{"id":66892,"date":"2026-08-22T00:23:10","date_gmt":"2026-08-21T22:23:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66892"},"modified":"2026-08-21T11:55:52","modified_gmt":"2026-08-21T09:55:52","slug":"1998-una-nana-con-experiencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1998-una-nana-con-experiencia\/","title":{"rendered":"Una nana con experiencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66892\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">27<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Juan llevaba 12 a\u00f1os de casado. Su matrimonio era relativamente feliz; un buen trabajo, un hogar confortable y una relaci\u00f3n satisfactoria con su esposa. La culminaci\u00f3n de esos doce a\u00f1os de relaci\u00f3n conyugal eran dos cr\u00edos peque\u00f1os de 3 y 5 a\u00f1os de edad. Con respecto a su vida sexual, pod\u00eda decirse que era la considerada por muchos como &#8220;normal&#8221;, es decir, una vez en semana y a escondidas para que los ni\u00f1os no percibieran nada.<\/p>\n<p>La mentalidad de ambos era muy abierta y disfrutaban del buen sexo pero estaba claro que era un hombre en la treintena de la vida estancado en la monoton\u00eda familiar. En fin, Juan era uno de los muchos hombres que a pesar de tener relaciones espor\u00e1dicas con su mujer, jam\u00e1s confesar\u00eda que necesitaba mucha m\u00e1s &#8220;acci\u00f3n&#8221; de la que se le daba. Quer\u00eda a su mujer y nunca forzar\u00eda una situaci\u00f3n, por tanto, se consolaba con pel\u00edculas y revistas pornogr\u00e1ficas. Le hubiera encantado poder disfrutar de ellas al lado de su esposa pero en eso no era nada aficionada.<\/p>\n<p>Cuando iba al trabajo miraba multitud de mujeres que pasaban a su alrededor y se torturaba imagin\u00e1ndose encuentros espor\u00e1dicos con ellas. Les miraba el culo, los escotes, las piernas\u2026 Se estaba convirtiendo casi sin querer en un &#8220;salido total&#8221;. Hab\u00eda pensado en la prostituci\u00f3n pero siempre se echaba atr\u00e1s por los remordimientos. Le\u00eda la secci\u00f3n de contactos y cuando se decid\u00eda por un perfil de chica nunca terminaba decidi\u00e9ndose a dar el paso.<\/p>\n<p>Utiliz\u00f3 incluso un chat de internet en el que conoci\u00f3 mujeres de su edad hastiadas de la misma rutina diaria pero al igual que en cualquier otra cosa de su vida, la acci\u00f3n no era una de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s logradas y como siempre terminaba rompiendo el contacto con ellas. As\u00ed lleg\u00f3 a sus 35 a\u00f1os y sab\u00eda que le faltaba algo. Hasta que un d\u00eda todo cambi\u00f3. No como \u00e9l imaginaba, pero termin\u00f3 tambaleando como un castillo de naipes todos sus valores de los que tanto presum\u00eda.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda su mujer le dijo que los chicos necesitaban una ni\u00f1era para compaginar su tiempo en casa con el trabajo de ambos. Ya llevaban tiempo plante\u00e1ndoselo y dieron por sentado que era la \u00fanica soluci\u00f3n para que los cr\u00edos no tuvieran p\u00e9rdida de afecto familiar. Ella se decidi\u00f3 por contratar a alguien con experiencia y al parecer lo hab\u00eda conseguido. Juan no tard\u00f3 en imaginarse a una chica rubia, atractiva y ardiente que le alegrara la vista a la vez que cuidaba de sus hijos o en una pelirroja de ojos rasgados y pecas por todo el cuerpo. Pero no cont\u00f3 con lo de la &#8220;experiencia&#8221;.<\/p>\n<p>Volviendo a la realidad bruscamente supo que su amada esposa hab\u00eda buscado una mujer inmigrante de mediana edad y sin cargas familiares. No le dijo m\u00e1s, s\u00f3lo le record\u00f3 que esa tarde vendr\u00eda sobre las cinco y que como \u00e9l libraba ese mismo d\u00eda, hiciera las presentaciones con los chiquillos.<\/p>\n<p>\u00bfInmigrante? \u00bfmediana edad? Estaba claro que la amiga de ambos les hab\u00eda endosado una pobre mujer, probablemente fea y achacosa, procedente de su trabajo en Servicios Sociales. Ellos se sentir\u00edan bien acogiendo a una mujer madura y necesitada en su propia casa a la vez que encontraban una nana cari\u00f1osa para la educaci\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<p>Al llegar la media tarde, son\u00f3 el timbre. Juan abri\u00f3 la puerta escoltado por sus dos menudos &#8220;muchachos&#8221; y ante ellos apareci\u00f3 una mujer negra de unos 50 a\u00f1os de edad. Era robusta y de rasgos africanos. Ojos grandes, boca grande, pelo corto y rizado y unos dientes perlados a pesar de los a\u00f1os. Lo mir\u00f3 con una sonrisa y enseguida se present\u00f3 a los chiquillos. As\u00ed empez\u00f3 un largo caminar en el que los ni\u00f1os terminaron queriendo a su nana con aut\u00e9ntica devoci\u00f3n y el matrimonio comparti\u00f3 vida con una mujer de trato agradable y buen \u00e1nimo. Ten\u00eda una habitaci\u00f3n amplia justo al lado de los chicos y compart\u00eda el ba\u00f1o con ellos.<\/p>\n<p>Hac\u00eda las tareas del hogar mientras cantaba canciones de un lejano pa\u00eds y preparaba casi siempre comida para todos. Era muy eficaz y a pesar de su aspecto algo voluminoso se mov\u00eda siempre con gran facilidad. Pronto Juan se percat\u00f3 de algo. Ten\u00eda unos pechos asombrosamente grandes. En muchas ocasiones los escond\u00eda en camisas amplias y ropa holgada, pero eso no evitaba que rebosaran a la vista. Cuando se inclinaba hacia delante para limpiar el polvo de la mesa del sal\u00f3n, aplastaba sus grandes ubres contra el cristal y Juan no pod\u00eda evitar mirar en aquella direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otras veces, cuando limpiaba los cristales de las ventanas o espejos de la casa, agitaba su brazo a la vez que sus grandes tetazas retozaban de un lado a otro. Aquellas miradas, (al principio inocentes y curiosas) se convirtieron en todo un ritual con el tiempo. Juan la segu\u00eda por todos lados con cualquier excusa para presenciar tal exuberancia.<\/p>\n<p>\u00c9l mismo se sorprendi\u00f3 de empezar a excitarse con los encantos de una mujer demasiado madura para sus gustos habituales. De hecho jam\u00e1s le hab\u00edan atra\u00eddo las mujeres negras pero el roce diario la hab\u00eda convertido en algo m\u00e1s que una simple se\u00f1ora dom\u00e9stica. Al pasar el tiempo, empez\u00f3 a fantasear con ella, con sus encantos y su cuerpo fuerte y ancho.<\/p>\n<p>Ya no se conformaba con espiar su busto, empez\u00f3 a mirar su enorme trasero. Cuando ella andaba, cada cachete segu\u00eda un ritmo asim\u00e9trico que resaltaba sobre pantalones ajustados. Siempre llevaba zapatillas de andar por casa y camisetas cortas a pesar del fr\u00edo. Juan empez\u00f3 a pasar m\u00e1s tiempo en casa y no perd\u00eda detalle de su nana. Estaba claro que su mujer no sospechar\u00eda jam\u00e1s de una infidelidad como esa. El caso es que Luvi (que as\u00ed se hac\u00eda llamar) empez\u00f3 a ponerse camisas algo m\u00e1s ajustadas y siempre ofrec\u00eda su gran sonrisa al se\u00f1or de la casa. Se llevaban muy bien y Juan supo muchas cosas de su vida anterior.<\/p>\n<p>Su marido hab\u00eda muerto hace m\u00e1s de 15 a\u00f1os en Senegal y llevaba unos 10 a\u00f1os en Espa\u00f1a gracias al trabajo de uno de sus hijos. \u00c9ste se hab\u00eda casado con una espa\u00f1ola y eso hab\u00eda facilitado que parte de la familia terminara llegando al nuevo pa\u00eds. Sus 4 hijos estaban casados y con vida resuelta y con el tiempo poco quisieron saber de ella. De vez en cuando la invitaban a comer pero el contacto no era demasiado fluido. A Juan le ca\u00eda bien y pensaba que era rec\u00edproco.<\/p>\n<p>Un d\u00eda la vio salir del ba\u00f1o con una bata roja que le llegaba a las rodillas. Su piel brillaba enormemente y multitud de gotas reposaban en su cuerpo. Sus fuertes pantorrillas asomaban peque\u00f1as gotitas de agua que a modo de surco resbalaban hasta los tobillos. Y mejor a\u00fan, un gran canalillo anunciaba unas tetas prominentes. A pesar de la edad era asombroso que no tuviera una sola arruga en su rostro.<\/p>\n<p>Ella presum\u00eda de tener muy buena piel y de que se cuidaba a diario con cremas y secretos de su ancestral cultura. El caso es que Juan se qued\u00f3 embelesado mientras ella descubr\u00eda su mirada. R\u00e1pidamente intercambiaron dos palabras pero Juan supuso que ella hab\u00eda notado algo diferente en la forma de mirar. Tras aquel fortuito encuentro la cosa cambi\u00f3. Hab\u00eda bromas, risas, inocentes confesiones e incluso la puerta del ba\u00f1o a menudo quedaba algo abierta para \u00e9l.<\/p>\n<p>Se asust\u00f3 de sus pensamientos y como siempre hab\u00eda ocurrido, se prometi\u00f3 asimismo que no habr\u00eda nada de lo que pudiera arrepentirse. Pero ella empez\u00f3 a seducirlo. Cuando limpiaba las mesas, empez\u00f3 a usar camisas de cuello grande y con ausencia de sujetadores. Juan perd\u00eda la vista en aquellas inmensas tetas. Dos bultos separados por una raja sugerente quedaban aplastados por el cristal para luego erguirse majestuosamente. Aquello lo volvi\u00f3 loco y por las noches tras dar el besito de rigor a los chicos, pasaba clandestinamente por la puerta del ba\u00f1o para presenciar el espect\u00e1culo. De hecho un d\u00eda se la encontr\u00f3 de espaldas y totalmente desnuda.<\/p>\n<p>Estaba inclinada hacia la ba\u00f1era con una toalla en las manos y se limitaba a secarse las piernas. Un gigantesco culo de \u00e9bano se ofrec\u00eda a sus dilatadas pupilas. Inclin\u00f3 a\u00fan m\u00e1s sus anchas caderas hasta ponerse casi de perfil y entonces vio con total nitidez aquellas tetas con las que tanto hab\u00eda so\u00f1ado. Una tremenda ubre colgaba hacia abajo sin pudor alguno y chocaba ligeramente con su propia rodilla mientras ella se secaba los pies. Inmediatamente Juan se empalm\u00f3 y ard\u00eda en deseos de encular all\u00ed mismo a una hembra tan apetecible.<\/p>\n<p>De repente, \u00e9sta se gir\u00f3 y por unos segundos sus miradas se encontraron. Ella sonr\u00edo y \u00e9l recorri\u00f3 r\u00e1pidamente aquel cuerpo redondo con su mirada. Sus grandes tetas ca\u00edan hacia abajo ostensiblemente y la oronda barriga hac\u00eda de base para aquellas dos obras de arte. Sus aureolas eran oscuras como la noche y gigantescas. Culminaban las dos &#8220;tartas&#8221; con dos pezones erectos y prominentes, fruto probable de muchas noches de amamantar cr\u00edos. Juan se volvi\u00f3 bruscamente y sali\u00f3 agitado hacia el sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 cierto tiempo evitando a Luvi y llegando m\u00e1s tarde de lo habitual a casa. Su mujer no not\u00f3 nada ya que su vida era lo suficientemente ajetreada para pensar en algo extra\u00f1o. Poco a poco todo volvi\u00f3 a su sitio y ambos pasaron un tupido velo a lo ocurrido. Jam\u00e1s mencionaron nada de aquella noche y terminaron con la normalidad y el aprecio que siempre se hab\u00edan tenido hasta que\u2026<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda, tras comprarse unos pantalones, Luvi se ofreci\u00f3 a arreglarle los bajos. Los ni\u00f1os jugaban en el cuarto de al lado armando un alboroto enorme. El ba\u00f1o estaba abierto de par en par y Luvi se encontraba agachada a los pies de Juan. Con un alfiler tomaba medidas mientras charlaban animadamente de las trastadas de sus hijos. Nada era anormal hasta el momento. Pero Juan mir\u00f3 por un instante hacia abajo y\u2026 dos enormes globos asomaban por debajo de la camisa de Luvi. El call\u00f3 por unos instantes y ella lo interpret\u00f3 como lo que era. Hab\u00eda sido descubierta.<\/p>\n<p>Alz\u00f3 la mirada y sin decir palabra, pos\u00f3 la palma de su mano sobre el pantal\u00f3n de Juan. Not\u00f3 su virilidad al cien por cien. Acarici\u00f3 de arriba abajo su polla erecta por encima del pantal\u00f3n y \u00e9ste cerr\u00f3 los ojos dejando escapar un suspiro placentero. Escuch\u00f3 abrirse la cremallera del pantal\u00f3n y al fondo, muy a lo lejos, segu\u00eda escuchando lasa voces infantiles en pleno juego. Mir\u00f3 hacia abajo sin saber muy bien el porqu\u00e9 y vio como Luvi acariciaba excitada su sexo. Empez\u00f3 a pajearlo lentamente y el glande aument\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el grosor.<\/p>\n<p>Cogi\u00f3 con decisi\u00f3n aquel garrote de grandes proporciones y se lo meti\u00f3 en la boca hasta atragantarse. Mamaba con aut\u00e9ntico deseo, con la rabia de a\u00f1os sin una buena verga con la que saciarse. La engull\u00eda ayudada de unos jugosos labios que amortiguaban cada chupada. Juan estaba perdido. La cogi\u00f3 del pelo, aquel recio y corto pelo, y la llev\u00f3 para s\u00ed. Se la meti\u00f3 hasta la garganta y Luvi no hizo adem\u00e1n alguno de molestia.<\/p>\n<p>Al contrario, mam\u00f3 con m\u00e1s deseo. Juan empez\u00f3 a met\u00e9rsela con fuerza, chocando incluso con el lateral de su boca pero ella resist\u00eda en su posici\u00f3n. La polla se perd\u00eda una y otra vez en el fondo de su boca y solo sus gruesos labios asomaban sobre el tronco mojado. Empez\u00f3 a sac\u00e1rsela de vez en cuando y a lamer los peque\u00f1os efluvios de semen que asomaban en el extremo mientras su mano maestra agitaba con br\u00edo. Meti\u00f3 la otra mano por debajo de sus nalgas y uno de sus dedos acarici\u00f3 la raja del culo. Juan ya gem\u00eda de placer incontenido y ella le meti\u00f3 suavemente un dedo en el culo.<\/p>\n<p>Aquello le pill\u00f3 desprevenido pero por entonces la batalla estaba totalmente perdida. \u00c9l se corri\u00f3 abundantemente en su boca salpic\u00e1ndole incluso en la cara. Luvi no dej\u00f3 de chupar durante un rato m\u00e1s hasta dejar brillante la punta de su capullo. Cuando la mir\u00f3, su mejilla mostraba un chorro blanco de leche y sonre\u00eda satisfecha. En seguida se arreglaron y se aseguraron de que los ni\u00f1os segu\u00edan pele\u00e1ndose en el cuarto de al lado. Una vez comprobado Juan se excus\u00f3 saliendo de la casa totalmente rojo de verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Pasaron varios d\u00edas y ella lo miraba ahora a \u00e9l sin disimulo. Sigui\u00f3 dejando el ba\u00f1o abierto y cosas por el estilo pero \u00e9l se sent\u00eda violento. Un buen d\u00eda su mujer se ausent\u00f3 por motivos de trabajo durante tres jornadas y en ese momento Juan supo que pasar\u00eda lo inevitable. En cuanto los ni\u00f1os estuvieron acostados, escuch\u00f3 como tantas otras noches c\u00f3mo Luvi sal\u00eda del ba\u00f1o de ducharse. \u00c9l hizo lo propio y se fue a su cama. Hac\u00eda una de esas noches veraniegas de calor sofocante. Incluso abriendo la ventana la sensaci\u00f3n de calor no terminaba de desaparecer.<\/p>\n<p>El frescor de la ducha hab\u00eda durado poco y aquello no ayudaba a conciliar el sue\u00f1o. No hac\u00eda m\u00e1s que pensar en la habitaci\u00f3n del fondo de la casa. Era la primera noche en mucho tiempo que su esposa se ausentaba del hogar y \u00e9l no dejaba de pensar en follarse bajo ese mismo techo a una mujer negra de m\u00e1s de 50 a\u00f1os. Fue a la cocina y bebi\u00f3 un vaso de agua. La casa estaba a oscuras y al dirigirse a la habitaci\u00f3n algo le hizo dudar.<\/p>\n<p>Se dio media vuelta y, arm\u00e1ndose de valor, empez\u00f3 a caminar hacia el pasillo opuesto. La puerta estaba cerrada y la televisi\u00f3n que Luvi ten\u00eda en la habitaci\u00f3n no daba se\u00f1ales de vida. Se aferr\u00f3 al pomo de la puerta y gir\u00f3 con aut\u00e9ntico p\u00e1nico hasta abrirla del todo. La ventana de al lado de su cama estaba abierta y ella estaba tumbada, inclinada de lado sobre la cama. Supuestamente dorm\u00eda, ya que escuchaba la respiraci\u00f3n. La tenue luz de las farolas se colaba en la habitaci\u00f3n y dejaban vislumbrar el torso totalmente desnudo de Luv\u00ed.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba aquel enorme culo invit\u00e1ndole a compartir con \u00e9l momentos de aut\u00e9ntica lujuria. Juan se acerc\u00f3 a la cama y susurr\u00f3 su nombre. Ella no contest\u00f3. Entonces se volvi\u00f3 hacia la puerta y cuando estaba a punto de salir se volvi\u00f3 a quedar paralizado. Sus deseos eran m\u00e1s fuertes que la raz\u00f3n y entonces\u2026 cerr\u00f3 la puerta.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a la cama y se acost\u00f3 junto a ella. Contemplaba su bronceada espalda, de hombros anchos y robustos brazos, su perfecto cuello y la curva sensual de unas caderas exuberantes. Oli\u00f3 el olor a jazm\u00edn de su cuerpo, probablemente del jab\u00f3n utilizado en sus asiduas duchas y pos\u00f3 su mano en la cadera de ella esperando respuesta. No hubo ninguna y se atrevi\u00f3 a acariciar la redondez de su trasero.<\/p>\n<p>Era una piel tersa y suave. Apret\u00f3 firmemente un cachete y de inmediato su pene adquiri\u00f3 el protagonismo. Se acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s hasta besar casi su cuello. Su mano entr\u00f3 en la ranura de su culo y not\u00f3 la humedad propia de la sudoraci\u00f3n. De hecho \u00e9l chorreaba de calor por la alta temperatura de la noche pero eso no coartaba sus deseos. Ella flexion\u00f3 casi inconsciente uno de sus gordos muslos y dej\u00f3 al descubierto su co\u00f1o. Juan se qued\u00f3 perplejo. Estaba totalmente afeitado y una raja amplia rozaba con las s\u00e1banas. Meti\u00f3 la mano en su sexo y not\u00f3 nuevamente la humedad. Sus dedos empezaron a acariciar aquel co\u00f1o maduro y al momento se ofreci\u00f3 abri\u00e9ndose como una flor.<\/p>\n<p>Hasta sus labios vaginales eran gruesos y Juan los acarici\u00f3 con las yemas de sus dedos. Luvi se puso totalmente boca abajo y Juan introdujo su rostro en aquella masa de carne. Ahora pod\u00eda o\u00edr como ella emit\u00eda peque\u00f1os gemidos e incluso levantaba sus caderas. En un instante, un enorme culo negro se mostraba erguido a su antojo. Juan repiti\u00f3 de nuevo su nombre con deseo y encendi\u00f3 la luz de la mesilla de noche. Luvi segu\u00eda a cuatro patas ofreci\u00e9ndole sus posaderas anchas. Introdujo su lengua en aquel sudoroso culo y aprecio al instante el penetrante olor a hembra en celo.<\/p>\n<p>Ella gem\u00eda sin disimulo por entonces y el trasero empez\u00f3 a moverse lentamente en peque\u00f1os c\u00edrculos. La raja era de grandes dimensiones y Juan lam\u00eda de arriba abajo todo aquel delicioso manjar. La cogi\u00f3 por detr\u00e1s y sin avisar. Le meti\u00f3 la polla hasta dentro y sin contemplaciones. Ella solt\u00f3 un ligero chillido.<\/p>\n<p>\u2015Vamos Juan, f\u00f3llame, lo deseo tanto\u2026 f\u00f3llame\u2026<\/p>\n<p>\u00c9ste hab\u00eda dejado toda su timidez fuera de la habitaci\u00f3n y como un poseso desconocido la penetr\u00f3 con m\u00e1s fuerza a\u00fan.<\/p>\n<p>\u2015Luvi, joder\u2026 Te la voy a meter toda la noche\u2026 voy a reventar si no te jodo entera hoy\u2026 toma\u2026 toma\u2026<\/p>\n<p>\u2015Si\u2026 m\u00e9temela\u2026 ay\u2026 fuerte\u2026<\/p>\n<p>\u2015\u00bfEchabas de menos una buena polla verdad? Pues te vas a hartar\u2026<\/p>\n<p>Juan estaba en pleno \u00e9xtasis y mir\u00f3 al espejo que cubr\u00eda las puertas del armario. Se contempl\u00f3 follando a una enorme negra sobre la cama. Su culo rebotaba en cada envestida y las pelotas de Juan, hinchadas hasta doler, golpeaban sin compasi\u00f3n el co\u00f1o de ella.<\/p>\n<p>\u2015Me voy\u2026 ayyyy\u2026<\/p>\n<p>\u2015Toma Luvi\u2026 hasta que te hartes\u2026<\/p>\n<p>Tras ella, Juan se corri\u00f3 desparramando toda la leche sobre sus nalgas. Quer\u00eda ver el color del semen sobre una piel tan negra.<\/p>\n<p>Quedaron tumbados mirando al techo agotados por la ansiedad. Cuando Juan pudo ver tan de cerca aquellas grandes tetas no pudo contenerse. Su pene estaba claro que acababa gozar, pero eso no imped\u00eda que \u00e9l se cebara entonces en chupar melones tan enormes. Siempre hab\u00eda so\u00f1ado en unos pechos de mujer exagerados y por fin pod\u00eda hacer realidad sus sue\u00f1os. A pesar del tama\u00f1o, los pezones sobresal\u00edan como peque\u00f1os deditos de una mano y ella no dud\u00f3 en cogerle su cabeza y llevarlo a tan c\u00e1lido lugar. Sus cuerpos correaban de sudor y ol\u00edan a feromonas pero el deseo con que se devoraban no les dejaba pensar en tales inconvenientes.<\/p>\n<p>Juan la llev\u00f3 casi al filo de la cama y volvi\u00f3 a comer de su co\u00f1o. Estaba empapado de fluidos, sudoroso y abierto de par en par. Ella con sus dedos abr\u00eda los labios para facilitarle sus lametones. Su chocho era del color de la sand\u00eda, rojo intenso en contraste con el negro de su piel y desprend\u00eda un olor fuerte. Se cogi\u00f3 sus muslos y los levant\u00f3 dispuesta a ser follada de nuevo. Juan comprob\u00f3 que su &#8220;herramienta&#8221; estaba otra vez preparada para perforar y en seguida estaba otra vez dentro de aquella calurosa cueva. La envest\u00eda como un animal y sus globos se mov\u00edan descompasados en cada envestida. Juan apoy\u00f3 sus manos baj\u00f3 su estern\u00f3n y vio como quedaban totalmente cubiertas por dos masas enormes y calientes de carne.<\/p>\n<p>Una y otra vez se mov\u00edan de arriba abajo hipnotizando su mirada. Tomaba aliento de vez en cuando y mord\u00eda con avidez uno de sus pezones hasta hacerla chillar. Ella se cogi\u00f3 las tetas y las llev\u00f3 a su cara y las manos de Juan se apoyaron entonces sobre su brillante barriga. Unos fuertes espasmos indicaron que se estaba corriendo y Juan envisti\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuerte. La cama se mov\u00eda a destajo, pero a pesar de follarla de manera tan salvaje \u00e9l no lograba llegar al cl\u00edmax. Hac\u00eda poco rato que se hab\u00eda corrido como nunca y aquello le imped\u00eda ahora disfrutar nuevamente de un orgasmo. Pero le daba igual.<\/p>\n<p>Aquella madura mujer estaba disfrutando como nunca de un hombre blanco 20 a\u00f1os m\u00e1s joven que ella. Ella pareci\u00f3 darse cuenta de la situaci\u00f3n y entonces lo tumb\u00f3 con decisi\u00f3n a un lado de la cama. Se meti\u00f3 la verga en la boca y Juan pudo ver de nuevo a Luvi a cuatro patas disfrutando de la mamada. Sus tetas ca\u00edan hac\u00eda abajo y \u00e9l se entreten\u00eda en amasarlas. A veces ten\u00eda que coger una de ellas con las dos manos para sentirlas plenamente porque era imposible abarcarlas del todo. Ella introdujo el pene en la raja de su pecho, entre mel\u00f3n y mel\u00f3n, y entonces Juan levant\u00f3 el culo para penetrar hasta el fondo aquellas sudorosas monta\u00f1as.<\/p>\n<p>El glande intentaba chocar con su estern\u00f3n pero era tal la cantidad de carne, que la polla entera quedaba enterrada en el interior de tan peculiar cueva. Juan estaba fuera de s\u00ed y ella decidi\u00f3 que quer\u00eda disfrutar nuevamente de una verga tan joven y hambrienta. Se sent\u00f3 encima de \u00e9l y al momento not\u00f3 la presi\u00f3n de su peso. Estaba claro que Luvi pesaba bastante pero el cuerpo voluminoso de \u00e9sta no era m\u00e1s que un tesoro de placer para el marido infiel. Empez\u00f3 a mover fuertemente el culo y Juan se agarr\u00f3 a tan fuertes posaderas. Las enormes tetas chocaban contra el pecho de Juan y eso le volv\u00eda a\u00fan m\u00e1s loco.<\/p>\n<p>Gem\u00eda con fuerza y los muslos de Luvi se clavaban a\u00fan m\u00e1s sobre el hombre vencido. Lanz\u00f3 una mirada al espejo. Ahora se encontraban a lo ancho de la cama y fue alucinante lo que presenci\u00f3. Aquel enorme trasero negro se arrugaba una y otra vez en su af\u00e1n de engullir su polla. Era excitante ver las contracciones bruscas de aquel culo que ahora era azotado sin compasi\u00f3n por Juan. Termin\u00f3 corri\u00e9ndose dentro y unos segundos despu\u00e9s ella gimi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuerte llegando a un nuevo orgasmo. Se desparram\u00f3 encima suya y casi lo ahoga con sus enormes atributos. Estaban exhaustos, sudorosos y\u2026 felices.<\/p>\n<p>Como la primera vez comprobaron si hab\u00eda habido novedad alguna en el cuarto infantil pero\u2026 \u00a1Bendita infancia! Dorm\u00edan como \u00e1ngeles. Se ducharon y las dos noches siguientes fueron a\u00fan m\u00e1s impresionantes. Aquellos cincuenta y tantos a\u00f1os ten\u00edan muchos secretos que descubrir y no ser\u00eda por falta de ganas de Juan, que por entonces no pensaba en otra cosa que en poseer a aquella diosa del placer.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66892\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66892\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hasta sus labios vaginales eran gruesos y Juan los acarici\u00f3 con las yemas de sus dedos. Luvi se puso totalmente boca abajo y Juan introdujo su rostro en aquella masa de carne. Ahora pod\u00eda o\u00edr como ella emit\u00eda peque\u00f1os gemidos e incluso levantaba sus caderas. En un instante, un enorme culo negro se mostraba erguido a su antojo. Juan repiti\u00f3<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66892\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66892\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30583,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15,27],"tags":[],"class_list":["post-66892","post","type-post","status-publish","format-standard","category-infidelidad","category-sexo-con-maduras"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1936,"today_views":180},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66892","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30583"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=66892"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66892\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":66894,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/66892\/revisions\/66894"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=66892"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=66892"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=66892"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}