{"id":66730,"date":"2026-08-12T01:05:17","date_gmt":"2026-08-11T23:05:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66730"},"modified":"2026-08-11T19:35:27","modified_gmt":"2026-08-11T17:35:27","slug":"los-albaniles-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-albaniles-en-casa\/","title":{"rendered":"Los alba\u00f1iles en casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66730\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Sabrina ten\u00eda treinta y seis a\u00f1os y era ama de casa. Casada con un contador que laburaba en una oficina del centro, dos pibes adolescentes que a esa hora todav\u00eda estaban en el colegio. Morocha de pelo negro lacio que le llegaba a la mitad de la espalda, piel un poco oscurita de esas que se broncean f\u00e1cil, gordita de la buena: tetas medianas que se mov\u00edan con peso propio, una panza suavecita que se notaba cuando se sentaba y un culo enorme, redondo, pesado, de esos que te obligan a mirar cuando camina. Ten\u00eda la costumbre de meterle los cuernos cada vez que pod\u00eda al marido, desde hac\u00eda a\u00f1os. \u00c9l lo sab\u00eda. Se hac\u00eda el boludo, pero en el fondo le gustaba. Ella lo sab\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Esa tarde estaban refaccionando el living y el pasillo de la casa. Tres alba\u00f1iles paraguayos. El m\u00e1s grande se hac\u00eda llamar El Negro: casi dos metros, brazos como troncos, piel oscura, olor a cemento y sudor rancio. El del medio era el Colo, m\u00e1s flaco pero con m\u00e1s actitud. Y el tercero, el Chino, m\u00e1s bajo, callado, con cara de hijo de puta y manos enormes. Los tres ten\u00edan pijas enormes, de esas que cuando se las sacaban pesaban y se mov\u00edan solas. Y cog\u00edan como caballos: sin apuro al principio, despu\u00e9s sin piedad. Estaban desde las ocho de la ma\u00f1ana. Al mediod\u00eda el marido hab\u00eda salido a laburar. Los pibes no volv\u00edan hasta las seis. Sabrina se qued\u00f3 sola con ellos.<\/p>\n<p>Hac\u00eda calor. Un calor h\u00famedo de verano que pegaba en la ropa. Sabrina se meti\u00f3 a ducharse. Dej\u00f3 la puerta del ba\u00f1o entreabierta a prop\u00f3sito. Se sac\u00f3 la ropa despacio, sabiendo que alguno pod\u00eda pasar por el pasillo y ver. El agua caliente le corr\u00eda por el cuerpo, le mojaba el pelo, le bajaba por las tetas, por la panza, por el culo. Se enjabon\u00f3 despacio, pasando las manos por los pezones, por la concha, por el orto. Cuando termin\u00f3 se sec\u00f3 con una toalla y se puso un short de algod\u00f3n gris clarito, de esos que se pegan a la piel cuando el cuerpo todav\u00eda est\u00e1 h\u00famedo, y una remera blanca sin corpi\u00f1o. La remera le marcaba perfecto los pezones y las areolas que eran color piel. El short se le met\u00eda un poco entre los cachetes del culo y le marcaba la raja de la concha.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 del ba\u00f1o. El Negro estaba en la cocina tomando agua de la canilla. La mir\u00f3 de arriba abajo y no disimul\u00f3. Los ojos se les fueron derecho a las tetas marcadas y despu\u00e9s al short gris que le com\u00eda el culo.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 calor, \u00bfno? \u2014dijo ella, pasando a su lado, roz\u00e1ndolo casi.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1ora\u2026 un calor de la puta madre.<\/p>\n<p>Sabrina abri\u00f3 la heladera y sac\u00f3 tres botellas de agua fr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieren algo de tomar? Lleven, si no se deshidratan.<\/p>\n<p>Les pas\u00f3 las botellas. El Colo y el Chino se acercaron. Los tres la miraban. El Negro no le sacaba los ojos de encima. Sabrina lo not\u00f3. Sonri\u00f3 por dentro. Se dio media vuelta, apoy\u00f3 las manos en la mesada y sac\u00f3 el culo hacia atr\u00e1s, despacio, como quien no quiere la cosa. El short gris se le tens\u00f3 contra los cachetes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfO prefieren otra cosa? \u2014pregunt\u00f3 en voz baja, mir\u00e1ndolo por encima del hombro.<\/p>\n<p>El Negro no contest\u00f3 con palabras. Se acerc\u00f3, le puso una mano enorme en un cachete del culo y apret\u00f3. La carne blanda se le escapaba entre los dedos. Sabrina no se movi\u00f3. Solo respir\u00f3 m\u00e1s hondo.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed me gusta\u2026 \u2014murmur\u00f3 ella.<\/p>\n<p>El Colo se sum\u00f3 de inmediato. Le puso la otra mano en el otro cachete y lo apret\u00f3 tambi\u00e9n. El Chino se acerc\u00f3 por adelante, le subi\u00f3 la remera hasta arriba de las tetas y le agarr\u00f3 una con las dos manos, pes\u00e1ndola, pasando el dedo por el pez\u00f3n duro. Estaban los tres de pie, manose\u00e1ndola en la cocina. El Negro le baj\u00f3 un poco el short por atr\u00e1s y le meti\u00f3 un dedo grueso entre los labios de la concha. Estaba mojada. El Colo le baj\u00f3 el short m\u00e1s y le separ\u00f3 los cachetes, mir\u00e1ndole el orto. El Chino le chup\u00f3 un pez\u00f3n por encima de la remera primero y despu\u00e9s se la subi\u00f3 del todo y le meti\u00f3 la teta en la boca.<\/p>\n<p>Sabrina jadeaba suave, dej\u00e1ndose tocar. Les agarr\u00f3 las pijas por encima de los shorts. Las tres estaban duras, enormes, pesadas. Se le marcaban completas.<\/p>\n<p>\u2014Vengan \u2014dijo de golpe\u2014. No ac\u00e1.<\/p>\n<p>Los agarr\u00f3 de la mano al Negro y al Colo y los llev\u00f3 por el pasillo hasta la habitaci\u00f3n matrimonial. El Chino los sigui\u00f3 cerrando la puerta atr\u00e1s. La cama grande, ordenada, con las s\u00e1banas limpias que ella hab\u00eda puesto esa ma\u00f1ana. Sabrina se subi\u00f3 a la cama de rodillas, de espaldas a ellos, y se baj\u00f3 el short hasta los muslos. El culo enorme qued\u00f3 al aire, la concha brillante, el orto apretado.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3janme ac\u00e1 \u2014dijo\u2014. En la cama de mi marido.<\/p>\n<p>El Negro se baj\u00f3 el short de una. La pija le salt\u00f3 gruesa, oscura, venosa, enorme. Se arrodill\u00f3 detr\u00e1s de ella y le apoy\u00f3 la cabeza entre los labios de la concha, frot\u00e1ndola despacio. Sabrina empuj\u00f3 el culo hacia atr\u00e1s. \u00c9l se la fue metiendo cent\u00edmetro a cent\u00edmetro. Cuando entr\u00f3 del todo ella solt\u00f3 un gemido largo. El Negro empez\u00f3 a cogerla lento al principio, profundo, sac\u00e1ndole todo el aire cada vez que llegaba al fondo. El Colo se subi\u00f3 a la cama por adelante, se sac\u00f3 la pija y se la puso en la boca. Sabrina la agarr\u00f3 con las dos manos y se la chup\u00f3 con ganas, babosa, haciendo ruido. El Chino se sac\u00f3 la ropa y se puso al costado, paje\u00e1ndose mientras miraba c\u00f3mo le entraba la pija del Negro y c\u00f3mo se le hund\u00edan los cachetes del culo con cada embestida.<\/p>\n<p>Los paraguayos s\u00ed que cog\u00edan como caballos. Sin apuro al principio, despu\u00e9s sin piedad. El Negro la embest\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte, el sonido de las pelotas contra la concha mojada llenaba la pieza. Cuando sinti\u00f3 que iba a acabar le avis\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Acabo, puta\u2026<\/p>\n<p>Sabrina no se movi\u00f3. \u00c9l se enterr\u00f3 hasta el fondo y le llen\u00f3 la concha de leche caliente, chorros gruesos que le rebotaron adentro. Cuando sac\u00f3 la pija la leche empez\u00f3 a salir sola, espesa, baj\u00e1ndole por los labios de la concha y manchando las s\u00e1banas blancas.<\/p>\n<p>El Colo no esper\u00f3. La dio vuelta, la acost\u00f3 de espaldas y se la meti\u00f3 de una en la concha llena. La leche del Negro le sal\u00eda alrededor de la pija cada vez que entraba y sal\u00eda. La cogi\u00f3 fuerte, levant\u00e1ndole las piernas, mir\u00e1ndola a la cara. Sabrina le ped\u00eda m\u00e1s, m\u00e1s fuerte, m\u00e1s profundo. Cuando acab\u00f3 tambi\u00e9n lo hizo adentro, sum\u00e1ndole otra carga. La leche de los dos se mezcl\u00f3 y empez\u00f3 a manchar m\u00e1s las s\u00e1banas, un charco blanco que se agrandaba debajo del culo de ella.<\/p>\n<p>El Chino la puso de costado. Le escupi\u00f3 el orto, le meti\u00f3 dos dedos primero y despu\u00e9s la pija enorme. Sabrina grit\u00f3 cuando entr\u00f3 completa. Le dol\u00eda rico. El Chino la cogi\u00f3 lento al principio, despu\u00e9s m\u00e1s r\u00e1pido, agarr\u00e1ndole un cachete para abrirle m\u00e1s. Cuando acab\u00f3 le llen\u00f3 el orto. La leche le sali\u00f3 enseguida, baj\u00e1ndole por el muslo y uni\u00e9ndose al charco de las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>No pararon ah\u00ed. Los tres se turnaron de nuevo. El Negro le cogi\u00f3 la boca hasta el fondo y le acab\u00f3 en la garganta. Sabrina trag\u00f3 todo, sin escupir ni una gota, mientras el Colo se la met\u00eda de nuevo en la concha y el Chino le chupaba las tetas. Despu\u00e9s el Colo acab\u00f3 en su boca tambi\u00e9n. Otra vez trag\u00f3. El Chino se la meti\u00f3 en el culo otra vez y le dej\u00f3 otra carga. Las s\u00e1banas estaban hechas un desastre: leche por todos lados, manchas blancas, el olor a sexo y a sudor de alba\u00f1il llenando la pieza.<\/p>\n<p>La pusieron en cuatro otra vez. El Negro se la cogi\u00f3 de nuevo en la concha, profundo, y cuando acab\u00f3 por tercera vez la leche le sali\u00f3 a presi\u00f3n. El Colo se la meti\u00f3 en la boca y le llen\u00f3 la garganta otra vez. El Chino se la cogi\u00f3 el orto y le dej\u00f3 la \u00faltima carga. Sabrina estaba temblando, la cara desencajada, la concha y el orto abiertos y chorreando, las s\u00e1banas completamente manchadas, el colch\u00f3n abajo tambi\u00e9n h\u00famedo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed fue cuando lleg\u00f3 el marido.<\/p>\n<p>Hab\u00eda salido m\u00e1s temprano del laburo. Entr\u00f3 por la puerta de atr\u00e1s sin hacer ruido. Escuch\u00f3 los gemidos desde el pasillo. Se qued\u00f3 parado. Reconoci\u00f3 la voz de ella. Reconoci\u00f3 el sonido h\u00famedo de las pijas entrando y saliendo. Sinti\u00f3 que se le paraba la pija al instante. Se peg\u00f3 a la pared y mir\u00f3 por el marco de la puerta del dormitorio.<\/p>\n<p>Los vio a los tres. El Negro se la estaba cogiendo de nuevo, de pie al borde de la cama, levant\u00e1ndole una pierna, clav\u00e1ndosela en la concha mientras el Colo le chupaba una teta y el Chino le met\u00eda los dedos en el orto todav\u00eda lleno. Sabrina ten\u00eda la cara destruida de placer, los ojos medio cerrados, la boca abierta. El marido se baj\u00f3 el cierre y se sac\u00f3 la pija. Empez\u00f3 a paje\u00e1rsela lento, mirando c\u00f3mo le entraban y sal\u00edan las pijas enormes a su mujer, c\u00f3mo la leche le chorreaba por los muslos y manchaba m\u00e1s las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>Pasaron varios minutos. Ella abri\u00f3 los ojos de golpe y lo vio. Estaba escondido a medias detr\u00e1s de la puerta, la pija en la mano, mir\u00e1ndola fijo. Sabrina no dijo nada. No avis\u00f3 a los paraguayos. Solo lo mir\u00f3. Le sostuvo la mirada mientras el Negro la segu\u00eda embistiendo como un caballo. Le sonri\u00f3 con esa sonrisa de puta que \u00e9l conoc\u00eda tan bien. Y sigui\u00f3 mir\u00e1ndolo. Cada vez que le met\u00edan la pija hasta el fondo, ella gem\u00eda m\u00e1s fuerte y no le sacaba los ojos de encima. El marido se pajeaba m\u00e1s r\u00e1pido. Pero no acab\u00f3, quer\u00eda guardarse para la puta de su mujer.<\/p>\n<p>Los alba\u00f1iles no se enteraron de nada. Siguieron us\u00e1ndola un rato m\u00e1s. Cuando terminaron se limpiaron con la misma s\u00e1bana manchada, se vistieron y se fueron a seguir laburando como si nada. \u201cMa\u00f1ana seguimos con el revoque\u201d, dijo el Negro mientras sal\u00eda. Sabrina solo asinti\u00f3, todav\u00eda tirada en la cama, las piernas abiertas, la concha y el culo chorreando, las s\u00e1banas hechas un desastre de leche.<\/p>\n<p>El marido esper\u00f3 a que salieran por la puerta del fondo. Despu\u00e9s entr\u00f3. Sabrina todav\u00eda estaba en la cama, las piernas abiertas, la remera subida, las tetas afuera, el short tirado en el piso. Lo mir\u00f3 y sonri\u00f3, cansada y satisfecha.<\/p>\n<p>\u2014Llegaste temprano.<\/p>\n<p>\u00c9l no dijo nada. Se arrodill\u00f3 entre sus piernas, se sac\u00f3 la pija y se la meti\u00f3 de una en la concha llena de leche ajena. Sabrina jade\u00f3 y le rode\u00f3 la cintura con las piernas.<\/p>\n<p>\u2014Contame \u2014le dijo \u00e9l, cogiendo lento, sintiendo c\u00f3mo la leche de los otros le sal\u00eda alrededor de la pija\u2014. Contame todo.<\/p>\n<p>Ella le agarr\u00f3 la cara con las dos manos y le habl\u00f3 al o\u00eddo mientras \u00e9l se la embest\u00eda, la voz ronca y baja:<\/p>\n<p>\u2014Me la chuparon primero\u2026 el Negro me abri\u00f3 el orto con la lengua\u2026 despu\u00e9s me la metieron los tres en la cama\u2026 me llenaron la concha, el culo y la boca\u2026 me acabaron varias veces adentro\u2026 tragu\u00e9 toda la leche\u2026 no escup\u00ed nada\u2026 las s\u00e1banas est\u00e1n todas manchadas\u2026 me gust\u00f3\u2026 me gust\u00f3 que me usaran como una puta\u2026 y me gust\u00f3 m\u00e1s cuando te vi mir\u00e1ndome\u2026 me puse m\u00e1s puta todav\u00eda\u2026 te vi la pija en la mano y se me moj\u00f3 m\u00e1s\u2026 quer\u00eda que me vieras c\u00f3mo me la met\u00edan hasta el fondo\u2026 quer\u00eda que vieras c\u00f3mo tragaba cada gota y c\u00f3mo me dejaban la cama hecha un desastre\u2026<\/p>\n<p>El marido la cog\u00eda m\u00e1s fuerte ahora. Ella segu\u00eda hablando, sin parar, describiendo cada embestida, cada corrida, el gusto de la leche, el olor a sudor de alba\u00f1il, c\u00f3mo le hab\u00edan abierto el culo, c\u00f3mo le hab\u00eda dolido, c\u00f3mo se hab\u00eda sentido de puta y de feliz al mismo tiempo mientras lo miraba a \u00e9l paje\u00e1ndose escondido.<\/p>\n<p>\u00c9l acab\u00f3 adentro de ella escuch\u00e1ndola. Despu\u00e9s se qued\u00f3 encima, respirando fuerte.<\/p>\n<p>Sabrina le acarici\u00f3 el pelo y le susurr\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Ma\u00f1ana vuelven\u2026 \u00bfquer\u00e9s que te avise para que los mires otra vez?<\/p>\n<p>\u00c9l no contest\u00f3. Solo la bes\u00f3 en la boca, sabiendo que iba a probar la leche de los tres. Y ella se lo dej\u00f3 hacer, sonriendo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66730\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66730\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El marido se baj\u00f3 el cierre y se sac\u00f3 la pija. Empez\u00f3 a paje\u00e1rsela lento, mirando c\u00f3mo le entraban y sal\u00edan las pijas enormes a su mujer, c\u00f3mo la leche le chorreaba por los muslos y manchaba m\u00e1s las s\u00e1banas. Pasaron varios minutos. Ella abri\u00f3 los ojos de golpe y lo vio. Estaba escondido a medias detr\u00e1s de la puerta<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66730\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66730\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33186,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[74],"class_list":["post-66730","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1641,"today_views":1641},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66730","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33186"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66730"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66730\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66732,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66730\/revisions\/66732"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66730"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66730"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66730"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}