{"id":66766,"date":"2026-08-17T08:49:56","date_gmt":"2026-08-17T06:49:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66766"},"modified":"2026-08-17T07:29:12","modified_gmt":"2026-08-17T05:29:12","slug":"jessica-el-compadre-de-mi-suegro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/jessica-el-compadre-de-mi-suegro\/","title":{"rendered":"Jessica: El compadre de mi suegro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66766\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Jessica estaba sola en casa, el silencio envolvi\u00e9ndola como una caricia pesada. Hac\u00eda demasiado tiempo que no sal\u00edan solo ella y su esposo; los ni\u00f1os se hab\u00edan quedado con su suegra, y esa noche ir\u00edan a una boda. El simple hecho de saberse libre, sin interrupciones, le provocaba un nervios\u00edsimo dulce y caliente que le sub\u00eda por el vientre.<\/p>\n<p>Se meti\u00f3 a la ducha y dej\u00f3 que el agua caliente le recorriera el cuerpo despacio, deteni\u00e9ndose en los pechos, en la curva de su cadera, entre las piernas. Cuando sali\u00f3 se sec\u00f3 con movimientos lentos, casi rituales, y se mir\u00f3 al espejo. Su piel brillaba. Se pas\u00f3 las manos por los senos, apret\u00e1ndolos un poco, sintiendo c\u00f3mo los pezones se endurec\u00edan bajo sus propios dedos.<\/p>\n<p>Eligi\u00f3 un vestido corto y ajustado, de tela color nude que se pegaba a cada curva como una segunda piel. Al sub\u00edrselo, sinti\u00f3 como le marcaba el trasero, c\u00f3mo le realzaba las caderas y le dejaba las piernas casi descubiertas. Se mir\u00f3 de lado y sonri\u00f3 con un dejo de malicia: sab\u00eda que se ve\u00eda deseable, casi obscena en su elegancia.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en la orilla de la cama y comenz\u00f3 a ponerse las pantimedias nude. El material fino y transparente se desliz\u00f3 por sus pantorrillas, por sus muslos, hasta abrazarle la entrepierna con una presi\u00f3n suave y provocativa. Cada cent\u00edmetro de tela contra su piel le provocaba un escalofr\u00edo. Despu\u00e9s se calzo las zapatillas elegantes de tac\u00f3n fino; al ponerse de pie, sinti\u00f3 c\u00f3mo se le alargaban las piernas y c\u00f3mo el vestido se le sub\u00eda un poco m\u00e1s, dejando entrever el arranque de las pantimedias.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 otra vez al espejo. El reflejo le devolvi\u00f3 una mujer diferente: nervios, s\u00ed, pero tambi\u00e9n h\u00fameda de anticipaci\u00f3n. Se pas\u00f3 una mano por el muslo, subiendo despacio hasta la entrepierna, y not\u00f3 el calor que ya empezaba a concentrarse ah\u00ed. Respir\u00f3 hondo, mordi\u00e9ndose el labio inferior.<\/p>\n<p>Estaba lista. Lista para que su esposo la viera as\u00ed\u2026 y para lo que viniera despu\u00e9s.<\/p>\n<p>El esposo lleg\u00f3 a casa un poco antes de lo previsto. Abri\u00f3 la puerta y se qued\u00f3 congelado en el umbral.<\/p>\n<p>Jessica estaba de pie en el centro del sal\u00f3n, bajo la luz suave de la l\u00e1mpara. El vestido rojo, ajustado le abrazaba el cuerpo como nunca antes se lo hab\u00eda visto. Las pantimedias nude brillaban sobre sus piernas largas y firmes, y los tacones elegantes le daban una postura casi provocativa. El escote dejaba entrever la curva suave de sus pechos, y la tela se marcaba sobre sus caderas y su trasero de una forma que a \u00e9l le robo el aliento.<\/p>\n<p>\u2014Jessica\u2026 \u2014su voz sali\u00f3 ronca, casi un susurro.<\/p>\n<p>Ella se mordi\u00f3 el labio, nerviosa pero no apart\u00f3 la mirada. \u00c9l dio un paso hacia ella, y luego otro, como si tuviera miedo de que el hechizo se rompiera.<\/p>\n<p>La amaba desde que la conoci\u00f3 en secundaria. Ella siempre hab\u00eda sido una chica recatada, de familia tradicional, la que bajaba la vista cuando alguien la miraba demasiado. Su primera vez hab\u00eda sido juntos, torpe y dulce, entre sabanas y promesas t\u00edmidas. A lo largo de los a\u00f1os, Jessica se hab\u00eda convertido en la esposa perfecta, la madre dedicada, el ama de casa seria y decente que nunca levantaba la voz ni el vestido demasiado. A sus 29 a\u00f1os, jam\u00e1s hab\u00eda dejado que su cuerpo se mostrara as\u00ed abierto, deseable, casi pecaminoso.<\/p>\n<p>Y ahora est\u00e1 ah\u00ed, transformada.<\/p>\n<p>\u00c9l se detuvo frente a ella. Sus ojos recorrieron cada cent\u00edmetro: el brillo de las pantimedias, la forma en que el vestido se pegaba a su vientre plano, el leve temblor de sus muslos. Levant\u00f3 una mano y le roz\u00f3 la cadera con la yema de los dedos, sintiendo la tela fina y, debajo, el calor de su piel.<\/p>\n<p>\u2014Dios m\u00edo\u2026\u2014murmur\u00f3 Rodrigo\u2014. Nunca te hab\u00eda visto as\u00ed. Nunca.<\/p>\n<p>Jessica sinti\u00f3 el calor intenso subirle por el pecho. La mirada de \u00e9l, llena de asombro y de un deseo profundo, casi animal, la hac\u00eda sentir m\u00e1s expuesta que si estuviera desnuda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe\u2026 te gusta? \u2014pregunt\u00f3 en voz baja, con un hilo de voz que delataba sus nervios.<\/p>\n<p>\u00c9l no respondi\u00f3 con palabras. La tom\u00f3 por la cintura con ambas manos, la acerc\u00f3 contra su cuerpo y la beso con una urgencia que no hab\u00eda sentido en a\u00f1os. Un beso profundo, h\u00famedo, que sab\u00eda a a\u00f1os de contenci\u00f3n y a la emoci\u00f3n de ver, por fin, a la mujer que siempre hab\u00eda deseado, mostrar m\u00e1s.<\/p>\n<p>Cuando se separaron, \u00e9l susurr\u00f3 contra los labios:<\/p>\n<p>\u2014Me encanta. Y esta noche\u2026 esta noche no vas a ser solo una esposa decente.<\/p>\n<p>Sus manos bajaron lentamente por la tela del vestido hasta alcanzar el borde inferior, rozando el inicio de las pantimedias. Los dedos se deslizaron un poco m\u00e1s arriba, sintiendo la suavidad de sus muslos a trav\u00e9s del material transparente.<\/p>\n<p>Jessica cerr\u00f3 los ojos un segundo, el coraz\u00f3n golpe\u00e1ndole el pecho.<\/p>\n<p>El juego apenas comenzaba.<\/p>\n<p>Salieron de casa casi a las nueve. Jessica caminaba a. Su lado con pasos cortos, consciente de c\u00f3mo el vestido se le pegaba a las caderas y de c\u00f3mo las pantimedias brillaban bajo la luz de la calle. \u00c9l no dejaba de mirarla de reojo, todav\u00eda asombrado.<\/p>\n<p>La boda estaba llena de gente. Apenas entraron, las miradas empezaron a posarse sobre ella. Hombres que conoc\u00edan de a\u00f1os, amigos de la familia, incluso algunos compa\u00f1eros de trabajo de \u00e9l\u2026 todos la observaban un segundo m\u00e1s. Algunos con discreci\u00f3n, otros con una curiosidad m\u00e1s abierta, casi hambrienta. El vestido corto y ajustado, las piernas envueltas en pantimedias nude y los tacones la convert\u00edan en el centro de atenci\u00f3n sin que ella lo hubiera buscado.<\/p>\n<p>Jessica not\u00f3 las miradas y sinti\u00f3 un calor inc\u00f3modo subirle por el cuello. Nunca se hab\u00eda vestido as\u00ed. Siempre hab\u00eda sido la esposa recatada, la que usaba faldas largas y blusas cerradas. Ahora se sent\u00eda expuesta, observada, y eso le provocaba una mezcla extra\u00f1a de verg\u00fcenza y un cosquilleo traicionero entre las piernas.<\/p>\n<p>\u00c9l tambi\u00e9n lo not\u00f3. Vio c\u00f3mo los ojos de otros hombres se deten\u00edan en el escote de su esposa, en la curva de su trasero, en la forma en que el vestido se le sub\u00eda un poco al caminar. Una punzada de celos y de orgullo se le clav\u00f3 en el pecho al mismo tiempo. Quer\u00eda que todos la vieran\u2026 y al mismo tiempo deseaba llev\u00e1rsela de ah\u00ed, esconderla solo para \u00e9l.<\/p>\n<p>Intentaron disfrutar. Bailaron un poco, saludaron a los novios, tomaron una copa. Pero \u00e9l empez\u00f3 a sentirse mal. Primero un mareo, despu\u00e9s una n\u00e1usea persistente. A las dos de la ma\u00f1ana, p\u00e1lido y con la frente sudorosa, se acerc\u00f3 a ella y le susurr\u00f3 al o\u00eddo:<\/p>\n<p>\u2014Amor\u2026 me siento mal. Creo que voy a vomitar. Mejor nos vamos.<\/p>\n<p>Estaba p\u00e1lido, sudoroso y con n\u00e1useas fuertes. Intento levantarse de la mesa, pero se tambale\u00f3. Fue entonces cuando don Ricardo, el compadre de toda la vida de su padre, se acerc\u00f3 preocupado.<\/p>\n<p>Don Ricardo ten\u00eda casi setenta a\u00f1os, pero se manten\u00eda bien. Alto de hombros anchos, voz grave y esa mirada segura de quien siempre hab\u00eda sido el hombre de confianza de la familia. Conoc\u00eda a Jessica desde que era una adolescente callada y recatada. La hab\u00eda visto crecer, casarse y convertirse en la esposa perfecta\u2026 hasta esa noche.<\/p>\n<p>\u2014Hijo, te ves muy mal \u2014 dijo don Ricardo, tom\u00e1ndolo del brazo \u2014. Yo te llevo a casa. No puedes manejar as\u00ed.<\/p>\n<p>Rodrigo apenas pudo asentir. Jessica, todav\u00eda con el vestido ajustado las pantimedias nude y los tacones, se levant\u00f3 de inmediato para acompa\u00f1arlos. En el auto, ella iba en el asiento de atr\u00e1s sosteniendo la mano de su marido, mientras don Ricardo manejaba en silencio. De vez en cuando, a trav\u00e9s del espejo retrovisor, sus ojos se deten\u00edan un segundo de m\u00e1s en las piernas de Jessica, en c\u00f3mo el vestido se le hab\u00eda subido al sentarse, dejando ver el brillo de las pantimedias hasta casi la entrepierna.<\/p>\n<p>Llegaron a casa. Entre los dos ayudaron al esposo a subir a la rec\u00e1mara. Lo acostaron, le pusieron un trapo h\u00famedo en la frente y le dieron un vaso de agua. En menos de diez minutos, el hombre ya estaba profundamente dormido, agotado por el malestar.<\/p>\n<p>Jessica y don Ricardo bajaron de nuevo a la sala. Ella se qued\u00f3 de pie junto al sof\u00e1, nerviosa, consciente de que el vestido le marcaba demasiado el cuerpo y de que \u00e9l la estaba mirando sin disimulo.<\/p>\n<p>\u2014Gracias por traerlo, don Ricardo\u2026 \u2014dijo en voz baja \u2014. No s\u00e9 qu\u00e9 hab\u00eda hecho sin usted.<\/p>\n<p>\u00c9l no respondi\u00f3 de inmediato. Se quito el saco, lo dej\u00f3 sobre el sill\u00f3n y se acerc\u00f3 un paso. Su mirada recorri\u00f3 el escote, la cintura estrecha, las piernas largas envueltas en pantimedias.<\/p>\n<p>\u2014Nunca te hab\u00eda visto as\u00ed, Jessica \u2014murmur\u00f3 con voz ronca \u2014. Siempre fuiste la ni\u00f1a recatada\u2026 la esposa decente. Y ahora mirarte es casi un pecado.<\/p>\n<p>Jessica sinti\u00f3 el calor subirle por el pecho. Quiso dar un paso atr\u00e1s, pero sus tacones la traicionaron y se qued\u00f3 quieta. Don Ricardo levant\u00f3 una mano y roz\u00f3 la mejilla con el dorso de sus dedos, con una ternura que contrastaba con la intensidad de su mirada.<\/p>\n<p>\u2014Tu esposo est\u00e1 dormido arriba\u2026 \u2014continu\u00f3, bajando la voz \u2014. Y t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed, vestida como nunca te hab\u00edas atrevido. \u00bfSabes cu\u00e1ntos a\u00f1os llevo dese\u00e1ndote en silencio?<\/p>\n<p>Ella abri\u00f3 la boca para responder, pero \u00e9l ya hab\u00eda cerrado la distancia. Lo siguiente que sinti\u00f3 fue la mano grande y c\u00e1lida de don Ricardo desliz\u00e1ndose por su cintura, bajando hasta la curva de su trasero y apret\u00e1ndola con posesi\u00f3n. El otro brazo la atrajo contra su cuerpo y la bes\u00f3.<\/p>\n<p>No fue un beso suave. Fue profundo, dominante, de quien hab\u00eda esperado demasiado tiempo. Jessica solt\u00f3 un gemido ahogado contra su boca. Sus manos, traidoras, se aferraron a la camisa de \u00e9l. El vestido se le subi\u00f3 un poco m\u00e1s cuando don Ricardo la alz\u00f3 ligeramente y la sent\u00f3 en el respaldo del sof\u00e1 abri\u00e9ndole las piernas con las rodillas.<\/p>\n<p>\u2014Esta noche \u2014le susurr\u00f3 al o\u00eddo, mientras sus dedos sub\u00edan por el interior de los muslos, rosando la pantimedia.<\/p>\n<p>Sus dedos llegaron hasta la entrepierna y presionaron el calor que ya se sent\u00eda a trav\u00e9s de la tela fina. Jessica arque\u00f3 la espalda, un gemido escap\u00e1ndosele de los labios.<\/p>\n<p>Don Ricardo sonri\u00f3 contra su cuello.<\/p>\n<p>\u2014\u2026 vas a ser m\u00eda.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66766\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66766\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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El vestido se le subi\u00f3 un poco m\u00e1s cuando don Ricardo la alz\u00f3 ligeramente y la sent\u00f3 en el respaldo del sof\u00e1 abri\u00e9ndole las piernas con las rodillas<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66766\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66766\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":33496,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-66766","post","type-post","status-publish","format-standard","category-grandes-relatos"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":435,"today_views":435},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/33496"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66766"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66766\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66768,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66766\/revisions\/66768"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}