{"id":67036,"date":"2026-09-02T00:08:36","date_gmt":"2026-09-01T22:08:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67036"},"modified":"2026-09-01T16:10:38","modified_gmt":"2026-09-01T14:10:38","slug":"sara-y-el-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sara-y-el-sexo\/","title":{"rendered":"Sara y el sexo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67036\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me llamo Sara. Tengo 30 a\u00f1os. De ascendencia francesa por parte de mi madre, mido 1,70, peso 54 kilos, soy rubia con mechas claras que me ti\u00f1o cada dos meses para que se vean naturales. Mis pechos son un 90 natural, firmes, con pezones rosados que se endurecen con facilidad. Cintura estrecha, caderas que se insin\u00faan con cada paso, y estoy completamente depilada, suave como el terciopelo.<\/p>\n<p>Me cas\u00e9 muy joven, a los 22. \u00c9l quer\u00eda hijos; yo solo quer\u00eda disfrutar. Disfrutar de su polla, de su semen, de las noches largas en las que me montaba a horcajadas y lo apretaba con la concha hasta que se corr\u00eda dentro. \u00c9l no lo entendi\u00f3. Me dej\u00f3 por una prima m\u00eda, m\u00e1s sumisa, m\u00e1s dispuesta a parir. El d\u00eda que firm\u00e9 los papeles de la separaci\u00f3n en el juzgado de Le\u00f3n sent\u00ed un vac\u00edo y, al mismo tiempo, una libertad salvaje.<\/p>\n<p>Decid\u00ed hacerme experta en el sexo. No mediocre. Experta. Lo primero, lo m\u00e1s importante para m\u00ed, fue aprender a hacer las mejores mamadas del puto mundo. Garganta profunda, tragar sin dudar, comer co\u00f1os como si fueran el manjar m\u00e1s delicioso. Busqu\u00e9 en foros discretos, de esos que no salen en las primeras p\u00e1ginas de Google. Encontr\u00e9 un grupo privado que se reun\u00eda en Le\u00f3n y alrededores. Quince d\u00edas intensos. Sin m\u00f3vil, sin distracciones. Solo boca, lengua, garganta y ganas.<\/p>\n<p>Los quince d\u00edas.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda quedamos en un chalet discreto en las afueras de Le\u00f3n, cerca de la carretera de Astorga. Eran tres hombres y dos mujeres, todos mayores que yo, todos con experiencia. Me recibieron desnuda, como ellos. Me miraron: mis pechos, mi co\u00f1o depilado, mis labios rosados. Uno de ellos, un tipo de unos cuarenta, alto, con una polla gruesa ya semierecta, se acerc\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Abre la boca, Sara \u2014dijo.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 en el suelo de madera. \u00c9l me agarr\u00f3 del pelo te\u00f1ido y me empuj\u00f3 hacia su verga. Olor a hombre, a jab\u00f3n y a deseo. Pas\u00e9 la lengua por el glande, saboreando la gota que ya brillaba. Luego la engull\u00ed. Lenta al principio. \u00c9l me ense\u00f1\u00f3 a relajar la garganta, a respirar por la nariz, a tragar el reflejo. Cuando la cabeza roz\u00f3 el fondo de mi garganta, las l\u00e1grimas me saltaron a los ojos, pero no me retir\u00e9. Tragaba saliva y su sabor. \u00c9l se corri\u00f3 esa primera tarde directo en mi boca. Me hizo tragar cada gota y mostrar la lengua limpia despu\u00e9s. El semen era espeso, salado, y me corr\u00ed un poco solo de sentir c\u00f3mo bajaba por el es\u00f3fago.<\/p>\n<p>Los d\u00edas siguientes fueron m\u00e1s intensos. En un piso c\u00e9ntrico cerca de la Catedral practicamos con dos pollas a la vez: una en la boca, otra en la mano, alternando. Me ense\u00f1aron a usar la lengua en espiral alrededor del frenillo, a succionar fuerte mientras bajaba hasta que la nariz tocaba el vello p\u00fabico. Garganta profunda de verdad: la polla entera, los huevos contra mi barbilla, el aire cort\u00e1ndose un segundo. Escup\u00eda saliva espesa por las comisuras; me chorreaba por el pecho y me mojaba los pezones. Cuando se corr\u00edan, tragaba. Siempre. Incluso cuando uno de ellos me agarr\u00f3 la cabeza y embisti\u00f3 hasta que las l\u00e1grimas me corr\u00edan por las mejillas y el semen me sal\u00eda por la nariz. Me limpi\u00e9 con la lengua y sonre\u00ed.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aprend\u00ed a comer co\u00f1os. Una de las chicas del grupo, una morena de Valladolid que ven\u00eda los fines de semana, se sent\u00f3 en mi cara en una habitaci\u00f3n del chalet con vistas a los montes. Su co\u00f1o estaba afeitado tambi\u00e9n, hinchado, chorreando. Pas\u00e9 la lengua desde el ano hasta el cl\u00edtoris, lento, presionando. Chup\u00e9 sus labios internos, met\u00ed la lengua dentro, lam\u00ed el cl\u00edtoris con la punta mientras introduc\u00eda dos dedos. Ella se retorc\u00eda, me agarraba del pelo y se frotaba contra mi boca hasta que se corri\u00f3, moj\u00e1ndome la cara entera. Beb\u00ed su flujo. Sab\u00eda dulce y \u00e1cido a la vez. Me hicieron practicar hasta que pod\u00eda hacerla correrme tres veces seguidas sin parar, tragando todo lo que sal\u00eda.<\/p>\n<p>Hubo noches en un hotel discreto cerca de San Isidoro. Me vendaron los ojos. Tres pollas a la vez: una en la boca, una en cada mano. Me corr\u00edan en la cara, en la lengua, en los pechos. Me ped\u00edan que lo lamiera todo, que metiera los dedos en mi propia concha y me saboreara mientras chupaba. Aprend\u00ed a controlar la respiraci\u00f3n, a no atragantarme aunque me embistieran con fuerza. A tragar sin asco, a pedir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Era el decimoquinto d\u00eda. Amanec\u00eda sobre los campos secos de las afueras de Le\u00f3n, hacia la zona de Benavente. Nos hab\u00edan llevado a un pajar abandonado, lejos de cualquier carretera transitada. El olor a paja vieja, a polvo y a sexo ya impregnaba el aire desde la noche anterior. Yo estaba desnuda, arrodillada en el centro, las rodillas hundidas en la paja, los pechos pesados y los pezones duros por el fresco de la madrugada. Mi co\u00f1o depilado brillaba de humedad; llevaba d\u00edas sin dejar de mojarme solo con la anticipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los tres hombres se colocaron delante de m\u00ed. El primero era alto, de Le\u00f3n capital, polla gruesa y venosa ya erecta. Me agarr\u00f3 del pelo te\u00f1ido, me abri\u00f3 la boca con los pulgares y empuj\u00f3 de un solo golpe. Su glande roz\u00f3 el fondo de mi garganta. Tragaba el reflejo, respiraba por la nariz, dejaba que la saliva espesa me chorreara por la barbilla y me cayera entre los pechos. Embest\u00eda con ritmo constante, profundo, haciendo que mi garganta se adaptara a cada cent\u00edmetro. Cuando se corri\u00f3, lo hizo directo en el fondo, sujet\u00e1ndome la cabeza. Tragaba a golpes, sintiendo el semen caliente bajar por el es\u00f3fago. Me hizo sacar la lengua limpia. Sonre\u00ed con los labios hinchados.<\/p>\n<p>El segundo no esper\u00f3. Me gir\u00f3 un poco, me puso de rodillas m\u00e1s abiertas y me embisti\u00f3 la boca con m\u00e1s fuerza. Era m\u00e1s largo, menos grueso, pero embest\u00eda como si quisiera llegar a mi est\u00f3mago. Cada embestida hac\u00eda que mis pechos se sacudieran, que la saliva me goteara hasta el ombligo. Me tocaba el cl\u00edtoris con dos dedos mientras me follaba la garganta; yo me retorc\u00eda, gimiendo alrededor de su verga, y me corr\u00ed un poco solo de la presi\u00f3n. Cuando eyacul\u00f3, llen\u00f3 mi boca hasta que el semen me sali\u00f3 por las comisuras. Me hizo tragarlo todo, limpiarle el glande con la lengua y mostrar de nuevo la boca vac\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 el tercero.<\/p>\n<p>Era \u00e1rabe, de unos treinta y cinco, piel morena, barba recortada, ojos oscuros. Su polla\u2026 Dios. Veinticinco cent\u00edmetros, gruesa como un bote de 33 cl. El tronco era casi del grosor de mi mu\u00f1eca, las venas saltaban, el glande enorme y brillante. La hab\u00eda visto antes, pero nunca la hab\u00eda tenido entera. Me mir\u00f3 desde arriba, se pas\u00f3 la mano por la longitud y se acerc\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Abre bien, Sara \u2014dijo con acento marcado\u2014. Hoy te la comes entera.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 m\u00e1s erguida, abr\u00ed la boca lo m\u00e1ximo posible. Primero solo el glande. Era tan grueso que me cost\u00f3 encajarlo entre los labios. La lengua se aplast\u00f3 contra el suelo de mi boca. Empuj\u00f3 despacio, cent\u00edmetro a cent\u00edmetro. Sent\u00ed c\u00f3mo mi mand\u00edbula se abr\u00eda hasta el l\u00edmite, c\u00f3mo la saliva me inundaba. Cuando la cabeza roz\u00f3 el fondo de la garganta, el reflejo fue violento; las l\u00e1grimas me saltaron a los ojos, pero \u00e9l no se detuvo. Me agarr\u00f3 del pelo con las dos manos y empuj\u00f3 m\u00e1s.<\/p>\n<p>La polla entraba. Lenta, imparable. Sent\u00eda cada vena rozando mi lengua, el grosor estir\u00e1ndome la garganta. Cuando por fin la tuve casi entera, la nariz aplastada contra su vientre, los huevos pesados contra mi barbilla, no pod\u00eda respirar. El aire se cort\u00f3. \u00c9l la mantuvo all\u00ed unos segundos, sintiendo c\u00f3mo mi garganta se contra\u00eda alrededor de \u00e9l, c\u00f3mo las l\u00e1grimas me corr\u00edan por las mejillas y la saliva me chorreaba en hilos gruesos hasta el suelo de paja. Luego retrocedi\u00f3 solo lo justo para que pudiera tomar aire y volvi\u00f3 a embestir.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a follarme la boca de verdad. Embestidas largas, profundas, que hac\u00edan que el glande golpeara una y otra vez el fondo de mi garganta. Cada vez que entraba del todo, mi cuello se hinchaba visiblemente. Mis pechos rebotaban, mis pezones rozaban la paja. Yo solo pod\u00eda emitir sonidos ahogados, gorgoteos de saliva y aire. \u00c9l gem\u00eda en \u00e1rabe, sujet\u00e1ndome la cabeza, us\u00e1ndome. La polla era tan gruesa que mis labios estaban tensos alrededor, hinchados, brillantes de saliva.<\/p>\n<p>Cuando sinti\u00f3 que se acercaba, aceler\u00f3. Embestidas m\u00e1s r\u00e1pidas, m\u00e1s profundas. De repente se clav\u00f3 hasta el fondo, me sujet\u00f3 con fuerza y se corri\u00f3. El semen sali\u00f3 a chorros potentes, tan abundante que sent\u00ed c\u00f3mo me llenaba la garganta y el est\u00f3mago al mismo tiempo. No pude tragarlo todo de golpe; parte me sali\u00f3 por la nariz, parte por las comisuras de la boca, goteando por mi barbilla y cayendo sobre mis pechos. \u00c9l la mantuvo enterrada hasta que termin\u00f3 de eyacular, luego la sac\u00f3 despacio. Un hilo grueso de semen y saliva un\u00eda su glande a mi lengua.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 arrodillada, jadeando, la boca abierta, el semen espeso resbal\u00e1ndome por la lengua. Me hicieron tragar lo que quedaba, limpiarle la polla enorme con la lengua, lamer cada cent\u00edmetro hasta que qued\u00f3 brillante. Mis labios estaban hinchados, la garganta ardiendo de forma deliciosa, el pecho y el vientre manchados.<\/p>\n<p>Ese fue el final de los quince d\u00edas. Me levant\u00e9 temblando, el sabor de los tres semen mezclados todav\u00eda en la boca, la polla del \u00e1rabe marcada en mi memoria como la m\u00e1s grande y gruesa que hab\u00eda tragado entera.<\/p>\n<p>De vuelta a casa.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a mi piso en el centro de Le\u00f3n, cerca de la plaza de San Marcelo. El cuerpo todav\u00eda notaba la marca de aquella polla \u00e1rabe de 25 cm en la garganta: un ardor dulce, un recuerdo que me mojaba solo de pensarlo. Pero los quince d\u00edas hab\u00edan terminado. Ahora tocaba practicar. Necesitaba un conejillo de indias.<\/p>\n<p>El viernes por la noche me vest\u00ed para cazar. Vaqueros ajustados que marcaban las caderas, una camiseta corta que dejaba ver un trozo de vientre plano y el escote generoso de mi 90, sin sujetador. Mechas rubias sueltas, labios pintados de un rosa brillante que invitaba a ensuciarlos. Fui a un pub de universitarios cerca de la facultad, de esos con mesas de madera oscura, cerveza barata y m\u00fasica alta. El aire ol\u00eda a colonia barata, a sudor joven y a ganas.<\/p>\n<p>Lo vi enseguida. Deportista, de los que juegan al f\u00fatbol o al baloncesto en el campus. Unos 22 a\u00f1os, hombros anchos, brazos marcados bajo la camiseta ajustada, mand\u00edbula firme, mirada segura de quien sabe que las chicas le miran. Estaba con dos colegas, riendo alto. Me plant\u00e9 cerca de la barra, ped\u00ed una ca\u00f1a y lo mir\u00e9 de arriba abajo con calma. Cuando nuestras miradas se cruzaron, sonre\u00ed apenas y me toqu\u00e9 el labio inferior con el dedo. Bast\u00f3.<\/p>\n<p>Diez minutos despu\u00e9s est\u00e1bamos en el ba\u00f1o del fondo. \u00c9l me empuj\u00f3 contra la pared, intentando besarme con prisas de adolescente. Yo me arrodill\u00e9 sin decir nada. Le baj\u00e9 el pantal\u00f3n y la ropa interior de un tir\u00f3n. Su polla salt\u00f3 fuera: no era enorme, pero estaba dura, venosa, de un chico que se la toca a menudo. Olor a jab\u00f3n y a excitaci\u00f3n limpia.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo \u2014le dije, mir\u00e1ndolo desde abajo\u2014. D\u00e9jame.<\/p>\n<p>Lo engull\u00ed de un golpe. Garganta relajada, lengua trabajando el frenillo, succi\u00f3n firme. \u00c9l solt\u00f3 un gemido ronco y se agarr\u00f3 al lavabo. Dos minutos. Exactamente dos. Se corri\u00f3 a chorros potentes dentro de mi boca, temblando, maldiciendo entre dientes. Tragu\u00e9 todo, limpi\u00e9 el glande con la lengua y me levant\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014La juventud es un arma \u2014le susurr\u00e9 al o\u00eddo\u2014. Vamos a mi casa. Quiero m\u00e1s.<\/p>\n<p>En el taxi apenas hablamos. En cuanto entramos en el piso, lo empuj\u00e9 hacia el sof\u00e1. Me quit\u00e9 la camiseta, dej\u00e9 caer los vaqueros y me qued\u00e9 solo con las braguitas de encaje negro que marcaban el co\u00f1o depilado. Me arrodill\u00e9 otra vez. Esta vez lo hice lento. Lengua en espirales, succi\u00f3n profunda, garganta abierta. \u00c9l se recuper\u00f3 r\u00e1pido, como solo los j\u00f3venes pueden.<\/p>\n<p>En menos de media hora se corri\u00f3 por segunda vez, esta vez en mi lengua extendida, viendo c\u00f3mo lo tragaba sin dudar. La tercera fue conmigo montada a horcajadas sobre su cara, frot\u00e1ndome el cl\u00edtoris contra su boca mientras le chupaba la polla al rev\u00e9s, hasta que volvi\u00f3 a llenarme la garganta. La cuarta\u2026 lo tuve de pie, yo de rodillas en el suelo del sal\u00f3n, y le foll\u00e9 la boca con ritmo constante hasta que se corri\u00f3 otra vez, agarr\u00e1ndome el pelo y embistiendo como un animalito desesperado.<\/p>\n<p>Solo entonces lo dej\u00e9 que me follara.<\/p>\n<p>Me tumb\u00f3 en el sof\u00e1, me abri\u00f3 las piernas y entr\u00f3. Era torpe. Embest\u00eda demasiado r\u00e1pido, demasiado superficial, sin ritmo. Su polla se sent\u00eda bien, caliente, pero no encontraba el \u00e1ngulo. Me tocaba los pechos con manos inexpertas. Yo me frotaba el cl\u00edtoris con dos dedos mientras \u00e9l jadeaba encima. Casi no consigui\u00f3 que me corriera. Solo cuando me concentr\u00e9 en la presi\u00f3n de mis propios dedos y en el recuerdo de la garganta profunda del \u00e1rabe logr\u00e9 un orgasmo corto, agudo. \u00c9l se corri\u00f3 dentro de m\u00ed segundos despu\u00e9s, con un gemido de alivio.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9, el semen resbal\u00e1ndome por el muslo interno, y lo mir\u00e9 con una sonrisa tranquila.<\/p>\n<p>\u2014Llama a un par de amigos. Ahora.<\/p>\n<p>\u00c9l dud\u00f3 solo un segundo. Sac\u00f3 el m\u00f3vil. Veinte minutos despu\u00e9s son\u00f3 el timbre. Entraron los dos colegas del pub: otro deportista m\u00e1s alto y delgado, y uno m\u00e1s moreno, de hombros anchos y mirada hambrienta. Los tres yogurinos, como yo los llam\u00e9 en mi cabeza. J\u00f3venes, duros, recuper\u00e1ndose en minutos.<\/p>\n<p>Los desnud\u00e9 a los tres en el sal\u00f3n. Me arrodill\u00e9 y empec\u00e9 por el m\u00e1s alto. Garganta profunda, saliva chorreando, mientras el de siempre me follaba la boca con dos dedos y el tercero se tocaba mir\u00e1ndome. Luego los altern\u00e9. Una polla en la boca, otra en cada mano. Cuando el primero se corri\u00f3 en mi lengua, tragu\u00e9 y pas\u00e9 al siguiente sin pausa. El sabor a semen joven, m\u00e1s claro, m\u00e1s abundante, me mojaba el co\u00f1o hasta el punto de que me resbalaba por los muslos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s me tumbaron en la cama. Uno me follaba la boca, otro me embest\u00eda el co\u00f1o con ganas, el tercero me chupaba los pechos y me pellizcaba los pezones. Rotaron. Me pusieron a cuatro patas. El de siempre me entr\u00f3 por detr\u00e1s mientras el moreno me follaba la garganta a fondo y el alto me sujetaba las manos. Embestidas profundas, ritmos distintos, el sonido h\u00famedo de mis agujeros siendo usados.<\/p>\n<p>Me corr\u00ed varias veces: una con una polla golpe\u00e1ndome el fondo de la garganta y otra estir\u00e1ndome el co\u00f1o; otra cuando me doblaron y me metieron dos a la vez \u2014una en la concha, otra en la boca\u2014 mientras el tercero se corr\u00eda en mis pechos. Ellos tambi\u00e9n se corr\u00edan una y otra vez. Semen en mi lengua, en mi co\u00f1o, en mis pechos, en mi cara, en el pelo te\u00f1ido.<\/p>\n<p>Al final estaba cubierta. Hilos blancos me cruzaban los pechos, me goteaban por la barbilla, me resbalaban por el vientre plano hasta el co\u00f1o hinchado y rojo. El olor a sexo y sudor joven llenaba la habitaci\u00f3n. Me tumb\u00e9 entre los tres, respirando agitada, el cuerpo temblando de satisfacci\u00f3n. Hab\u00eda conseguido exactamente lo que buscaba: usarlos, exprimirlos, correrme a placer mientras ellos me llenaban una y otra vez.<\/p>\n<p>Sonre\u00ed con los labios hinchados y la cara manchada.<\/p>\n<p>El siguiente paso.<\/p>\n<p>Lo descubr\u00ed la tarde en que me hice el primer tatuaje. Fue en un estudio discreto cerca del barrio de Eras de Renueva, en Le\u00f3n. Una silla reclinable, el zumbido de la m\u00e1quina, el olor a tinta y a antis\u00e9ptico. Eleg\u00ed un infinito peque\u00f1o en la mu\u00f1eca izquierda, delicado, negro. Cuando la aguja empez\u00f3 a picar, sent\u00ed el ardor fino, constante. No era solo dolor. Era una corriente que bajaba directo al co\u00f1o. Me moj\u00e9. Not\u00e9 c\u00f3mo los labios se hinchaban bajo los vaqueros, c\u00f3mo el cl\u00edtoris lat\u00eda al ritmo de cada pasada de la aguja. Termin\u00e9 el infinito con las bragas empapadas y una excitaci\u00f3n que no hab\u00eda esperado.<\/p>\n<p>Esa misma semana volv\u00ed. Piercing en el ombligo. El pinchazo seco, el metal fr\u00edo atraves\u00e1ndome la piel. El dolor corto y preciso me hizo arquear la espalda y soltar un gemido que la perforadora interpret\u00f3 como simple nerviosismo. Yo sab\u00eda la verdad: estaba empapada otra vez. Camin\u00e9 a casa con el ombligo sensible, cada roce de la camiseta enviando una descarga directa entre las piernas.<\/p>\n<p>No me detuve. Un mes despu\u00e9s me perfor\u00e9 los pezones. Aros de plata. Me sent\u00e9 en la misma silla, pechos al aire, pezones ya duros de anticipaci\u00f3n. El primer pinchazo me arranc\u00f3 un grito ahogado. El segundo me hizo cerrar los ojos y apretar los muslos. Cuando los aros quedaron colocados, brillando, cada movimiento me recordaba que estaban ah\u00ed. Esa noche me toqu\u00e9 en la cama, tirando suavemente de los aros mientras me met\u00eda tres dedos, y me corr\u00ed m\u00e1s fuerte que en semanas.<\/p>\n<p>El \u00faltimo fue el cl\u00edtoris. Lo dej\u00e9 para cuando ya no pod\u00eda esperar m\u00e1s. Volv\u00ed al estudio un viernes por la tarde. Esta vez la que me atendi\u00f3 fue Mai. Gallega, morena de pelo negro azabache cortado en un bob desigual, piel p\u00e1lida de g\u00f3tica de libro, labios pintados de negro mate, tatuajes que le sub\u00edan por el cuello y los brazos. Perforaciones en la nariz, en la ceja, en la lengua. Me mir\u00f3 con calma mientras me desnudaba de cintura para abajo y me colocaba en la camilla.<\/p>\n<p>\u2014Respira \u2014dijo con acento suave.<\/p>\n<p>El pinchazo en el cl\u00edtoris fue un rel\u00e1mpago. Dolor puro, brillante, que se transform\u00f3 al instante en placer tan intenso que casi me corro ah\u00ed mismo. Me arque\u00e9, solt\u00e9 un gemido largo y not\u00e9 c\u00f3mo el co\u00f1o se contra\u00eda solo. Mai termin\u00f3 de colocar el piercing, un aro peque\u00f1o y discreto, y entonces, sin decir nada, se inclin\u00f3. Su lengua, fr\u00eda por el piercing, roz\u00f3 el cl\u00edtoris reci\u00e9n perforado. Lami\u00f3 despacio, rodeando el metal, chupando con cuidado. Fue la primera vez que una mujer me com\u00eda el co\u00f1o. Su boca era distinta: m\u00e1s suave, m\u00e1s precisa, m\u00e1s paciente. Me abri\u00f3 los labios con los dedos tatuados, meti\u00f3 la lengua dentro, chup\u00f3 el cl\u00edtoris hinchado alrededor del piercing hasta que me corr\u00ed temblando, agarr\u00e1ndome a la camilla, moj\u00e1ndole la barbilla.<\/p>\n<p>Cuando pude respirar, me incorpor\u00e9, la mir\u00e9 a los ojos negros y la empuj\u00e9 suavemente hacia atr\u00e1s. Me arrodill\u00e9 entre sus piernas. Le baj\u00e9 los pantalones de cuero. Su co\u00f1o estaba depilado, perforado tambi\u00e9n, con un vertical en el capuch\u00f3n. Us\u00e9 todo lo que hab\u00eda aprendido en aquellos quince d\u00edas: lengua plana, succi\u00f3n firme, dedos curvados buscando el punto exacto, garganta abierta cuando met\u00ed la lengua lo m\u00e1s profundo que pude. Mai se agarr\u00f3 a mi pelo te\u00f1ido y se frot\u00f3 contra mi boca hasta correrse con un gemido ronco, llen\u00e1ndome la lengua de su flujo dulce y \u00e1cido. Tragu\u00e9. Le devolv\u00ed el favor con creces.<\/p>\n<p>Esa misma noche se qued\u00f3 en mi piso. Empezamos una relaci\u00f3n que dur\u00f3 meses. Mai era fuego contenido. P\u00e1lida, tatuada de pies a cabeza, perforada, con un apetito que igualaba al m\u00edo. Me follaba con un arn\u00e9s negro grueso mientras me tiraba de los aros de los pezones. Me com\u00eda el co\u00f1o durante horas, lamiendo alrededor del piercing del cl\u00edtoris hasta que perd\u00eda la cuenta de los orgasmos. Yo le devolv\u00eda el favor arrodillada, tragando su flujo, metiendo la lengua en su culo, chup\u00e1ndole los pezones perforados. A veces me ataba las mu\u00f1ecas con cuerdas negras y me dejaba a su merced; otras veces era yo quien la montaba, frotando mi co\u00f1o contra el suyo hasta que ambas nos corr\u00edamos juntas.<\/p>\n<p>Fue ella quien me hizo los tatuajes grandes. Primero la espalda entera: motivos vikingos, runas, un cuervo de Od\u00edn con las alas abiertas, l\u00edneas negras y grises que bajaban hasta el final de la columna. Cada sesi\u00f3n era un ritual. Me tumbaba desnuda en su estudio particular, las piernas abiertas, y mientras la aguja trabajaba en mi espalda yo me mojaba sin parar. A veces Mai paraba, se arrodillaba y me com\u00eda el co\u00f1o entre pasadas de tinta, el sabor a mi excitaci\u00f3n mezclado con el olor a tinta.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vinieron las dos mangas completas: brazos enteros cubiertos de patrones n\u00f3rdicos, serpientes, hachas, runas que se enroscaban desde los hombros hasta las mu\u00f1ecas. Horas de dolor delicioso. Cada vez que la aguja rozaba un nervio, mi cl\u00edtoris perforado lat\u00eda. Terminaba las sesiones temblando, el co\u00f1o chorreando, y Mai me follaba ah\u00ed mismo, sobre la camilla manchada de tinta, hasta que ambas grit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Meses de eso. De despertar con su lengua en mi co\u00f1o, de follarnos en el ba\u00f1o del estudio, de sentir los aros de mis pezones tirar cuando ella me montaba. De llevar su marca en la piel y en el cuerpo. Mai me ense\u00f1\u00f3 que el dolor y el placer no son opuestos: son la misma corriente que te atraviesa y te deja destrozada y completa al mismo tiempo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67036\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67036\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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Me com\u00eda el co\u00f1o durante horas, lamiendo alrededor del piercing del cl\u00edtoris<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67036\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67036\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":20282,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-67036","post","type-post","status-publish","format-standard","category-fantasias-eroticas"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":113,"today_views":113},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67036","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20282"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67036"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67036\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67037,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67036\/revisions\/67037"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}