{"id":66804,"date":"2026-08-19T00:16:52","date_gmt":"2026-08-18T22:16:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66804"},"modified":"2026-08-18T10:55:56","modified_gmt":"2026-08-18T08:55:56","slug":"el-despertar-de-monica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-despertar-de-monica\/","title":{"rendered":"El despertar de M\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66804\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Juan llevaba a\u00f1os guardando aquel deseo como quien esconde una joya sucia bajo la lengua. No era solo el pensamiento abstracto de ver a M\u00f3nica con otro hombre: era la imagen concreta, casi cinematogr\u00e1fica, de su cuerpo \u2014ese cuerpo que conoc\u00eda de memoria\u2014 abri\u00e9ndose para un desconocido mientras \u00e9l observaba desde cerca, y luego, en el momento m\u00e1s alto, entrar tambi\u00e9n, completar el tri\u00e1ngulo, sentir el calor de dos cuerpos a la vez sobre ella y dentro de ella. Ten\u00eda cuarenta y dos a\u00f1os. M\u00f3nica, treinta y nueve. Veinte a\u00f1os de matrimonio, dos hijos ya adolescentes, una casa ordenada en las afueras de Valencia y una vida sexual que, para \u00e9l, se hab\u00eda vuelto predecible aunque placentera.<\/p>\n<p>M\u00f3nica no era fr\u00edgida. Disfrutaba del sexo. Cuando se entregaba, se entregaba del todo: gem\u00eda bajo, apretaba las u\u00f1as en la espalda de \u00e9l, se corr\u00eda con temblores largos que le sub\u00edan desde las pantorrillas. Y sus mamadas eran una especie de religi\u00f3n privada. Se arrodillaba con aquella seriedad casi devota, tomaba la polla de Juan con las dos manos, la miraba un segundo como si evaluara el trabajo, y luego la engull\u00eda despacio, sin prisas, dejando que la saliva espesa le brillara en las comisuras.<\/p>\n<p>Usaba la lengua con precisi\u00f3n quir\u00fargica, la punta rozando el frenillo, el dorso aplastando la vena inferior, y cuando llegaba al fondo se quedaba quieta, tragando alrededor de \u00e9l, los ojos cerrados, respirando por la nariz. Juan se corr\u00eda siempre en menos de cinco minutos. Pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, M\u00f3nica no quer\u00eda nada. Ni juguetes, ni espejos, ni palabras sucias, ni posturas raras. \u201cSomos nosotros dos, Juan. No hace falta inventar nada.\u201d Lo dec\u00eda con una sonrisa suave, y \u00e9l no insist\u00eda.<\/p>\n<p>Hasta que un martes de marzo, en un foro an\u00f3nimo de hotwives y swingers, Juan ley\u00f3 sobre los s\u00edmbolos. La pi\u00f1a invertida. El infinito. Las tobilleras de plata. El c\u00f3digo silencioso que dec\u00eda: \u201cmi mujer est\u00e1 disponible si t\u00fa lo est\u00e1s\u201d. Sinti\u00f3 un cosquilleo fr\u00edo en la nuca. Esa misma noche, mientras M\u00f3nica dorm\u00eda de lado, con el pijama de algod\u00f3n y el cabello recogido en una coleta floja, \u00e9l se masturb\u00f3 en el ba\u00f1o pensando en ella con aquella tobillera y un hombre desconocido agarr\u00e1ndola por la cintura desde atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Tres semanas despu\u00e9s le regal\u00f3 la tobillera. Era de plata fina, delicada, con una pi\u00f1a peque\u00f1a invertida y, al lado, el s\u00edmbolo del infinito. Se la puso \u00e9l mismo, arrodillado en el sal\u00f3n, mientras ella lo miraba con esa expresi\u00f3n entre sorprendida y enternecida que usaba cuando \u00e9l hac\u00eda algo inesperado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esto? \u2014Un detalle. Para las vacaciones. Queda bonita en tu tobillo. Se la coloc\u00f3 en el derecho, el metal fr\u00edo contra la piel todav\u00eda tibia del ba\u00f1o. M\u00f3nica movi\u00f3 el pie, escuch\u00f3 el leve tintineo, y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>El resort estaba en la costa norte de Ibiza, lejos de las discotecas de San Antonio. No era un club abiertamente swinger, pero todos sab\u00edan. Casas bajas de piedra blanca, terrazas privadas con toldos de lino, una piscina infinita que se fund\u00eda con el mar, y un ambiente de adultos que se miraban demasiado tiempo. Llegaron un jueves de julio. El aire ol\u00eda a sal, a jazm\u00edn y a protector solar caro. M\u00f3nica llevaba un vestido blanco de tirantes finos y la tobillera brillando bajo el sol. Juan la observ\u00f3 mientras registraban: la curva de sus caderas todav\u00eda firmes, los pechos generosos que el vestido no disimulaba del todo, las piernas largas, el tobillo derecho ahora marcado.<\/p>\n<p>Los primeros dos d\u00edas Juan se ausent\u00f3 con excusas. \u201cVoy a nadar un rato\u201d, \u201cnecesito leer en la terraza de abajo\u201d, \u201cvoy a buscar hielo\u201d. Dejaba a M\u00f3nica sola en la piscina o en la zona de tumbonas. Ella se pon\u00eda el bikini negro de dos piezas \u2014el que \u00e9l le hab\u00eda comprado precisamente porque resaltaba el contraste con su piel clara\u2014 y se tumbaba a leer. Desde la sombra de un olivo, o desde el bar de la piscina, Juan la vigilaba.<\/p>\n<p>El primer hombre que se acerc\u00f3 fue alto, unos cuarenta y cinco, pelo canoso en las sienes, torso bronceado y una cicatriz fina en el abdomen. Se sent\u00f3 en la tumbona contigua sin pedir permiso. Habl\u00f3 de libros. M\u00f3nica contest\u00f3 educada, sorprendida. \u00c9l mir\u00f3 la tobillera. Lo hizo dos veces. Luego le ofreci\u00f3 crema solar para la espalda. Ella dud\u00f3, mir\u00f3 alrededor buscando a Juan, no lo vio, y acept\u00f3. Las manos del hombre eran grandes.<\/p>\n<p>Bajaron por la columna de M\u00f3nica con movimientos lentos, deteni\u00e9ndose un segundo m\u00e1s de la cuenta en la curva baja de la espalda, justo encima del el\u00e1stico del bikini. Juan sinti\u00f3 la erecci\u00f3n crecer dentro del ba\u00f1ador mientras observaba desde lejos. M\u00f3nica se tens\u00f3 al principio, luego se relaj\u00f3 un poco. Cuando el hombre termin\u00f3, le susurr\u00f3 algo al o\u00eddo. Ella neg\u00f3 con la cabeza, sonrojada, pero no se levant\u00f3.<\/p>\n<p>Esa noche, en la habitaci\u00f3n, M\u00f3nica estaba callada. Se ducharon juntos. Juan la tom\u00f3 desde atr\u00e1s, de pie, bajo el agua caliente. Ella se dej\u00f3, gem\u00eda como siempre, pero cuando \u00e9l le meti\u00f3 dos dedos en la boca ella los chup\u00f3 con una intensidad distinta, casi ansiosa. Despu\u00e9s, mientras se secaba el pelo, dijo:<\/p>\n<p>\u2014Hoy un se\u00f1or me ofreci\u00f3 crema. Y\u2026 me mir\u00f3 raro. Como si\u2026 no s\u00e9. Juan se limit\u00f3 a besarla en el hombro.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente hubo m\u00e1s. Un italiano de pelo oscuro y pecho peludo se sent\u00f3 a su lado en el bar de la piscina y le compr\u00f3 un mojito. Le habl\u00f3 de vinos, de Roma, de lo bien que le sentaba el bikini. M\u00f3nica se re\u00eda nerviosa, jugaba con la pajita, miraba la tobillera de vez en cuando como si acabara de descubrirla. Cuando el italiano le toc\u00f3 el brazo para enfatizar una broma, ella no retir\u00f3 la mano de inmediato. Juan, desde la otra punta del bar, sinti\u00f3 el coraz\u00f3n golpearle las costillas.<\/p>\n<p>Por la tarde, en la playa privada del resort, pas\u00f3 lo que Juan hab\u00eda estado esperando. M\u00f3nica se hab\u00eda quedado sola otra vez, tumbada boca abajo, el sujetador del bikini desabrochado para no marcarse. Un hombre distinto \u2014m\u00e1s joven, quiz\u00e1 treinta y ocho, cuerpo de nadador, tatuaje peque\u00f1o en el pecho\u2014 se acerc\u00f3 con dos copas de vino blanco. Se arrodill\u00f3 a su lado. Ella se incorpor\u00f3 un poco, sujet\u00e1ndose el bikini con una mano, y acept\u00f3 la copa. Hablaron. \u00c9l le se\u00f1al\u00f3 la tobillera. M\u00f3nica mir\u00f3 el s\u00edmbolo, luego al hombre, luego hacia donde cre\u00eda que estaba Juan. No lo vio. El hombre le dijo algo bajo. Ella neg\u00f3 otra vez, pero m\u00e1s despacio. \u00c9l se inclin\u00f3 y le bes\u00f3 el hombro. M\u00f3nica se qued\u00f3 quieta. El beso subi\u00f3 por el cuello. Ella cerr\u00f3 los ojos un segundo.<\/p>\n<p>Juan se acerc\u00f3 entonces, caminando despacio por la arena caliente. Cuando lleg\u00f3 a tres metros, el hombre levant\u00f3 la vista. M\u00f3nica abri\u00f3 los ojos y lo vio. El color le subi\u00f3 a la cara de golpe.<\/p>\n<p>\u2014Juan\u2026 \u00c9l se arrodill\u00f3 al otro lado de ella. Le acarici\u00f3 el cabello.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014dijo en voz baja\u2014. Est\u00e1 bien, M\u00f3nica.<\/p>\n<p>El hombre esper\u00f3. M\u00f3nica mir\u00f3 a su marido, confusa, el pecho subiendo y bajando r\u00e1pido. Juan tom\u00f3 la mano de ella y la guio hasta la entrepierna del desconocido. La tela del ba\u00f1ador estaba tensa. M\u00f3nica tembl\u00f3. Sus dedos se cerraron por reflejo alrededor de la forma dura. El hombre solt\u00f3 un suspiro bajo.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 no fue precipitado. Fue lento, casi ceremonial. El hombre la bes\u00f3 en la boca mientras Juan le bajaba el bikini por las caderas. La arena se pegaba a la piel h\u00fameda. M\u00f3nica gem\u00eda entre los besos, sorprendida de su propia respuesta. Cuando el desconocido se coloc\u00f3 entre sus piernas y empuj\u00f3 dentro de ella, Juan estaba detr\u00e1s, sosteni\u00e9ndole la cabeza, susurr\u00e1ndole al o\u00eddo:<\/p>\n<p>\u2014M\u00edralo. M\u00edralo c\u00f3mo te folla.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3. Los ojos h\u00famedos, la boca entreabierta. El hombre la penetraba con movimientos profundos y seguros. Cada embestida hac\u00eda que los pechos de M\u00f3nica se movieran, que la tobillera de plata tintineara contra la arena. Juan se liber\u00f3 el ba\u00f1ador y le ofreci\u00f3 la polla a la boca de su mujer. Ella la tom\u00f3 sin dudar, con aquella misma devoci\u00f3n de siempre, pero ahora mientras otro hombre la llenaba. El contraste era brutal: la familiaridad de la polla de Juan en su garganta y la novedad del cuerpo extra\u00f1o abri\u00e9ndola.<\/p>\n<p>Cuando el desconocido se corri\u00f3 dentro de ella \u2014con un gru\u00f1ido bajo, agarr\u00e1ndola de las caderas\u2014, Juan se retir\u00f3 de su boca, se coloc\u00f3 detr\u00e1s y entr\u00f3 en el mismo agujero todav\u00eda caliente y resbaladizo. M\u00f3nica grit\u00f3. No de dolor. De sobrecarga. Dos hombres en el mismo d\u00eda, el mismo sitio. Juan la foll\u00f3 con fuerza, sintiendo el semen ajeno mezclarse con el suyo, sintiendo las paredes de ella contraerse alrededor de \u00e9l. El otro hombre se qued\u00f3 cerca, acarici\u00e1ndole los pechos, bes\u00e1ndole el cuello, ofreci\u00e9ndole de nuevo la polla semiblanda para que la limpiara.<\/p>\n<p>M\u00f3nica se corri\u00f3 dos veces seguidas. La segunda fue larga, casi silenciosa, solo un temblor profundo que le recorr\u00eda las piernas y le hac\u00eda apretar los ojos. Cuando termin\u00f3, se qued\u00f3 entre los dos cuerpos, sudada, con la arena pegada a la espalda y la tobillera de plata brillando bajo el sol de la tarde.<\/p>\n<p>Juan le bes\u00f3 la frente.<\/p>\n<p>\u2014Te quiero \u2014le dijo.<\/p>\n<p>Ella no contest\u00f3 de inmediato. Solo respiraba, con la mano todav\u00eda apoyada en el muslo del desconocido, como si no estuviera segura de si deb\u00eda soltarlo o no.<\/p>\n<p>En la habitaci\u00f3n el aire acondicionado zumbaba bajo y el olor a sal y sexo todav\u00eda flotaba entre las s\u00e1banas revueltas. M\u00f3nica entr\u00f3 primero, el bikini negro todav\u00eda h\u00famedo pegado a la piel, la tobillera de plata tintineando con cada paso. Juan cerr\u00f3 la puerta detr\u00e1s de ella. Ella se gir\u00f3 de golpe.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 co\u00f1o ha sido eso, Juan?<\/p>\n<p>La voz le temblaba. No solo de rabia. Hab\u00eda confusi\u00f3n, verg\u00fcenza y, debajo de todo, un resto de placer que no sab\u00eda c\u00f3mo mirar a la cara. Se cruz\u00f3 de brazos, los pezones todav\u00eda duros contra la tela mojada.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 de qu\u00e9 hablas \u2014empez\u00f3 \u00e9l, pero la mentira le sali\u00f3 floja.<\/p>\n<p>\u2014La tobillera. La pi\u00f1a. El infinito. No soy idiota. En el foro ese que miras por las noches\u2026 lo le\u00ed una vez cuando dejaste el port\u00e1til abierto. Sab\u00edas exactamente lo que significaba. Me la pusiste t\u00fa. Me dejaste sola a prop\u00f3sito. Y luego\u2026 \u2014su voz se quebr\u00f3 un segundo\u2014 luego me dejaste que me follara un desconocido mientras t\u00fa me met\u00edas la polla en la boca como si fuera lo m\u00e1s normal del mundo.<\/p>\n<p>Juan se pas\u00f3 una mano por la cara. El sol de la tarde entraba por la terraza y le iluminaba la expresi\u00f3n culpable.<\/p>\n<p>\u2014Al principio solo\u2026 solo quer\u00eda ver c\u00f3mo reaccionabas. Pens\u00e9 que no pasar\u00eda nada. Que te pondr\u00edas nerviosa y ya. Pero cuando lo vi tocarte\u2026 cuando te vi abrirte\u2026 no pude parar. Llevo a\u00f1os fantaseando con esto, M\u00f3nica. Contigo. Con otro hombre. Conmigo tambi\u00e9n. Contigo en medio.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 como si acabara de confesar un asesinato. Las l\u00e1grimas le subieron a los ojos, pero no cayeron. Solo asinti\u00f3 una vez, muy despacio, y se fue al ba\u00f1o. Cerr\u00f3 la puerta con llave. Juan se qued\u00f3 sentado en el borde de la cama, la polla todav\u00eda medio dura dentro del ba\u00f1ador, el sabor de ella y del otro hombre mezclado en la lengua.<\/p>\n<p>Pasaron la noche en silencio. Ella dorm\u00eda de espaldas a \u00e9l, el cuerpo r\u00edgido. \u00c9l no se atrevi\u00f3 a tocarla. Cada vez que cerraba los ojos ve\u00eda la escena de la playa: el desconocido abri\u00e9ndola, el semen ajeno saliendo cuando \u00e9l entr\u00f3 detr\u00e1s, el gemido largo de M\u00f3nica cuando se corri\u00f3 por segunda vez. La polla le dol\u00eda de ganas y de culpa.<\/p>\n<p>Al amanecer ella se levant\u00f3 sin mirarlo. Se duch\u00f3 mucho tiempo. Cuando sali\u00f3, envuelta en la toalla, se sent\u00f3 frente a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Te perdono \u2014dijo con voz baja\u2014. Pero has abierto una puerta que quiz\u00e1 no deb\u00edas. Ahora yo tambi\u00e9n la he cruzado. Y no s\u00e9 si se puede cerrar.<\/p>\n<p>Juan asinti\u00f3, aliviado y asustado a la vez.<\/p>\n<p>\u2014Como castigo \u2014continu\u00f3 ella\u2014, vas a ver exactamente lo que provocaste. Sin tocar. Sin intervenir. Solo mirar.<\/p>\n<p>No le dio tiempo a responder. M\u00f3nica se visti\u00f3 con un vestido corto blanco, sin ropa interior, y sali\u00f3.<\/p>\n<p>M\u00f3nica volvi\u00f3 cuarenta minutos despu\u00e9s con Giuseppe. El italiano entr\u00f3 con la misma sonrisa tranquila del bar, pero esta vez sus ojos iban directamente a Juan. Ella no dijo casi nada. Solo se\u00f1al\u00f3 la silla de mimbre junto a la cama.<\/p>\n<p>\u2014Si\u00e9ntate.<\/p>\n<p>Juan obedeci\u00f3. Llevaba solo los pantalones cortos de dormir; la erecci\u00f3n ya se le marcaba con claridad. M\u00f3nica sac\u00f3 dos corbatas y le at\u00f3 las mu\u00f1ecas a los brazos de la silla, despu\u00e9s los tobillos. Cuando termin\u00f3, se qued\u00f3 un segundo mir\u00e1ndolo, la respiraci\u00f3n todav\u00eda agitada.<\/p>\n<p>\u2014Has jugado conmigo \u2014dijo en voz baja\u2014. Ahora vas a mirar. Solo mirar.<\/p>\n<p>Giuseppe se acerc\u00f3 a ella por detr\u00e1s, le bes\u00f3 el cuello y le subi\u00f3 el vestido. No llevaba nada debajo. El italiano la guio hasta la cama, la coloc\u00f3 a cuatro patas de espaldas a Juan y sac\u00f3 un peque\u00f1o frasco de lubricante. M\u00f3nica tembl\u00f3 cuando sinti\u00f3 el fr\u00edo entre las nalgas. Giuseppe trabaj\u00f3 despacio: un dedo, despu\u00e9s dos, abri\u00e9ndola con paciencia mientras le susurraba que respirara, que empujara hacia fuera. Juan ve\u00eda c\u00f3mo el agujero que nunca hab\u00eda tocado se dilataba alrededor de aquellos dedos.<\/p>\n<p>Cuando Giuseppe apoy\u00f3 la cabeza gruesa de su polla contra el esf\u00ednter, M\u00f3nica levant\u00f3 la vista hacia su marido. Hab\u00eda miedo, verg\u00fcenza y una excitaci\u00f3n que no sab\u00eda c\u00f3mo esconder. El italiano empuj\u00f3. Lento. Constante. El anillo de m\u00fasculo resisti\u00f3 un segundo y despu\u00e9s cedi\u00f3. M\u00f3nica solt\u00f3 un gemido ahogado, los dedos clavados en las s\u00e1banas. Giuseppe se detuvo cuando estuvo completamente dentro, acarici\u00e1ndole la espalda, dej\u00e1ndola acostumbrarse al ardor y a la invasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s empez\u00f3 a moverse. Embistes profundos, controlados. Cada vez que entraba hasta el fondo, el lubricante y el semen que ya empezaba a salir hac\u00edan un sonido h\u00famedo y obsceno. M\u00f3nica se corri\u00f3 con un temblor largo, el culo apret\u00e1ndose alrededor de la polla que la follaba. Giuseppe la sigui\u00f3 poco despu\u00e9s, empujando a fondo mientras se vaciaba dentro de ella.<\/p>\n<p>Se retir\u00f3 despacio. El agujero de M\u00f3nica qued\u00f3 semiabierto, goteando. Giuseppe se limpi\u00f3, se subi\u00f3 los pantalones y, antes de salir, mir\u00f3 a Juan por primera vez con algo parecido a respeto o a l\u00e1stima.<\/p>\n<p>\u2014Cu\u00eddala \u2014dijo simplemente, y cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>M\u00f3nica se qued\u00f3 un rato boca abajo, respirando. Despu\u00e9s se levant\u00f3, todav\u00eda temblando, y desat\u00f3 a su marido. La polla de Juan le lat\u00eda tan fuerte que el pantal\u00f3n estaba manchado. Ella le limpi\u00f3 la l\u00e1grima que le hab\u00eda bajado por la mejilla con el dorso de la mano, pero su voz sali\u00f3 ronca:<\/p>\n<p>\u2014Has abierto esta puerta t\u00fa. Ahora vas a quedarte as\u00ed\u2026 duro, frustrado, recordando c\u00f3mo otro hombre me ha follado el culo mientras t\u00fa solo pod\u00edas mirar. Esta noche no te tocas. Ma\u00f1ana tampoco. Quiero que lo sientas.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta y se meti\u00f3 en la ducha. Juan se qued\u00f3 sentado en la silla, aunque ya no estaba atado, con el sabor salado de la l\u00e1grima en la comisura de los labios y la polla a punto de estallar.<\/p>\n<p>Hablaron sentados en el borde de la cama, todav\u00eda desnudos, con el olor a sexo y a lubricante flotando entre ellos. Juan ten\u00eda la voz rota.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3name. De verdad. Jugu\u00e9 contigo. Te puse la tobillera a sabiendas. Te dej\u00e9 sola a prop\u00f3sito. Y ayer\u2026 ayer mir\u00e9 c\u00f3mo otro hombre te abr\u00eda el culo mientras yo solo pod\u00eda llorar y tener la polla a punto de reventar. No deb\u00ed hacerlo as\u00ed. Nunca deb\u00ed manipularte.<\/p>\n<p>M\u00f3nica lo mir\u00f3 largo rato. Los ojos todav\u00eda hinchados. Despu\u00e9s le tom\u00f3 la cara entre las manos y lo bes\u00f3, despacio, con una ternura que dol\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Te perdono \u2014susurr\u00f3\u2014. Pero ya no somos los mismos. La puerta est\u00e1 abierta. Y yo\u2026 yo tambi\u00e9n la he cruzado.<\/p>\n<p>Se tumbaron. Esta vez no hubo prisas ni castigos. Juan la bes\u00f3 desde la frente hasta el vientre, deteni\u00e9ndose en cada marca que Giuseppe hab\u00eda dejado la tarde anterior. Cuando entr\u00f3 en ella, lo hizo con una lentitud casi reverente. M\u00f3nica lo rode\u00f3 con las piernas, lo apret\u00f3 contra su pecho y gimi\u00f3 en su o\u00eddo mientras se mov\u00edan juntos. El roce de la piel madura, conocida, familiar, contrastaba con todo lo que hab\u00eda pasado. Se corrieron abrazados, temblando, sin gritos, solo respiraciones entrecortadas y el sonido h\u00famedo de sus cuerpos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se ducharon juntos, se vistieron y bajaron a cenar.<\/p>\n<p>El restaurante del resort era una terraza abierta al mar, con velas bajas y el olor a jazm\u00edn y a sal. Pidieron vino blanco y pescado a la brasa. Estaban terminando el postre cuando se acerc\u00f3 la pareja.<\/p>\n<p>Abel y Luc\u00eda. \u00c9l no llegaba a los veinticinco: cuerpo delgado y musculado de quien pasa el d\u00eda en el agua, piel tersa y bronceada sin una sola arruga, pelo casta\u00f1o claro y una sonrisa f\u00e1cil. Ella, todav\u00eda m\u00e1s joven en apariencia, pelo negro corto, ojos grandes y oscuros, varios tatuajes que sub\u00edan por los brazos y se perd\u00edan bajo el vestido de tirantes. Las tetas peque\u00f1as, firmes, un 85 que apenas se marcaba, y el brillo met\u00e1lico de los piercings en los pezones se adivinaba bajo la tela fina. Llevaba otro en el ombligo y, como descubrir\u00edan despu\u00e9s, uno m\u00e1s en el capuch\u00f3n del cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>Se presentaron con naturalidad. Hablaron de Ibiza, de viajes, de lo raro que era encontrar gente \u201cabierta\u201d sin que todo fuera forzado. Las copas se sucedieron. Luc\u00eda miraba a Juan con un inter\u00e9s abierto, casi hambriento. Abel no apartaba los ojos de M\u00f3nica. Cuando Luc\u00eda propuso \u201cseguir en nuestra villa, es m\u00e1s privada\u201d, nadie dijo que no.<\/p>\n<p>La villa estaba al fondo del resort, con piscina propia y grandes ventanales abiertos a la noche. En cuanto cerraron la puerta, Luc\u00eda se gir\u00f3 hacia Juan, le puso las manos en el pecho y lo bes\u00f3 con una audacia que a \u00e9l le quit\u00f3 el aire. Su boca era joven, r\u00e1pida, la lengua juguetona. Mientras tanto Abel se acerc\u00f3 a M\u00f3nica por detr\u00e1s, le apart\u00f3 el pelo y le bes\u00f3 el cuello. Ella se estremeci\u00f3. La diferencia de edad se notaba en todo: la piel de Abel era lisa, caliente, sin las marcas del tiempo; la de M\u00f3nica, m\u00e1s suave por los a\u00f1os, con esa elasticidad madura que a\u00fan guardaba firmeza.<\/p>\n<p>Se desnudaron sin prisas, casi ceremoniosos. Luc\u00eda se quit\u00f3 el vestido y se qued\u00f3 solo con los piercings brillando bajo la luz c\u00e1lida: dos aros plateados en los pezones duros, otro en el ombligo y, cuando abri\u00f3 las piernas, el peque\u00f1o piercing en el capuch\u00f3n del cl\u00edtoris que captaba la luz cada vez que se mov\u00eda. Ten\u00eda tatuajes en las costillas, en el bajo vientre, en un muslo. Juan la mir\u00f3 fascinado. Ella se arrodill\u00f3 frente a \u00e9l, le baj\u00f3 los pantalones y se qued\u00f3 un segundo contemplando su polla.<\/p>\n<p>\u2014Me encantan los hombres mayores \u2014susurr\u00f3, y se la meti\u00f3 en la boca con una avidez casi voraz.<\/p>\n<p>Mientras tanto Abel empuj\u00f3 suavemente a M\u00f3nica hacia el sof\u00e1 grande. Cuando se quit\u00f3 los pantalones, la polla que apareci\u00f3 hizo que ella abriera los ojos. M\u00e1s de veinticinco cent\u00edmetros, gruesa, venosa, con la cabeza ya brillante. M\u00f3nica la rode\u00f3 con las dos manos y ni siquiera le cab\u00eda entera. Abel sonri\u00f3, paciente, y la gui\u00f3 hasta que ella se tumb\u00f3 y abri\u00f3 las piernas. Entr\u00f3 despacio, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, estir\u00e1ndola de una forma que la hizo arquear la espalda y soltar un gemido largo. La diferencia era brutal: la piel joven y tersa de Abel contra la madurez de M\u00f3nica, su peso ligero, sus embistes profundos y constantes que la llenaban hasta el fondo.<\/p>\n<p>En el otro lado del sof\u00e1 Luc\u00eda ya estaba a horcajadas sobre Juan. Se guio la polla con una mano y se la hundi\u00f3 de un solo movimiento, gimiendo al sentirse llena. Las tetas peque\u00f1as y duras rebotaban apenas; los aros de los pezones tintineaban. Juan le agarr\u00f3 la cintura, sintiendo la piel joven, sin una sola marca de edad, y empez\u00f3 a empujar hacia arriba. Luc\u00eda se inclin\u00f3 y lo bes\u00f3 mientras se mov\u00eda, dejando que \u00e9l le chupara los pezones perforados, tirando suavemente de los aros con los labios.<\/p>\n<p>La noche se convirti\u00f3 en un cruce constante de cuerpos. Abel sac\u00f3 la polla de M\u00f3nica, se la ofreci\u00f3 a la boca y ella la chup\u00f3 con devoci\u00f3n, saboreando su propio jugo mezclado con el sabor joven del chico. Despu\u00e9s la puso a cuatro patas y la penetr\u00f3 de nuevo, esta vez m\u00e1s fuerte, mientras Juan, todav\u00eda dentro de Luc\u00eda, miraba c\u00f3mo aquella polla enorme entraba y sal\u00eda del co\u00f1o de su mujer.<\/p>\n<p>Hacia la madrugada terminaron todos en la cama grande. Luc\u00eda se coloc\u00f3 en el centro, a cuatro patas. Abel se puso delante de ella y le meti\u00f3 la polla gruesa por la boca, empujando hasta casi la garganta. Juan se coloc\u00f3 detr\u00e1s, le separ\u00f3 las nalgas y le empuj\u00f3 la polla en el culo, ya lubricado y abierto por las horas de juego. Luc\u00eda gimi\u00f3 alrededor de la polla de Abel mientras los dos la follaban a la vez, uno por cada agujero. El contraste era hipn\u00f3tico: la piel madura de Juan contra la tersura joven de Luc\u00eda, la polla enorme de Abel abri\u00e9ndole la boca, los gemidos ahogados de ella, los tatuajes brillando de sudor.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s cambiaron. Juan se tumb\u00f3 boca arriba. Lucia se puso a horcajadas y se meti\u00f3 su miembro hasta dentro, Se inclino hacia delante y Abel le meti\u00f3 la polla en el culo hasta el fondo. Los dos hombres la penetraban al mismo tiempo, embistiendo en un ritmo sincopado que la hac\u00eda temblar. Luc\u00eda, con la boca libre, gir\u00f3 la cabeza y pidi\u00f3 a M\u00f3nica que se acercara. . La lengua joven, r\u00e1pida, la lami\u00f3 con hambre mientras los dos hombres la follaban por ambos agujeros.<\/p>\n<p>El sonido era obsceno: carne contra carne, gemidos, el chapoteo h\u00famedo de dos pollas entrando y saliendo, el jadeo de M\u00f3nica mientras se frotaba contra la boca de Luc\u00eda. Abel se corri\u00f3 primero, profundamente dentro del culo de la chica, con un gru\u00f1ido joven y salvaje. Juan lo sigui\u00f3 segundos despu\u00e9s, vaci\u00e1ndose en el co\u00f1o apretado de Luc\u00eda. Ella se corri\u00f3 con un grito ahogado contra el co\u00f1o de M\u00f3nica, y esa vibraci\u00f3n fue suficiente para que M\u00f3nica tambi\u00e9n se corriera, apretando los muslos alrededor de la cabeza joven.<\/p>\n<p>Se quedaron enredados hasta que la luz del alba empez\u00f3 a filtrarse por los ventanales. Cuerpos sudados, piel madura pegada a piel tersa, el olor a sexo espeso en el aire, mientras respiraban todos juntos, exhaustos, en la cama grande de la villa.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos d\u00edas en el resort transcurrieron en una especie de embriaguez lenta. Ya no hac\u00eda falta que Juan dejara sola a M\u00f3nica. Ella misma buscaba las miradas, se demoraba en la piscina con la tobillera de plata al aire, aceptaba copas y conversaciones que antes habr\u00eda cortado de ra\u00edz. Abel y Luc\u00eda aparecieron un par de veces m\u00e1s; una tarde los cuatro terminaron otra vez en la villa, esta vez con menos urgencia y m\u00e1s curiosidad.<\/p>\n<p>M\u00f3nica aprendi\u00f3 a abrir las piernas para la polla enorme de Abel sin tensarse del todo; Juan descubri\u00f3 el placer casi adictivo de sentir la boca joven de Luc\u00eda mientras miraba a su mujer ser penetrada. Pero tambi\u00e9n hubo noches solo de los dos, en su propia habitaci\u00f3n, donde el sexo era m\u00e1s lento, m\u00e1s cargado de silencio y de reconocimiento mutuo.<\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda Juan se sent\u00f3 en la terraza mientras M\u00f3nica terminaba de hacer la maleta. La mir\u00f3 doblar el vestido blanco, el bikini negro, la tobillera que ya no se quitaba ni para dormir.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66804\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66804\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Giuseppe se acerc\u00f3 a ella por detr\u00e1s, le bes\u00f3 el cuello y le subi\u00f3 el vestido. No llevaba nada debajo. El italiano la guio hasta la cama, la coloc\u00f3 a cuatro patas de espaldas a Juan y sac\u00f3 un peque\u00f1o frasco de lubricante. M\u00f3nica tembl\u00f3 cuando sinti\u00f3 el fr\u00edo entre las nalgas. Giuseppe trabaj\u00f3 despacio: un dedo, despu\u00e9s dos, abri\u00e9ndola<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66804\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66804\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":20282,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-66804","post","type-post","status-publish","format-standard","category-intercambios"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":951,"today_views":951},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20282"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66804"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66805,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66804\/revisions\/66805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}