{"id":66399,"date":"2026-07-08T00:06:14","date_gmt":"2026-07-07T22:06:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66399"},"modified":"2026-07-07T16:55:23","modified_gmt":"2026-07-07T14:55:23","slug":"la-biologa-y-el-pescador-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-biologa-y-el-pescador-2\/","title":{"rendered":"La bi\u00f3loga y el pescador (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66399\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aprovech\u00e9 que Sara se levant\u00f3 para ir al ba\u00f1o exterior para salir de la habitaci\u00f3n. Necesitaba un momento a solas, para procesar lo que hab\u00eda pasado. Me tom\u00e9 unos diez minutos, sentado en la terraza, fumando un cigarrillo tras otro, con el cuerpo todav\u00eda vibrando y la mente a mil por hora. Cuando Sara volvi\u00f3, ya estaba lista para empezar el d\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Voy a revisar las trampas que pusimos ayer en el manglar \u2014dijo, con una energ\u00eda que yo no sent\u00eda\u2014. Quiero ver si atrapamos algo interesante. Vuelvo en un par de horas.<\/p>\n<p>Se hab\u00eda puesto un shorts de lycra negro que se le clavaba al culo como una segunda piel, y un top deportivo ajustado que le conten\u00eda las tetas pero no ocultaba su forma. Estaba espectacular, una diosa rubia en medio de la selva.<\/p>\n<p>\u2014Vale, mi amor. Ten cuidado \u2014le dije, nos despedimos con un beso y la vi alejarse por el sendero, su culo movi\u00e9ndose con un ritmo hipn\u00f3tico.<\/p>\n<p>Estuve en la terraza, intentando leer, pero era in\u00fatil. Mi mente estaba en otro lugar. Pas\u00e9 casi una hora as\u00ed, cuando escuch\u00e9 el motor de una lancha. Mir\u00e9 hacia el mar y vi a Eusebio acerc\u00e1ndose. Mi coraz\u00f3n dio un vuelco. No se dirigi\u00f3 al muelle principal, sino a la peque\u00f1a playa privada que \u00e9l hab\u00eda mencionado. Apag\u00f3 el motor y salt\u00f3 a la arena. No ven\u00eda solo. Con \u00e9l estaba Yuliana.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mirando, sin hacer ruido, desde la vegetaci\u00f3n que rodeaba la caba\u00f1a. Eusebio le dijo algo a su hija y ella asinti\u00f3, con una sonrisa t\u00edmida. \u00c9l se dirigi\u00f3 hacia la caba\u00f1a, mientras Yuliana se quedaba en la playa, empezando a recoger conchas. Mi pulso se aceler\u00f3. \u00bfVen\u00eda a por m\u00ed?<\/p>\n<p>Llam\u00f3 a la puerta.<\/p>\n<p>\u2014Carlos, \u00bfest\u00e1 ah\u00ed? Traje unos pescados frescos para que do\u00f1a Sara los prepare.<\/p>\n<p>Abr\u00ed la puerta, tratando de parecer tranquilo.<\/p>\n<p>\u2014Eusebio, qu\u00e9 sorpresa. Sara no est\u00e1, ha ido al manglar.<\/p>\n<p>\u2014Ah, qu\u00e9 pena. Bueno, pues yo le ayudo a limpiarlos y los guardamos en el hielo. As\u00ed cuando vuelva no tiene trabajo.<\/p>\n<p>Entr\u00f3 en la caba\u00f1a como si fuera de su casa. Mientras limpiaba los pescados en la cocina, sus ojos no paraban de recorrerse el lugar, deteni\u00e9ndose en la cama sin hacer, de la s\u00e1bana a\u00fan estaba arrugada.<\/p>\n<p>\u2014Anoche\u2026 do\u00f1a Sara durmi\u00f3 bien, \u00bfverdad? \u2014pregunt\u00f3 sin mirarme, centrado en su tarea.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, bastante. El calor es fuerte.<\/p>\n<p>\u2014Jue\u2019puerca\u2026 el calor no es lo \u00fanico que es fuerte por aqu\u00ed \u2014dijo, y por el rabillo del ojo vi que sonre\u00eda\u2014. Una mujer como esa\u2026 es un milagro tenerla cerca. Hace que hasta los huesos viejos se sientan j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Termin\u00f3 de limpiar los pescados y los guard\u00f3 en la nevera. Se limpi\u00f3 las manos en el pantal\u00f3n y se acerc\u00f3 a m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, yo me voy. Yuliana me est\u00e1 esperando. Pero si necesita algo\u2026 cualquier cosa\u2026 ya sabe d\u00f3nde encontrarme. Y si do\u00f1a Sara se aburre\u2026 puede mandarla a la casita. Mi hija le puede ense\u00f1ar a tejer redes de pesca. O a preparar patacones. Cosas de\u2026 mujeres.<\/p>\n<p>Lo vi reunirse con Yuliana en la playa. Hablaban, y \u00e9l le se\u00f1al\u00f3 la caba\u00f1a. Yuliana me mir\u00f3 y sonri\u00f3, avergonzada, y baj\u00f3 la cabeza. Luego se fueron en la lancha.<\/p>\n<p>Una media hora despu\u00e9s, vi a Sara regresar por el sendero. Ven\u00eda sonriendo, con una canasta llena de muestras. Pero cuando se acercaba a la caba\u00f1a, se cruz\u00f3 con Yuliana, que ven\u00eda caminando por la playa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Do\u00f1a Sara! \u2014la salud\u00f3 Yuliana\u2014. Mi pap\u00e1 me dijo que si usted quer\u00eda, le pod\u00eda ense\u00f1ar a hacer patacones. Son muy ricos.<\/p>\n<p>Sara la mir\u00f3, sorprendida.<\/p>\n<p>\u2014Oh, qu\u00e9 amable, Yuliana. Pero ahora estoy cansada.<\/p>\n<p>\u2014No se preocupe, es f\u00e1cil. Yo le ayudo con todo. Y as\u00ed mi pap\u00e1 se queda tranquilo que no est\u00e1 sola aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Sara dud\u00f3 un segundo, luego sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, vale. \u00bfAhora mismo?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed! Venga, vamos a mi casita. Es m\u00e1s fresco all\u00ed.<\/p>\n<p>Las vi caminar juntas por la playa, la figura alta y rubia de Sara al lado de la joven y exuberante Yuliana. Mi mujer le preguntaba algo, y Yuliana respond\u00eda, riendo. Me qued\u00e9 en la terraza, mir\u00e1ndolas alejarse, y un pensamiento retorcido se instal\u00f3 en mi mente. \u00bfPor qu\u00e9 Eusebio quer\u00eda que su hija estuviera con Sara? \u00bfY por qu\u00e9 Sara hab\u00eda aceptado tan f\u00e1cilmente?<\/p>\n<p>Esper\u00e9 unos minutos, no pude evitarlo. Me levant\u00e9 y segu\u00ed sus pasos, manteni\u00e9ndome a distancia, escondido en la vegetaci\u00f3n. La casita de Eusebio estaba al otro lado del muelle principal, peque\u00f1a pero limpia. Por la ventana abierta pude escuchar sus voces. Me acerqu\u00e9 con sigilo. Hab\u00eda una ventana peque\u00f1a en la parte de atr\u00e1s, alta, pero suficiente para asomarme y ver qu\u00e9 pasaba.<\/p>\n<p>Cuando pegu\u00e9 el ojo, me qued\u00e9 sin aliento.<\/p>\n<p>Sara estaba sentada en un taburete, en la cocina de la casita. Se hab\u00eda quitado el top deportivo y estaba solo con el sujetador de deporte negro, apret\u00e1ndole las tetas. Su piel brillaba por el sudor. Yuliana estaba de pie a su lado, mostr\u00e1ndole c\u00f3mo machacar los pl\u00e1tanos. Su cuerpo joven era espectacular, con ese culo monumental apenas cubierto por una falda corta y ligera.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, do\u00f1a Sara \u2014dec\u00eda Yuliana, riendo\u2014. Con fuerza. Mire que usted es fuerte.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Uf, es m\u00e1s dif\u00edcil de lo que parece! \u2014re\u00eda Sara, golpeando el pl\u00e1tano con el mazo\u2014. \u00a1Y qu\u00e9 calor hace aqu\u00ed dentro!<\/p>\n<p>\u2014Es que mi pap\u00e1 le tiene miedo al aire acondicionado \u2014dijo Yuliana\u2014. Dice que es para los d\u00e9biles. Pero es m\u00e1s c\u00f3modo sin tanta ropa, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Y mientras lo dec\u00eda, se quit\u00f3 la blusa ligera que llevaba, qued\u00e1ndose en un top diminuto que apenas conten\u00eda sus tetas j\u00f3venes. Sara la mir\u00f3, un poco sorprendida, pero sonri\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Tienes raz\u00f3n, es mucho mejor.<\/p>\n<p>Yuliana se acerc\u00f3 a Sara, para mostrarle algo en el pl\u00e1tano. Sus cuerpos casi se tocaron. Pude ver c\u00f3mo los ojos de Sara se fijaban en el cuerpo joven de la chica, en su piel canela, en su culo.<\/p>\n<p>\u2014Usted tiene un cuerpo muy bonito, do\u00f1a Sara \u2014dijo de repente Yuliana, con su voz suave\u2014. Mi pap\u00e1 lo dijo anoche. Dijo que era como una diosa.<\/p>\n<p>Sara se sonroj\u00f3 intensamente.<\/p>\n<p>\u2014Tu pap\u00e1\u2026 exagera.<\/p>\n<p>\u2014No, no exagera. Es verdad. Y yo tambi\u00e9n lo creo.<\/p>\n<p>Yuliana le pas\u00f3 una mano por el brazo a Sara, un gesto casual, pero vi c\u00f3mo la piel de mi mujer se erizaba. Sara se qued\u00f3 quieta, sin saber qu\u00e9 hacer. Yo observaba, con la garganta seca y la polla empezando a latir. \u00bfEstaba pasando lo que yo pensaba que estaba pasando?<\/p>\n<p>\u2014Tiene la piel muy suave \u2014sigui\u00f3 Yuliana, y su mano baj\u00f3 un poco, hasta el antebrazo de Sara\u2014. Y es muy fuerte. Apriete aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Le puso la mano de Sara sobre su propio abdomen, la mano de Sara se qued\u00f3 apoyada sobre el abdomen firme y caliente de Yuliana. Sent\u00ed el impulso de intervenir, pero me mantuve inm\u00f3vil, prisionero de mi propia excitaci\u00f3n. Ve\u00eda el rostro de mi mujer, una mezcla de sorpresa, incomodidad y una curiosidad que no pod\u00eda ocultar.<\/p>\n<p>\u2014Es\u2026 es muy fuerte \u2014logr\u00f3 decir Sara, su voz un poco temblorosa. No retir\u00f3 la mano.<\/p>\n<p>\u2014Es por remar mucho \u2014dijo Yuliana, y su risa son\u00f3 como una campana en el aire h\u00famedo\u2014. Mi pap\u00e1 dice que una mujer debe ser fuerte, pero suave. Como usted.<\/p>\n<p>Y mientras hablaba, la mano de Yuliana, que hab\u00eda guiado la de Sara, se desliz\u00f3 lentamente por el brazo de mi mujer hasta su hombro. Sus dedos morenos se posaron sobre la piel blanca y sudorosa, justo de la tirantez del sujetador dejaba una marca roja. Sara inspir\u00f3 de golpe, un sonido casi inaudible desde mi posici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe duele? \u2014pregunt\u00f3 Yuliana, acerc\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s\u2014. Ese sujetador parece muy apretado. Debe de hacer mucho calor.<\/p>\n<p>Sara solo asinti\u00f3, incapaz de hablar. Sus ojos estaban fijos en los de la joven, y en ellos vi algo que nunca hab\u00eda visto antes: una rendici\u00f3n, una apertura. El control de mi mujer, su profesionalidad, su represi\u00f3n, todo se estaba disolviendo bajo el calor de la casita y la mirada de aquella chica de veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014Perm\u00edtame \u2014susurr\u00f3 Yuliana.<\/p>\n<p>Sus dedos buscaron la cremallera de la espalda del sujetador deportivo. Sara no se movi\u00f3. No protest\u00f3. Se qued\u00f3 quieta, con los ojos cerrados, como si se hubiera rendido a un sue\u00f1o. Con un movimiento suave, Yuliana baj\u00f3 la cremallera y el sujetador se afloj\u00f3, cayendo hacia adelante y liberando las tetas de Sara.<\/p>\n<p>Yo me qued\u00e9 sin aliento. Eran m\u00e1s hermosas que nunca, blancas, firmes, con los pezones rosados y erectos, respondiendo no al aire, sino a la tensi\u00f3n del momento.<\/p>\n<p>\u2014Jue\u2019puerca\u2026 \u2014murmur\u00e9 para m\u00ed, repitiendo las palabras de Eusebio.<\/p>\n<p>Yuliana no las toc\u00f3. No al principio. Simplemente las mir\u00f3, con una admiraci\u00f3n genuina y un deseo que era tan palpable que pod\u00eda sentirlo a trav\u00e9s de la ventana.<\/p>\n<p>\u2014Son perfectas, do\u00f1a Sara \u2014dijo, y su voz era un murmullo c\u00e1lido\u2014. Mi pap\u00e1 ten\u00eda raz\u00f3n. Son de una diosa.<\/p>\n<p>Sara abri\u00f3 los ojos y los mir\u00f3 a ella, y por primera vez, vi una sonrisa p\u00edcara en sus labios. Una sonrisa que dec\u00eda &#8220;s\u00e9 lo que soy y s\u00e9 lo que quieres&#8221;.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, Yuliana \u2014dijo, y su voz ya no era temblorosa. Era baja, cargada de una nueva confianza\u2014. \u00bfY t\u00fa? \u00bfNo tienes calor?<\/p>\n<p>Fue Yuliana quien se sonroj\u00f3 esta vez. Pero con una sonrisa, se quit\u00f3 el diminuto top que la cubr\u00eda, dejando al descubierto sus tetas j\u00f3venes, m\u00e1s peque\u00f1as que las de Sara, pero igualmente perfectas, con unos pezones morenos y duros como canicas.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed siempre hace calor \u2014dijo ella.<\/p>\n<p>Se acercaron la una a la otra, en medio de la cocina humilde, con el olor a pl\u00e1tano frito y a sudor. Sus cuerpos, uno blanco y rubio, el otro canela y moreno, se reflejaban en la luz que entraba por la ventana. Sara levant\u00f3 una mano y, con una vacilaci\u00f3n que dur\u00f3 apenas un segundo, roz\u00f3 el pez\u00f3n de Yuliana con la yema de su dedo. La joven gimi\u00f3, un sonido suave y animal.<\/p>\n<p>Ese sonido fue como un disparo para m\u00ed. Mi polla lat\u00eda con tanta fuerza que me dol\u00eda, apretada contra el pantal\u00f3n. Vi c\u00f3mo Sara, animada por la reacci\u00f3n de Yuliana, se decid\u00eda. Acerc\u00f3 su cara y, con una delicadeza que me pareci\u00f3 imposible, bes\u00f3 el hombro de la joven, justo de su piel se encontraba con el moreno de su pez\u00f3n. Yuliana arque\u00f3 la espalda, empujando su pecho hacia el de mi mujer, y sus manos buscaron la cintura de Sara, sus dedos hundi\u00e9ndose en la carne suave de su espalda.<\/p>\n<p>\u2014Do\u00f1a Sara\u2026 \u2014susurr\u00f3 Yuliana, y su voz era un ronquito cargado de deseo\u2014. Sara\u2026<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 mi mujer, y fue todo lo que dijo. Baj\u00f3 su cabeza y esta vez, sin dudarlo, tom\u00f3 el pez\u00f3n moreno y duro de Yuliana en su boca.<\/p>\n<p>La joven solt\u00f3 un gemido, esta vez m\u00e1s alto, m\u00e1s desesperado. Sus manos subieron por la espalda de Sara hasta su nuca, aferr\u00e1ndose su pelo rubio. Yo ve\u00eda la lengua de mi mujer, c\u00f3mo jugaba, c\u00f3mo lam\u00eda, c\u00f3mo mordisqueaba con una ferocidad que nunca le hab\u00eda conocido. Era como si otra persona, una versi\u00f3n m\u00e1s salvaje y liberada de Sara, hubiera tomado el control. La bi\u00f3loga profesional, la esposa aburrida, se hab\u00eda esfumado. En su lugar hab\u00eda una mujer hambrienta, explorando un cuerpo nuevo, un deseo prohibido.<\/p>\n<p>La mano de Sara, mientras tanto, no estaba quieta. Baj\u00f3 por el costello de Yuliana, por la piel suave y tersa, hasta llegar a la falda corta. La desliz\u00f3 por debajo, y vi c\u00f3mo se mov\u00eda, c\u00f3mo buscaba, hasta encontrar el culo firme y monumental de la joven. Yuliana gimi\u00f3 de nuevo, moviendo las caderas al ritmo de la mano de Sara, frot\u00e1ndose contra ella, en un baile lento y er\u00f3tico que me ten\u00eda hipnotizado.<\/p>\n<p>Justo cuando las cosas se estaban calentando, cuando Sara iba a levantar la cabeza para besar a Yuliana en los labios, un sonido cort\u00f3 la tensi\u00f3n de la casita. El sonido de un motor de lancha, pero no era el motor potente de Eusebio. Era otro, m\u00e1s d\u00e9bil, que se acercaba.<\/p>\n<p>Las dos se separaron como si las hubiera quemado la electricidad. Sara se cubri\u00f3 el pecho con las manos, con los ojos abiertos como platos, el p\u00e1nico sustituyendo al deseo en su rostro. Yuliana, m\u00e1s r\u00e1pida, se agach\u00f3 y recogi\u00f3 su top del suelo, poni\u00e9ndoselo con movimientos torpes.<\/p>\n<p>\u2014Es\u2026 es mi pap\u00e1 \u2014dijo Yuliana, con la voz temblorosa\u2014. Vuelve a buscar algo.<\/p>\n<p>Sara asent\u00eda, incapaz de hablar, buscando con la mirada su sujetador y su top deportivo. Los encontr\u00f3 en el taburete y se los puso con una urgencia desesperada. Yo me qued\u00e9 inm\u00f3vil, con el coraz\u00f3n en la garganta, pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 har\u00edan. La lancha ya estaba casi llegando al muelle.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Yuliana! \u2014grit\u00f3 una voz desde fuera, una voz que no era la de Eusebio\u2014. \u00bfEst\u00e1s ah\u00ed? Traje el arroz que me pediste.<\/p>\n<p>Yuliana solt\u00f3 un suspiro de alivio tan grande que casi se cae.<\/p>\n<p>\u2014Es mi t\u00edo \u2014dijo a Sara, todav\u00eda agitada\u2014. Vino del pueblo. Tranquila.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a la puerta y la abri\u00f3 un poco. Yo tuve que moverme r\u00e1pido para no ser visto.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, t\u00edo, estoy aqu\u00ed. Con la do\u00f1a Sara, la bi\u00f3loga.<\/p>\n<p>La voz de Yuliana temblaba un poco, pero intentaba sonre\u00edr normal. Sara, en cambio, se paraliz\u00f3. Sus ojos buscaban fren\u00e9ticamente su top deportivo, que estaba en el taburete, a varios pasos de distancia. No llegar\u00eda a tiempo. La puerta se abri\u00f3 m\u00e1s y entr\u00f3 un hombre flaco, de unos cuarenta y tantos a\u00f1os, con la piel curtida por el sol y un rostro delgado y algo tosco. Llevaba una camiseta vieja y un pantal\u00f3n corto. Era el t\u00edo, sin duda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, la cient\u00edfica! \u2014dijo \u00e9l, con una voz m\u00e1s chillona que la de su hermano\u2014. Qu\u00e9 gusto conocerla. Yo soy Ramiro, el hermano menos guapo de Eusebio \u2014se rio, una risa un poco desagradable.<\/p>\n<p>Sus ojos, en cuanto se adaptaron a la luz tenue de la cocina, se clavaron en Sara. Y se quedaron all\u00ed. Ella solo llevaba el sujetador deportivo negro, apretando sus tetas blancas y sudorosas. Sus brazos cruzados sobre el pecho no serv\u00edan de mucho, solo lo hac\u00edan m\u00e1s prominente.<\/p>\n<p>\u2014Hola\u2026 \u2014logr\u00f3 decir Sara, su voz casi un susurro, sin atreverse a mirarlo a los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bueno que Yuliana tenga compa\u00f1\u00eda \u2014sigui\u00f3 Ramiro, entrando del todo en la casita y dejando el saco de arroz en una esquina\u2014. Una mujer inteligente, de ciudad\u2026 eso le da buena cultura a la muchacha. Muy bueno.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a Sara, con una sonrisa que le mostraba unos dientes amarillentos. No hab\u00eda malicia en \u00e9l, no como en la de su hermano. Hab\u00eda algo m\u00e1s simple, m\u00e1s crudo. Una admiraci\u00f3n torpe y una lascivia sin filtros.<\/p>\n<p>\u2014Usted es\u2026 m\u00e1s bonita de lo que dec\u00edan, do\u00f1a Sara. Mi hermano no exagera. De hecho, hasta se queda corto.<\/p>\n<p>Sara no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Baj\u00f3 la mirada, sinti\u00e9ndose atrapada como un animal. Una sonrisa forzada y temblorosa se dibuj\u00f3 en sus labios.<\/p>\n<p>\u2014Gracias\u2026 es muy amable.<\/p>\n<p>\u2014Amable nada, es la verdad \u2014dijo \u00e9l, y estaba ya demasiado cerca\u2014. Una mujer como usted\u2026 en un lugar como este\u2026 es como encontrar una perla en el fango. Hay que\u2026 apreciarla.<\/p>\n<p>Hizo una pausa, mir\u00e1ndola de arriba abajo. Sara sent\u00eda su peso sobre ella.<\/p>\n<p>\u2014Pere la atrevimiento, do\u00f1a Sara\u2026 pero es que no me lo puedo creer. \u00bfMe permite darle un abrazo? Un abrazo de bienvenida. A una mujer tan hermosa no se la saluda solo con la mano.<\/p>\n<p>La pregunta la dej\u00f3 sin aire. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda decir? Negarse parec\u00eda grosero, agresivo. Aceptar era rendirse. Vio a Yuliana de reojo, que la miraba con una expresi\u00f3n imposible de leer. Finalmente, Sara hizo un gesto casi imperceptible con la cabeza, una rendici\u00f3n silenciosa.<\/p>\n<p>\u2014Claro \u2014susurr\u00f3, y la palabra son\u00f3 a condena.<\/p>\n<p>Ramiro abri\u00f3 sus brazos y la envolvi\u00f3. Era un abrazo de hierro. Sara se qued\u00f3 r\u00edgida, sin aliento, con los brazos colgando a los lados, sin atreverse a devolverlo. Sent\u00eda el pecho huesudo de Ramiro aplastando sus tetas, sent\u00eda su respiraci\u00f3n caliente en su cuello. \u00c9l se demor\u00f3, disfrutando el momento. Y entonces, cuando por fin empez\u00f3 a soltarla, su mano derecha, en un movimiento lento y deliberado, se desliz\u00f3 por su espalda hasta pasar por encima de su culo. No lo apret\u00f3, no lo agarr\u00f3. Simplemente lo recorri\u00f3, de arriba abajo, dejando una estela de fuego y humillaci\u00f3n a su paso. Fue un gesto de posesi\u00f3n, una marca.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 el abrazo, Sara dio un paso atr\u00e1s, temblando, con la cara roja no de furia, sino de pura verg\u00fcenza. Se cubri\u00f3 el pecho con los brazos de nuevo, como si intentara desaparecer.<\/p>\n<p>\u2014Bueno\u2026 yo\u2026 tengo que irme \u2014dijo ella, con la voz rota, sin mirarlo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa? \u00a1Pero si acabamos de conocerla! \u2014protest\u00f3 Ramiro, con esa sonrisa tonta\u2014. Qu\u00e9dese a probar los patacones. Yuliana los hace muy ricos.<\/p>\n<p>\u2014No, gracias. Tengo que\u2026 volver con mi marido.<\/p>\n<p>Y sin m\u00e1s, Sara sali\u00f3 de la casita como un cohete, casi corriendo, sin mirar atr\u00e1s. Yo me mov\u00ed r\u00e1pido, escondi\u00e9ndome mejor entre las palmeras para que no me viera. La vi cruzar la playa, con el cuerpo tenso, y desaparecer por el sendero.<\/p>\n<p>Dentro de la casita, Ramiro se qued\u00f3 mirando la puerta por la que se hab\u00eda ido.<\/p>\n<p>\u2014Jue\u2019puerca\u2026 qu\u00e9 mujer \u2014dijo, frot\u00e1ndose las manos\u2014. Mi hermano s\u00ed que supo elegir. Yuliana<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66399\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66399\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sus dedos buscaron la cremallera de la espalda del sujetador deportivo. Sara no se movi\u00f3. No protest\u00f3. Se qued\u00f3 quieta, con los ojos cerrados, como si se hubiera rendido a un sue\u00f1o. Con un movimiento suave, Yuliana baj\u00f3 la cremallera y el sujetador se afloj\u00f3, cayendo hacia adelante y liberando las tetas de Sara. Yo me qued\u00e9 sin aliento. Eran<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66399\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66399\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32361,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-66399","post","type-post","status-publish","format-standard","category-voyerismo"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":258,"today_views":258},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32361"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66399"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66399\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66401,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66399\/revisions\/66401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}