{"id":66408,"date":"2026-07-08T00:06:46","date_gmt":"2026-07-07T22:06:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66408"},"modified":"2026-07-07T17:16:52","modified_gmt":"2026-07-07T15:16:52","slug":"venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/venganza\/","title":{"rendered":"Venganza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66408\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El nombre en la pantalla de mi tel\u00e9fono fue un ancla en medio de la nada. No lo reconoc\u00eda. El mensaje, sin embargo, era directo. &#8220;Hola, Cintia. Soy el novio de la chica que se acost\u00f3 con tu esposo&#8221;. El aire se me sali\u00f3 de los pulmones. Mi marido, esa traici\u00f3n que a\u00fan me ard\u00eda en el est\u00f3mago como un licor barato, ahora ten\u00eda un rostro y un nombre adjuntos. Me escribi\u00f3 de nuevo. &#8220;Te he visto en algunas fotos. Eres muy linda&#8221;.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mirando esas palabras, la combinaci\u00f3n extra\u00f1a de piropo y confesi\u00f3n. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 quer\u00eda. Su respuesta lleg\u00f3 al instante, cruda y simple: &#8220;Quiero que nos desquitemos de ellos. Los dos&#8221;. La idea me dio vuelta en la cabeza como un trompo, retorcida, impropia, pero brillante en su oscuridad. Era una venganza perfecta, sim\u00e9trica. Pens\u00e9 en la cara de mi esposo, en sus mentiras. Asent\u00ed para m\u00ed misma y le escrib\u00ed de vuelta: &#8220;D\u00f3nde&#8221;. Un motel. Por supuesto.<\/p>\n<p>El olor a desinfectante de lim\u00f3n y a humedad vieja me golpe\u00f3 al entrar a la habitaci\u00f3n. La luz anaranjada de una l\u00e1mpara de noche acentuaba las manchas en la moqueta y el brillo gastado de la cabecera de hierro forjado. \u00c9l ya estaba ah\u00ed, de pie junto a la cama. Me mir\u00f3 sin decir nada, y yo, con mi vestido veraniego de flores que se adher\u00eda a mi espalda con el sudor, me sent\u00e9 en el borde del colch\u00f3n, que cruji\u00f3 con un lamento de metal viejo.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a desabrocharse el cintur\u00f3n, el sonido met\u00e1lico cortando el silencio denso. Se quit\u00f3 la camisa y los pantalones, qued\u00e1ndose solo en unos boxers grises que no ocultaban la erecci\u00f3n que se dibujaba debajo. Se acerc\u00f3, se inclin\u00f3 y su boca se cerr\u00f3 sobre la m\u00eda con una fuerza que no pidi\u00f3 permiso, una necesidad pura. Sus manos subieron por mis piernas, deslizando la tela de mi vestido hasta mis caderas. Con un movimiento experto, me lo quit\u00f3 por encima de la cabeza, dej\u00e1ndome en ropa interior. El aire acondicionado eriz\u00f3 mi piel.<\/p>\n<p>\u00c9l se apart\u00f3 un segundo, se quit\u00f3 los boxers y su verga se liber\u00f3, dura y gruesa, apuntando hacia m\u00ed. La tom\u00f3 en su mano, se desliz\u00f3 un cond\u00f3n con una rapidez casi cl\u00ednica y se posicion\u00f3 entre mis piernas. &#8220;Lleg\u00f3 la hora de follar&#8221;, susurr\u00f3, y antes de que pudiera procesar sus palabras, me penetr\u00f3 de un solo golpe. Un gemido se me escap\u00f3, una mezcla de dolor y un alivio h\u00famedo.<\/p>\n<p>Diez minutos. Eso fue lo que dur\u00f3 antes de que hablara de nuevo; su ritmo era constante, profundo, martilleando ese lugar dentro de m\u00ed que hab\u00eda estado dormido por demasiado tiempo. &#8220;Voy a grabar&#8221;, dijo, no como una pregunta, sino como una declaraci\u00f3n. &#8220;Para que tengan la prueba&#8221;. Alcanz\u00f3 su tel\u00e9fono, lo apoy\u00f3 en la mesita de noche y la luz roja de la grabaci\u00f3n se encendi\u00f3, un ojo cibern\u00e9tico observ\u00e1ndonos. La energ\u00eda cambi\u00f3. Ya no solo \u00e9ramos dos desconocidos follando; ahora \u00e9ramos actores en una pel\u00edcula de venganza.<\/p>\n<p>Me puso de espaldas, entr\u00f3 en m\u00ed en cuatro patas, y el sonido de nuestros choques llen\u00f3 la habitaci\u00f3n, un golpeteo h\u00famedo y r\u00edtmico. &#8220;As\u00ed, perra, rec\u00edbelo todo&#8221;, me sise\u00f3 al o\u00eddo. Luego me hizo montarlo. Mir\u00e9 directamente a la lente del tel\u00e9fono mientras me mov\u00eda, balance\u00e1ndome sobre su verga, mis pechos rebotando con cada embestida. \u00c9l me apretaba las caderas, sus ojos fijos en m\u00ed y luego en la pantalla.<\/p>\n<p>La grabaci\u00f3n dur\u00f3 quince minutos de posiciones, susurros sucios y gemidos crecientes hasta que ambos llegamos al cl\u00edmax, un orgasmo que me sacudi\u00f3 desde los pies hasta la ra\u00edz del cabello. \u00c9l gru\u00f1\u00f3, se tens\u00f3 y luego se desplom\u00f3 sobre m\u00ed. Apag\u00f3 el tel\u00e9fono. El silencio regres\u00f3, pesado y escuchando.<\/p>\n<p>Nos quedamos as\u00ed un rato, escuchando nuestra respiraci\u00f3n. &#8220;Eso&#8230; fue intenso&#8221;, dije finalmente, mi voz ronca. &#8220;S\u00ed&#8221;, respondi\u00f3 \u00e9l, apart\u00e1ndose. &#8220;Pero no es suficiente&#8221;. Estuvimos de acuerdo. La grabaci\u00f3n era el arma, pero el dolor necesitaba m\u00e1s que un video. Necesitaba ser purgado. Y as\u00ed, empezamos de nuevo. Esta vez, sin c\u00e1maras. Solo nosotros. Fue una hora de sexo feroz, desesperado. Repetimos las posiciones, pero con m\u00e1s rabia.<\/p>\n<p>Me foll\u00f3 al filo de la cama, con mis piernas envueltas alrededor de su cintura, arranc\u00e1ndome gritos que no sab\u00eda que pod\u00eda emitir. Hicimos un 69 de pie, \u00e9l sosteniendo mi peso mientras yo lo devoraba, sus labios y su lengua trabajando mi co\u00f1o con una habilidad que me hizo temblar. Hubo nalgadas, lo suficientemente fuertes para dejar mi piel al rojo vivo. Hab\u00edamos pasado de la venganza cinematogr\u00e1fica a la catarsis f\u00edsica. Termin\u00f3 de nuevo dentro del cond\u00f3n, esta vez conmigo en cuatro patas, clavado tan profundo que sent\u00ed que nos hab\u00edamos fundido en una sola masa de sudor y resentimiento.<\/p>\n<p>Pasaron unos veinte minutos. Yac\u00edamos desnudos sobre las s\u00e1banas arrugadas, el aire acondicionado ahora un b\u00e1lsamo en nuestra piel sobrecalentada. &#8220;Voy al ba\u00f1o&#8221;, dijo, levant\u00e1ndose. &#8220;\u00bfEst\u00e1s bien?&#8221;. Asent\u00ed. &#8220;S\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9 lo preguntas?&#8221;. Se detuvo en la puerta del ba\u00f1o, una sonrisa torcida en su cara. &#8220;Es que quiero follarte de nuevo&#8221;. No pude evitar re\u00edrme, un sonido seco y sorprendido. &#8220;Claro que puedes, si puedes&#8221;, le contest\u00e9 con un desaf\u00edo en la voz. Se encogi\u00f3 de hombros y desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00f3, su verga ya estaba erecta de nuevo. Se acost\u00f3 a mi lado y empez\u00f3 de nuevo, no con prisa, sino con besos largos y profundos, caricias que recorr\u00edan cada cent\u00edmetro de mi cuerpo. Me abri\u00f3 de nuevo, y esta vez la tercera ronda fue diferente. Fue m\u00e1s lenta al principio, pero se volvi\u00f3 salvaje, una marat\u00f3n de m\u00e1s de una hora. Follamos en todas las superficies posibles, hasta que la cama parec\u00eda un campo de batalla y nuestros cuerpos ped\u00edan tregua.<\/p>\n<p>Terminamos en la ducha, el agua caliente corriendo por nuestros cuerpos mientras me penetraba desde atr\u00e1s, mi pecho y mis manos apoyados en el fr\u00edo de las baldosas de azulejo. Fue un d\u00eda excitante, lleno de un rencor que se desvanec\u00eda con cada embestida y de recuerdos que se borraban bajo el torrente del placer. Pero sobre todo, fue el d\u00eda de una sesi\u00f3n de sexo inolvidable, una que me dej\u00f3 exhausta, satisfecha y, por primera vez en meses, sin saber absolutamente qu\u00e9 har\u00eda ma\u00f1ana.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66408\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66408\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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