{"id":67057,"date":"2026-09-05T00:05:47","date_gmt":"2026-09-04T22:05:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67057"},"modified":"2026-09-04T09:48:52","modified_gmt":"2026-09-04T07:48:52","slug":"amantes-engomados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/amantes-engomados\/","title":{"rendered":"Amantes engomados"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67057\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La habitaci\u00f3n ol\u00eda a l\u00e1tex pulido, a aceite de silicona y a ese calor denso que solo nace cuando dos cuerpos han estado usando demasiado tiempo sin quitarse su segunda piel. La luz violeta resbalaba por cada pliegue brillante, convirtiendo a Se\u00f1or M y Se\u00f1ora J en dos estatuas vivas de goma negra. El se\u00f1or M permanec\u00eda arrodillado, su catsuit le ce\u00f1\u00eda cada m\u00fasculo, su pecho marcado por un arn\u00e9s de tiras cruzadas con hebillas plateadas brillando sobre las costillas, una capucha le cubr\u00eda todo el cr\u00e1neo dejando apenas los ojos oscuros y la boca entreabierta.<\/p>\n<p>Un collar alto le manten\u00eda la cabeza erguida, obligado a mirar hacia arriba, unas botas del mismo material de su catsuit le llegaban hasta media pantorrilla y las rodillas hundidas en el suelo cruj\u00edan suavemente contra el cuero de los pantalones. La se\u00f1ora J se alzaba delante de \u00e9l. Su traje era todav\u00eda m\u00e1s implacable, se enfund\u00f3 un catsuit de l\u00e1tex grueso que dibujaba cada curva, el cors\u00e9 integrado con ganchos met\u00e1licos que le hund\u00edan la cintura y le empujaban los senos hacia adelante, unas hebillas recorr\u00edan sus muslos, su torso, sus hombros, su capucha le dejaba visibles solo los labios pintados de un rojo oscuro que contrastaba con el negro absoluto.<\/p>\n<p>Una mano enguantada descansaba sobre el hombro de Se\u00f1or M, los dedos hundidos en el l\u00e1tex brillante, de manera poseedora. Se miraron. No hac\u00eda falta hablar. Llevaban a\u00f1os construyendo este lenguaje, el roce de materiales, el sonido h\u00famedo del l\u00e1tex cuando se pegaba y se despegaba, el temblor que recorr\u00eda a uno cuando el otro apretaba un anillo. La se\u00f1ora J se inclin\u00f3. Sus labios, encerrados en la abertura de la capucha, rozaron primero la frente de Se\u00f1or M, despu\u00e9s el puente de la nariz, despu\u00e9s esa boca que esperaba.<\/p>\n<p>El beso fue lento, profundo, sucio. Lenguas que se buscaban a trav\u00e9s de las aberturas, saliva que brillaba sobre el l\u00e1tex de las capuchas. El se\u00f1or M gimi\u00f3 dentro de la suya, un sonido ahogado y agradecido. Ella le sujet\u00f3 la nuca con la mano libre y lo oblig\u00f3 a abrir m\u00e1s la boca, a recibirla, a tragarse su aliento caliente. \u2014Te adoro encerrado as\u00ed \u2014susurr\u00f3 ella contra sus labios\u2014. Te adoro cuando no puedes esconder nada.<\/p>\n<p>\u00c9l respondi\u00f3 frotando la mejilla contra su pecho, el l\u00e1tex de su capucha desliz\u00e1ndose por el valle entre sus senos. Las hebillas de ella le rozaban la cara. Quer\u00eda besarla otra vez y otra vez. La se\u00f1ora J lo hizo ponerse de pie, el sonido del l\u00e1tex al estirarse fue obsceno, se abrazaron de cuerpo entero. Los trajes se pegaron como si quisieran fundirse. Ella le pas\u00f3 las manos por la espalda, palp\u00f3 cada tira del arn\u00e9s, cada anillo, cada hebilla que lo convert\u00eda en suyo. \u00c9l le agarr\u00f3 la cintura, los dedos hundidos en el cors\u00e9, y la levant\u00f3 un poco para que ella pudiera enroscarle una pierna. Se besaron otra vez, m\u00e1s brutales ahora, dientes rozando el l\u00e1tex de las capuchas, lenguas empujando.<\/p>\n<p>Ella lo empuj\u00f3 contra una pared de ladrillo. Las manos de Se\u00f1or M recorrieron sus pechos cubiertos de goma, apretaron, amasaron. Los pezones se marcaban duros bajo el material. La se\u00f1ora J le permiti\u00f3 bajara la cremallera del pecho lo justo para introducir la mano y apretarle el pez\u00f3n. Los dos jadearon, despu\u00e9s ella se arrodill\u00f3. El contraste era perfecto, pues la figura dominante de antes ahora a sus pies, pero no era sumisi\u00f3n, era devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la bragueta de l\u00e1tex del Se\u00f1or M con dedos precisos. Su polla brot\u00f3 pesada, ya brillante de presemen, contrastando con el negro absoluto del traje. Se\u00f1ora J la mir\u00f3 un segundo, como quien contempla un altar, y despu\u00e9s la envolvi\u00f3 con los labios a trav\u00e9s de la abertura de su propia capucha. El calor de su boca, el roce de la goma contra la piel desnuda, el sonido h\u00famedo y r\u00edtmico. Se\u00f1or M apoy\u00f3 la cabeza contra la pared y gimi\u00f3 su nombre.<\/p>\n<p>Ella lo chup\u00f3 con hambre y con amor. Lengua plana recorriendo la vena, succi\u00f3n profunda que le hac\u00eda arquear la espalda, una mano enguantada masaje\u00e1ndole los huevos todav\u00eda encerrados en el l\u00e1tex, cada vez que \u00e9l intentaba mover las caderas ella lo sujetaba, oblig\u00e1ndolo a recibir. Cuando lo tuvo al borde, se detuvo, se puso de pie y lo bes\u00f3 otra vez, compartiendo el sabor de \u00e9l. A continuaci\u00f3n, lo hizo tumbarse en el suelo de madera, y ella se mont\u00f3 a horcajadas, todav\u00eda completamente enfundada, por cuanto, baj\u00f3 la cremallera de su propia entrepierna y se frot\u00f3 contra \u00e9l, el l\u00e1tex caliente y resbaladizo de ambos trajes creando una fricci\u00f3n deliciosa y sucia.<\/p>\n<p>El cl\u00edtoris hinchado rozaba la polla dura. Se besaron mientras ella se frotaba, mientras los anillos de sus collares chocaban, mientras las hebillas se enganchaban y se soltaban. Cuando no aguant\u00f3 m\u00e1s, lo guio dentro. El primer empuj\u00f3n fue lento, casi ceremonial, el l\u00e1tex de sus muslos se peg\u00f3 al de las caderas de \u00e9l. Ella baj\u00f3 hasta sentarse por completo, llen\u00e1ndose, y solt\u00f3 un gemido largo que vibr\u00f3 dentro de la capucha. El se\u00f1or M le agarr\u00f3 las caderas, los dedos resbalando sobre el material brillante, y empez\u00f3 a empujar hacia arriba.<\/p>\n<p>Follaron as\u00ed, ella encima, el cuerpo de goma negra subiendo y bajando, los senos rebotando dentro del cors\u00e9, el sonido de l\u00e1tex contra l\u00e1tex cada vez m\u00e1s h\u00famedo. Se miraban a los ojos a trav\u00e9s de las aberturas de las capuchas. Cada embestida era una declaraci\u00f3n. \u2014Eres m\u00edo \u2014dijo ella, la voz rota.\u2014Siempre \u2014respondi\u00f3 \u00e9l\u2014. En esto. Cambiaron de posici\u00f3n. \u00c9l la puso a cuatro patas. El culo de Se\u00f1ora J, perfectamente moldeado por el l\u00e1tex, se alz\u00f3 hacia \u00e9l. Se\u00f1or M le recorri\u00f3 la espalda con las palmas, acarici\u00f3 cada hebilla, cada tira, y despu\u00e9s la penetr\u00f3 otra vez, m\u00e1s profundo, m\u00e1s salvaje. Las manos de ella se aferraron al suelo. Cada embestida hac\u00eda que los anillos de su arn\u00e9s tintinearan.<\/p>\n<p>\u00c9l se inclin\u00f3 sobre ella, el pecho de l\u00e1tex pegado a su espalda de l\u00e1tex, y le mordi\u00f3 el hombro a trav\u00e9s de la capucha mientras la follaba.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s la tumbo boca abajo y la penetro salvajemente estirando el traje, entrando f\u00e1cilmente Se besaron torpes y desesperados, mientras \u00e9l le frotaba el cl\u00edtoris con los dedos enguantados, ella se corri\u00f3 primero, el cuerpo tens\u00e1ndose, un grito ahogado contra su boca. El orgasmo la hizo apretarse alrededor de \u00e9l con tanta fuerza que \u00e9l la sigui\u00f3 segundos despu\u00e9s, llen\u00e1ndola a chorros calientes, el semen escapando por los bordes de la cremallera y brillando sobre el l\u00e1tex negro.<\/p>\n<p>No se separaron. Permanecieron enredados en el suelo, respirando el mismo aire viciado y dulce. Las capuchas todav\u00eda puestas, los trajes todav\u00eda brillantes de sudor y de fluidos. Se\u00f1ora J le acarici\u00f3 la mejilla a trav\u00e9s de la goma. \u2014Otra vez \u2014pidi\u00f3 ella, ya con la voz ronca\u2014. Quiero que me folles contra la pared. Quiero chuparte otra vez. Quiero que me abras la capucha solo lo justo para que pueda besarte el cuello. &#8211; El Se\u00f1or M la mir\u00f3 con una devoci\u00f3n que no necesitaba palabras. Le sujet\u00f3 la nuca y la bes\u00f3 otra vez, lento, profundo, como si el mundo entero cupiera en esa abertura de l\u00e1tex.<\/p>\n<p>Y volvieron a empezar. La noche era larga y los trajes no se los quitar\u00edan. No hac\u00eda falta. El fetiche era el amor y el amor era el fetiche, eran dos cuerpos encerrados en la misma segunda piel, dos almas que se reconoc\u00edan precisamente porque el resto del mundo hab\u00eda desaparecido detr\u00e1s del brillo negro.<\/p>\n<p>Se follaron de pie, ella con la espalda contra el ladrillo y las piernas alrededor de su cintura. Se follaron en el sill\u00f3n blanco que hab\u00eda al fondo, ella sentada sobre \u00e9l, movi\u00e9ndose con una lentitud casi cruel. \u00c9l se arrodill\u00f3 otra vez y la lami\u00f3 a trav\u00e9s de la cremallera abierta hasta que ella se corri\u00f3 contra su cara, el l\u00e1tex de su capucha empapado. Ella lo chup\u00f3 de rodillas hasta que \u00e9l se corri\u00f3 en su boca y despu\u00e9s se lo trag\u00f3, los labios brillantes, y se lo mostr\u00f3 como ofrenda.<\/p>\n<p>Cuando por fin se detuvieron, exhaustos, segu\u00edan abrazados en el centro de la habitaci\u00f3n. La luz violeta los envolv\u00eda. Las hebillas descansaban. Los anillos ya no tintineaban. El se\u00f1or M apoy\u00f3 la frente contra el pecho de Se\u00f1ora J. Ella le acarici\u00f3 la capucha con una ternura que contrastaba con todo lo que acababan de hacerse. Nadie m\u00e1s exist\u00eda. Solo ellos dos, brillantes, pegajosos, absolutamente entregados el uno al otro dentro de sus deliciosas prisiones de goma negra.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67057\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67057\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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