{"id":67017,"date":"2026-09-01T00:04:18","date_gmt":"2026-08-31T22:04:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67017"},"modified":"2026-08-31T09:24:15","modified_gmt":"2026-08-31T07:24:15","slug":"la-mujer-que-ya-no-conocia-2-las-fotos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mujer-que-ya-no-conocia-2-las-fotos\/","title":{"rendered":"La mujer que ya no conoc\u00eda (2): Las fotos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67017\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No fue una videollamada.<\/p>\n<p>La primera vez que Ji-soo vio a Sof\u00eda fue por fotos.<\/p>\n<p>Kim y \u00e9l enviaron dinero. No pidieron permiso. Solo lleg\u00f3 el mensaje: que arrend\u00e1ramos una caba\u00f1a lejos de todo, lejos de vecinos, lejos de cualquiera que pudiera reconocer a la mujer recatada que mi esposa hab\u00eda sido\u2026 o al hombre que yo todav\u00eda fing\u00eda ser de d\u00eda.<\/p>\n<p>Ella acept\u00f3 en segundos.<\/p>\n<p>Yo sent\u00ed un nudo en el est\u00f3mago y, m\u00e1s abajo, una dureza vergonzosa. Esa mezcla ya me era conocida: culpa y placer pelean dentro de m\u00ed cada vez que Sof\u00eda pide salir. Me pregunto si est\u00e1 bien. Me pregunto qu\u00e9 clase de esposo se deja vestir, depilar y posar para el amigo del amante de su mujer. La respuesta siempre llega igual: si no me gustara, no seguir\u00eda.<\/p>\n<p>La caba\u00f1a estaba escondida entre cerros. Silencio. Paredes gruesas. Nadie cerca.<\/p>\n<p>Apenas cerramos la puerta, ella sac\u00f3 el traje. El mismo rosa. El de sirvienta. El que Kim me hab\u00eda puesto aquella noche. El cors\u00e9, el hilo, las portaligas, las medias, los zapatos de charol.<\/p>\n<p>\u2014Hoy no eres t\u00fa \u2014dijo, con una calma que antes no ten\u00eda\u2014. Hoy eres Sof\u00eda.<\/p>\n<p>La mujer tradicional de antes jam\u00e1s habr\u00eda pronunciado esa frase. Ahora la dec\u00eda como quien da una orden natural. Se hab\u00eda desinhibido tanto que ya no ped\u00eda. Dispon\u00eda.<\/p>\n<p>Me llev\u00f3 al ba\u00f1o. Me depil\u00f3 completa, sin prisa, como si estuviera preparando un regalo. Cada pasada de la cuchilla me dejaba m\u00e1s expuesto, m\u00e1s suave, m\u00e1s lejos del hombre que salgo a la calle. Me crem\u00e9. Me vest\u00ed. El hilo se me meti\u00f3 hasta el fondo. El cors\u00e9 me apret\u00f3 el pecho. Al mirarme al espejo sent\u00ed esa punzada otra vez: humillaci\u00f3n que quema\u2026 y un placer sucio que se niega a apagarse.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1 bien esto?<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1 bien que me guste?<\/p>\n<p>Ella no me dio tiempo a responder. Encendi\u00f3 el tel\u00e9fono y empez\u00f3 a colocarme.<\/p>\n<p>\u2014De rodillas.<\/p>\n<p>\u2014Manos atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Pecho adelante.<\/p>\n<p>\u2014Abre un poco m\u00e1s las piernas\u2026 pero que no se note nada.<\/p>\n<p>Ese era el juego cruel de las fotos: Sof\u00eda ten\u00eda que verse mujer. Completa. Sumisa. Sirvienta. Y mi verga, dura y traicionera debajo del hilo, no pod\u00eda asomar. Cada vez que se marcaba, ella se acercaba, me acomodaba la tela, me apretaba, me giraba la cadera, me cubr\u00eda con la falda. Lo hac\u00eda con una concentraci\u00f3n casi cari\u00f1osa\u2026 y con una excitaci\u00f3n que ya no escond\u00eda. Se le notaba en la respiraci\u00f3n. En c\u00f3mo se mord\u00eda el labio. En c\u00f3mo se le endurec\u00edan los pezones bajo la blusa.<\/p>\n<p>La mujer recatada que se tapaba para cambiarse ahora me mov\u00eda como una mu\u00f1eca. Me ped\u00eda que bajara la mirada. Que abriera la boca un poco. Que pusiera las manos sobre las rodillas. Que me girara de espaldas, de lado, sentada en la orilla de la cama, de rodillas junto a la ventana. En cada pose yo sent\u00eda dos cosas al mismo tiempo: la verg\u00fcenza de haber dejado de ser su esposo\u2026 y el alivio enfermo de convertirme en lo que ellos quer\u00edan.<\/p>\n<p>\u2014No mires a la c\u00e1mara como hombre \u2014me dijo en un momento, acomod\u00e1ndome el pelo\u2014. M\u00edrala como Sof\u00eda. Como si estuvieras esperando \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Lo hice.<\/p>\n<p>Y al hacerlo, algo dentro de m\u00ed se quebr\u00f3 un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Ella se toc\u00f3 m\u00e1s de una vez entre foto y foto. Sin disimulo. Se pasaba la mano por entre las piernas, se le escapaba un gemido corto y volv\u00eda a encuadrarme. Ya no era la esposa tradicional. Era la c\u00f3mplice. La que disfrutaba humill\u00e1ndome tanto como disfrutar siendo la puta de Kim.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3, revis\u00f3 cada imagen. Borr\u00f3 las que delataban demasiado. Guard\u00f3 las que me hac\u00edan ver peque\u00f1a, rosa, obediente, casi inocente\u2026 y al mismo tiempo vencida.<\/p>\n<p>\u2014Estas se van ahora \u2014dijo.<\/p>\n<p>Las mand\u00f3.<\/p>\n<p>Yo me qued\u00e9 sentado en la cama, todav\u00eda vestido, con el hilo clav\u00e1ndome y la culpa subiendo por la garganta. Pens\u00e9 en detenerlo. Pens\u00e9 en decir que no. Pens\u00e9 en el hombre serio y cerrado que soy frente a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero no dije nada.<\/p>\n<p>Porque en el fondo, mientras ella sonre\u00eda al tel\u00e9fono esperando la respuesta de Ji-soo, yo ya sab\u00eda la verdad m\u00e1s humillante de todas:<\/p>\n<p>No lo hac\u00eda solo por ellos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n lo hac\u00eda porque Sof\u00eda, cada vez que aparece, me enciente de una forma que el esposo nunca pudo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67017\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67017\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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