{"id":66634,"date":"2026-08-01T00:01:27","date_gmt":"2026-07-31T22:01:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66634"},"modified":"2026-07-31T18:55:52","modified_gmt":"2026-07-31T16:55:52","slug":"el-precio-de-ser-complices-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-precio-de-ser-complices-11\/","title":{"rendered":"El precio de ser c\u00f3mplices (11)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66634\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El trayecto en el asiento trasero del taxi fue un viaje a trav\u00e9s de un silencio denso, con el parpadeo intermitente de los postes de luz marcando el ritmo de la ma\u00f1ana. Bruno apoyaba la cabeza contra la ventana, contemplando el amanecer gris de la ciudad.<\/p>\n<p>En su bolsillo descansaba la tarjeta de presentaci\u00f3n que Valeria siempre usaba en sus negocios, pero esta vez era diferente; en el reverso, escrito apresuradamente con un lapicero, estaba su n\u00famero telef\u00f3nico privado.<\/p>\n<p>Recordaba la firmeza en la voz de ella al estrecharle la mano: \u00abA partir de ahora, somos socios. Nos vamos a cuidar las espaldas mutuamente\u00bb. Para Bruno, ese n\u00famero anotado a mano era la \u00fanica llave para auditar el lavado de dinero de Mauricio y encontrar la forma de destruir a la organizaci\u00f3n desde adentro.<\/p>\n<p>El impulso de proteger su vida y, sobre todo, de blindar a Bianca contra la frialdad de ese entorno, le devolv\u00eda una determinaci\u00f3n que la culpa de la madrugada le hab\u00eda arrebatado.<\/p>\n<p>Cuando el taxi lo dej\u00f3 en la puerta de su casa, Bruno enderez\u00f3 la postura e intent\u00f3 borrar el cansancio de su rostro. Al cruzar el umbral, la familiaridad del hogar lo recibi\u00f3 con una quietud casi artificial.<\/p>\n<p>Bianca ya estaba all\u00ed. Hab\u00eda llegado un poco antes y se encontraba de pie cerca de la mesa de centro de la sala. Bruno avanz\u00f3 hacia ella, le quit\u00f3 el abrigo con delicadeza y la tom\u00f3 de las manos, d\u00e1ndole un apret\u00f3n suave.<\/p>\n<p>\u2014Ya pas\u00f3, mi amor&#8230; Ya estamos en casa \u2014le dijo en un susurro.<\/p>\n<p>Bianca le sostuvo la mirada, esbozando una sonrisa sutil y distante. Sin embargo, bajo la tela de su ropa, sus dedos rozaban de forma inconsciente el tel\u00e9fono secreto que llevaba oculto. En su interior, la madrugada segu\u00eda vibrando con fuerza, atrapada en el eco de las sensaciones de la noche anterior.<\/p>\n<p>En ese instante, una vibraci\u00f3n aguda rompi\u00f3 el silencio de la sala. Proven\u00eda \u00fanicamente del bolso de Bianca. Ella sac\u00f3 su celular descubriendo el destello dorado en la pantalla, y ley\u00f3 el comunicado en voz baja.<\/p>\n<p>\u2014\u00abReto cumplido con \u00e9xito. Ambas parejas vinculadas recibir\u00e1n inmunidad total durante los pr\u00f3ximos seis meses. No recibir\u00e1n retos, no ser\u00e1n juzgadas y sus cuentas estar\u00e1n completamente protegidas hasta el final de la temporada\u00bb. \u2014Bianca mir\u00f3 a su esposo\u2014. Seis meses, Bruno&#8230; Nos van a dejar en paz por medio a\u00f1o.<\/p>\n<p>Bruno asinti\u00f3, fingiendo una calma total y dejando escapar un suspiro de alivio.<\/p>\n<p>\u2014Es la oportunidad que necesit\u00e1bamos para desconectarnos de todo esto y recuperar nuestra rutina \u2014respondi\u00f3 con voz pausada, abraz\u00e1ndola\u2014. Olvid\u00e9monos del grupo por un tiempo.<\/p>\n<p>Bianca baj\u00f3 la mirada hacia la pantalla, donde un segundo recuadro, te\u00f1ido de un rojo corporativo, terminaba de desplegarse.<\/p>\n<p>\u2014\u00abBeneficio Plus: Ambas parejas recibir\u00e1n un Pase de Selecci\u00f3n Forzosa. Este derecho les permite nominar directamente a cualquier pareja para que participe de forma obligatoria en el reto que ustedes elijan. El beneficio se activa de inmediato\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUn pase forzoso? \u2014murmur\u00f3 Bianca, entornando los ojos\u2014. Qu\u00e9 extra\u00f1o&#8230; dice que podemos obligar a cualquiera a jugar cuando queramos.<\/p>\n<p>\u2014Ya no importa, guardemos eso \u2014le rest\u00f3 importancia Bruno de manera deliberada, evadiendo el tema por completo\u2014. Lo que importa es que estamos a salvo. Ve a descansar, te ves muy cansada.<\/p>\n<p>Bianca asinti\u00f3 despacio. Se acerc\u00f3 a Bruno, le dio un beso en la mejilla y, con la excusa de darse un ba\u00f1o largo para quitarse el cansancio, subi\u00f3 las escaleras a toda prisa, dejando a su esposo solo en la sala.<\/p>\n<p>Cuando las pisadas de Bianca se desvanecieron en el segundo piso y se escuch\u00f3 el eco lejano de la puerta del ba\u00f1o al cerrarse, la rigidez en los hombros de Bruno desapareci\u00f3 por completo. Se dej\u00f3 caer pesadamente en el sof\u00e1 de la sala, hundi\u00e9ndose en el silencio. Pas\u00f3 ambas manos por su rostro, sintiendo el ardor en los ojos por el insomnio, y se qued\u00f3 contemplando el techo mientras el cansancio empezaba a vencerlo.<\/p>\n<p>En el piso de arriba, el sonido del agua de la ducha comenz\u00f3 a correr. Bianca se despoj\u00f3 de la ropa y se meti\u00f3 bajo el agua caliente, dejando que el vapor inundara la habitaci\u00f3n. Al salir, envuelta en una toalla, se dirigi\u00f3 a su bolso en absoluta reserva. Sac\u00f3 el tel\u00e9fono secreto que Mauricio le hab\u00eda entregado en la suite, lo encendi\u00f3 en silencio y mir\u00f3 la pantalla en la penumbra del ba\u00f1o antes de guardarlo minuciosamente entre su ropa limpia.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, Bruno subi\u00f3 a la habitaci\u00f3n principal arrastrando los pies por el sue\u00f1o. Ambos se acomodaron en la cama, compartiendo las cobijas de siempre y el cansancio finalmente los venci\u00f3, arrastr\u00e1ndolos a un sue\u00f1o profundo.<\/p>\n<p>Durante los siguientes d\u00edas, la casa se mantuvo en un silencio inc\u00f3modo. Compart\u00edan los desayunos en la cocina y hablaban de las cosas de la casa, pero se notaba que algo se hab\u00eda roto. Bruno intentaba estar m\u00e1s pegado a ella, abraz\u00e1ndola por la espalda mientras cocinaba o busc\u00e1ndole la mirada para demostrarle que todo estaba bien. Bianca le sonre\u00eda y le segu\u00eda la corriente, pero su mente se quedaba colgada en cualquier parte, d\u00e1ndole vueltas a lo que pas\u00f3 en el hotel.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n se rompi\u00f3 al cumplirse la semana. Era medianoche y la habitaci\u00f3n estaba a oscuras. Bruno se gir\u00f3 en la cama, estir\u00f3 el brazo y comenz\u00f3 a acariciarle la cintura por debajo del polo suelto con el que dorm\u00eda. Bianca no se apart\u00f3; al contrario, sinti\u00f3 unas ganas repentinas de liberar toda la presi\u00f3n de la semana y se dio la vuelta para besarlo con fuerza.<\/p>\n<p>Entre los besos r\u00e1pidos, Bruno le levant\u00f3 el polo por la cabeza y le desliz\u00f3 hacia abajo la delicada tanga de encaje que ella siempre sol\u00eda usar, dej\u00e1ndola completamente desnuda antes de deshacerse de su propio b\u00f3xer. Bianca abri\u00f3 las piernas de inmediato, dejando que \u00e9l se acomodara encima y se colocara entre sus muslos. Guiado por la humedad de ella, Bruno empuj\u00f3 su miembro erecto, duro por la excitaci\u00f3n, introduci\u00e9ndolo por completo en su intimidad de un solo movimiento suave.<\/p>\n<p>Al principio, Bianca se entreg\u00f3 al acto, moviendo las caderas al ritmo de su esposo y ara\u00f1\u00e1ndole la espalda mientras buscaba el orgasmo. Pero a los pocos minutos, en la mitad del vaiv\u00e9n, sinti\u00f3 una tremenda necesidad de m\u00e1s potencia. El ritmo de Bruno era el mismo de siempre: lento, predecible y cuidadoso.<\/p>\n<p>Fue ah\u00ed donde la comparaci\u00f3n la golpe\u00f3 de lleno. Sentir el pene de Bruno, con su grosor y tama\u00f1o habitual, la hizo recrear inevitablemente la anatom\u00eda de Mauricio. La diferencia era abismal. Extra\u00f1\u00f3 la sensaci\u00f3n de plenitud absoluta que le daba el miembro de Mauricio, notablemente m\u00e1s largo y grueso, que la estiraba por dentro y la llenaba por completo con cada embestida salvaje.<\/p>\n<p>Mientras Bruno la penetraba con delicadeza, ella cerraba los ojos imaginando las manos de Mauricio sujet\u00e1ndole las caderas con fuerza, hundi\u00e9ndose en ella con una brutalidad que la dejaba sin aire. Cuando Bruno termin\u00f3 con un gemido, ella tuvo que fingir su propio cl\u00edmax, abraz\u00e1ndolo contra su pecho mientras se quedaba con una insatisfacci\u00f3n tremenda y el cuerpo ardiendo.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, el cuarto amaneci\u00f3 iluminado por el sol. Bruno se levant\u00f3 temprano para dejarla descansar y baj\u00f3 las escaleras. Bianca se qued\u00f3 boca arriba, completamente desnuda entre las s\u00e1banas, sintiendo la tela suave sobre su piel todav\u00eda sensible. Se qued\u00f3 un rato largo mirando el techo de la habitaci\u00f3n, sintiendo un vac\u00edo raro en el vientre. Sab\u00eda que lo correcto era quedarse quieta y cuidar su matrimonio, pero el recuerdo detallado de la noche anterior y la calentura acumulada no la dejaban en paz.<\/p>\n<p>Con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndole a mil y las manos tembl\u00e1ndole por la culpa, se levant\u00f3 en silencio, se puso su bata y camin\u00f3 descalza hacia su bolso y sac\u00f3 el tel\u00e9fono oculto. Se encerr\u00f3 en el ba\u00f1o, pas\u00f3 el pestillo con torpeza y se sent\u00f3 en el borde de la tina.<\/p>\n<p>Al encender la pantalla, vio que el dispositivo estaba completamente limpio; no hab\u00eda aplicaciones extra ni redes sociales, \u00fanicamente el n\u00famero de Mauricio guardado en la libreta de contactos. Dud\u00f3 durante varios segundos, con el pulgar suspendido sobre la pantalla mientras una voz en su cabeza le suplicaba que apagara el aparato. Pero no pudo. Seleccion\u00f3 el \u00fanico chat disponible y, evitando parecer desesperada o demasiado directa, le escribi\u00f3 con cautela: \u00abNo me he podido concentrar en toda la semana. Necesito que hablemos sobre lo que pas\u00f3 en la suite\u00bb.<\/p>\n<p>Abajo, Bruno se sirvi\u00f3 una taza de caf\u00e9 caliente y camin\u00f3 hacia el patio trasero, cerrando la puerta de vidrio para tener privacidad. Se sent\u00f3 en una de las sillas del jard\u00edn, respir\u00f3 el aire fresco de la ma\u00f1ana y sac\u00f3 el celular del bolsillo. Busc\u00f3 el contacto de Valeria, a quien ya hab\u00eda agendado discretamente d\u00edas atr\u00e1s, y le escribi\u00f3 un mensaje de texto para preguntarle cu\u00e1l iba a ser el primer movimiento que har\u00edan y por d\u00f3nde iban a empezar.<\/p>\n<p>A los pocos minutos, mientras Bruno terminaba de tomar los \u00faltimos sorbos de su caf\u00e9, el celular vibr\u00f3 en su mano. Era el mensaje de respuesta de Valeria.<\/p>\n<p>En la pantalla, ella le explicaba que no era seguro hablar de estrategias ni de los movimientos de las cuentas a trav\u00e9s de mensajes o llamadas telef\u00f3nicas. En su lugar, le envi\u00f3 la direcci\u00f3n de un peque\u00f1o departamento. Le aclar\u00f3 que era el lugar donde viv\u00eda antes de casarse; una propiedad de soltera que a\u00fan conservaba en secreto y donde nadie los buscar\u00eda. Lo cit\u00f3 ah\u00ed para esa misma ma\u00f1ana para poder hablar de frente.<\/p>\n<p>Bruno guard\u00f3 el tel\u00e9fono en el bolsillo y se qued\u00f3 un momento de pie en el jard\u00edn, mirando hacia la casa. Por un instante, sinti\u00f3 la fuerte necesidad de subir y contarle a Bianca los planes que estaba armando con Valeria; quer\u00eda ser transparente con ella y demostrarle que estaba moviendo el cielo y la tierra para protegerlos. Sin embargo, la prudencia lo fren\u00f3. Sab\u00eda perfectamente que entre menos supiera ella de los detalles peligrosos, m\u00e1s segura estar\u00eda si las cosas sal\u00edan mal con la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Decidido a mantenerla al margen por su propio bien, pens\u00f3 en una excusa r\u00e1pida y regres\u00f3 al interior de la casa. Dej\u00f3 la taza en la cocina y subi\u00f3 las escaleras. Mientras tanto, en la habitaci\u00f3n, Bianca escuch\u00f3 los pasos en el pasillo; guard\u00f3 a toda prisa el tel\u00e9fono en su bolso, sali\u00f3 del ba\u00f1o y se volvi\u00f3 a meter entre las s\u00e1banas para disimular. Cuando Bruno abri\u00f3 la puerta del dormitorio principal, la encontr\u00f3 acostada, intentando proyectar una calma que por dentro estaba lejos de sentir.<\/p>\n<p>\u2014Bianca, tengo que salir\u2014le dijo con naturalidad\u2014. Surgi\u00f3 un asunto pendiente en el trabajo que debo resolver en persona.<\/p>\n<p>Bianca sinti\u00f3 un peque\u00f1o vuelco en el est\u00f3mago. Por un segundo temi\u00f3 que \u00e9l hubiera notado su nerviosismo o el ligero temblor en sus manos, pero al ver la expresi\u00f3n tranquila de Bruno entendi\u00f3 que no sospechaba nada. Una mezcla contradictoria de alivio y culpa la recorri\u00f3 por completo; que \u00e9l se fuera le daba el espacio que necesitaba desesperadamente para asimilar lo que acababa de hacer, aunque le pesara en la conciencia ver lo confiado que se mostraba.<\/p>\n<p>Trag\u00f3 saliva para aclarar la voz, acomod\u00f3 las s\u00e1banas sobre su pecho y le dedic\u00f3 una sonrisa para no levantar sospechas.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien amor, ve con cuidado \u2014respondi\u00f3 intentando sonar relajada, mientras por dentro el coraz\u00f3n le segu\u00eda martillando el pecho.<\/p>\n<p>Bruno se despidi\u00f3 con un beso en la frente, se cambi\u00f3 de ropa y sali\u00f3 de la casa, sabiendo que el primer movimiento contra el C\u00edrculo estaba a punto de comenzar.<\/p>\n<p>Subi\u00f3 a su veh\u00edculo, encendi\u00f3 el motor y tom\u00f3 la avenida principal tratando de pasar desapercibido entre el tr\u00e1fico de la ma\u00f1ana. Condujo con la mirada fija en el retrovisor, asegur\u00e1ndose de no ser seguido. Se estacion\u00f3 a un par de cuadras del edificio residencial de fachada discreta y camin\u00f3 con paso firme, manteniendo el perfil bajo. Al llegar al piso indicado, toc\u00f3 la puerta con un golpe r\u00edtmico<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3 y Valeria lo recibi\u00f3 con una sonrisa de alivio al verlo. Se acerc\u00f3 con soltura, salud\u00e1ndolo con un beso en la mejilla que se prolong\u00f3 un segundo de m\u00e1s antes de hacerse a un lado.<\/p>\n<p>\u2014Entra \u2014le dijo en un susurro, cerrando la puerta con doble cerrojo.<\/p>\n<p>El departamento era peque\u00f1o, moderno y elegante. Luc\u00eda impecable y completamente ordenado, manteniendo un ambiente fresco y privado que contrastaba con el caos de afuera.<\/p>\n<p>Valeria camin\u00f3 hacia la peque\u00f1a barra de la cocina para servirse un vaso con agua, mientras Bruno se quitaba la chaqueta, dej\u00e1ndola en el respaldo de uno de los sillones.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 semana tan pesada \u2014coment\u00f3 ella, apoyando los codos en la barra y mir\u00e1ndolo de reojo con una mueca de cansancio\u2014. Mauricio ha estado insoportable con las reuniones del negocio, dando vueltas por toda la casa. Ya no sab\u00eda qu\u00e9 excusa inventar para salir un rato.<\/p>\n<p>\u2014Te entiendo perfectamente \u2014respondi\u00f3 Bruno, soltando una peque\u00f1a risa y dej\u00e1ndose caer en el sill\u00f3n\u2014. En mi casa las cosas tampoco est\u00e1n precisamente tranquilas. Entre la rutina y la tensi\u00f3n constante, ya hac\u00eda falta un respiro como este.<\/p>\n<p>\u2014Aprovechemos el tiempo entonces \u2014dijo ella, dejando el vaso a un lado\u2014. Se acerc\u00f3 a la sala y se acomod\u00f3 en el sill\u00f3n contiguo, cruzando las piernas con la familiaridad de siempre\u2014. Lo que tenemos que organizar hoy nos va a tomar bastante trabajo. Con Mauricio encima de toda la red de comunicaciones, este es el \u00fanico lugar donde podemos mover las fichas con seguridad.<\/p>\n<p>\u2014De acuerdo \u2014dijo Bruno, dejando atr\u00e1s el cansancio y enfoc\u00e1ndose en ella\u2014. Dime qu\u00e9 tenemos.<\/p>\n<p>Valeria se inclin\u00f3 un poco hacia \u00e9l, bajando la voz.<\/p>\n<p>\u2014Tenemos los pases forzosos. Es el poder absoluto, por una \u00fanica vez, de nombrar a los participantes, dise\u00f1ar el reto a nuestra medida y fijar el castigo. Ya tengo decidido a qui\u00e9n se lo vamos a aplicar: a H\u00e9ctor Alarc\u00f3n y su esposa Sabrina.<\/p>\n<p>Bruno frunci\u00f3 el ce\u00f1o, procesando el impacto del nombre. H\u00e9ctor Alarc\u00f3n era el gerente general de uno de los bancos de inversi\u00f3n m\u00e1s importantes del sistema financiero; el hombre que manejaba las cuentas corporativas de las empresas fachada y el socio clave de Mauricio para lavar el dinero del grupo. Sabrina, por su parte, era una mujer que cuidaba su imagen p\u00fablica por encima de todo.<\/p>\n<p>\u2014Si logramos auditar las cuentas personales de H\u00e9ctor y Mauricio, as\u00ed los tendremos contra las cuerdas \u2014continu\u00f3 Valeria, fijando sus ojos en los de \u00e9l\u2014. Pero H\u00e9ctor no va a soltar nada por las buenas. Por eso, el reto que dise\u00f1aremos para ellos tiene que ser determinante. Una subasta de sumisi\u00f3n total de pareja.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUna subasta? \u2014pregunt\u00f3 Bruno.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. El reto consistir\u00e1 en que H\u00e9ctor y Sabrina ser\u00e1n subastados en la pr\u00f3xima gala. La pareja que gane la puja tendr\u00e1 el control absoluto sobre sus cuerpos y sus voluntades durante todo un fin de semana, sin derecho a r\u00e9plica. Y para asegurarnos de que H\u00e9ctor sienta la presi\u00f3n necesaria, moveremos los hilos para que esa subasta la ganen los Benavides.<\/p>\n<p>Bruno frunci\u00f3 el ce\u00f1o, sorprendido al escuchar ese apellido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLos Benavides? \u2014pregunt\u00f3 con curiosidad\u2014. Jam\u00e1s he o\u00eddo hablar de ellos. \u00bfQui\u00e9nes son?<\/p>\n<p>Valeria solt\u00f3 una risa corta, acortando un poco m\u00e1s el espacio entre los dos al responder.<\/p>\n<p>\u2014Es normal que no los conozcas, operan en los niveles m\u00e1s oscuros y enfermizos del C\u00edrculo. Son una pareja siniestra, destructiva&#8230; pr\u00e1cticamente unos monstruos con dinero. No buscan complacer un capricho com\u00fan; a ellos les mueve quebrantar a las personas, humillarlas y destruirlas psicol\u00f3gica y f\u00edsicamente por puro placer. La sola idea de saber que \u00e9l y Sabrina van a terminar en las manos de los Benavides durante todo un fin de semana ser\u00e1 suficiente para aterrorizar a H\u00e9ctor y romperlo por completo. Eso, sumado a la amenaza de filtrar todos sus archivos a la junta del banco y a sus familias si se niega, no le dejar\u00e1 m\u00e1s opci\u00f3n que aceptar nuestra auditor\u00eda secreta como su \u00fanica salida.<\/p>\n<p>Bruno guard\u00f3 silencio, analizando el riesgo y procesando la frialdad de la estrategia.<\/p>\n<p>\u2014Es un plan s\u00f3lido para presionar a H\u00e9ctor \u2014dijo Bruno\u2014, pero Mauricio no es tonto. Si atacamos directamente a su socio financiero con un pase forzoso, va a sospechar que esto viene de alguien muy cercano a sus operaciones.<\/p>\n<p>Valeria sonri\u00f3, complacida por su respuesta, y roz\u00f3 levemente la rodilla de Bruno con la suya al responder.<\/p>\n<p>\u2014Ah\u00ed es donde usamos el segundo pase forzoso, el de ustedes. Lo activaremos al mismo tiempo como una cortina de humo. Dise\u00f1aremos otro reto fuerte contra una pareja completamente al azar, alguien que no tenga v\u00ednculos con los negocios de Mauricio. Al lanzar ambos ataques en paralelo, parecer\u00e1 un movimiento aleatorio del sistema o una purga general de la administraci\u00f3n. Mauricio buscar\u00e1 culpables en otro lado y no se fijar\u00e1 en nosotros.<\/p>\n<p>Bruno asinti\u00f3, viendo la viabilidad de la jugada. El tablero estaba listo: H\u00e9ctor Alarc\u00f3n tendr\u00eda que elegir entre entregar los secretos financieros de Mauricio o enfrentar la ruina total junto a su esposa, mientras que el segundo pase actuar\u00eda como el se\u00f1uelo perfecto para mantenerlos a salvo.<\/p>\n<p>Valeria se qued\u00f3 pensativa un momento, contemplando el plan que acababan de trazar, y luego estir\u00f3 la mano hacia la mesa para tomar su vaso.<\/p>\n<p>\u2014Entonces est\u00e1 decidido \u2014dijo ella\u2014. En cuanto llegue a casa voy a redactar el reto para mandarlo al grupo de una vez.<\/p>\n<p>\u2014Espera \u2014la interrumpi\u00f3 Bruno, deteni\u00e9ndola con un gesto suave\u2014. Si mandas el reto de golpe al grupo, H\u00e9ctor lo tomar\u00e1 como un reto m\u00e1s del juego y no sabr\u00e1 qu\u00e9 pedimos a cambio. El verdadero poder de esto es usarlo como chantaje directo. Primero tenemos que abordarlo en privado y ponerle las cartas sobre la mesa: o nos da el acceso a las cuentas para la auditor\u00eda, o lanzamos la subasta con los Benavides al grupo y destruimos su vida. Cuando vea lo que est\u00e1 a punto de caerle encima, se va a quebrar.<\/p>\n<p>Valeria se detuvo, analizando la propuesta, y asinti\u00f3 lentamente.<\/p>\n<p>\u2014Tienes raz\u00f3n. El miedo directo funciona mejor que una notificaci\u00f3n an\u00f3nima. \u00c9l buscar\u00e1 una salida antes de que el C\u00edrculo se entere.<\/p>\n<p>\u2014Y hay otro detalle \u2014continu\u00f3 Bruno, cruz\u00e1ndose de brazos y mir\u00e1ndola fijamente\u2014. Para amenazar a H\u00e9ctor, es mejor usar el pase que tengo yo con mi esposa. Si usamos el tuyo, Mauricio podr\u00eda terminar conectando los puntos por la cercan\u00eda que tienes con sus cuentas. En cambio, si usamos el m\u00edo para la amenaza directa, la sospecha se aleja por completo de tu entorno. El tuyo lo dejamos guardado en el sistema para la cortina de humo con la pareja al azar.<\/p>\n<p>Valeria se qued\u00f3 en silencio un segundo, procesando la jugada de Bruno, y luego solt\u00f3 una sonrisa ligera, ladeando la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Tienes toda la raz\u00f3n&#8230; qu\u00e9 descuido el m\u00edo. Estaba tan enfocada en el golpe financiero que no vi el rastro que dejaba. Es perfecto. Usamos tu pase como el arma real y el m\u00edo se queda como el se\u00f1uelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo empezamos? \u2014pregunt\u00f3 Bruno.<\/p>\n<p>\u2014Ahora mismo \u2014respondi\u00f3 Valeria con determinaci\u00f3n\u2014. Si dejamos pasar el tiempo, perderemos el factor sorpresa. No hay que darle a H\u00e9ctor ni tiempo para reaccionar. Tenemos que abordarlo hoy.<\/p>\n<p>Bruno asinti\u00f3, sintiendo la adrenalina del primer movimiento real en el tablero. Se levant\u00f3 del sill\u00f3n y comenz\u00f3 a ponerse la chaqueta.<\/p>\n<p>\u2014Vamos entonces \u2014dijo \u00e9l, caminando hacia la salida mientras Valeria tomaba las llaves.<\/p>\n<p>Horas antes\u2026<\/p>\n<p>Apenas el auto de Bruno se perdi\u00f3 de vista en la avenida, Bianca se puso de pie y camin\u00f3 hacia la ventana de la habitaci\u00f3n. El silencio en la casa se volvi\u00f3 pesado mientras procesaba la excusa de su esposo sobre un &#8220;asunto pendiente en el trabajo&#8221;.<\/p>\n<p>Esper\u00f3 un momento para asegurarse de estar sola y respir\u00f3 hondo intentando calmar su coraz\u00f3n. La culpa la golpeaba, pero el deseo acumulado era m\u00e1s fuerte; sab\u00eda que al buscar a Mauricio esa ma\u00f1ana hab\u00eda cruzado un l\u00edmite, pero la idea de reencontrarse con \u00e9l le hac\u00eda arder la piel de la impaciencia.<\/p>\n<p>El tel\u00e9fono vibr\u00f3 a los pocos minutos. En la pantalla apareci\u00f3 la direcci\u00f3n de un club privado para encontrarse esa misma ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Al ver la pantalla y con las manos a\u00fan temblorosas, guard\u00f3 el tel\u00e9fono en el fondo de su bolso y camin\u00f3 hacia el ba\u00f1o a pasos r\u00e1pidos.<\/p>\n<p>Se despoj\u00f3 de la bata y se meti\u00f3 bajo el chorro de agua caliente, sent\u00eda una verg\u00fcenza tremenda al saber que Bruno reci\u00e9n acababa de cruzar la puerta confiando ciegamente en ella, pero al mismo tiempo, el choque entre el remordimiento y la humedad de su propio cuerpo la aceleraba por dentro, volvi\u00e9ndola completamente vulnerable al deseo.<\/p>\n<p>Al salir, envuelta en una toalla frente al espejo empa\u00f1ado, se mir\u00f3 a los ojos y respir\u00f3 agitadamente. Ya no hab\u00eda marcha atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 al vestidor y busc\u00f3 en el fondo del caj\u00f3n una caja peque\u00f1a que manten\u00eda intacta. Era un conjunto de lencer\u00eda de seda en tono rojo vino que Bruno le hab\u00eda regalado en su \u00faltimo aniversario, una prenda especial que guardaba para una ocasi\u00f3n importante y que nunca se hab\u00eda llegado a poner. Sentir la tela suave entre sus dedos le produjo un pinchazo punzante en la conciencia, pero aun as\u00ed se la puso, dejando que el tono resaltara con fuerza contra su piel.<\/p>\n<p>Combin\u00f3 el conjunto con un vestido ajustado de corte sobrio, que resaltaba su figura con discreci\u00f3n mientras se ce\u00f1\u00eda a su cintura. Se maquill\u00f3 lo justo para disimular la tensi\u00f3n y se aplic\u00f3 unas gotas de perfume en el cuello y las mu\u00f1ecas.<\/p>\n<p>Ech\u00f3 una \u00faltima mirada a la cama deshecha, donde horas antes hab\u00eda intentado buscar sin \u00e9xito lo que Mauricio le dio con tanta facilidad.<\/p>\n<p>Ajust\u00f3 el bolso sobre su hombro, verific\u00f3 que el tel\u00e9fono oculto estuviera bien guardado, tom\u00f3 las llaves y baj\u00f3 las escaleras.<\/p>\n<p>Al cruzar el umbral de la casa y cerrar la puerta con llave detr\u00e1s de s\u00ed, el aire fresco de la ma\u00f1ana la recibi\u00f3 en el rostro. Bianca avanz\u00f3 hacia la acera con paso firme, oliendo a su propio perfume y con el coraz\u00f3n martill\u00e1ndole el pecho, lista para abordar el veh\u00edculo que la llevar\u00eda al club.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66634\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66634\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Entre los besos r\u00e1pidos, Bruno le levant\u00f3 el polo por la cabeza y le desliz\u00f3 hacia abajo la delicada tanga de encaje que ella siempre sol\u00eda usar, dej\u00e1ndola completamente desnuda antes de deshacerse de su propio b\u00f3xer. Bianca abri\u00f3 las piernas de inmediato, dejando que \u00e9l se acomodara encima y se colocara entre sus muslos. Guiado por la humedad de<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66634\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66634\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32409,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-66634","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":533,"today_views":201},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32409"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66634"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66636,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66634\/revisions\/66636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}