{"id":66024,"date":"2026-06-07T00:01:41","date_gmt":"2026-06-06T22:01:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66024"},"modified":"2026-06-06T17:36:17","modified_gmt":"2026-06-06T15:36:17","slug":"1987-ano-nuevo-la-prima-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1987-ano-nuevo-la-prima-mayor\/","title":{"rendered":"1987. A\u00f1o nuevo: La prima mayor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66024\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran las tres de la ma\u00f1ana del primero de enero de 1987 cuando entre a la guardia del Hospital local con Diego colgado de mi hombro, tap\u00e1ndose el ojo derecho con una servilleta ensangrentada. Afuera, los fuegos artificiales todav\u00eda explotaban sobre el cielo y desde alguna casa cercana llegaba el eco de m\u00fasica animada que alguien pon\u00eda para seguir festejando.<\/p>\n<p>\u2014Puto, \u00a1Corcho de sidra! \u2014gritaba Diego, entre risas hist\u00e9ricas y dolor.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me peg\u00f3 justo en el ojo, boludo!<\/p>\n<p>Ambos con 21 a\u00f1os y bastante entonados, golpeamos la puerta de la guardia y nos recibe una joven enfermera.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfJorge? \u2014Dijo ella, y sus ojos me reconocieron antes de que yo pudiera saludar, era Soledad, mi prima mayor.<\/p>\n<p>Ten\u00eda 23 a\u00f1os, residente de enfermer\u00eda, le toco guardia desde el 30 de diciembre, hasta el 01 de enero a las 06.00. No compartimos el brindis de fin de a\u00f1o, donde la parentela se juntaba.<\/p>\n<p>\u2014Te manda saludos la abuela\u2014 dije, tal vez para disimular el estado y solo sonri\u00f3, mientras hac\u00eda pasar a mi amigo, al box de curaciones. Mi prima era baja \u20141,60 metros\u2014, pero con un cuerpo que la hac\u00eda parecer m\u00e1s grande: setenta kilos distribuidos en curvas que su uniforme blanco no lograba disimular. Su pelo marr\u00f3n ca\u00eda en rulos desordenados hasta los hombros, y su boca \u2014carnosa, siempre entreabierta\u2014brillaba en la noche de a\u00f1o nuevo.<\/p>\n<p>\u2014Espera afuera, que me toc\u00f3 la peor guardia del a\u00f1o \u2014dijo, mientras revisaba el ojo de Diego. \u2014\u00bfQu\u00e9 hicieron, idiotas?<\/p>\n<p>\u2014Brindis \u2014respond\u00ed, sintiendo que la borrachera se me pasaba de golpe con su proximidad. Soledad neg\u00f3 con la cabeza, pero sonre\u00eda. Esa sonrisa suya, perezosa, que siempre hab\u00eda significado que estaba tramando algo.<\/p>\n<p>Diego necesitaba puntos. El corcho de sidra le hab\u00eda cortado el p\u00e1rpado y hab\u00eda que limpiar la herida. Mientras Soledad preparaba el material, yo llam\u00e9 a los padres de Diego desde el tel\u00e9fono de la guardia \u2014uno de esos aparatos de disco que todav\u00eda exist\u00edan en 1987, tras una larga odisea para encontrar las fichas\u2014 y les expliqu\u00e9 que no era grave, que estaban atendi\u00e9ndolo, que no se preocuparan y que vinieran a buscarlo. Cuando colgu\u00e9, me di cuenta que los \u201camigos\u201d que nos llevaron al Hospital se fueron. Yo esper\u00e9 afuera, sentado en un viejo banco de madera dormitando de a ratos hasta que luego del tiempo prudencial los padres se llevaron a Diego, con el ojo vendado, una historia \u00e9pica para contar y la promesa que me iba a pagar &#8220;la birra de por vida&#8221; por haberlo acompa\u00f1ado.<\/p>\n<p>La guardia del Hospital estaba heavy y me dice mi prima no me haces un caf\u00e9 o mate para m\u00ed y mi compa\u00f1era, haci\u00e9ndome pasar al kitchenette. Verla as\u00ed, tan din\u00e1mica, resuelta y con aplomo, me dejo en pausa. La hab\u00eda visto crecer, claro. \u00c9ramos primos y siempre era la nerd. Pero esa noche, con 23 a\u00f1os y el uniforme blanco y diligente, me pareci\u00f3 alguien completamente diferente. Me saco de mis cavilaciones un doctor veterano que me pregunto qui\u00e9n era y cuando le iba a contestar, mi prima le dice qui\u00e9n soy y secamente le dice \u201cac\u00e1 no puede estar\u201d. Cuando sal\u00ed me dijo, \u201cdate una vuelta por el centro, hace tiempo primito y acomp\u00e1\u00f1ame a casa luego que salga de la guardia\u201d. Sali a dar unas vueltas, hice tiempo y a las seis de la ma\u00f1ana, estaba firme como Granadero.<\/p>\n<p>\u2014Pense que no volv\u00edas \u2014me dijo y la compa\u00f1era, una simp\u00e1tica morocha dice \u201cesos son caballeros\u201d, la mire pasar con atenta mirada y mi prima me volvi\u00f3 a la realidad. Se hab\u00eda sacado el gorro de enfermera y los rulos le ca\u00edan sobre la frente sudada. Me mir\u00f3 con esos ojos penetrantes. Durante un segundo pens\u00e9 que se iba a re\u00edr de m\u00ed, que me iba a decir que era un nene travieso.<\/p>\n<p>\u2014Vamos que hay que caminar y esto viene cada vez m\u00e1s pesado.<\/p>\n<p>La pensi\u00f3n donde viv\u00eda (desde que hacia la residencia) estaba a diez cuadras del hospital, en una casa \u201cchorizo\u201d que era residencia de estudiantes desde hace unos a\u00f1os. Cuando llegamos, el sol estaba a full y desde adentro sal\u00eda m\u00fasica.<\/p>\n<p>\u2014Hay baile \u2014dijo Soledad, deteni\u00e9ndose en la puerta. \u2014Los due\u00f1os hacen joda siempre que se puede\u2014 \u00bfQuer\u00e9s pasar?<\/p>\n<p>No ten\u00eda ganas de volver a mi casa todav\u00eda. Mi vieja sab\u00eda que estaba con Diego y que probablemente dormir\u00eda en su casa. Ten\u00eda tiempo.<\/p>\n<p>Soledad me agarr\u00f3 de la mano. Fue un gesto casual, casi fraternal, pero el contacto de su piel contra la m\u00eda \u2014sudada, c\u00e1lida\u2014activ\u00f3 un mecanismo primitivo. Me llev\u00f3 adentro, entre mesas improvisadas con restos de comida, gente bailando todav\u00eda con ropa de fiesta, y el olor a cerveza caliente y perfume barato que caracterizaba a los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Sole! \u2014grit\u00f3 un chab\u00f3n desde la barra de emergencia \u2014\u00a1Feliz a\u00f1o!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Feliz a\u00f1o! \u2014respondi\u00f3 ella, y me present\u00f3 como &#8220;mi primo Jorge&#8221; a media docena de personas que no iba a volver a ver en mi vida.<\/p>\n<p>El baile era ca\u00f3tico. La m\u00fasica \u2014una mezcla de rock nacional, cumbia santafesina y cuarteto cordob\u00e9s \u2014sonaba fuerte. Sobre todo el \u201ctunga tunga\u201d, para Soledad era su ambiente. Fue a su pieza, se cambi\u00f3 y volvi\u00f3 preparada \u201cpa la guerra\u201d. Una camisa con volados bien ajustada que dejaba ver la forma de sus tetas y unos jeans que marcaban un culo macizo y sin mediar palabra, me arrastr\u00f3 a la pista.<\/p>\n<p>Bailamos. Yo no sab\u00eda bailar bien pero Soledad me guiaba. Su cuerpo de 1,60 metros, carnoso y compacto, se mov\u00eda contra el m\u00edo con una familiaridad que no ten\u00edamos. Sent\u00ed su perfume \u2014algo dulce, frutal \u2014y sus manos en mi cintura, y el instinto crec\u00eda.<\/p>\n<p>Bailamos hasta que la gente empez\u00f3 a irse, arrastrando sillas, saludando con besos en la mejilla, dejando vasos sucios sobre las mesas. A las ocho, \u00e9ramos casi los \u00faltimos.<\/p>\n<p>\u2014Ayudo a acomodar \u2014dijo Soledad a los due\u00f1os, una pareja de cordobeses que no paraban de re\u00edr y poner cuartetos del a\u00f1o e \u00f1aupa \u2014Vayan, vayan, yo cierro.<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 \u2014Esper\u00e1me en mi habitaci\u00f3n \u2014dijo, y su voz hab\u00eda cambiado. Ya no era la voz de &#8220;mi prima Sole&#8221;, era otra cosa. \u2014Es la del fondo, a la derecha. Tengo que llevarle un regalo a tu vieja, de paso vamos juntos al asado familiar del mediod\u00eda.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n de Soledad era peque\u00f1a: una cama de una plaza, un escritorio con libros de anatom\u00eda y farmacolog\u00eda, una ventana que daba a un patio interior con un limonero. Ol\u00eda a ella \u2014a ese perfume frutal, a cigarrillos Virginia Slims y a mujer \u201cen edad de merecer\u201d. Me sent\u00e9 en la cama. Afuera escuchaba a Soledad riendo con los due\u00f1os, moviendo sillas, haciendo ruido de copas. Esper\u00e9 diez minutos. Quince. Veinte y me dorm\u00ed. Se qued\u00f3 de pie frente a m\u00ed, en medio de la habitaci\u00f3n, con la camisa de volados y esas tetas divinas, los rulos despeinados, los ojos penetrantes fijos en los m\u00edos.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por acompa\u00f1arme \u2014dijo, y no era una frase casual. Se acerc\u00f3. Se sent\u00f3 a mi lado en la cama, cerca bien cerca. Yo me quise levantar y me dice \u2014 qued\u00e1te ah\u00ed, ya tenes 20 \u2014dijo, y no era una pregunta.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. \u2014Yo 23.<\/p>\n<p>Guardamos silencio. Afuera, el \u00e1rbol de granada se mov\u00eda por el viento de enero.<\/p>\n<p>\u2014Nunca te di mucha bola \u2014continu\u00f3 ella, mir\u00e1ndose las manos. \u2014Porque eras chico. Pero ahora&#8230; \u2014levant\u00f3 la vista\u2014. Ahora estas alto y fuerte. Y mi compa\u00f1era de guardia te quer\u00eda comer y me dio celos&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEh? \u2014Soledad no respondi\u00f3. Se inclin\u00f3 y me bes\u00f3.<\/p>\n<p>Fue un beso de mujer, con lengua que sab\u00eda qu\u00e9 hacer, con labios carnosos que se moldeaban a los m\u00edos, con una mano que sub\u00eda por mi pecho y se deten\u00eda en mi cuello.<\/p>\n<p>Me apret\u00f3 suavemente sobre la cama. Ella se acomod\u00f3 arriba m\u00edo, sin dejar de besarme, y sent\u00ed su cuerpo entero contra el m\u00edo. Sus pechos contra mi pecho, su vientre contra mi vientre y dijo: Alguien est\u00e1 despierto.<\/p>\n<p>Y sin rubor, saco mi herramienta de su lugar y comenz\u00f3 una mamada de pel\u00edcula y yo gem\u00ed como un idiota, sin poder contenerme.<\/p>\n<p>\u2014Shhh \u2014susurr\u00f3 ella al o\u00eddo. \u2014Los viejos todav\u00eda est\u00e1n en la cocina.<\/p>\n<p>Se incorpor\u00f3. Se sac\u00f3 la camisa, revelando un corpi\u00f1o blanco de encaje que contrastaba con su piel morena. Sus pechos eran grandes, redondos, con venas azuladas visibles bajo la piel. Se inclin\u00f3 sobre m\u00ed y me ayud\u00f3 a sacarme la remera.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1 esos hombros \u2014dijo, acariciando mi torso. \u2014Ten\u00e9s cuerpo de hombre ya. Sus manos terminaron de bajar mi pantal\u00f3n y los suyos y su boca carnosa sigui\u00f3 envolvi\u00e9ndome, Grit\u00e9. No pude evitarlo. Ella levant\u00f3 la vista, rio contra mi piel, y sigui\u00f3. Su lengua dibujaba c\u00edrculos, sus manos acariciaban la base, y yo sent\u00eda que me mor\u00eda, que explotaba, que alcanzaba algo que no ten\u00eda nombre. Y su concha caliente me frotaban las piernas. Cuando estaba al borde, ella se detuvo.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no \u2014dijo, y se levant\u00f3. \u2014 Como me veo \u2014Hermosa, le dije. Su cuerpo de veinte a\u00f1os, carnoso, real, con celulitis en los muslos y estr\u00edas en los costados de los senos, era tan reales como la magia del momento.<\/p>\n<p>\u2014Ven\u00ed \u2014dijo, y se tendi\u00f3 en la cama y se puso abajo y yo realice un movimiento de circo y me tom\u00f3 de la cintura, me posicion\u00f3 entre sus piernas, y cuando entr\u00e9 hasta el fondo, ambos gemimos.<\/p>\n<p>\u2014Despacio \u2014susurr\u00f3 ella, con los ojos cerrados. \u2014As\u00ed. S\u00ed. Ah\u00ed.<\/p>\n<p>Ella mov\u00eda las caderas con un ritmo que yo no controlaba, que ella marcaba. Sus manos se agarraban de mi espalda, sus u\u00f1as se clavaban, sus rulos se extend\u00edan sobre la almohada como un halo marr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s r\u00e1pido \u2014pidi\u00f3, y obedec\u00ed. \u2014As\u00ed. S\u00ed. Jorge&#8230;<\/p>\n<p>Escuchar mi nombre en su boca, en ese momento, fue demasiado. Sent\u00ed que me ven\u00eda, que no pod\u00eda detenerlo, que explotaba dentro de ella con una fuerza que me dej\u00f3 sin aliento, sin fuerzas, sin nada.<\/p>\n<p>Soledad me abraz\u00f3 mientras yo temblaba sobre ella<\/p>\n<p>\u2014Shhh \u2014dijo, acariciando mi pelo revuelto. \u2014Est\u00e1 bien. Est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Me ense\u00f1\u00f3 a tocarla, a encontrar el lugar exacto donde ella gem\u00eda m\u00e1s fuerte, a usar mis dedos con la paciencia que yo no hab\u00eda tenido. Vi un orgasmo potente, con los ojos cerrados, la boca abierta y el cuerpo arqueado. Me sent\u00ed macho alfa, cazador que ha conquistado.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue intenso, al mediod\u00eda nos duchamos juntos y fue espectacular, en el ba\u00f1o compartido del pasillo dimos una exhibici\u00f3n porno, hasta que sentimos que golpeaban la puerta, entre risas y caras rojas salimos a cambiados rumbo al asado familiar.<\/p>\n<p>\u2014Tu pelo \u2014dijo ella, ri\u00e9ndose, y trat\u00f3 de acomodarme los mechones revueltos con sus manos. \u2014Est\u00e1s despeinado.<\/p>\n<p>\u2014Siempre estoy despeinado.<\/p>\n<p>\u2014Ahora m\u00e1s.<\/p>\n<p>Caminamos juntos hasta la parada del taxi. No hablamos mucho. No hab\u00eda mucho que decir. \u00c9ramos primos, \u00e9ramos amantes de una ma\u00f1ana de enero que quiz\u00e1s nunca m\u00e1s se volver\u00edan a encontrar.<\/p>\n<p>\u2014Tu vieja se va a dar cuenta \u2014dijo Soledad, de pronto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014De que est\u00e1s diferente. De que me mir\u00e1s diferente.<\/p>\n<p>Me encog\u00ed de hombros. No me importaba. En ese momento, con el sabor de ella todav\u00eda en mi boca y el recuerdo de su cuerpo bajo el m\u00edo, no me importaba nada.<\/p>\n<p>El asado familiar fue en casa de los abuelos, en un barrio semicentrico. Llegamos juntos y contamos como llegamos juntos, del corchazo de Diego, de lo pesado de la guardia, de mi caballerosidad, del compartir con los due\u00f1os de la pensi\u00f3n y de nuestra larga charla sobre la familia que nos trajo hasta ac\u00e1. Nadie sospech\u00f3 nada. \u00c9ramos primos, \u00e9ramos familia, \u00e9ramos invisibles para el escrutinio de los adultos.<\/p>\n<p>Nos vimos una vez m\u00e1s, en febrero, antes que volviera a la Facultad. Fue en la pensi\u00f3n de nuevo, una tarde de domingo en que ella no ten\u00eda guardia. Hicimos el amor con la luz del sol entrando por la ventana, sin prisa, sabiendo que era el final.<\/p>\n<p>A veces, cuando veo una enfermera de guardia en alguna serie de televisi\u00f3n, pienso en ella. En la prima mayor que me ense\u00f1\u00f3 que el deseo no conoce de parentescos ni de horarios ni de lugares apropiados. Que el deseo simplemente es, y arde, y consume, y deja cenizas que a veces \u2014solo a veces\u2014 se vuelven recuerdos hermosos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66024\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66024\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Fue un beso de mujer, con lengua que sab\u00eda qu\u00e9 hacer, con labios carnosos que se moldeaban a los m\u00edos, con una mano que sub\u00eda por mi pecho y se deten\u00eda en mi cuello. Me apret\u00f3 suavemente sobre la cama. Ella se acomod\u00f3 arriba de m\u00ed, sin dejar de besarme, y sent\u00ed su cuerpo entero contra el m\u00edo. Sus pechos<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66024\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66024\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33134,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-66024","post","type-post","status-publish","format-standard","category-confesiones"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":737,"today_views":737},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33134"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66024"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66024\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66026,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66024\/revisions\/66026"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}