{"id":66251,"date":"2026-06-24T00:11:27","date_gmt":"2026-06-23T22:11:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66251"},"modified":"2026-06-23T22:02:45","modified_gmt":"2026-06-23T20:02:45","slug":"sesion-fotografica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sesion-fotografica-2\/","title":{"rendered":"Sesi\u00f3n fotogr\u00e1fica (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66251\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi mirada se cruz\u00f3 con la del fot\u00f3grafo para bajar y ver que estas escenas lo estaban provocando demasiado. Fue un cruce de miradas cargado de electricidad sucia y secretos no dichos. Yo le estaba diciendo con los ojos: S\u00e9 lo que est\u00e1s mirando. Y me encanta que te calientes conmigo.<\/p>\n<p>En un segundo de cordura o profesionalismo, dijo Nacho: listo, ahora vamos al sill\u00f3n. Yo camin\u00f3 hacia \u00e9l, a\u00fan descalza y vistiendo \u00fanicamente mi conjunto de lencer\u00eda negra. Jos\u00e9 se hab\u00eda quedado de pie, apoyado contra la pared, con los brazos cruzados, convertido de repente en el \u00fanico espectador de la sala.<\/p>\n<p>-Acom\u00f3date en el asiento. No te sientes, t\u00fambate de lado, indic\u00f3 Nacho, ajustando el tr\u00edpode. Y continuo: -Lau esta postura es pura sensualidad. La luz dura cincela cada detalle de tu anatom\u00eda, marca las curvas de tus caderas, y la plenitud de tus pechos. Yo, sintiendo las miradas fijas de los dos hombres, alz\u00f3 la barbilla, y siento los destellos de la c\u00e1mara que me apuntaba.<\/p>\n<p>Vamos por otra pose, gira hacia el respaldo. Ponte de rodillas y apoya el pecho contra la tela del respaldo, pidi\u00f3 Nacho, movi\u00e9ndose alrededor del sill\u00f3n como un felino. Deja caer la cadera hacia un lado. Quiero que la luz resbale por tu espalda.<\/p>\n<p>Consent\u00ed su pedido, inclinando el trasero hacia fuera en una curva perfecta. Era una postura vulnerable, casi de rendici\u00f3n. Desde su posici\u00f3n junto a la pared, Jos\u00e9 no perd\u00eda ning\u00fan detalle de mis movimientos y se notaba que la sangre le herv\u00eda, que excitaci\u00f3n era evidente y palpitante.<\/p>\n<p>Leo baj\u00f3 la c\u00e1mara de repente, rompiendo el ritmo de los disparos. Frunci\u00f3 el ce\u00f1o, acerc\u00e1ndose al sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Nacho se acerc\u00f3 a la parte trasera del sill\u00f3n, provoco que, tensara todos mis m\u00fasculos al sentir la proximidad del fot\u00f3grafo. Y m\u00e1s cuando sus dedos, largos y precisos, rozaron mi piel ardiente de la cadera. No fue un toque r\u00e1pido. Fue un movimiento lento y deliberado. Nacho enganch\u00f3 la fina tira negra del tanga con el dedo \u00edndice y el pulgar, y la desliz\u00f3 mil\u00edmetro a mil\u00edmetro, baj\u00e1ndola hasta que descans\u00f3 en el pliegue exacto que \u00e9l buscaba. Durante el proceso, el dorso de la mano roz\u00f3 mis gl\u00fateos.<\/p>\n<p>Ese roce fue como una quemadura de hielo. Jos\u00e9, segu\u00eda observando c\u00f3mo los dedos de Nacho manipulaban y tocaban a su mujer. El voyerismo lo estaba volviendo loco.<\/p>\n<p>Nacho retir\u00f3 la mano, satisfecho. Retrocedi\u00f3 y levant\u00f3 la c\u00e1mara para captar esa imagen que hab\u00eda creado.<\/p>\n<p>-Perfecto, dictamin\u00f3 Nacho, con la voz un tono m\u00e1s grave, sin apartar el ojo del visor.<\/p>\n<p>Nacho baj\u00f3 la c\u00e1mara y me mir\u00f3 a los ojos. -Lau, orden\u00f3 suavemente, qu\u00edtate el corpi\u00f1o.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que eso iba a pasar, era lo que le hab\u00edamos pedido, fotos sensuales, nudistas, pero la petici\u00f3n expl\u00edcita fue una adrenalina abrasadora. Me sent\u00eda expuesta, pero al mismo tiempo, poderosamente deseada. Sab\u00eda que ambos hombres estaban esclavizados por m\u00ed.<\/p>\n<p>-Jos\u00e9, orden\u00f3 Nacho, imperturbable detr\u00e1s de su c\u00e1mara. T\u00fa se lo vas a quitar. Pero no quiero que lo desabroches y ya est\u00e1. Quiero que lo deslices mil\u00edmetro a mil\u00edmetro por sus hombros. Quiero capturar la anticipaci\u00f3n, la tensi\u00f3n del encaje separ\u00e1ndose de la piel. Despacio. Muy despacio.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 intent\u00f3 levantar las manos para agarrar las tiras del sujetador, pero estaba demasiado tenso y lo hizo con torpeza, apretando mis pechos con brusquedad.<\/p>\n<p>-No, dijo Leo, bajando la c\u00e1mara con un suspiro de decepci\u00f3n profesional. Tienes que tratar su cuerpo como si fuera seda. Como si sujetaras agua. D\u00e9jame ense\u00f1arte.<\/p>\n<p>Nacho dej\u00f3 la c\u00e1mara y se acerc\u00f3 a nosotros, vestido \u00fanicamente con unos b\u00f3xers oscuros y ajustados que dejaban poco a la imaginaci\u00f3n. Se situ\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed. Su pecho desnudo presion\u00f3 contra mi espalda, y sus piernas se apoyaron contra las m\u00edas.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo extendi\u00f3 sus brazos largos y fuertes alrededor de mi torso, rode\u00e1ndome. Sus manos expertas y c\u00e1lidas se posaron sobre mis pechos, cubiertos a\u00fan por el encaje negro. No me toc\u00f3 con lujuria, sino con una delicadeza t\u00e9cnica abrumadora. Sus dedos delinearon la forma de mis pechos con una suavidad pasmosa, ense\u00f1\u00e1ndole a Jos\u00e9 d\u00f3nde y c\u00f3mo deb\u00eda sostenerme sin apretar.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n fue devastadora. Estaba atrapada entre el cuerpo de mi marido por delante y el de Nacho por detr\u00e1s. Sent\u00eda el coraz\u00f3n del fot\u00f3grafo latiendo r\u00edtmicamente contra mi espalda desnuda. Y lo peor, lo mejor, fue que al inclinarse Nacho para que Jos\u00e9 viera sus manos, hizo que sintiera la rigidez imponente de la erecci\u00f3n que ten\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfVes, Jos\u00e9?, susurr\u00f3 Leo, con voz profunda y rasgada, pegada a mi oreja. Suavidad.<\/p>\n<p>Nacho apart\u00f3 las manos de mis pechos y dio un paso atr\u00e1s, aunque sin alejarse del todo de mi espalda. -Ahora t\u00fa.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, intent\u00f3 imitar el movimiento. Esta vez lo hizo mejor, deslizando las yemas por las tiras del sujetador con la suavidad que Nacho le hab\u00eda exigido. Al llegar al broche de la espalda, sus dedos provocaron el sonido que retumbo en el sal\u00f3n silencioso. El broche cedi\u00f3 y sent\u00ed c\u00f3mo la presi\u00f3n del encaje desaparec\u00eda.<\/p>\n<p>-Despacio, Jos\u00e9. Mil\u00edmetro a mil\u00edmetro, exigi\u00f3 nacho, volviendo r\u00e1pidamente a su c\u00e1mara.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 agarr\u00f3 las tiras. Las desliz\u00f3 por mis hombros. La tela negra resbal\u00f3 por mis brazos, cayendo al suelo. Mis pechos quedaron libres, brillaban con una fina capa de sudor bajo la luz blanca, la doble mirada los endureci\u00f3 a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Clic. Clic. Clic. Clic. Clic.<\/p>\n<p>Levanto la vista, pasando por encima del hombro de Jos\u00e9, buscando al fot\u00f3grafo, que segu\u00eda disparando, pero al bajar la c\u00e1mara un segundo para revisar el encuadre, vi su rostro. Y baj\u00e9 la mirada m\u00e1s all\u00e1. La pija de Nacho, contenida a duras penas por el tejido de su b\u00f3xer oscuros, esta a punto de romper las costuras, dibujando un relieve obsceno. Le sonr\u00edo sutilmente trav\u00e9s del objetivo. Sab\u00eda que, aunque a\u00fan llevara esa \u00faltima prenda, hab\u00eda roto su fachada de hielo por completo.<\/p>\n<p>El silencio en el sal\u00f3n solo se romp\u00eda por el zumbido de los focos y la respiraci\u00f3n nuestra. Nacho baj\u00f3 la c\u00e1mara y entrecerr\u00f3 los ojos, analizando la escena con esa mirada cl\u00ednica que, a esas alturas, ya no enga\u00f1aba a nadie, aunque todos fingi\u00e9ramos creerla.<\/p>\n<p>Sac\u00f3 un frasco de cristal esmerilado que conten\u00eda un aceite corporal seco y se lo tendi\u00f3 a Jos\u00e9. -Apl\u00edcalo en sus hombros, clav\u00edculas y en la parte superior del pecho. Una capa fina.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 tom\u00f3 el frasco con sus manos. Se acerc\u00f3 a m\u00ed. Verti\u00f3 un poco de aceite en sus dedos y empez\u00f3 a frotarlo sobre mis senos. Pero su excitaci\u00f3n era tal que no pod\u00eda concentrarse, presionando demasiado en algunas zonas y dejando otras secas.<\/p>\n<p>-No consigo esparcirlo bien, resbala demasiado, se excus\u00f3 mi marido, con la voz ronca, mirando como quedaban mis tetas con devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nacho suspir\u00f3, acerc\u00e1ndose a nosotros. Su presencia, vestido solo con esos b\u00f3xers oscuros que a duras penas conten\u00edan su anatom\u00eda, era imponente. Le quit\u00f3 el frasco a Jos\u00e9 con suavidad, vertiendo una cantidad generosa de aceite en sus propias palmas y frot\u00e1ndolas para calentarlo -\u00bfMe permit\u00eds?, necesito cubrir el volumen completo de los pechos, no solo la clav\u00edcula. \u00bfPuedo aplicarlo yo?<\/p>\n<p>La petici\u00f3n era tan absurdamente educada, dada la desnudez casi total de la escena, que resultaba a esa altura casi absurda. Jos\u00e9, atrapado en su propio voyerismo, asinti\u00f3 con lentitud. Y yo, con el coraz\u00f3n latiendo en la garganta, susurro un &#8220;s\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>Nacho no vacil\u00f3. Dio un paso al frente y pos\u00f3 ambas manos cubiertas de aceite tibio sobre mis hombros. Luego baj\u00f3 por el cuello, y con una naturalidad pasmosa, envolvi\u00f3 mis pechos con las palmas abiertas. Sus dedos masajeaban la carne con una presi\u00f3n perfecta, esparciendo el aceite en c\u00edrculos amplios. No hab\u00eda prisa. El pulgar en m\u00e1s de una vez roz\u00f3 deliberadamente mi pez\u00f3n, endureci\u00e9ndolo m\u00e1s hasta convertirlo en una gema, y luego hizo lo mismo con el izquierdo. En ese momento para m\u00ed, el mundo exterior desapareci\u00f3. Sentir las manos de aquel hombre, resbalando sin fricci\u00f3n sobre mi piel desnuda bajo la atenta mirada de mi marido, fue a aumentar mi humedad que brotaba entre mis piernas.<\/p>\n<p>Mientras sus manos segu\u00edan amasando y cubriendo de aceite mi torso, Jos\u00e9 estaba mudo. Sus ojos estaban clavados en las manos de Nacho. Su erecci\u00f3n, confinada en la tela negra del slip, palpitaba con fuerza, levantando la cinturilla el\u00e1stica y marcando una tienda de campa\u00f1a obscena que evidenciaba su total falta de control.<\/p>\n<p>-G\u00edrate Lau, orden\u00f3 Nacho, la luz exige que las nalgas y las piernas tengan la misma textura. obedec\u00ed, d\u00e1ndole la espalda. Nacho se arrodill\u00f3, puso sus manos aceitadas en la base de mi espalda y descendi\u00f3 hacia la cola. La fricci\u00f3n desapareci\u00f3 por completo; las manos del fot\u00f3grafo se deslizaban como seda sobre la piel ardiente, hundiendo los dedos justo en el l\u00edmite donde el fino hilo del tanga desaparec\u00eda entre cachetes. Luego, baj\u00f3 por la parte posterior de los muslos, trazando l\u00edneas largas y firmes.<\/p>\n<p>Yo, mirando por encima de su hombro, capto la escena completa: mi marido, paralizado y con el slip a punto de estallar, observando c\u00f3mo un fot\u00f3grafo excitado ung\u00eda cada mil\u00edmetro de mi cuerpo casi desnudo con aceite. El sal\u00f3n entero ol\u00eda a sexo, a sudor y a piel resbaladiza, y todos sab\u00edan que la excusa del arte acababa de firmar su sentencia de muerte.<\/p>\n<p>Nacho se puso en pie lentamente, limpi\u00e1ndose el exceso de aceite de las manos con una peque\u00f1a toalla. -Bien, dijo el fot\u00f3grafo, volviendo a coger la c\u00e1mara. La piel ahora es un espejo perfecto. Lau, date la vuelta y m\u00edrame.<\/p>\n<p>Obedezco como siempre a cada uno de sus pedidos. Mi cuerpo entero brillaba, resaltando cada curva, cada m\u00fasculo. -Lau, separa las piernas a la anchura de las caderas e incl\u00ednate hacia delante desde la cintura. Deja que los brazos caigan muertos hacia el suelo.<\/p>\n<p>Al hacerlo, el peso de mis pechos, ahora libres y cubiertos por la fina capa de aceite, hizo que cayeran hacia delante, arrastrados por la fuerza natural de la gravedad.<\/p>\n<p>-Jos\u00e9, ac\u00e9rcate, instruyo Nacho. -Quiero que ajustes los pechos de Lau para que no caigan tanto. Y levant\u00f3 sus manos, aun ligeramente impregnadas en aceite, y las desliz\u00f3 por debajo de mis tetas acunando el peso de la carne desnuda y resbaladiza. Con una suavidad que contrastaba brutalmente con la tensi\u00f3n del ambiente, los elev\u00f3 y los molde\u00f3 hacia arriba y hacia el centro.<\/p>\n<p>El tacto de las manos firmes de Nacho sosteniendo su peso, el calor que desprend\u00eda el cuerpo del fot\u00f3grafo, y el aceite reduciendo cualquier fricci\u00f3n, me hicieron temblar desde la ra\u00edz del cabello hasta la punta de los pies descalzos.<\/p>\n<p>-Tienes que poner tus manos exactamente aqu\u00ed debajo, con esta misma presi\u00f3n, para mantener la forma perfecta de estas tetas hermosas. Si aprietas mucho, arruinas la curva; si sueltas, la gravedad gana.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 asinti\u00f3, mudo. Nacho retrocedi\u00f3 para recuperar su c\u00e1mara. Jos\u00e9 ocup\u00f3 su lugar, acun\u00f3 el peso de mis aceitadas tetas, intentando imitar la presi\u00f3n exacta que el fot\u00f3grafo le hab\u00eda exigido.<\/p>\n<p>Clic. Clic. Clic.<\/p>\n<p>-Perfecto, Jos\u00e9. Esa es la tensi\u00f3n que buscaba, murmur\u00f3 Nacho detr\u00e1s de la lente, disparando en r\u00e1faga, consciente de que los tres hab\u00edan cruzado una l\u00ednea de la que ya no hab\u00eda retorno posible.<\/p>\n<p>De repente, al girar sobre nosotros el obturador se detuvo. -Tenemos un problema desde este \u00e1ngulo, anunci\u00f3 el fot\u00f3grafo. La luz lateral al rebotar en tu slip abultado Jos\u00e9, est\u00e1 proyectando una sombra que ensucia la l\u00ednea de la cadera de Lau, proyectando una silueta prominente y obscena.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 hizo el amago de soltar mis tetas. -\u00a1No!, fue la orden de Nacho, deteni\u00e9ndolo en seco. No sueltes a Lau. Si quitas las manos, perdemos la postura y la piel de Lau perder\u00e1 el brillo uniforme al volver a tocarla.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo dej\u00f3 la c\u00e1mara y acort\u00f3 el paso que nos separaba. Al acercarse, la propia erecci\u00f3n de Nacho marcando cada detalle bajo su b\u00f3xer oscuros, qued\u00f3 a cent\u00edmetros de la de Jos\u00e9. Nacho se agach\u00f3 ligeramente, quedando su rostro casi a la altura del vientre nuestro.<\/p>\n<p>-Permiso, murmur\u00f3 Nacho. No fue una pregunta, fue un formalismo. Extendi\u00f3 sus manos, que a\u00fan conservaban un lev\u00edsimo rastro del calor y el tacto del aceite. Sin un \u00e1pice de duda, el fot\u00f3grafo desliz\u00f3 el dedo \u00edndice por el borde superior del slip de Jos\u00e9 y con firmeza y precisi\u00f3n, meti\u00f3 los dedos bajo la tela tensa y agarr\u00f3 la base de la erecci\u00f3n. Mi marido se tens\u00f3 por completo, lo not\u00e9 en sus manos que segu\u00edan en mis tetas.<\/p>\n<p>Nacho empuj\u00f3 la dureza de Jos\u00e9, aplan\u00e1ndola contra el abdomen para reducir el \u00e1ngulo de la sombra, y ajust\u00f3 la goma el\u00e1stica del slip para que actuara como un arn\u00e9s opresivo, manteni\u00e9ndolo en esa nueva posici\u00f3n. Yo lo ve\u00eda todo desde arriba.<\/p>\n<p>Nacho se levant\u00f3 despacio, asegur\u00e1ndose de que la sombra hab\u00eda desaparecido. Al incorporarse, su mirada se cruz\u00f3 con m\u00eda. Su propio b\u00f3xer estaba a punto de reventar, la tela estirada al m\u00e1ximo, pero su mand\u00edbula segu\u00eda apretada en un esfuerzo tit\u00e1nico por no cruzar la \u00faltima l\u00ednea de profesionalidad que le quedaba.<\/p>\n<p>Nacho levant\u00f3 la c\u00e1mara. Jos\u00e9, sudando, apretando mis pechos, mientras su pene lat\u00eda furioso bajo la nueva y restrictiva posici\u00f3n.<\/p>\n<p>La r\u00e1faga del flash se hab\u00eda vuelto m\u00e1s lenta, m\u00e1s espaciada. El silencio en el sal\u00f3n era denso, cortado \u00fanicamente por nuestra respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ajuste que Nacho hab\u00eda hecho en su ropa interior se hab\u00eda vuelto una tortura, pero insostenible. Empujar y confinar una erecci\u00f3n de aquel calibre bajo la tensi\u00f3n de la goma el\u00e1stica del slip negro estaba provocando que Jos\u00e9 apretara los dientes.<\/p>\n<p>Nacho, dej\u00f3 de disparar y exhal\u00f3 lentamente, -Est\u00e1s transmitiendo agon\u00eda, Jos\u00e9, no deseo. Tus hombros est\u00e1n r\u00edgidos y tu mand\u00edbula parece de piedra. La tensi\u00f3n de la goma el\u00e1stica grita incomodidad.<\/p>\n<p>-Suelta un segundo a Lau y qu\u00edtatelo, necesito que fluyas, y esa prenda te est\u00e1 cortando la circulaci\u00f3n y la actitud. Lo que provoc\u00f3 una leve risa entre tanta tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 retir\u00f3 las manos de mis aceitadas tetas, dejando que la gravedad volviera a hacer las suyas, y se enderez\u00f3. Enganch\u00f3 los pulgares en los laterales del slip negro y lo empuj\u00f3 hacia abajo por sus muslos. Al liberarse de la opresiva tela, su carne salt\u00f3 hacia delante, dura como una piedra. Pate\u00f3 la prenda a un lado, qued\u00e1ndose completamente desnudo.<\/p>\n<p>-Mucho mejor, sentenci\u00f3 Nacho, -Vuelvan a la posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 avanz\u00f3 el medio paso que nos separaba y esta vez, al acercarse, no hubo tela que amortiguara el impacto. Su pija ardiente choc\u00f3 directamente contra mi cola. Volvi\u00f3 a deslizar las manos por debajo de mis pechos, sosteni\u00e9ndolos con una nueva firmeza, su pelvis, completamente desnuda, se frot\u00f3 r\u00edtmicamente contra el encaje negro, buscando abrir paso entre mis nalgas.<\/p>\n<p>Nacho, levantando la c\u00e1mara de nuevo, -Lau, arquea un poco m\u00e1s la lumbar.<\/p>\n<p>Clic. Clic. Clic.<\/p>\n<p>Nacho se movi\u00f3 \u00e1gilmente alrededor nuestro, captando cada haz de luz que pegaba sobre nuestra piel.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a ellos. Y nos pidi\u00f3 que nos alej\u00e1ramos apenas. Sin pedir permiso, Nacho introdujo su mano derecha en el m\u00ednimo espacio que me separaba de Jos\u00e9. Coloc\u00f3 la palma de su mano abierta y firme contra mi vientre bajo, rozando directamente el borde superior de mi tanga. Pero lo verdaderamente devastador ocurri\u00f3 al otro lado de la mano de Nacho. El dorso de la mano del fot\u00f3grafo qued\u00f3 convertido en un muro de carne que frenaba en seco la erecci\u00f3n de Jos\u00e9, quedando la virilidad que tanto ansiaba hundirse en su mujer, aplastada contra los nudillos y el dorso de la mano de otro hombre.<\/p>\n<p>-Esta es tu frontera Jos\u00e9, susurr\u00f3 Nacho. Este es el l\u00edmite, no la toques a ella. Con su mano libre, levant\u00f3 la c\u00e1mara, encuadrando con una sola mano, retiro otra que nos separaba y comenz\u00f3 a lanzar r\u00e1fagas de fotos. -Quiero la tensi\u00f3n de lo prohibido. Qu\u00e9date ah\u00ed, siente el l\u00edmite, expresaba.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo retrocedi\u00f3 un par de pasos, llev\u00e1ndose la c\u00e1mara al rostro para capturar el perfil completo de ambos bajo el haz de luz lateral.<\/p>\n<p>Clic. Clic.<\/p>\n<p>Nacho con un gesto de la mano, se\u00f1al\u00f3 directamente la anatom\u00eda desnuda de Jos\u00e9. Al haber estado contenido tanto tiempo bajo la goma del slip y tras la brutal estimulaci\u00f3n del roce, la erecci\u00f3n de mi marido era fiera, r\u00edgida, y apuntaba de forma casi vertical hacia su propio abdomen.<\/p>\n<p>-Ese \u00e1ngulo es demasiado agresivo, diagnostic\u00f3 Nacho con frialdad, el peso de la imagen se va hacia el techo. Parece una l\u00e1mina de un libro de urolog\u00eda, no una obra de arte dec\u00eda como un maestro lidiando con un alumno que no comprende. Dej\u00f3 su c\u00e1mara sobre el brazo del sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una cuesti\u00f3n de inclinaci\u00f3n p\u00e9lvica, explic\u00f3 el fot\u00f3grafo, al tiempo que enganch\u00f3 los pulgares en la cinturilla el\u00e1stica de su b\u00f3xer oscuro y en un movimiento fluido y desprovisto de cualquier duda, baj\u00f3 la prenda por sus muslos, sali\u00f3 de ella y la pate\u00f3 fuera del set.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n fue un golpe directo a la l\u00ednea de flotaci\u00f3n. Sin la tela oscura que la contuviera, la erecci\u00f3n de Nacho era un espect\u00e1culo de poder absoluto. Fuerte, pesada y palpitante, evidenciaba que el fot\u00f3grafo estaba tan consumido por el deseo como nosotros. Mis ojos clavados en ese t\u00f3tem totalmente depilado que lat\u00eda a escasa distancia de mi rostro. Solo quedaba mi tanga como \u00fanica pieza de ropa en toda la sala.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 se sorprendi\u00f3 al ver al fot\u00f3grafo exhibiendo su excitaci\u00f3n sin el menor pudor, us\u00e1ndola como una herramienta did\u00e1ctica. -Obs\u00e9rvame, Jos\u00e9, dispuso Nacho, gir\u00e1ndose para quedar en paralelo a \u00e9l. F\u00edjate en mi cadera. Ahora mismo, mi \u00e1ngulo de elevaci\u00f3n es similar al tuyo debido al riego sangu\u00edneo.<\/p>\n<p>Nacho estaba en lo cierto. Su erecci\u00f3n apuntaba alta, fiera y desafiante. -Pero si basculas la pelvis hacia atr\u00e1s, solo un par de cent\u00edmetros, liberando la tensi\u00f3n de los lumbares, como por arte de magia anat\u00f3mica, tu erecci\u00f3n descendi\u00f3 unos grados, apuntando exactamente en una diagonal m\u00e1s arm\u00f3nica.<\/p>\n<p>Nacho exhib\u00eda su excitaci\u00f3n no como un animal descontrolado, sino como un escultor manejando su propio m\u00e1rmol. -\u00bfLo ves? Pregunto Nacho, girando el rostro hacia Jos\u00e9. La l\u00ednea de fuga ahora apunta directamente hacia la cadera de Lau. Es geometr\u00eda. Int\u00e9ntalo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, imit\u00f3 el movimiento. Relaj\u00f3 la tensi\u00f3n de la espalda baja y bascul\u00f3 la pelvis. Inmediatamente, su erecci\u00f3n cedi\u00f3 un poco en su \u00e1ngulo, proyect\u00e1ndose hacia el encaje negro de mi tanga de forma mucho m\u00e1s est\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed. Mant\u00e9n esa basculaci\u00f3n, murmur\u00f3 Nacho, asintiendo con aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo se gir\u00f3, d\u00e1ndoles la espalda con total naturalidad para recuperar su c\u00e1mara, dejando que ambos vieran la musculatura tensa de sus gl\u00fateos y su espalda desnuda. Al darse la vuelta de nuevo, se llev\u00f3 el visor al ojo. Su m\u00e1stil segu\u00eda expuesto, balance\u00e1ndose levemente con sus movimientos, una presencia constante y abrumadora en el set.<\/p>\n<p>Clic. Clic. Clic.<\/p>\n<p>-Genial, ahora vamos a cambiar, sentenci\u00f3 Nacho, bajando la c\u00e1mara hasta dejarla apoyada en su pecho. -Necesito que la tela de tu tanga Lau cuente una historia de resistencia. Necesito tensi\u00f3n el\u00e1stica. Avanz\u00f3 hacia nosotros. Su caminar desnudo era imponente, y la pesada erecci\u00f3n que oscilaba con cada uno de sus pasos era un recordatorio constante de que la barrera entre el trabajo y el instinto hab\u00eda volado por los aires.<\/p>\n<p>Se detuvo justo a mi lado, levant\u00f3 su mano derecha con una precisi\u00f3n milim\u00e9trica, desliz\u00f3 su dedo \u00edndice por debajo de la fina tira de mi tanga, justo en el hueso de la cadera derecha. El roce de la u\u00f1a del fot\u00f3grafo contra mi piel aceitada fue un chispazo el\u00e9ctrico. Lentamente, tir\u00f3 del dedo hacia fuera, separando el el\u00e1stico negro de la piel unos pocos cent\u00edmetros.<\/p>\n<p>Al tirar de la tira lateral, el diminuto tri\u00e1ngulo frontal del tanga se ajust\u00f3 a\u00fan m\u00e1s contra la mojada intimidad, provocando que se separara ligeramente los labios.<\/p>\n<p>Tener a aquel hombre desnudo estirando mi ropa interior, exhibi\u00e9ndola como si fuera un experimento de f\u00edsica ante los ojos de mi marido, me sumi\u00f3 en un estado de excitaci\u00f3n febril.<\/p>\n<p>Nacho solt\u00f3 el encaje negro que golpe\u00f3 mi cadera desnuda y resbaladiza. El impacto no fue doloroso, pero la sorpresa y el roce s\u00fabito contra mi piel hipersensible hicieron que me arqueara hacia delante.<\/p>\n<p>Nacho retrocedi\u00f3, recuperando su c\u00e1mara con fluidez. -Esa es la reacci\u00f3n que busco. La piel estremeci\u00e9ndose, explic\u00f3 el fot\u00f3grafo. -Tu turno, Jos\u00e9. Engancha la tira del lado izquierdo. Cuando yo te d\u00e9 la se\u00f1al, tira de ella hasta el l\u00edmite de la elasticidad y su\u00e9ltala de golpe. Quiero capturar la vibraci\u00f3n de la tela y el impacto exacto en su piel.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 acerc\u00f3 su masculinidad desnuda rozando mi vientre. Levant\u00f3 la mano derecha y, sigui\u00f3 las instrucciones de su maestro. El contacto de la mano de mi marido se sent\u00eda distinto al de Nacho. Al tirar el el\u00e1stico hacia fuera, tir\u00f3 tambi\u00e9n de la tela en la entrepierna, incrustando el encaje directamente contra mi interior. Estaba ardiendo. Dos hombres desnudos jugaban con la \u00faltima barrera que me proteg\u00eda, que deseaba no tener.<\/p>\n<p>-M\u00e1s, Jos\u00e9. Tensa m\u00e1s. Que el el\u00e1stico luche contra tu dedo, ordenaba Nacho desde las sombras, con la c\u00e1mara disparando en r\u00e1faga continua. Clic, clic, clic, clic.<\/p>\n<p>-Bueno, vamos a sacar la \u00faltima prenda que nos queda, Jos\u00e9, qu\u00edtaselo. Desl\u00edzalo hasta los tobillos, relato Nacho.<\/p>\n<p>Llevaba horas esperando este momento. Jos\u00e9, acortando la escasa distancia que nos separaba. Extendi\u00f3 sus manos y agarr\u00f3 las tiras laterales del tanga negro, lo detuvo Nacho, dando dos pasos r\u00e1pidos y se plant\u00f3 exactamente al lado de Jos\u00e9. Los tres cuerpos quedaron atrapados en un tri\u00e1ngulo de calor hirviente.<\/p>\n<p>Nacho extendi\u00f3 sus manos secas y firmes. Sus pulgares se engancharon con precisi\u00f3n en los laterales del tanga y con una lentitud ag\u00f3nica, el fot\u00f3grafo comenz\u00f3 a deslizar el encaje negro hacia abajo. La tela resbal\u00f3 por la piel aceitada de mis gl\u00fateos, liberando por fin mi intimidad. Oblig\u00e1ndome a flexionarse ligeramente para acompa\u00f1ar la prenda hasta el suelo.<\/p>\n<p>-Levanta el pie, Lau, orden\u00f3 Nacho, con la voz un tono m\u00e1s grave y rasgada de lo normal. Y al hacerlo, el tanga negro, la \u00faltima frontera de la noche, qued\u00f3 abandonado sobre la alfombra.<\/p>\n<p>Nacho dio un paso atr\u00e1s, rompiendo la tensi\u00f3n f\u00edsica entre nosotros, y volvi\u00f3 a coger su c\u00e1mara. Frente a \u00e9l, la obra maestra estaba completa. Yo totalmente desnuda, brillante y sudada. Jos\u00e9, a escasos cent\u00edmetros m\u00edos, era la viva imagen de la rendici\u00f3n absoluta, desnudo y ferozmente excitado.<\/p>\n<p>Clic. Clic. Clic.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66251\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66251\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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