{"id":65717,"date":"2026-05-11T00:06:46","date_gmt":"2026-05-10T22:06:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65717"},"modified":"2026-05-10T18:32:56","modified_gmt":"2026-05-10T16:32:56","slug":"el-sexo-de-samira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-sexo-de-samira\/","title":{"rendered":"El sexo de Samira"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65717\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esto es peligroso, le dijo. No&#8230;, no debemos. Si lo descubre Rashid&#8230;.<\/p>\n<p>Aleksandr la sujet\u00f3 por los hombres y la bes\u00f3 de otra manera: esta vez con la furia del momento, con el ardor de su sexo fulgurante, la vitalidad radiante que ni piensa, ni calcula, ni otea peligro alguno&#8230;; y adem\u00e1s no le importa, porque se deja conducir sea al infierno sea al cielo, pero con el ardor de las brasas de cuerpo como due\u00f1a y se\u00f1ora del segundero.<\/p>\n<p>Bes\u00f3 su lengua y su paladar, la carne interior sabrosa y templada que ten\u00eda a su disposici\u00f3n en aquel momento furtivo, sorteando las gemas de sus dientes. Y all\u00ed la otra lengua se emparej\u00f3, como una ola se superpuso con toda una gama de sensaciones impiadosas y urgentes. El calor le inund\u00f3. El calor de ella y su propio calor. La bes\u00f3 por dentro y la bes\u00f3 por fuera: los hoyuelos que dej\u00f3 un mal cicatrizado virus infantil; los ojos profundos, negros, constantes e irresistibles: aquellos ojos subyugadores que le hab\u00edan capturado lo desconocido de s\u00ed, se hab\u00edan desparramado por sus inquietudes varoniles hasta dejarse dominado.<\/p>\n<p>Ella finalmente se desat\u00f3. Lo apret\u00f3 contra s\u00ed. Llevo sus dedos l\u00edquidos por dentro de su blusa y los condujo hacia las cerezas endurecidas y reclamantes. En su vientre sinti\u00f3 crecer el \u00f3rgano de los arcanos amorosos como lo deseaba: lleno de savia, certero, buscando la luz de la vida, palpitante.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la primera mirada cautelosa y maquillada, ya en el recreo de las ausencias, la sinti\u00f3 penetrando en \u00e9l y la hab\u00eda so\u00f1ado, deseado en sus noches espasm\u00f3dicas, mientras sus dedos el\u00e9ctricos escrib\u00edan su nombre con cada toque acariciador, contenido, a la espera del momento en que su fuego se tradujo en magna verti\u00e9ndose con su nombre en los resecos labios sedientos. Eso fue una y otra vez despu\u00e9s del primer orgasmo, tras la eyaculaci\u00f3n potente y la mirada sobre su propio sexo imaginando el de ella: los laxos pelillos cubriendo la entrada del jard\u00edn delicioso donde, en la cuevecita de pliegues se encontraba el rub\u00ed delicado y hambriento que \u00e9l so\u00f1aba paladear, hipn\u00f3ticamente recorrido, sorbido&#8230;<\/p>\n<p>Los dedos urgentes recorr\u00edan las mamas inmensas de madre lactante, los pezones empezaron a rezumar n\u00edveo alimento que impregn\u00f3 las yemas de los dedos ansiosos y circulantes. Se desat\u00f3 toda contenci\u00f3n. Le abri\u00f3 completamente la blusa y comenz\u00f3 a chupar vigorosamente. Samira se recogi\u00f3 las blandas carnes esf\u00e9ricas y la apret\u00f3 ofreciendo a la boca avariciosa el n\u00e9ctar pl\u00e1cido (no tuvo remordimiento: la generosa naturaleza le conced\u00eda un manantial inagotable para repartir entre la boca min\u00fascula y la caliente garganta masculina, que sorb\u00eda incesantes chorros vitales). \u00c9l se transform\u00f3 en un ser infantil que ronroneaba a cada trago, mientras tiraba hacia abajo de la cremallera y sacaba su sexo dolorosamente cautivo.<\/p>\n<p>La polla apareci\u00f3 como un amanecer implacable. Ella liber\u00f3 sus dedos abandonando las tetas maduras, y busco con avidez tambi\u00e9n el alimento sexual. Tom\u00f3 entre sus dos manos el miembro potente, grueso y duro, retorci\u00f3 entre sus dedos el capullo de seda, el frenillo tenso, la diminuta boquita por la que se desparramar\u00eda a golpes y latidos el semen lechoso y adherente.<\/p>\n<p>No importa, dijo en voz alta: prefiero la muerte.<\/p>\n<p>Aleksandr levant\u00f3 el vestido, baj\u00f3 la \u00edntima prenda que conten\u00eda la frondosidad carnal que deseaba con la fuerza de un trueno. Sus descendentes dedos acariciaron la selvita oscura del vello y su verga lati\u00f3 en manos de la mujer. Humedecidos por la tibia capa gelatinosa los dedos hurgaron, tocaron y se hundieron en la sima profunda de la vagina llameante, que se abri\u00f3 voraz.<\/p>\n<p>Samira apret\u00f3 el sexo enardecido y recorri\u00f3 el empalmamiento con suavidad, estirando la piel tensa, disfrutando del tacto endurecido de la polla, explor\u00f3 hasta encontrar las bolas gruesas y velludas y las sac\u00f3 a la tenue luz del almac\u00e9n en el que imperaban olores secos y rancios de comida. Se deshac\u00eda su interior recorrido en chorros vertiginosos.<\/p>\n<p>Amor, musit\u00f3, un poco&#8230;, espera un poco; d\u00e9jalo ahora&#8230;<\/p>\n<p>Se arrodill\u00f3 y sus labios turgentes besaron el miembro erguido (jade\u00f3 \u00e9l bajo esos otros p\u00e9talos deliciosos), se apoderaron de la tranca y la succionaron.<\/p>\n<p>No tenemos tiempo, mi vida, susurr\u00f3 sacando la polla de la boca.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta y se inclin\u00f3 en demanda, levantando el vestido, con el redondo culo franco, expuesto, oferente.<\/p>\n<p>\u00c9l penetr\u00f3 el co\u00f1o que los dedos expansivos de Samira franqueaban limpiamente. La polla se hundi\u00f3 pertinaz y embelesada por el circuito carnal meloso. R\u00edtmico, con un movimiento de abanico vertical, se introduc\u00eda y volv\u00eda a salir. Los dos gem\u00edan. Las u\u00f1as de ella se clavaban en sus propias carnes sosteniendo las humedecidas puertas por la que incursionaba el miembro masculino, provocando el doble placer del sexo compartido y mutuo. Samira se frotaba el cl\u00edtoris al comp\u00e1s de las penetraciones hondas de Aleksandr y el ardor de comunicaba de sexo a sexo.<\/p>\n<p>Cuando el chorro caliente llen\u00f3 su conducto vaginal Samira se mordi\u00f3 dos dedos de la mano para contener un grito liberador bajo el caleidoscopio de sensaciones nerviosas de su sexo. Un sollozo, los consecutivos espasmos, sus movimientos de cintura, las sacudidas que el esperma al estallar dentro de su vientre le transmit\u00edan a su propio interior genital, el golpeteo de los labios vulvares que apresaban el falo eyaculante que exprim\u00eda hasta la \u00faltima gota de leche masculina. Una secuencia paralela que se extendi\u00f3 hasta que inesperadamente se encendi\u00f3 la luz macilenta y Habiba, la cu\u00f1ada de Samira, descendi\u00f3 los tres primeros pelda\u00f1os de la carcomida escalera.<\/p>\n<p>Sus ojos abiertos de par en par no pod\u00edan dar cr\u00e9dito a la imagen; la boca de la viuda se encogi\u00f3 llena de odio y rencor. Una amarga espuma cubri\u00f3 los labios desiertos. Una mano se crisp\u00f3 sobre la barandilla que cruji\u00f3 y se rompi\u00f3 con un gran quejido arrastrando consigo a Habiba, cuya cabeza se estrell\u00f3 en el grasiento suelo de cemento con un sordo y hueco sonido, y r\u00e1pidamente qued\u00f3 enmarcada en un charco de sangre oscura.<\/p>\n<p>Los secretos amantes recompusieron sus ropas y acudieron a auxiliar a la hermana de Rashid, cuya voz alarmada cruzaba el dintel de la puerta del almac\u00e9n poco antes que su cuerpo envarado y adusto.<\/p>\n<p>Los brazos de los enamorados se trenzaron al levantar el cuerpo inm\u00f3vil. Los dedos de las manos se enlazaron como los zarcillos de las plantas trepadoras al tiempo que los amantes exhalaban un suspiro de doble alivio.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65717\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65717\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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