{"id":66973,"date":"2026-08-29T00:05:51","date_gmt":"2026-08-28T22:05:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=66973"},"modified":"2026-08-28T06:58:03","modified_gmt":"2026-08-28T04:58:03","slug":"el-masajista-de-mi-esposa-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-masajista-de-mi-esposa-3\/","title":{"rendered":"El masajista de mi esposa (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"66973\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Edgardo fue el que lo pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Una noche, mientras cenaban, dej\u00f3 el tenedor sobre el plato y mir\u00f3 a Macarena.<\/p>\n<p>\u2014Ese masajista tuyo\u2026 el que te dej\u00f3 tan bien la otra vez. \u00bfMe pod\u00e9s conseguir un turno? Tengo la espalda destrozada hace semanas.<\/p>\n<p>Macarena sinti\u00f3 un calor seco en el pecho. Asinti\u00f3 con naturalidad.<\/p>\n<p>\u2014Dale. Le escribo ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>David contest\u00f3 r\u00e1pido. Les dio turno para el s\u00e1bado a las once.<\/p>\n<p>Llegaron juntos al edificio de Palermo. Edgardo subi\u00f3 con cara seria. David los recibi\u00f3 profesional, en remera y short. Macarena se sent\u00f3 a un costado, en silencio.<\/p>\n<p>Edgardo se acost\u00f3 boca abajo en la camilla. David empez\u00f3 a trabajar la espalda con manos firmes y lentas. A los veinte minutos Edgardo ya respiraba pesado, dormido.<\/p>\n<p>David levant\u00f3 la vista hacia Macarena. Ella se levant\u00f3 sin hacer ruido, se acerc\u00f3 por el costado de la camilla y se agach\u00f3. Le baj\u00f3 el short lo justo. La pija le sali\u00f3 pesada, semidura. Macarena la tom\u00f3 y empez\u00f3 a masturbarla despacio, con movimientos cortos, mientras David segu\u00eda masajeando la zona lumbar de Edgardo sin ninguna pausa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se inclin\u00f3 y se la meti\u00f3 en la boca. Chup\u00f3 con cuidado, en silencio, apenas la mitad, babose\u00e1ndola. A ratos la sacaba y solo la masturbaba mirando la cara dormida de su marido. A ratos volv\u00eda a engullirla hasta donde pod\u00eda y se quedaba quieta, con la garganta llena. David respiraba m\u00e1s profundo, pero las manos nunca dejaron de trabajar.<\/p>\n<p>Pasaron casi quince minutos. Al final David le apoy\u00f3 una mano en la cabeza, empuj\u00f3 un poco m\u00e1s profundo y acab\u00f3 en silencio. Macarena trag\u00f3 todo, se limpi\u00f3 los labios con la mano y se apart\u00f3. David se acomod\u00f3 el short y sigui\u00f3 masajeando como si nada.<\/p>\n<p>Cuando Edgardo despert\u00f3, se estir\u00f3 y dijo que se sent\u00eda excelente. Bajaron juntos. En el auto, Macarena todav\u00eda ten\u00eda el gusto de esa leche en la boca.<\/p>\n<p>Las semanas siguientes se vieron varias veces, siempre cuando Edgardo no estaba.<\/p>\n<p>Una tarde de lluvia Macarena lleg\u00f3 al consultorio con el pelo mojado y la remera pegada al cuerpo. Apenas cerraron la puerta David la levant\u00f3 contra la pared. Ella rode\u00f3 su cintura con las piernas y se dej\u00f3 penetrar as\u00ed, de frente, mir\u00e1ndolo a los ojos. No fue r\u00e1pido. \u00c9l la sostuvo con las dos manos bajo el culo y la embisti\u00f3 profundo y constante, sin apuro, mientras ella le mord\u00eda el hombro para no gritar. Cuando eyacul\u00f3, lo hizo adentro y se qued\u00f3 quieto un largo rato, todav\u00eda enterrado, respirando contra su cuello.<\/p>\n<p>Otra vez se encontraron de noche en el auto. Esta vez no hubo apuro tampoco. Macarena se agach\u00f3 entre los asientos y se la chup\u00f3 con calma, mir\u00e1ndolo desde abajo, hasta que \u00e9l no aguant\u00f3 m\u00e1s y la hizo subir. Ella se acomod\u00f3 de espaldas a \u00e9l, guio la pija hasta el culo y baj\u00f3 despacio. Se movieron as\u00ed un buen rato, en silencio, solo el ruido de la respiraci\u00f3n y del asiento. Cuando David se acerc\u00f3, la agarr\u00f3 fuerte de las caderas y se descarg\u00f3 hondo. Macarena se qued\u00f3 sentada encima varios minutos despu\u00e9s, sin querer bajar todav\u00eda.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que se vieron antes de que todo se rompiera fue un jueves a la tarde. David la llev\u00f3 a un hotel. Esta vez no se sacaron la ropa de inmediato. Hablaron un rato, fumaron un cigarrillo compartido. Despu\u00e9s \u00e9l la hizo arrodillarse en la cama, de espaldas, y le hizo apoyar los hombros y la cabeza en el colch\u00f3n, dejando el culo bien abierto a su merced. La fue abriendo despacio con los dedos antes de entrar.<\/p>\n<p>La cogi\u00f3 con una lentitud casi cruel, sac\u00e1ndola casi toda y volviendo a entrar hasta el fondo. Ya no necesit\u00f3 ni lubricante, ese orto ya estaba hecho a medida de su tremenda pija. Macarena ten\u00eda la cara hundida en el colch\u00f3n y las manos apretando las s\u00e1banas. Acab\u00f3 temblando. \u00c9l tambi\u00e9n al poco tiempo, tambi\u00e9n adentro, como siempre.<\/p>\n<p>Un domingo a la tarde Edgardo la estaba esperando sentado en el sill\u00f3n cuando ella entr\u00f3.<\/p>\n<p>La mir\u00f3 en silencio varios segundos. Despu\u00e9s pregunt\u00f3, con la voz rara:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCon qui\u00e9n te est\u00e1s viendo, Macarena?<\/p>\n<p>Ella intent\u00f3 negar. Dijo que estaba loco. Que no entend\u00eda de qu\u00e9 hablaba. Pero Edgardo ya ten\u00eda la cara distinta. Empez\u00f3 a levantar la voz. Le dijo que no era est\u00fapido. Que hab\u00eda visto las manchas, los horarios, la forma en que ella llegaba, el olor que a veces tra\u00eda encima. Que sab\u00eda que lo estaban haciendo cornudo.<\/p>\n<p>Macarena lo mir\u00f3. El pecho le sub\u00eda y bajaba r\u00e1pido. Por un momento pens\u00f3 en seguir mintiendo. Despu\u00e9s algo se le quebr\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dijo\u2014. Me estoy cogiendo a otro.<\/p>\n<p>Edgardo se qued\u00f3 quieto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n?&#8230; \u00a1Puta de mierda! \u00a1Te voy a matar! Basura. Mierda de persona. \u00a1Ojal\u00e1 te mueras hija de mil putas!<\/p>\n<p>Edgardo jam\u00e1s hab\u00eda sido as\u00ed de agresivo. Macarena lo desconoci\u00f3. Ella respir\u00f3 hondo. Y lo larg\u00f3 todo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1David! El masajista. El mismo que te masaje\u00f3 esa vez que te dormiste como un pelotudo.<\/p>\n<p>Edgardo dio un paso atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Macarena no se detuvo. La rabia le sal\u00eda mezclada con las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2014La primera vez me la puso en el culo con vos y todos tus amigos del otro lado de la puerta. Me lo dej\u00f3 hecho mierda mientras ustedes se cagaban de risa en el living. Y me gust\u00f3. Volv\u00ed. Me cogi\u00f3 en el consultorio varias veces, en el auto, en una cama que no era la nuestra. Me la meti\u00f3 en el culo hasta dejarme temblando y despu\u00e9s se la pas\u00f3 a la concha y me llen\u00f3 tambi\u00e9n. Dos veces. Tres. Acab\u00e9 como nunca lo hice con vos. Porque tu pija ya no me hace nada, Edgardo. Porque hace a\u00f1os que te toco y no se te para. Y \u00e9l me usa como se le canta y yo se lo pido. Se lo pido.<\/p>\n<p>Edgardo la agarr\u00f3 del brazo con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Callate, puta de mierda!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No me calles! \u2014grit\u00f3 ella, solt\u00e1ndose\u2014. Me la chupo. Me la trago. Me dejo llenar. Y despu\u00e9s vengo a tu cama y me hago la esposa decente. \u00bfQuer\u00edas la verdad? Ah\u00ed la ten\u00e9s. Me coge mejor que vos. Me gusta m\u00e1s que vos. Y cada vez que me llena de leche me acuerdo de lo poco que sos.<\/p>\n<p>Edgardo la empuj\u00f3 hacia la puerta.<\/p>\n<p>\u2014Andate. Sac\u00e1 lo que necesites y andate. No quiero verte m\u00e1s. Sos una basura.<\/p>\n<p>Macarena agarr\u00f3 el bolso que ten\u00eda cerca. Sali\u00f3. Baj\u00f3 las escaleras llorando sin poder controlarse. En la calle par\u00f3 un taxi casi a los empujones.<\/p>\n<p>En el asiento de atr\u00e1s, con las manos temblando, le escribi\u00f3 a David:<\/p>\n<p>\u201cSe pudri\u00f3 todo. Edgardo sabe todo. Me ech\u00f3 de la casa. Estoy en la calle. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u201d<\/p>\n<p>El mensaje qued\u00f3 en un tilde. Despu\u00e9s en dos. No hubo respuesta.<\/p>\n<p>Le escribi\u00f3 de nuevo. Nada.<\/p>\n<p>Le dijo al taxista que la llevara al consultorio de Palermo. Subi\u00f3 las escaleras r\u00e1pido. Toc\u00f3 el timbre varias veces. Abri\u00f3 un hombre m\u00e1s grande, de cara dura, que ella no conoc\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014David no est\u00e1 \u2014dijo\u2014. Hoy no labura.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSab\u00e9s d\u00f3nde puedo encontrarlo? Es urgente.<\/p>\n<p>El tipo la midi\u00f3 un segundo. Al final sac\u00f3 el celular, busc\u00f3 algo y le pas\u00f3 una direcci\u00f3n en Villa Urquiza.<\/p>\n<p>Macarena volvi\u00f3 al taxi. Cuando llegaron frente al edificio baj\u00f3 sin casi mirar. Subi\u00f3. Toc\u00f3 el portero. Esper\u00f3.<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3.<\/p>\n<p>No era David.<\/p>\n<p>Era una mujer joven, de unos veinticinco a\u00f1os, pelo claro, remera holgada, cara de reci\u00e9n levantada. Mir\u00f3 a Macarena con extra\u00f1eza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n<p>Macarena abri\u00f3 la boca. La voz le sali\u00f3 rota.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1\u2026 est\u00e1 David?<\/p>\n<p>La chica frunci\u00f3 el ce\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Es mi novio. \u00bfQui\u00e9n sos vos?<\/p>\n<p>Macarena se qued\u00f3 parada en el umbral. Las piernas le temblaron. El pecho se le cerr\u00f3 de golpe. No dijo nada m\u00e1s. Solo asinti\u00f3 una vez, muy despacio, como si acabara de entender algo que siempre hab\u00eda estado ah\u00ed.<\/p>\n<p>Se dio media vuelta.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 las escaleras en silencio. En la calle se qued\u00f3 quieta un momento, con el bolso colgando de una mano, mirando la vereda sin verla realmente.<\/p>\n<p>Ya no ten\u00eda casa. Ya no ten\u00eda marido. Y el hombre al que le hab\u00eda entregado el cuerpo tampoco era suyo.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 sola en la vereda, sin saber a d\u00f3nde ir.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_66973\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"66973\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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