{"id":66470,"date":"2026-07-17T00:25:50","date_gmt":"2026-07-16T22:25:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66470"},"modified":"2026-07-16T15:56:26","modified_gmt":"2026-07-16T13:56:26","slug":"maira-alejandra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/maira-alejandra\/","title":{"rendered":"Maira Alejandra"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66470\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">21<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Dan y durante a\u00f1os cre\u00ed que el orden natural de mi familia era inquebrantable.<\/p>\n<p>La casa siempre ol\u00eda a pulcritud y a tensi\u00f3n contenida: aroma a caf\u00e9 reci\u00e9n hecho por las ma\u00f1anas, el leve perfume floral de mi madre y ese silencio pesado que se instalaba entre las paredes blancas. Mis padres eran profundamente conservadores. La estructura familiar era clara y jer\u00e1rquica: mi padre al frente, yo como el heredero consentido, mi madre como guardiana de las apariencias y Maira\u2026 La hija que nunca pidieron del todo.<\/p>\n<p>Desde que tengo uso de raz\u00f3n, supe que ella cargaba con una sombra invisible. Mis padres hab\u00edan deseado otro var\u00f3n. Cuando naci\u00f3 Maira Alejandra, el entusiasmo fue tibio. \u201cUna ni\u00f1a\u201d, coment\u00f3 mi padre una vez en voz baja, creyendo que nadie lo escuchaba. A partir de ah\u00ed, todo en ella parec\u00eda estar bajo escrutinio constante: su forma de hablar, de caminar, de existir. Cualquier peque\u00f1o acto de rebeld\u00eda era amplificado. Y Maira, con el paso de los a\u00f1os, hab\u00eda empezado a rebelarse de formas silenciosas pero visibles.<\/p>\n<p>Ella vest\u00eda con una elegancia desafiante. Faldas que se ajustaban un poco m\u00e1s de lo que mis padres consideraban decente, tops que marcaban suavemente sus curvas, chaquetas oversized que contrastaban con su figura femenina, medias negras que realzaban sus piernas, y ese labial rojo profundo que usaba como una bandera silenciosa. No era vulgar. Era\u2026 provocadora de una manera sutil, casi art\u00edstica. Como si dijera \u201caqu\u00ed estoy\u201d sin necesidad de palabras.<\/p>\n<p>Yo, en cambio, era el intocable. Las mejores notas, los elogios constantes, la libertad de llegar tarde sin preguntas. Y aunque nunca fui cruel con ella, Maira me guardaba un resentimiento profundo. Lo notaba en las miradas fugaces cuando mis padres me alababan frente a ella. En c\u00f3mo apretaba la mand\u00edbula cuando yo recib\u00eda permiso para algo que a ella le negaban. A veces, en la soledad de su habitaci\u00f3n, imaginaba que me odiaba. Que deseaba que yo tambi\u00e9n cayera de ese pedestal. Era l\u00f3gico. Yo era la prueba viviente de lo que ella nunca ser\u00eda para ellos: suficiente.<\/p>\n<p>Pero nunca lo hablaba abiertamente. Solo exist\u00eda esa distancia fr\u00eda entre nosotros, una grieta que parec\u00eda imposible de cerrar.<\/p>\n<p>Hasta aquella noche de marzo.<\/p>\n<p>Maira hab\u00eda llegado m\u00e1s tarde de lo habitual de la universidad. La escuch\u00e9 cerrar la puerta principal con cuidado, como si intentara pasar desapercibida. Me asom\u00e9 desde la sala. Llevaba esa chaqueta bomber naranja brillante que le quedaba grande y le daba un aire rebelde. Debajo, un top negro ce\u00f1ido que se adaptaba con delicadeza a la curva de sus senos y a la l\u00ednea suave de su cintura. La falda negra era corta pero elegante, y las medias transparentes oscuras cubr\u00edan sus piernas con un brillo sutil bajo la luz c\u00e1lida del pasillo. Su cabello largo, con mechas claras que capturaban la luz como hilos de oro oscuro, ca\u00eda suelto y ligeramente despeinado por el viento. El rojo intenso de sus labios contrastaba con la expresi\u00f3n cansada de su rostro.<\/p>\n<p>Mi padre no tard\u00f3 ni un minuto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtra vez a estas horas, Maira? \u2014Su voz reson\u00f3 grave y decepcionada\u2014. Esto ya es inaceptable. Las mujeres de esta casa no andan vagabundeando por ah\u00ed.<\/p>\n<p>Ella se detuvo en seco. Vi c\u00f3mo sus dedos se tensaban sobre la correa de su mochila. Su pecho sub\u00eda y bajaba con respiraciones cortas, controladas. Quer\u00eda responder, lo sab\u00eda. Pero a\u00f1os de correcci\u00f3n la hab\u00edan ense\u00f1ado a tragarse las palabras.<\/p>\n<p>\u2014Ten\u00eda una entrega importante de un proyecto \u2014dijo en voz baja, casi resignada\u2014. No es que estuviera de fiesta\u2026<\/p>\n<p>\u2014No me interesa \u2014la cort\u00f3 mi padre\u2014. Tu hermano nunca nos da estos problemas. \u00c9l s\u00ed entiende lo que significa responsabilidad.<\/p>\n<p>Mi madre solo baj\u00f3 la mirada hacia sus manos, evitando el conflicto como siempre. Yo estaba sentado en el sof\u00e1, con el coraz\u00f3n latiendo m\u00e1s fuerte de lo normal. Mir\u00e9 a Maira: la forma en que sus hombros se hund\u00edan, c\u00f3mo mord\u00eda su labio inferior para contenerse, el leve brillo h\u00famedo que apareci\u00f3 en sus ojos antes de que lo ocultara bajando la vista.<\/p>\n<p>Algo se rompi\u00f3 dentro de m\u00ed. No fue rabia. Fue una mezcla de culpa acumulada y un instinto protector que no sab\u00eda que ten\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Basta \u2014intervine, levant\u00e1ndome\u2014. Solo lleg\u00f3 tarde de la universidad. No cometi\u00f3 ning\u00fan delito. D\u00e9jala respirar.<\/p>\n<p>El silencio fue absoluto. Mi padre me mir\u00f3 con incredulidad. Mi madre levant\u00f3 la cabeza lentamente. Y Maira\u2026 Maira gir\u00f3 su rostro hacia m\u00ed con lentitud, como si no pudiera creer lo que escuchaba. Sus ojos oscuros se clavaron en los m\u00edos durante varios segundos. Hab\u00eda sorpresa, confusi\u00f3n y algo m\u00e1s profundo: una grieta en el muro de resentimiento que hab\u00eda construido contra m\u00ed durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esa noche la cena transcurri\u00f3 en un silencio denso, cargado de miradas. Cada vez que Maira pasaba cerca de m\u00ed, sent\u00eda el leve roce de su chaqueta o el aroma suave y dulce de su perfume mezclado con el calor de su piel. No hablamos. Pero algo hab\u00eda cambiado.<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes fueron lentos, casi imperceptibles al principio.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a buscar su compa\u00f1\u00eda de formas naturales. Le ofrec\u00ed llevarla a la universidad algunas ma\u00f1anas. Al principio ella aceptaba con desconfianza, como si esperara que en cualquier momento yo revelara alguna intenci\u00f3n oculta. Pero poco a poco las conversaciones fueron surgiendo. Descubr\u00ed que detr\u00e1s de esa fachada rebelde y silenciosa hab\u00eda una joven profundamente sensible, creativa y herida. Hablaba de sus proyectos de dise\u00f1o con pasi\u00f3n contenida, gesticulando con delicadeza. Cuando se concentraba en sus apuntes, se mord\u00eda suavemente el labio inferior, un gesto que empezaba a perseguirme en mis pensamientos.<\/p>\n<p>Una tarde la encontr\u00e9 en la sala estudiando. Se hab\u00eda quitado la chaqueta del mismo estilo que sol\u00eda usar y solo llevaba el top negro. La tela se ajustaba a su cuerpo con una naturalidad hipn\u00f3tica, marcando suavemente la elevaci\u00f3n de su pecho y la curva estrecha de su cintura. Estaba descalza, con las piernas recogidas sobre el sof\u00e1, y las medias negras veladas se tensaban ligeramente sobre sus muslos cada vez que mov\u00eda los pies. El cabello le ca\u00eda sobre un hombro, y la luz dorada de la tarde acariciaba su piel, creando sombras suaves en su escote.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 observ\u00e1ndola desde la puerta m\u00e1s tiempo del debido. Sent\u00ed un calor lento, profundo, subir desde el centro de mi pecho. Era la acumulaci\u00f3n de a\u00f1os de verla sufrir en silencio, combinada con la repentina cercan\u00eda. La culpa me invad\u00eda: ella hab\u00eda querido odiarme durante tanto tiempo, y ahora yo era quien la defend\u00eda. \u00bfQu\u00e9 derecho ten\u00eda de sentir esto?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDan? \u2014su voz suave me sac\u00f3 de mis pensamientos.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 y me sent\u00e9 a cierta distancia. Hablamos durante horas esa tarde. De sus frustraciones, de c\u00f3mo se sent\u00eda invisible. Cuando se emocion\u00f3, una l\u00e1grima escap\u00f3 por su mejilla. Sin pensarlo, extend\u00ed la mano y la limpi\u00e9 con el pulgar. Su piel era c\u00e1lida, suave. Ella no se apart\u00f3.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s vino el abrazo.<\/p>\n<p>La encontr\u00e9 llorando en su habitaci\u00f3n. Entr\u00e9, cerr\u00e9 la puerta con cuidado y la abrac\u00e9 sin pedir permiso. Sus brazos rodearon mi cintura con una fuerza sorprendente. Sent\u00ed cada detalle: el calor de su cuerpo presionando contra el m\u00edo, la suavidad plena de sus senos contra mi pecho, el aroma de su cabello invadiendo mis sentidos, la forma en que sus caderas se acomodaron naturalmente contra m\u00ed. Mi mano baj\u00f3 lentamente por su espalda, deteni\u00e9ndose en la curva baja de su cintura. El tiempo pareci\u00f3 detenerse.<\/p>\n<p>Nos separamos con lentitud. Sus ojos estaban enrojecidos, sus labios entreabiertos y sonrojados. Ninguno dijo nada, pero el aire entre nosotros estaba cargado de algo nuevo.<\/p>\n<p>Esa noche, solo en mi habitaci\u00f3n, la culpa y un deseo inusual luchaban dentro de m\u00ed. Recordaba cada detalle de su cuerpo, de su aroma, de su mirada. Maira ya no era solo mi hermana. Se estaba convirtiendo en una sensaci\u00f3n adictiva que no entend\u00eda.<\/p>\n<p>Y por primera vez, no quer\u00eda detenerla.<\/p>\n<p>Los d\u00edas posteriores al abrazo se estiraron como hilos de seda tensa. Todo segu\u00eda aparentemente igual en casa \u2014las comidas silenciosas, las miradas de mi padre cargadas de reproche, el suspiro resignado de mi madre\u2014, pero entre Maira y yo hab\u00eda nacido una corriente invisible. Una que vibraba cada vez que est\u00e1bamos en la misma habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo intentaba mantener la normalidad. Por las ma\u00f1anas sal\u00eda a correr para aclarar la mente, pero mis pensamientos siempre volv\u00edan a ella. Recordaba la calidez de su cuerpo contra el m\u00edo, el leve temblor de su respiraci\u00f3n en mi cuello, la forma en que sus dedos se hab\u00edan aferrado a mi espalda como si yo fuera el \u00fanico refugio seguro en esa casa. La culpa me carcom\u00eda por dentro: era mi hermana. La misma a la que hab\u00eda visto crecer, la que hab\u00eda resentido durante a\u00f1os por mi posici\u00f3n privilegiada. Y sin embargo, ahora solo pod\u00eda pensar en protegerla\u2026 y en sentirla cerca otra vez.<\/p>\n<p>Maira, por su parte, tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado. Su rebeld\u00eda silenciosa parec\u00eda intensificarse de formas sutiles. Eleg\u00eda ropa que, aunque no romp\u00eda las reglas abiertamente, desafiaba la mirada de mis padres: tops negros o de otro color que se ce\u00f1\u00edan suavemente a su torso, faldas que rozaban sus muslos con elegancia, ese tipo de chaquetas que se hab\u00edan convertido en su armadura favorita, y siempre esas medias negras que capturaban la luz con un brillo discreto. Su cabello suelto ca\u00eda como una cascada oscura con reflejos dorados, y el rojo de sus labios se hab\u00eda vuelto una constante. Ya no intentaba hacerse peque\u00f1a. Al menos no cuando yo estaba cerca.<\/p>\n<p>Una tarde, llegu\u00e9 de la universidad antes de lo habitual. La casa estaba en silencio. Mis padres hab\u00edan salido a una cena con amigos. Encontr\u00e9 a Maira en la sala, sentada en el sof\u00e1 con las piernas recogidas. Llevaba solo un top negro ajustado y una falda corta, con las medias puestas. Estaba dibujando en su cuaderno, concentrada. El l\u00e1piz se mov\u00eda con delicadeza entre sus dedos, y de vez en cuando se mord\u00eda el labio inferior, ese gesto que empezaba a gustarme.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 en la puerta observ\u00e1ndola un largo rato. La luz de la tarde entraba por la ventana y acariciaba su piel, creando suaves sombras en el valle entre sus senos. Su respiraci\u00f3n era tranquila, pero not\u00e9 c\u00f3mo su pecho sub\u00eda y bajaba con un ritmo hipn\u00f3tico. El cabello le ca\u00eda sobre un hombro, dejando expuesto el cuello suave y elegante. Sent\u00ed un calor lento extenderse por mi cuerpo, acompa\u00f1ado de una punzada de culpa tan intensa que casi me hizo retroceder.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDan? \u2014levant\u00f3 la vista y sonri\u00f3 con esa mezcla de timidez y calidez que solo me dedicaba a m\u00ed\u2014. \u00bfLlegaste temprano?<\/p>\n<p>Asent\u00ed y me acerqu\u00e9, sent\u00e1ndome en el otro extremo del sof\u00e1. Mantuve distancia, pero el aire entre nosotros parec\u00eda cargado.<\/p>\n<p>\u2014Mis padres no est\u00e1n \u2014coment\u00e9, casi como una advertencia.<\/p>\n<p>\u2014Lo s\u00e9 \u2014respondi\u00f3 ella en voz baja. Cerr\u00f3 el cuaderno lentamente y lo dej\u00f3 a un lado\u2014. Por eso estoy aqu\u00ed abajo. En mi habitaci\u00f3n se siente\u2026 demasiado sola.<\/p>\n<p>Hablamos durante casi dos horas. Al principio fueron temas seguros: sus clases, un proyecto de dise\u00f1o que la ten\u00eda entusiasmada. Pero poco a poco la conversaci\u00f3n se volvi\u00f3 m\u00e1s profunda. Me cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda pasado a\u00f1os resentida conmigo. C\u00f3mo me hab\u00eda visto como el favorito, el que ten\u00eda todo lo que ella anhelaba: libertad, aprobaci\u00f3n, espacio.<\/p>\n<p>\u2014Pensaba que te odiaba \u2014confes\u00f3 en un susurro, mirando sus manos\u2014. O que al menos quer\u00eda odiarte. Pero despu\u00e9s de esa noche\u2026 cuando me defendiste\u2026 todo se volvi\u00f3 confuso.<\/p>\n<p>Sus palabras me golpearon. Extend\u00ed la mano y tom\u00e9 la suya con cuidado. Su piel era suave, c\u00e1lida. Sent\u00ed el pulso acelerado en su mu\u00f1eca. Ninguno de los dos se movi\u00f3. Solo nos quedamos as\u00ed, con las manos entrelazadas, mientras la luz de la tarde se volv\u00eda dorada y luego anaranjada.<\/p>\n<p>Esa noche, despu\u00e9s de que mis padres regresaron y se fueron a dormir, volvimos a encontrarnos en la sala. Eran casi las once. La casa estaba en penumbras, solo iluminada por una l\u00e1mpara de pie. Maira baj\u00f3 con una camiseta oversized que le llegaba a mitad del muslo y, debajo, las mismas medias negras. Se sent\u00f3 a mi lado, m\u00e1s cerca que nunca.<\/p>\n<p>\u2014Gracias \u2014murmur\u00f3 de repente\u2014. Por todo.<\/p>\n<p>\u2014No tienes que agradecerme \u2014respond\u00ed, con la voz m\u00e1s ronca de lo que pretend\u00eda.<\/p>\n<p>Porque cada d\u00eda que pasaba, la necesidad de protegerla se mezclaba con algo m\u00e1s oscuro, m\u00e1s profundo. Me descubr\u00eda observando c\u00f3mo se mov\u00eda, c\u00f3mo cruzaba las piernas y la tela de su falda sub\u00eda ligeramente, revelando m\u00e1s de esa piel suave cubierta por las medias. El aroma de su cabello \u2014una mezcla dulce y floral\u2014 me envolv\u00eda cada vez que se inclinaba hacia m\u00ed para mostrarme algo en su tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Los roces casuales empezaron a multiplicarse. Un roce de su pierna contra la m\u00eda al sentarse. Su mano rozando mi brazo al re\u00edr. Una vez, al estirarse para alcanzar un libro, su top se levant\u00f3 ligeramente y vi la curva suave de su cintura y el inicio de sus caderas. Apart\u00e9 la mirada, pero la imagen se qued\u00f3 grabada en mi mente durante horas.<\/p>\n<p>Una noche, casi una semana despu\u00e9s, la tensi\u00f3n creci\u00f3.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos en mi habitaci\u00f3n. Ella hab\u00eda venido a pedirme ayuda con un trabajo de la universidad. Est\u00e1bamos sentados en la cama, con el port\u00e1til entre nosotros. El reloj marcaba la una de la madrugada. Mis padres dorm\u00edan profundamente. Maira estaba recostada contra la cabecera, con las piernas extendidas. Su cabello suelto ca\u00eda sobre mis hombros cuando se inclinaba para ver la pantalla. Sent\u00eda el calor de su muslo contra el m\u00edo. Su respiraci\u00f3n suave cerca de mi o\u00eddo.<\/p>\n<p>En un momento, al se\u00f1alar algo en la pantalla, su mano se pos\u00f3 sobre la m\u00eda. No la retir\u00f3. Yo gir\u00e9 la palma y entrelac\u00e9 nuestros dedos. El silencio se volvi\u00f3 denso, cargado. Pod\u00eda escuchar los latidos de mi propio coraz\u00f3n. Gir\u00e9 la cabeza lentamente y la mir\u00e9. Sus ojos oscuros estaban fijos en m\u00ed, brillantes, vulnerables. Sus labios todav\u00eda con restos de ese rojo intenso. La curva de su cuello invitaba a ser besada. La forma en que su pecho sub\u00eda y bajaba m\u00e1s r\u00e1pido\u2026<\/p>\n<p>\u2014Dan\u2026 \u2014susurr\u00f3 mi nombre como una pregunta.<\/p>\n<p>No supe qu\u00e9 responder. Solo apret\u00e9 su mano con m\u00e1s fuerza. La culpa me gritaba que me apartara, que esto estaba mal. Pero el deseo, esa obsesi\u00f3n lenta que hab\u00eda estado creciendo, era m\u00e1s fuerte. Quer\u00eda saber c\u00f3mo se sent\u00eda su piel bajo mis dedos. Quer\u00eda protegerla de todo el mundo\u2026 y al mismo tiempo, quer\u00eda hacerla m\u00eda de una forma que no pod\u00eda ni nombrar.<\/p>\n<p>Nos quedamos as\u00ed mucho rato, respirando el mismo aire, con las manos entrelazadas y una tensi\u00f3n que crec\u00eda en silencio, dulce y peligrosa.<\/p>\n<p>Cuando finalmente se fue a su habitaci\u00f3n, me qued\u00e9 despierto hasta el amanecer, con su aroma todav\u00eda impregnado en mi ropa y su imagen grabada detr\u00e1s de mis p\u00e1rpados.<\/p>\n<p>Maira ya no era solo mi hermana.<\/p>\n<p>Era la mujer que estaba empezando a consumir mis pensamientos, mis noches y mi cordura.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1&#8230;<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66470\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66470\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>En un momento, al se\u00f1alar algo en la pantalla, su mano se pos\u00f3 sobre la m\u00eda. No la retir\u00f3. Yo gir\u00e9 la palma y entrelac\u00e9 nuestros dedos. El silencio se volvi\u00f3 denso, cargado. Pod\u00eda escuchar los latidos de mi propio coraz\u00f3n. Gir\u00e9 la cabeza lentamente y la mir\u00e9. Sus ojos oscuros estaban fijos en m\u00ed, brillantes, vulnerables. Sus labios todav\u00eda<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66470\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66470\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32838,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-66470","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1493,"today_views":241},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32838"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66470"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66472,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66470\/revisions\/66472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}