{"id":66396,"date":"2026-07-08T00:06:09","date_gmt":"2026-07-07T22:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66396"},"modified":"2026-07-07T16:47:47","modified_gmt":"2026-07-07T14:47:47","slug":"vicky-y-diego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/vicky-y-diego\/","title":{"rendered":"Vicky y Diego"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66396\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La lluvia ca\u00eda sobre Posadas con una insistencia mon\u00f3tona, envolviendo la ciudad en un manto gris y sonoro. En una habitaci\u00f3n de hotel del centro, con las ventanas empa\u00f1adas por el contraste del calor interno y el fr\u00edo de la tarde, Vicky esperaba. A sus treinta y cinco a\u00f1os, rubia, esbelta y con una elegancia que la lluvia no lograba despeinar, revisaba un informe sin ver las palabras. Su mente estaba a cientos de kil\u00f3metros, con Mart\u00edn, su esposo, y tambi\u00e9n aqu\u00ed, en este cuarto, anticipando lo que estaba a punto de suceder. Hab\u00eda accedido. Despu\u00e9s de varios encuentros a tres, donde la curiosidad y una qu\u00edmica el\u00e9ctrica la hab\u00edan llevado al borde, por fin hab\u00eda dicho que s\u00ed a verse a solas con Diego.<\/p>\n<p>\u00c9l llam\u00f3 a la puerta con un golpe firme. Al abrir, la presencia de Diego llen\u00f3 el marco. Moreno, de casi un metro noventa, con un cuerpo trabajado que delineaba cada m\u00fasculo bajo la camisa mojada, ten\u00eda una sonrisa que era a la vez t\u00edmida y audaz. Sus ojos oscuros la recorrieron de arriba abajo, y el aire se espes\u00f3 al instante.<\/p>\n<p>\u201cTen\u00eda que verte\u201d, dijo \u00e9l, su voz un rumor grave que se col\u00f3 por entre el sonido de la lluvia.<\/p>\n<p>Sin mediar m\u00e1s palabras, Diego cerr\u00f3 la puerta y la atrajo hacia s\u00ed. El primer beso no fue una pregunta, fue una afirmaci\u00f3n. Sus labios se encontraron con una urgencia contenida durante semanas. Ella sinti\u00f3 el sabor a caf\u00e9 y a lluvia en su boca, sus manos grandes en su cintura, tirando de ella contra su cuerpo duro y excitado. Vicky respondi\u00f3 con igual fervor, sus dedos enred\u00e1ndose en su cabello oscuro y h\u00famedo, olvidando por completo el mundo exterior.<\/p>\n<p>La llev\u00f3 hacia la cama en un torbellino de besos y manos ansiosas. La ropa, una barrera absurda, fue desapareciendo. \u00c9l desabroch\u00f3 su blusa con dedos sorprendentemente diestros, descubriendo su piel clara, y enterr\u00f3 su rostro en el cuello de ella, mordisqueando suavemente la l\u00ednea hasta su hombro mientras sus manos liberaban el cierre de su sost\u00e9n. Ella, por su parte, arranc\u00f3 los botones de su camisa, ansiosa por palpar el torso definido, la piel morena y caliente bajo sus palmas.<\/p>\n<p>Cuando estuvieron desnudos, Diego se detuvo un momento a admirarla. Ella yac\u00eda sobre la colcha, rubia y luminosa contra la tela oscura, sus curvas de 1.70 metros una invitaci\u00f3n que \u00e9l no pudo resistir. Baj\u00f3 su cuerpo sobre el de ella, y el contacto piel con piel fue una descarga. Sus bocas se encontraron de nuevo en un beso profundo, h\u00famedo y lascivo, mientras su mano recorr\u00eda su costado, su cadera, para detenerse en el calor entre sus muslos. Vicky arque\u00f3 la espalda con un gemido ahogado, sus propias manos explorando la espalda ancha de Diego, bajando hasta apretar sus nalgas firmes, atray\u00e9ndolo m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>La penetraci\u00f3n fue lenta y deliberada al principio, un deslizarse profundo que hizo que ambos contuvieran el aliento. Diego la miraba a los ojos, buscando y encontrando permiso para continuar. Luego, el ritmo cambi\u00f3, guiado por una necesidad animal y compartida. Cada embestida era una afirmaci\u00f3n de la atracci\u00f3n que los consum\u00eda. El sonido de sus cuerpos uni\u00e9ndose se mezclaba con el golpeteo de la lluvia en la ventana. \u00c9l la tom\u00f3 de las caderas, ajustando el \u00e1ngulo, y un nuevo y m\u00e1s intenso oleaje de placer la recorri\u00f3, haciendo que sus u\u00f1as se clavaran en sus hombros.<\/p>\n<p>Cambiaron de posici\u00f3n, y Vicky, con una fogosidad que la sorprendi\u00f3 a ella misma, se mont\u00f3 sobre \u00e9l. Desde arriba, cabalgando con un ritmo que nac\u00eda de sus entra\u00f1as, ella controlaba la profundidad, viendo c\u00f3mo los ojos de Diego se oscurec\u00edan de deseo. \u00c9l sent\u00eda cada contracci\u00f3n de su interior, sus manos en sus pechos, sus pulgares rozando los pezones erectos. Se inclin\u00f3 hacia adelante para besarla de nuevo, un beso salado y desesperado, mientras sus caderas se encontraban en un baile perfecto.<\/p>\n<p>La culminaci\u00f3n los alcanz\u00f3 como un rel\u00e1mpago que parte el cielo gris de la tarde. Un temblor profundo, un grito de Vicky ahogado en el hombro de Diego, y la explosi\u00f3n caliente y prolongada de \u00e9l dentro de ella. Se derrumbaron juntos, jadeantes, pegados por el sudor, en un nudo de extremidades.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 solo fue roto por su respiraci\u00f3n entrecortada y la lluvia, que comenzaba a amainar. No hubo promesas, ni planes. Diego la rode\u00f3 con un brazo, dibujando c\u00edrculos en su hombro. Vicky apoy\u00f3 la cabeza en su pecho, escuchando el r\u00e1pido latido que lentamente volv\u00eda a la calma. Sab\u00eda, con una certeza que la entristec\u00eda y la excitaba a la vez, que esto era solo un encuentro fugaz y ardiente, robado a la rutina y a la distancia, un secreto h\u00famedo y c\u00e1lido en una tarde lluviosa de Posadas. Cuando \u00e9l se fuera, solo quedar\u00eda el aroma a sexo y a tormenta pasada, y el recuerdo imborrable de una qu\u00edmica que, por unas horas, los hizo due\u00f1os de un mundo propio.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66396\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66396\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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