{"id":66543,"date":"2026-07-22T00:31:12","date_gmt":"2026-07-21T22:31:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66543"},"modified":"2026-07-21T17:33:53","modified_gmt":"2026-07-21T15:33:53","slug":"sonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sonia\/","title":{"rendered":"Sonia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66543\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">22<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Alberto, tengo 48 a\u00f1os, soy viudo y tengo una hija, Sonia, de 25 a\u00f1os. Mi mujer muri\u00f3 al darla a luz. Han pasado ya muchos a\u00f1os desde entonces. Sonia lleva cuatro casada y vive en otra provincia. Trabajo en remoto, desde casa, en una compa\u00f1\u00eda de seguros, y llevo lo que se puede llamar una vida tranquila. Soy un hombre de costumbre sencillas; me levanto muy temprano \u2014sobre las 7:00 h\u2014 y trabajo hasta, m\u00e1s o menos, las 13:00 h. Despu\u00e9s me tomo algo en un bar cercano que suelo frecuentar. All\u00ed charlo con los dem\u00e1s parroquianos o con Felipe, el due\u00f1o, sobre la actualidad o el futbol, y despu\u00e9s regres\u00f3 a casa, me preparo algo de comer, y luego una breve siesta.<\/p>\n<p>Por la tarde salgo un poco a hacer las compras imprescindibles para el d\u00eda siguiente. De vez en cuando, un par de veces al mes, me veo con una follamiga, en ocasiones en su casa, en ocasiones en la m\u00eda. Por ese lado mis necesidades sexuales las considero resueltas. En verano me tomo quince d\u00edas de vacaciones en la costa, en compa\u00f1\u00eda de esa misma amiga, y en invierno una semana en la monta\u00f1a esquiando. Como digo, una vida sin sobresaltos.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, durante mi siesta, son\u00f3 el timbre y cuando abr\u00ed, mi hija, Sonia, portando solo una peque\u00f1a maleta de cabina, se me ech\u00f3 encima y me abraz\u00f3 entre lloros. Acababa de romper con su marido.<\/p>\n<p>Nos pasamos la tarde preparando su habitaci\u00f3n, y a la noche, tras cenar, acompa\u00f1ando una copas de vino, charlamos largamente sobre las causas de su separaci\u00f3n hasta bien entrada la madrugada.<\/p>\n<p>A la hora de acostarnos, sorpresivamente, me pregunt\u00f3 si pod\u00eda dormir conmigo. Naturalmente me negu\u00e9 en redondo y finalmente cada uno se fue a su habitaci\u00f3n. A medianoche me despierto y noto una presencia en mi cama, era mi hija. Le pregunto que qu\u00e9 hace all\u00ed, y entre ruegos y pucheros me dice que, por favor, la deje dormir junto a m\u00ed, solo esa noche, que no est\u00e1 acostumbrada a dormir sola\u2026 y en fin\u2026 Total que transijo. A la ma\u00f1ana siguiente, cuando despert\u00e9, Sonia dorm\u00eda de cara a m\u00ed, un brazo sobre mi cintura. Durante unos instantes me detuve en la contemplaci\u00f3n de su rostro, hermoso incluso en el abandono del sue\u00f1o. Luego, poco a poco, para no despertarla, me fui deslizando fuera de la cama.<\/p>\n<p>Mientras preparaba los desayunos apareci\u00f3 ella con solo su pijamita: un conjunto de seda color salm\u00f3n de dos piezas. La blusa, corta y sin mangas, le dejaba el ombligo al descubierto y ca\u00eda sobre sus senos, marcando apenas unos pezones que parec\u00edan mirar al cielo. El pantaloncito, corto y de perneras anchas, dejaba entrever, con cada movimiento, el nacimiento de sus muslos y el comienzo de sus nalgas, y entonces, por primera vez ante la presencia de mi hija sent\u00ed como un latido en el bajo vientre y c\u00f3mo despertaba el deseo.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas, pap\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014buenos d\u00eda, hija \u2014respond\u00ed morosamente, avergonzado por la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014He dormido como un bebito \u2014y, acerc\u00e1ndose, me bes\u00f3\u2014. Gracias a ti, pap\u00e1.<\/p>\n<p>Yo, un poco incomodo, trat\u00e9 de desviar la conversaci\u00f3n proponiendo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe ayudas con las tostadas mientras yo me ocupo del bac\u00f3n y los huevos?<\/p>\n<p>\u2014Claro, pap\u00e1.<\/p>\n<p>Yo observaba, por el rabillo del ojo, cada una de sus evoluciones: el suave balanceo de las caderas, el temblor m\u00f3rbido de las nalgas bajo la seda, la leve oscilaci\u00f3n de sus senos al acompasar el movimiento de los brazos, la l\u00ednea limpia de unos hombros de contornos suaves que descend\u00edan hac\u00eda unos brazos delicadamente modelados. El pelo casta\u00f1o claro, recogido en un gracioso mo\u00f1o improvisado, dejaba al descubierto la nuca, el cuello de cisne y el tenue latido de las sienes bajo la piel de color caramelo. Hab\u00eda en su manera de moverse algo que invitaba a prolongar la mirada m\u00e1s all\u00e1 de lo decoroso<\/p>\n<p>En un gesto inconsciente sacud\u00ed la cabeza para ahuyentar los pensamientos insanos que comenzaban a bullir en mi mente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ocurre, pap\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014Nada, hija, que eres muy hermosa.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, pap\u00e1. Te quiero mucho. Lo sabes, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>\u2014Yo tambi\u00e9n te quiero, hija.<\/p>\n<p>Aquella tarde acudimos al centro comercial. Sonia ten\u00eda que comprar alguna ropa, pues aparte de un ligero vestido y sus prendas m\u00e1s \u00edntimas, en la peque\u00f1a maleta que hab\u00eda tra\u00eddo consigo no cab\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Durante las pruebas, ella insist\u00eda en que diera mi opini\u00f3n sobre c\u00f3mo le sentaban las distintas prendas. Pero no era que, una vez vestida, me invitara a mirarla; era que ni siquiera se molestaba en correr la cortina del probador y se desvest\u00eda delante de m\u00ed. Ni siquiera llevaba sost\u00e9n, su cuerpo quedaba expuesto sin artificios, apenas velado por unas sencillas braguitas blancas de algod\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo libraba una batalla silenciosa contra el impulso de detener la mirada all\u00ed donde no deb\u00eda. Procuraba concentrarme en los vestidos, en los cortes, en los tejidos, pero mis ojos terminaban regresando, una y otra vez, a la tentaci\u00f3n que se alzaba frente a m\u00ed.<\/p>\n<p>Al menos \u2014pens\u00e9 para mis adentros\u2014 no lleva uno de esos horrorosos tangas capaces de convertir la belleza natural del cuerpo femenino en una caricatura burda.<\/p>\n<p>Por la noche hicimos la cena entre ambos. Sonia se mov\u00eda por la cocina con una camisa m\u00eda remangada hasta los codos \u2014dec\u00eda que le encantaba ponerse algo de su pap\u00e1\u2014 concentrada en cortar una verduras.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHas puesto la sal? \u2014pregunt\u00f3 mientras abr\u00eda un caj\u00f3n buscando algo. Fue entonces cuando el pa\u00f1o de cocina que llevaba sobre el hombro cay\u00f3 al suelo.<\/p>\n<p>\u2014Yo lo cojo \u2014dijo.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 con naturalidad, y para m\u00ed el tiempo pareci\u00f3 detenerse durante un instante en ese detalle fugaz, apenas un segundo, pero suficiente para comprobar que no llevaba nada debajo.<\/p>\n<p>Cuando se incorpor\u00f3 apart\u00e9 la mirada inmediatamente. Pero ella, percibiendo mi turbaci\u00f3n, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPasa algo, pap\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014No nada.<\/p>\n<p>Me observ\u00f3 un segundo. Despu\u00e9s volvi\u00f3 a la encimera con una sonrisa que no supe interpretar.<\/p>\n<p>Mas tarde, en el sal\u00f3n, la conversaci\u00f3n pareci\u00f3 continuar como si nada hubiera ocurrido. Habl\u00e1bamos de cualquier cosa, de una pel\u00edcula, un viaje pendiente, pero entre ambos gravitaba una tensi\u00f3n no resuelta. Hasta que yo me levant\u00e9 y anunci\u00e9 que me iba a la cama. Cuando me estaba desnudando sent\u00ed sus pasos tras de m\u00ed y, a continuaci\u00f3n, la pregunta que tem\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPap\u00e1, puedo dormir esta noche contigo?<\/p>\n<p>Me cost\u00f3 un esfuerzo sobrehumano, pero reun\u00ed la convicci\u00f3n suficiente para negar:<\/p>\n<p>\u2014No, hija, de ning\u00fan modo.<\/p>\n<p>\u2014Pero \u00bfpor qu\u00e9, pap\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014Porque yo soy tu padre, Sonia, pero tambi\u00e9n un hombre y t\u00fa\u2026 t\u00fa eres una mujer preciosa y muy deseable y si volvemos a dormir juntos ocurrir\u00e1 lo que no debe ocurrir, mi peque\u00f1a. \u00bfEntiendes? \u2014respond\u00ed con cada vez menos seguridad.<\/p>\n<p>\u2014Pues deja que ocurra, pap\u00e1.<\/p>\n<p>Aquella respuesta son\u00f3 como la invitaci\u00f3n a comer el fruto del \u00e1rbol prohibido. Y mi voluntad se desmoron\u00f3 como un castillo de naipes levantado sobre un balanc\u00edn.<\/p>\n<p>Ella hab\u00eda pasado sus brazos alrededor de mi cintura y se apretaba contra m\u00ed. Sent\u00ed el calor de su vientre y sus muslos sobre mi miembro definitivamente erecto. Poco a poco, Sonia iba acercando su boca a la m\u00eda, ofreci\u00e9ndomela, y yo le correspond\u00ed. Primero tante\u00e9 la comisura de sus labios, luego se los mord\u00ed muy tiernamente, hasta que nuestras lenguas se enlazaron.<\/p>\n<p>El beso fue creciendo sin prisa, como si ambos temi\u00e9ramos romper un instante demasiado fr\u00e1gil. El mundo se desdibuj\u00f3 a nuestro alrededor; solo exist\u00eda el leve roce de su respiraci\u00f3n, el perfume de su pelo y la cadencia con la que nuestros labios volv\u00edan a encontrarse una y otra vez.<\/p>\n<p>Cuando al fin nos separamos apenas unos cent\u00edmetros, ella apoy\u00f3 la frente contra la m\u00eda y sonri\u00f3 con los ojos entrecerrados.<\/p>\n<p>\u2014Llevaba mucho tiempo imaginando este momento, pap\u00e1 \u2014susurr\u00f3.<\/p>\n<p>Lentamente fui desabroch\u00e1ndole los botones de la camisa. Ella, con un leve movimiento de los hombros, la dej\u00f3 resbalar hasta el suelo y qued\u00f3 desnuda ante m\u00ed, revelando un cuerpo espl\u00e9ndido, que habr\u00eda puesto a prueba la virtud del m\u00e1s casto de los patriarcas del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>La bes\u00e9 en la nuca y en el cuello y fui descendiendo lentamente, besando sus axilas, continuando hasta los senos, como dos medios limones, acariciando con la lengua sus pezones rosados. Despu\u00e9s la tumb\u00e9, de trav\u00e9s, con sus caderas sobre el borde de la cama.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 y me entretuve un instante en su ombligo antes de descender hasta el monte de Venus, bajo el que me recibi\u00f3 una vulva de labios apretaditos, apenas una leve apertura, m\u00e1s parecida a la de una doncella que a la de una mujer que llevaba cuatro a\u00f1os casada.<\/p>\n<p>Deslic\u00e9 mis brazos por debajo de sus muslos hasta colocarlos sobre mis hombros y entonces, as\u00ed, a placer, sin prisa, juguete\u00e9 besando el interior de sus muslos, anticipando lo que habr\u00eda de venir despu\u00e9s: lam\u00ed con delectaci\u00f3n el botoncito m\u00e1gico del cl\u00edtoris y hurgu\u00e9 con la lengua entre sus labios hasta que se abrieron como una flor, despu\u00e9s continu\u00e9 mi exploraci\u00f3n por el perineo hasta alcanzar el anillo del ano en el que introduje la lengua.<\/p>\n<p>Ella gem\u00eda, agonizando de placer.<\/p>\n<p>\u2014Te deseo brutalmente, Sonia, mi vida.<\/p>\n<p>Yo evitaba llamarla hija en un intento desesperado de disociar el cuerpo de la mujer de su identidad filial.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, dios m\u00edo! \u00a1Pap\u00e1, pap\u00e1\u2026!<\/p>\n<p>Y cada \u00abpap\u00e1\u00bb suyo era un aldabonazo en mi conciencia que me restregaba el acto sacr\u00edlego, que estaba\u2026 est\u00e1bamos cometiendo. Pero lejos de aplacar mi lujuria desenfrenada, por el contrario, promov\u00eda en m\u00ed un sentimiento morboso que me encend\u00eda a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ya abandonado al fin al deseo insano, me dispuse a profanar definitivamente el cuerpo de mi hija.<\/p>\n<p>\u2014Sonia, mi vida, te tengo que penetrar.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, por dios, pap\u00e1, hazlo ya! Entra en m\u00ed, pos\u00e9eme, nada deseo m\u00e1s.<\/p>\n<p>La penetr\u00e9 con toda la ternura de que fui capaz y comenc\u00e9 un suave vaiv\u00e9n cadencioso. Ella meneaba las caderas, al tiempo que me apremiaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Empuja fuerte, pap\u00e1, entrame m\u00e1s!<\/p>\n<p>Con las piernas, sus piernas tan largas y preciosas, me atenaz\u00f3 la cintura al tiempo que adelantaba las caderas, atray\u00e9ndome con fuerza hacia s\u00ed, para que ni un mil\u00edmetro de mi hombr\u00eda quedar\u00e1 fuera del nido tan acogedor, h\u00famedo y caliente, que se contra\u00eda alrededor del miembro, hasta que anunci\u00e9 el desprop\u00f3sito final. Me iba derramar en las entra\u00f1as de mi hija. Y entonces, con un bramido ronco, casi animal, que brot\u00f3 de las profundidades m\u00e1s tenebrosas de mi alma:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Santo cielo, hija, mi ni\u00f1a \u2014esta vez s\u00ed la llam\u00e9 hija\u2014 me voy a correr dentro de ti!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, s\u00ed, hazlo pap\u00e1! \u2014exigi\u00f3 casi gritando\u2014. \u00a1C\u00f3rrete dentro de m\u00ed, ll\u00e9name de tu n\u00e9ctar, tu semen, tu leche, quiero estar sucia de ti!<\/p>\n<p>En el momento del cl\u00edmax, con cada envite acud\u00edan a m\u00ed memoria, como en flashback, im\u00e1genes de nuestra vida: la primera vez que la sostuve en brazos; el primer pa\u00f1al que le cambi\u00e9; su primera comuni\u00f3n, el d\u00eda de su boda\u2026 Y lejos de obrar en m\u00ed sentimientos de horror o verg\u00fcenza, por el contrario, no hizo otra cosa que exacerbar mi deseo incestuoso y me derrame en sus entra\u00f1as en una eyaculaci\u00f3n larga, descomunal, que inund\u00f3 su sexo hasta el rebose y arroy\u00f3 entre sus piernas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s me derrengue a su lado y entrelazadas las manos, ambos guardamos silencio durante algunos minutos. Yo meditando sobre las consecuencias de la abominaci\u00f3n que acab\u00e1bamos de cometer. Hasta que ella, como, si, pudiera leer en mis pensamientos:<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, hemos cometido el m\u00e1s horrible de los pecados, pero no me arrepiento, si hemos de quemarnos en el infierno, antes gozaremos de nuestro cielo aqu\u00ed, en la tierra.<\/p>\n<p>E incorpor\u00e1ndose de medio lado, tomo mi miembro entre las manos, acerc\u00f3 la boca y se lo introdujo hasta las profundidades de su garganta.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66543\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66543\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Con las piernas, sus piernas tan largas y preciosas, me atenaz\u00f3 la cintura al tiempo que adelantaba las caderas, atray\u00e9ndome con fuerza hacia s\u00ed, para que ni un mil\u00edmetro de mi hombr\u00eda quedar\u00e1 fuera del nido tan acogedor, h\u00famedo y caliente, que se contra\u00eda alrededor del miembro, hasta que anunci\u00e9 el desprop\u00f3sito final. Me iba derramar en las entra\u00f1as de<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66543\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66543\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33302,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-66543","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3147,"today_views":59},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66543","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33302"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66543"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66543\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66544,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66543\/revisions\/66544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66543"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66543"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66543"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}