{"id":66237,"date":"2026-06-24T00:10:19","date_gmt":"2026-06-23T22:10:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66237"},"modified":"2026-06-23T20:56:50","modified_gmt":"2026-06-23T18:56:50","slug":"el-precio-de-ser-complices-6-las-horas-de-arena-y-humo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-precio-de-ser-complices-6-las-horas-de-arena-y-humo\/","title":{"rendered":"El precio de ser c\u00f3mplices (6): Las horas de arena y humo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66237\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El silencio que se instal\u00f3 en la habitaci\u00f3n principal de la casa aquella noche no era el de un hogar en paz, sino el de una celda de aislamiento. Tras el estallido de la ruleta y la confirmaci\u00f3n del c\u00f3digo \u201c046\u201d en la pantalla, Bruno y Bianca subieron las escaleras a pasos lentos, como si cargaran un peso invisible en los hilos de sus pensamientos. Sin embargo, antes de tocar la cama, la enorme presi\u00f3n de no saber qu\u00e9 les pasar\u00eda termin\u00f3 por romper el ambiente.<\/p>\n<p>\u2014Tenemos que irnos, Bianca&#8230; empaquemos algo, salgamos de la ciudad ahora mismo \u2014solt\u00f3 Bruno de golpe, con la voz temblorosa, deteni\u00e9ndose en medio de la habitaci\u00f3n con las manos en la cabeza\u2014. Esto se nos sali\u00f3 de las manos. Fuimos elegidos. No s\u00e9 qu\u00e9 demonios nos van a pedir que hagamos ma\u00f1ana, pero no quiero averiguarlo. Es una locura.<\/p>\n<p>Bianca lo mir\u00f3 desde el borde de la cama, con los ojos abiertos por el p\u00e1nico pero con una lucidez amarga que la hac\u00eda temblar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAd\u00f3nde vamos a ir, Bruno? \u2014replic\u00f3 ella, con la voz quebrada\u2014. \u00bfCrees que no saben d\u00f3nde trabajas? \u00bfCrees que no tienen nuestros datos, nuestras cuentas, todo? Si huimos, el Administrador va a lanzar la purga contra nosotros. Van a publicar los videos que ya tienen en el grupo, se los van a enviar a tu jefe, a mi familia&#8230; Nos van a destruir la vida en cinco minutos. Lo sabes perfectamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Es que no es justo! \u2014rugi\u00f3 Bruno, golpeando la pared con el pu\u00f1o, frustrado por su propia impotencia\u2014. Entramos a esto buscando un juego, algo diferente, \u00a1pero la incertidumbre me est\u00e1 matando!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yo tampoco estoy lista, Bruno! \u00a1Tengo terror! \u2014grit\u00f3 ella, poni\u00e9ndose de pie mientras las l\u00e1grimas finalmente le resbalaban por las mejillas\u2014. Pero fuimos nosotros los que decidimos entrar, fuimos nosotros los que seguimos subiendo de nivel en el grupo porque nos gustaba la adrenalina. Nadie nos oblig\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora la ruleta gir\u00f3 y nos toc\u00f3. Si intentamos jugar a los h\u00e9roes ahora, lo perderemos absolutamente todo. Solo nos queda esperar a que llegue el mensaje ma\u00f1ana y afrontar lo que venga.<\/p>\n<p>Bruno la mir\u00f3, con el pecho agitado y los ojos inyectados en sangre, d\u00e1ndose cuenta de que las fr\u00edas palabras de su esposa eran la \u00fanica realidad disponible. No hab\u00eda escapatoria. La trampa que ellos mismos hab\u00edan construido se hab\u00eda cerrado perfectamente sobre sus cuellos. Sin una sola palabra m\u00e1s que pudiera aliviar el peso del aire, el silencio regres\u00f3, pesado y definitivo.<\/p>\n<p>Se acostaron sin mirarse, aplastados por la crudeza de su realidad y el p\u00e1nico a lo desconocido. El televisor del dormitorio permaneci\u00f3 apagado y la oscuridad de la estancia solo era rota por la luz de la luna que se filtraba a trav\u00e9s de las cortinas&#8230;<\/p>\n<p>Bianca permanec\u00eda de lado, d\u00e1ndole la espalda, con las manos apretadas contra el pecho y los ojos abiertos de par en par, fijos en el vac\u00edo de la ventana. El terror de la separaci\u00f3n la estaba ahogando por dentro; la idea de que al d\u00eda siguiente a las diez de la noche ya no estar\u00edan en la misma habitaci\u00f3n, apoy\u00e1ndose o compartiendo el miedo, le abr\u00eda un hueco en el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el rinc\u00f3n m\u00e1s oscuro de su mente, la culpa se dispar\u00f3 con una fuerza destructiva. En la quietud de la madrugada, su imaginaci\u00f3n comenz\u00f3 a traicionarla, d\u00e1ndole forma y rostro a la pareja 115 con el que la hab\u00edan vinculado. \u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1?\u00bb, se pregunt\u00f3, sintiendo un escalofr\u00edo que no pudo controlar.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfY si es un hombre alto, ancho, imponente?&#8230; \u00bfY si se parece al Ejecutor del video?\u00bb.<\/p>\n<p>Se abraz\u00f3 a s\u00ed misma con m\u00e1s fuerza bajo las s\u00e1banas, clav\u00e1ndose las u\u00f1as en los brazos. Sent\u00eda asco de sus propios pensamientos, una repulsi\u00f3n moral profunda. Le aterraba su propia biolog\u00eda, porque sab\u00eda que si ese extra\u00f1o en el Punto 2 pose\u00eda la misma presencia brutal y dominante del hombre del video, su cuerpo podr\u00eda traicionarla de nuevo. Podr\u00eda ceder al placer absoluto en la locaci\u00f3n secreta mientras Bruno, a kil\u00f3metros de distancia y atrapado en la ignorancia, se desintegraba por la duda.<\/p>\n<p>Con esa doble tortura, el miedo al castigo y el miedo a sus propios deseos prohibidos, Bianca vio amanecer a trav\u00e9s del cristal.<\/p>\n<p>El d\u00eda transcurri\u00f3 como una lenta ejecuci\u00f3n. Bruno se march\u00f3 temprano a la oficina. Pas\u00f3 las ocho horas del d\u00eda laboral flotando en una neblina gris, cometiendo errores elementales en las hojas de c\u00e1lculo y respondiendo a sus compa\u00f1eros con monos\u00edlabos mec\u00e1nicos. Cada vez que miraba el reloj de la pared o la esquina de su computadora, el pecho se le contra\u00eda.<\/p>\n<p>No pod\u00eda concentrarse; la idea de tener que volver a casa a elegir su ropa lo persegu\u00eda como una sombra. Pensaba en la humillaci\u00f3n oculta de tener que revisar su cl\u00f3set, de escoger su mejor camisa y combinar sus prendas, no para ir a una fiesta o buscar un ascenso, sino con el \u00fanico fin de gustarle a la esposa de otro hombre, mientras un desconocido hac\u00eda exactamente lo mismo en alg\u00fan lugar de la ciudad para recibir a Bianca.<\/p>\n<p>En la casa, el d\u00eda no fue m\u00e1s clemente. El silencio de las habitaciones era sepulcral, interrumpido \u00fanicamente por el goteo constante de las horas en el reloj del tel\u00e9fono de Bianca.<\/p>\n<p>A las seis de la tarde, con la luz del sol comenzando a te\u00f1irse de un naranja mortecino, Bianca sali\u00f3 de la ducha. Se sec\u00f3 con lentitud, sintiendo el peso de las horas, y se par\u00f3 frente al espejo del dormitorio completamente desnuda. Contempl\u00f3 las l\u00edneas de su cuerpo con una extra\u00f1a mezcla de timidez y frialdad, viendo las gotas que a\u00fan resbalaban por su piel y asimilando el hecho de que esa noche su intimidad ser\u00eda expuesta ante extra\u00f1os.<\/p>\n<p>Con un nudo en el est\u00f3mago, abri\u00f3 las puertas del cl\u00f3set y comenz\u00f3 a buscar la prenda exacta: algo que caminara por la delgada l\u00ednea de lo cotidiano y lo sugerente. Tras varios minutos de indecisi\u00f3n, eligi\u00f3 un vestido corto de algod\u00f3n en tono oscuro; no era un vestido de fiesta ostentoso, sino una prenda sencilla para una salida normal de fin de semana. Sin embargo, la tela suave se amoldaba por completo a su figura, marcando de forma muy natural la curva de sus caderas y el contorno de sus pechos con un escote sutil pero innegable. Por fuera, el conjunto la hac\u00eda lucir arreglada y hermosa sin parecer que se hubiera esforzado demasiado.<\/p>\n<p>Sin embargo, el verdadero secreto estaba debajo. Bianca abri\u00f3 el caj\u00f3n inferior y sac\u00f3 un conjunto de encaje negro que Bruno nunca le hab\u00eda visto; una prenda fina, de tiras delgadas que se ce\u00f1\u00edan a su piel y realzaban sus curvas de un modo agresivo. Mientras se lo colocaba, sinti\u00f3 que las manos le temblaban. Al mirarse de nuevo al espejo, aplicar un labial oscuro de larga duraci\u00f3n y peinar su cabello con un cuidado milim\u00e9trico, un profundo sentimiento de degradaci\u00f3n la golpe\u00f3. Se sent\u00eda como una cortesana vestida para el C\u00edrculo. Le horrorizaba el esmero, el detalle y la dedicaci\u00f3n que le estaba poniendo a su aspecto f\u00edsico para presentarse ante un desconocido en un punto ciego.<\/p>\n<p>A las siete y media de la noche, Bruno cruz\u00f3 la puerta de la casa. No hablaron. Subi\u00f3 directamente al dormitorio principal y, quince minutos despu\u00e9s, baj\u00f3 las escaleras convertido en un extra\u00f1o. Vest\u00eda un traje oscuro de corte impecable, una camisa blanca perfectamente planchada que estructuraba sus hombros y zapatos de vestir relucientes. El aroma de su perfume, intenso y amaderado, inund\u00f3 el pasillo de inmediato.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00f3 a la sala y se encontr\u00f3 con Bianca, se produjo un cortocircuito visual en el centro de la habitaci\u00f3n. Bruno se detuvo en seco, recorri\u00e9ndola de arriba abajo con una mirada lenta, pesada. La vio hermosa, sumamente atractiva en esa sobriedad elegante, y el impacto de su belleza actu\u00f3 como un l\u00e1tigo directo a su orgullo. Los celos, agudos, comenzaron a quemarlo por dentro.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPara qui\u00e9n te has arreglado tanto?\u00bb, pens\u00f3 con amargura, sintiendo que la sangre le herv\u00eda en las sienes. \u00ab\u00bfEs para que el tipo del 115 te vea as\u00ed? \u00bfEs para \u00e9l?\u00bb.<\/p>\n<p>La mand\u00edbula de Bruno se tens\u00f3 tanto que una peque\u00f1a vena comenz\u00f3 a palpitar en su frente. Bianca ley\u00f3 la hostilidad y la inseguridad en los ojos de su esposo y prefiri\u00f3 bajar la vista, acomod\u00e1ndose el abrigo largo sobre los hombros. Ninguno de los dos se atrevi\u00f3 a romper la fr\u00e1gil tregua con palabras; el aire en la sala se hab\u00eda vuelto tan denso y asfixiante que costaba trabajo respirar. Caminaban por el espacio esquivando sus sombras, esperando el golpe definitivo.<\/p>\n<p>A las ocho en punto, el tel\u00e9fono de Bianca, que descansaba sobre la mesa de centro, rompi\u00f3 la tensi\u00f3n con un zumbido prolongado y r\u00edtmico.<\/p>\n<p>Ambos se aproximaron al aparato como si fuera un altar profano. Bianca desbloque\u00f3 la interfaz con dedos helados. La luz escarlata de la aplicaci\u00f3n ilumin\u00f3 sus rostros elegantes, desplegando las instrucciones finales y las coordenadas separadas:<\/p>\n<p>Ruta del Perfil 046 \u2014 Instrucciones de Traslado.<\/p>\n<p>Punto 1 \u2014 Bruno: Edificio Residencial \u00c9bano, Departamento 402. Entrada por el estacionamiento posterior.<\/p>\n<p>Punto 2 \u2014 Bianca: Hotel Boutique Nova, Suite Ejecutiva 09. Entrada discreta por el pasaje lateral.<\/p>\n<p>Monitoreo Obligatorio: Ambas locaciones han sido completamente equipadas con sistemas de c\u00e1maras de alta definici\u00f3n. Todo lo que ocurra dentro de las habitaciones desde el momento de su ingreso ser\u00e1 transmitido en vivo y en tiempo real.<\/p>\n<p>Los dem\u00e1s miembros del grupo podr\u00e1n ver y votar sobre el cumplimiento del encuentro durante toda la noche.<\/p>\n<p>Duraci\u00f3n del Encuentro: El reto se mantendr\u00e1 activo durante toda la madrugada. Ninguno de los participantes podr\u00e1 abandonar su respectiva locaci\u00f3n ni apagar los sistemas de transmisi\u00f3n antes de las 7:00 de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. A esa hora exacta se cortar\u00e1 la se\u00f1al en vivo y se desbloquear\u00e1n los accesos y los tel\u00e9fonos para confirmar la finalizaci\u00f3n del reto.<\/p>\n<p>La realidad del Reto en Puntos Ciegos se materializ\u00f3 ante ellos con la frialdad de un contrato. Bruno sac\u00f3 su propio celular normal para pedir su transporte, mientras Bianca utilizaba la plataforma del taxis para solicitar el suyo. Pero la maquinaria del C\u00edrculo ya se hab\u00eda puesto en marcha, enviando dos autos distintos hacia la direcci\u00f3n de su casa.<\/p>\n<p>Diez minutos despu\u00e9s, las luces de los faros de los dos veh\u00edculos comenzaron a parpadear a trav\u00e9s de las ventanas de la sala, deteni\u00e9ndose frente a la fachada de la propiedad. Hab\u00eda llegado el momento.<\/p>\n<p>Se colocaron frente a frente en el umbral de la puerta principal de la casa, elegantemente vestidos, oliendo a lociones caras, listos para salir a la noche como dos desconocidos que asisten a eventos diferentes. Bruno dio un paso al frente y tom\u00f3 a Bianca de los hombros. Sus manos, firmes pero tensas, transmit\u00edan el temblor de su cuerpo. La mir\u00f3 fijamente a los ojos con una mezcla de desesperaci\u00f3n y s\u00faplica primitiva, con el rostro p\u00e1lido bajo la luz de la entrada.<\/p>\n<p>\u2014No te olvides de por qu\u00e9 hacemos esto, Bianca&#8230; \u2014susurr\u00f3 con la voz rota, forzando las palabras a trav\u00e9s de la garganta\u2014. Solo es un tr\u00e1mite. Un maldito tr\u00e1mite para ganar los seis meses de paz. Cumplimos lo que pide la aplicaci\u00f3n y regresamos aqu\u00ed a la casa. No olvides qui\u00e9n eres. No olvides qui\u00e9n soy.<\/p>\n<p>Bianca sinti\u00f3 un nudo amargo en la garganta que le impidi\u00f3 formular una respuesta articulada. Se limit\u00f3 a asentir con la cabeza, manteniendo la mirada fija en la de su esposo, tratando de transmitirle una seguridad que ella misma no pose\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Cuidado, Bruno \u2014alcanz\u00f3 a decir en un hilo de voz.<\/p>\n<p>Bruno solt\u00f3 sus hombros, dio media vuelta y camin\u00f3 hacia el primer auto que esperaba junto a la acera. Bianca lo vio subir, cerrar la puerta y desaparecer en el tr\u00e1fico de la calle oscura sin volver la vista atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Sola en el umbral de la casa, sintiendo c\u00f3mo el viento fr\u00edo de la noche le rozaba la piel expuesta de las piernas bajo el vestido, Bianca sac\u00f3 su tel\u00e9fono del bolso con dedos tr\u00e9mulos. Al encender la pantalla, comprob\u00f3 que el C\u00edrculo ya hab\u00eda tomado el control del dispositivo: el acceso a sus redes sociales, sus llamadas y su agenda de contactos hab\u00eda desaparecido por completo, dej\u00e1ndola completamente incomunicada.<\/p>\n<p>Bianca guard\u00f3 el tel\u00e9fono en el bolso, trag\u00f3 saliva para contener las n\u00e1useas que le provocaba el miedo y camin\u00f3 con paso vacilante hacia el veh\u00edculo que acababa de detenerse frente a la acera. Abri\u00f3 la puerta trasera y se desliz\u00f3 en el asiento, sintiendo el aroma sint\u00e9tico del ambientador del auto. Mientras el autom\u00f3vil avanzaba alej\u00e1ndose de la seguridad de su hogar, ella se recost\u00f3 contra el respaldo, contemplando el reflejo de sus labios pintados y sus ojos asustados en la ventana oscura.<\/p>\n<p>El abismo de las dos locaciones diferentes, vigiladas por c\u00e1maras en vivo hasta las siete de la ma\u00f1ana, ya se hab\u00eda abierto por completo entre Bruno y ella. Estaba sola, atrapada en su propia elegancia, viajando en la penumbra hacia un punto ciego donde su peor pesadilla y su fantas\u00eda m\u00e1s prohibida la esperaban detr\u00e1s de una puerta cerrada\u2026<\/p>\n<p>El sonido sordo de la puerta del auto al cerrarse aisl\u00f3 a Bruno del exterior. El veh\u00edculo se puso en marcha de inmediato, devorando las calles oscuras de la ciudad con una parsimonia que a \u00e9l le resultaba exasperante. Bruno se recost\u00f3 contra el asiento de atr\u00e1s, apretando los pu\u00f1os sobre sus rodillas revestidas por la tela fina del pantal\u00f3n de vestir.<\/p>\n<p>Fue en ese instante de soledad, bajo la luz tenue de los postes de alumbrado p\u00fablico que se colaba por la ventana, cuando un golpe de fr\u00eda realidad lo impact\u00f3 en el pecho. Se le cort\u00f3 la respiraci\u00f3n al darse cuenta del error garrafal que ambos hab\u00edan cometido. \u00abLa 115&#8230;\u00bb, pens\u00f3, y un sudor helado le brot\u00f3 en la nuca. Con la sorpresa, la angustia y el colapso psicol\u00f3gico de ver su c\u00f3digo destellar en la pantalla, ni a \u00e9l ni a Bianca se les hab\u00eda ocurrido revisar el historial del grupo para averiguar qui\u00e9nes eran la pareja 115. Ten\u00edan el tiempo, ten\u00edan la herramienta, pero el p\u00e1nico los hab\u00eda cegado por completo. Ahora era demasiado tarde.<\/p>\n<p>Bruno sac\u00f3 su celular de la chaqueta con desesperaci\u00f3n, pero la pantalla estaba congelada. No hab\u00eda forma de interactuar con el chofer, ni de cambiar el rumbo. El C\u00edrculo manejaba todo a control remoto; el viaje ya estaba pagado y programado de forma autom\u00e1tica por la organizaci\u00f3n desde la cuenta del grupo. Bruno iba completamente a ciegas, directo a encontrarse con una mujer de la que no sab\u00eda absolutamente nada.<\/p>\n<p>La culpa de ese descuido se transform\u00f3 r\u00e1pidamente en una paranoia asfixiante. El aroma de su propio perfume amaderado, que horas antes hab\u00eda seleccionado para mantener una fachada de control, ahora le provocaba n\u00e1useas. Se sent\u00eda rid\u00edculo dentro de ese traje oscuro impecable y la camisa estructurada; era una vestimenta de gala para asistir a su propia ejecuci\u00f3n moral.<\/p>\n<p>El viaje termin\u00f3 cuando el veh\u00edculo redujo la velocidad y se desvi\u00f3 por un pasaje angosto, hundi\u00e9ndose en el estacionamiento posterior del Edificio Residencial \u00c9bano, tal como exig\u00edan las instrucciones de la ruta. El s\u00f3tano del edificio era un espacio de concreto gris, sumido en una penumbra densa y fr\u00eda.<\/p>\n<p>El taxi se detuvo por completo, desbloque\u00f3 los pestillos de las puertas y Bruno baj\u00f3 del auto, en cuanto sus zapatos pisaron el suelo de cemento, el veh\u00edculo dio media vuelta y subi\u00f3 la rampa, dej\u00e1ndolo solo en la inmensidad del subterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>El silencio all\u00ed abajo era absoluto. Bruno mir\u00f3 su tel\u00e9fono una \u00faltima vez; el temporizador marcaba las 9:53 pm. Al aproximarse a la puerta met\u00e1lica del ascensor, esta se abri\u00f3 de forma autom\u00e1tica, sin necesidad de presionar ning\u00fan bot\u00f3n, como si el edificio mismo supiera que \u00e9l estaba all\u00ed. Subi\u00f3 y marc\u00f3 el cuarto piso. Mientras el cub\u00edculo ascend\u00eda, Bruno sent\u00eda el latido de su coraz\u00f3n retumbando en sus o\u00eddos como un tambor de guerra. Al llegar, las puertas se deslizaron hacia los lados dando paso a un pasillo alfombrado de color verde musgo.<\/p>\n<p>Bruno avanz\u00f3 con las piernas r\u00edgidas, gui\u00e1ndose por los n\u00fameros de bronce clavados en las puertas de madera hasta detenerse frente al Departamento 402.<\/p>\n<p>La perilla del acceso no ten\u00eda cerradura tradicional, sino un panel digital con una peque\u00f1a luz azul que parpadeaba. Bruno extendi\u00f3 la mano, con los dedos temblando ligeramente, y antes de que llegara a tocar la superficie, un chasquido electr\u00f3nico reson\u00f3 en el pasillo. La luz azul cambi\u00f3 a un verde brillante y la puerta cedi\u00f3 un cent\u00edmetro, abri\u00e9ndose sola hacia el interior. Ya no hab\u00eda marcha atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Bruno empuj\u00f3 la madera pesada y entr\u00f3 a la estancia, cerrando detr\u00e1s de s\u00ed. Lo primero que lo golpe\u00f3 fue la iluminaci\u00f3n del lugar: sutil, indirecta, dise\u00f1ada con un prop\u00f3sito est\u00e9tico perverso. En las esquinas superiores del techo de la sala, los peque\u00f1os lentes de tres c\u00e1maras de alta definici\u00f3n parpadeaban con un punto rojo fijo. El C\u00edrculo estaba transmitiendo en vivo.<\/p>\n<p>Bruno trag\u00f3 saliva, sinti\u00e9ndola seca como la arena, y desvi\u00f3 la mirada hacia el centro del sal\u00f3n. Sentada en un sof\u00e1 de cuero oscuro, con las manos entrelazadas y la respiraci\u00f3n contenida, se encontraba una mujer que le hizo dar un paso atr\u00e1s por la sorpresa. El coraz\u00f3n le dio un vuelco, pero esta vez no fue solo por el miedo.<\/p>\n<p>Frente a \u00e9l estaba Valeria Santoro.<\/p>\n<p>No requer\u00eda presentaci\u00f3n; era una de las presentadoras de noticias m\u00e1s famosas y reconocidas del pa\u00eds, una mujer de una belleza imponente, facciones perfectas y una elegancia que diariamente hipnotizaba a millones de espectadores a trav\u00e9s de la pantalla. Era el prototipo de mujer inalcanzable, deseada en secreto por medio pa\u00eds. Verla all\u00ed, despojada de la seguridad del estudio de televisi\u00f3n, vistiendo un espectacular vestido de seda rojo que se ce\u00f1\u00eda a sus curvas y realzaba su piel bronceada, fue un impacto brutal para Bruno.<\/p>\n<p>El C\u00edrculo, en su retorcida genialidad, le estaba entregando una fantas\u00eda de un nivel inimaginable. Valeria lo mir\u00f3 con los ojos inyectados en sangre, reflejando el mismo p\u00e1nico primitivo que \u00e9l cargaba en el pecho, pero manteniendo esa presencia magn\u00e9tica que la caracterizaba.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 al descubrimiento fue denso, casi de plomo. Bruno se qued\u00f3 de pie junto a la puerta, incapaz de avanzar, con la mirada fija en la mujer que tantas veces hab\u00eda visto a trav\u00e9s de la pantalla de su televisor. Ver a Valeria Santoro en persona, a menos de tres metros de distancia, romp\u00eda cualquier l\u00f3gica. La frialdad profesional y la distancia de la pantalla hab\u00edan desaparecido; en su lugar, Bruno descubri\u00f3 los detalles reales de su angustia: el sutil temblor en sus dedos perfectamente manicurados, la respiraci\u00f3n agitada que hac\u00eda oscilar el pronunciado escote de su vestido rojo y la rigidez de su postura sobre el sof\u00e1 de cuero oscuro.<\/p>\n<p>Valeria fue la primera en romper el escrutinio visual. Parpade\u00f3 con lentitud, tragando saliva, y su voz, esa voz educada y firme que sol\u00eda narrar las noticias del pa\u00eds, son\u00f3 rota, desprovista de toda su armadura medi\u00e1tica.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa&#8230; t\u00fa eres el Perfil 046, \u00bfverdad? \u2014pregunt\u00f3 en un susurro \u00e1spero, buscando confirmaci\u00f3n en los ojos de Bruno.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, encontrando al fin su propia voz, aunque la sinti\u00f3 extra\u00f1a en sus o\u00eddos\u2014. Mi nombre es Bruno. Soy el 046.<\/p>\n<p>Valeria asinti\u00f3 levemente, dejando caer los hombros con una mezcla de resignaci\u00f3n y alivio amargo. Se pas\u00f3 una mano por la frente, cuidando de no estropear su maquillaje, aunque el sudor de la ansiedad ya comenzaba a brillar bajo las luces indirectas de la sala.<\/p>\n<p>\u2014Al menos eres alguien normal \u2014murmur\u00f3 ella, mirando de reojo ve\u00eda una de las luces rojas del techo\u2014. Llevo media hora aqu\u00ed metida, mirando esas malditas c\u00e1maras. Sab\u00eda que nos estaban filmando, pero no sab\u00eda a qui\u00e9n iban a meter por esa puerta. Ten\u00eda terror de que fuera un maldito psic\u00f3pata.<\/p>\n<p>Bruno frunci\u00f3 el ce\u00f1o ligeramente, extra\u00f1ado por sus palabras. Dio un paso hacia el centro de la habitaci\u00f3n, desabrochando el bot\u00f3n central de su saco para ganar comodidad, imitando de forma inconsciente la elegancia con la que ella se manejaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 dices eso? \u2014pregunt\u00f3 Bruno, clavando su mirada en ella\u2014. Pudiste haber investigado en el grupo qui\u00e9nes \u00e9ramos mi esposa y yo. Tampoco es que llevemos mucho tiempo en esto, pero ya ten\u00edamos algunos videos subidos en el foro. Bastaba con revisar el historial de c\u00f3digos antes de venir.<\/p>\n<p>Valeria esboz\u00f3 una sonrisa enigm\u00e1tica, una mueca fr\u00eda que no lleg\u00f3 a sus ojos y que transform\u00f3 por completo la expresi\u00f3n de su rostro. Lo mir\u00f3 fijamente, sosteni\u00e9ndole la mirada con una fijeza que le eriz\u00f3 la piel a Bruno.<\/p>\n<p>\u2014No pod\u00edamos hacerlo, Bruno&#8230; \u2014dijo en un tono de voz bajo, que arrastraba las palabras con una sensualidad misteriosa\u2014. Con mi esposo tenemos una regla de nunca investigar a las parejas con las que jugamos. Nos gusta mantener el misterio hasta el \u00faltimo segundo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo, este es un juego p\u00edcaro, un juego de sorpresas y fantas\u00edas prohibidas, \u00bfno crees? Descubrirlo todo antes de tiempo le quita toda la gracia a la noche. Adem\u00e1s&#8230; hay secretos en este grupo que es mejor no desenterrar. La ignorancia hace que el encuentro sea mucho m\u00e1s intenso. Por eso prefer\u00ed no saber qui\u00e9n eras&#8230; hasta que entraste y me di cuenta de que la suerte estuvo de mi lado.<\/p>\n<p>Bruno se qued\u00f3 inm\u00f3vil, sintiendo un vuelco en el est\u00f3mago al asimilar el tono cr\u00edptico y provocador de sus palabras. Valeria no solo era hermosa; dominaba el lenguaje de la seducci\u00f3n con una madurez que lo desarmaba.<\/p>\n<p>Quedaban exactamente nueve horas de encierro forzado, incomunicados con el exterior y bajo la vigilancia fija de esas luces rojas que parpadeaban en el techo. En la quietud asfixiante del departamento, frente a la mujer m\u00e1s codiciada de la televisi\u00f3n abierta, Bruno sinti\u00f3 que el recuerdo de Bianca empezaba a verse amenazado por la innegable proximidad f\u00edsica, el aura intrigante y el juego peligroso que Valeria acababa de proponer. La Fase de Disoluci\u00f3n estaba en marcha, y la noche apenas comenzaba.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66237\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66237\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El silencio que sigui\u00f3 al descubrimiento fue denso, casi de plomo. Bruno se qued\u00f3 de pie junto a la puerta, incapaz de avanzar, con la mirada fija en la mujer que tantas veces hab\u00eda visto a trav\u00e9s de la pantalla de su televisor. Ver a Valeria Santoro en persona, a menos de tres metros de distancia, romp\u00eda cualquier l\u00f3gica. La<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66237\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66237\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32409,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-66237","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":205,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32409"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66237"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66237\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66239,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66237\/revisions\/66239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}