{"id":66179,"date":"2026-06-18T00:01:36","date_gmt":"2026-06-17T22:01:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66179"},"modified":"2026-06-17T16:42:18","modified_gmt":"2026-06-17T14:42:18","slug":"el-precio-de-ser-complices-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-precio-de-ser-complices-5\/","title":{"rendered":"El precio de ser c\u00f3mplices (5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66179\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El aviso escarlata de la \u201cPurga Definitiva\u201d parpade\u00f3 una \u00faltima vez antes de que la pantalla del tel\u00e9fono se ti\u00f1era de un negro absoluto. La habitaci\u00f3n qued\u00f3 sumida en una penumbra densa, rota \u00fanicamente por el zumbido lejano del tr\u00e1fico de la ciudad y el eco ensordecedor de los gemidos distorsionados que a\u00fan flotaban en el aire.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos se movi\u00f3 durante los primeros segundos. Se quedaron inm\u00f3viles, con la respiraci\u00f3n contenida y los ojos fijos en el techo, procesando el cad\u00e1ver social de la Pareja 073 que acababa de ser ejecutado a kil\u00f3metros de distancia en una pantalla de cinco pulgadas. El horror era real, palpable, una amenaza directa a su propia existencia.<\/p>\n<p>Pero el miedo, en su estado m\u00e1s puro, es un estimulante primitivo.<\/p>\n<p>Bajo las s\u00e1banas, la atm\u00f3sfera del dormitorio no estaba fr\u00eda; estaba sobrecalentada por la adrenalina. Las im\u00e1genes expl\u00edcitas de la suite, la entrega de la mujer y la imponente figura del Ejecutor hab\u00edan actuado como un choque el\u00e9ctrico directo a sus sentidos. Eran seres de carne y hueso, y el C\u00edrculo, con su juego perverso, ya les hab\u00eda inoculado una adicci\u00f3n ciega al riesgo. La humedad entre las piernas de Bianca y la rigidez de Bruno, oculta bajo la ropa interior, eran la prueba de que su biolog\u00eda ya hab\u00eda respondido al morbo antes de que su mente pudiera procesarlo.<\/p>\n<p>Fue un impulso un\u00edsono. Sin decir una sola palabra, movidos por el mismo escalofr\u00edo, Bruno y Bianca se buscaron en el centro de la cama. Sus manos se encontraron a ciegas, entrelaz\u00e1ndose con fuerza, y se unieron en un beso desesperado, hambriento, como si intentaran succionar el aire del otro para no ahogarse en el p\u00e1nico.<\/p>\n<p>Bruno se deshizo de los pantalones con torpeza y se posicion\u00f3 entre las piernas de ella. Bianca, con la respiraci\u00f3n completamente rota, tir\u00f3 de la camiseta de su esposo, exponiendo su torso y gui\u00e1ndolo hacia abajo. No hubo delicadezas. Cuando Bruno la penetr\u00f3, lo hizo con una urgencia honda, buscando enterrarse en ella para reclamar su territorio, para convencerse de que segu\u00eda siendo el due\u00f1o de la situaci\u00f3n. Bianca solt\u00f3 un gemido agudo que ahog\u00f3 contra el cuello de \u00e9l, rodeando la cintura de Bruno con sus piernas para obligarlo a entrar m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>El ritmo en la cama se volvi\u00f3 febril, un vaiv\u00e9n pesado y h\u00famedo que hac\u00eda crujir la estructura de madera en la penumbra. Bruno la tomaba de las caderas, hundi\u00e9ndose con fuerza, buscando un impacto f\u00edsico que compitiera con las brutales im\u00e1genes que ambos ten\u00edan clavadas en la retina. Pero la mente de Bianca jugaba en otra parte. Con cada embestida directa, con cada roce \u00e1spero de sus cuerpos sudorosos, la mente de ella parpadeaba, reproduciendo en bucle las palabras de la otra mujer resonando por el altavoz: \u00abDios, es enorme&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Bianca entreabr\u00eda los labios, ara\u00f1ando la espalda de Bruno mientras arqueaba la pelvis hacia arriba, buscando desesperadamente m\u00e1s presi\u00f3n. El roce de la carne la estaba quemando, pero la estimulaci\u00f3n real ven\u00eda de la fantas\u00eda prohibida del Ejecutor tomando a la v\u00edctima a solo unos metros de la silla. Bruno aceler\u00f3 el paso, jadeando cerca de su o\u00eddo, entregado por completo a la descarga de adrenalina de sentirse vivo tras el horror. Con un \u00faltimo empuje largo y profundo, Bruno se tens\u00f3, derram\u00e1ndose dentro de ella con un gemido ahogado de puro agotamiento. Bianca lo recibi\u00f3 apretando los m\u00fasculos, alcanzando un cl\u00edmax r\u00e1pido y superficial que la dej\u00f3 temblando bajo el peso de su esposo.<\/p>\n<p>Bruno se desplom\u00f3 a su lado, buscando recuperar el aliento con el pecho agitado. Sin embargo, en cuanto el sudor comenz\u00f3 a enfriarse sobre su piel, Bianca se qued\u00f3 con los ojos abiertos en la oscuridad, mirando la nada. Su cuerpo segu\u00eda latiendo con una fuerza el\u00e9ctrica y pesada entre las piernas. El orgasmo mec\u00e1nico con Bruno solo hab\u00eda aliviado la superficie; el verdadero n\u00facleo del incendio, alimentado por la imagen del Ejecutor y la sumisi\u00f3n absoluta, segu\u00eda intacto, quem\u00e1ndola por dentro.<\/p>\n<p>El silencio regres\u00f3 de inmediato, pero esta vez ya no era el silencio del shock; era un silencio contaminado por la culpa.<\/p>\n<p>Bruno se acomod\u00f3 de lado, pasando un brazo por encima de la cintura de Bianca y pegando su frente contra el hombro de ella. Su respiraci\u00f3n se iba normalizando poco a poco, pero el abrazo no se sent\u00eda como un refugio, sino como el agarre de alguien que teme caer al vac\u00edo. Bianca continuaba inm\u00f3vil, con la mirada clavada en la penumbra del techo, sintiendo el latido persistente que Bruno no hab\u00eda logrado apagar.<\/p>\n<p>\u2014No puedo sac\u00e1rmelo de la cabeza \u2014susurr\u00f3 Bruno cerca de su o\u00eddo. Su voz sonaba apagada, desprovista de toda la suficiencia que hab\u00eda mostrado horas antes\u2014. El tipo de la silla&#8230; se volvi\u00f3 loco. Sinti\u00f3 que ten\u00eda la libertad de levantarse, pero en cuanto dio ese paso, lo destruyeron.<\/p>\n<p>Bianca trag\u00f3 saliva, sintiendo un nudo en la gola.<\/p>\n<p>\u2014No ten\u00eda opci\u00f3n, Bruno \u2014respondi\u00f3 ella en un hilo de voz\u2014. Lo llevaron al l\u00edmite.<\/p>\n<p>Bruno guard\u00f3 silencio un momento. Sus dedos empezaron a trazar l\u00edneas distra\u00eddas e inquietas sobre el abdomen de Bianca, pero el gesto carec\u00eda de erotismo; era pura ansiedad.<\/p>\n<p>\u2014Lo que me revienta la cabeza no es el castigo&#8230; es ella \u2014continu\u00f3 \u00e9l, y Bianca pudo notar c\u00f3mo la mand\u00edbula de su esposo se tensaba ligeramente contra su hombro\u2014. Al principio ten\u00eda miedo, estaba temblando. Pero al final&#8230; \u00bfescuchaste c\u00f3mo le gritaba a ese infeliz? Le ped\u00eda m\u00e1s. Se olvid\u00f3 de los sensores, se olvid\u00f3 de su esposo, se olvid\u00f3 de todo. Se entreg\u00f3 por completo a un extra\u00f1o frente a sus ojos.<\/p>\n<p>Bianca se tens\u00f3 imperceptiblemente bajo la s\u00e1bana. Las palabras de Bruno eran como agujas, porque sab\u00eda que ella misma hab\u00eda guardado ese audio en un rinc\u00f3n muy oscuro de su mente.<\/p>\n<p>\u2014Estaba bajo el efecto del p\u00e1nico, Bruno. El cuerpo reacciona por instinto cuando te someten de esa manera \u2014intent\u00f3 justificar ella, manteniendo la voz lo m\u00e1s fr\u00eda y racional posible.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs solo instinto? \u2014Bruno se incorpor\u00f3 un poco, apoyando el codo en la almohada para mirarla en la penumbra. Sus ojos reflejaban una inseguridad, casi infantil\u2014. Si nos llega a tocar a nosotros&#8230; si el algoritmo se detiene en nuestro c\u00f3digo y me sientan en esa maldita silla&#8230; \u00bfT\u00fa qu\u00e9 har\u00edas, Bianca? \u00bfTe resistir\u00edas? \u00bfO tambi\u00e9n terminar\u00edas pidi\u00e9ndole m\u00e1s a ese ejecutor?<\/p>\n<p>La pregunta qued\u00f3 flotando en el aire del dormitorio como un gas de veneno. Bianca no lo mir\u00f3; prefiri\u00f3 cerrar los ojos para ocultar el destello de culpa que amenazaba con delatarla. El fuego que a\u00fan sent\u00eda entre las piernas pareci\u00f3 intensificarse ante la menci\u00f3n del reto.<\/p>\n<p>\u2014No digas estupideces, Bruno. Du\u00e9rmete ya \u2014sentenci\u00f3 ella con un susurro seco, directo, cortando la conversaci\u00f3n de golpe.<\/p>\n<p>Bruno solt\u00f3 un suspiro pesado, se volvi\u00f3 a recostar d\u00e1ndole la espalda y se tap\u00f3 hasta los hombros. La distancia f\u00edsica que se abri\u00f3 en la cama fue inmediata. Se durmieron separados por un abismo invisible, ambos conscientes de que el C\u00edrculo ya hab\u00eda ganado la primera batalla: sembrar la duda y la desconfianza en el coraz\u00f3n de su matrimonio.<\/p>\n<p>El jueves por la ma\u00f1ana trajo consigo una rutina pesada y gris. Bruno se hab\u00eda marchado temprano a la oficina, despidi\u00e9ndose con un beso mec\u00e1nico y fr\u00edo que delataba que la distancia de la noche anterior segu\u00eda intacta.<\/p>\n<p>En cuanto se qued\u00f3 sola en la casa, el silencio del apartamento se le vino encima. Bianca intent\u00f3 concentrarse en las tareas del hogar, pero el latido sordo que arrastraba desde la madrugada continuaba ah\u00ed, instalado entre sus piernas como una brasa que se negaba a morir. Estaba asfixiada, sucia por la culpa y cargada de una tensi\u00f3n nerviosa que la hac\u00eda temblar.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 refugio en el ba\u00f1o. Se desvisti\u00f3 frente al espejo sin mirarse, huyendo de su propio reflejo, y abri\u00f3 la llave de la ducha dejando que el agua saliera a una temperatura casi hirviente. El ba\u00f1o no tard\u00f3 en inundarse de un vapor espeso que empa\u00f1\u00f3 los vidrios y el azulejo, aisl\u00e1ndola del mundo exterior.<\/p>\n<p>Al entrar bajo la cortina, el chorro caliente impact\u00f3 contra su pecho y su vientre, haci\u00e9ndola jadear. Bianca apoy\u00f3 ambas manos contra la pared de la ducha, entornando los ojos mientras el agua corr\u00eda por su piel. Intent\u00f3 limpiar su mente, pero el calor del agua solo actu\u00f3 como un catalizador. El vapor, el encierro, el roce l\u00edquido recorriendo sus curvas&#8230; todo conspir\u00f3 para devolverla al mismo lugar: las im\u00e1genes de la pantalla.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos y el video volvi\u00f3 a encenderse en su memoria con una nitidez aterradora. Ya no ve\u00eda el sufrimiento del esposo en la silla; ahora solo ve\u00eda al Ejecutor.<\/p>\n<p>Record\u00f3 la brutalidad elegante de sus movimientos, la anchura descomunal de su torso desnudo y la forma en que sus manos enguantadas dominaban el cuerpo de la otra mujer. El eco de los gemidos distorsionados de la v\u00edctima regres\u00f3 a sus o\u00eddos, repiti\u00e9ndose en bucle: \u00abes enorme&#8230; \u00a1d\u00e1melo todo y no pares!&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Una oleada de calor genuino, ajena al agua, la recorri\u00f3 por completo. Sus propios pezones se endurecieron bajo el golpe de las gotas y un flujo espeso y c\u00e1lido comenz\u00f3 a resbalar por la parte interna de sus muslos. Su cuerpo la estaba traicionando por completo. La repulsi\u00f3n moral que sent\u00eda a nivel consciente se desmoron\u00f3 ante la demanda salvaje de su biolog\u00eda. Ten\u00eda que apagar el fuego, o terminar\u00eda volvi\u00e9ndose loca.<\/p>\n<p>Bianca desliz\u00f3 una de sus manos, temblorosa y mojada, col\u00e1ndose entre sus piernas.<\/p>\n<p>Al primer contacto con su intimidad hinchada y super sensible, solt\u00f3 un gemido ahogado que se perdi\u00f3 en el ruido del agua cayendo. Empez\u00f3 a frotarse con movimientos circulares, lentos al principio, tratando de encontrar el ritmo. Pero la imagen mental del Ejecutor la empuj\u00f3 al abismo. Increment\u00f3 la velocidad de sus dedos, hundi\u00e9ndose en su propia humedad, imaginando que la mano que la tocaba no era la suya, sino la mano tosca, firme y enguantada de aquel hombre sin rostro.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 las piernas un poco m\u00e1s, arqueando la espalda bajo el chorro caliente, entregada a la fantas\u00eda prohibida.<\/p>\n<p>En su mente, ya no era una espectadora en el Foro de Jueces; era ella la que estaba ah\u00ed, de rodillas, sometida por el cabello, sintiendo la invasi\u00f3n de un cuerpo descomunal mientras Bruno miraba deshecho en l\u00e1grimas desde la silla. El pensamiento de ser profanada de esa manera, de experimentar ese placer violento y prohibido que su esposo jam\u00e1s podr\u00eda darle, la llev\u00f3 al punto m\u00e1s alto de la excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bianca meti\u00f3 dos dedos en su interior, movi\u00e9ndolos con desesperaci\u00f3n, mientras con el pulgar presionaba su cl\u00edtoris con una fuerza casi dolorosa. Sus respiraciones se convirtieron en jadeos agudos y r\u00e1pidos; su pecho sub\u00eda y bajaba, cubierto de gotas de agua y sudor. Estaba completamente encendida, flotando en un trance er\u00f3tico donde el miedo y el morbo se fusionaban en una descarga el\u00e9ctrica insoportable.<\/p>\n<p>Las contracciones del orgasmo la alcanzaron con la violencia de un rayo. Bianca apret\u00f3 los dientes, conteniendo un grito salvaje mientras sus m\u00fasculos vaginales se contra\u00edan repetidamente alrededor de sus propios dedos. Su pelvis se sacudi\u00f3 hacia adelante en un espasmo violento y prolongado, liberando toda la energ\u00eda acumulada desde la noche anterior.<\/p>\n<p>Fue un cl\u00edmax devastador, hondo, que le afloj\u00f3 las piernas y la oblig\u00f3 a dejarse resbalar por la pared de la ducha hasta quedar sentada en el suelo h\u00famedo.<\/p>\n<p>El agua caliente continu\u00f3 cayendo sobre su cabeza, empapando su cabello y mezcl\u00e1ndose con las l\u00e1grimas de verg\u00fcenza que comenzaron a brotar de sus ojos. Se abraz\u00f3 las rodillas contra el pecho, temblando, con el coraz\u00f3n galopando a mil por hora. Lo hab\u00eda hecho. Hab\u00eda alcanzado la cima del placer usando la destrucci\u00f3n de otra mujer y la humillaci\u00f3n de su propio esposo.<\/p>\n<p>El fuego se hab\u00eda apagado, pero el suelo de la ducha ahora estaba cubierto por las cenizas de su propia moral. Bianca guardaba un secreto que, de salir a la luz, destruir\u00eda la mente de Bruno mucho antes de que el C\u00edrculo pudiera hacerlo.<\/p>\n<p>Pasadas las tres de la tarde de ese mismo jueves, la burbuja de aislamiento termin\u00f3 de estallar cuando las noticias confirmaron el horror.<\/p>\n<p>En su oficina gris en el centro de la ciudad, Bruno manten\u00eda una hoja de c\u00e1lculo abierta para simular que trabajaba, contemplando la pantalla de su tel\u00e9fono de reojo. En el departamento, Bianca miraba el suyo con una taza de caf\u00e9 ya fr\u00eda entre las manos. A trav\u00e9s de los portales locales y las tendencias que estallaron en las redes abiertas, ambos descubrieron la verdadera identidad de la Pareja 073, aquellos que hab\u00edan sido purgados la noche anterior. Resultaron ser ciudadanos prominentes de un sector acomodado de ciudad: \u00e9l, un reputado cirujano de una cl\u00ednica privada; ella, una reconocida abogada corporativa.<\/p>\n<p>La ca\u00edda libre de sus vidas ocurri\u00f3 en tiempo real ante los ojos de miles de internautas. Los videos del castigo y la sumisi\u00f3n de la mujer hab\u00edan sido enviados directamente a los correos institucionales de sus trabajos y a los tel\u00e9fonos de sus familiares. Portales de noticias locales informaban sobre una &#8220;misteriosa ola de extorsi\u00f3n inform\u00e1tica a altos ejecutivos&#8221;, pero el da\u00f1o moral ya era irreversible.<\/p>\n<p>El cirujano fue despedido de inmediato y en Twitter los nombres de la pareja eran tendencia, acompa\u00f1ados de comentarios despiadados e insultos. En cuesti\u00f3n de horas, la Pareja 073 hab\u00eda sido despojada de su estatus, su trabajo y su dignidad. Su existencia social hab\u00eda sido completamente borrada.<\/p>\n<p>A partir de ese d\u00eda, el tiempo pareci\u00f3 acelerarse y congelarse al mismo tiempo. Pas\u00f3 un mes.<\/p>\n<p>Durante esas cuatro semanas, las noticias en la ciudad siguieron goteando casos extra\u00f1os: divorcios express inexplicables en la alta sociedad, empresarios que cerraban sus redes de la noche a la ma\u00f1ana y esc\u00e1ndalos que la prensa no lograba conectar del todo. Pero Bianca, desde el interior del grupo en su tel\u00e9fono, lo ve\u00eda todo con una claridad aterradora.<\/p>\n<p>El C\u00edrculo no se hab\u00eda detenido. Durante ese mes, el Administrador hab\u00eda lanzado otros retos intermedios; din\u00e1micas de votaci\u00f3n morbosas, desaf\u00edos de confesiones menores y pruebas de lealtad donde Bianca ve\u00eda desfilar los c\u00f3digos de otros perfiles. Observ\u00f3 c\u00f3mo algunos ganaban una ansiada inmunidad temporal, celebrando en los chats privados, mientras que otros fallaban por completo y terminaban desapareciendo del mapa, convertidos en nuevos cad\u00e1veres sociales.<\/p>\n<p>Para Bruno y Bianca, ese mes fue un desgaste psicol\u00f3gico silencioso. En la casa, intentaban simular una normalidad de papel. Bruno regresaba de la oficina, cenaban, hablaban del clima o del tr\u00e1fico, pero la desconfianza ya hab\u00eda echado ra\u00edces en el matrimonio. Bruno la observaba de reojo, inquieto, carcomido por la duda de lo que ella guardaba en ese tel\u00e9fono; mientras tanto, Bianca cargaba con la culpa oculta de aquella ma\u00f1ana en la ducha, sintiendo que el secreto levantaba una pared invisible entre los dos. Viv\u00edan bajo una tregua armada, sabiendo que eran simples espectadores esperando que el hacha cayera sobre ellos.<\/p>\n<p>Hasta esa noche.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pasado exactamente un mes desde la ca\u00edda de la 073. Estaban en la sala, con el televisor encendido para rellenar el silencio del departamento con un ruido cualquiera. Bruno estaba sentado en el extremo del sill\u00f3n, con la mirada perdida en la pantalla parpadeante, mientras Bianca revisaba unos papeles en la mesa de centro.<\/p>\n<p>De pronto, el tel\u00e9fono de Bianca, que descansaba sobre la madera, vibr\u00f3 con una fuerza inusual. No era el tono corto de una notificaci\u00f3n com\u00fan; era un zumbido prolongado, r\u00edtmico, que parec\u00eda hacer vibrar la mesa entera.<\/p>\n<p>Bruno se tens\u00f3 al instante. Enderez\u00f3 la espalda y clav\u00f3 sus ojos fijos en el aparato, con la respiraci\u00f3n contenida. Bianca sinti\u00f3 que el coraz\u00f3n le daba un vuelco. Tom\u00f3 el celular con las manos ligeramente tr\u00e9mulas y desbloque\u00f3 la pantalla. Un destello escarlata bloque\u00f3 la interfaz del grupo, desplegando un comunicado directo del Administrador que se transmit\u00eda en vivo para todos los sobrevivientes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es? \u2014pregunt\u00f3 Bruno desde el sill\u00f3n, con la voz apagada pero cargada de una urgencia tensa\u2014. Bianca, \u00bfqu\u00e9 dice?<\/p>\n<p>Bianca no pudo responder de inmediato. Sus ojos recorrieron las letras rojas que parpadeaban en la pantalla, sintiendo que el piso se le desvanec\u00eda debajo de los pies. Tom\u00f3 aire, sostuvo el tel\u00e9fono con las dos manos para que no se le notara el temblor y empez\u00f3 a leer en voz alta:<\/p>\n<p>Aviso Global: Reto de Vinculaci\u00f3n Obligatorio<\/p>\n<p>La fase de observaci\u00f3n ha terminado. Para asegurar su permanencia, todos los usuarios entran en la Fase de Disoluci\u00f3n. El reto consiste en un Intercambio de Parejas en Puntos Ciegos.<\/p>\n<p>Din\u00e1mica del Reto: Las parejas seleccionadas ser\u00e1n separadas por completo. Ma\u00f1ana en la noche se asignar\u00e1n dos locaciones privadas y distintas. El hombre de la Pareja A ser\u00e1 trasladado al Punto 1 para encontrarse con la mujer de la Pareja B. Al mismo tiempo, la mujer de la Pareja A ser\u00e1 trasladada al Punto 2 para encontrarse con el hombre de la Pareja B. Los tel\u00e9fonos se bloquear\u00e1n al entrar; ninguno sabr\u00e1 qu\u00e9 est\u00e1 haciendo el otro ni c\u00f3mo se est\u00e1 ejecutando el reto en la otra locaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Premio: Ambas parejas vinculadas que cumplan con \u00e9xito el encuentro recibir\u00e1n inmunidad total durante los pr\u00f3ximos seis meses. No recibir\u00e1n retos por parte de la Administraci\u00f3n, no ser\u00e1n juzgadas y sus cuentas estar\u00e1n completamente protegidas hasta el final de la temporada.<\/p>\n<p>Beneficio Plus: Ambas parejas recibir\u00e1n un Pase de Selecci\u00f3n Forzosa. Este derecho les permite nominar directamente a cualquier pareja para que participe de forma obligatoria en el reto que ustedes elijan. Este beneficio se activa de inmediato y puede ser utilizado en cualquier momento, incluso mientras disfrutan de su periodo de inmunidad.<\/p>\n<p>El Castigo: La pareja que se niegue a participar, intente comunicarse durante el reto o falle en el encuentro ser\u00e1 purgada de inmediato. Todo su historial de videos, fotos \u00edntimas, mensajes privados y b\u00fasquedas de internet ser\u00e1 enviado de forma masiva a sus jefes, compa\u00f1eros de trabajo, padres e hijos.<\/p>\n<p>Fecha y Hora: Ma\u00f1ana a las 10:00 de la noche.<\/p>\n<p>Bruno se puso de pie de golpe, p\u00e1lido, con los pu\u00f1os cerrados a los costados, horrorizado por la implicaci\u00f3n de las palabras.<\/p>\n<p>\u2014No&#8230; no pueden hacernos esto \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, mirando el aparato como si fuera una bomba a punto de estallar\u2014. Separados. Sin saber d\u00f3nde est\u00e1s, sin poder hablarte, sin saber qu\u00e9 te est\u00e1n haciendo&#8230; Es una maldita trampa. \u00bfA qui\u00e9nes van a elegir?<\/p>\n<p>Antes de que Bianca pudiera responderle, el tel\u00e9fono emiti\u00f3 un pitido agudo y seco. La pantalla cambi\u00f3 por completo. El texto desapareci\u00f3 para dar paso a un enorme gr\u00e1fico circular, de un negro denso y bordes encendidos en un rojo brillante que ocup\u00f3 todo el centro de la pantalla. Era la ruleta del algoritmo.<\/p>\n<p>De inmediato, el gr\u00e1fico comenz\u00f3 a girar a una velocidad vertiginosa. El celular en las manos de Bianca no dejaba de vibrar, emitiendo un zumbido constante. En el centro de la ruleta, los c\u00f3digos de tres d\u00edgitos de todas las parejas activas empezaron a pasar tan r\u00e1pido que se convirtieron en una l\u00ednea borrosa de n\u00fameros.<\/p>\n<p>Bruno se acerc\u00f3 a la mesa a pasos lentos, completamente paralizado, inclin\u00e1ndose para mirar la pantalla por encima del hombro de su esposa. El c\u00f3digo de ellos, el 046, estaba metido ah\u00ed, dando vueltas en esa t\u00f3mbola digital junto a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El zumbido del tel\u00e9fono empez\u00f3 a perder fuerza, volvi\u00e9ndose m\u00e1s lento, m\u00e1s pesado. El borr\u00f3n num\u00e9rico comenz\u00f3 a separarse en c\u00f3digos individuales que pasaban uno a uno frente a sus ojos.<\/p>\n<p>La ruleta dio un \u00faltimo impulso d\u00e9bil y, con un sonido seco, se detuvo.<\/p>\n<p>Emparejamiento Confirmado<\/p>\n<p>Perfil Seleccionado: 046<\/p>\n<p>Ustedes han sido elegidos. Su perfil ha sido vinculado con el Perfil 115 para el Reto en Puntos Ciegos de ma\u00f1ana a las 10:00 p.m. Las coordenadas de las dos locaciones separadas se liberar\u00e1n dos horas antes del encuentro. Prep\u00e1rense.<\/p>\n<p>La pantalla volvi\u00f3 a quedar en negro, dejando \u00fanicamente el temporizador en reversa parpadeando.<\/p>\n<p>Bianca se qued\u00f3 inm\u00f3vil, con el tel\u00e9fono congelado entre las manos. Una opresi\u00f3n terrible en el pecho le impidi\u00f3 respirar. Estaban dentro. Ya no eran espectadores viendo la desgracia ajena; ahora les tocaba a ellos.<\/p>\n<p>Bruno retrocedi\u00f3 un paso, tap\u00e1ndose la boca con una mano, con el rostro completamente desencajado. La mirada que le lanz\u00f3 a Bianca era de un p\u00e1nico puro. La separaci\u00f3n era el verdadero golpe mortal: ma\u00f1ana a las diez de la noche, ella estar\u00eda en una habitaci\u00f3n desconocida a merced de un extra\u00f1o, y \u00e9l estar\u00eda en otra parte haciendo lo mismo, ciegos, incomunicados y devorados por la sospecha.<\/p>\n<p>Ninguno de los dos dijo una sola palabra. No hab\u00eda nada que discutir, ning\u00fan polic\u00eda a la cual acudir. El castigo por negarse era la destrucci\u00f3n total de sus vidas ma\u00f1ana mismo, y el premio era medio a\u00f1o de una paz que ahora se sent\u00eda car\u00edsima. La decisi\u00f3n estaba tomada por la fuerza.<\/p>\n<p>Bianca apag\u00f3 la pantalla del celular y lo dej\u00f3 sobre la mesa. La penumbra de la sala pareci\u00f3 volverse m\u00e1s densa y fr\u00eda. Se miraron en silencio, separados por apenas un par de metros, sintiendo c\u00f3mo el abismo de las dos locaciones diferentes ya empezaba a abrirse entre ellos, unidos \u00fanicamente por una angustia asfixiante que les destru\u00eda el est\u00f3mago.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66179\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66179\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Bruno retrocedi\u00f3 un paso, tap\u00e1ndose la boca con una mano, con el rostro completamente desencajado. La mirada que le lanz\u00f3 a Bianca era de un p\u00e1nico puro. La separaci\u00f3n era el verdadero golpe mortal: ma\u00f1ana a las diez de la noche, ella estar\u00eda en una habitaci\u00f3n desconocida a merced de un extra\u00f1o, y \u00e9l estar\u00eda en otra parte haciendo lo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66179\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66179\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32409,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-66179","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":407,"today_views":407},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66179","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32409"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66180,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66179\/revisions\/66180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}