{"id":66288,"date":"2026-06-29T00:10:30","date_gmt":"2026-06-28T22:10:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66288"},"modified":"2026-06-28T19:06:45","modified_gmt":"2026-06-28T17:06:45","slug":"la-biologa-y-el-pescador-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-biologa-y-el-pescador-1\/","title":{"rendered":"La bi\u00f3loga y el pescador (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66288\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sara: 36 a\u00f1os, bi\u00f3loga marina espa\u00f1ola. Alta (1.76m), piel blanca que se enrojece y broncea con el sol del Choc\u00f3, pelo rubio corto (estilo pr\u00e1ctico para el campo), cara atractiva y expresiva. Cuerpo exuberante: tetas medianas pero firmes y llamativas, culazo prominente y redondo (lo que m\u00e1s destaca), piernas fuertes y bien torneadas. Profesional, dedicada, algo reprimida sexualmente por la rutina matrimonial.<\/p>\n<p>Carlos (yo, narrador en 1\u00aa persona): Profesor espa\u00f1ol, m\u00e1s intelectual, celoso pero con un morbo que va creciendo conforme avanza la historia.<\/p>\n<p>Don Eusebio: 51 a\u00f1os, negro, fuerte pero con barriga de a\u00f1os de cerveza y buena vida, brazos musculosos de remar, pecho y espalda velludos, piel muy curtida, dientes grandes y sonrisa p\u00edcara. Habla con fuerte acento chocoano, grosero, directo y con humor caliente.<\/p>\n<p>Yuliana: 20 a\u00f1os, morena clara (piel canela), cuerpo muy joven y exuberante, especialmente un culo monumental, grande, firme y redondo que mueve de forma natural. Gentil, sonriente, servicial, habla m\u00e1s suave que su padre pero con el mismo acento coste\u00f1o.<\/p>\n<p>El calor en Nuqu\u00ed era sofocante, como si el aire mismo sudara. Apenas bajamos de la avioneta, la humedad nos envolvi\u00f3 y peg\u00f3 la ropa al cuerpo. Sara caminaba a mi lado con sus shorts caqui que se le ajustaban al culazo prominente y redondo, y una camiseta blanca de tirantes que ya marcaba claramente sus tetas por el sudor. Su pelo rubio corto se le pegaba en la nuca. Estaba preciosa, y yo no pod\u00eda evitar sentirme orgulloso\u2026 y un poco nervioso.<\/p>\n<p>En el muelle nos esperaba don Eusebio. Un hombre negro, de 51 a\u00f1os, fuerte, con barriga marcada y brazos musculosos. Llevaba una camiseta vieja sin mangas que dejaba ver el pecho velludo y la piel curtida por a\u00f1os al sol.<\/p>\n<p>\u2014Buenas tardes, \u00bflos se\u00f1ores espa\u00f1oles? \u2014dijo con su voz ronca \u2014. Yo soy Eusebio. Bienvenidos. La lancha est\u00e1 lista para llevarlos a la caba\u00f1a.<\/p>\n<p>Sus ojos se posaron en Sara y la recorrieron lentamente. Trag\u00f3 saliva y sonri\u00f3 con esos dientes grandes.<\/p>\n<p>Mientras carg\u00e1bamos las maletas, baj\u00f3 por el muelle Yuliana, su hija. Veinte a\u00f1os, morena clara, pelo negro largo, cara bonita y una sonrisa gentil. Su cuerpo joven era espectacular, especialmente ese culo monumental, grande, firme y redondo que se mov\u00eda con cada paso . Vest\u00eda una blusa ligera y una falda corta que no alcanzaba a disimularlo.<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, aqu\u00ed est\u00e1 el agua fr\u00eda \u2014dijo con voz suave\u2014. \u00bfEllos son los doctores?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, mija. Do\u00f1a Sara es la bi\u00f3loga y don Carlos el profesor.<\/p>\n<p>Yuliana nos salud\u00f3 amablemente, mir\u00e1ndonos con curiosidad.<\/p>\n<p>Subimos a la lancha. El motor arranc\u00f3 y nos alejamos del muelle. El viaje durar\u00eda casi dos horas entre manglares y costa. Las olas hac\u00edan que la lancha se balanceara y las salpicaduras de agua salada nos mojaban constantemente.<\/p>\n<p>Sara estaba sentada frente a m\u00ed. Cada golpe de ola hac\u00eda que su cuerpo se moviera y sus tetas rebotaran suavemente bajo la tela h\u00fameda, que empezaba a transparentarse. Don Eusebio, de pie al tim\u00f3n, giraba la cabeza cada cierto rato y la miraba con deseo evidente. Sus ojos se clavaban en ella sin disimulo.<\/p>\n<p>\u2014Do\u00f1a Sara, \u00bfes la primera vez que viene al Choc\u00f3? \u2014pregunt\u00f3 con tono amable, pero sin quitarle la vista de encima.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, es la primera vez \u2014respondi\u00f3 ella sonriendo educadamente.<\/p>\n<p>\u2014Pues qu\u00e9 bueno que hayan llegado. Es un placer llevar a una se\u00f1ora tan\u2026 bien parecida \u2014dijo, dejando que la pausa hablara por s\u00ed sola. Sus ojos bajaron un segundo hacia el culazo de Sara, que se marcaba contra el asiento de la lancha\u2014. Por aqu\u00ed la gente es buena, pero hay que tener cuidado. Una mujer como usted llama mucho la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sara se sonroj\u00f3 ligeramente y cruz\u00f3 las piernas. Yo sent\u00eda un nudo en el est\u00f3mago. Celos\u2026 pero tambi\u00e9n una extra\u00f1a excitaci\u00f3n que empezaba a crecer.<\/p>\n<p>Yuliana, sentada al lado de su padre, solo observaba en silencio con una media sonrisa, como si estuviera acostumbrada a las reacciones de su pap\u00e1.<\/p>\n<p>En un momento, cuando una ola m\u00e1s fuerte nos levant\u00f3, don Eusebio solt\u00f3 una mano del tim\u00f3n y la extendi\u00f3 hacia Sara para que se agarrara.<\/p>\n<p>\u2014Ag\u00e1rrese de m\u00ed, do\u00f1a Sara, no vaya a caerse. Estas olas son traicioneras \u2014dijo con voz grave, mientras sus dedos fuertes rozaban el brazo de ella m\u00e1s tiempo del necesario.<\/p>\n<p>El viaje apenas comenzaba, pero yo ya sab\u00eda que estas semanas en la caba\u00f1a aislada iban a poner a prueba muchas cosas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi dos horas de viaje, con el sol pegando fuerte y el cuerpo de Sara brillando por la mezcla de sudor y agua salada, don Eusebio se\u00f1al\u00f3 hacia una peque\u00f1a bah\u00eda rodeada de manglares y selva tupida.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed est\u00e1, do\u00f1a Sara. Esa es la caba\u00f1a ecol\u00f3gica. \u2014dijo con voz ronca, sin dejar de mirarla.<\/p>\n<p>La caba\u00f1a era bonita pero r\u00fastica: construida sobre pilotes de madera, techo de zinc, una terraza amplia que daba al mar y rodeada de vegetaci\u00f3n espesa. Solo se acced\u00eda por agua. Perfecta para el trabajo de Sara, pero muy solitaria.<\/p>\n<p>Don Eusebio acerc\u00f3 la lancha al muelle y baj\u00f3 primero. Extendi\u00f3 las manos, pero cuando lleg\u00f3 el turno de Sara la agarr\u00f3 directamente de la cintura con sus manos grandes y fuertes, levant\u00e1ndola sin esfuerzo. Sus dedos gruesos se hundieron con fuerza en la carne blanca de sus caderas, presionando y rozando abiertamente la parte superior de su culazo.<\/p>\n<p>\u2014Cuidadito, do\u00f1a Sara\u2026 el muelle est\u00e1 resbaloso \u2014murmur\u00f3 ronco, pegado a ella. Sus ojos negros devoraban descaradamente sus tetas, que se marcaban duras bajo la camiseta mojada y casi transparente, con los pezones bien visibles.<\/p>\n<p>Sara solt\u00f3 un jadeo suave y se sonroj\u00f3 intensamente. Cuando por fin la baj\u00f3, las manos de \u00e9l bajaron un poco m\u00e1s, apret\u00e1ndole el culo por un segundo. Ella dio un paso atr\u00e1s, ajust\u00e1ndose la ropa con las mejillas ardiendo. Yo baj\u00e9 las maletas en silencio, con un nudo ardiente en el est\u00f3mago y la polla lati\u00e9ndome.<\/p>\n<p>Yuliana salt\u00f3 con agilidad, su culo monumental movi\u00e9ndose de forma hipn\u00f3tica<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, \u00bfles ayudo a acomodarse? \u2014pregunt\u00f3 con su voz gentil.<\/p>\n<p>\u2014Claro, mija. T\u00fa enc\u00e1rgate de la se\u00f1ora mientras yo le explico algunas cosas a don Carlos.<\/p>\n<p>Mientras Yuliana le mostraba el interior de la caba\u00f1a a Sara (dos habitaciones, cocina sencilla, ba\u00f1o con ducha exterior), don Eusebio se qued\u00f3 conmigo en la terraza. Pero sus ojos no dejaban de seguir a mi mujer cada vez que ella aparec\u00eda en la ventana o en la puerta.<\/p>\n<p>\u2014Jue\u2019puerca\u2026 su esposa es una hembra muy bien servida, don Carlos \u2014dijo bajando un poco la voz, pero sin esconder el deseo\u2014. Esa piel blanca, ese pelo rubio\u2026 y sobre todo ese culazo que tiene. Perd\u00f3n que se lo diga, pero en el Choc\u00f3 no se ven mujeres as\u00ed todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 callado, sin saber qu\u00e9 responder. \u00c9l continu\u00f3, ahora con una sonrisa m\u00e1s amplia y pervertida:<\/p>\n<p>En ese momento Sara sali\u00f3 a la terraza para tomar aire. La humedad hab\u00eda hecho que la camiseta se le pegara completamente al cuerpo, marcando sus tetas y los pezones endurecidos por el contraste de temperatura. Don Eusebio la mir\u00f3 sin disimulo, lami\u00e9ndose los labios inconscientemente.<\/p>\n<p>\u2014Do\u00f1a Sara, si necesita cualquier cosa\u2026 cualquier cosa\u2026 me avisa \u2014dijo con voz m\u00e1s grave\u2014. Yo vivo cerca, en la casita del muelle principal. Puedo venir todos los d\u00edas. Y si quiere refrescarse, hay una playita privada aqu\u00ed detr\u00e1s, ideal para ba\u00f1arse sin ropa\u2026 digo, sin tanta gente.<\/p>\n<p>Sara sonri\u00f3 inc\u00f3moda pero educada:<\/p>\n<p>\u2014Muchas gracias, don Eusebio. Es usted muy amable.<\/p>\n<p>La primera noche en la caba\u00f1a fue un infierno de calor y humedad. El aire era tan espeso que costaba respirar. Sara, agotada, se quit\u00f3 toda la ropa sudada y se meti\u00f3 en la cama solamente con una fina camiseta interior de algod\u00f3n blanca que apenas le llegaba a las caderas. Sin sujetador, sus tetas y sus pezones rosados se marcaban duros y erectos contra la tela casi transparente. La camiseta se le hab\u00eda subido tanto que dejaba al descubierto la mitad de su culo redondo, blanco y suave, con esa curva perfecta que tanto me volv\u00eda loco.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 en la terraza, fumando, observ\u00e1ndola desde la puerta abierta. Mi polla ya estaba dura solo de verla as\u00ed, tan expuesta. La luna iluminaba su piel blanca, haciendo que su culazo brillara de forma obscena.<\/p>\n<p>De pronto escuch\u00e9 pasos afuera.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTodo bien, don Carlos? Soy Eusebio. Vi luz y vine a ver si necesitaban algo.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 sin esperar respuesta, con una linterna en la mano. El haz de luz recorri\u00f3 la habitaci\u00f3n y se clav\u00f3 directamente en la cama donde dorm\u00eda Sara.<\/p>\n<p>\u2014Jue\u2019puerca\u2026 \u2014murmur\u00f3 ronco cuando la luz ilumin\u00f3 el cuerpo de mi mujer.<\/p>\n<p>La linterna temblaba en la mano de don Eusebio, pero no por miedo. Era un temblor de pura tensi\u00f3n, de deseo contenido. El haz de luz se manten\u00eda fijo en el culo de mi mujer, en esa carne blanca y suave que la camiseta subida dejaba a merced de su mirada. Vi c\u00f3mo se tragaba saliva, c\u00f3mo su pecho velludo se inflaba con una respiraci\u00f3n agitada. El silencio en la caba\u00f1a era total, solo roto por el zumbido de los insectos y por el jadeo casi inaudible de don Eusebio.<\/p>\n<p>Un pensamiento retorcido, una idea oscura y excitante, se abri\u00f3 paso en mi mente. En lugar de enfurecerme, una oleada de morbo me recorri\u00f3 como nunca antes hab\u00eda sentido. Era una locura, una traici\u00f3n, pero el poder de la situaci\u00f3n era irresistible. Me levant\u00e9 lentamente, sin hacer ruido, y me acerqu\u00e9 a \u00e9l, dejando que mi sombra se uniera a la suya sobre el suelo de madera.<\/p>\n<p>\u2014Espectacular, \u00bfverdad, don Eusebio? \u2014le susurr\u00e9 al o\u00eddo, con una voz que no reconoc\u00eda como m\u00eda, baja y cargada de una electricidad peligrosa.<\/p>\n<p>Don Eusebio gir\u00f3 la cabeza hacia m\u00ed, sorprendido, pero no apart\u00f3 la linterna del culo de Sara.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted me est\u00e1 hablando en serio? \u2014pregunt\u00f3 con voz baja y ronca.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo \u2014continu\u00e9 acerc\u00e1ndome m\u00e1s. Mi voz era apenas un murmullo\u2014. M\u00edrala bien. F\u00edjate en lo dura que tiene la piel ah\u00ed. Es toda suave por dentro, pero se pone firme cuando la tocas.<\/p>\n<p>Don Eusebio se qued\u00f3 sin palabras. Miraba de mi cara al culo de Sara, como si no pudiera creer lo que estaba escuchando. La linterna baj\u00f3 un poco, iluminando ahora el pliegue donde terminaba su espalda y comenzaba esa curva perfecta.<\/p>\n<p>\u2014Ese culazo\u2026 \u2014dije, acerc\u00e1ndome a\u00fan m\u00e1s, casi roz\u00e1ndolo\u2014. Es lo que m\u00e1s me gusta de ella. Me encanta c\u00f3mo se mueve cuando la follo por detr\u00e1s. Le doy toda la polla y lo muevo as\u00ed\u2026 \u2014hice un gesto sutil con mis caderas\u2014. Y rebota, Eusebio. Rebota como si fuera hecho para eso.<\/p>\n<p>Un gru\u00f1ido bajo y animal escap\u00f3 de la garganta de don Eusebio. Su respiraci\u00f3n se aceler\u00f3, y vi c\u00f3mo se le endurec\u00eda el pene bajo el pantal\u00f3n corto y gastado que llevaba. Ya no hab\u00eda fingimiento, ni excusas. Solo dos hombres compartiendo un deseo primitivo por la misma mujer.<\/p>\n<p>\u2014A veces\u2026 \u2014segu\u00ed, disfrutando de mi poder, de mi propia perversi\u00f3n\u2014. A veces, cuando est\u00e1 as\u00ed, dormida, me la cojo mientras duerme. La levanto un poco la pierna, como la tiene ahora, y me la meto despacito. Nunca se despierta. O si lo hace, finge que sigue dormida. Creo que hasta le gusta.<\/p>\n<p>La mano de don Eusebio se movi\u00f3. Inconscientemente, se ajust\u00f3 los huevos, apretando su erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la tela. La linterna se movi\u00f3 con \u00e9l, trazando un c\u00edrculo de luz sobre el muslo de Sara, que se movi\u00f3 ligeramente, emitiendo un murmullo incoherente en sue\u00f1os. Nos quedamos quietos, ambos conteniendo la respiraci\u00f3n. Cuando se calm\u00f3, \u00e9l me mir\u00f3, y en sus ojos no hab\u00eda solo deseo, sino una especie de respeto, de complicidad cavernaria.<\/p>\n<p>Me apart\u00e9 de \u00e9l y me sent\u00e9 de nuevo en la terraza, dej\u00e1ndolo solo con la luz, con la visi\u00f3n de mi mujer expuesta. \u00c9l se qued\u00f3 all\u00ed un minuto m\u00e1s, bebi\u00e9ndola con los ojos, devor\u00e1ndola a distancia. Luego, con un movimiento lento, apag\u00f3 la linterna. La oscuridad nos envolvi\u00f3 de nuevo.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches, don Carlos \u2014dijo, y su voz son\u00f3 diferente, confundido\u2014. Descanse.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 solo, con la polla a punto de reventar. Me acerqu\u00e9 a la cama, levant\u00e9 un poco m\u00e1s la pierna de Sara y la penetr\u00e9 despacio mientras dorm\u00eda. La foll\u00e9 con fuerza, imaginando que don Eusebio estaba mirando, imaginando sus manos negras sobre ese mismo culazo que yo estaba agarrando. Sara se despert\u00f3 a medias, gimiendo, y me pidi\u00f3 que fuera m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Me corr\u00ed dentro de ella con violencia, pensando en lo que vendr\u00eda ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Cuando terminamos, Sara se durmi\u00f3 abrazada a m\u00ed con una sonrisa satisfecha. Yo me qued\u00e9 despierto, mirando el techo, sabiendo que hab\u00eda abierto una puerta peligrosa\u2026 y que ya no quer\u00eda cerrarla.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66288\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66288\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>La mano de don Eusebio se movi\u00f3. Inconscientemente, se ajust\u00f3 los huevos, apretando su erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la tela. La linterna se movi\u00f3 con \u00e9l, trazando un c\u00edrculo de luz sobre el muslo de Sara, que se movi\u00f3 ligeramente, emitiendo un murmullo incoherente en sue\u00f1os. Nos quedamos quietos, ambos conteniendo la respiraci\u00f3n. Cuando se calm\u00f3, \u00e9l me mir\u00f3, y<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66288\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66288\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32361,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-66288","post","type-post","status-publish","format-standard","category-voyerismo"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3065,"today_views":22},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66289,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66288\/revisions\/66289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}