Sab\u00eda que sus silencios ya no eran muros, sino escudos que les permit\u00edan a los dos terminar de armar su propio rompecabezas.<\/p>\n<p>Los desayunos transcurr\u00edan con una cortes\u00eda g\u00e9lida; su padre hablaba del clima o de las noticias, sin notar que el aire entre Juli\u00e1n y Sof\u00eda ya no vibraba con el miedo del descubrimiento, sino con la solidez de una alianza sellada. No se buscaban en los pasillos, no se enviaban mensajes furtivos. Cada uno estaba concentrado en sus propios tr\u00e1mites: ella en las llamadas a la sede central de la oficina y \u00e9l en los formularios de la facultad. Se estaban despidiendo de sus antiguas versiones antes de despedirse de la casa.<\/p>\n<p>Sin embargo, la distancia f\u00edsica no hac\u00eda m\u00e1s que agudizar la necesidad de un \u00faltimo espacio de verdad, un lugar donde no fueran ni la empleada eficiente ni el estudiante aplicado, sino simplemente ellos dos frente al abismo. Una noche, cuando los pasos de su padre se perdieron al fondo del pasillo y el crujido de la madera anunci\u00f3 que la casa finalmente dorm\u00eda, Juli\u00e1n camin\u00f3 hacia la habitaci\u00f3n de Sof\u00eda. No hubo necesidad de llamar; la puerta cedi\u00f3 bajo su mano como si lo hubiera estado esperando<\/p>\n<p>La primera vez que volvieron a estar solos despu\u00e9s de todo, no hubo urgencia. Fue en la habitaci\u00f3n de Sof\u00eda, con la puerta cerrada y el mismo espacio cargado ahora de un significado distinto. Ella fue la primera en hablar, con una voz m\u00e1s baja de lo habitual.<\/p>\n<p>\u2014Esto lo cambia todo.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n neg\u00f3 apenas, sosteni\u00e9ndole la mirada.<\/p>\n<p>\u2014No. Solo le puso nombre.<\/p>\n<p>Sof\u00eda lo observ\u00f3 con detenimiento, como si buscara una duda que no estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Es tu padre, Juli\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014Lo s\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Y yo soy\u2026<\/p>\n<p>Juli\u00e1n dio un paso hacia ella, acortando la distancia sin vacilar.<\/p>\n<p>\u2014Eres lo \u00fanico que no voy a cuestionar.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 ya no fue inc\u00f3modo, sino firme, como si ambos hubieran decidido sostenerlo sin necesidad de llenarlo. Pero esa firmeza se quebr\u00f3 bajo el peso de la proximidad. Sof\u00eda alarg\u00f3 una mano y toc\u00f3 el sobre de cuero que \u00e9l sosten\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esto? \u2014pregunt\u00f3 suavemente\u2014 \u00bfEs la llave de nuestra salida?<\/p>\n<p>\u2014Es la prueba de que siempre tuvimos una \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, su voz grave. La dej\u00f3 acariciar el sobre, y luego, con un movimiento lento, la tom\u00f3 de la mano y la llev\u00f3 a sus labios. El beso fue suave, reverente, pero Sof\u00eda lo profundiz\u00f3, buscando en \u00e9l la certeza que necesitaba.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n muri\u00f3 para dar paso a lo que realmente necesitaban decirse. Juli\u00e1n la guio hacia la cama, no con la urgencia de otras noches, sino con la deliberaci\u00f3n de quien quiere grabar cada instante en la memoria. La desnud\u00f3 lentamente, sus ojos aprendiendo de nuevo cada curva, cada marca de piel que \u00e9l mismo hab\u00eda dejado. El sobre de cuero cay\u00f3 olvidado en la alfombra mientras sus cuerpos se encontraban bajo la luz tenue de la tarde.<\/p>\n<p>Hicieron el amor con una lentitud desesperada. No hubo prisa, pero s\u00ed una urgencia feroz en cada contacto. Juli\u00e1n la recorri\u00f3 con las yemas de los dedos, trazando la l\u00ednea de su clav\u00edcula, descendiendo por la curva de su costado hasta la cadera, sintiendo c\u00f3mo la piel de Sof\u00eda se erizaba a su paso, una reacci\u00f3n silenciosa que gritaba m\u00e1s que cualquier palabra. Ella respondi\u00f3 arqueando la espalda, ofreciendo su cuello, y \u00e9l no bes\u00f3 la piel, sino que inhal\u00f3 su aroma antes de dejar una marca h\u00fameda y tibia, un sello temporal de posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cada beso era una promesa, pero tambi\u00e9n una exploraci\u00f3n. Sus labios se encontraban, se apartaban un mil\u00edmetro, compartiendo el mismo aire caliente, para luego volver a unirse con m\u00e1s hambre. Sus lenguas se buscaban en un baile lento y profundo, un di\u00e1logo sin preguntas donde solo hab\u00eda respuestas.<\/p>\n<p>No hubo gemidos estridentes, solo el jadeo contenido de Sof\u00eda cuando la mano de Juli\u00e1n se desliz\u00f3 por su vientre y sus dedos se hundieron en el calor h\u00famedo que la esperaba, un movimiento tan deliberado que la hizo estremecerse de pies a cabeza.<\/p>\n<p>\u00c9l sinti\u00f3 la pulsaci\u00f3n de su deseo bajo sus dedos, una prueba irrefutable de que ambos estaban en la misma sinton\u00eda, al borde de un precipicio compartido.<\/p>\n<p>El ritmo de sus cuerpos fue un pacto sellado con la fricci\u00f3n. Juli\u00e1n se movi\u00f3 dentro de ella con una precisi\u00f3n calculada, no para buscar un final r\u00e1pido, sino para prolongar el instante, para sentir c\u00f3mo se adaptaba a \u00e9l, c\u00f3mo sus m\u00fasculos se contra\u00edan alrededor de su miembro en un abrazo visceral.<\/p>\n<p>Sof\u00eda levant\u00f3 las caderas para recibirlo m\u00e1s profundamente, sus talones desliz\u00e1ndose por la parte baja de su espalda, empuj\u00e1ndolo, exigi\u00e9ndolo sin decir una palabra. El \u00fanico sonido era el crujido sordo de las s\u00e1banas y el ritmo sincronizado de sus respiraciones, que se aceleraban poco a poco, subiendo de tono como una melod\u00eda a punto de estallar.<\/p>\n<p>Fue un acto de rendici\u00f3n total. Juli\u00e1n la mir\u00f3 a los ojos mientras se mov\u00eda, y en la penumbra vio c\u00f3mo se perd\u00eda en el placer, c\u00f3mo sus pupilas se dilataban hasta eclipsar el color. Fue en esa mirada donde se rindi\u00f3, comprendiendo que el control que siempre hab\u00eda anhelado era una ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El verdadero poder estaba en entregarse. Yacer all\u00ed, despu\u00e9s, con el pelo de Sof\u00eda esparcido sobre su pecho, empapado en sudor y con el coraz\u00f3n de ambos latiendo un tambor violento y compartido contra sus costillas, fue la \u00fanica confirmaci\u00f3n que Juli\u00e1n necesit\u00f3. No eran dos cuerpos, sino una sola criatura respirando a destajo, viva y libre por fin.<\/p>\n<p>El amanecer se filtr\u00f3 por las persianas, ba\u00f1ando la habitaci\u00f3n con una luz gris\u00e1cea que marcaba el final de la tregua. Se miraron en silencio, reconociendo en los ojos del otro que el tiempo de los susurros hab\u00eda terminado. Ya no eran dos j\u00f3venes perdidos en un deseo prohibido; eran dos adultos que hab\u00edan decidido dejar de pedir perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n le apret\u00f3 la mano por \u00faltima vez bajo las s\u00e1banas antes de levantarse. A partir de ese momento, cada movimiento ser\u00eda una pieza colocada en su lugar, un paso hacia la puerta grande. Se vistieron con la solemnidad de quien se prepara para una batalla que ya sabe ganada. Sof\u00eda se aplic\u00f3 el labial carmes\u00ed frente al espejo, recuperando esa m\u00e1scara de mando que era su sello personal, y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n sin mirar atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Sof\u00eda fue quien dio el primer paso fuera de la casa. En la oficina, no hubo dramatismo ni explicaciones innecesarias; solo hechos. Sentada frente a la gerencia, con la misma seguridad con la que manejaba cada operaci\u00f3n en el puerto, expuso su caso con claridad.<\/p>\n<p>\u2014He demostrado que puedo manejar las operaciones m\u00e1s complejas aqu\u00ed. La sucursal en el extranjero necesita resultados, y yo puedo darlos.<\/p>\n<p>No pidi\u00f3 permiso, no negoci\u00f3; reclam\u00f3 lo que ya le pertenec\u00eda. Su historial habl\u00f3 por ella, y la respuesta fue inmediata.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n, por su parte, se movi\u00f3 en silencio. Sus madrugadas dejaron de ser un refugio y se transformaron en estrategia: correos, documentos, validaciones, todo lo que hab\u00eda postergado tom\u00f3 forma con una precisi\u00f3n nueva. Una noche, frente a la pantalla que iluminaba su rostro cansado, ley\u00f3 la respuesta de la facultad extranjera. No sonri\u00f3; solo cerr\u00f3 los ojos un instante. Era suficiente.<\/p>\n<p>En la casa, la normalidad se volvi\u00f3 una actuaci\u00f3n. Su padre hablaba de negocios y rutinas sin notar que los dos j\u00f3venes frente a \u00e9l ya no estaban all\u00ed del todo. Elena, en cambio, s\u00ed lo ve\u00eda. Una noche, cuando Juli\u00e1n pas\u00f3 frente a ella en el pasillo, habl\u00f3 sin girarse.<\/p>\n<p>\u2014Ya tomaste tu decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>No era una pregunta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Hubo una pausa breve.<\/p>\n<p>\u2014Esta vez no huyes.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n apret\u00f3 el sobre dentro de su bolsillo.<\/p>\n<p>\u2014No.<\/p>\n<p>Y sigui\u00f3 caminando.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana final no tuvo secretos. La luz entraba sin resistencia por los ventanales cuando Juli\u00e1n y Sof\u00eda bajaron las escaleras con sus maletas, sin prisa y sin culpa. Su padre los encontr\u00f3 en el vest\u00edbulo, sorprendido al ver el equipaje junto a la puerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde van con todo eso? \u2014pregunt\u00f3, con una sonrisa confundida, como si fuera una broma.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sostuvo su mirada y le entreg\u00f3 el contrato.<\/p>\n<p>\u2014A trabajar, pap\u00e1. Me ascendieron. Voy a dirigir la nueva sucursal.<\/p>\n<p>\u00c9l lo ley\u00f3 en silencio, su ce\u00f1o frunci\u00e9ndose mientras intentaba ordenar lo que estaba ocurriendo. La sonrisa se desvaneci\u00f3, reemplazada por una mezcla de orgullo y conmoci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY t\u00fa? \u2014pregunt\u00f3, mirando a Juli\u00e1n, su voz un poco m\u00e1s suave, buscando la conexi\u00f3n de siempre.<\/p>\n<p>\u2014A estudiar. La facultad de arquitectura en el extranjero acept\u00f3 mi solicitud.<\/p>\n<p>El hombre se qued\u00f3 en silencio, mirando de uno a otro. Solt\u00f3 una respiraci\u00f3n larga y temblorosa.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 qu\u00e9 decir&#8230; \u2014admiti\u00f3, acerc\u00e1ndose y poniendo una mano en el hombro de cada uno\u2014. Solo que&#8230; est\u00e9n seguros. Llamen. Cuidense el uno al otro.<\/p>\n<p>Elena no intervino ni hizo preguntas. Cuando Juli\u00e1n se acerc\u00f3 a ella, el abrazo fue breve, pero definitivo; no era una despedida, sino un reconocimiento silencioso de todo lo que hab\u00eda quedado atr\u00e1s. Ella apart\u00f3 a su hijo para mirarlo bien, y luego a Sof\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Yo los llevo al aeropuerto \u2014dijo, no como una oferta, sino como un hecho.<\/p>\n<p>El viaje en coche fue diferente. La tensi\u00f3n de la casa se disolvi\u00f3, reemplazada por una camarader\u00eda silenciosa. Elena conduc\u00eda con ambas manos en el volante, mirando el tr\u00e1fico con una concentraci\u00f3n casi feroz, pero de vez en cuando, sus ojos se encontraban con los de Juli\u00e1n en el retrovisor, y en ellos no hab\u00eda juicio, solo una aceptaci\u00f3n serena.<\/p>\n<p>En la terminal, el momento de la despedida lleg\u00f3 demasiado pronto. Elena se gir\u00f3 hacia ellos en el asiento.<\/p>\n<p>\u2014No me voy a quedar aqu\u00ed llorando \u2014dijo, aunque su voz traicionaba una ligera emoci\u00f3n\u2014. Lo \u00fanico que quiero es que sepan que no est\u00e1n huyendo. Est\u00e1n corriendo hacia algo. Y eso&#8230; eso es lo que siempre quise para ti, Juli\u00e1n. Y para ti tambi\u00e9n, Sof\u00eda. Sean felices. Sin miedos.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n asinti\u00f3, incapaz de hablar. Sof\u00eda se inclin\u00f3 y la abraz\u00f3 con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, Elena. Por todo.<\/p>\n<p>\u2014Vayan \u2014dijo ella, apart\u00e1ndose con una sonrisa\u2014 No pierdan ese avi\u00f3n.<\/p>\n<p>Caminaron por el pasillo de cristal hacia la puerta de embarque, arrastrando sus maletas con un ritmo que ya no era el de la urgencia, sino el de la calma. El aire del aeropuerto, vibrante con el murmullo de mil destinos y la brisa que soplaba desde la costa, se sent\u00eda por fin como un territorio neutral.<\/p>\n<p>Al sentarse frente al gran ventanal que mostraba la pista, el sol de la tarde ba\u00f1\u00f3 sus rostros. Juli\u00e1n busc\u00f3 la mano de Sof\u00eda, y el contacto, que tantas veces hab\u00eda sido un acto de resistencia en la penumbra de la casa, ahora era simplemente un gesto de paz bajo la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>Fue en ese silencio compartido, viendo a los aviones elevarse hacia lo desconocido, cuando Sof\u00eda rompi\u00f3 el \u00faltimo hilo que los ataba al pasado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 es lo m\u00e1s extra\u00f1o? \u2014dijo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Que no se siente como una huida.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n mantuvo la vista al frente, observando c\u00f3mo una de las naves ganaba altura hasta desaparecer en el azul.<\/p>\n<p>\u2014Porque no lo es.<\/p>\n<p>Sac\u00f3 el sobre de cuero de su abrigo, lo observ\u00f3 un segundo sintiendo el peso de la historia de su padre, y lo guard\u00f3 con cuidado en el fondo de su bolso de mano.<\/p>\n<p>\u2014Esto se queda como un recuerdo de lo que fuimos, no como el mapa de lo que seremos \u2014sentenci\u00f3.<\/p>\n<p>Sof\u00eda entrelaz\u00f3 sus dedos con los de \u00e9l, apret\u00e1ndolos con fuerza, sellando su presencia en el aqu\u00ed y el ahora.<\/p>\n<p>\u2014Entonces vamos.<\/p>\n<p>\u2014Vamos.<\/p>\n<p>Se pusieron en pie cuando anunciaron su vuelo. El horizonte se abri\u00f3 frente a ellos, amplio y limpio, y por primera vez no hab\u00eda nada detr\u00e1s reclam\u00e1ndolos. Mientras caminaban hacia el t\u00fanel de abordaje, la sombra de la casa qued\u00f3 finalmente atr\u00e1s, disuelta en la luz de un futuro que, por fin, les pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Ep\u00edlogo<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, el aire ya no ol\u00eda a encierro ni a silencios obligados. Ol\u00eda a salitre y a la libertad de una ciudad que no les ped\u00eda cuentas a nadie.<\/p>\n<p>Juli\u00e1n estaba sentado frente a su escritorio, rodeado de planos digitales de estructuras que \u00e9l mismo hab\u00eda dise\u00f1ado. Ya no eran trazos ocultos; eran proyectos reales de su facultad de ingenier\u00eda. Sus manos, que antes conoc\u00edan el trabajo rudo y el peso de la carga, ahora manejan con precisi\u00f3n las herramientas de su propio destino. Se detuvo un momento y mir\u00f3 por la ventana: el horizonte estaba lleno de luces que vibraban con una energ\u00eda nueva.<\/p>\n<p>Escuch\u00f3 entonces el roce de la puerta y el eco de unos pasos lentos, r\u00edtmicos. Sof\u00eda entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n dejando caer su bolso sobre la alfombra sin prisa. No hab\u00eda rastro de rigidez en ella; vest\u00eda un conjunto de seda que se ce\u00f1\u00eda a sus curvas con una suavidad provocadora, movi\u00e9ndose con la confianza de quien sabe que es due\u00f1a de su \u00e9xito y de su propio deseo.<\/p>\n<p>Se desabroch\u00f3 el primer bot\u00f3n de la chaqueta mientras caminaba hacia \u00e9l, con una mirada intensa que no necesitaba palabras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMucho trabajo hoy? \u2014susurr\u00f3 ella, deteni\u00e9ndose justo detr\u00e1s de su silla y dejando que sus manos descansen sobre los hombros de Juli\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014El habitual \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, echando la cabeza hacia atr\u00e1s para buscar su mirada\u2014Pero es m\u00edo. Todo esto es nuestro.<\/p>\n<p>Sof\u00eda se inclin\u00f3, dejando que su perfume lo envolviera, y le dedic\u00f3 una sonrisa cargada de una intenci\u00f3n que ya no ten\u00eda que esconderse. En ese apartamento, cada rinc\u00f3n respiraba la victoria de haber decidido por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Sobre una repisa iluminada, descansaba un marco de madera oscura que resguardaba su tesoro m\u00e1s personal.<\/p>\n<p>Junto al viejo sobre de cuero de Santiago, resaltaba una fotograf\u00eda anal\u00f3gica y una peque\u00f1a hoja de pino seca, todav\u00eda \u00e1spera al tacto.<\/p>\n<p>En la foto, Sof\u00eda aparec\u00eda de perfil frente al ventanal de la caba\u00f1a, con el cabello revuelto y la piel desnuda bajo una manta mal puesta, proyectando una libertad salvaje. Al reverso, grabada en la memoria de ambos, permanec\u00eda la caligraf\u00eda firme de Juli\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l solo ve la parte de ti que puede controlar, pero yo vi a la mujer que realmente eres. No dejes que nadie te apague otra vez.\u201d<\/p>\n<p>Juli\u00e1n se puso en pie y la tom\u00f3 por la cintura, acerc\u00e1ndola hacia \u00e9l. Ya no hab\u00eda sombras observando ni juicios. Solo dos adultos que hab\u00edan conquistado el derecho a vivir bajo sus propias reglas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSalimos a caminar? \u2014propuso Sof\u00eda con voz suave.<\/p>\n<p>\u2014Vamos \u2014dijo \u00e9l, sellando el momento con un beso que sab\u00eda a futuro.<\/p>\n<p>Salieron a la calle, de la mano, mezcl\u00e1ndose con la multitud. Nadie en esa ciudad sab\u00eda qui\u00e9nes eran, y en ese anonimato, siendo simplemente dos personas que se amaban y que hab\u00edan triunfado por su propio esfuerzo, encontraron la libertad absoluta.<\/p>\n<p>El viento sopl\u00f3 con fuerza, pero esta vez, solo los impulsaba a seguir adelante.<\/p>\n<p>Fin de la saga.<\/p>\n<p>Nota del autor:<\/p>\n<p>Gracias por acompa\u00f1arme a lo largo de toda esta saga. Ha sido un largo camino junto a Juli\u00e1n y Sof\u00eda, y para m\u00ed era muy importante lograr que encontraran la libertad que tanto buscaban.<\/p>\n<p>Me encantar\u00eda saber qu\u00e9 les ha parecido la historia completa y este final en particular, as\u00ed que espero sus comentarios y opiniones. Saber qu\u00e9 sintieron al leerla es la mejor recompensa.<\/p>\n<p>\u00a1Gracias por leer!<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65583\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65583\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sof\u00eda levant\u00f3 las caderas para recibirlo m\u00e1s profundamente, sus talones desliz\u00e1ndose por la parte baja de su espalda, empuj\u00e1ndolo, exigi\u00e9ndolo sin decir una palabra. El \u00fanico sonido era el crujido sordo de las s\u00e1banas y el ritmo sincronizado de sus respiraciones, que se aceleraban poco a poco, subiendo de tono como una melod\u00eda a punto de estallar. Fue un acto<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65583\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65583\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32409,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-65583","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":288,"today_views":288},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32409"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65583"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65583\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65585,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65583\/revisions\/65585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}