{"id":66246,"date":"2026-06-24T00:10:49","date_gmt":"2026-06-23T22:10:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66246"},"modified":"2026-06-23T21:32:43","modified_gmt":"2026-06-23T19:32:43","slug":"la-fiesta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-fiesta\/","title":{"rendered":"La fiesta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El champ\u00e1n me nublaba la vista, pero no la memoria. Cada instante de esa noche estaba grabado a fuego en mi mente. La fiesta de Maite era un hervidero de cuerpos y deseos. La m\u00fasica pulsaba como un coraz\u00f3n animal, las risas se mezclaban con el brillo de las luces en el agua de la piscina, y all\u00ed estaba ella, Maite, a sus 37 a\u00f1os una diosa del placer, moviendo ese culo perfecto con una promesa de lujuria en cada gesto.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9, mi cuerpo rozando el suyo, y le susurr\u00e9 al o\u00eddo: \u201cFeliz cumple a la reina de las calientes. Sigues siendo la mejor anfitriona\u201d.<\/p>\n<p>Se rio, un sonido bajo y sexy, y su mano baj\u00f3 para apretar mi nalga, sus dedos hundi\u00e9ndose en mi carne. \u201cT\u00fa tambi\u00e9n, Fabi, siempre lista y caliente para romper todas las reglas\u201d.<\/p>\n<p>Y ya hab\u00eda roto la m\u00e1s importante. Hac\u00eda un rato, en la penumbra del jard\u00edn, mientras los dem\u00e1s perd\u00edan el juicio en la pista de baile, Andr\u00e9s me hab\u00eda arrastrado detr\u00e1s de unos setos. Ni una palabra. Me levant\u00f3 el vestido, me desgarr\u00f3 el liguero, y sin previo aviso, me clav\u00f3 su pene hasta el fondo de mi ano complaciente. De pie, ah\u00ed mismo, con la m\u00fasica ahogando mis gritos. Sent\u00ed su miembro gigantesco abri\u00e9ndome, rompi\u00e9ndome con una fuerza que me robaba el aliento.<\/p>\n<p>Me foll\u00f3 como una bestia, con esa urgencia salvaje que solo \u00e9l posee, eyaculando dentro de m\u00ed con un rugido ahogado mientras yo le mord\u00eda su brazo hasta sacarle sangre. Nos compusimos y volvimos a la fiesta, con su semen caliente goteando de mi ano, mojando mi diminuto colaless y desliz\u00e1ndose lentamente por entre mis nalgas. Nuestro secreto ardiente, nuestra prueba de fuego.<\/p>\n<p>Poco a poco, la masa de invitados se fue diluyendo. La terraza qued\u00f3 vac\u00eda, solo nosotros, el c\u00edrculo \u00edntimo: Maite, un grupo de amigos, Andr\u00e9s, yo y los camareros. Entre ellos, una chica llamada Paloma. El aire se espes\u00f3, cargado de feromonas y testosterona. Fue Maite quien rompi\u00f3 el hechizo. \u201c\u00a1Por mis putos a\u00f1os, a la mierda la ropa!\u201d, grit\u00f3, y se lanz\u00f3 de cabeza a la piscina, completamente desnuda. Su cuerpo, una escultura de mujer madura y segura, cort\u00f3 el agua y toda la tensi\u00f3n se rompi\u00f3 en una carcajada general.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s, el depredador, ya hab\u00eda fijado su objetivo. Sus ojos devoraban a Paloma. Una chica, de 19 a\u00f1os, era un espect\u00e1culo de inocencia y terror fascinado. Cuerpo de chiquilla, casi sin pechos, unos pezones diminutos que apenas brotaban se erizaron bajo la mirada feroz de Andr\u00e9s. Se acerc\u00f3, le pidi\u00f3 una copa, le habl\u00f3 al o\u00eddo con esa voz suave que hipnotiza. La vi sonrojarse, bajar la vista, pero tambi\u00e9n vi que no se mov\u00eda. Que estaba atrapada.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, la ve\u00eda desaparecer con \u00e9l, tomada de la mano, hacia una de las habitaciones del piso de abajo. Una punzada de celos, mezclada con un morbo que me humedeci\u00f3 la vagina, me recorri\u00f3 entera. Sab\u00eda exactamente lo que iba a pasar y la idea me volv\u00eda loca. Me excitaba.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Alex uno de los amigos de Maite se me acerc\u00f3. \u201cLa noche se pone buena, \u00bfno, Fabiola?\u201d. Me rode\u00f3 con su brazo, su mano bajando hasta posarse sobre mi culo. \u201cM\u00e1s que buena\u201d, le respond\u00ed, dejando que mi escote se abriera, invit\u00e1ndole a mirar. \u201c\u00bfY qu\u00e9 se te ocurre, Alex?\u201d. Acerc\u00f3 su cara a la m\u00eda, sus ojos brillando de lujuria. \u201cAlgo como lo que hiciste entre los arbustos. Tu cuerpo ardiendo y la excusa de que nadie nos ve\u201d.<\/p>\n<p>Jugu\u00e9 con \u00e9l. Toqu\u00e9 su pecho, le susurr\u00e9 promesas sucias al o\u00eddo, lo dej\u00e9 con una erecci\u00f3n de piedra que me apretaba y sobaba contra mis nalgas. Pero mi cabeza estaba en otra parte. \u201cLuego, Alex. Ahora voy a buscar a mi hombre\u201d, dije, liber\u00e1ndome de su abrazo con una \u00faltima caricia. Camin\u00e9 hacia la casa, el coraz\u00f3n martille\u00e1ndome. Sab\u00eda d\u00f3nde estaban. La puerta entreabierta y los sonidos que escapaban, gemidos ahogados y el golpeteo r\u00edtmico de los cuerpos, eran toda la confirmaci\u00f3n que necesitaba.<\/p>\n<p>Me asom\u00e9 con cuidado. All\u00ed estaban. Paloma, desnuda sobre la cama, ese cuerpo angelical y virgen. Entre sus piernas, Andr\u00e9s, tambi\u00e9n desnudo, movi\u00e9ndose con una brutalidad lenta y calculada. Su pene, ese monstruo de carne, desaparec\u00eda y aparec\u00eda de la diminuta vagina de la chica. Paloma ten\u00eda los ojos cerrados, la boca abierta en un grito mudo, una mezcla de dolor y placer en su cara de \u00e9xtasis. Vi una gran mancha roja en las s\u00e1banas. La hab\u00eda desflorado. La estaba rompiendo, desvirg\u00e1ndola, marc\u00e1ndola como suya. La escena era tan primitiva, tan visceral, que sent\u00ed un torrente de humedad que me inund\u00f3 el entrepiernas.<\/p>\n<p>Me desnud\u00e9 en silencio y me acerqu\u00e9 a la cama. Andr\u00e9s me vio y sonri\u00f3, una sonrisa de complicidad absoluta. Sin dejar de follar a Paloma, me extendi\u00f3 una mano. La tom\u00e9 y me sub\u00ed a la cama. Me acuclill\u00e9 sobre la cara de la camarera, que abri\u00f3 los ojos, sorprendida y asustada. \u201cCh\u00fapame la vagina, zorra. L\u00e1mela toda\u201d, le susurr\u00e9. Y lo hizo. Su lengua, inexperta pero ansiosa, encontr\u00f3 mi cl\u00edtoris. Mientras Andr\u00e9s la penetraba con m\u00e1s fuerza, ella me lami\u00f3, me chup\u00f3, me devor\u00f3 como si fuera su \u00faltima comida.<\/p>\n<p>El tr\u00edo se form\u00f3 solo, un organismo de tres cuerpos movi\u00e9ndose al mismo ritmo de lujuria. \u00c9l, foll\u00e1ndola a ella; ella, comi\u00e9ndome a m\u00ed. Poder, sumisi\u00f3n, placer compartido. Me corr\u00ed en su cara, gritando, sintiendo sus gemidos vibrar contra mi carne. El champ\u00e1n, el sexo, la intensidad de la noche&#8230; empezaron a pesarme. Me recost\u00e9 a un lado, con los ojos cerrados, escuchando los sonidos de ellos dos, que continuaban su baile sexual sin m\u00ed. Me dorm\u00ed con una sonrisa, so\u00f1ando despierta con el sexo salvaje que me rodeaba.<\/p>\n<p>No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo pas\u00f3. Me despert\u00f3 una sensaci\u00f3n deliciosa, nueva. Abr\u00ed los ojos y vi a Paloma encima de m\u00ed. Andr\u00e9s estaba detr\u00e1s de ella, penetr\u00e1ndola por el culo con una lentitud que la hac\u00eda temblar entera. Su rostro era una m\u00e1scara de placer puro. Pero lo que me hab\u00eda despertado era que, mientras \u00e9l la follaba por el culo, Paloma se hab\u00eda recostado sobre mi vagina y me estaba chupando de nuevo. Su lengua, ya no tan inexperta, exploraba cada pliegue de mi sexo. Me un\u00ed a ellos. Esta vez, la tom\u00e9 yo. La bes\u00e9 con furia, saboreando mi propio sabor en su boca. La acarici\u00e9, la guie, la incit\u00e9. Andr\u00e9s aument\u00f3 el ritmo, sus embestidas m\u00e1s fuertes, m\u00e1s profundas.<\/p>\n<p>Paloma gritaba contra mi vagina con cada golpe. El tr\u00edo se convirti\u00f3 en una org\u00eda de piel, sudor y saliva. Follamos como animales, sin control, sin l\u00edmites. Andr\u00e9s eyacul\u00f3 por segunda vez, esta vez en el culo de Paloma, con un rugido que hizo temblar la casa. La sent\u00ed temblar y contraerse entre nosotros, sumida en un orgasmo que parec\u00eda no tener fin. Yo la segu\u00ed lamiendo, haci\u00e9ndola llegar al cl\u00edmax una y otra vez, hasta que las tres yacimos agotadas, un enredo de miembros y fluidos, en una cama que ol\u00eda a sexo, a cumplea\u00f1os y a la m\u00e1s absoluta depravaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sol empezaba a asomar. En la cama, el caos se hab\u00eda calmado, pero la energ\u00eda segu\u00eda vibrando. Paloma yac\u00eda boca abajo, respirando con dificultad. Su cuerpo, antes tan angelical, ahora era un mapa del placer y de dolor. Sus muslos interiores estaban manchados de sangre seca y fresca. Su diminuta vagina y su culo, desgarrados por la monumentalidad de Andr\u00e9s, ard\u00edan con un dolor punzado que se mezclaba con el recuerdo el\u00e9ctrico del \u00e9xtasis. Se gir\u00f3 lentamente, su cara una mezcla de agotamiento y anhelo. Mir\u00f3 a Andr\u00e9s, que estaba recostado de espaldas con los ojos cerrados, y le susurr\u00f3 con la voz rota: \u201cAndr\u00e9s\u2026 por favor\u2026 otra vez\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9l abri\u00f3 un ojo, una sonrisa cansada en sus labios. \u201c\u00bfEst\u00e1s segura, peque\u00f1a? Te he destrozado\u201d.<\/p>\n<p>Paloma asinti\u00f3 con l\u00e1grimas en los ojos, no de tristeza, sino de pura y absoluta lujuria. \u201cS\u00ed, quiero que lo hagas de nuevo. Necesito sentirlo dentro de m\u00ed otra vez\u201d.<\/p>\n<p>Yo, en cambio, sent\u00eda el peso de la noche en mis m\u00fasculos y el sabor residual del champ\u00e1n y el sexo en mi boca. Necesitaba un ba\u00f1o. Me levant\u00e9 con cuidado, sin querer despertar a la pareja de amantes reci\u00e9n nacidos, y envuelta en una s\u00e1bana, camin\u00e9 hacia el ba\u00f1o principal. El camino de vuelta fue interrumpido por una figura tambaleante. Alex, completamente borracho, me bloque\u00f3 el paso. Su aliento apestaba a alcohol y su mirada era un torbellino de frustraci\u00f3n y deseo. \u201cFabiola\u2026 \u00bfte vas? Te dije que no te ibas sin m\u00ed\u201d. Su tono ya no era coqueto, era amenazante. Me agarr\u00f3 del brazo con fuerza, sus dedos clav\u00e1ndose en mi piel. \u201cVamos a terminar lo que empezamos, ahora\u201d.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 zafarme, pero su fuerza era como de hierro. \u201cSuelta, Alex, est\u00e1s loco, me duele\u201d.<\/p>\n<p>Me empuj\u00f3 contra la pared, su cuerpo pesado sobre el m\u00edo, intentando besarme a la fuerza. De un manotazo me quit\u00f3 la s\u00e1bana, sac\u00f3 su pene que estaba erecto, me aprision\u00f3 contra la pared, coloc\u00f3 su miembro entre mis nalgas y empez\u00f3 a intentar penetrarme por el culo. El p\u00e1nico helado me recorri\u00f3. \u201c\u00a1Suelta, imb\u00e9cil hijo de la gran puta!\u201d, grit\u00e9 con toda la fuerza que pude.<\/p>\n<p>Desde la habitaci\u00f3n, Andr\u00e9s escuch\u00f3 mi grito. En un instante, todo el cansancio desapareci\u00f3, reemplazado por una furia fr\u00eda y protectora. Se levant\u00f3 de un salto, completamente desnudo, y sali\u00f3 al pasillo como un animal que protege a su pareja. Vio a Alex atrap\u00e1ndome contra la pared, intentando abusar de mi, y su rostro se endureci\u00f3. En dos zancadas estuvo con nosotros. No dijo nada. Simplemente agarr\u00f3 a Alex por el hombro, lo gir\u00f3 con una fuerza brutal y le aplic\u00f3 una llave de brazo que lo hizo gritar de dolor y arrodillarse al instante en el suelo. \u201cNo vuelvas a tocarla, no te atrevas ni siquiera a mirarla\u201d, le advirti\u00f3 Andr\u00e9s con una voz baja y mortal. Sin soltarlo, lo arrastr\u00f3 hasta una habitaci\u00f3n de invitados vac\u00eda, lo empuj\u00f3 hacia adentro y cerr\u00f3 la puerta con pestillo, dej\u00e1ndolo encerrado y gimoteando.<\/p>\n<p>Justo en ese momento, la puerta del dormitorio principal de Maite se abri\u00f3. Ella apareci\u00f3 en el umbral, envuelta solo en una sedosa bata de seda que se le pegaba al cuerpo. Su pelo era un desastre y sus ojos brillaban con una calentura que no hab\u00eda menguado en toda la noche. Vio a Andr\u00e9s, desnudo y furioso, y a m\u00ed, temblando y con la s\u00e1bana apretada contra mi pecho.<\/p>\n<p>Su expresi\u00f3n de sorpresa dur\u00f3 un segundo antes de transformarse en una sonrisa de pura y carnal complicidad. \u201cMierda, Andr\u00e9s, \u00bfsiempre tienes que ser el h\u00e9roe sin capa que rescata damiselas en apuros?\u201d. Se acerc\u00f3 a \u00e9l, su mano rozando su pecho todav\u00eda sudoroso. \u201cPero a un h\u00e9roe se le premia, \u00bfno?\u201d. Lo mir\u00f3 de arriba abajo, deteni\u00e9ndose en su pene, que a\u00fan conservaba parte de su majestuosidad. \u201cY yo tengo un regalo de cumplea\u00f1os pendiente que todav\u00eda no he recogido\u201d.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s la mir\u00f3, luego me mir\u00f3 a m\u00ed. Yo le hice una se\u00f1al con la cabeza, una sonrisa cansada en mis labios. \u201cVoy a darme un ba\u00f1o\u201d, le dije. \u201cTe espero\u201d.<\/p>\n<p>Me encerr\u00e9 en el ba\u00f1o, dejando atr\u00e1s a Maite y a Andr\u00e9s. El agua caliente me relaj\u00f3, limpiando mi cuerpo del sudor, la sangre y el semen. Mientras me ba\u00f1aba, o\u00ed los gemidos de Maite, ahora m\u00e1s agudos, m\u00e1s urgentes. Sonaban diferentes a los de Paloma, eran los gemidos de una mujer que sabe lo que quiere y c\u00f3mo lo quiere. Me qued\u00e9 all\u00ed, bajo el agua, esperando.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Paloma, que lo hab\u00eda o\u00eddo todo desde la cama, sinti\u00f3 una mezcla de miedo y verg\u00fcenza. La fantas\u00eda se hab\u00eda roto con la violencia. Se levant\u00f3 con dolor, visti\u00f3 apresuradamente su uniforme y, como un fantasma, se escabull\u00f3 de la casa, desapareciendo en la ma\u00f1ana naciente.<\/p>\n<p>Cuando sal\u00ed del ba\u00f1o, envuelta en una toalla, la casa estaba en silencio. Andr\u00e9s estaba esper\u00e1ndome en la puerta del ba\u00f1o, ya vestido. \u201cSe ha ido\u201d, dijo, refiri\u00e9ndose a Maite. \u201cNos ha dejado solos\u201d. Me tom\u00f3 de la mano. \u201cVamos a casa, mi amor. Necesitamos descansar\u201d.<\/p>\n<p>Salimos de la casa de Maite, dejando atr\u00e1s una noche de desenfreno, lujuria y caos. En el coche de camino a casa, en silencio, me recost\u00e9 en su hombro. \u00c9l apret\u00f3 mi mano. Hab\u00edamos vivido todo, desde el sexo m\u00e1s tierno y compartido hasta la violencia y la pasi\u00f3n m\u00e1s desatada. Y al final, como siempre, volv\u00edamos a casa juntos. Los dos. Solos. Listos para descansar y, sin duda, para empezar de nuevo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66246\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66246\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Paloma gritaba contra mi vagina con cada golpe. El tr\u00edo se convirti\u00f3 en una org\u00eda de piel, sudor y saliva. Follamos como animales, sin control, sin l\u00edmites. Andr\u00e9s eyacul\u00f3 por segunda vez, esta vez en el culo de Paloma, con un rugido que hizo temblar la casa. La sent\u00ed temblar y contraerse entre nosotros, sumida en un orgasmo que parec\u00eda<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66246\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66246\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33252,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-66246","post","type-post","status-publish","format-standard","category-orgias-gangbang"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":737,"today_views":737},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33252"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66246"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66246\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66248,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66246\/revisions\/66248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}