{"id":65993,"date":"2026-06-06T00:01:54","date_gmt":"2026-06-05T22:01:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=65993"},"modified":"2026-06-05T19:42:29","modified_gmt":"2026-06-05T17:42:29","slug":"1984-enero-la-tia-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1984-enero-la-tia-politica\/","title":{"rendered":"1984 Enero. La t\u00eda pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"65993\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hermoso recuerdo, esto sucedi\u00f3 y fue posta, posta.<\/p>\n<ol start=\"1984\">\n<li>Enero. El sol del Atl\u00e1ntico Sur ca\u00eda a plomo sobre las siete carpas de lona verde que formaban nuestro campamento provisional. Hola, soy Jorge, por entonces, ten\u00eda 18 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, 1,84 metros de estatura, 81 kilos de m\u00fasculos y un pelo negro permanentemente revuelto por el viento salado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El camping del balneario municipal era un lugar modesto pero m\u00e1gico para un pibe de barrio. No hab\u00eda televisor \u2014salvo el viejo aparato en blanco y negro del sal\u00f3n central del camping\u2014 y la radio AM que nos manten\u00eda conectados al mundo mientras el oc\u00e9ano rug\u00eda de fondo. \u00c9ramos 21 almas: seis hermanos casados, sus c\u00f3nyuges, novios, novias, y un enjambre de sobrinos y primos que corr\u00edan entre las carpas como langostas descosidas.<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda sido designado \u2014o mejor dicho, condenado\u2014 a la guardia del campamento. Desde el domingo al atardecer, cuando los mayores part\u00edan a sus trabajos en la ciudad, hasta el viernes a la media tarde, cuando regresaban para disfrutar el fin de semana, yo era el custodio oficial de siete carpas, veinte reposeras, ollas, mates y pertenencias varias.<\/p>\n<p>En teor\u00eda, era una responsabilidad. En la pr\u00e1ctica, era el para\u00edso. La primera semana fue solitaria pero m\u00eda. Me despertaba al amanecer (por el calor cerrado de la carpa de lona), nadaba hasta que mis hombros ard\u00edan me pon\u00eda una crema de marca Sapolan Ferrini y segu\u00eda tomando sol. Luego me probaba en los picados de futbol 5 o en el v\u00f3ley mixto playero. Hab\u00eda una rubia de C\u00f3rdoba, hija de unos acampantes, que me ten\u00eda loquito desde que la vi en su bikini a lunares. Pero eso es otra historia.<\/p>\n<p>El segundo viernes de enero, la libertad fue engrillada, el p\u00e1jaro vio el cielo y no se vol\u00f3.<\/p>\n<p>Llego la parentela con su habitual alboroto de fin de semana: bolsos, cajas de cerveza, la \u201cvaquita pal asado\u201d, risas estridentes, el ajetreo de familias que se reencuentran despu\u00e9s de cinco d\u00edas de separaci\u00f3n, argentinidad al palo. Yo jugaba con la rubia al v\u00f3ley, cuando empez\u00f3 el despelote.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda Elena a los gritos \u2014 \u00a1me faltan dos frazadas! Y rezongaba y su marido la miraba y me miraba como diciendo \u00a1boludo!, y los reproches volaban como gaviotas hambrientas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Jorge no cuid\u00f3 nada! \u00a1Debe haber dejado la carpa abierta!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Es un irresponsable!<\/p>\n<p>Mi calentura por ser acusado justo frente a la rubia fue muy notorio, la rubia huyo despavorida y mi madre \u2014siempre la mediadora\u2014 levant\u00f3 las manos.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, che\u2026 paren un poco, a ver (mirando a todos los presentes) \u00bfQui\u00e9n va a dar una mano y se postula para acompa\u00f1ar a mi hijo? (peor el remedio, m\u00e1s loco quede), \u00a1Sino nos tenemos que llevar todo de ac\u00e1!!!, todos hicieron silencio y t\u00edmidamente, Magali levanto la mano.<\/p>\n<p>Levant\u00e9 la vista. Magali estaba apoyada en el poste de la carpa tres, fumando un cigarrillo con esa elegancia indolente que ten\u00edan las mujeres de veintid\u00f3s a\u00f1os en 1984. Mi t\u00eda pol\u00edtica, novia de mi t\u00edo Roberto, un tipo callado y querido que trabajaba en un taller mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>Magali me sonri\u00f3. Sus ojos verdes \u2014verdes como el agua del mar en d\u00edas de tormenta\u2014 me atravesaron.<\/p>\n<p>\u2014Saca esa cara de culo, torito \u2014dijo, y el apodo cari\u00f1oso son\u00f3 diferente en su boca. \u2014Yo me quedo porque arregle con mi hermana que se haga cargo del kiosco en enero. No lo iba a decir hasta el domingo pero ya estamos en el baile y solt\u00f3 su risotada estridente.<\/p>\n<p>Luego del incidente y saber que no estar\u00eda solo, me dedique a hacer sociales en el camping (v\u00f3ley mixto, futbol), una caminata con la rubia (a ver si pod\u00eda salir del lugar donde estaba pero nada) y alg\u00fan que otro acorde folcl\u00f3rico en el fog\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>El domingo a la noche, cuando todos se fueron no dorm\u00ed. No por la humedad de la carpa, ni por el calor de enero, ni por los ruidos lejanos de la marea humana que se iba yendo. Me puse a pensar en Magali: sus 1,69 metros de altura, sus sesenta y ocho kilos distribuidos en curvas que yo \u2014en mi ignorancia juvenil\u2014 solo pod\u00eda describir como celestiales. Su pelo negro, lacio, brillante, que le llegaba hasta la cintura y que ella se recog\u00eda en una trenza cuando iba a la playa. Sus ojos verdes. Sus manos largas, con u\u00f1as pintadas de rojo.<\/p>\n<p>En los 80 y a los 18 a\u00f1os, una mujer de veintid\u00f3s es un universo inalcanzable. Y sin embargo, all\u00ed estaba, a tres metros de distancia, durmiendo sola en la carpa n\u00famero dos.<\/p>\n<p>Lunes y martes fueron un tormento de proximidad. Magali se adapt\u00f3 a mi rutina con una naturalidad que me desarmaba. Se levantaba temprano \u2014m\u00e1s temprano que yo\u2014 y ya ten\u00eda el mate listo cuando yo sal\u00eda de mi carpa, todav\u00eda medio dormido y con el pelo m\u00e1s revuelto de lo habitual.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDormiste bien, torito? \u2014me preguntaba, y su voz ronca de fumadora hac\u00eda que el apodo sonara a promesa.<\/p>\n<p>Torito. As\u00ed me llamaba. Yo presum\u00eda que por mi estatura, por mis hombros o por haber nacido en mayo. Ella re\u00eda y me dec\u00eda, nada que ver \u00a1!! Y susurraba \u201cya te vas a dar cuenta\u201d.<\/p>\n<p>\u00cdbamos juntos a la playa. Ella en su bikini rojo \u2014un modelo que dejaba ver m\u00e1s piel de la que mi madre hubiera aprobado\u2014 y yo en mi malla negra, sufriendo cada vez que ella se agachaba para acomodar la reposera o se estiraba para tomar sol. Aprend\u00ed a nadar de espaldas porque as\u00ed pod\u00eda observarla sin que ella se diera cuenta: la curva de su espalda, la l\u00ednea de su cintura, la forma en que el sol hac\u00eda brillar su piel aceitada.<\/p>\n<p>\u2014Ven\u00ed, Torito \u2014me llamaba desde el agua.<\/p>\n<p>Y yo la segu\u00eda, con mis piernas largas pero torpes, con mi coraz\u00f3n martilleando en las sienes, con la sangre corriendo por lugares que hac\u00edan imposible disimular mi deseo en aquella malla ajustada.<\/p>\n<p>Magali fing\u00eda no notarlo. O quiz\u00e1s no fing\u00eda. A los veintid\u00f3s a\u00f1os, \u00bfse dan cuenta las mujeres de los deseos torpes de los pibes de 18? Yo cre\u00eda que no. Yo cre\u00eda que mi torpeza era invisible, que mi excitaci\u00f3n pasaba desapercibida. Me equivocaba.<\/p>\n<p>Fue el mi\u00e9rcoles el punto de quiebre. Hab\u00edamos pasado la ma\u00f1ana en la playa, pero al mediod\u00eda se levant\u00f3 viento sur y tuvimos que refugiarnos en el camping. Magali prepar\u00f3 fideos con salsa bolognesa en la cocina de campa\u00f1a \u2014una de esas glorias de aluminio que se usaban en los ochenta\u2014 y yo puse la mesa en la carpa com\u00fan, la grande, la que us\u00e1bamos los fines de semana cuando ven\u00edan todos.<\/p>\n<p>Comimos en silencio. Afuera, el viento golpeaba las lonas con furia sorda.<\/p>\n<p>\u2014Se va a poner feo \u2014dijo Magali, mirando por la ventanilla de pl\u00e1stico transparente. \u2014Parece que viene tormenta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respond\u00ed, con mi voz que a\u00fan se quebraba en los momentos inesperados.<\/p>\n<p>Ella se rio. No de m\u00ed, creo. De la situaci\u00f3n. De la tormenta que se avecinaba. De algo que yo no entend\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Ya sos un, \u00bfsab\u00e9s? \u2014dijo, de pronto. \u2014Hace tres meses que no te ve\u00eda y parece que creciste diez a\u00f1os, (esas fiestas no la pasamos juntos).<\/p>\n<p>No supe qu\u00e9 responder. Me qued\u00e9 mirando el plato de fideos, sintiendo c\u00f3mo el calor sub\u00eda por mi cuello.<\/p>\n<p>Magali se levant\u00f3. Cruz\u00f3 la carpa y se sent\u00f3 a mi lado, en el banco de madera, tan cerca que su muslo rozaba el m\u00edo. El bikini rojo se hab\u00eda cambiado por un vestido liviano de algod\u00f3n, amarillo, con flores blancas. Dejaba ver sus hombros bronceados, la l\u00ednea de su clav\u00edcula, el valle entre sus pechos cuando se inclinaba.<\/p>\n<p>\u2014Jorge \u2014dijo, y su voz hab\u00eda cambiado. Ya no era la voz de mi t\u00eda pol\u00edtica, de la esposa de mi t\u00edo Roberto. Era otra voz. \u2014\u00bfAlguna vez besaste a una mina?<\/p>\n<p>La pregunta me golpe\u00f3 como el viento sur de afuera. Sent\u00ed que la cara me ard\u00eda, que las manos me sudaban, que algo se me hac\u00eda nudo en la garganta.<\/p>\n<p>\u2014Si, se podr\u00eda decir<\/p>\n<p>Magali no se rio. No me tom\u00f3 de broma. Se qued\u00f3 mir\u00e1ndome con esos ojos verdes que parec\u00edan leer algo m\u00e1s all\u00e1 de mi verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 l\u00e1stima \u2014susurr\u00f3. \u2014Con esa cara&#8230; seguro las pibas mueren por vos.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014repet\u00ed, como un idiota.<\/p>\n<p>Ella se inclin\u00f3 m\u00e1s. Su pelo negro, suelto ahora, cay\u00f3 sobre su hombro y roz\u00f3 mi brazo. Sent\u00ed el contacto el\u00e9ctrico de esos cabellos contra mi piel, y algo se rompi\u00f3 dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Yo tampoco me mor\u00eda por nadie a los 18 \u2014dijo, y su aliento ol\u00eda a mate y a cigarrillo. \u2014Pero a los veintid\u00f3s&#8230; aprend\u00ed algunas cosas.<\/p>\n<p>Sus labios estaban a cent\u00edmetros de los m\u00edos. Labios pintados de un rojo oscuro, casi bord\u00f3, que contrastaba con su piel bronceada. Yo estaba paralizado, atrapado entre el p\u00e1nico de hacer algo mal y el terror de no hacer nada.<\/p>\n<p>Magali tom\u00f3 la decisi\u00f3n por m\u00ed. Su boca se pos\u00f3 sobre la m\u00eda con una suavidad que me desarm\u00f3. No fue un beso de t\u00eda a sobrino, ni de adulta a ni\u00f1o. Fue un beso de mujer a hombre, aunque ese hombre a\u00fan no supiera muy bien qu\u00e9 hacer con sus manos, con su lengua, con el fuego que ella encend\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando nos separamos, yo estaba temblando. Temblando como un chico que tiene fr\u00edo, aunque afuera hiciera treinta grados.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed se besa \u2014dijo ella, y su sonrisa era diferente ahora. M\u00e1s lenta, m\u00e1s pesada. \u2014\u00bfTe gust\u00f3? No pude hablar. Asent\u00ed.<\/p>\n<p>Magali se levant\u00f3. Tom\u00f3 mi mano y me llev\u00f3 hacia la carpa n\u00famero dos. La suya. La que compart\u00eda con mi t\u00edo Roberto los fines de semana, pero que durante la semana estaba vac\u00eda, silenciosa, llena de su olor a perfume barato y cigarrillos y mujer. Adentro, la luz era tenue. Afuera, el viento sur hab\u00eda tra\u00eddo la tormenta, y los primeros truenos retumbaban lejos, sobre el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Magali se dej\u00f3 caer sobre el catre. El vestido amarillo se le subi\u00f3 por los muslos, y yo vi \u2014por primera vez en mi vida\u2014 el interior de sus muslos, la piel m\u00e1s clara, las venas azuladas, el tri\u00e1ngulo oscuro de su ropa interior.<\/p>\n<p>\u2014Ven\u00ed \u2014dijo y fui.<\/p>\n<p>No recuerdo c\u00f3mo me saqu\u00e9 la ropa. Recuerdo la verg\u00fcenza de mi cuerpo desnudo frente a ella, la excitaci\u00f3n que me imped\u00eda pensar, la forma en que Magali me observaba con esos ojos verdes que parec\u00edan saborear mi inocencia.<\/p>\n<p>\u2014Sos hermoso \u2014dijo, y nadie me hab\u00eda dicho eso nunca. \u2014Mir\u00e1 esos hombros. Mir\u00e1 esas piernas. Sus manos recorrieron mi torso, mi abdomen, bajaron por mis caderas. Yo estaba r\u00edgido, tenso, a punto de estallar sin que ella hubiera hecho m\u00e1s que tocarme.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, torito \u2014susurr\u00f3. \u2014Vos dej\u00e1 que yo haga. Despu\u00e9s ya vas a aprender.<\/p>\n<p>Y comenz\u00f3 una suave pero intensa mamada, una chupada de pija de campe\u00f3n. Luego, me ense\u00f1\u00f3 con su boca, con sus manos, con su cuerpo que se abr\u00eda bajo el m\u00edo como un territorio desconocido que de pronto se volv\u00eda familiar. Me ense\u00f1\u00f3 la geograf\u00eda de una mujer: el cuello, los pechos, el vientre, el lugar h\u00famedo y c\u00e1lido donde todo terminaba y empezaba. Me ense\u00f1\u00f3 a tocar sin apresurarme, a esperar, a sentir. Me ense\u00f1\u00f3 que el placer no era solo m\u00edo, que pod\u00eda darlo as\u00ed como recibirlo.<\/p>\n<p>Y bien torpe, me apure a meterla en su cueva m\u00e1gica, h\u00fameda y bien depilada y la rapidez me gano. Magali no se rio de mi inexperiencia. Me abraz\u00f3. Me acarici\u00f3 el pelo revuelto. Me dijo que hab\u00eda tiempo, que todav\u00eda quedaban d\u00edas de campamento, que \u00edbamos a practicar hasta que lo hiciera bien. Y practicamos.<\/p>\n<p>Esa tarde, mientras la tormenta azotaba el balneario municipal, aprend\u00ed m\u00e1s que en todos mis a\u00f1os de escuela. Aprend\u00ed el sabor de su piel salada, el sonido de sus gemidos ahogados para que nadie en el camping vecino nos escuchara, la forma de moverme para que ella cerrara los ojos y mordiera el labio. Ah\u00ed supe que era el misionero, la cabalgata fren\u00e9tica amazona, la turca, etc.<\/p>\n<p>Cuando el sol se puso y la tormenta pas\u00f3, salimos de la carpa como dos sobrevivientes de un naufragio. Magali encendi\u00f3 un cigarrillo y me mir\u00f3 con esos ojos verdes que ahora conoc\u00edan mis secretos.<\/p>\n<p>\u2014Tu primera vez \u2014dijo, y no era una pregunta. Asent\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Y no va a ser la \u00faltima \u2014agreg\u00f3, y sonri\u00f3. \u2014Pero acordate, Torito: esto queda entre nosotros. Si alguien se entera, se acab\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No voy a decir nada \u2014promet\u00ed, y era la verdad (\u00bfA qui\u00e9n pod\u00eda contarle? \u00bfA mis primos? \u00bfA mi t\u00edo Roberto?) e inocente pregunte \u00bfPor qu\u00e9 Torito? y con una carcajada estruendosa dice \u2014Lecci\u00f3n uno de la vida: de los cuernos y la muerte nadie se salva, Torito y sigui\u00f3 ri\u00e9ndose hasta llorar.<\/p>\n<p>Aprovechando mi energ\u00eda y mi esperma urgente me dedique a recorrer su geograf\u00eda de manera \u00edntegra hasta quedar dormidos y seguir y dormir y seguir hasta la media tarde del viernes cuando llego la parentela para el fin de semana, yo estaba en mi carpa, fingiendo leer. Magali estaba en la suya, la n\u00famero dos, recibiendo a mi t\u00edo con su habitual indiferencia cari\u00f1osa. Vi c\u00f3mo \u00e9l la besaba en la mejilla, c\u00f3mo ella le sonre\u00eda, c\u00f3mo todo parec\u00eda normal.<\/p>\n<p>Yo sab\u00eda que debajo de ese vestido amarillo estaban las marcas de mis manos, que en su boca todav\u00eda quedaba el sabor de mis besos, que entre sus piernas guardaba el secreto de mi transformaci\u00f3n. De repente se acerca y me pide acompa\u00f1arla al Mercado fuera del camping, \u00edbamos serios (yo m\u00e1s que ella) y me dice \u2014Lecci\u00f3n dos: No pienses, ojos que no ven coraz\u00f3n que no siente.<\/p>\n<p>Los momentos que volvimos a estar solos fueron un delirio de carne y ocultamiento. De lunes a viernes, Magali y \u00e9ramos amantes. En la carpa n\u00famero dos, temprano en la ma\u00f1ana antes de que el camping despertara. En la playa, detr\u00e1s de las dunas, mientras fing\u00edamos que \u00edbamos a buscar caracoles. En el agua, hasta donde nos cubr\u00eda la profundidad, con nuestros cuerpos enlazados bajo la superficie mientras los otros acampantes nadaban a metros de distancia.<\/p>\n<p>Magali me ense\u00f1\u00f3 todo. Posiciones que yo desconoc\u00eda, ritmos que controlaba ella con su cadera experta, palabras que susurraba al o\u00eddo y que me hac\u00edan estremecer. Me ense\u00f1\u00f3 a durar m\u00e1s, a contenerme, a esperarla a ella. Me ense\u00f1\u00f3 que el placer de una mujer era un arte que requer\u00eda paciencia y atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y yo, con la voracidad de los catorce a\u00f1os, aprend\u00ed r\u00e1pido.<\/p>\n<p>\u2014\u201cTen\u00e9s que aprender todo de la mujer, sobre todo si son mayores que vos\u201d<\/p>\n<p>\u2014\u201cY si son menores\u201d<\/p>\n<p>\u2014\u201cM\u00e1s a tu favor, torito\u201d<\/p>\n<p>En los albores de la democracia argentina fines del 83, principios del 84 se pod\u00eda ver en todos los escaparates de revista y diarios, revistas de sexo (el famoso Destape Argentino).<\/p>\n<p>\u2014\u201cAlguna vez ten\u00e9s que hacer relatos as\u00ed\u201d y me mostraba una revista<\/p>\n<p>\u2014\u201cPor ejemplo: ac\u00e1 te cuenta como se hace por detr\u00e1s y el cuidado que hay que tener\u201d. Tremendo el relato, el morbo y el asalto al culo de Magali, continuo y casi abusivo, durante toda una noche.<\/p>\n<p>Y luego, aparecieron las confesiones, me hablaba de su vida, de su noviazgo con Roberto que no funcionaba, de sus sue\u00f1os de ser maestra de danza que hab\u00eda abandonado y que estuvo buscando y logro la oportunidad de estar conmigo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9? \u2014le pregunt\u00e9 con su cabeza apoyada en mi pecho.<\/p>\n<p>\u2014Porque sos diferente \u2014dijo. \u2014Porque ten\u00e9s esos ojos tristes de pibe grande. Porque me dabas curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora?<\/p>\n<p>\u2014Ahora me das masa como a esta turra de la revista y soltaba su risotada pero ojo con esa rubia ins\u00edpida porque te la corto \u00a1!!!<\/p>\n<p>La \u00faltima semana de enero lleg\u00f3 demasiado r\u00e1pido, se acercaba el final. El verano terminaba, la familia volver\u00eda a la rutina, Magali y yo volver\u00edamos a ser solo t\u00eda y sobrino en las reuniones familiares, fingiendo que no hab\u00edamos compartido algo profundo entre las lonas de una carpa de camping.<\/p>\n<p>El \u00faltimo viernes, antes de que llegaran los dem\u00e1s, hicimos el amor con una desesperaci\u00f3n diferente. Magali llor\u00f3 despu\u00e9s, en silencio, con la cara hundida en mi cuello para que yo no viera las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2014Vos sos muy joven \u2014dijo. \u2014Vos te vas a olvidar de esto. Vas a encontrar minas de tu edad, vas a enamorarte, vas a tener novias y despu\u00e9s una mujer e hijos.<\/p>\n<p>\u2014No me voy a olvidar \u2014promet\u00ed.<\/p>\n<p>Ella se rio, amarga.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, torito. Te vas a olvidar. O mejor dicho, no te vas a olvidar, pero lo vas a guardar en un caj\u00f3n. Y alg\u00fan d\u00eda, cuando seas grande, vas a recordar el verano del 84 y vas a sonre\u00edr y te vas a acordar de la lecci\u00f3n tres e hizo silencio.<\/p>\n<p>Se equivocaba. No sonr\u00edo cuando recuerdo. Siento algo m\u00e1s complejo, algo que no tiene nombre. Nostalgia mezclada con culpa, deseo mezclado con gratitud, la certeza de que Magali me inici\u00f3 en algo que no era solo sexo: fue una iniciaci\u00f3n en la complejidad de los adultos, en los secretos que se guardan, en los placeres que se pagan con silencio. Nunca m\u00e1s volvimos a estar solos.<\/p>\n<p>En las reuniones familiares de los a\u00f1os siguientes, Magali siempre mantuvo la distancia. Me saludaba con un beso en la mejilla, me preguntaba cosas triviales, por la m\u00fasica. Nunca hubo una mirada de m\u00e1s, nunca una palabra que delatara nuestro secreto.<\/p>\n<p>Roberto y ella se pelearon dos a\u00f1os despu\u00e9s. Ella se fue a vivir a esa Villa Balnearia, supongo que m\u00e1s cerca del mar que tanto le gustaba. La vi una \u00faltima vez, en el velorio de mi abuelo, en 1988. Ten\u00eda 26 a\u00f1os, y yo 22, y durante cinco minutos, mientras los dem\u00e1s lloraban en el velorio, nos miramos desde los rincones opuestos de la sala y sonre\u00edmos. Fue nuestra despedida.<\/p>\n<p>Ahora tengo cincuenta y siete a\u00f1os. El verano del 84 qued\u00f3 atr\u00e1s, como quedo mi cintura, el pelo rebelde y la figura estilizada pero torpe. Pero todav\u00eda recuerdo el sabor del mate en la boca de Magali, el sonido del viento sur contra la lona de la carpa, el verde de sus ojos en la penumbra.<\/p>\n<p>Recuerdo sobre todo algo que ella me dijo esa \u00faltima vez, cuando \u00e9ramos dos extra\u00f1os en un velorio, cuando todo hab\u00eda pasado y nada pod\u00eda ya da\u00f1arnos:<\/p>\n<p>\u2014Gracias, torito \u2014murmur\u00f3, al pasar a mi lado. \u2014Vos me salvaste ese verano.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, entend\u00ed la lecci\u00f3n 3 \u201cSomos instantes\u201d y s\u00e9 que los dos nos salvamos ese verano. Ella de su soledad de mujer joven atrapada en una relaci\u00f3n que no funcionaba. Yo de mi juventud incipiente, de mi coraz\u00f3n que necesitaba aprender que el deseo no era verg\u00fcenza sino belleza.<\/p>\n<p>El verano del 84. La t\u00eda pol\u00edtica. El secreto que guardo como un tesoro, en el caj\u00f3n donde guardo los recuerdos que duelen pero que no quiero olvidar.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65993\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65993\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Y comenz\u00f3 una suave pero intensa mamada, una chupada de pija de campe\u00f3n. Luego, me ense\u00f1\u00f3 con su boca, con sus manos, con su cuerpo que se abr\u00eda bajo el m\u00edo como un territorio desconocido que de pronto se volv\u00eda familiar. Me ense\u00f1\u00f3 la geograf\u00eda de una mujer: el cuello, los pechos, el vientre, el lugar h\u00famedo y c\u00e1lido donde<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_65993\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"65993\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33134,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-65993","post","type-post","status-publish","format-standard","category-confesiones"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":590,"today_views":590},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33134"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65993"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":65995,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65993\/revisions\/65995"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}