{"id":67538,"date":"2026-09-26T00:16:02","date_gmt":"2026-09-25T22:16:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=67538"},"modified":"2026-09-25T18:48:58","modified_gmt":"2026-09-25T16:48:58","slug":"gisela-mi-primera-novia-y-su-traicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gisela-mi-primera-novia-y-su-traicion\/","title":{"rendered":"Gisela, mi primera novia y su traici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"67538\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Escribo esto desde la perspectiva que solo te dan los a\u00f1os, las decepciones y la distancia. Para entender c\u00f3mo llegu\u00e9 a convertirme en el hombre que soy, tienes que conocer al muchacho que fui. Era 2023, yo ten\u00eda 18 a\u00f1os, era un estudiante de ingenier\u00eda lidiando con ciencias exactas en una universidad en Tamaulipas.<\/p>\n<p>F\u00edsicamente, med\u00eda 1.70 metros, usaba el cabello oscuro, largo y ondulado, y, aunque iba al gimnasio tres veces por semana por pura disciplina, mi cuerpo todav\u00eda era el de un joven normal, sin la rocosidad atl\u00e9tica que los a\u00f1os me dar\u00edan despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Viv\u00eda con mi madre y mi hermana mayor. En el fondo, era un idealista y un rom\u00e1ntico empedernido. Como cualquier adolescente normal, tuve enamoramientos fugaces en la preparatoria, pero jam\u00e1s hab\u00eda tenido una relaci\u00f3n formal. Nunca hab\u00eda cruzado esa l\u00ednea.<\/p>\n<p>Hasta que apareci\u00f3 Gisela.<\/p>\n<p>Nos conocimos en primer semestre, coincidiendo casi por accidente en el lobby de la biblioteca. A sus 18 a\u00f1os, con su 1.64 de estatura, su tez morena, y ese cabello casta\u00f1o y lacio, ten\u00eda un aire juvenil y cautivador acentuado por unos lentes de armaz\u00f3n. Al principio \u00e9ramos solo amigos de pasillo, pero todo cambi\u00f3 en una fiesta de Halloween. Esa noche lleg\u00f3 disfrazada de pirata, con unas medias que resaltaban la firmeza de sus piernas y una falda pegadita que marcaba sus caderas de una forma que me dej\u00f3 sin aliento. Llevaba un escote revelador, un parche en el ojo y un labial color caf\u00e9. Fue la primera vez que la mir\u00e9 con un deseo instintivo y urgente, d\u00e1ndome cuenta del cuerpo que escond\u00eda debajo de su ropa de diario.<\/p>\n<p>Nos hicimos cercanos con el tiempo y la conquiste dej\u00e1ndole notas y cartas hasta que, en mayo, en ese mismo lobby de la biblioteca, le ped\u00ed que fuera mi novia. Me dijo que s\u00ed con una risa nerviosa y nos besamos. Ese mismo mes conoc\u00ed a su madre, Delia, una mujer de complexi\u00f3n madura y rellenita que me recibi\u00f3 en su casa con una playera rosa y jeans, adopt\u00e1ndome r\u00e1pido y llam\u00e1ndome &#8220;mijo&#8221;. Si tan solo hubiera sabido que un a\u00f1o despu\u00e9s estar\u00eda devor\u00e1ndome a esa misma se\u00f1ora a puerta cerrada&#8230; pero en ese momento, mi \u00fanica fijaci\u00f3n era su hija.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre Gisela y yo creci\u00f3 con el calor del verano, hasta que en julio planeamos nuestra primera vez. Quer\u00eda que todo fuera perfecto, as\u00ed que esperamos a que se alinearan las circunstancias en su casa para tener la tarde y la noche completamente libres. Unos d\u00edas antes, me hab\u00eda pedido encargarme de comprar los preservativos. El miedo a un embarazo estaba latente en ambos, por lo que la protecci\u00f3n era innegociable.<\/p>\n<p>Cuando finalmente lleg\u00f3 el momento, el escenario fue su rec\u00e1mara. Las paredes estaban iluminadas \u00fanicamente por el parpadeo c\u00e1lido de unas velas arom\u00e1ticas que ella hab\u00eda acomodado en el bur\u00f3. Nuestra primera vez fue un mapa trazado con torpeza, ternura y un deseo urgente que nos quemaba las yemas de los dedos.<\/p>\n<p>Hab\u00eda miedo, s\u00ed, pero tambi\u00e9n una necesidad absoluta de descubrirnos. Antes de llegar al punto sin retorno, nos tomamos nuestro tiempo con el juego previo. Me dediqu\u00e9 a desvestirla con una lentitud que me torturaba, admirando cada cent\u00edmetro de su piel morena a la luz de las velas. Mientras yo bajaba mis besos por su cuello, sintiendo el pulso acelerado de su vena, y trazaba un camino h\u00famedo por su vientre, la escuchaba respirar por la boca, entrecortada y vulnerable.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s temblando \u2014le susurr\u00e9, rozando con los nudillos su piel erizada, sintiendo c\u00f3mo se contra\u00eda bajo mi tacto.<\/p>\n<p>\u2014Es que tengo nervios&#8230; \u2014me contest\u00f3 con un hilo de voz, enredando sus dedos temblorosos en mi cabello largo\u2014 pero ya quiero hacerlo.<\/p>\n<p>Explor\u00e9 su cuerpo con mis manos y mi boca, saboreando el nerviosismo en su piel, deleit\u00e1ndome con la firmeza de sus tetas, sintiendo c\u00f3mo sus pezones se endurec\u00edan al contacto con mi lengua. Ella hizo lo mismo conmigo, prob\u00e1ndome con una curiosidad que me aceler\u00f3 el pulso hasta dejarme sin aire. Cuando lleg\u00f3 el momento de la penetraci\u00f3n, mis manos temblaban un poco al rasgar la envoltura de pl\u00e1stico del cond\u00f3n. La inexperiencia dict\u00f3 nuestros movimientos. Empezamos en la posici\u00f3n del misionero; yo encima de ella, abri\u00e9ndole las piernas, sosteniendo mi peso sobre mis antebrazos temblorosos para no lastimarla, mir\u00e1ndola a los ojos a trav\u00e9s de la luz de las velas. Al entrar a su vagina, la barrera de su cuerpo estrecho se tens\u00f3 por completo.<\/p>\n<p>\u2014Despacio&#8230; ah, me duele un poquito \u2014solt\u00f3 un quejido agudo, apretando los ojos con fuerza y clavando las u\u00f1as en mis hombros, sac\u00e1ndome un poco de sangre por el reflejo del dolor.<\/p>\n<p>\u2014Tranquila, me quedo quieto&#8230; respira, m\u00edrame \u2014le respond\u00ed, jadeando yo tambi\u00e9n, sintiendo la presi\u00f3n hirviente y la estrechez brutal con la que su cuerpo me recib\u00eda y me apretaba como un guante.<\/p>\n<p>Poco a poco, con el calor de nuestros cuerpos fundi\u00e9ndose y mis caricias suaves en su rostro, el dolor cedi\u00f3, d\u00e1ndole paso al instinto m\u00e1s puro. Sus quejidos de molestia se volvieron suspiros largos, h\u00famedos y cargados de necesidad.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; ah&#8230; ya no duele, mu\u00e9vete m\u00e1s \u2014me suplic\u00f3 en un susurro ronco, alzando la cadera desde el colch\u00f3n para encontrar mi pelvis.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a moverme con lentitud, sintiendo la fricci\u00f3n perfecta. Buscando acomodarnos mejor entre nuestra propia torpeza, las s\u00e1banas enredadas y el sudor que ya nos empapaba el pecho, probamos otras dos posiciones.<\/p>\n<p>\u2014Dat\u00e9 la vuelta \u2014murmur\u00e9, ayud\u00e1ndola a girarse sobre sus rodillas. La tom\u00e9 por detr\u00e1s, de perrito, una postura que nos permiti\u00f3 una fricci\u00f3n un poco m\u00e1s profunda, cruda y que le arrebataba el control. Agarr\u00e9 sus caderas y empec\u00e9 a embestirla con m\u00e1s fuerza. El sonido r\u00edtmico de nuestros cuerpos chocando, h\u00famedos de sudor y deseo, resonaba como aplausos en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! S\u00ed, m\u00e9tela toda&#8230; ahhh \u2014gem\u00eda ella, perdiendo el filtro, hundiendo la cara en la almohada para ahogar los ruidos obscenos y evitar que se escaparan hacia la sala de la casa.<\/p>\n<p>Finalmente, el deseo la empoder\u00f3 y ella tom\u00f3 el control.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jame a m\u00ed \u2014jade\u00f3, empuj\u00e1ndome suavemente para que me recostara bocarriba. Se sent\u00f3 sobre m\u00ed a horcajadas en la posici\u00f3n de la vaquera, gui\u00e1ndome hacia el interior de su vagina y dej\u00e1ndose caer con un suspiro largo, marcando su propio ritmo.<\/p>\n<p>A contraluz de las velas, la silueta de Gisela movi\u00e9ndose sobre mis caderas era un espect\u00e1culo visual. Con el pecho subiendo y bajando err\u00e1ticamente por el esfuerzo, sus tetas firmes rebotando, dej\u00e1ndose ir mientras soltaba peque\u00f1os gemidos con la boca entreabierta, los ojos cerrados, y el cabello casta\u00f1o cay\u00e9ndole libremente sobre los hombros, se convirti\u00f3 en una de las primeras im\u00e1genes er\u00f3ticas que se quedaron grabadas a fuego en mi memoria. Esa noche en su cuarto, cruzamos nuestro primer umbral. Fuimos torpes, s\u00ed, pero esa misma torpeza hizo que todo se sintiera inmensamente real y nuestro.<\/p>\n<p>Con la llegada de agosto, nuestra intimidad mut\u00f3 en algo adictivo y callejero. Su habitaci\u00f3n dejo de ser nuestro \u00fanico escenario. Como yo no ten\u00eda licencia, pero ella ya manejaba su camioneta, los asientos traseros se volvieron nuestro refugio por las noches, empa\u00f1ando los vidrios por el contraste del aire acondicionado y nuestro sudor. Pero el verdadero combustible era la adrenalina del peligro.<\/p>\n<p>Una noche de septiembre, regresando de una cita, me meti\u00f3 a escondidas por la ventana de su cuarto mientras Delia estaba en la casa.<\/p>\n<p>Le quit\u00e9 la blusa y el sost\u00e9n con una desesperaci\u00f3n que casi rompe los broches, liberando por fin sus tetas. Eran de un tama\u00f1o mediano, due\u00f1os de una firmeza exquisita y muy juveniles, coronados por unos pezones oscuros que se endurecieron al instante en cuanto los atrap\u00e9 con mi boca, lami\u00e9ndolos y succion\u00e1ndolos con hambre.<\/p>\n<p>Ella solt\u00f3 un quejido agudo, enredando las manos en mi cabello mientras yo le saboreaba la piel salada. \u2014Ay&#8230; mmm, s\u00ed, amor&#8230; as\u00ed \u2014gem\u00eda, arqueando la espalda desde el colch\u00f3n para ofrecerme m\u00e1s de sus tetas, frotando su vagina que ya estaba h\u00fameda para ese entonces contra mi pierna.<\/p>\n<p>Me acomod\u00e9 encima de ella, abri\u00e9ndole las piernas de un tir\u00f3n, y la embest\u00ed con una fuerza cruda y r\u00edtmica que la hizo sacudirse de pies a cabeza. Sus u\u00f1as se clavaban en mi espalda dej\u00e1ndome marcas rojas, ara\u00f1\u00e1ndome la piel, y su respiraci\u00f3n se volv\u00eda cada vez m\u00e1s escandalosa.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s fuerte&#8230; ahhh, no te pares, dale m\u00e1s fuerte \u2014me suplicaba, completamente desinhibida, perdiendo la cordura y la decencia. La fricci\u00f3n era tan intensa, tan h\u00fameda y ruidosa, que tuve que taparle la boca con la palma de mi mano libre para ahogar los gemidos y evitar que alg\u00fan grito se escapara hacia el pasillo de la casa.<\/p>\n<p>De pronto, el terror nos congel\u00f3 la sangre. Escuchamos pasos acerc\u00e1ndose por la duela.<\/p>\n<p>Delia toc\u00f3 la puerta. \u00a1Toc, toc, toc! El p\u00e1nico me inyect\u00f3 una sobredosis de adrenalina y me hizo moverme a la velocidad de la luz; me sal\u00ed de ella de un tir\u00f3n doloroso, rod\u00e9 por el suelo fr\u00edo y me met\u00ed debajo de la cama, arrastr\u00e1ndome entre el polvo y conteniendo la respiraci\u00f3n hasta que me dolieron los pulmones. Arriba de m\u00ed, escuch\u00e9 a Gisela saltar de la cama, ponerse una bata a tropezones, enredarse en la tela, y medio arreglar las s\u00e1banas por la prisa antes de girar la perilla y abrir.<\/p>\n<p>Desde mi escondite, a ras de suelo y tragando polvo, pude ver los pies de su madre pos\u00e1ndose en el marco de la puerta. Delia estaba reci\u00e9n salida de ba\u00f1ar. Llevaba una toalla envuelta en la cabeza y una bata de casa ligeramente abierta. Desde el \u00e1ngulo exacto en el que yo estaba tirado en el piso, la perspectiva me regal\u00f3 una visi\u00f3n fugaz pero peligrosamente clara de su escote maduro, pesado y h\u00famedo, asom\u00e1ndose por la abertura de la bata. A la fecha, recuerdo esa imagen y me resulta sumamente po\u00e9tico y retorcido.<\/p>\n<p>Delia hizo un par de preguntas cotidianas, se despidi\u00f3 y cerr\u00f3 la puerta. En cuanto sus pasos se alejaron hacia la sala, sal\u00ed de mi escondite arrastr\u00e1ndome. Gisela y yo nos miramos, con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndonos en la garganta a mil por hora.<\/p>\n<p>\u2014Casi nos cacha&#8230; \u2014susurr\u00f3 ella, temblando de pies a cabeza, todav\u00eda con la respiraci\u00f3n agitada por el sexo interrumpido, pero con una sonrisa perversa, casi maquiav\u00e9lica, asom\u00e1ndose en sus labios carnosos. \u2014Pues que nos cache \u2014le respond\u00ed con una voz ronca y oscura.<\/p>\n<p>La jal\u00e9 de la bata, tir\u00e1ndola de nuevo contra el colch\u00f3n con rudeza. El miedo no nos apag\u00f3; al contrario. Alimentados por el peligro real de haber estado a mil\u00edmetros de la cat\u00e1strofe familiar, reanudamos nuestra cogida con mucha m\u00e1s intensidad, salvajismo y morbo que antes, martillando su cuerpo hasta dejarla sin aliento.<\/p>\n<p>Esa desinhibici\u00f3n escal\u00f3 sin frenos hasta finales de octubre, coron\u00e1ndose en una fiesta de Halloween. La organiz\u00f3 una amiga for\u00e1nea de Gisela en su departamento. Yo fui disfrazado de Dr\u00e1cula, con toda la elegancia g\u00f3tica que pude armar (capa negra, camisa de seda, colmillos), mientras que ella iba de hada. Verla con esas alas brillantes, las piernas completamente descubiertas y ese vestido corto que apenas le cubr\u00eda los gl\u00fateos encendi\u00f3 un interruptor muy diferente en m\u00ed; uno oscuro, animal y dominante.<\/p>\n<p>Nos escabullimos a una de las rec\u00e1maras vac\u00edas del departamento. Nuestro encuentro fue apresurado, marcado por una suciedad verbal que jam\u00e1s hab\u00edamos explorado. La acorral\u00e9 contra la pared fr\u00eda, levant\u00e1ndole el vestido hasta la cintura y baj\u00e1ndole la ropa interior de un solo tir\u00f3n que casi rasga el encaje.<\/p>\n<p>\u2014Eres m\u00eda, \u00bfme o\u00edste? Toda m\u00eda \u2014le gru\u00f1\u00ed al o\u00eddo, empujando mis caderas contra ella, sintiendo su humedad recibi\u00e9ndome de golpe, sin preparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; ahhh&#8230; toda tuya, mi amor, c\u00f3geme fuerte, m\u00e9temela hasta el fondo, te lo ruego \u2014me suplicaba contra mi cuello, rasgu\u00f1\u00e1ndome la capa del disfraz y aferr\u00e1ndose a mi camisa con desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 la cantidad de indecencias que salieron de nuestras bocas; nos dijimos cosas crudas, sucias y directas que nos calentaban la sangre a grados de ebullici\u00f3n, mientras Dr\u00e1cula y el hada chocaban r\u00edtmicamente contra la pared de aquel cuarto ajeno, perdiendo por completo la noci\u00f3n del pudor y el respeto. Terminamos en la cama del cuarto exhaustos, entre risas ahogadas, besos con sabor a alcohol y abrazos sudorosos. Acomodando nuestras respiraciones, vi\u00e9ndola sonre\u00edr con el maquillaje corrido y las alas chuecas, cre\u00ed genuinamente que esa pasi\u00f3n y esa conexi\u00f3n f\u00edsica brutal nos blindaban contra todo el mundo.<\/p>\n<p>Pero noviembre llego y los primeros frentes fr\u00edos del a\u00f1o. Con el descenso de la temperatura, algo en la din\u00e1mica con Gisela tambi\u00e9n comenz\u00f3 a helarse, pudri\u00e9ndose desde adentro. Era el mes de su cumplea\u00f1os, pero el ambiente entre nosotros se sent\u00eda tenso, cargado de silencios inc\u00f3modos y fallas de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El verdadero fantasma en nuestra relaci\u00f3n no era la inexperiencia, sino el pasado. Cuando Gisela y yo empezamos a hablar, ella ven\u00eda arrastrando las sobras t\u00f3xicas de un noviazgo de tres a\u00f1os con un tipo llamado Armando. Su relaci\u00f3n se hab\u00eda vuelto a distancia, conflictiva y manipuladora cuando \u00e9l se fue a otra ciudad del estado a estudiar la universidad. Seg\u00fan me hab\u00eda contado llorando en su momento, ella lo termin\u00f3 definitivamente justo cuando lo nuestro comenz\u00f3 a tomar forma. Le cre\u00ed. Mi maldita ingenuidad me hizo pensar que mi devoci\u00f3n hab\u00eda borrado a ese sujeto de su mente para siempre.<\/p>\n<p>La realidad me golpe\u00f3 en la cara como un ladrillo una noche de finales de noviembre. Gisela ten\u00eda un examen importante y se hab\u00eda quedado hasta tarde. Yo me qued\u00e9 esper\u00e1ndola pacientemente. A esa hora el campus era un fantasma; no hab\u00eda nadie.<\/p>\n<p>Gisela ten\u00eda un examen importante y me hab\u00eda dejado su mochila y son ella su iPad. Como mi huella dactilar estaba registrada por la confianza de la relaci\u00f3n, lo desbloque\u00e9 por inercia. No s\u00e9 si fue instinto o la inseguridad acumulada, pero abr\u00ed la aplicaci\u00f3n de mensajes. Ah\u00ed estaba, hasta mero arriba, un chat con Armando. Comenc\u00e9 a leer y la sangre se me fue a los pies; un zumbido me ensordeci\u00f3. El historial no era reciente; la traici\u00f3n ten\u00eda meses cocin\u00e1ndose a fuego lento en mi propia cara.<\/p>\n<p>Hab\u00eda conversaciones casuales, llamadas de madrugada, una familiaridad t\u00f3xica, asquerosa y c\u00f3mplice que me doli\u00f3 mil veces m\u00e1s que cualquier otra cosa. Fui scrolleando hacia abajo con el dedo tembloroso.<\/p>\n<p>Julio 12: Armando: Perd\u00f3n por marcarte a esta hora, es que no pod\u00eda dormir y la costumbre me gan\u00f3. Gracias por contestar un ratito. Te extra\u00f1o en mis madrugadas, mi ni\u00f1a. Gisela: Yo tambi\u00e9n te extra\u00f1o a veces, pero ya no deber\u00edamos hablar as\u00ed, Armando. Sabes que estoy intentando algo con alguien. Armando: Lo s\u00e9, y me da gusto por ti. Pero \u00e9l no te conoce como yo, no sabe c\u00f3mo calmarte cuando te dan tus ataques de ansiedad. Cu\u00eddate mucho, flaca.<\/p>\n<p>Agosto 28: Armando: Hoy pas\u00e9 cerca de tu casa y me acord\u00e9 de todo lo que hac\u00edamos. Dime la verdad, \u00bfcon \u00e9l se siente igual? Porque yo no dejo de pensar en la conexi\u00f3n que ten\u00edamos en la cama. \u00bf\u00c9l te toca igual que yo? Gisela: Armando, por favor&#8230; no me preguntes esas cosas ahorita. Es diferente. Armando: Es diferente porque sabes que esa qu\u00edmica solo la tenemos nosotros. Nadie te va a hacer sentir as\u00ed.<\/p>\n<p>Octubre 31: Armando: Hoy es Halloween, me acord\u00e9 de cuando nos disfrazamos hace dos a\u00f1os. Ya s\u00e9 que andas de fiesta y no vas a contestar, pero te juro que dar\u00eda lo que fuera por amanecer abrazado a ti hoy. Tengo unas ganas de ti que no se me quitan con nada. Gisela: Yo tambi\u00e9n me acord\u00e9 de ti hoy. Extra\u00f1o mucho esas \u00e9pocas, pero no me digas estas cosas ahorita, me confundes.<\/p>\n<p>Mis manos temblaban tanto que apenas pod\u00eda sostener el iPad, se me cortaba la respiraci\u00f3n. Esa manipulaci\u00f3n constante, esa forma en la que \u00e9l se met\u00eda en su cabeza apelando a la nostalgia y c\u00f3mo ella le daba entrada.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al final de la conversaci\u00f3n. Los mensajes ten\u00edan poco de haber sido enviados, justo antes de que ella entrara a su examen.<\/p>\n<p>Armando: Ya voy llegando a Tampico. Tengo que ir a hacer un mandado a la casa de mi t\u00eda al rato, pero en la noche me desocupo. \u00bfPaso por ti para platicar un rato en la camioneta como antes? Nada m\u00e1s quiero verte, te lo prometo. Te extra\u00f1o demasiado. Gisela: S\u00ed&#8230; yo te aviso en cuanto salga de la uni y me desocupe. Nos vemos al rato.<\/p>\n<p>Apagu\u00e9 la pantalla. El reflejo oscuro del cristal me devolvi\u00f3 la mirada de un muchacho roto. Yo le hab\u00eda entregado mi primera vez a esa chica, mi devoci\u00f3n y mi piel, mientras ella manten\u00eda abierta la puerta trasera con ese cabr\u00f3n.<\/p>\n<p>El chico idealista est\u00fapido muri\u00f3 aquella noche. Sent\u00ed unas ganas incontrolables de vomitar ah\u00ed mismo. Cerr\u00e9 los ojos, quer\u00eda llorar ah\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 de su examen, me busco por todas partes hasta que me encontr\u00f3. Camin\u00e9 hacia ella. No la salud\u00e9. No hubo beso ni abrazo. Simplemente le extend\u00ed el iPad con el chat abierto. El color desapareci\u00f3 de su rostro en un segundo. Al principio intent\u00f3 negarlo, balbuceando excusas rid\u00edculas, apelando a malentendidos absurdos y a contextos que no exist\u00edan, con esa facilidad desesperada y pat\u00e9tica que tienen los cobardes para aferrarse a una mentira cuando los descubren.<\/p>\n<p>Pero acorralada por las pruebas, no le qued\u00f3 m\u00e1s remedio que tragar saliva y aceptar la verdad. Llor\u00f3. Rompi\u00f3 en llanto ah\u00ed mismo, mostr\u00e1ndose inmensamente apenada, suplicando que la escuchara.<\/p>\n<p>Yo no dije mucho m\u00e1s. No grit\u00e9, no arm\u00e9 un esc\u00e1ndalo. Me di la vuelta y la dej\u00e9 ah\u00ed sola de noche en el instituto, march\u00e1ndome con el est\u00f3mago revuelto de coraje y asco.<\/p>\n<p>Nos dejamos de hablar por completo tras esa noche. Ese vac\u00edo forzado me oblig\u00f3 a cambiar mi din\u00e1mica universitaria y mi rutina diaria para no volverme loco y no toparme con ella en los pasillos. Me enfoqu\u00e9 en mis cosas, hice un par de ajustes en mi vida y, a inicios de diciembre, por fin consegu\u00ed mi licencia de conducir.<\/p>\n<p>Y aun as\u00ed con todos esos cambios en mi vida, el recuerdo de ella segu\u00eda ah\u00ed. Y termine mand\u00e1ndole un mensaje. Necesitaba respuestas, quer\u00eda escupirle mi coraje, o tal vez, muy en el fondo de mi debilidad, solo necesitaba aferrarme un poco m\u00e1s al fantasma de lo que fuimos. Me contest\u00f3 r\u00e1pido, ansiosa, y nos pusimos de acuerdo para hablar al siguiente d\u00eda. Ella estaba tomando un curso de invierno en la universidad, as\u00ed que la esper\u00e9 a la salida. Cuando subi\u00f3 al asiento del copiloto, el ambiente era irrespirable. El trayecto fue un funeral. Hac\u00eda mucho fr\u00edo. La llev\u00e9 a su casa, bajo el acuerdo de que ah\u00ed \u00edbamos a platicar lejos de miradas curiosas.<\/p>\n<p>Subimos a su rec\u00e1mara en silencio, la misma habitaci\u00f3n donde meses atr\u00e1s me hab\u00eda entregado mi primera vez con tanta ternura, velas y promesas. Ah\u00ed, al cerrar la puerta, la pl\u00e1tica civilizada se rompi\u00f3 en mil pedazos. Ella volvi\u00f3 a llorar, las l\u00e1grimas escurri\u00e9ndole por debajo de los lentes. Me pidi\u00f3 perd\u00f3n de rodillas casi, me jur\u00f3 por su vida que no hab\u00eda vuelto a acostarse con Armando, que solo hab\u00edan sido est\u00fapidos mensajes de texto, que era a m\u00ed a quien quer\u00eda y deseaba.<\/p>\n<p>Y entonces, envueltos en ese drama asfixiante, ocurri\u00f3 lo inevitable. En un intento retorcido, t\u00f3xico y desesperado por aferrarnos a las ruinas calcinadas de lo que hab\u00edamos construido, los reclamos y las palabras cargadas de odio se transformaron de golpe en besos salados por las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe verdad me quieres a m\u00ed? \u2014le pregunt\u00e9, con la voz rota por la furia, agarr\u00e1ndola del cuello de la blusa y quit\u00e1ndosela a tirones, casi rompiendo la tela.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; s\u00ed, solo a ti \u2014solloz\u00f3, ayud\u00e1ndome desesperada a desabrocharle el sost\u00e9n, ofreci\u00e9ndome sus tetas descubiertas como un sacrificio para calmar mi enojo.<\/p>\n<p>Nos desvestimos con una prisa violenta, torpe. Pero esta vez no hab\u00eda amor. Fue un sexo triste, urgente, sucio y cargado de rabia pura. La empuj\u00e9 sobre la cama con rudeza, rebotando su espalda contra el colch\u00f3n. Le abr\u00ed las piernas de par en par, agarrando sus caderas anchas con tanta fuerza que mis dedos se hundieron en su carne, aline\u00e9 mi erecci\u00f3n tensa y entr\u00e9 en ella de un solo golpe seco, sin lubricaci\u00f3n previa, sin cond\u00f3n, sin caricias, hasta la base.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah!&#8230; mmm, s\u00ed&#8230; \u2014gimi\u00f3 con un tono agudo de dolor mezclado con excitaci\u00f3n, clavando las u\u00f1as en mis hombros, aferr\u00e1ndose a m\u00ed al sentir la brutalidad de la penetraci\u00f3n en seco.<\/p>\n<p>La tom\u00e9 con una dureza que no conoc\u00eda en m\u00ed, que no sab\u00eda que exist\u00eda en mi interior. Empec\u00e9 a embestirla sobre la misma cama de siempre, con un ritmo pesado, castigador, intentando borrar de mi cabeza las palabras y los &#8220;te amo&#8221; que otro hombre le hab\u00eda escrito. La cama rechinaba con cada impacto salvaje de mi pelvis contra sus gl\u00fateos.<\/p>\n<p>\u2014Dime que eres m\u00eda \u2014le exig\u00ed, apretando sus caderas, d\u00e1ndole una nalgada seca que dej\u00f3 su piel al rojo vivo, mientras chocaba contra ella con m\u00e1s fuerza, exigi\u00e9ndole sumisi\u00f3n total.<\/p>\n<p>\u2014Soy tuya&#8230; ahhh&#8230; toda tuya&#8230; perd\u00f3name, mi amor, \u00a1ahhh! \u2014lloraba y gem\u00eda al mismo tiempo, levantando la cadera del colch\u00f3n para recibir cada embestida, golpeando su cuerpo contra el m\u00edo en un intento desesperado por complacerme y retener mi atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sonido h\u00famedo, obsceno y ruidoso de nuestros cuerpos golpeando resonaba en el cuarto, ahogando cualquier pensamiento racional. Se mezclaba con sus gritos exagerados, con su llanto ronco que buscaba desesperadamente convencerme, a trav\u00e9s del placer, de que me pertenec\u00eda en cuerpo y alma. Sus tetas rebotaban violentamente, su cabello casta\u00f1o era un desastre pegado a su cara sudada por el esfuerzo, y su interior me apretaba con una humedad hirviente. Yo la miraba desde arriba, viendo c\u00f3mo se deshac\u00eda bajo mi dominio f\u00edsico.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed, supe que el sexo no iba a arreglar la traici\u00f3n.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax me alcanz\u00f3. Me vine afuera, sac\u00e1ndola en el \u00faltimo momento, manchando su vientre. Gisela no dijo ni una palabra.<\/p>\n<p>Terminamos exhaustos, vac\u00edos y mirando al techo. Acordamos &#8220;echarle ganas&#8221; y fingir que nuestro amor pod\u00eda sobrevivir a la grieta, pero la herida ya estaba infectada.<\/p>\n<p>Un par de semanas despu\u00e9s, a mediados de diciembre, todo termin\u00f3 de la forma m\u00e1s anticlim\u00e1tica posible. Estaba en mi casa cuando la pantalla de mi celular se ilumin\u00f3. Era un mensaje de ella. Nada de llamadas, nada de dar la cara. Solo un texto cobarde y definitivo:<\/p>\n<p>&#8220;Perd\u00f3n por hacer esto por aqu\u00ed, pero ya no aguanto m\u00e1s. Me duele mucho, pero no puedo seguir enga\u00f1\u00e1ndome ni enga\u00f1\u00e1ndote. Lo mejor es terminar y que cada quien siga su camino. Gracias por todo lo bonito que me diste, de verdad te quise mucho. Perd\u00f3n por lastimarte as\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>No le contest\u00e9. No hab\u00eda nada que decir. As\u00ed, con un bloque de texto est\u00e9ril, se cerr\u00f3 el tel\u00f3n de mi primera relaci\u00f3n y de mi \u00fanico noviazgo universitario. Apenas dur\u00f3 ocho meses, pero el impacto de su onda expansiva me cambi\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>El tiempo, como siempre, puso a cada uno en su lugar. A inicios de a\u00f1o regres\u00f3 con Armando, pero la toxicidad los devor\u00f3 y terminaron separ\u00e1ndose a los pocos meses. S\u00e9 que despu\u00e9s salt\u00f3 de relaci\u00f3n en relaci\u00f3n hasta que recientemente se cas\u00f3. Sinceramente, espero que haya encontrado un poco de paz.<\/p>\n<p>Hoy, a la distancia, entiendo que lo que pas\u00f3 simplemente fue lo que fue. No guardo rencores; al contrario, agradezco profundamente lo que vivimos. Sin esa ruptura, jam\u00e1s me habr\u00eda atrevido a explorar mis verdaderos gustos con tanta libertad, ni habr\u00eda tenido el valor para cruzar la l\u00ednea y desnudar a su madre, Delia, seis meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, soy un hombre optimista que aprendi\u00f3 a disfrutar su vida sin ataduras. Este es el primero de muchos relatos que me gustar\u00eda escribir sobre las experiencias que me formaron. Ha sido un viaje intenso recordar esto, pero es momento de cerrar este cap\u00edtulo. Me despido por ahora, nos leemos en la siguiente historia.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_67538\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"67538\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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