{"id":67158,"date":"2026-09-11T00:05:47","date_gmt":"2026-09-10T22:05:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67158"},"modified":"2026-09-10T21:21:20","modified_gmt":"2026-09-10T19:21:20","slug":"3696-represion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/3696-represion\/","title":{"rendered":"Ten\u00eda la sospecha"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67158\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Represi\u00f3n. Era la palabra que a la atribulada Alicia le hab\u00eda andado rondando en el cerebro durante todo el fin de semana. Porque ya no era posible seguir manteniendo dentro de su arsenal de pensamientos, esa realidad que se le escapaba por todos los poros. Si hasta hab\u00eda llegado a pensar que sus deseos se le reflejan en la cara y en los movimientos de sus manos porque su madre y su hermana a menudo le hac\u00edan alusiones a su conducta extra\u00f1a, pero ellas jam\u00e1s ser\u00edan capaces de adivinar cual era el origen de su inquietud creciente.<\/p>\n<p>A ese origen, fue que se vio enfrentada esa ma\u00f1ana en el centro comercial y cuando se acercaba directamente hacia \u00e9l, ya era demasiado tarde para ocultarse, como tantas otras veces lo hab\u00eda hecho. Ya la estaba abrazando al tiempo que le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Alicia, por fin te encuentro. Tu tel\u00e9fono no contesta y tu madre y tu hermana siempre me dicen que no est\u00e1s.<\/p>\n<p>Hab\u00eda huido de \u00e9l de todas las formas posibles. Sab\u00eda muy bien porque hu\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando hab\u00eda estado cerca de \u00e9l, sent\u00eda una atracci\u00f3n algo violenta. Su conversaci\u00f3n le seduc\u00eda y se quedaba como clavada en su silla sin poder ponerse de pie y dar por terminada la entrevista. Y, sab\u00eda que esto le suced\u00eda y como tambi\u00e9n se sent\u00eda atra\u00eddo por la hermosa muchacha, hab\u00eda logrado acariciarla varias veces sin que ella protestara. La \u00faltima vez, estas caricias hab\u00edan alcanzado una contundencia pasional evidente. Hab\u00eda aprisionado sus tetas duras y sus manos la hab\u00edan recorrido a voluntad, siempre por encima de la ropa. La hab\u00eda besado suavemente y tambi\u00e9n con mucha pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque Alicia nunca le hab\u00eda permitido tocarle directamente ni un cent\u00edmetro cuadrado de su piel, \u00e9l hab\u00eda sabido adivinar la hoguera en la cual, la inexperta muchacha se consum\u00eda y por ello ten\u00eda la certeza de que en el pr\u00f3ximo encuentro ser\u00eda suya. Alicia por su parte luchaba contra ese torrente de energ\u00eda difusa y evitaba el encuentro porque, aunque se consum\u00eda, ten\u00eda un miedo espantoso al contacto directo con aquel hombre y con todos en general.<\/p>\n<p>Antonio la invit\u00f3 al caf\u00e9 y ella acept\u00f3 temblorosa e inquieta, pero la tranquilidad la invadi\u00f3 cuando pudo comprobar que yo les esperaba en una mesa situada en el fondo del bonito recinto. Antonio me hab\u00eda hablado de ella, pero no me hab\u00eda dicho lo atractiva que era en su modelo de mujer asustada.<\/p>\n<p>Alicia hablaba r\u00e1pidamente, como queriendo acercarse a m\u00ed y de ese modo alejarse de la esfera de acci\u00f3n de Antonio que no dejaba de mirarla con ojos de deseo contenido. La muchacha re\u00eda casi continuamente, y me hac\u00eda comentarios de aprobaci\u00f3n acerca de mi ropa, de mi maquillaje y de mi peinado y en un momento en que Antonio se alej\u00f3 para comprar cigarrillos Alicia me tom\u00f3 de la mano y mir\u00e1ndome a los ojos me dijo como en tono de s\u00faplica:<\/p>\n<p>\u2014Por favor, Elena&#8230; no me dejes sola con \u00e9l.<\/p>\n<p>Por lo pronto no entend\u00ed su petici\u00f3n y casi pens\u00e9 que se trataba de una broma, pero como ella no soltaba mi mano, pude darme cuenta como se le humedec\u00eda ante la presencia del hombre que en ese momento volv\u00eda a tomar su lugar en nuestra mesa. Fue en ese momento que decid\u00ed no separarme de ella y averiguar realmente que le suced\u00eda.<\/p>\n<p>Momentos despu\u00e9s le expliqu\u00e9 a Antonio que ir\u00edamos con Alicia a visitar algunas tiendas, cosa que yo sab\u00eda que mi amigo odiaba. No estuvo muy de acuerdo con nuestra decisi\u00f3n pero acept\u00f3 ante nuestra promesa de reunirnos unas horas m\u00e1s tarde para comer algo juntos.<\/p>\n<p>El quedar solas, fue para Alicia un est\u00edmulo que desencaden\u00f3 su confianza hasta l\u00edmites insospechados. Me explic\u00f3 que desde que hab\u00eda conocido a Antonio hab\u00edan despertado en ellas una serie de sensaciones ardientes que al comienzo hab\u00eda interpretado como consecuencias l\u00f3gicas de la atracci\u00f3n masculina, pero que luego estas sensaciones hab\u00edan sido acompa\u00f1adas por un temor creciente al contacto f\u00edsico y por ello hu\u00eda de sus encuentros.<\/p>\n<p>Entramos en una tienda y comenzamos a probarnos ropas de verano, haci\u00e9ndonos mutuos comentarios. Alicia ten\u00eda una hermosa figura, un poco m\u00e1s alta que yo. Sus caderas sensuales hac\u00edan un hermoso conjunto con sus piernas, que pude observar con detenci\u00f3n cuando se quit\u00f3 la peque\u00f1a falda. Un trasero particularmente bien hecho apenas pod\u00eda ser contenido por las amorosas braguitas inmaculadamente blancas, y cuando se mov\u00eda para probarse la ropa sus m\u00fasculos dibujaban pl\u00e1cidamente los detalles de una anatom\u00eda inocente y salvaje. Ahora me explicaba, la inquietud que hab\u00eda invadido a mi querido Antonio por poseerla.<\/p>\n<p>Unos celos extra\u00f1os me invadieron entonces. En ese mismo momento, ella me tom\u00f3 nuevamente de la mano y en tono suplicante me dijo que no quer\u00eda que nos reuni\u00e9ramos con \u00e9l. Yo apret\u00e9 su mano entre las m\u00edas y le dije:<\/p>\n<p>\u2014No te preocupes, querida, t\u00fa te quedar\u00e1s conmigo.<\/p>\n<p>Esta chica era inquietante.<\/p>\n<p>Cuando salimos de la tienda ella segu\u00eda agarrada de mi mano, como sinti\u00e9ndose protegida. A m\u00ed, la imagen que le hab\u00eda observado en la tienda, me persegu\u00eda despertando sensaciones nuevas.<\/p>\n<p>Nos detuvimos frente a una vitrina y en un momento, intencionadamente, la acerqu\u00e9 hacia mi poni\u00e9ndole mi mano derecha en su cadera. Por encima de la delgada tela pude percibir claramente el borde superior de su peque\u00f1a braga y el contacto me electriz\u00f3.<\/p>\n<p>Su otra cadera hab\u00eda entrado en contacto con la m\u00eda y ella pareci\u00f3 disfrutar del roce porque apretaba r\u00edtmicamente mi mano. Hab\u00edamos establecido una comunicaci\u00f3n t\u00e1ctil que a\u00fan no pod\u00eda asegurar si era intencionada de su parte.<\/p>\n<p>Al llegar a la escalera mec\u00e1nica su trasero maravilloso qued\u00f3 frente a mi rostro durante varios segundos. Mis ojos lo delinearon con detalle y deb\u00ed contenerme para no tocarlo. Apenas llegadas al piso superior volvimos autom\u00e1ticamente a tomarnos de la mano.<\/p>\n<p>Una fila de acaloradas personas esperaba su turno para adquirir helados y yo me anticip\u00e9 a ocupar un lugar quedando ella a mis espaldas. La fila avanzaba lentamente cuando sent\u00ed la presencia de su vientre presionando sobre mis nalgas generosas. No me mov\u00ed, pero algo lati\u00f3 dentro de mi d\u00e1ndome una se\u00f1al inequ\u00edvoca de placer. No nos separamos. Al contrario, yo aument\u00e9 la presi\u00f3n y el roce se hizo entonces intenso.<\/p>\n<p>Elena me hablaba en voz baja, r\u00e1pido, sin detenerse, hablaba de ropa, de perfumes, de modelos, de muchas cosas que casi no le escuchaba, pero hab\u00edamos adquirido un ritmo y forma de movimiento que me hac\u00eda desear que esa fila no avanzara. Sent\u00eda sobre mis gl\u00fateos el v\u00e9rtice de sus muslos que a veces ella parec\u00eda separar levemente como para querer englobar entre ellas parte de mi trasero. Est\u00e1bamos acarici\u00e1ndonos en medio de la gente sin que nadie se percatara de nuestro intercambio.<\/p>\n<p>Cuando volvimos a mirarnos de frente, Alicia ten\u00eda el rostro encendido y un brillo especial en los ojos. Nos hab\u00edamos tomado del brazo y en esa posici\u00f3n, al caminar, mi brazo derecho tocaba reiteradamente su teta izquierda. Me pude dar cuenta que Alicia no usaba sujetador de manera que ese contacto ya me ten\u00eda bastante trastornada.<\/p>\n<p>Deb\u00ed admitir entonces que la estaba deseando. No era la primera vez que deseaba a una mujer. Sab\u00eda muy bien lo que era eso y mis relaciones \u00edntimas con otras mujeres hab\u00edan sido siempre placenteras y a menudo las buscaba. Pero lo que estaba sintiendo por Alicia era algo distinto. Era como estar frente a una tela en blanco sobre la que yo podr\u00eda pintar cualquier paisaje. Ella era de una frescura provocadora y esa actitud algo pueril estaba desencadenando en m\u00ed unos deseos crecientes de poseerla.<\/p>\n<p>Entramos a una tienda de calzado.<\/p>\n<p>Alicia estaba fascinada con los modelos y trataba de seleccionar uno del mont\u00f3n de cajas que manten\u00eda a sus pies. Pidi\u00f3 mi consejo y yo me arrodill\u00e9 frente al peque\u00f1o taburete en el que se encontraba sentada y sostuve su peque\u00f1o pie para observarla mejor. Hab\u00eda levantado su pierna y desde mi posici\u00f3n pude observar esa penumbra entre sus muslos que los hac\u00eda aparecer atractivos y misteriosos. Sin poder resistirme, y sin dejar de sostener su pie, avanc\u00e9 mi mano acarici\u00e1ndole las piernas con deleite. Su suavidad conmovedora me ten\u00eda loca. Alicia segu\u00eda habl\u00e1ndome mientras yo me deleitaba en silencio.<\/p>\n<p>Protegida por la intimidad del probador fui levantando su falda hasta dejar sus muslos totalmente expuestos. Ella segu\u00eda hablando y cuando pens\u00e9 que no tendr\u00eda respuesta, apareci\u00f3 ante mis ojos el tri\u00e1ngulo perfecto de sus bragas blancas mostr\u00e1ndome un maravilloso circulo h\u00famedo en su v\u00e9rtice. All\u00ed estaba su respuesta. Y desde all\u00ed emanaba el perfume que hac\u00eda agitarse mis fosas nasales y mis rodillas.<\/p>\n<p>Alicia estaba francamente excitada, disfrutaba de mis caricias, se humedec\u00eda intensamente, me dejaba hacer, pero no quer\u00eda admitirlo expl\u00edcitamente. Segu\u00ed subiendo mi mano hasta separar sus muslos humedecidos y suaves para apretar entre mis dedos los robustos labios de su vulva. Los hice resbalar unos sobre otro al tiempo que yo me sent\u00eda latir en forma impenitente. Alicia no dejaba de hablar, pero ahora emit\u00eda unos cortos quejidos tenues y de pronto junt\u00f3 sus muslos aprisionando mi mano entre ellos. En ese momento nos miramos y ella me sonr\u00edo.<\/p>\n<p>Abandonamos la tienda sin comprar nada. Ya en el pasillo caminamos con dificultad entre la multitud que llenaba el centro comercial en esos d\u00edas. Ahora la deseaba francamente. Caminaba muy cerca de m\u00ed. A veces \u00e9ramos apretadas por el grupo y entonces su contacto me produc\u00eda peque\u00f1os estremecimientos. Busqu\u00e9 su mano y la retuve con fuerza, entrelazamos los dedos y nos d\u00e1bamos apretones r\u00edtmicos sin hablarnos .<\/p>\n<p>Algo ten\u00eda que hacer, porque la excitaci\u00f3n era tan grande que se me estaba haciendo molesta. Ten\u00eda deseos de apretarla entre mis brazos, de sentir sus piernas entre las m\u00edas, de retener sus tetas en mis manos, de saber como era desnuda, de acariciar su trasero que solamente hab\u00eda perfilado, ya no me importaba que nos vieran.<\/p>\n<p>Entonces la llev\u00e9 frente a las vitrinas de una tienda de ropa \u00edntima femenina. Nos detuvimos un momento y luego le dije de forma imperativa:<\/p>\n<p>\u2014S\u00edgueme, quiero probarme algo.<\/p>\n<p>Seleccion\u00e9 cuatro o cinco sujetadores a toda prisa y la dependienta nos indic\u00f3 como pasar al probador. Me deshice de mi blusa y mi sujetador con rapidez inusitada y le present\u00e9 mis globos perfectos presididos por dos pezones audaces que la apuntaban directamente. Alicia no pudo resistir. Dejo de evadirse y antes que pudiera decir nada, ya le hab\u00eda desabrochado la blusa y sus peque\u00f1os y duros pechos conversaban con los m\u00edos.<\/p>\n<p>La abrac\u00e9 y busqu\u00e9 su boca que se dio en forma deliciosa. Nuestras lenguas se buscaron locas y nuestras manos como sincronizadas descendieron para levantar las faldas. Mi mano encontr\u00f3 su vulva temblorosa y agitada y mis dedos se empaparon de su manjar. Guie su mano hacia mi vulva enloquecida y le ense\u00f1e a reconocerla y a tranquilizarla, entonces entendimos y nos quitamos las bragas la una a la otra.<\/p>\n<p>Le tome el culo con ambas manos y subi\u00e9ndome la falda la atraje hacia m\u00ed hasta sentir su mata dura de vellos mojados sobre los m\u00edos. Comenzamos a restregarnos con pasi\u00f3n, con un movimiento circular, ondulante, en un silencio que solamente era roto por el chasquido de nuestros besos y el murmullo de la gente en el pasillo exterior. Esa sensaci\u00f3n de que pudieran sorprendernos en cualquier momento, parec\u00eda aumentar nuestro deseo y entonces nuestros besos se hac\u00edan m\u00e1s intensos y nuestras manos se hac\u00edan expertas encontrando entre los labios vaginales rincones mas sensibles que recorr\u00edamos con prisa.<\/p>\n<p>La pasi\u00f3n se hab\u00eda desatado y ella hab\u00eda entrado en el juego. La impuls\u00e9 suavemente para que se sentara en un peque\u00f1o taburete y en esa posici\u00f3n lograba darle peque\u00f1os mordiscos en sus tetas perfectas y duras, hice crecer sus pezones rebeldes entre mis labios mientras ella me tiraba suavemente el cabello. Descend\u00ed lentamente y pude observar la maravilla de su vulva latiendo enloquecida. Parec\u00eda hablar, como ella hab\u00eda hablado momentos antes, pero ahora sus palabras eran liquidas y sus secreciones parec\u00edan hacer peque\u00f1as burbujas transparentes.<\/p>\n<p>No quise tocarla con las manos e invent\u00e9 para ella una caricia nueva poniendo el m\u00e1s duro de mis pezones en su co\u00f1o ardiente y con \u00e9l comenc\u00e9 a recorrer su cueva palpitante. Sent\u00ed entonces su temperatura inusitada, su suavidad cautivadora, su latido profundo. Ella inundaba mi pez\u00f3n y parte de mi teta profanadora. Yo trataba de hundirla, de penetrarla, de agitarla, de provocar una peque\u00f1a guerra entre mi pez\u00f3n y su cl\u00edtoris como dos peque\u00f1as espadas duras y quemantes. Recorr\u00eda su vulva, agitaba sus labios menores, me apretaba el pez\u00f3n con sus labios mayores y volv\u00eda a su cl\u00edtoris en un recorrido enloquecedor en que el tacto se hac\u00eda el rey del universo sensible.<\/p>\n<p>De pronto la sent\u00ed latir como un coraz\u00f3n agitado y el recorrido de mi pez\u00f3n en su vulva se hizo desenfrenado para terminar en una presi\u00f3n sublime con mi teta hundida en su regazo h\u00famedo y mi propia vulva latiendo descontrolada.<\/p>\n<p>Nos pusimos de pie mordi\u00e9ndonos dulcemente la boca. Ella me entreg\u00f3 sus peque\u00f1as bragas mojadas y yo las guard\u00e9 en mi bolso entreg\u00e1ndole las m\u00edas que ella bes\u00f3 antes de guardarlas. Al salir del probador me qued\u00e9 con un sujetador y luego de pagar a la dependiente salimos del local y tomadas de la mano camin\u00e1bamos felices entre la multitud agitada. Casi no hab\u00edamos hablado pero yo sent\u00eda su cercan\u00eda en cada uno de mis poros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un momento Alicia aument\u00f3 la presi\u00f3n en mi mano y me mir\u00f3 para decirme.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe pasa lo mismo que a m\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa?<\/p>\n<p>\u2014Me estoy vaciando.<\/p>\n<p>Entonces me detuve frente a una vidriera, est\u00e1bamos rodeadas por una infinidad de personas, la acerqu\u00e9 a mi lo m\u00e1s que pude, apret\u00e9 su mano sudorosa y sent\u00ed correr entre mis piernas mi propio y ardiente r\u00edo ya cerca de mis rodillas. Nos miramos a los ojos y medio afirmadas en la vidriera nos dejamos recorrer por el m\u00e1s hermoso y p\u00fablico de los orgasmos que era capaz de recordar hasta ese momento.<\/p>\n<p>No nos hab\u00edamos soltado de la mano&#8230; Jam\u00e1s la soltar\u00eda. Alicia era m\u00eda y estaba dispuesta a conservarla. Antonio tendr\u00eda que esperar mucho para el almuerzo porque no llegar\u00edamos. Ten\u00edamos mucho que vivir.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67158\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67158\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Protegida por la intimidad del probador fui levantando su falda hasta dejar sus muslos totalmente expuestos. Ella segu\u00eda hablando y cuando pens\u00e9 que no tendr\u00eda respuesta, apareci\u00f3 ante mis ojos el tri\u00e1ngulo perfecto de sus bragas blancas mostr\u00e1ndome un maravilloso circulo h\u00famedo en su v\u00e9rtice. All\u00ed estaba su respuesta. Y desde all\u00ed emanaba el perfume que hac\u00eda agitarse mis fosas<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67158\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67158\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30831,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":["post-67158","post","type-post","status-publish","format-standard","category-lesbicos"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":551,"today_views":551},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67158","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30831"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=67158"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67158\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":67160,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/67158\/revisions\/67160"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=67158"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=67158"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=67158"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}