{"id":66072,"date":"2026-06-11T00:01:17","date_gmt":"2026-06-10T22:01:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66072"},"modified":"2026-06-10T18:04:46","modified_gmt":"2026-06-10T16:04:46","slug":"poder-y-sanacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/poder-y-sanacion\/","title":{"rendered":"Poder y sanaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66072\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El motor tosi\u00f3 una \u00faltima vez y se apag\u00f3, dejando que el silencio de la carretera costera se filtrara en el habit\u00e1culo. Don Jorge no se movi\u00f3. No maldijo, no golpe\u00f3 el volante, ni sali\u00f3 a enfrentarse a la m\u00e1quina con esa seguridad ruda que Hiroko tanto admiraba.<\/p>\n<p>Ella lo observaba desde el asiento trasero, turbada. Para Hiroko, don Jorge era el \u00faltimo basti\u00f3n de una masculinidad que entend\u00eda: la del hombre que resuelve. Lo hab\u00eda visto encarar a polic\u00edas corruptos con una palabra firme, navegar el tr\u00e1fico ca\u00f3tico como un capit\u00e1n y, sobre todo, recordaba aquella noche en el bar. Mirella y ella estaban acorraladas por tres tipos borrachos hasta que Jorge entr\u00f3 como un vendaval, repartiendo trompadas con una eficacia brutal, sac\u00e1ndolas de all\u00ed sin despeinarse. En el inconsciente de Hiroko, \u00e9l era el arquetipo: el hombre fuerte, el trabajador incansable que, detr\u00e1s de su barriga prominente y su barba descuidada escond\u00eda la esencia de un macho capaz de proteger y satisfacer a su hembra.<\/p>\n<p>Pero ahora, ese gigante estaba encogido.<\/p>\n<p>\u2014Se fue, Hiroko \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, y el sonido de su voz rota doli\u00f3 m\u00e1s que un grito\u2014. Llegu\u00e9 antes\u2026 el auto fall\u00f3\u2026 y los vi. Me mir\u00f3 a los ojos mientras \u00e9l segu\u00eda sobre ella y me dijo que yo ya no serv\u00eda. Que solo soy un viejo que huele a gasolina y cansancio.<\/p>\n<p>La humillaci\u00f3n de Jorge flotaba en el aire como un gas venenoso. Hiroko sinti\u00f3 una opresi\u00f3n en el pecho. Verlo derrotado no solo le causaba dolor; le provocaba una angustia existencial. Si el hombre que \u201csiempre pod\u00eda\u201d se quebraba, \u00bfqu\u00e9 quedaba para el resto? Sinti\u00f3 una urgencia violenta por rescatarlo, por devolverle su hombr\u00eda, por recordarle que segu\u00eda siendo ese ser capaz de dominar el mundo.<\/p>\n<p>Y entonces lleg\u00f3 la fisura.<\/p>\n<p>Hiroko busc\u00f3 en su mente otra forma de consolarlo. Quiso encontrar palabras de aliento, un gesto de amistad pura, un abrazo de hija o de hermana. Pero su mente regresaba, una y otra vez, al mismo punto. Se dio cuenta, con una claridad que la asust\u00f3, de que su lenguaje se hab\u00eda reducido a una sola frecuencia. Estaba atrapada en su propia dependencia: para ella, la \u00fanica forma de sanar, de empoderar o de salvar a un hombre, era a trav\u00e9s del sexo.<\/p>\n<p>Es lo \u00fanico que s\u00e9 dar, pens\u00f3 con una mezcla de excitaci\u00f3n y desprecio por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Se desliz\u00f3 al asiento delantero. El espacio era estrecho, ol\u00eda a tabaco viejo y a la humedad de la noche. Jorge no la mir\u00f3, avergonzado de su propia vulnerabilidad. Hiroko le tom\u00f3 la cara con ambas manos, oblig\u00e1ndolo a verla.<\/p>\n<p>\u2014Usted no es lo que ella dice, Jorge \u2014dijo ella, y su voz ya ten\u00eda ese tono oscuro y magn\u00e9tico que usaba para dominar\u2014. Usted es el hombre que me cuida, el que me salv\u00f3 aquella noche, el \u00fanico que sabe d\u00f3nde estoy en cada madrugada. Usted es un macho, Jorge. Y yo quiero que me lo demuestre ahora mismo.<\/p>\n<p>La idea de devolverle su ser, de reconstruir su orgullo mediante la entrega de su propio cuerpo, la excit\u00f3 de una manera retorcida. Era como intentar salvar a un n\u00e1ufrago d\u00e1ndole a beber el mismo mar que lo estaba ahogando.<\/p>\n<p>Jorge la mir\u00f3, primero con duda, luego con una chispa de ese fuego antiguo que ella conoc\u00eda. Cuando sus manos rudas y callosas se cerraron sobre los hombros de Hiroko, ella no sinti\u00f3 l\u00e1stima. Sinti\u00f3 la satisfacci\u00f3n casi divina de estar reparando a un hombre. Se entreg\u00f3 a \u00e9l all\u00ed mismo, entre la palanca de cambios y el tablero, en una lucha de cuerpos que buscaba desesperadamente enterrar la humillaci\u00f3n bajo el peso del deseo.<\/p>\n<p>El habit\u00e1culo del taxi se volvi\u00f3 asfixiante, cargado de una electricidad malsana. Jorge no solo estaba recuperando su hombr\u00eda; estaba reviviendo su ejecuci\u00f3n. Sus manos, antes cuidadosas, se cerraron sobre las caderas de Hiroko con una fuerza que buscaba marcarla, como si quisiera hundir sus dedos en la memoria misma del dolor.<\/p>\n<p>Mientras la penetraba con una urgencia ciega, los ojos de Jorge se perdieron en la penumbra del techo del auto. Ya no ve\u00eda a Hiroko. En el teatro de sombras de su mente, la imagen de su esposa bajo el cuerpo de aquel extra\u00f1o se proyectaba con una nitidez insoportable. Los gemidos, el sudor ajeno, la traici\u00f3n en movimiento. Lejos de derrumbarlo, la visi\u00f3n lo golpe\u00f3 con una descarga de adrenalina oscura que le tens\u00f3 cada m\u00fasculo.<\/p>\n<p>\u2014Te pareces a ella\u2026 \u2014gru\u00f1\u00f3 Jorge, con la voz deformada por una excitaci\u00f3n que bordeaba la locura.<\/p>\n<p>Hiroko sinti\u00f3 el cambio en el aire. La piedad se evapor\u00f3 para dar paso a un morbo que la hizo vibrar. Entendi\u00f3 el juego de espejos al instante: Jorge no quer\u00eda olvidar, quer\u00eda dominar la escena que lo hab\u00eda destruido. \u00c9l necesitaba habitar el lugar del amante para dejar de ser la v\u00edctima.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed los encontr\u00e9 \u2014jade\u00f3 Jorge, fuera de s\u00ed, con los ojos inyectados en sangre y el ritmo volvi\u00e9ndose violento\u2014. Cachando\u2026 as\u00ed, igualito que estamos cachando nosotros.<\/p>\n<p>Hiroko se arque\u00f3 bajo \u00e9l, entreg\u00e1ndose a esa marea de suciedad y verdad. Sab\u00eda que en ese momento ella era el instrumento de un sacrificio. Decidi\u00f3 arrojar gasolina al incendio, convirti\u00e9ndose en el eco de la pesadilla de Jorge para terminar de romper sus cadenas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Entonces cul\u00e9ame! \u2014le grit\u00f3 al o\u00eddo, con una voz ronca que no reconoc\u00eda como suya\u2014. \u00a1C\u00e1chame, Jorge! \u00a1Dame por el culo si eso es lo que quieres! \u00a1Hazme todo lo que viste! \u00a1Igual como ese hombre se tiraba a tu esposa, as\u00ed hazme a m\u00ed!<\/p>\n<p>Esas palabras fueron el detonante final. Jorge solt\u00f3 un rugido gutural, un sonido que era mitad placer y mitad agon\u00eda. Se ensa\u00f1\u00f3 en el acto con una ferocidad animal, usando el cuerpo de Hiroko como el campo de batalla donde finalmente lograba matar su propia humillaci\u00f3n. Cada embestida era un clavo que cerraba el ata\u00fad de su pasado.<\/p>\n<p>Hiroko lo recibi\u00f3 todo, sintiendo c\u00f3mo el dolor y el placer de Jorge se fund\u00edan en su interior. Disfrutaba de la brutalidad de la escena, del poder de ser el recept\u00e1culo de semejante tormenta emocional. En ese momento, ella no era una mujer, era el abismo donde Jorge pod\u00eda arrojar su miseria y salir limpio.<\/p>\n<p>Cuando el cl\u00edmax los alcanz\u00f3, fue una explosi\u00f3n sorda que los dej\u00f3 temblando, envueltos en el olor a cuero, gasolina y fluidos. Jorge se desplom\u00f3 sobre ella, sollozando con la cabeza hundida en su cuello, pero esta vez sus l\u00e1grimas no eran de derrota. Hab\u00eda recuperado su ser en la forma m\u00e1s retorcida posible.<\/p>\n<p>Hiroko se qued\u00f3 quieta, mirando por la ventanilla empa\u00f1ada. Hab\u00eda salvado al n\u00e1ufrago, pero lo hab\u00eda hecho descendiendo con \u00e9l a un lugar del que ya no se regresa igual. Sab\u00eda que despu\u00e9s de esto, el sexo ordinario le parecer\u00eda un lenguaje mudo. Ella solo sab\u00eda hablar en gritos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66072\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66072\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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